{"id":9085,"date":"2011-02-23T14:48:00","date_gmt":"2011-02-23T13:48:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=9085"},"modified":"2026-02-23T14:50:12","modified_gmt":"2026-02-23T13:50:12","slug":"pronostico-sobre-la-colaboracion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2011\/02\/23\/pronostico-sobre-la-colaboracion\/","title":{"rendered":"Pron\u00f3stico sobre la colaboraci\u00f3n\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Bojana Kunst<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2011<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p><em>A veces me pregunto por qu\u00e9 sigo bailando. Pr\u00e1cticas de la intimidad<\/em>, Madrid, Con tinta me tienes, 2011, pp. 409-429.<\/p>\n\n\n\n<p><em>The absolutely desperate current state of affairs fills me with hope.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Karl Marx<\/em><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EN EL TIEMPO QUE QUEDE POR VIVIR<\/h2>\n\n\n\n<p>En 2007 la Universidad Carnegie Mellon organiz\u00f3 un ciclo de conferencias titulado \u00daltima conferencia, para el cual se les pidi\u00f3 a varios profesores que hablaran sobre lo que realmente ten\u00edan en mente en esos momentos. Si tuvieran que dar la \u00faltima conferencia de su vida, \u00bfc\u00f3mo ser\u00eda hacerlo y sobre qu\u00e9 tema? La invitaci\u00f3n de la universidad, con sus implicaciones ret\u00f3ricas de determinaci\u00f3n, estaba claramente dirigida a desafiar a los profesores excitando su imaginaci\u00f3n para darle un valor a\u00f1adido a las intervenciones. Sin embargo, ese desaf\u00edo tom\u00f3 un cariz completamente distinto en septiembre de 2007 con la conferencia titulada \u201cAlcanzando los sue\u00f1os de tu infancia\u201d presentada por Randy Pausch, profesor de ciencias inform\u00e1ticas de la Universidad Carnegie Mellon. Despu\u00e9s de declarar que hab\u00eda sido diagnosticado de c\u00e1ncer de p\u00e1ncreas terminal y que solo ten\u00eda medio a\u00f1o de vida, el profesor comenz\u00f3 a hablar de manera optimista y divertida sobre los sue\u00f1os de su infancia, a la vez que hac\u00eda acercamientos a la inform\u00e1tica y aconsejaba sobre la creaci\u00f3n de colaboraciones multidisciplinarias, el trabajo de grupo y la interacci\u00f3n entre personas. Todo eso acompa\u00f1ado por lecciones de vida encantadoras y hasta flexiones en plancha sobre el escenario. Su conferencia atrajo de inmediato la atenci\u00f3n de los medios. El v\u00eddeo de la conferencia se convirti\u00f3 en un \u00e9xito en las redes sociales como YouTube, Google Video, etc. y, en unos pocos d\u00edas, la pr\u00f3xima publicaci\u00f3n de la conferencia en un libro se valoraba entre los seis y siete millones de d\u00f3lares1. Su historia desemboc\u00f3 en el inevitable espect\u00e1culo donde la empat\u00eda y la compasi\u00f3n crecieron al mismo tiempo que el valor de mercado. Esta historia conten\u00eda todos los elementos necesarios de la tragedia: un hombre bien parecido, profesor de \u00e9xito, en los 40 y con tres ni\u00f1os peque\u00f1os, se enfrenta a la evaporaci\u00f3n del tiempo que le quedaba. La raz\u00f3n por la que estoy empezando mi ensayo-pron\u00f3stico con esta historia en particular no est\u00e1 alejada de la empat\u00eda con el peso insoportable de la mortalidad, pero se debe a que hay algunas coincidencias en la historia que nos pueden revelar las interesantes relaciones entre la idea de colaboraci\u00f3n y la manera en que experimentamos actualmente el tiempo. Otro hecho de esta historia que llama realmente la atenci\u00f3n ocurri\u00f3 en el momento en que el profesor Pausch, ya una celebridad, estaba luchando contra su enfermedad terminal. En medio de la algarab\u00eda en la que fue aumentando la empat\u00eda colectiva junto con el monto del beneficio que se esperaba de sus obras, Pausch accedi\u00f3 a dar otra conferencia en la Universidad de Columbia en la que habl\u00f3 sobre la gesti\u00f3n del tiempo. Habl\u00f3 de formas m\u00e1s eficientes de hacer uso de este, de c\u00f3mo crear planes manejables, calendarios m\u00faltiples, reuniones eficaces y de c\u00f3mo irse a la cama con una bandeja de entrada vac\u00eda. Esto era algo en lo que Pausch hab\u00eda sido un experto durante toda su vida pero, por supuesto, adquir\u00eda una dimensi\u00f3n completamente diferente, mucho m\u00e1s metaf\u00edsica, cuando \u00e9l decidi\u00f3 aceptar la invitaci\u00f3n. La fil\u00f3sofa Renata Salecl, quien escribi\u00f3 sobre esta historia en una columna period\u00edstica, describe la obsesi\u00f3n con la gesti\u00f3n del tiempo como un intento desesperado de mirar detr\u00e1s de la m\u00e1scara insoportable de la muerte. No hay ning\u00fan misterio detr\u00e1s del hecho determinado de la muerte o \u2013cualquiera que sea nuestra estrategia\u2013 detr\u00e1s de la gesti\u00f3n obsesiva del tiempo o del rechazo a todas las planificaciones de este; cualquier estrategia es igualmente improductiva (Salecl, 2008). Pausch luch\u00f3 valerosamente contra su enfermedad y muri\u00f3 en julio de 2008, un mes despu\u00e9s de que este texto apareciera por primera vez como intervenci\u00f3n en el marco del ciclo de conferencias Pron\u00f3sticos\u2026 El \u00faltimo periodo de su vida est\u00e1 curiosamente rememorado por el libro La \u00faltima conferencia, el cual, adem\u00e1s de proporcionar directrices optimistas para la vida, se ocupa tambi\u00e9n del tema de la colaboraci\u00f3n y las formas de trabajar juntos en la investigaci\u00f3n y la gesti\u00f3n del tiempo. Extra\u00f1a combinaci\u00f3n de temas puestos en el mismo espacio con el hecho de un pron\u00f3stico inevitable sobre la vida y que no es el resultado de ninguna estrategia de publicaci\u00f3n ni tampoco una simple coincidencia. Esto