{"id":8749,"date":"2015-02-18T15:02:00","date_gmt":"2015-02-18T14:02:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=8749"},"modified":"2026-04-05T19:40:17","modified_gmt":"2026-04-05T17:40:17","slug":"la-teatralidad-de-los-dispositivos-de-participacion-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2015\/02\/18\/la-teatralidad-de-los-dispositivos-de-participacion-2\/","title":{"rendered":"La teatralidad de los dispositivos de participaci\u00f3n"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><em>Desplazamiento del Palacio de la Moneda<\/em>, de Roger Bernat<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/11\/22\/oscar-cornago\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5593\">\u00d3scar Cornago<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2015<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>CORNAGO, \u00d3scar.&nbsp;<em>Ensayos de teor\u00eda esc\u00e9nica sobre teatralidad, p\u00fablico y democracia<\/em>, Madrid, Abada Editores, 2015, pp. 264-294<\/p>\n\n\n\n<p>La escena empieza antes de que llegue el p\u00fablico y acaba despu\u00e9s. Comienza con una reuni\u00f3n, un proyecto, un plan o una convocatoria, un movimiento que expresa una voluntad de hacer con, el esbozo de un lugar por hacer. La obra es la cristalizaci\u00f3n de un estadio intermedio dentro de este movimiento. T\u00e9rminos como proyecto, investigaci\u00f3n, proceso o pr\u00e1cticas, sacan a la luz lo que antes no se mostraba, el antes y despu\u00e9s de la obra, espacios donde las cosas no est\u00e1n todav\u00eda definidas. Se abren lugares intermedios donde los l\u00edmites que permiten diferenciar actividades que puedan llegar a superponerse como arte, educaci\u00f3n o activismo, se encuentran difuminados. El yo es menos yo, y nosotros tampoco somos exactamente nosotros. Se busca un \u00e1mbito com\u00fan donde elementos distintos entran en una relaci\u00f3n no jerarquizada. Desde este lugar inestable el trabajo de creaci\u00f3n se proyecta en otras direcciones donde lo art\u00edstico y lo no art\u00edstico se confunden. Es comparable al proceso de intercambio que en otros momentos experimentaron los diferentes g\u00e9neros art\u00edsticos y cuya contaminaci\u00f3n es hoy ya punto de partida del trabajo de creaci\u00f3n. Lo que sea arte o no sea arte, al igual que la delimitaci\u00f3n de los g\u00e9neros, que tantos desvelos caus\u00f3 al movimiento moderno, pasa a un segundo plano para centrar la atenci\u00f3n en el desarrollo de un acontecimiento abierto que adquiere sentido por su cualidad social y compartida. Es a partir de ah\u00ed que es posible seguir pensando las pr\u00e1cticas art\u00edsticas en tensi\u00f3n y conflicto con la realidad de fuera.<\/p>\n\n\n\n<p>No es solamente la obra la que abre estos espacios de indeterminaci\u00f3n, sino tambi\u00e9n los contextos en los que opera, las formas de producci\u00f3n y modos de exposici\u00f3n. Estos ya no est\u00e1n propuestos en funci\u00f3n \u00fanicamente de la obra, sino de todo lo que implica el hecho de hacerla p\u00fablica. No se trata \u00fanicamente de c\u00f3mo se recibe un trabajo o de incentivar el intercambio con los artistas, sino que va m\u00e1s all\u00e1 hasta colocar a ese actor mayoritario que es la gente, del que son parte los artistas y no artistas, en un mismo espacio de actuaci\u00f3n. Esta nueva escena es la que est\u00e1 comenzando siempre antes de la obra y acaba tambi\u00e9n despu\u00e9s, en un momento impreciso. Desde este \u00e1mbito de relaciones por definir, las pr\u00e1cticas art\u00edsticas se ponen en relaci\u00f3n con otros medios como la educaci\u00f3n, el activismo o la investigaci\u00f3n, aportando no solo unos resultados, sino sobre todo y antes que eso un tipo de econom\u00eda, una manera de hacer y estar cuyo sentido pasa por un movimiento que fluye a trav\u00e9s de lugares heterog\u00e9neos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>LLAMAMIENTO<\/em><em><\/em><\/p>\n\n\n\n<p><em>Los d\u00edas 14 y 15 de Enero, diferentes organizaciones sociales levantar\u00e1n el Palacio de la Moneda y lo trasladar\u00e1n a La Legua. Cada colectivo se har\u00e1 cargo de llevarlo a hombros durante un tramo en el que decidir\u00e1 qu\u00e9 comunicar desde el balc\u00f3n y si adornarlo con m\u00fasica, baile o el silencio.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Todo aspira a una cierta transparencia y puesta en com\u00fan, pero en realidad esa transparencia solo afecta al punto de partida, las reglas de un juego que haga posible un movimiento y permita al mismo tiempo pensarlo, afirmarlo o cuestionarlo, en definitiva, situarnos frente a \u00e9l. \u201cLa teatralidad es todo lo que el pensamiento puede denunciar en el pensamiento\u201d, dice Lyotard.<strong>[1]<\/strong>&nbsp;No se comparte solo el resultado sino sobre todo una situaci\u00f3n y un proyecto. No se trata de mostrar lo que ya est\u00e1 hecho, sino lo que estamos haciendo. Este hacer produce un sujeto colectivo; la obra es finalmente una producci\u00f3n de sociabilidad, una posibilidad de intervenci\u00f3n en un contexto p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos ha tocado al movimiento ciudadano Aqu\u00ed La Gente, que lleva 15 a\u00f1os en esta esquina ciudadana desarrollando campa\u00f1as de bien p\u00fablico y hemos logrado 7 leyes de la Rep\u00fablica. Hace 7 meses estamos en una campa\u00f1a, una de las m\u00e1s importantes, que tiene que ver con la familia chilena, con la vida, con su esperanza y sus sue\u00f1os. Estamos en una campa\u00f1a \u201cNo a la FP, s\u00ed a un sistema p\u00fablico de pensiones\u201d. Hace 32 a\u00f1os, sepan ustedes, nos impusieron desde La Moneda, que estaba cautiva por el Dictador, un sistema privado de pensiones, donde obviamente no le preguntaron a nadie. A nadie le preguntaron si quer\u00edamos tener un sistema distinto. En ese tiempo ten\u00edamos un sistema diferente, un sistema social de reparto solidario de libre elecci\u00f3n. Hoy d\u00eda estamos atrapados sin salida de un sistema privado de pensiones, de ahorro forzoso, que no nos permite jubilarnos y no nos permite tener pensiones decentes. Hoy d\u00eda la miseria ha llegado a cada uno de nuestros hogares. Los millones de pensionados no est\u00e1n ganando m\u00e1s all\u00e1 de cien, cientoveintemil pesos. Y a algunos, que no alcanzan esa cantidad, el Estado, todos los chilenos, tenemos que hacerle el aporte solidario para que puedan vivir dignamente. Esto no da para m\u00e1s. Hemos juntado alrededor de 300.000 firmas. Consideramos que ha llegado la hora en que todos los chilenos y chilenas se unan para terminar este a\u00f1o con el sistema privado de pensiones de la FP. La FP mata a la familia, destruye nuestros hogares. La FP son la perdici\u00f3n para cada uno de los chilenos, y hoy d\u00eda todos se han dado cuenta de aquello.