{"id":8864,"date":"2012-02-20T14:24:00","date_gmt":"2012-02-20T13:24:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=8864"},"modified":"2026-03-19T20:45:40","modified_gmt":"2026-03-19T19:45:40","slug":"despues-de-lo-que-viene","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2012\/02\/20\/despues-de-lo-que-viene\/","title":{"rendered":"Despu\u00e9s de Lo que viene"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Patricio Villarreal \u00c1vila<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2012<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u201cEse tiempo que no es exactamente el pasado tiene un nombre: es la memoria.\u201di G. Didi-Huberman, Ante el tiempo (2000)<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>18 de octubre 2012. Apenas unos minutos despu\u00e9s del mediod\u00eda, un hombre de casi noventa a\u00f1os realizaba desde la ciudad de Pachuca, Hidalgo la primer llamada recibida para el proyecto <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2012\/09\/27\/lo-que-viene\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2859\">Lo que viene,<\/a> y que consisti\u00f3 en el relato inaugural que repasaba \u2013 desde un lugar sujetivo y muy personal- el \u00faltimo sexenio mexicano de un gobierno fuertemente marcado por la extrema violencia gracias a una interminable guerra entre el Estado y distintos grupos armados vinculados al negocio del narcotr\u00e1fico, y que en su paso ha cobrado un alt\u00edsimo n\u00famero de v\u00edctimas entre muertos, desaparecidos, lesionados y desplazados (sin incluir a los sobrevivientes que de una u otra manera han sido afectados en medio de esa confrontaci\u00f3n). As\u00ed, en medio de este panorama nacional, el hombre habl\u00f3 de su recuerdo m\u00e1s importante y del acontecimiento m\u00e1s significativo que hab\u00eda vivido en los \u00faltimos seis a\u00f1os y que \u2013aparentemente- nada ten\u00eda que ver con la situaci\u00f3n de violencia general: la reciente y repentina muerte de su mujer, la manera en que \u00e9sta afectaba a su familia y la forma en que la recordaba y so\u00f1aba. Con este relato inici\u00f3 una emotiva y sorprendente experiencia de encuentros y escucha, de reflexi\u00f3n y reconocimiento, de acci\u00f3n y de espera, donde afortunadamente se abr\u00edan \u2013desde el punto de vista personal, por lo menos- dimensiones impensadas e insospechadas de lo teatral y de lo esc\u00e9nico, de lo grupal y de lo pol\u00edtico, para repensar y reubicar el lugar y el trabajo de <a href=\"http:\/\/Teatro Ojo\">Teatro Ojo<\/a> como grupo art\u00edstico, y de uno mismo como sujeto del arte. Durante diez d\u00edas transformamos un reconocido teatro de la Ciudad de M\u00e9xico -teatro El Gale\u00f3n- en un espacio para recordar y despedir los \u00faltimos seis a\u00f1os de un mandato presidencial que terminaba sus d\u00edas dejando tras de s\u00ed \u2013pero presente aunun doloroso recuento de sucesos violentos. Acompa\u00f1ados de los diarios impresos pertenecientes al sexenio que estaba por terminar por el peri\u00f3dico impreso La Jornada (el \u00fanico que acept\u00f3 vendernos en papel todos esos n\u00fameros) busc\u00e1bamos dinamizar nuestras propias memorias con el constante repaso de notas, de im\u00e1genes, de anuncios, y que en su propia forma anacr\u00f3nica nos permit\u00eda ubicar algo de un presente dif\u00edcil de comprender. Una primera confrontaci\u00f3n entre el tiempo gr\u00e1fico narrado -vuelto ver\u00eddico- de la informaci\u00f3n impresa, con el tiempo de nuestras propias reconstrucciones delimitadas por el alcance de nuestros recuerdos. Ah\u00ed mismo, una mesa para calcar o dibujar aquellas im\u00e1genes que uno decidiera. Como paisaje sonoro, una mezcla entre el recordatorio del ejercicio que interesaba a Teatro Ojo y la urdimbre de cosas relatadas: recuerdos, sue\u00f1os, premoniciones, opiniones, preocupaciones, deseos, miedos, etc. Y entre todas estas cosas, cinco micr\u00f3fonos que invitaban a la gente a hablar, a ser escuchada en vivo, grabada y constantemente retransmitida, adentro y afuera del teatro. Nosotros, Teatro Ojo, lanzamos una serie de preguntas en torno a c\u00f3mo se hab\u00edan vivido -o se viv\u00edan- los d\u00edas de ese sexenio; preguntas que buscaban en principio dirigirse a la figura de la persona presente, pero pretend\u00edan tambi\u00e9n ser contestadas -en en un af\u00e1n por pensar lo colectivo- por quienes habitan o habitaban este pa\u00eds. Contestadas desde lo singular, quer\u00edamos que aquellos relatos se entrecruzaran con nosotros mismos, con los dem\u00e1s espectadores, con quienes estuvieran cerca del teatro y lograran contaminar con sus palabras todav\u00eda m\u00e1s all\u00e1, como en una caja de resonancia. Lejos de historias oficiales y de informaci\u00f3n legitimada por los medios de comunicaci\u00f3n, la intenci\u00f3n fue abrir el espacio teatral como posible foro p\u00fablico (\u00e1gora) donde pudiera dibujarse otra historia narrada desde la voz y la presencia de quienes participaran in situ de aquella experiencia a trav\u00e9s del simple hecho de acompa\u00f1arnos, de