tambi\u00e9n puede ser entendido como un s\u00edntoma peculiar que revela la extra\u00f1a relaci\u00f3n entre el tiempo y el trabajo en colectivo, una relaci\u00f3n que es una necesidad hoy en d\u00eda: en la sociedad contempor\u00e1nea, trabajar en colectivo no puede concebirse separado de la gesti\u00f3n del tiempo. Quisiera establecer que existen importantes razones econ\u00f3micas, pol\u00edticas y filos\u00f3ficas en la actualidad para el hecho de que la colaboraci\u00f3n sea entendida como una constelaci\u00f3n temporal, una que exige una gesti\u00f3n perfeccionada del tiempo, la organizaci\u00f3n y la divisi\u00f3n. Desde la perspectiva de la econom\u00eda pol\u00edtica contempor\u00e1nea, los procesos de trabajo en colaboraci\u00f3n est\u00e1n \u00edntimamente relacionados con la planificaci\u00f3n del tiempo ya que el capital contempor\u00e1neo no solo se entiende como una medida, sino tambi\u00e9n como una progresi\u00f3n: la econom\u00eda pol\u00edtica contempor\u00e1nea posee un rasgo innovador que le pertenece en s\u00ed misma. Como dice Toni Negri, vivimos en el \u201ctiempo de la administraci\u00f3n\u201c, donde el progreso es la representaci\u00f3n de un proceso que avanza a saltos hacia adelante, en el que todos los factores pueden ser referidos a una proporci\u00f3n. La diferencia es entonces solo cuantitativa y la unidad del proyecto est\u00e1 establecida incluso antes de su articulaci\u00f3n (2003: 102). En otras palabras, todos nosotros nos comportamos continuamente como si estuvi\u00e9ramos en una carrera particular (con muchos plazos determinados que superar) donde una meta abstracta define el presente del proceso, su din\u00e1mica temporal, el modo en que el proceso es articulado, implementado, medido. En ese sentido, la identificaci\u00f3n colectiva con lo definitivo del tiempo que nos queda por vivir es a\u00fan m\u00e1s comprensible: nace de la repentina y totalmente desesperada imposibilidad de la proporci\u00f3n, de la terrible experiencia de la desesperada impotencia en la administraci\u00f3n de nuestra vida. \u201c\u00bfQu\u00e9 es el tiempo, entonces? Yo s\u00e9 muy bien qu\u00e9 es el tiempo si no se me pregunta al respecto, pero si alguien me pregunta qu\u00e9 es el tiempo y quiero explicarlo, quedo confundido\u201d (en Negri 2003). En esta declaraci\u00f3n, San Agust\u00edn conecta la dificultad de articulaci\u00f3n con la comprensi\u00f3n ontol\u00f3gica del tiempo, con el tiempo estrechamente relacionado, en su pensamiento teol\u00f3gico, con el misterio de la divinidad. Si nos acercamos a su declaraci\u00f3n desde una perspectiva contempor\u00e1nea, nos encontramos con que, hoy en d\u00eda, esta inefable comprensi\u00f3n ontol\u00f3gica del tiempo es remplazada por una idea manejable y explicable de este. Esto significa que la experiencia contempor\u00e1nea de tiempo est\u00e1 contenida dentro de nuestro conocimiento de qu\u00e9 es el tiempo (o \u201ccu\u00e1l es la naturaleza del tiempo\u201d). Esta experiencia tambi\u00e9n puede relacionarse con la frase com\u00fan: lo siento, no tengo tiempo, que, por supuesto, no es m\u00e1s que otra descripci\u00f3n de nuestra experiencia general de este. La aceleraci\u00f3n actual del tiempo, que es el resultado de los procesos industriales, econ\u00f3micos y cient\u00edficos de los \u00faltimos dos siglos, no solo ha disuelto las coordenadas espaciales de los procesos de trabajo, su territorialidad inm\u00f3vil y est\u00e1tica, sino que tambi\u00e9n ha cambiado los modos de individuaci\u00f3n de los sujetos contempor\u00e1neos. Jameson (1999) se\u00f1ala que la temporalidad contempor\u00e1nea es esquizofr\u00e9nica, es una temporalidad del presente, que carece de cualquier conexi\u00f3n fenomenol\u00f3gica para poder conservar el pasado y anticipar el futuro. Sin embargo, la experiencia del sujeto contempor\u00e1neo y la individuaci\u00f3n del ser humano se conforman a trav\u00e9s de experiencias (paralelas y con varios niveles) en tiempo presente. Estas experiencias, a pesar de la posibilidad de la apertura y la liberaci\u00f3n, tienen que ser cuidadosamente planeadas y tener una estructura temporal particular y efectiva. Esa experiencia ca\u00f3tica y de varios niveles debe ser racionalizada con procedimientos operativos y eficaces que sometan necesariamente las experiencias subjetivas a la meta com\u00fan. Esta idea puede tambi\u00e9n ser defendida con la importante m\u00e1xima del trabajo inmaterial de las \u00faltimas d\u00e9cadas: la m\u00e1xima de \u201ctrabajar en colectivo\u201d. Como Florian Schneider afirma, el trabajo en colectivo o el \u201ctrabajo en equipo\u201d han sido conceptos claves en la cambiante atm\u00f3sfera pol\u00edtica y econ\u00f3mica de esta \u00faltima d\u00e9cada, y la colaboraci\u00f3n se usa muy frecuentemente como sin\u00f3nimo de cooperaci\u00f3n. Sobre la base de la comprensi\u00f3n de la teor\u00eda de la gesti\u00f3n que, en el entorno de trabajo en equipo, supone que las personas deben entender y creer que el acto del pensamiento, la planificaci\u00f3n, las decisiones y acciones son mejores cuando se realiza en cooperaci\u00f3n con los dem\u00e1s, el trabajo en equipo sirve como una noci\u00f3n clave para el \u00e9xito, siguiendo la famosa m\u00e1xima de Andrew Carnegie de principios del siglo XX: El trabajo en equipo es la capacidad de trabajar en colectivo hacia una visi\u00f3n com\u00fan, la capacidad de dirigir los logros individuales hacia objetivos organizacionales. Es el combustible que permite a la gente com\u00fan lograr resultados m\u00e1s all\u00e1 de lo com\u00fan (en Schneider 2007). Sin embargo, el trabajo en equipo, como escribe Schneider, tambi\u00e9n representa el sometimiento de los trabajadores a un individualizado y omnipresente r\u00e9gimen de