<\/p>\n\n\n\n<p>Nos parece incre\u00edble que nos hayan impuesto un sistema privado de pensiones, mientras las fuerzas armadas y carabineros se quedaron en el sistema antiguo. Ellos gozan de buenas jubilaciones, y la plata de los trabajadores y trabajadoras la manejan vilmente en mercados nacionales e internacionales para ayudar a las grandes empresas. Ha llegado la hora de reaccionar, amigas y amigos. Y que esta moneda siga rodando por las calles.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde Dominio p\u00fablico, una de las obras que m\u00e1s ha viajado fuera del Estado espa\u00f1ol desde que se hiciera por primera vez en el a\u00f1o 2008, hasta este Desplazamiento del Palacio de la Moneda, realizado en Santiago de Chile en enero del 2014, las obras de&nbsp;<strong><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/index.php?sec=artis&amp;id=16\">Roger Bernat<\/a><\/strong>&nbsp;se presentan abiertamente y de forma expl\u00edcita como dispositivos esc\u00e9nicos que se activan con la participaci\u00f3n del p\u00fablico. Estos dispositivos se construyen en referencia a otras realidades art\u00edsticas o sociales: una guerra en Dominio p\u00fablico, las convenciones que regulan el comportamiento de los espectadores en Insultos al p\u00fablico (2009), una coreograf\u00eda de Pina Bausch en&nbsp;<em>La consagraci\u00f3n<\/em>&nbsp;(2010), un juicio en&nbsp;<em>Please Continue: Hamlet<\/em>&nbsp;(2011),&nbsp;<em>la constituci\u00f3n de un parlamento en Pendiente de voto<\/em>&nbsp;(2012), una asamblea de obreros en&nbsp;<em>Re-presentaci\u00f3n: N\u00famax<\/em>&nbsp;(2013) o una manifestaci\u00f3n que recorre las calles en el&nbsp;<em>Desplazamiento del Palacio de la Moneda<\/em>. Estos referentes son analizados en t\u00e9rminos de mecanismos, c\u00f3mo funcionan, cu\u00e1les son sus elementos m\u00ednimos, qu\u00e9 tipo de espacio conforman, cu\u00e1l es su lenguaje, maneras de actuar y modos de relaci\u00f3n interna. La obra se construye en referencia a estos procedimientos. No se trabaja con la representaci\u00f3n de, sino con las formas de producir esa representaci\u00f3n, que termina siendo finalmente la representaci\u00f3n del propio p\u00fablico convertido en soldados de una batalla, bailarines de Pina Bausch, ciudadanos organizando un sistema parlamentario u obreros de una f\u00e1brica tomada. Si en las primeras,&nbsp;<em>Dominio p\u00fablico<\/em>&nbsp;y&nbsp;<em>La consagraci\u00f3n<\/em>, se planteaba una situaci\u00f3n de participaci\u00f3n a trav\u00e9s del movimiento con la idea de formar una suerte de coreograf\u00eda social, posteriormente se fueron desarrollando mecanismos que se activaban a trav\u00e9s de la palabra para producir este mismo efecto coreogr\u00e1fico. El escenario se convierte en una maquinaria de creaci\u00f3n colectiva que en la medida en que se muestra abiertamente invita a una participaci\u00f3n m\u00e1s consciente.<\/p>\n\n\n\n<p>Las formas de sentir y pensar lo colectivo, los modos de organizarse como grupo y las posibilidades de actuaci\u00f3n que a partir de ah\u00ed se presentan, son la base com\u00fan sobre la que se organiza el teatro y la pol\u00edtica, el punto de partida y de llegada, no ya qu\u00e9 somos como sociedad, sino qu\u00e9 podemos llegar a ser. En la distancia entre una cosa y otra, entre lo que vemos y lo que sentimos, crece la teatralidad. Sobre un juego de desajustes y conflictos, de verdades y fingimientos, se produce una est\u00e9tica social. Las actitudes se hacen visibles como resultado de estos mecanismos colectivos de enunciaci\u00f3n, de subjetivaci\u00f3n y sujeci\u00f3n, que ofrecen al mismo tiempo distintas oportunidades de jugar con ellos, de abrirlos, desviarlos, intervenirlos o profanarlos, como dir\u00e1 Agamben,<strong>[2]<\/strong>&nbsp;y en todo caso de pensarlos, como dec\u00eda Lyotard.<\/p>\n\n\n\n<p>Hola, muy buenas tardes a todas, mi nombre es Ruth Olate, y soy la presidenta del Sindicato de Trabajadoras de Casa Particular. Aqu\u00ed estamos hoy d\u00eda agradeciendo a Santiago a Mil tener la oportunidad de hablar desde aqu\u00ed desde La Moneda a todas nuestras compa\u00f1eras. Nosotras, como trabajadoras de casa particular, tenemos unas demandas y queremos darlas a conocer p\u00fablicamente hoy d\u00eda. Nuestras demandas son: tener una jornada digna, como todos los trabajadores, de 45 horas. Tambi\u00e9n queremos que se nos haga un contrato digno que sea ajustable a nosotras como trabajadoras de casa particular, que se diga cu\u00e1l va a ser nuestro trabajo, el trabajo que vamos a realizar dentro de la casa. No como hoy d\u00eda, que nuestros empleadores nos llevan al lugar que ellos quieren porque no tenemos contrato. Desde esta r\u00e9plica de La Moneda nosotras exigimos a nuestra Presidenta electa que se haga el convenio 189 ratificado ac\u00e1 en Chile este a\u00f1o. Eso es lo que quer\u00eda decir, y gracias a todos por estar aqu\u00ed hoy d\u00eda. Gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>Una ciencia de los dispositivos, retomando la propuesta de Tiqqun en Contribuci\u00f3n a la guerra en curso,<strong>[3]<\/strong>&nbsp;podr\u00eda ser tambi\u00e9n una ciencia del teatro como contribuci\u00f3n a otra guerra en curso, la guerra por distintos tipos de escenarios y el tipo de presencia al que dan lugar. Del amplio muestrario de t\u00e9rminos de moda en la teor\u00eda del arte seguramente sea el de dispositivo el que m\u00e1s conviene para abordar hoy la teatralidad, no solo como concepto cr\u00edtico, sino como forma de actuaci\u00f3n y percepci\u00f3n de la maquinaria social y el espacio p\u00fablico. Esta aproximaci\u00f3n permite salvar la concepci\u00f3n m\u00e1s individual de la teatralidad como una construcci\u00f3n ligada al yo. El individuo sigue teniendo su lugar, pero como parte de un espacio colectivo. La necesidad de una ciencia de los dispositivos, dicen tambi\u00e9n los de Tiqqun, tiene que ver con la necesidad de sobrevivir en este espacio donde todo se presenta como ya producido. \u201cPocos de quienes tienen algo que decir sobre la extraordinaria miseria que SE nos quiere imponer han comprendido verdaderamente lo que significa tal cosa: vivir en un mundo por entero producido.