{"id":9132,"date":"2010-02-24T11:34:00","date_gmt":"2010-02-24T10:34:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9132"},"modified":"2026-02-24T11:36:48","modified_gmt":"2026-02-24T10:36:48","slug":"el-mono-que-aprieta-los-testiculos-de-pasolini","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2010\/02\/24\/el-mono-que-aprieta-los-testiculos-de-pasolini\/","title":{"rendered":"El mono que aprieta los test\u00edculos de Pasolini"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2003\/07\/05\/angelica-liddel\/\" data-type=\"post\" data-id=\"701\">Ang\u00e9lica Liddell<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2010<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>CORNAGO, \u00d3scar (Coord),&nbsp;<em>Utop\u00edas de la proximidad en el contexto de la globalizaci\u00f3n. La creaci\u00f3n esc\u00e9nica en Iberoam\u00e9rica<\/em>. Cuenca, Ediciones de la Universidad de Castilla-La Mancha, 2010, pp. 287-293.<\/p>\n\n\n\n<p>La pasi\u00f3n nutre al mono. Es el mono que aprie\u00adta nuestros genitales. La pasi\u00f3n estall\u00f3 en el est\u00f3\u00admago del mono de Pasolini. El mono que apretaba los genitales de Pasolini lleg\u00f3 al punto m\u00e1ximo de fuerza justo cuando Pasolini concibi\u00f3 Sal\u00f3. Cuanto m\u00e1s dolor hay sobre la tierra, cuanto m\u00e1s decepcionados nos sentimos, m\u00e1s aprieta el mono. Nuestros dientes rechinan en la medida en que se tensan los tendones de la mano del animal. Las venas de sus dedos est\u00e1n cargadas con la nitrogli\u00adcerina del resentimiento y del asco. El mono sien\u00adte asco por todos nosotros. El mono siente asco por la sociedad. El mono es el origen del dolor humano. El mono tiene que enfrentarse a su pro\u00adpia evoluci\u00f3n degenerada, es decir, a los hombres. Soporta las celdas m\u00e1s pest\u00edferas que un ser vivo puede soportar, circos, zool\u00f3gicos y laboratorios como en una parodia bizarra y cruel de lo que un hombre es capaz de hacer contra otro hombre. La fuerza del mono proviene de su sufrimiento. El mono insiste en el sufrimiento para intentar com\u00adprender el disparate de su metamorfosis.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi punto de vista incluye al mono enfermo que aprieta mis genitales. Mi punto de vista incluye a Pasolini. Mi punto de vista, como el del mono, es totalmente antisocial, pasional. Mi punto de vista incluye las definiciones de pasi\u00f3n: \u201cacci\u00f3n de pa\u00addecer; cualquier perturbaci\u00f3n o afecto desordena\u00addo del \u00e1nimo; en medicina, afecto o dolor sensible de alguna de las partes del cuerpo enfermo; incli\u00adnaci\u00f3n o afici\u00f3n vehemente a una cosa\u201d. Contra una sociedad ruin que aspira a cualquier tipo de poder, que consume poder compulsivamente, me declaro apasionada. Mi obra, que es una acci\u00f3n m\u00e1s de mi vida, sobrevive apasionada. He nacido demasiado. El cuerpo enfermo se hace verbo. Mi obra acaba siendo una oveja rabiosa y epil\u00e9ptica, inevitablemente oveja de la manada, pero al me\u00adnos oveja rabiosa.