{"id":9097,"date":"2011-02-23T15:03:00","date_gmt":"2011-02-23T14:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9097"},"modified":"2026-02-23T15:05:43","modified_gmt":"2026-02-23T14:05:43","slug":"hacia-un-barco-llamado-identidad","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2011\/02\/23\/hacia-un-barco-llamado-identidad\/","title":{"rendered":"Hacia un barco llamado identidad"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Variedades Galiano<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">In\u00e9s Beatriz Vald\u00e9s\u00a0<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2011<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<p><em>Vamos al teatro para salir de nosotros mismos\u2026 para redescubrir no tanto lo mejor de uno sino la parte m\u00e1s pura, la parte m\u00e1s marcada por el sufrimiento\u2026 buscamos en la escena una emoci\u00f3n en la que los movimientos m\u00e1s secretos del coraz\u00f3n ser\u00e1n expuestos\u2026 la audiencia se enfrentar\u00e1 cara a cara con su gusto por el crimen, sus obsesiones er\u00f3ticas, sus quimeras, su sentido ut\u00f3pico de la vida y del caos, incluso con su canibalismo\u2026.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Antonin Artaud.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Cuando se trata de concatenar los acontecimientos presenciados en&nbsp;<strong>Variedades Galiano<\/strong><em>,&nbsp;<\/em>el m\u00e1s reciente espect\u00e1culo que El Ciervo Encantado presenta<em>,&nbsp;<\/em>uno se percata de que lo que persiste con mayor fuerza en la memoria no son historias o sucesos espec\u00edficos, sino secuencias de im\u00e1genes de alto nivel expresivo. Tales im\u00e1genes no s\u00f3lo son provocadas por las peculiaridades del tr\u00e1nsito f\u00edsico de los actores sobre la escena sino tambi\u00e9n por los ritmos, estructuras e intertextualidades impl\u00edcitos en el discurso pronunciado, las atm\u00f3sferas que se construyen y los espacios que se aluden. Como mismo ocurre en&nbsp;<strong>Visiones de la Cubanosof\u00eda<\/strong><em>,&nbsp;<\/em><strong>P\u00e1jaros de la playa<\/strong><em>,&nbsp;<\/em>o&nbsp;<strong>Un elefante ocupa mucho espacio<\/strong>, el propio nombre de la obra,&nbsp;<strong>Variedades Galiano<\/strong>, conduce ya por s\u00ed solo a los campos de la imagen; posee un m\u00f3vil situacional que funciona como fertilizante de ese terreno a partir del cual cada receptor se conecta con la experiencia del teatro. Mientras el t\u00edtulo&nbsp;<strong>Visiones de la Cubanosof\u00eda&nbsp;<\/strong>nos conduce a cuestionarnos, por ejemplo, una posible filosof\u00eda en torno a lo cubano o a reubicar momentos o personalidades que marcan nuestra historia de existencia,&nbsp;<strong>Variedades Galiano&nbsp;<\/strong>remite inmediatamente a una de las calles de La Habana Vieja donde existi\u00f3 mayor apogeo comercial durante casi toda la d\u00e9cada del cincuenta en Cuba.<\/p>\n\n\n\n<p>En las tiendas de Galiano, seg\u00fan las an\u00e9cdotas de Ciro Bianchi1, se pod\u00edan encontrar una variad\u00edsima venta de art\u00edculos: desde muebles, loza y cristaler\u00eda hasta servicios de relojer\u00eda, perfumer\u00eda y moda. Hab\u00edan diferentes ofertas de adquisiciones que permit\u00edan comprar hasta a las personas menos adineradas de la \u00e9poca. Esa zona comercial, donde se hallaban tambi\u00e9n los llamados Ten Cents y Variedades Galiano, ha tomado otro car\u00e1cter en nuestros d\u00edas. En su lugar, hoy tenemos la tienda Trasval cuya funci\u00f3n est\u00e1 encaminada a ofrecer el mismo tipo de servicios.