\u201d<strong>[4]<\/strong>&nbsp;En un escenario de presencias muertas en el que la figura del zombi como no representaci\u00f3n del ciudadano cuestiona su posibilidad de actuaci\u00f3n, lo aut\u00e9ntico es inevitablemente un producto m\u00e1s que aspira a recibir el \u201cestatuto de no-producto como forma de obtener valor dentro del marco general de producci\u00f3n\u201d.<strong>[5]<\/strong>&nbsp;El no zombi queda convertido en una forma m\u00e1s de ser un zombi. \u00bfC\u00f3mo escapar al juego?<\/p>\n\n\n\n<p>Hasta este Desplazamiento de la Moneda, que deja mayor libertad para situarse frente al dispositivo, las obras de participaci\u00f3n de&nbsp;<strong><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/index.php?sec=artis&amp;id=16\">Bernat<\/a><\/strong>&nbsp;se constru\u00edan como mecanismos aut\u00f3nomos con una direcci\u00f3n establecida. El efecto de teatralidad colectiva se refuerza con la ostentaci\u00f3n de la propia maquinaria, como ocurr\u00eda tambi\u00e9n en Atlas. Esta determina el modo de producir\/percibir la representaci\u00f3n, ya sea la representaci\u00f3n de una guerra, del p\u00fablico asistiendo al teatro, de un parlamento o de una manifestaci\u00f3n, o el propio hecho en s\u00ed de la multitud. Podemos crearnos la ilusi\u00f3n de estar asistiendo solo como espectadores, pero en tanto que dispositivo se deja sentir que estamos tambi\u00e9n dentro. La consideraci\u00f3n de la teatralidad como dispositivo (de representaci\u00f3n) sit\u00faa la posici\u00f3n del espectador dentro del propio juego, al mismo nivel que cualquier otro elemento. No hay posiciones neutras. Creernos fuera de \u00e9l es solo parte de su ficci\u00f3n. Basta con salirnos de los papeles asignados para darnos cuenta hasta qu\u00e9 punto estamos participando. Esta situaci\u00f3n se hac\u00eda especialmente evidente en Insultos al p\u00fablico, en la que el espectador, sin estar avisado, era filmado mientras esperaba para entrar en la sala y durante la obra, en la que se proyectaba el texto de Peter Handke. Como final de fiesta se proyectaban las grabaciones de los espectadores, en las que estos aparecen sorprendidos en las actitudes m\u00e1s diversas, no todas elegantes. Ah\u00ed se hac\u00eda evidente su papel central en una obra que no era m\u00e1s que ellos mismos asistiendo a la obra, que, por cierto, no continu\u00f3 haci\u00e9ndose por las airadas reacciones que lleg\u00f3 a provocar en el p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Hacer de p\u00fablico de un modo incorrecto pone de manifiesto hasta qu\u00e9 punto la actuaci\u00f3n de ese lugar aparentemente no marcado est\u00e1 regulada. Ser parte de una mayor\u00eda crea una ilusi\u00f3n de anonimato. Pero basta con atravesar de un modo anormal un espacio para percibir las reglas que lo organizan. Es lo que ocurre tambi\u00e9n cuando robamos en el supermercado \u2014contin\u00faan los de Tiqqun\u2014, nos sentimos m\u00e1s vivos, las pulsaciones se aceleran, la presi\u00f3n aumenta y uno debe atender a cada detalle de lo que est\u00e1 ocurriendo, conocer con precisi\u00f3n las reglas para no ser descubierto: \u201cRobar me obliga a una presencia, a una atenci\u00f3n, a un nivel de exposici\u00f3n de mi superficie corporal que, algunas veces, no estoy en disposici\u00f3n de asumir\u201d.<strong>[6]<\/strong>&nbsp;O cuando conducimos por una autopista en direcci\u00f3n contraria, decidimos salir desnudos a la calle o permanecer en un pa\u00eds sin los papeles adecuados. El aparato se hace visible en todo su esplendor, dejando claro cu\u00e1les son las representaciones autorizadas y cu\u00e1les las no autorizadas. Perder los papeles denuncia no la teatralidad de quien los pierde, sino del medio que lo excluye, que como mecanismo de actuaci\u00f3n social no pierde oportunidad de reafirmarse.<\/p>\n\n\n\n<p>Estamos aqu\u00ed las personas que pusimos en marcha la iniciativa Marca tu voto\u2026 mira, si est\u00e1 ah\u00ed Javiera Parada tambi\u00e9n. Bienvenida, Javiera, pero ven aqu\u00ed a hablar t\u00fa\u2026 Bueno, somos el grupo (mucha gente, como les dije), que tomamos la iniciativa por el Marca tu voto por la Asamblea Constituyente. Y lo que te queremos transmitir aqu\u00ed hoy, que tenemos la posibilidad de estar en esta Moneda simb\u00f3lica es que estamos seguros nosotros que esto no termin\u00f3 en el Marca tu voto, sino que tenemos que seguir luchando juntos todos, todos los movimientos sociales, los movimientos estudiantiles, los trabajadores, los pueblos originarios. Todos tenemos que unirnos, no descansar. Para nosotros no ha sido f\u00e1cil generar una agenda despu\u00e9s del Marca tu voto. Pero no quiere decir que no estemos preocupados de ver la manera de generar la Asamblea Constituyente, que es lo \u00fanico que nos va a dar la posibilidad a todas las chilenas y los chilenos de sentarnos en una mesa a conversar el pa\u00eds que queremos construir. Es un error, pienso yo, que algunas autoridades todav\u00eda no hayan entendido la importancia que tiene la Asamblea Constituyente y pretendan hacerla a trav\u00e9s de sistemas que no van a involucrar a todas las chilenas y a todos los chilenos en la nueva constituci\u00f3n. Vamos a seguir trabajando por ciudades para sacar adelante la Asamblea Constituyente, porque finalmente qu\u00e9 es lo que queremos, lo que queremos es que todas las chilenas y los chilenos juntos organicemos un nuevo Estado para Chile, un Estado de todas y de todos. Muchas gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>La crisis del sujeto desplaz\u00f3 la representaci\u00f3n en beneficio de la acci\u00f3n, y hoy, ahondando en el sentimiento de crisis que produjo ese mismo desplazamiento, la escena se presenta como un elemento m\u00e1s dentro de una compleja maquinaria en la que lo decisivo no es si es acci\u00f3n o representaci\u00f3n, sino el juego de fuerzas entre elementos distintos que determina una representaci\u00f3n. Esto explica una cierta evoluci\u00f3n en las artes esc\u00e9nicas, como se\u00f1ala&nbsp;<strong><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/index.php?sec=artis&amp;id=16\">Bernat<\/a><\/strong>&nbsp;acerca de su propia trayectoria en un ensayo que est\u00e1 en la base de este tipo de propuestas \u201cLas reglas de este juego\u201d.