control. El concepto de grupo sustituye al cl\u00e1sico capataz como fuerza disciplinaria. En vez de lograrse mediante la represi\u00f3n, la rentabilidad se increment\u00f3 a trav\u00e9s de la presi\u00f3n de los compa\u00f1eros y la identificaci\u00f3n colectiva de grupos relativamente peque\u00f1os de varios compa\u00f1eros de trabajo preparados para diversas tareas (Schneider, 2007). El trabajo en equipo es, por lo tanto, parte de la administraci\u00f3n obsesiva del sujeto neoliberal que, parad\u00f3jicamente, tiene que estar libre de sus limitaciones internas, ser creativo, innovador y virtuoso. Un sujeto que, al menos desde finales de los a\u00f1os 60 en adelante, ha sido capaz de revelar sus deseos subconscientes y liberarse de la sensaci\u00f3n permanente de la mortalidad. Al mismo tiempo, este sujeto creativo y generador de valores, est\u00e1 libre de las restricciones de la sociedad, de las dificultades que plantean las diferencias y la otredad. No solo pueden \u00e9l o ella trabajar libremente con otros, sino que la otredad se convierte en valor en la co-operaci\u00f3n. En esta administraci\u00f3n obsesiva del ser del sujeto, la negaci\u00f3n solo se permite de vez en cuando; de vez en cuando es posible escapar, tal vez en las vacaciones, en las drogas o, por desgracia, en el hospital. Como argumenta Guattari, el ser humano est\u00e1 hoy en d\u00eda frente a una brutal intensificaci\u00f3n de los procesos de individuaci\u00f3n, donde los estilos de vida se vuelven obsoletos incluso antes de que seamos capaces de absorberlos. De esta manera, la dispersi\u00f3n molecular del tiempo ha liberado la subjetividad subconsciente y finita, implementada en las interminables paradojas existenciales. Al mismo tiempo, sin embargo, uno se ve obligado a vivir en un constante estado de tensi\u00f3n, al borde de la exasperaci\u00f3n, y es este estado el que da lugar a las posibilidades de la invenci\u00f3n. Asimismo, el proceso se intensifica a\u00fan m\u00e1s por el hecho de que esta tensi\u00f3n agravada y el poder de invenci\u00f3n acelerado no solo nutren al capital sino que de hecho constituyen su principal fuente de valor, su inversi\u00f3n m\u00e1s rentable (Rolnik, 2008). La paradoja es que la fuerza de trabajo inmaterial, en la que tantas esperanzas para la colaboraci\u00f3n se ha invertido en la \u00faltima d\u00e9cada, est\u00e1, como Matteo Pasquinelli ir\u00f3nicamente expresa, en una especie de \u201cguerra civil inmaterial\u201d y no en una lucha contra las nuevas formas de explotaci\u00f3n: Es la conocida rivalidad entre el mundo acad\u00e9mico y el mundo del arte, la econom\u00eda de las citas, la carrera de las fechas l\u00edmite, la competencia para los festivales, la envidia y la desconfianza entre los activistas. La cooperaci\u00f3n es estructuralmente dif\u00edcil entre trabajadores de tipo creativo, donde una econom\u00eda de prestigio opera del mismo modo que en cualquier sistema del estrellato \u2013\u00a1por no hablar de los fil\u00f3sofos de la pol\u00edtica!\u2013 y donde las nuevas ideas son confrontadas, involucrando frecuentemente a sus creadores en una pelea (2007). Entonces, \u00bfpodemos imaginar un modo diferente de colaboraci\u00f3n que no necesariamente termine en no tener tiempo para nada, justo en el punto en que realmente empezamos a colaborar? \u00bfPodr\u00edamos colaborar sin ninguna fecha l\u00edmite en el horizonte ya sea revolucionaria, corporativa o metaf\u00edsica? Como sostiene Schneider, la cuesti\u00f3n es c\u00f3mo las nuevas dimensiones del trabajo en colectivo pueden ser reflejadas, concebidas y al mismo tiempo alejarse de las \u201crelajadas y bien intencionadas estrategias del anti-autoritarismo por un lado y la fuerza bruta empleada para coaccionar la cooperaci\u00f3n por el otro\u201d (2009). Entonces, \u00bfqu\u00e9 hace transformadora la colaboraci\u00f3n y c\u00f3mo los sujetos que colaboran realmente logran producir un cambio? EN EL TIEMPO QUE QUEDE POR TRABAJAR Hoy en d\u00eda es tan dif\u00edcil pensar en la colaboraci\u00f3n como un proceso transformador precisamente porque hay un cierto exceso de esta en nuestra vida diaria: casi nos hacemos visibles solo en la colaboraci\u00f3n. La colaboraci\u00f3n es una cuesti\u00f3n clave, no solo en la pol\u00edtica (lo cual es de alguna manera c\u00ednico, dado el otro significado de \u201ccolaboraci\u00f3n\u201d, relacionado con la traici\u00f3n) sino tambi\u00e9n en la econom\u00eda y la cultura contempor\u00e1neas. La colaboraci\u00f3n est\u00e1 estrechamente relacionada con la movilidad en la flexibilidad del trabajo contempor\u00e1neo, e incluso parece estar inscrita en el valor del trabajo ya que se basa en la producci\u00f3n y el intercambio constante de comunicaci\u00f3n, relaciones, signos y lenguajes. La colaboraci\u00f3n coloca a la gente en el (tiempo) presente; es solo a trav\u00e9s de la colaboraci\u00f3n, en el cambiante mapa de los lugares, que la gente puede de hecho llegar a ser visible en el presente, donde constantemente van aportando al flujo actual del dinero, el capital y los signos. Curiosamente, lo contrario puede ser encontrado la mayor\u00eda de las veces en la misma comunidad de trabajo que permite esta movilidad contempor\u00e1nea: cada vez m\u00e1s las personas o los grupos \u201cno colaborativos\u201d o \u201cno pertenecientes\u201d se mueven en los canales invisibles y fatales de la ilegalidad, la pobreza, la invisibilidad y el escape. Podemos decir que la colaboraci\u00f3n, la comunicaci\u00f3n y la conexi\u00f3n pertenecen a los campos m\u00e1s fetichizados de la actualidad. Como escribe Paolo Virno, las habilidades fundamentales de un ser humano se encuentran ahora en la vanguardia de la producci\u00f3n, con el lenguaje, el pensamiento, la