<\/p>\n\n\n\n<p>El Ciervo Encantado ha tomado el nombre de esta tienda como centro alrededor del cual se arma su \u00faltimo espect\u00e1culo. Un cartel escrito en letras blancas y rojas que conforman la palabra Trasval resalta en lo alto, desde el fondo del escenario de la sala sede del grupo, al comenzar la obra.<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>\u2026Tenemos nuestro cuerpo con sus partes triunfantes y sus partes pesimistas; hay una parte en \u00e9l que convoca los sue\u00f1os y otra que nos tira hacia abajo. Una que nos alza, nos eleva, y otra que nos hace caer. El reto est\u00e1 en c\u00f3mo convocar todas estas partes y unirlas, y con esa uni\u00f3n dilem\u00e1tica, volver a levantarse.&nbsp;Nelda Castillo.<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Desde que el p\u00fablico entra a la sala comienza un tr\u00e1nsito donde la construcci\u00f3n de la atm\u00f3sfera logra atrapar la mirada de los espectadores. Lo que nos recibe, o nos asalta, no es s\u00f3lo la presencia de los actores sino de la escena en general. O sea, la escena se nos aparece como un rostro misterioso que nos habla, como un t\u00f3tem al que ofrecemos instintivamente un silencio, una quietud.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando comienza el espect\u00e1culo vemos que algo est\u00e1 en el escenario pero no logramos definirlo. Una sombra se acerca desde la penumbra lentamente, parece un fantasma. Trae un caminar pesado como si arrastrara grilletes en los tobillos. Trae orejeras como los caballos esclavizados y bolsa de desperdicios entre sus propios pies. Unas correas amarran su cuerpo semidesnudo y sucio. Se nos sigue acercando hasta dejar ver su rostro. La mirada perdida, alterada, r\u00edgida, semeja la de esos hombres que han sufrido la experiencia de la guerra. Se acerca m\u00e1s hasta encontrar un poco de claridad. Espera o aguanta; se orina sobre s\u00ed mismo y vuelve a la sombra.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro foco de luz transita por&nbsp;<em>el teatro barroco vac\u00edo<\/em><em>2<\/em>, espacio que han escogido los actores de El Ciervo Encantado para canalizar los seres con los que confrontamos en la obra. Como mismo en&nbsp;<strong>Visiones de la Cubanosof\u00eda&nbsp;<\/strong>una luz acompa\u00f1ara al Mart\u00ed, ahora acompa\u00f1a a un ser que no dice su nombre ni su origen. Lo que veo es una reina pobre, pordiosera, cuyo vestuario de nylon y chatarra imita malamente una moda que no parece haber nacido aqu\u00ed. \u00bfQuiz\u00e1s la moda de una reina europea medieval? Es un vestuario de lata que puede traducirse en el perenne desfase en que ha vivido la isla.<\/p>\n\n\n\n<p>Si Mart\u00ed ha tenido y tendr\u00e1 muchas cosas qu\u00e9 revelarnos, este personaje tambi\u00e9n posee sus confesiones y sus par\u00e1bolas, cada uno desde la franja de luz, la alegr\u00eda y el dolor que conforman sus trincheras de existencia. El amarillo sombr\u00edo de una farola, la farola de alguna esquina de La Habana, est\u00e1 como anclado al rumbo de esta mujer de voz cansada y apariencia de majestad. Ella vaga lentamente, como quien no tiene m\u00e1s rumbo que el de ir a&nbsp;<em>quitar la tapa con gran cuidado\u2026&nbsp;<\/em>o&nbsp;<em>llenar temprano la ba\u00f1adera\u2026<\/em><em>3&nbsp;<\/em>y en ese divagar nos habla de feria, hechizo, paladar, maleza, resistencia: el manicomio local, presente y porvenir.