<strong>[7]<\/strong>&nbsp;Este recorrido se inicia con actores y bailarines a los que ya no se les pide que act\u00faen ni bailen, para pasar a trabajar con no profesionales hasta terminar centr\u00e1ndose en el p\u00fablico. Se pasa de los actores a los no actores para terminar situando en escena ese colectivo indiferenciado que es el p\u00fablico. Esta evoluci\u00f3n describe un desplazamiento hacia espacios no identificados con el mundo del arte que ha terminado centrado en el interlocutor de la propia obra, los espectadores. Hasta ah\u00ed se llega por una necesidad de reencontrar el sentido social de un medio como el del arte atrapado, como cualquiera de estos dispositivos, en sus propias reglas.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiqqun propone la autopista como modelo de dispositivo: un lugar por el que pasa de forma ordenada mucha gente sin dejar ninguna huella, un lugar, en definitiva, por el que pasan muchas cosas, pero en el que finalmente no pasa nada. Lo m\u00e1s parecido en t\u00e9rmino de escenario ser\u00edan los espacios de un flamante museo nacional de arte, un sitio recorrido por miles de personas que no van a dejar ninguna huella de su paso por ah\u00ed, la mayor\u00eda de las cuales adem\u00e1s son turistas, prototipo de identidad en tr\u00e1nsito.<\/p>\n\n\n\n<p>Buenas tardes, el Sindicato Cal y Canto agradece a nuestra alcaldesa, la Se\u00f1ora Carolina Toha Morales por su invitaci\u00f3n a participar en este acto cultural y as\u00ed como tambi\u00e9n a nuestro amigo el Se\u00f1or Santiago Moreno del Valle. A trav\u00e9s de este escenario queremos que nos conozca todo Chile. Somos un grupo de comerciantes estacionados en la v\u00eda p\u00fablica y por m\u00e1s de 50 a\u00f1os que venimos resistiendo el paso de la modernizaci\u00f3n. Pero queremos confiar en nuestra Alcaldesa, que promete conservar los barrios tradicionales e hist\u00f3ricos de Santiago, y que mejorar\u00e1 nuestros lugares de trabajo, devolvi\u00e9ndonos nuestra dignidad como trabajadores y nuestros derechos como seres humanos. Tambi\u00e9n queremos agradecer a este grupo de hermanos espa\u00f1oles por esto tan bonito que est\u00e1is realizando en nuestro pa\u00eds Chile. Viva la libertad de expresi\u00f3n. \u00a1Viva la democracia!<\/p>\n\n\n\n<p>Cruzar la perspectiva de la teatralidad con los dispositivos levanta ciertos interrogantes en lo tocante al viejo problema de la representaci\u00f3n. \u00bfCu\u00e1l sigue siendo el lugar de la representaci\u00f3n en un mundo de zombis? A primera vista podr\u00edamos decir que ninguno. Qu\u00e9 necesidad de representarse podr\u00edan tener los zombis. Pero sin embargo esto es una trampa, los no zombis sobreviven en un mundo de zombis como perfectos actores de su ser zombi, de lo contrario ser\u00edan descubiertos y devorados. Esto permite que los seres humanos at\u00edpicos sigan pareciendo seres humanos t\u00edpicos, o que los no Bloom puedan pasar c\u00f3modamente por Bloom.<\/p>\n\n\n\n<p>El descr\u00e9dito de la representaci\u00f3n y la facilidad para tergiversar la historia son parte de la propia representaci\u00f3n. Ya no vale con situarse en los m\u00e1rgenes de la representaci\u00f3n o en un afuera de, buscando espacios de autenticidad a trav\u00e9s de la instrumentalizaci\u00f3n de lo real. Nada garantiza nada. La \u00fanica originalidad de la escena reside en el modo de encontrarnos en p\u00fablico y las posibilidades de acci\u00f3n que a partir de ah\u00ed se abren, como dice Lazzarato, \u201cla cuesti\u00f3n no es ya cu\u00e1les son los l\u00edmites de nuestro conocimiento [representaci\u00f3n], sino cu\u00e1les son las posibilidades de nuestra acci\u00f3n\u201d.<strong>[8]<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Y si la representaci\u00f3n est\u00e1 movida por la b\u00fasqueda de un conocimiento -\u00bfqui\u00e9nes somos?-, y el conocimiento est\u00e1 ligado al poder (de representarnos), la acci\u00f3n, como contin\u00faa Lazzarato, se alimenta no solo de conocimiento, sino de fe y ganas; no de probabilidades, sino de posibilidades; de ah\u00ed le viene su poder de creer en lo que puede llegar a ser posible, antes que de hacer real lo probable. Esta es la fe que finalmente pone en marcha este desplazamiento de la representaci\u00f3n sobre el que se construye cualquier efecto de teatralidad, que no solo es el desplazamiento de un s\u00edmbolo y una ficci\u00f3n, en el caso del Palacio de la Moneda, sino tambi\u00e9n de sus actores sociales hacia un lugar que no es el suyo propio, sino el de una ficci\u00f3n donde las certezas corren el peligro de confundirse. Es como jugar en campo contrario, cuya mayor potencialidad es su condici\u00f3n de lugar todav\u00eda por descubrir, donde roles e identidades dejan de hacer pie. Lo p\u00fablico, como algo ya constituido, es un espacio muerto. Los dispositivos nos hablan de esta posibilidad constituyente al mismo tiempo que la niegan por su inercia autoafirmativa. Es por esto que Agamben en El reino y la gloria los relaciona con la oikonom\u00eda, el espacio de la administraci\u00f3n y la gobernabilidad, es decir, de las cuestiones pr\u00e1cticas, de las posibilidades de hacer, o m\u00e1s bien, de lo que se est\u00e1 haciendo, del otro lado queda la ontolog\u00eda y los fundamentos.