<\/p>\n\n\n\n<p>Si el arte pudiera ser mening\u00edtico y contagiar. Pero el arte es simplemente el ansia de lo realiza\u00adble, como el suicida que ama demasiado la vida, como el suicida que vive suicidado, como el suici\u00adda que nunca muere. El arte es el ansia de lo reali\u00adzable, porque quisiera crear una conciencia tr\u00e1gica del fracaso humano, pero nunca llega a conseguir\u00adlo. La sociedad impone su maldad y su ignorancia una y otra vez. La ignorancia peque\u00f1o-burguesa no integra el arte como epifan\u00eda reveladora ni como alianza con el alma humana. No integran el arte como revoluci\u00f3n ni como ratificaci\u00f3n de la in\u00addividualidad. La sociedad, despegada por comple\u00adto del arte, es fea y da\u00f1ina. No soporta la coheren\u00adcia art\u00edstica, siempre brutal. La bondad, la belleza y la verdad son demasiado peligrosas. Ya lo avisa H\u00f6lderlin, \u201cLa poes\u00eda es un juego peligroso\u201d. Es natural que los mezquinos de la tierra huyan des\u00adpavoridos ante la poes\u00eda. Corren a refugiarse en sus raqu\u00edticas convenciones y compromisos. Est\u00e1 claro que el pacto social es hip\u00f3crita, necesaria\u00admente hip\u00f3crita, pero el arte no puede ser social, el arte debe romper ese pacto, el arte debe ser anti\u00adsocial para no ser hip\u00f3crita.<\/p>\n\n\n\n<p>Me incorporo a la reflexi\u00f3n de Musset, \u201cHay un predominio del sufrimiento en lo moder\u00adno\u201d. La silla el\u00e9ctrica de Warhol es modern\u00edsi\u00adma. Modern\u00edsima la virgen muerta y podrida de Caravaggio. Modern\u00edsimo el autorretrato que Miguel \u00c1ngel realiz\u00f3 en el repugnante pe\u00adllejo de San Bartolom\u00e9. Moderno el suicidio de Madame Bovary y&nbsp;<em>La letra escarlata<\/em>&nbsp;de Nathaniel Hawthorne. Entiendo lo moderno desde la pers\u00adpectiva del mono iracundo que hubiera deseado convertirse en algo no humano. Lo moderno es la desesperaci\u00f3n del mono que jam\u00e1s dese\u00f3 llegar a ser hombre. De igual modo que el mono prehist\u00f3\u00adrico es el origen del dolor, lo moderno es el origen de la violencia po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la sociedad peque\u00f1o-burguesa, bienpen\u00adsante, correcta, es falsamente moderna, y por esa raz\u00f3n es tambi\u00e9n falsamente tolerante, falsamen\u00adte comprometida, falsamente culta. Cuando se intenta comprender el origen del dolor humano, cuando se intenta comprender el sentido de la vida mediante la violencia po\u00e9tica la sociedad se vuelve intolerante. Si formulamos las grandes preguntas del hombre mediante actos de violencia po\u00e9tica la sociedad se acobarda, se agusana y se vuelve injus\u00adta, sorda y ciega.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta abstracci\u00f3n nauseabunda que es la socie\u00addad, tan \u00e1vida de violencia televisiva, copr\u00f3faga, bul\u00edmica de violencia informativa, es la misma so\u00adciedad que escupe contra la violencia po\u00e9tica, es la misma sociedad que se siente amenazada por la violencia po\u00e9tica. Vomitan la violencia po\u00e9tica mientras devoran la televisiva. Degluten guerras, hambrunas, cr\u00edmenes, degluten todo aquello que es televisado sin que nada, incluso lo m\u00e1s horren\u00addo, les agreda. Pero si concentr\u00e1ramos las mismas guerras, hambrunas y miserias en un escenario, esos burguesotes en vez de deglutirlo lo vomita\u00adr\u00edan, porque en sus m\u00edseras vidas vomitan todo aquello que no tiene que ver con el poder y con sus repugnantes ambiciones. La violencia po\u00e9tica les mancha. La violencia televisiva deja intactas sus ambiciones. La violencia televisiva nunca ata\u00adca. Sin embargo la misi\u00f3n de la violencia po\u00e9tica es atacar, atacar sin descanso. A la violencia te\u00adlevisiva nos enfrentamos con la mezquindad del que elude responsabilidades. Frente a la violen\u00adcia po\u00e9tica no podemos eludir responsabilidades porque como espectadores formamos parte del acontecimiento violento. La violencia real viene provocada por una imbecilidad atroz. La violencia po\u00e9tica por una lucidez atroz. Es triste, realmente triste, que la una no exista sin la otra.