<\/p>\n\n\n\n<p>El texto de la obra tiene parte de su origen en&nbsp;<em>La Feria del Parque Fe<\/em>, pasaje de&nbsp;<em>Variedades de Galian<\/em>o4. En este mismo pasaje del libro Reina Mar\u00eda Rodr\u00edguez nos dice:&nbsp;<em>Los viejos de mi visi\u00f3n anterior (de ayer) han sido desplazados por la juventud que zumba desde una tarima improvisada (m\u00e1s hacia el fondo) donde bailan y hacen acrobacias tras una palma flaca (jorobada o barrigona) que simboliza la energ\u00eda nacional<\/em><em>5<\/em><em>.&nbsp;<\/em>La mirada cr\u00edtica de la escritora habanera hace referencia a lo que de nuestra historia y nuestra cultura nos queda a la juventud. La improvisaci\u00f3n y el desequilibrio constante que marca la construcci\u00f3n de un camino y \u00e9sa energ\u00eda que, am\u00e9n de tratarse de los j\u00f3venes, a veces se puede ver claramente sumergida en una depresi\u00f3n general. Este esp\u00edritu que marca nuestra cotidianidad encuentra tambi\u00e9n un di\u00e1logo en&nbsp;<strong>Variedades Galiano<\/strong>. A trav\u00e9s de uno de sus parlamentos la reina, alude al tipo de festejos que se hacen en la isla los fines de semana:&nbsp;<em>Por la ma\u00f1ana habr\u00e1 m\u00fasica para los j\u00f3venes y por la tarde retreta para los mayores<\/em><em>6<\/em>. Unos festejos carentes de esa ilusi\u00f3n por las celebraciones populares, costumbres e innovaciones que hacen evolucionar el cuerpo de cualquier cultura o civilizaci\u00f3n por muy peque\u00f1a que sea. Unos festejos llenos de ofertas prosaicas y de una pobreza que no proviene solo de nuestros l\u00edmites econ\u00f3micos sino de nuestros l\u00edmites creativos, del deterioro de la est\u00e9tica y de la fe.<\/p>\n\n\n\n<p>En una entrevista Nelda Castillo apunta que&nbsp;<em>la misi\u00f3n del hombre es soplarle sentido a la vida, impon\u00e9rselo, forzar el sentido\u2026<\/em><em>7&nbsp;<\/em>uno de los discursos que subsiste no s\u00f3lo en&nbsp;<strong>Variedades Galiano<\/strong>, sino en la existencia toda del grupo. Como siguiendo esta especie de mensaje trascendente la reina lleva tambi\u00e9n un espacio para dar aliento y lo hace a pesar de la maleza del hechizo:&nbsp;<em>Casi no se ve el cielo; pero, si te fijas bien, est\u00e1 sobre todas las vibraciones de esta feria, azul, azul<\/em><em>8<\/em><em>.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Lorelis Amores ha construido este ser desde una s\u00edntesis de recursos expresivos. Concentrada en la lentitud que define el tempo del personaje, su aparici\u00f3n comienza en una pose agachada junto a la farola, hacia el fondo del escenario. Mientras el cigarro que lleva entre los dedos se gasta, ella balbucea unas palabras que van tomando poco a poco intensidad media. La actriz logra mantener el inter\u00e9s de los espectadores haciendo uso de una articulaci\u00f3n bien lograda de gestos, gui\u00f1os y tonos diferentes del discurso. Se apoya en una cadena de pausas que funcionan como espacio donde es posible elaborar un juicio acerca de lo que se nos comunica. El uso m\u00ednimo que hace de los movimientos durante su recorrido sobre la escena denota el convencimiento y la seguridad que definen todos los parlamentos de la reina. A trav\u00e9s de esa seguridad nos llegan algunas met\u00e1foras detonadoras de mensajes: \u2026<em>el d\u00eda del hechizo, todos acompa\u00f1aron a la princesa en su largo viaje al reino de los sue\u00f1os, vecino del reino de la muerte<\/em>\u20269<\/p>\n\n\n\n<p>Despu\u00e9s de esta reina que devela, enjuicia, ironiza, confiesa y calla, aparece un personaje al que Eduardo Mart\u00ednez, el propio actor que lo asume, llama Sim\u00f3n10. Este ser perece una s\u00edntesis de la experiencia del mundo del padecimiento en la vida suburbial capitalina. En \u00e9l habita el malestar, el rencor, la crudeza y la miseria extrema de una cubanidad que se devora a s\u00ed misma en la subsistencia diaria. Sim\u00f3n no tiene compasi\u00f3n ni diferencias para nadie como no hubo antes para \u00e9l. Dialoga directamente con los espectadores de una forma incisiva:&nbsp;<em>\u2026as\u00ed me guta verlos\u2026juntico y apreta\u00edto\u2026<\/em><em>11<\/em><em>.