<strong>[9]<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Buenas tardes, ac\u00e1 estamos los familiares de los 81 reos asesinados un 8 de diciembre del 2010 en la c\u00e1rcel de San Miguel, asesinados por este Estado que hoy d\u00eda llevamos sobre nuestros hombros, este Estado que los dej\u00f3 morir, este Estado que dej\u00f3 que los aniquilaran, que no abrieran unas simples puertas esa fat\u00eddica noche del 8 diciembre del 2010. Aqu\u00ed, en esta c\u00e1rcel, donde deber\u00edan haberme entregado a mi hermano con una reinserci\u00f3n, con un trabajo, rehabilitado, me entregaron a mi hermano hecho cenizas, hecho carb\u00f3n. Ya son tres a\u00f1os y todav\u00eda no hay justicia para ninguno de los 81, para Erik Mora, para Sandro Herm\u00e1ndez, para Jorge Manrique, para muchos, muchos, no solo son 81. Esta c\u00e1rcel vio morir a mucha gente. Hoy tenemos a mujeres dentro de este penal, quiz\u00e1s se respetan los derechos, pero esta c\u00e1rcel nunca a va a poder olvidar que no quisieron abrir unas simples puertas para salvar a nuestros familiares. Era tan simple, nada m\u00e1s que tener conciencia y coraz\u00f3n. Ellos no merec\u00edan morir as\u00ed, por qu\u00e9 no abrieron las puertas, cu\u00e1l fue el motivo. El Estado es responsable, Gendarmer\u00eda es responsable, el Ministerio de Justicia es responsable. Los dejaron morir. Los masacraron, y ah\u00ed los tenemos, unos simples nombres en un memorial. \u00bfDe qu\u00e9 nos sirve? Queremos justicia. Y cu\u00e1l va a ser la justicia para los 81, cu\u00e1l va a ser la justicia para todos esos internos que mueren solos d\u00eda a d\u00eda en las c\u00e1rceles chilenas. Aqu\u00ed estamos nosotros. 81 razones para luchar por cada privado de libertad.<\/p>\n\n\n\n<p>La representaci\u00f3n ya no es el producto en torno al cual se construye la estrategia (art\u00edstica o social) de actuaci\u00f3n. Al igual que este Palacio de la Moneda, su lugar se ha desplazado dentro de un campo de operaciones m\u00e1s amplio donde la capacidad de intervenci\u00f3n p\u00fablica, el qu\u00e9 podemos hacer y c\u00f3mo hacerlo se sit\u00faa antes del qu\u00e9 hemos hecho y lo que representamos. La pregunta no es por lo que representamos, o si estamos en contra o a favor de la representaci\u00f3n, de la historia o las identidades \u2014todo eso ya sabemos que est\u00e1 ah\u00ed\u2014, sino qu\u00e9 estamos haciendo ahora con eso que representamos, a qu\u00e9 tipo de situaci\u00f3n estamos dando lugar, c\u00f3mo nos situamos frente a ellas. Dicho de otro modo, la cuesti\u00f3n no es qu\u00e9 significa la Moneda que llevamos sobre los hombros, sino para qu\u00e9 nos est\u00e1 sirviendo, qu\u00e9 est\u00e1 provocando. La valoraci\u00f3n de lo representado solo se puede hacer en relaci\u00f3n a otros elementos con los que inevitablemente entra en un conflicto de intereses.<\/p>\n\n\n\n<p>Nosotros somos la Coordinadora Ciudadana R\u00edos del Maipo. Los santiaguinos y las santiaguinas deben recordar que el agua que sale ac\u00e1 en sus casas viene del caj\u00f3n del Maipo. Hay que recordar que las frutas, las hortalizas que comemos aqu\u00ed en Santiago son tambi\u00e9n regadas por el r\u00edo Maipo. El caj\u00f3n del Maipo es el lugar de recreaci\u00f3n b\u00e1sica para los santiaguinos y las santiaguinas. Regula el clima de Santiago. AES Gener, una transnacional norteamericana, y el grupo Luksic quieren destruir la cuenca del r\u00edo Maipo para que la energ\u00eda de las centrales Alto Maipo sirvan para la minera del grupo Luksic. A nosotros y a nosotras nos parece inaceptable que las autoridades que han ocupado La Moneda, antes, ahora, y vienen de nuevo, sean c\u00f3mplices de estos grandes grupos econ\u00f3micos, y que est\u00e9n dispuestas a hipotecar la cuenca del Maipo y de la regi\u00f3n metropolitana para que estos dos grandes grupos econ\u00f3micos sigan enriqueci\u00e9ndose. El caj\u00f3n del Maipo ha estado ardiendo estos d\u00edas. Tampoco las autoridades han sido eficientes para contener un gran incendio forestal. As\u00ed el caj\u00f3n se transforma en el patio trasero de Santiago. Cuatro banco chilenos, del que ser\u00e1n clientes muchos de ustedes, han prestado el dinero a Luksic para la construcci\u00f3n de las centrales. Nosotras y nosotros pretendemos que estas centrales no lleguen a construirse y seguiremos adelante con nuestra lucha, con nuestros abogados, pero deben involucrarse todos y todas. Las centrales del Maipo no son un problema del Maipo, son un problema de la regi\u00f3n metropolitana. Inf\u00f3rmate, movil\u00edzate y resiste. \u00a1No Alto Maipo!<\/p>\n\n\n\n<p>Si los actores sociales que aceptaron participar en este Desplazamiento del Palacio de la Moneda son mejores o peores, si sus representaciones son m\u00e1s o menos convincentes, o m\u00e1s o menos transparentes, no es el objetivo de la escena, ni afecta a su sentido como acontecimiento p\u00fablico, como tampoco ocurr\u00eda con los otros dispositivos presentados por\u00a0<strong><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/index.php?sec=artis&amp;id=16\">Bernat<\/a><\/strong>, lo importante no es lo bien o lo mal que quede la representaci\u00f3n, sino el lugar que se le abre a esa representaci\u00f3n ahora desplazada. La escena no solo cuenta con la posibilidad de la ficci\u00f3n, sino que se construye desde ah\u00ed. Hacemos como si esto fuera una batalla, una coreograf\u00eda de Pina Bausch, una asamblea de obreros o una manifestaci\u00f3n. En el espacio que hay entre ese somos pero no somos es donde se abre una brecha, por el grado de desplazamiento, pero no con respecto a la representaci\u00f3n, sino al propio dispositivo: en realidad, esto no es una batalla, ni una coreograf\u00eda de Pina Bausch, ni una asamblea de obreros, ni una manifestaci\u00f3n, esto es teatro. Por ello, lo que se espera de los participantes es estar ah\u00ed, presentes no solo en representaci\u00f3n de, sino tambi\u00e9n desde ese otro lugar desplazado abierto por la obra, un lugar que no es el suyo propio, y que en cierto modo se nos escapa, porque el juego va m\u00e1s all\u00e1 de las representaciones singulares que cada uno hace de sus reivindicaciones y luchas. Es en ese ir m\u00e1s all\u00e1 del propio juego que la mentira se salva. Para hacerse all\u00ed presente, con sus gentes, sus intereses y sus problemas, no vale con creer en ellos mismos, sino tambi\u00e9n en la acci\u00f3n colectiva de la que est\u00e1n formando parte, una acci\u00f3n que por su punto de