autorreflexi\u00f3n y la capacidad de aprender como las principales caracter\u00edsticas del trabajo p\u00fablico actual. La producci\u00f3n contempor\u00e1nea consiste en compartir h\u00e1bitos ling\u00fc.sticos y cognitivos (es decir, en el caso del intercambio afectivo e intelectual de conocimiento), y es el elemento constitutivo de la producci\u00f3n de trabajo post-fordista. Todos los trabajadores entran en la producci\u00f3n tanto como hablan y piensan. Esto no tiene nada que ver, aclaro, con la profesionalidad o con los antiguos conceptos de habilidad o destreza: hablar y pensar son h\u00e1bitos gen\u00e9ricos del animal humano, lo contrario de cualquier tipo de especializaci\u00f3n (Virno, 2004: 41). Para Virno, esto puede ser descrito como el intercambio preliminar, que es en s\u00ed mismo la base de la producci\u00f3n contempor\u00e1nea. En su opini\u00f3n, la idea de compartir se opone a la divisi\u00f3n tradicional del trabajo. Ya no hay criterios t\u00e9cnicos objetivos para regular el trabajo en conjunto, para definir la responsabilidad de cada trabajador en su propia esfera especializada. O, como expone Virno, \u201cla segmentaci\u00f3n de los criterios es en vez de eso expl\u00edcitamente arbitraria, reversible, cambiante\u201d (2004: 41). En este sentido, la interesante noci\u00f3n del proceso de compartir tambi\u00e9n se puede interpretar como una manera de entender la colaboraci\u00f3n como un intercambio de diferencias, creaciones e innovaciones y no como una divisi\u00f3n jer\u00e1rquica de tareas. El problema para Virno surge, sin embargo, cuando ese intercambio no tiene ning\u00fan efecto pol\u00edtico, y no afecta ning\u00fan cambio dentro de una comunidad pol\u00edtica. \u201cEl car\u00e1cter p\u00fablico del intelecto, cuando no ocurre en la esfera p\u00fablica, se traduce en la proliferaci\u00f3n sin control de jerarqu\u00edas sin fundamento, ya que est\u00e1n prosperando\u201d (41). Esto influye en la aparici\u00f3n de una forma despiadada de individuaci\u00f3n en t\u00e9rminos de subyugaci\u00f3n completa del ser del trabajador o, en palabras de Virno, resulta en una \u201cdependencia personal\u201d que ya he analizado en el cap\u00edtulo anterior. El estatus fetichizado de la colaboraci\u00f3n tambi\u00e9n puede decirnos algo sobre lo que Virno define como la \u201cesfera no-p\u00fablica p\u00fablica\u201d, que refleja el car\u00e1cter unidimensional de las redes globales y los canales de comunicaci\u00f3n. Debido a que esta esfera no es una esfera pol\u00edtica, la esfera nop\u00fablica p\u00fablica as\u00ed creada puede producir las consecuencias m\u00e1s devastadoras: alucinaciones colectivas de miedo, formas ocultas de superstici\u00f3n y paranoia general (Steyerl, 2007: 17). O bien, si aplicamos esto a la noci\u00f3n de colaboraci\u00f3n: cuando la colaboraci\u00f3n falla en no provocar el cambio dentro de la esfera p\u00fablica, no es parte de la res publica y puede producir formas de opresi\u00f3n sin restricciones. Parece ser que hay algo en nuestro ritmo diario, en la forma en que experimentamos este intercambio de lenguaje y pensamiento, que nos pone en un estado de constante movilidad, flexibilidad y precariedad, donde solo es estable la fecha l\u00edmite para trabajar juntos, y donde el espacio se genera como consecuencia de la movilidad. En 2006 Eleanor Bauer, una core\u00f3grafa y bailarina estadounidense, complet\u00f3 su investigaci\u00f3n sobre la comunidad de danza de Bruselas, ciudad donde radica. En su texto aborda con humor la noci\u00f3n de movilidad de los artistas contempor\u00e1neos del performance, el cambiado estatus de este trabajo flexible y sin cuerpo, y el valor de la comunidad que ha resultado de esa movilidad colaborativa de los artistas. Adem\u00e1s de ofrecer descripciones pintorescas de la movilidad del artista contempor\u00e1neo, con el obligado ordenador Mac y los m\u00faltiples cepillos de dientes, uno de los \u00faltimos p\u00e1rrafos de su investigaci\u00f3n lo describe de la siguiente manera: El artista es en s\u00ed mismo\/a un recurso, un nodo localizado de actividad y centro de informaci\u00f3n que procesa y produce en los intersticios de la cultura y la comunidad. En un modelo neo-colectivo o postcolectivo, los artistas que se mantienen a favor del compromiso con la comunidad deben mantener una fuerza muy orientada a lo individual y a la productividad sin dejar de estar conectados con el mundo y entre s\u00ed, cada uno muy diferenciado y a la vez en colaboraci\u00f3n constante con un red mayor de otros individuos creativos y productivos que apoyan y se comprometen con los intereses del otro. Esta descripci\u00f3n es ambiciosa teniendo en cuenta lo que demanda en t\u00e9rminos de tiempo y energ\u00eda, y generosidad, por supuesto, ya que no se nos paga por mantenernos en contacto incluso cuando nuestro trabajo depende de ello (Bauer, 2007: 67). Pregunt\u00e9monos, sin embargo, \u00bfde d\u00f3nde viene realmente esta descripci\u00f3n exacta del artista del performance muy ambicioso? \u00bfNo podr\u00eda ser esta precisamente la descripci\u00f3n del trabajo colectivo contempor\u00e1neo, equipado para un alto rendimiento continuo? \u00bfEse alto rendimiento de un trabajador siempre cr\u00edtico y activo, cuya subjetividad est\u00e1 totalmente sometida a los modos de producci\u00f3n capitalista contempor\u00e1neos? El hecho de que \u00e9l o ella tengan una cierta generosidad, e incluso puedan colaborar de forma gratuita, no los salva de las formas contempor\u00e1neas de explotaci\u00f3n. Todo lo contrario: esta generosidad se convierte en el valor agregado de pertenecer a una comunidad productiva discursiva y cultural. La generosidad lo coloca a \u00e9l o ella en el centro de la modalidad contempor\u00e1nea de