&nbsp;<\/em>Trae consigo un gran caj\u00f3n de metal al que nos invita a pasar advirti\u00e9ndonos que es un lugar para los duros. Sim\u00f3n es un ser siniestro que discursa desde la jerga vulgar para alertarnos, cuestionarnos, clasificarnos: \u2026<em>t\u00fa que no te quieres meter en na\u2026t\u00fa que tienes la barriga llena\u2026 tiene que saben como irte colando porque eto e al duro y sin guante\u2026<\/em><em>12&nbsp;<\/em>En su presencia no hay lugar para lo bello de lo po\u00e9tico sino para una realidad adversa mostrada desde lo extremo. Desde sus saberes sobre el lugar a que nos invita, nos aconseja lo que debemos hacer para entrar all\u00ed y sobrevivir:&nbsp;<em>\u2026eto e al duro y sin aguante, as\u00ed que aguanta, sacrif\u00edcate, resite\u2026 acot\u00fambreate, res\u00ednnate\u2026resuelve, lucha lo tuyo\u2026<\/em><em>13<\/em><em>&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Eduardo Mart\u00ednez demuestra un profundo entrenamiento psico-f\u00edsico a trav\u00e9s de una cadena de desplazamientos que ocupan los tres niveles de la escena. Tanto las posturas incorporadas encima del cesto como las asumidas en el suelo demuestran el equilibrio, la elasticidad y la concentraci\u00f3n total que ha logrado. Tal capacidad para ejecutar los dif\u00edciles movimientos en tanto proyecta un discurso cuidadosamente intencionado s\u00f3lo es posible cuando un actor domina la contenci\u00f3n adecuada de su respiraci\u00f3n y la coordinaci\u00f3n entre el ritmo de la palabra y el ritmo del cuerpo sobre la escena. La caracterizaci\u00f3n vocal que trabaja el actor se apoya en un resonador lar\u00edngeo que requiere, a simple escucha, de un extremo esfuerzo. Sin llegar en ning\u00fan momento a molestar la audici\u00f3n, Eduardo Mart\u00ednez logra matizar cada palabra desde la iron\u00eda, la picard\u00eda y la perversidad que distinguen una frase de la otra. El tono l\u00fadico pero profundamente serio y la exaltaci\u00f3n constante que definen tambi\u00e9n al personaje son expresados mediante m\u00e1scaras faciales sin que haya espacio para el descanso del rostro del actor. Una risa endemoniada que se transforma en mueca y una mirada que se fija exageradamente en las caras de los receptores forman parte de un riguroso trabajo que devela el alto nivel al que se encuentra su oficio.<\/p>\n\n\n\n<p>El leguaje textual de estos dos \u00faltimos seres, la reina y Sim\u00f3n, est\u00e1 marcado por el uso del sarcasmo y los dicharachos populares expuestos en una especie de cr\u00f3nica. Todo el discurso nos llega desde una posici\u00f3n de frontalidad que condiciona los modos en que puede ser recepcionado el espect\u00e1culo. Desde este recurso esc\u00e9nico podemos leer diferentes intenciones como puede ser la de propiciar una voluntad de comunicaci\u00f3n directa y mutua entre el espectador y los actores, entre el espectador y el ser que nos habla desde esa perspectiva frontal. Pero este recurso tambi\u00e9n puede entenderse como met\u00e1fora de una crudeza y una perfidia latente en el \u00e1mbito social que denuncia la obra, como un canal a trav\u00e9s del cual se muestra precisamente lo que se cuestiona y se critica.