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia po\u00e9tica es como el hambre. Dice Artaud, \u201cNo me parece que lo m\u00e1s urgente sea de\u00adfender una cultura cuya existencia nunca ha libe\u00adrado a un hombre de la preocupaci\u00f3n de vivir me\u00adjor y de tener hambre, sino extraer aquellas ideas cuya fuerza viviente sea id\u00e9ntica a la del hambre\u201d. La violencia po\u00e9tica consiste en escapar de los t\u00f3\u00adpicos, en escapar de la opini\u00f3n general, es inten\u00adtar que el pensamiento llegue hasta donde llega la emoci\u00f3n, es despiojarse de una vida de compromi\u00adsos y median\u00edas, es no mentir, es ver un poco m\u00e1s all\u00e1, es el ansia de lo realizable, es el hambre.<\/p>\n\n\n\n<p>La violencia po\u00e9tica es necesaria para que lo violento se revuelva contra los depredadores de violencia televisiva y los depredadores de infor\u00admaci\u00f3n. Es necesaria para que lo violento se re\u00advuelva contra los violentos. La violencia po\u00e9tica es por tanto un acto de resistencia contra la violen\u00adcia real. Es decir, la violencia po\u00e9tica es necesaria para combatir la violencia real. Pero por encima de todas las cosas la violencia po\u00e9tica pone a prueba la conducta moral de la sociedad. Es preciso ha\u00adcer obras inaceptables, siempre inaceptables para los bienpensantes oficiales. La violencia po\u00e9tica es la \u00fanica revoluci\u00f3n posible. No se pueden hacer las paces con los burgueses. Ser imb\u00e9cil, da\u00f1ino e ignorante tiene un precio y alguna vez tienen que pagarlo. Pero la violencia po\u00e9tica fracasa al certifi\u00adcar que nada transforma a los idiotas. Los idiotas ni siquiera pisan el teatro. Y entonces uno se cubre con los rel\u00e1mpagos de la impotencia.<\/p>\n\n\n\n<p>La sociedad quiere encerrarnos en el vientre de un burro muerto. All\u00ed quiere que terminemos nuestros d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que me parece que ma\u00f1ana degollemos a este asno, y sacadas del todo las entra\u00f1as, por medio de la barriga, cos\u00e1mosle dentro esta don\u00adcella y solamente tenga la cara de fuera, todo el cuerpo de la moza se encierre en el cuero del asno; y despu\u00e9s me parece que se debe poner este asno as\u00ed relleno y cosido encima de un ris\u00adco de estos, adonde le d\u00e9 el ardor del sol. Y de esta manera sufrir\u00e1n ambos todas las penas que vosotros derechamente hay\u00e1is sentenciado. Porque este asno recibir\u00e1 la muerte que d\u00edas ha merecido, y ella sufrir\u00e1 los bocados de las bes\u00adtias fieras cuando sus miembros ser\u00e1n ro\u00eddos de los gusanos; y tambi\u00e9n pasar\u00e1 pena de fuego cuando el sol encender\u00e1 el vientre del asno, con sus grandes ardores, y asimismo sufrir\u00e1 pena de la horca cuando los perros y bueyes lleva\u00adr\u00e1n sus carnes y entra\u00f1as a pedazos; adem\u00e1s de esto, deb\u00e9is pensar muchos tormentos y penas que pasar\u00e1 ella; siendo viva morir\u00e1 en el vientre de la bestia muerta, y del gran hedor sus nari\u00adces penar\u00e1n, y de no comer se secar\u00e1 de hambre mortal, y como estar\u00e1 cosida, no tendr\u00e1 libres las manos para poderse matar.