partida art\u00edstico, hace suya todas estas reivindicaciones, pero al mismo tiempo ninguna; no solo porque el proyecto no ten\u00eda un discurso pol\u00edtico expl\u00edcito que explicara su intervenci\u00f3n justamente ah\u00ed en Chile en enero del 2014, y su deseo de solidarizarse con esos movimientos sociales, ni tampoco posterior, en cuanto al compromiso que de ah\u00ed se pudiera generar con esas comunidades, sino porque, como explic\u00f3<a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2002\/09\/18\/roger-bernat\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2083\">\u00a0<strong>Roger Bernat<\/strong><\/a>\u00a0en una de las reuniones previas con los colectivos cuando fue preguntado por el sentido que para \u00e9l ten\u00eda todo aquello, no se trataba de un proyecto social, sino art\u00edstico, y como tal se mov\u00eda en relaci\u00f3n a lo po\u00e9tico. Esto no impide que tuviese una proyecci\u00f3n social, como de hecho la tuvo, ni que llegara a convertirse en otras cosas distinto de lo que era, sino que lo (im)propio de aquella acci\u00f3n, y lo que la diferencia de una acci\u00f3n expl\u00edcitamente pol\u00edtica, era que m\u00e1s del efecto que llegara a tener se sosten\u00eda sobre otro lugar que le da una singularidad y una capacidad espec\u00edficas como construcci\u00f3n imaginaria.<\/p>\n\n\n\n<p>De esta condici\u00f3n art\u00edstica le viene esa potencia como de algo hueco, sin un centro propio, algo que hay que completar, como la misma maqueta de la Moneda en cuyo centro vac\u00edo se colocaba el palco rodante para las intervenciones. Esta es la teatralidad propia de lo art\u00edstico, la de no ser una \u00fanica cosa. Esta es la potencia plural que tiene la escena cuando se expone a la mirada del otro. Pero este es tambi\u00e9n su peligro, el que pueda quedar finalmente vac\u00edo, sostenido en el aire, y no llegar a ser m\u00e1s que una representaci\u00f3n de. El espacio de creaci\u00f3n hace sentir el deseo de ser otra cosa, y su realizaci\u00f3n se materializa hist\u00f3ricamente a trav\u00e9s de su relaci\u00f3n con distintos campos de producci\u00f3n de sentido no art\u00edsticos.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo soy mam\u00e1, abuela, y estoy muy contenta porque estoy participando en el centro cultural, con mi nieto, y necesitamos un espacio para nosotras, para que nos sintamos m\u00e1s integradas en todo como mujer. As\u00ed que agradezco yo, yo no soy especialmente de ac\u00e1, La Legua, pero mi marido se cri\u00f3 ac\u00e1 y siempre me cuenta cosas hermosas de su ni\u00f1ez. Ojal\u00e1 que seamos todos unidos, no porque yo viva en este sector, sino porque seamos todos unidos, y que esto se termine, que los ni\u00f1os sean felices y nosotros podamos ver un futuro mejor para nuestros hijos y para nuestros nietos. Gracias.<\/p>\n\n\n\n<p>La nueva estrella del firmamento cultural y art\u00edstico a partir de los a\u00f1os setenta ser\u00e1 la performance, un t\u00e9rmino con la suficiente novedad como para designar otra forma de entender y percibir el mundo art\u00edstico en t\u00e9rminos no ya de representaci\u00f3n sino de acci\u00f3n. Aunque la acci\u00f3n no excluya la representaci\u00f3n, el discurso cultural de la no representaci\u00f3n, o en otras palabras, el mito de la acci\u00f3n, compartido por todos los espacios de producci\u00f3n de sentido, desde la escena art\u00edstica y social, hasta el \u00e1mbito de la religi\u00f3n, la pol\u00edtica y la \u00e9tica, se impuso con contundencia: aqu\u00ed no se hace teatro, esto no es una representaci\u00f3n, esto es verdad.<\/p>\n\n\n\n<p>El ensayo de Byung-Chul Han, La sociedad de la transparencia,<strong>[10]<\/strong>&nbsp;retomando las posiciones que Baudrillard hab\u00eda planteado a finales de los setenta, es decir, treinta a\u00f1os atr\u00e1s en La transparencia del mal o Las estrategias fatales, dan muestra de la credibilidad y los efectos que ha tenido el nuevo mito cultural, lo que Nancy<strong>[11]<\/strong>&nbsp;denomina el mito del no mito, la representaci\u00f3n del esto no es una representaci\u00f3n. \u00bfPero de verdad hemos dejado alguna vez de representarnos? La incomodidad que genera el sentirse (mal) representado, incluso por uno mismo, no quiere decir que podamos abandonar este lugar, que es finalmente el lugar de lo social sobre el que se construyen las representaciones, es el espacio p\u00fablico y las identidades, pero tambi\u00e9n de la resistencia frente a estas identidades y, finalmente, del placer que nace de jugar con ellas.<\/p>\n\n\n\n<p>Insistir en la transparencia de las representaciones supone hacerle el juego a una filosof\u00eda de la representaci\u00f3n que siempre ha tenido m\u00e1s de teolog\u00eda que de filosof\u00eda, y que por ello cre\u00edamos haber dejado atr\u00e1s. Discutir la representaci\u00f3n desde el punto de vista de su mayor o menor transparencia supone volver a la caverna de Plat\u00f3n. Como una huida de la sociedad nace la metaf\u00edsica, con el rechazo escenificado por Plat\u00f3n de aquella democracia ateniense por ser un lugar de falsedades y enga\u00f1os. La metaf\u00edsica y la democracia nunca se han llevado bien. La democracia no es una cuesti\u00f3n de fundamentos, sino de pr\u00e1cticas.<\/p>\n\n\n\n<p>Recuperar la mirada teatral dentro de este escenario cultural, pol\u00edtico y econ\u00f3mico tan reacio al teatro y tan propicio a la acci\u00f3n como gesto de transparencia implica recuperar la teatralidad incluso y sobre todo de lo aparentemente no teatral, la teatralidad de ese gesto de rechazo a la representaci\u00f3n, la teatralidad de la honestidad, de ese lugar de verdad al que remite el deseo de transparencia que se muestra como garant\u00eda de una \u00e9tica. La transgresi\u00f3n, como lugar identificado por el dispositivo -advierten los de Tiqqun- se convierte en una forma m\u00e1s de \u201c(no)representaci\u00f3n\u201d de la honestidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Somos el grupo Pandemia y estamos ac\u00e1 para hablar de parte de los obreros, para hablar de parte de los pueblos milenarios, pero no para hacernos parte del espect\u00e1culo de Santiago a Mil. Estamos ac\u00e1 para recuperar los espacios que nos pertenecen. Estamos ac\u00e1 para decirles a los extranjeros que se vayan con su postura para Europa. Estamos ac\u00e1 para decirles a los estudiantes de teatro que necesitan los espacios, regal\u00e1ndoles millones a los espect\u00e1culos extranjeros cuando ac\u00e1 tambi\u00e9n hay un sustrato digno que se quiere mostrar, cuando ac\u00e1 la gente pobre tambi\u00e9n tiene palabra, cuando los trabajadores tambi\u00e9n necesitan un espacio para comunicar lo que pasa. Estamos ac\u00e1 para representar a cada uno de los muertos que fueron arrojados al r\u00edo, que fueron arrojados al mar. Estamos ac\u00e1 para decir que ya basta, ya basta de asesinatos. Estamos ac\u00e1 el colectivo Pandemia, como una pandemia que crece todos los d\u00edas, pero que trae resistencia y trae amor.