la individuaci\u00f3n, donde lo que se exige del sujeto es precisamente tiempo extra y energ\u00eda. \u00bfEsa descripci\u00f3n no pudiera ser entendida tambi\u00e9n como la descripci\u00f3n de un artista que lucha desesperadamente contra un exceso de colaboraci\u00f3n, con la publicidad de su trabajo que, al mismo tiempo, no es p\u00fablico en absoluto (excepto quiz\u00e1 en un peque\u00f1o c\u00edrculo operativo especializado que delega el valor en unos y otros)? En la \u00faltima d\u00e9cada, la colaboraci\u00f3n se ha convertido en una cuesti\u00f3n clave en el vocabulario de los bailarines, core\u00f3grafos y otros artistas de la actuaci\u00f3n en vivo. Hay muchos espect\u00e1culos que tratan sobre la colaboraci\u00f3n as\u00ed como conferencias y charlas sobre esta cuesti\u00f3n. La palabra aparece, como Myriam Van Imschoot escribe en una de sus cartas sobre la colaboraci\u00f3n en la danza contempor\u00e1nea, \u201cm\u00e1s a menudo de lo que uno espera: ha ganado el valor de una frase con gancho\u201d. Sin embargo, \u201c\u00bfhablamos m\u00e1s sobre la colaboraci\u00f3n porque los hacedores de la danza colaboran m\u00e1s que antes, por ejemplo, m\u00e1s que hace una d\u00e9cada?\u201d (Van Imschoot y Le Roy, 2004: 62). El inter\u00e9s forzado en la colaboraci\u00f3n podr\u00eda haber estado relacionado, por supuesto, con los cambios en la comprensi\u00f3n de la subjetividad art\u00edstica. La subjetividad del artista ya no entendida como una subjetividad singular centrada en s\u00ed misma. El proceso de la creaci\u00f3n art\u00edstica est\u00e1 hoy mucho m\u00e1s orientado hacia aspectos del trabajo transdisciplinario, performativos y en relaci\u00f3n con la investigaci\u00f3n. Esto puede tambi\u00e9n estar relacionado con la desaparici\u00f3n de las divisiones profesionales, seg\u00fan es discutido por Andr\u00e9 Lepecki. Desde hace alg\u00fan tiempo ya, las divisiones entre core\u00f3grafos, bailarines, cr\u00edticos, productores y dramaturgos est\u00e1n desapareciendo. As\u00ed, cada una de dichas profesiones tiene a su disposici\u00f3n conocimientos te\u00f3ricos y pr\u00e1cticos de otros campos, otro factor que refuerza la idea de colaboraci\u00f3n y la hace visible en las pol\u00edticas art\u00edsticas contempor\u00e1neas. Lepecki relaciona esta desaparici\u00f3n con la disoluci\u00f3n de las categor\u00edas epistemol\u00f3gicas estables de \u201clo que es la danza\u201c, lo que tambi\u00e9n ha provocado cambios en la posici\u00f3n del artista, el cr\u00edtico y el productor (Lepecki, 2001: 29). Estos cambios han dado lugar a distintos modelos de trabajo en colaboraci\u00f3n y tambi\u00e9n han pasado a formar parte de la pol\u00edtica cultural contempor\u00e1nea y las econom\u00edas de la producci\u00f3n. Sin embargo, como expone Imschoot, esta reorientaci\u00f3n de la escena art\u00edstica puede explicar por qu\u00e9 la etiqueta de la colaboraci\u00f3n circula con mayor frecuencia pero no explica por qu\u00e9 lo hace con tanto \u00e9nfasis, hasta el punto de una pura sobre-determinaci\u00f3n y repetici\u00f3n compulsiva del t\u00e9rmino. Parece como si la colaboraci\u00f3n funcionara como un marcador o significante acr\u00edtico, un t\u00edtulo honor\u00edfico que debe se\u00f1alar m\u00e1s de lo que funciona (Van Imschoot y Le Roy, 2004: 62). Hay una cierta crisis en la propia noci\u00f3n; su alta frecuencia de uso, como Imschoot prosigue, recurriendo a Foucault, revela que hay alg\u00fan tipo de ansiedad funcionando en el uso mismo del t\u00e9rmino colaboraci\u00f3n. Esta ansiedad surge de \u201cla dominaci\u00f3n absoluta del movimiento puro, movilidad por su propio beneficio, un estar en movimiento por el placer de la velocidad\u201d (Van Imschoot y Le Roy, 2004: 62). Estoy de acuerdo con Imschoot en que hay algo altamente problem\u00e1tico sucediendo en la repetici\u00f3n compulsiva de ese t\u00e9rmino. Este uso repetitivo est\u00e1 estrechamente vinculado al cambio en la noci\u00f3n de trabajo, donde el lenguaje y el pensamiento est\u00e1n a la vanguardia de la producci\u00f3n contempor\u00e1nea. La ansiedad surge de la incapacidad para provocar un cambio real, para hacer los procesos de colaboraci\u00f3n parte de la res publica, para abrir una potencialidad pol\u00edtica y transformadora propia. Lo que detecta Imschoot en esta pr\u00e1ctica y uso obsesivo de la colaboraci\u00f3n es que, en \u00faltima instancia, no tenemos ning\u00fan tiempo. Una ansiedad de sometimiento, un intento insoportable de mirar detr\u00e1s de la m\u00e1scara de la carrera determinada en la que, al mismo tiempo, simplemente no admitimos que ya estamos participando intensamente.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">EN EL TIEMPO QUE QUEDA PARA COLABORAR<\/h2>\n\n\n\n<p>\u00bfDe qu\u00e9 trata la colaboraci\u00f3n en ese caso, y qu\u00e9 tipo de pron\u00f3stico se puede hacer al respecto? Es bien sabido que, desde la segunda mitad del siglo XX, hemos sido testigos de una gran cantidad de investigaciones realizadas sobre la naturaleza de los procesos de colaboraci\u00f3n art\u00edstica. Al analizar esos procesos en las artes visuales el historiador de arte Charles Green (2001) demostr\u00f3 que estos surgieron a partir de una crisis particular del sujeto art\u00edstico singular, fueron un resultado de la crisis de la autor\u00eda como tal. Sin embargo, el saldo de esos procesos de colaboraci\u00f3n no fue necesariamente m\u00e1s democr\u00e1tico y no dio lugar a una mayor dispersi\u00f3n en el proceso de trabajo. Como Green advierte, el criterio de autor\u00eda se vio reforzado en la mayor\u00eda de los casos; la colaboraci\u00f3n, por lo tanto, dio un valor extra al ser individual del artista contempor\u00e1neo. La visibilidad de los procesos de colaboraci\u00f3n