<\/p>\n\n\n\n<p>Este fragmento de&nbsp;<em>El Asno de oro<\/em>&nbsp;de Apuleyo es un buen ejemplo de violencia po\u00e9tica. La socie\u00addad que nos describe Apuleyo no es muy distin\u00adta a la espa\u00f1ola que nos describe Cervantes en&nbsp;<em>El Quijote<\/em>, un pueblo zafio, necio, sucio, capaz de moler a palos a un pobre loco. El Quijote, otro ejemplo imprescindible de violencia po\u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>No debemos permitir que la represi\u00f3n triun\u00adfe sobre la expresi\u00f3n. Nuestras<\/p>\n\n\n\n<p>democracias son cada vez m\u00e1s turbias y represivas bajo la m\u00e1scara de una<\/p>\n\n\n\n<p>tolerancia infantil. \u00bfQu\u00e9 podemos hacer en este momento de fracaso de los<\/p>\n\n\n\n<p>sistemas tradi\u00adcionales? \u00bfQu\u00e9 podemos hacer en esta \u00e9poca de infantilismo<\/p>\n\n\n\n<p>monstruoso? No me reconozco en un uso normativo del arte pol\u00edtico. Ser\u00eda terrible<\/p>\n\n\n\n<p>caer en la demagogia o en el mesianismo, en el t\u00f3pi\u00adco humanitario o en la denuncia<\/p>\n\n\n\n<p>baba, ser\u00eda as\u00adqueroso tomar la palabra por otros, yo no hablo por boca de los<\/p>\n\n\n\n<p>desgraciados, ser\u00eda un ultraje a su dignidad. No soy una portavoz. Los portavoces<\/p>\n\n\n\n<p>est\u00e1n instrumentalizados. Simplemente me entre\u00adgo a actos pasionales,&nbsp;<em>acci\u00f3n de padecer a causa de una inclinaci\u00f3n vehemente<\/em>, los desgraciados causan una afecci\u00f3n en mi cuerpo. Todo tiene que ver con la pasi\u00f3n, act\u00fao como un Cristo falso y hambriento, soy una figurante sin importancia, apenas sin papel, como el figurante que hace de Cristo en&nbsp;<em>La Ricotta<\/em>&nbsp;de Pasolini, un Cristo de bulto, un Cristo no milagroso, desclavado, miran\u00addo los agujeros de sus manos y sus pies sin saber muy bien hacia donde se dirige, seguramente en busca de un trozo de queso para saciar el hambre. El Cristo de&nbsp;<em>La Ricotta<\/em>&nbsp;tiene tanta hambre que cuando encuentra el queso lo devora y revienta clavado en la cruz.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo quiero convertir la informaci\u00f3n en horror. Solo quiero concentrar el horror en un escenario para que el horror sea real, no informativo sino real. Aqu\u00ed nos enfrentamos a una gran paradoja. Est\u00e1 claro que la violencia po\u00e9tica es lo que se opo\u00adne a la violencia real, sin embargo el sufrimiento televisivo acaba siendo irreal porque no nos afecta, no nos hiere (al fin y al cabo la informaci\u00f3n es una estrategia m\u00e1s del poder), de tal modo que el su\u00adfrimiento est\u00e9tico y po\u00e9tico acaba convirti\u00e9ndose en el sufrimiento real porque es el que verdadera\u00admente nos afecta, es el \u00fanico sufrimiento capaz de conmovernos o al menos de hacernos comprender un atisbo de verdad. As\u00ed llegamos a la conclusi\u00f3n de que hay que poner el sufrimiento humano en un escenario para que el sufrimiento sea real.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero a la sociedad no le interesa el arte sino la informaci\u00f3n. Y lo cierto es que esta sociedad fr\u00eda, ignorante y malvada, orgullosa de su falta de cul\u00adtura, prepotente, alienada por el consumo y sus aspiraciones mezquinas, can\u00edbal de desgracias hu\u00admanas como de&nbsp;<em>spots<\/em>&nbsp;publicitarios, se ha acabado adaptando a la informaci\u00f3n del mismo modo que las ratas a la mugre. Este es el gran triunfo del po\u00adder, haber conseguido adaptar a la sociedad a la informaci\u00f3n, a la violencia informativa. De esta forma la realidad queda totalmente desdramati\u00adzada. Hay que convertir al espectador en un in\u00adadaptado. Hay que convertir a los seres sociales en asociales. Intentar que el mono iracundo apriete sus genitales. Solo con el arte puede llegar a alcan\u00adzarse una comprensi\u00f3n del mundo, una compren\u00adsi\u00f3n no televisada.