hablarnos, de compartirnos algo propio, cont\u00e1ndolo. Se buscaba una pausa, un par\u00e9ntesis en el continuo quehacer de la producci\u00f3n teatral como producto y mercanc\u00eda cultural, y as\u00ed, extender el escenario hacia un ejercicio de conversaci\u00f3n que nos confrontara \u2013aunque de forma ef\u00edmera- con nuestro propio contexto. Como eco narrador narrador de aquellas reflexiones de Walter Benjamin en torno a nuestra crisis moderna \u2013 -y contempor\u00e1nea- para producir y compartir experiencias comunicablesii, nuestro deseo pasaba por permitir\/nos encuentros donde tuviera lugar aquello vivido por otros, aquello visto, escuchado, padecido, pensado, deseado, imaginado o so\u00f1ado por otros. Atrevernos a reinventar la necesidad del habla y de la escucha, del relato que pasa \u201cboca a boca\u201d, de la presencia que aparece en el decir, de la experiencia que se produce cuando uno \u201cpresta o\u00eddos\u201d, de la memoria y transmisi\u00f3n posibles de acontecer en medio de este ejercicio. Que el artificio de aquel espacio y de aquella disposici\u00f3n lograra de esos relatos una otra posibilidad a lado de aquella \u201cgente (que) volv\u00eda enmudecida del campo de batalla\u201diii. Despu\u00e9s la pregunta en torno a qu\u00e9 decimos cuando pronunciamos la palabra \u201ccomunidad\u201d. \u00bfQu\u00e9 de lo com\u00fan permanece en la noci\u00f3n de pa\u00eds, de naci\u00f3n, despu\u00e9s de estos \u00faltimos a\u00f1os de desastres violentos? \u00bfQu\u00e9 fantasmas emergen cuando decimos lugares como Ciudad Ju\u00e1rez, Torre\u00f3n, Monterrey, Puerto de Veracruz o Morelia, por nombrar s\u00f3lo algunos? \u00bfQu\u00e9 panoramas pod\u00edamos percatar de aquello que tomaba forma en una imagen vuelta narraci\u00f3n: \u00e9cfrasis? En lo ef\u00edmero de aquella experiencia, Lo que viene era tambi\u00e9n una disposici\u00f3n de im\u00e1genes singulares compartidas seg\u00fan quien hablara; un tener-lugar, un surgimiento, \u201cuna manera manantial\u201d como lo expresa Giorgio Agambeniv, que se iba dando en nuestro af\u00e1n de pensar y trabajar con cualquiera. As\u00ed, repartidos en diez d\u00edas aparecieron mundos distintos, emergentes, en mujeres y hombres, en m\u00e1s j\u00f3venes o m\u00e1s viejos, en pensar la familia, so\u00f1ar la frontera, el Popoc\u00e1teptl, recordar Zacatecas, presentir el fin del mundo, gritar el odio al presidente de la Rep\u00fablica o extra\u00f1ar un barranco habitado por luci\u00e9rnagas\u2026 Tal vez como ese saber-luci\u00e9rnaga pensado por Didi-Hubermanv -esos brillos ef\u00edmeros condicionados por su muerte y desaparici\u00f3n, pero capaz de producir distintos encuentros- aparec\u00edan aquellos relatos y nuestras mismas presencias, en algo que tal vez tenga la fuerza para organizar el pesimismo creado por nuestras propias premoniciones. Por ahora quedan el placer y la emoci\u00f3n de haber estado ah\u00ed y haberlos acompa\u00f1ado, escuch\u00e1ndolos. (Pero al mismo tiempo, la responsabilidad inc\u00f3moda e inestabilizante de guardar esos relatos, de preguntarnos qu\u00e9 dicen hoy. \u00bfQu\u00e9 somos a un a\u00f1o y medio de esa experiencia? \u00bfQu\u00e9 ha cambiado y qu\u00e9 permanece igual? \u00bfQu\u00e9 sigue?)<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Notas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Didi-Huberman, Georges. Ante el tiempo. Adriana Hidalgo editora. Buenos Aires, 2005. Trad. Oscar Antonio Oviedo Funes<\/li>\n\n\n\n<li>Benjamin, Walter. El narrador. ediciones\/metales pesados. Santiago de Chile, 2008. Trad.: Pablo Oyarzun R.<\/li>\n\n\n\n<li>Ib\u00edd.<\/li>\n\n\n\n<li>Agamben, Giorgio. La comunidad que viene. Pre-Textos. Valencia, 2006. Trad. J. L. Villaca\u00f1as y C. La Rocca.<\/li>\n\n\n\n<li>Didi-Huberman, Georges. Supervivencia de las luci\u00e9rnagas. Abada Editores. Madrid, 2012. Trad. Juan Calatrava<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Obras<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2012\/09\/27\/lo-que-viene\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2859\">Lo que viene<\/a><\/em>, Teatro Ojo, 2012<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Patricio Villarreal \u00c1vila, 2012<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":2865,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[349,127,172,130],"class_list":["post-8864","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-arte-contextual","tag-disidencia","tag-esfera-publica","tag-teatro-politico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8864","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8864"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8864\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10243,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8864\/revisions\/10243"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2865"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8864"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8864"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8864"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}