est\u00e1 entonces estrechamente ligada al desarrollo de la producci\u00f3n cultural y los procesos econ\u00f3micos de la cultura contempor\u00e1nea de la segunda mitad del siglo XX. Como afirmo m\u00e1s arriba, esta visibilidad se vio reforzada por ser llevados el lenguaje y la creatividad al lugar m\u00e1s importante dentro de la producci\u00f3n contempor\u00e1nea. Con las nuevas posibilidades comunicativas, las colaboraciones se volvieron m\u00faltiples y simult\u00e1neas: La gente se re\u00fane y trabaja junta bajo circunstancias en que su eficiencia, el rendimiento y la fuerza de trabajo no pueden ser aislados y medidos individualmente, el trabajo de cada uno se\u00f1ala a la otra persona. Hacer y mantener conexiones parece m\u00e1s importante que tratar de apresar y almacenar ideas. La producci\u00f3n propia de uno mismo es muy peculiar ya que se genera y a menudo se multiplica en redes compuestas de un sinn\u00famero de distintas dependencias constituidas en el poder de afectar y ser afectadas. En ning\u00fan momento el proceso puede ser detenido y ser comprobado ya que basa su poder en no tener puntos expl\u00edcitos de entrada o salida como suceder\u00eda en un escenario de trabajo normativo (Schneider, 2007). En la actualidad, esta detenci\u00f3n en el exceso de colaboraci\u00f3n hace al artista contempor\u00e1neo, en el sentido de que \u00e9l o ella pertenecen a la \u00e9poca actual pero, al mismo tiempo, no alteran radicalmente su posici\u00f3n como tal: en la detenci\u00f3n no hay ninguna potencialidad, solamente actualidad. La colaboraci\u00f3n parece ser entonces un s\u00edntoma en el diagn\u00f3stico del presente, y el pron\u00f3stico al respecto solo puede ser uno negativo, y hasta nos hace preguntarnos si el t\u00e9rmino colaboraci\u00f3n debe ser en absoluto parte del vocabulario del futuro. Sin embargo, el exceso de colaboraci\u00f3n tambi\u00e9n podr\u00eda leerse como un peculiar recordatorio, uno que tambi\u00e9n es discutido en la carta de Imschoot. Ella escribe expl\u00edcitamente que tal vez el concepto de colaboraci\u00f3n es una cubierta para su ant\u00eddoto, el intercambio aut\u00e9ntico. Pero \u00bfc\u00f3mo es el intercambio aut\u00e9ntico? \u00bfPodemos hablar (por su propio bien) de la diferencia entre la colaboraci\u00f3n como un procedimiento y la verdadera colaboraci\u00f3n? El problema es que esa cesura nace de una esperanza correctiva pero ingenua de que siempre hay algo que es m\u00e1s real que las relaciones en las que participamos continuamente en la realidad. Este es un problema complejo que tambi\u00e9n puede convertirse en una especie de trampa que conduce a la nostalgia ut\u00f3pica de una posibilidad de encuentro propiamente dicho que ya ha desaparecido. Al mismo tiempo, este problema del intercambio aut\u00e9ntico es retador en extremo. Lo podr\u00eda relacionar con una declaraci\u00f3n de Badiou (2004: 9) que Slavoj Zizek cita al final de su libro Violence: \u201cEs mejor no hacer nada que contribuir a la invenci\u00f3n de v\u00edas formales de hacer visible aquello que el Imperio ya reconoce como existente\u201d. En ese libro, Zizek analiza el problema de la violencia y lo discute en relaci\u00f3n con la dura cr\u00edtica de la participaci\u00f3n y la exigencia constante de actividad pol\u00edtica. Despu\u00e9s de poner varios ejemplos, Zizek termina con una negaci\u00f3n a la toma de acciones; sin embargo, parad\u00f3jicamente, esta postura se toma al final del libro, cuando ya est\u00e1 escrito. La exigencia de negarse a la acci\u00f3n llega por lo tanto al final de una actividad muy din\u00e1mica, y esto no debe entenderse solo como una paradoja l\u00fadica, sino como algo que refuerza el poder de an\u00e1lisis cr\u00edtico. Esta revela la potencialidad de la articulaci\u00f3n cr\u00edtica, que ha estado activa debido a la urgencia de la negaci\u00f3n. La exigencia de intercambio aut\u00e9ntico puede ser entonces un tipo de recordatorio, un disparador que nos puede ayudar a hablar sobre el potencial de la colaboraci\u00f3n como agente de cambio. Tenemos que pensar el futuro de la colaboraci\u00f3n en la ruptura entre la imposibilidad de la negativa de los procesos de colaboraci\u00f3n en los que ya estamos implementados y la posibilidad del intercambio aut\u00e9ntico, que todav\u00eda tiene que aparecer. El futuro por definici\u00f3n no est\u00e1 relacionado con la actualidad como una realizaci\u00f3n de su \u201cdevenir\u201d sino que se encuentra en la ruptura entre lo que no ha sucedido y algo que a\u00fan tiene que suceder. En este sentido, el potencial imaginativo de la colaboraci\u00f3n puede ser puesto activamente en pr\u00e1ctica y puede abrir paso al ejercicio generalizado e imprevisible del trabajar en colectivo. Pero para lograr esto tenemos que lidiar con el exceso en la colaboraci\u00f3n, con el hecho de que el pron\u00f3stico se est\u00e1 haciendo en el momento de su misma crisis. Esta crisis est\u00e1 afectando profundamente a la forma en c\u00f3mo pensamos el futuro de la colaboraci\u00f3n y la relacionamos con su potencialidad. \u201cEl absolutamente desesperado estado actual de las cosas me llena de esperanza\u201d. La nota de Marx no solo revela la idea de la proximidad de la cura del veneno, sino tambi\u00e9n una relaci\u00f3n especial con el tiempo y la historicidad que, como Leland Delandurantaye explica, tambi\u00e9n podemos encontrar m\u00e1s adelante en la obra de Benjamin y Agamben (Delandurantaye, 2000, 3-24). Benjamin habla sobre la visi\u00f3n del hombre que se ahoga y Agamben desarrolla un concepto de potencialidad radical que revela la reversibilidad cr\u00edtica del momento, del mismo tiempo presente en s\u00ed. Giorgio Agamben habla sobre una paradoja inevitable en ese peculiar concepto filos\u00f3fico