<\/p>\n\n\n\n<p>Tiqqun lleva esta metaf\u00edsica de la voluntad a una cr\u00edtica de los dispositivos como \u00fanica opci\u00f3n para seguir creyendo en la posibilidad de la acci\u00f3n. La operaci\u00f3n con los dispositivos se convierte no solo en una teor\u00eda del sujeto, sino en un estudio cient\u00edfico sobre las condiciones de la acci\u00f3n en la \u00e9poca del capitalismo. Hacer visible el dispositivo implica distanciarse, desnaturalizarlo, mostrar su comportamiento esc\u00e9nico. Tiqqun insiste en la perversi\u00f3n que supone el ejercicio cr\u00edtico de darle la vuelta a estas maquinarias. La funci\u00f3n de los dispositivos no es solo identificar a sus usuarios, sino especialmente a sus disidentes, que quedan igualmente identificados y previstos.<\/p>\n\n\n\n<p>Buenas tardes, nosotras somos trabajadoras sexuales\u2026 \u00bfM\u00e1s alto? \u00bfAh\u00ed se escucha? Qu\u00e9 pena que no escuchen todo, porque nosotras tambi\u00e9n somos marginadas de la sociedad, de la justicia, de la salud. Buscamos trabajo digno para todas y todos, no solamente para algunas personas, sino para todas, y para todos. Somos marginadas. Le mando un saludo a mis amigas. Y ojal\u00e1 no nos traten\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El concepto de dispositivo, desarrollado por Foucault y Deleuze en los a\u00f1os setenta y recuperado recientemente por autores como Lazzarato o Agamben, entronca con el imaginario del hacer, para llevar la acci\u00f3n a un espacio m\u00e1s amplio atravesado por l\u00edneas y variables que impiden su relaci\u00f3n un\u00edvoca con un yo. La identidad individual pasa a ser el resultado de un cruce de l\u00edneas distintas en un medio en el que nada puede entenderse al margen de lo que hay alrededor. La pertenencia naturalmente indefinida a un \u201cm\u00e1s de 1\u201d, sobre la que se recorta la subjetividad, se deja sentir. Somos una multitud. Esto son los agenciamientos colectivos de Deleuze, la posibilidad de actuar como uno m\u00e1s, de recuperar un espacio com\u00fan desde el que afrontar las identidades. El yo deja de ser el yo en tanto que una representaci\u00f3n estable y fija. Se convierte en una expresi\u00f3n singular de un nosotros indeterminado desde el que est\u00e1 constantemente constituy\u00e9ndose como ser social y al que se le colocan etiquetas en funci\u00f3n de los espacios de los que participa. Las identidades individuales se transforman en ocurrencias puntuales sobre un medio colectivo. \u201cEn ellas no hay que buscar reg\u00edmenes de filiaci\u00f3n de tipo familiar, ni modos de clasificaci\u00f3n y de atribuci\u00f3n de tipo estatal o preestatal, ni siquiera instituciones seriales de tipo religioso\u201d, dicen Deleuze y Guattari refiri\u00e9ndose a las manadas, un tipo de agrupaci\u00f3n cuyo origen \u201ces completamente distinto que el de las familias y los Estados, y no cesan de minarlos, de perturbarlos desde afuera\u201d.<strong>[12]<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bajo esta perspectiva las representaciones dejan de situarse en funci\u00f3n de su transparencia o voluntad de disidencia como veh\u00edculo de una verdad, y pasan a ser productos de una maquinaria cuya \u00fanica verdad es su funcionamiento, sus reg\u00edmenes de intercambio, las operaciones a las que dan lugar. Todo vuelve a ser tan teatral como lo ha sido siempre, y posiblemente m\u00e1s divertido, aunque el lugar de la representaci\u00f3n haya perdido su privilegio como verdad, o quiz\u00e1s por ello.<\/p>\n\n\n\n<p>Se llama el Barrio de la Chimba y es donde est\u00e1 nuestra gloriosa Vega central. Nosotros partimos de la Plaza de Armas, y la particularidad que tiene la Vega es que acepta a los blancos, verdes, amarillos, moraos, rosaos, y que todos comen y nadie se rasgu\u00f1a. Nosotros diplom\u00e1ticamente tenemos un dicho: Despu\u00e9s de Dios est\u00e1 la Vega, y puta que hace milagro, hasta los torrantes son caballeros. Por lo tanto, p\u00f3ngale ritmo compadre, porque la cueca llora.<\/p>\n\n\n\n<p>No es casual que a partir de esa fecha simb\u00f3lica del 68, que marca el momento de cruce entre una teolog\u00eda de la representaci\u00f3n que se trataba de dejar atr\u00e1s y una l\u00f3gica del acontecimiento, las formas de referirse a la teatralidad y al dispositivo se crucen. En Dispositivos pulsionales, Lyotard se refiere a la escenificaci\u00f3n como \u201cuna t\u00e9cnica de exclusiones y desapariciones, que es actividad pol\u00edtica por excelencia\u201d, y a\u00f1ade:<\/p>\n\n\n\n<p>Y el problema central no es, ni aqu\u00ed ni all\u00e1, la disposici\u00f3n representativa ni la cuesti\u00f3n, a ella ligada, de saber qu\u00e9 representar y c\u00f3mo, definir una buena o verdadera representaci\u00f3n; sino la exclusi\u00f3n o la forclusi\u00f3n de todo lo que se considera irrepresentable porque no recurrente.<strong>[13]<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Bajo esta misma perspectiva, Deleuze retoma el an\u00e1lisis de Foucault de los dispositivos para presentarlos como \u201cm\u00e1quinas para hacer ver y para hacer hablar\u201d, como las maquinarias de<a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2002\/09\/18\/roger-bernat\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2083\">\u00a0<strong>Bernat<\/strong><\/a>, estrategias para distribuir \u201clo visible y lo invisible, al hacer nacer o desaparecer el objeto que no existe sin ella\u201d.