<\/p>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<strong>Variedades Galiano&nbsp;<\/strong>el lenguaje est\u00e1 construido a partir de varias cosmovisiones principales: una cosmovisi\u00f3n popular con la que se identifica el p\u00fablico, las cosmovisiones de los autores de los textos que inciden en la obra y, por \u00faltimo, la de los propios creadores. La cosmovisi\u00f3n popular se expresa a trav\u00e9s de la apariencia y el modo espec\u00edfico con que hablan los tres seres. La cosmovisi\u00f3n de los intertextos se ve en algunos parlamentos que reflejan inquietudes, reflexiones y observaciones de autores como Virgilio Pi\u00f1era en su novela&nbsp;<em>La Carne de Ren\u00e9<\/em>, Reina Mar\u00eda Rodr\u00edguez en su libro&nbsp;<em>Variedades de Galiano<\/em>, o Luis Eligio en sus versos titulados&nbsp;<em>Estados de Guerra<\/em>. Por su parte, la cosmovisi\u00f3n de Nelda Castillo y de los actores fue la que produjo el modo de traer a escena cada uno de esos cuerpos cuyos universos son, en parte, el universo de cada uno de nosotros. En este sentido, la obra es un resultado de una mezcla entre ideolog\u00edas y vivencias, en las palabras de la directora,&nbsp;<em>una especie de alquimia<\/em>.14 Esta intertextualidad impl\u00edcita en el discurso define a&nbsp;<strong>Variedades Galiano&nbsp;<\/strong>como un espect\u00e1culo teatral en el que lo cubano se expone constantemente a un di\u00e1logo partiendo de las distintas fuentes que generaron el texto esc\u00e9nico.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada ser, en su tr\u00e1nsito, nos mueve hacia su propio ritmo, nivel de energ\u00eda e incluso de temperatura. Se producen efectos sinest\u00e9sicos en los espectadores que tienen su origen en las acciones de los cuerpos sobre el escenario. El primer personaje, por ejemplo, asumido por Mariela Brito, provoca primero la sensaci\u00f3n de incertidumbre o de miedo y cuando expulsa la orina, la sensaci\u00f3n de suciedad<\/p>\n\n\n\n<p>La reina, por su parte, nos conduce a un estado de inercia a trav\u00e9s del tiempo en que habla y camina. Nos produce la idea de frialdad, de desamparo, llevando consigo una farola encendida que le sirve, de alg\u00fan modo, como gu\u00eda. Este personaje nos transmite tambi\u00e9n una incertidumbre a trav\u00e9s de sus parlamentos: \u2026<em>me pregunto si es real que estoy aqu\u00ed\u2026 he saltado arrecifes, cordilleras<\/em>\u202615 donde convoca un pasado y un presente de emigraciones y ausencias en las que habitan alegr\u00edas y nostalgias.<\/p>\n\n\n\n<p>Las manos enrojecidas de la reina, la cabeza pintada de negro de Sim\u00f3n o el cuerpo del primer personaje que va apresado y castigado entre correas como un asno, acercan a la noci\u00f3n de lo infernal, lo infrahumano, la carne sufrida, la sangre sacrificada. En tanto que la iluminaci\u00f3n tenue, como para impedir el resalte de color alguno, nos ubica en un ambiente sumergido, obstruido, privado de luz. En este lugar no parece hacerse otra cosa que sobrevivir y eso es precisamente lo hacen estos tres seres, mostrarnos una parte de su sobrevivencia. Muestran la carne cubana enferma, la carne que lucha d\u00eda a d\u00eda en los alrededores de la tienda Trasval.<\/p>\n\n\n\n<p>La puesta en escena es consecuente a una est\u00e9tica teatral donde el organismo total de sus actores, esp\u00edritu y fisicalidad, son canales por donde despiertan y emergen \u201cseres de la escena\u201d16. En ellos no llegamos a reconocer caracteres individuales espec\u00edficos sino entidades que llevan sus fuertes ra\u00edces en lo cubano pero que se expanden siempre hasta lo universal. De ah\u00ed que estos seres no se comuniquen bajo una caracterizaci\u00f3n realista y no pertenezcan a la noci\u00f3n de personaje heredada por la tradici\u00f3n dram\u00e1tica.