de la potencialidad. Uno puede tomar conciencia del potencial propio de existir, crear y surgir de s\u00ed mismo solo cuando ese potencial no est\u00e1 logrado. La potencialidad es entonces una constelaci\u00f3n temporal que est\u00e1 separada de la acci\u00f3n en s\u00ed misma, que no se traduce en absoluto en acci\u00f3n. La potencialidad puede salir a la luz solo cuando no est\u00e1 siendo actualizada: cuando el potencial de una cosa o una persona no est\u00e1 a\u00fan lograda. Un cierto fracaso, una imposibilidad de actualizaci\u00f3n, es entonces una parte intr\u00ednseca de la potencialidad. A la vez, solo cuando el potencial no est\u00e1 siendo actualizado uno est\u00e1 abierto a nuestro ser en el tiempo, a nuestro car\u00e1cter eventual. En esta abertura es donde se experimenta la pluralidad de v\u00edas, que la vida nace y es expuesta a la pluralidad de posibles acciones (Agamben, 1990). La crisis actual viene exactamente de una permanente e implacable actualizaci\u00f3n de la potencialidad, donde la forma, la temporalidad misma (la forma en que el ser humano se convierte en un ser humano), est\u00e1 totalmente condicionada por su finalizaci\u00f3n. La actualizaci\u00f3n del potencial se ha convertido en una fuerza primaria en valor en el mercado cultural, art\u00edstico y econ\u00f3mico contempor\u00e1neo. Para decirlo de otra manera: con el aumento del trabajo inmaterial, el lenguaje humano, la imaginaci\u00f3n y la creatividad se han convertido en fuentes capitalistas primarias de valor. Esa transici\u00f3n ha sucedido en muchas formas distintas y puede ser vista de manera muy evidente, por ejemplo, en el constante re-cuestionamiento de las condiciones para producir que produce nuevas condiciones para producir. El tiempo presente de la actualizaci\u00f3n permanente est\u00e1 tambi\u00e9n cambiando profundamente la forma en que percibimos y experimentamos la colaboraci\u00f3n. El problema es que esa explotaci\u00f3n de la potencialidad humana ha estructurado la colaboraci\u00f3n como un modo espec\u00edfico de tiempo en el que la colaboraci\u00f3n es igual a la actualizaci\u00f3n, una obsesi\u00f3n con el tiempo presente. El futuro de la colaboraci\u00f3n tendr\u00eda necesariamente que ir desplazando ese exceso de colaboraci\u00f3n y replantear radicalmente la exclusividad del tiempo presente, que es lo que lleva a la gente a trabajar juntos. Esto solo es posible si la colaboraci\u00f3n es liberada de su secuestro en el tiempo presente: del secuestro que significan los plazos a cumplir, la velocidad, las conexiones simult\u00e1neas, la ilusi\u00f3n de la movilidad, la hipocres\u00eda de la diferencia, la ilusi\u00f3n de la eternidad, la actualizaci\u00f3n constante. Hoy en d\u00eda es muy dif\u00edcil \u2013pero tal vez m\u00e1s f\u00e1cil debido a la gran crisis que se avecina y que ha demostrado lo errado de tantos pron\u00f3sticos hasta ahora\u2013 persistir en la potencialidad, abrir el camino para el condicionamiento material de nuestros actos y hechos en colectivo y anticipar los acontecimientos futuros independientemente de la situaci\u00f3n ya dada. \u00bfC\u00f3mo podr\u00edamos abrir el trabajo en colectivo no solo hacia inesperados caminos de transformaci\u00f3n y a la vez provocar el cambio? Es hora de volver a la cuesti\u00f3n del tiempo y su relaci\u00f3n con la colaboraci\u00f3n en el proceso art\u00edstico en la creaci\u00f3n de un performance. Si colaboraci\u00f3n significa trabajar juntos, la naturaleza del encuentro que nos permite trabajar en colectivo, es decir, la calidad del tiempo ser\u00e1 de crucial importancia. El encuentro es algo que hace la vida posible (o imposible), y es ese su objetivo tanto en la vida como en el pensamiento, como dec\u00eda Agamben al describir su encuentro con sus maestros filos\u00f3ficos como Benjamin (Agamben, 1999). A trav\u00e9s de la colaboraci\u00f3n condicionamos nuestra vida futura juntos, lo que por supuesto significa que, con el fin de ampliar el tiempo, tenemos que apartarnos de la obsesi\u00f3n por la presencia y participar del tiempo que debe a\u00fan ocurrir. Trabajar en colectivo es una constelaci\u00f3n temporal que abre una potencialidad espacial para la proximidad, algo que aparece como un espacio de vecindad, un espacio que es agregado. Agamben describe un ejemplo de tal constelaci\u00f3n que \u00e9l denomina facilidad (paz, contemplaci\u00f3n, deleite). \u00c9l explica que la facilidad es una constelaci\u00f3n sem\u00e1ntica donde la proximidad espacial siempre determina las fronteras de un tiempo conveniente: si el tiempo no es conveniente, no hay topos que permita el encuentro (Agamben, 1990). Eso significa que intercambio aut\u00e9ntico tiene algo que ver con la potencialidad, con la formas en las que se condiciona nuestro futuro juntos. Ning\u00fan futuro se revelar\u00e1 si no nos condicionamos unos a otros alternativamente. No hemos podido actuar con vistas al futuro sin cambiar al mismo tiempo nuestra forma de vida, los protocolos materiales de la vida misma, la forma en que movemos el tiempo y lo experimentamos. La colaboraci\u00f3n est\u00e1 perteneciendo a otro concepto temporal: la potencialidad. Este es un concepto temporal de \u201cla oscuridad del tiempo, las sombras silenciosas concentr\u00e1ndose sobre el escenario de los acontecimientos\u201d (Deladurantaye, 2000: 13).