<\/p>\n\n\n\n<p>Sin embargo es tan insalvable el vac\u00edo entre el prop\u00f3sito del arte y su<\/p>\n\n\n\n<p>consecuencia, un barran\u00adco hasta el centro de la tierra, un barranco sin Mazinguer Z al fondo y sin Coyote, el arte es el ansia de lo realizable, no lo realizable, sino el an\u00adsia. Es tanta el hambre de ideas del creador y tan poca su influencia en la comprensi\u00f3n del mundo, en el cambio del mundo. El arte no pasa de ser un esguince sentimental privado sobre el que la socie\u00addad siempre triunfa. La ignorancia siempre triun\u00adfa. Siempre electrocutan al mono. El mono muere entre espasmos dentro de una jaula en la que ni siquiera puede revolverse.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, no hay que identificar al creador con un m\u00e1rtir ni con un h\u00e9roe doliente, m\u00e1s bien el creador se averg\u00fcenza de s\u00ed mismo y trabaja bajo la presi\u00f3n de esa verg\u00fcenza, con el mono prehist\u00f3\u00adrico al lado. El creador se identifica con la ira y la frustraci\u00f3n del mono. El creador se siente mono en celdas pest\u00edferas, mono de circo, de zool\u00f3gico, de laboratorio, mono ingenuo con violencia po\u00e9tica a cuestas, mono in\u00fatil, frecuentemente apaleado sin motivo, fagocitado en muchas ocasiones por los cult\u00edsimos necios y los modern\u00edsimos necios, esos que devoran la violencia po\u00e9tica con el mismo est\u00f3mago que la violencia televisiva sin entender nada. Esos que no tienen m\u00e1s que un est\u00f3mago ocioso. Son algunas de la miserias de la violencia po\u00e9tica, caer en la concesi\u00f3n a un p\u00fablico carro\u00f1e\u00adro, caer en lo gratuito, caer en lo pretencioso, caer en un parque de atracciones del horror, otro tipo de Disney.<\/p>\n\n\n\n<p>Para concluir, el creador vive en una paradoja sin soluci\u00f3n: Comparte la acci\u00f3n rabiosa con un sentimiento infinito de inferioridad. Al fin y al cabo sabemos que el arte nunca nos convertir\u00e1 en mejores personas. Seg\u00fan Steiner este es uno de los mayores esc\u00e1ndalos de la humanidad. Son innume\u00adrables los genocidas que disfrutan con Schubert.<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Liddell-Angelica-mono-testiculos.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Liddell-Angelica-mono-testiculos.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-a8a5f67e-1fe6-4210-b49a-344d44d9fe9f\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Liddell-Angelica-mono-testiculos.pdf\">Liddell-Angelica-mono-testiculos<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Liddell-Angelica-mono-testiculos.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-a8a5f67e-1fe6-4210-b49a-344d44d9fe9f\">Descarga<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ang\u00e9lica Liddell, 2010<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-9132","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9132","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=9132"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9132\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9134,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/9132\/revisions\/9134"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=9132"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=9132"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=9132"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}