<strong>[14]<\/strong>\u00a0Teatralidad y dispositivo son dos modos de acercarse a estas estrategias para dar forma esc\u00e9nica a unas realidades sociales. Mientras que tradicionalmente la teatralidad se ha identificado con la cita expl\u00edcita o reduplicaci\u00f3n de la representaci\u00f3n, ahora lo que se cita no es el personaje o la trama, sino el aparato que los produce, haciendo visible un juego en el que el espectador, como representante de la dimensi\u00f3n p\u00fablica de la escena, recupera el lugar central que de alg\u00fan modo siempre ha tenido. El funcionamiento de la escena define un ahora suspendido distinto de la temporalidad puntual que ha definido la acci\u00f3n o la temporalidad interior de lo representado.<\/p>\n\n\n\n<p>El dispositivo no se refiere a lo que (ya) somos \u2013se\u00f1ala Deleuze-, lo que forma parte de nuestra historia consciente y que por ello alcanzamos a pensar, sino a lo que estamos siendo, que entra en conflicto con lo que ya somos. La teatralidad se construye sobre esta no coincidencia, sobre lo que no conseguimos pensar de nosotros mismos, pero a lo que nos acercamos a trav\u00e9s de lo ya pensado, un devenir local e incierto que est\u00e1 en las ant\u00edpodas de los universales a los que aspiran las representaciones en su necesidad de transcendencia. De ah\u00ed que los de Tiqqun insistan en que esta ciencia de los dispositivos, a lo que habr\u00eda que a\u00f1adir una ciencia del teatro, solo puede ser local: \u201cNo puede consistir m\u00e1s que en el an\u00e1lisis regional, circunstancial y detallado, del funcionamiento de uno o varios dispositivos\u201d.<strong>[15]<\/strong><\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas:<\/h2>\n\n\n\n<p><strong>[1]<\/strong>\u00a0Jean-Fran\u00e7ois Lyotard, Dispositivos pulsionales [1973], trad. Jos\u00e9 Mar\u00edn Arancibia, Madrid, Fundamentos, 1981, p. 49.<br><strong>[2]<\/strong>\u00a0Giorgio Agamben, \u00ab\u00bfQu\u00e9 es un dispositivo?\u00bb [2007], trad. Roberto J. Fuentes Rionda, Revista Sociol\u00f3gica, 73 (mayo-agosto 2011), pp. 249-264. En http:\/\/www.revistasociologica.com.mx\/pdf\/7310.pdf. Consultado el 4 de junio de 2014.<br><strong>[3]<\/strong>\u00a0Tiqqun, \u00abPodr\u00eda surgir una metaf\u00edsica cr\u00edtica como ciencia de los dispositivos\u2026 \u00bb [2010], trad. Javier Palacio Tauste, en Contribuci\u00f3n a la guerra en curso, Madrid, Errata naturae, 2012, pp. 27-118.<br><strong>[4]<\/strong>\u00a0Ibid., p. 83.<br><strong>[5]<\/strong>\u00a0Ibid.<br><strong>[6]<\/strong>\u00a0Tiqqun, \u00abPodr\u00eda surgir una metaf\u00edsica cr\u00edtica como ciencia de los dispositivos\u2026 \u00bb, p. 55.<br><strong>[7]<\/strong>\u00a0<a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2002\/09\/18\/roger-bernat\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2083\"><strong>Roger Bernat<\/strong>, <\/a>\u00abLas reglas de este juego\u00bb, en Utop\u00edas de la proximidad en el contexto de la globalizaci\u00f3n. La creaci\u00f3n esc\u00e9nica en Iberoam\u00e9rica, Cuenca, Universidad de Castilla-La Mancha, 2010, pp. 307-314. Existe una versi\u00f3n revisada de este trabajo en la p\u00e1gina web del autor http:\/\/rogerbernat.info\/txts\/.<br><strong>[8]<\/strong>\u00a0Maurizio Lazzarato, \u00abDe los dispositivos de la cr\u00edtica a la producci\u00f3n de subjetividad; Deleuze, James y Foucault\u00bb, Revista de Observaciones Filos\u00f3ficas, 14 (2012). En http:\/\/www.observacionesfilosoficas.net\/delosdispositivos.htm. Consultado el 4 de noviembre de 2014.<br><strong>[9]<\/strong>\u00a0Giorgio Agamben, El reino y la gloria. Por una genealog\u00eda teol\u00f3gica de la econom\u00eda y el gobierno. Homo sacer 2, II [2007], trad. Antonio Gimeno Cuspidera, Valencia, Pre-Textos, 2008.<br><strong>[10]<\/strong>\u00a0Byung-Chul Han, La sociedad de la transparencia [2012], trad. Ra\u00fal Gab\u00e1s, Barcelona, Herder, 2013.<br><strong>[11]<\/strong>\u00a0Nancy, \u00abEl mito interrumpido\u00bb.<br><strong>[12]<\/strong>Gilles Deleuze y F\u00e9liz Guattari, Mil mesetas. Capitalismo y esquizofrenia [1980], trad. de Jos\u00e9 V\u00e1zquez P\u00e9rez y Umbelina Larraceleta, Valencia, Pre-Textos, 1988, p. 248.<br><strong>[13]<\/strong>\u00a0Lyotard, Dispositivos pulsionales, p. 60.<br><strong>[14]<\/strong>\u00a0Gilles Deleuze, \u00ab\u00bfQu\u00e9 es un dispositivo?\u00bb [1988], en Contribuci\u00f3n a la guerra en curso, Madrid, Errata naturae, 2012, p. 15.<br><strong>[15]<\/strong>\u00a0Tiqqun, \u00abPodr\u00eda surgir una metaf\u00edsica cr\u00edtica de los dispositivos\u2026\u00bb, p. 81.<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Cornago-Oscar-teatralidad-dispositivos.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Cornago-Oscar-teatralidad-dispositivos.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-cca36a4f-fefd-48c9-8744-89007a964dbd\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Cornago-Oscar-teatralidad-dispositivos.pdf\">Cornago-Oscar-teatralidad-dispositivos<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Cornago-Oscar-teatralidad-dispositivos.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-cca36a4f-fefd-48c9-8744-89007a964dbd\">Descarga<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00d3scar Cornago, 2015<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":2592,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,245],"tags":[165,166,163,135,287],"class_list":["post-8749","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","category-textos-de-oscar-cornago","tag-colectivo","tag-democracia","tag-participacion","tag-publico","tag-teatralidades-expandidas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8749","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8749"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8749\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8751,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8749\/revisions\/8751"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2592"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8749"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8749"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8749"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}