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">POST SCR\u00cdPTUM<\/h2>\n\n\n\n<p>La primera idea de este texto vino en la forma del deseo de hacer un pron\u00f3stico sobre la colaboraci\u00f3n en un entorno colaborativo junto con Ivana Muller. Pero, a pesar de lo firmemente que quer\u00edamos llevarlo a cabo, fracasamos por falta de tiempo. Cuando me preparaba para la conferencia me di cuenta de que nuestro fracaso no fue solo el resultado de esa falta, sino que fallamos porque tratamos de inventar y hacer visible aun otro protocolo para la colaboraci\u00f3n, a\u00f1adir algo m\u00e1s a su exceso. No nos dimos cuenta de que ya est\u00e1bamos colaborando, encontr\u00e1ndonos y desafi\u00e1ndonos una a la otra a trav\u00e9s de muchas situaciones, condicionando nuestro futuro juntas, sin la necesidad de la visibilidad. Me gustar\u00eda terminar con la carta que recib\u00ed de ella un d\u00eda antes de la conferencia, cuando ya estaba en Berl\u00edn prepar\u00e1ndome para hablar sobre la crisis de la colaboraci\u00f3n inspirada por el reto de nuestro encuentro imposible. Esta carta fue le\u00edda en el escenario al finalizar la conferencia y plante\u00f3 otro desaf\u00edo para el proceso de redacci\u00f3n del presente texto.&nbsp;<strong>Querida Bojana,&nbsp;<\/strong>No estoy all\u00ed, pero nos veo trabajando. T\u00fa no est\u00e1s aqu\u00ed, pero te veo responder. Estoy anticipando nuestra pr\u00f3xima reuni\u00f3n, la que va a ocurrir en Berl\u00edn, dentro de unos d\u00edas, en el marco de una conferencia sobre el futuro. Te veo leyendo este texto. Aqu\u00ed y ahora, en Berl\u00edn. Estoy anticipando ese momento, d\u00edas antes de que realmente suceda, aqu\u00ed y ahora en casa, en Par\u00eds. Solo puedo imaginarme el evento. Te imagino all\u00ed, bajo la luz, leyendo este correo electr\u00f3nico en voz alta. Es como el teatro. Cuando hacemos teatro, nos preparamos para el momento del encuentro con el espectador, ese momento en el futuro que se convertir\u00e1 en nuestro mutuo aqu\u00ed y ahora. D\u00edas y d\u00edas de anticipaci\u00f3n\u2026 tratando de imaginar c\u00f3mo va a ser todo. Ensayando ese momento una y otra vez. Ensayando su potencialidad, su precisi\u00f3n, su poder, incluso, de manera absurda, su autenticidad. As\u00ed que, de hecho, una gran parte de trabajar en el teatro se trata de condicionar nuestro futuro juntos. En el aqu\u00ed y ahora estoy de nuevo en esa situaci\u00f3n en la que nos gusta ponernos: la situaci\u00f3n del no tiempo, en el lugar de una fecha l\u00edmite ya sobrepasada hace tiempo del futuro que ya no es el futuro, sino de alguna forma cada vez m\u00e1s haci\u00e9ndose el presente. Una vez m\u00e1s, las limitaciones son tan extremas que solo esta extra\u00f1a mezcla de intuici\u00f3n y fe puede ser la manera correcta de pensar, actuar y crear. Eso casi se convierte en nuestra metodolog\u00eda. Y de nuevo, como siempre cuando trabajamos juntas, estamos reanimando esas fechas l\u00edmite \u201csobrepasadas\u201d, intentando que no terminen, que no mueran, convirti\u00e9ndolas en activas y performativas, tratando de hacerlas nuestras amigas. Y ahora Bojana, aqu\u00ed estamos. Estamos en el futuro. Este es el momento en que la multitud entra y ya no hay m\u00e1s espacio para imagin\u00e1rselo, cuando los miramos justo enfrente de nosotros. Ahora nos fijamos en ellos. Yo de pie junto a ti, a tu derecha\u2026 tambi\u00e9n vestida de negro. Ahora estamos juntas en el futuro. Yo imagin\u00e1ndomelo, \u00a1t\u00fa actu\u00e1ndolo!, \u00a1con fuerza, directo al punto y con una cadencia extremadamente buena!, y te estoy mirando, junto con todos los dem\u00e1s en el p\u00fablico. Mientras nos reunimos en este futuro aqu\u00ed y ahora. Tuya, Ivana.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>El libro The Last Lecture ya ha sido publicado en muchos idiomas.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h2>\n\n\n\n<p>AGAMBEN, Giorgio (1990), The Coming Community, Minnesota, University of Minnesota Press, 1993.<\/p>\n\n\n\n<p>AGAMBEN, Giorgio (1999), \u201cAn Interview with G. Agamben\u201d, en Lib\u00e9ration (consultado el 1.04.1999).<\/p>\n\n\n\n<p>BADIOU, Alain (2004), \u201c15 Theses on Art\u201d, en Maska. Performing Arts Journal (Ljubljana), n\u00ba 86-87 (verano).<\/p>\n\n\n\n<p>BAUER, Eleanor (2007), \u201cBecoming Room, Becoming Mac New Artistic Identities in the Transnational Brussels Dance Community\u201d, en Maska. Performing Arts Journal (Ljubljana), n\u00ba 107-108 (agosto).<\/p>\n\n\n\n<p>DELADURANTAYE, Leland (2000), \u201cAgamben\u2019s Potential\u201d, en Diacritics (Nueva York), n\u00ba 30 (verano), pp. 3-24.<\/p>\n\n\n\n<p>GREEN, Charles (2001), The Third Hand, Collaboration in Art from Modernism to Postmodernism, S\u00eddney, University of New South Wales Press.<\/p>\n\n\n\n<p>JAMESON, Frederic (1999), Postmodernism, Or the Cultural Logic of Late Capitalism, Duke, Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<p>LEPECKI, Andr\u00e9 (2001), \u201cDance without Distance\u201d, en Ballet International\/ Tanz Aktuell (Berl\u00edn), febrero, p. 29.<\/p>\n\n\n\n<p>NEGRI, Toni (2003), Time for Revolution, Nueva York, Continuum.<\/p>\n\n\n\n<p>PASQUINELLI, Matteo (2007), \u201cImmaterial Civil War. Prototypes of Conflict within Cognitive Capitalism\u201d, Instituto Europeo para pol\u00edticas culturales progresivas, http:\/\/eipcp.net\/policies\/cci\/pasquinelli\/en (consultado el 18.02.2009). ROLNIK, Suely (2008), \u201cLife on the Spot\u201d, http:\/\/www.caosmose.net\/suelyrolnik\/ index.html (consultado el 18.06).<\/p>\n\n\n\n<p>SALECL, Renata (2008), \u201cZadnje predavanje\u201d, en DeloSi (consultado el 8.03.2008). SCHNEIDER, Florian (2007), \u201cCollaboration\u201d\u201d, Summit. Non-aligned initiatives in education culture, http:\/\/summit.kein.org\/node\/190 (consultado el 18.02.2009). STEYERL, Hito (2007), \u201cForget Otherness\u201d, en Another Publication, eds. Ren\u00e9e Ridgway y Katarina Zdjelar, R\u00f3terdam, Revolver.<\/p>\n\n\n\n<p>VAN IMSCHOOT, Myriam y Xavier<\/p>\n\n\n\n<p>LE ROY (2004), \u201cLetters in Collaboration\u201d, en Maska. 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