<\/p>\n\n\n\n<p>La interconexi\u00f3n entre actores y espectadores logra rebasar el lenguaje verbal como un efecto que se funda en un estudio intenso de lo que nos define como individuo y como sociedad en las circunstancias cubanas contempor\u00e1neas. Los integrantes del grupo se sumergen en diversas fuentes que pasan desde sus vivencias personales, lugares, entidades de nuestra isla, hasta por m\u00faltiples obras literarias y procesos experimentales llevados a cabo antes en el teatro. Las necesidades est\u00e9ticas de Nelda Castillo, junto a las influencias de los comportamientos barrocos y neobarrocos en las diferentes esferas de la actualidad, observados principalmente desde la obra literaria y ensay\u00edstica de Sarduy, Lezama Lima y Reinaldo Arenas, confluyen en las creaciones de El Ciervo Encantado. El resultado son vivencias teatrales en las que se rebasan las nociones de personaje, de estructura dramat\u00fargica antecedente al montaje esc\u00e9nico, de coherencia y de causalidad espacio-temporal. Vivencias teatrales en las que los creadores experimentan una subversi\u00f3n particular de los c\u00f3digos preestablecidos para la palabra, el sonido y la gestualidad, desembocando en un lenguaje para el que, como confesara Nelda Castillo,&nbsp;<em>vale m\u00e1s una imagen que un mill\u00f3n de palabras<\/em>17.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>BIANCHI, Ciro. \u201cDe compras por Monte y Galiano\u201d. En:\u00a0<em>Juventud Rebelde<\/em>. No. 221. A\u00f1o 45. Domingo 05. julio\/2010. p. 11<\/li>\n\n\n\n<li>P\u00c9REZ, Amarilis.\u00a0<em>Otro heredero. Elementos neobarrocos en los espect\u00e1culos de El Ciervo Encantado.\u00a0<\/em>Trabajo de Diploma de la Facultad de Artes Esc\u00e9nicas del Instituto Superior de Arte. La Habana,\u00a0<em>2009.\u00a0<\/em>In\u00e9dito<em>.\u00a0<\/em>p.6<\/li>\n\n\n\n<li>Fragmento del discurso del personaje de la reina, en la puesta en escena.<\/li>\n\n\n\n<li>RODR\u00cdGUEZ, Reina Mar\u00eda.\u00a0<em>Variedades de Galiano.\u00a0<\/em>Editorial Letras Cubanas. La Habana, 2008.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00cdDEM. p. 18<\/li>\n\n\n\n<li>Fragmento del discurso de la reina.\u00a0<em>Op. Cit.\u00a0<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>P\u00c9REZ, Amarilis. \u201cNelda Castillo: Composiciones del cuerpo para el alma<em>\u201d<\/em>. En:\u00a0<em>Tablas.\u00a0<\/em>No1, enero-marzo, 2008. p 37<\/li>\n\n\n\n<li>Fragmento del discurso de la reina.\u00a0<em>Op. Cit.\u00a0<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>Fragmento del discurso de la reina.\u00a0<em>Op. Cit.\u00a0<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>MART\u00cdNEZ, Eduardo. En:\u00a0<em>Desde el saber de un actor: visita al interior de El Ciervo Encantado.\u00a0<\/em>Entrevista realizada por la autora el 23 de septiembre de 2010.<\/li>\n\n\n\n<li>Fragmento del discurso de Sim\u00f3n.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00cdDEM.<\/li>\n\n\n\n<li>\u00cdDEM.<\/li>\n\n\n\n<li>CASTILLO, Nelda. \u201cEl teatro para m\u00ed es un medio, no un fin\u201d<em>.\u00a0<\/em>En:\u00a0<em>C\u00fapulas<\/em>. No 10, 1998.p. 54<\/li>\n\n\n\n<li>Fragmento del discurso de la reina.\u00a0<em>Op. Cit\u00a0<\/em><\/li>\n\n\n\n<li>As\u00ed llama la directora del grupo a los personajes de sus creaciones.<\/li>\n\n\n\n<li>P\u00c9REZ, Amarilis. \u201cNelda Castillo: composiciones del cuerpo para el alma\u201d.\u00a0<em>Op.Cit.\u00a0<\/em>p. 33<\/li>\n<\/ol>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Variedades Galiano. 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