{"id":8378,"date":"2016-02-12T14:15:00","date_gmt":"2016-02-12T13:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=8378"},"modified":"2026-04-19T08:49:27","modified_gmt":"2026-04-19T06:49:27","slug":"entre-las-brumas-del-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2016\/02\/12\/entre-las-brumas-del-cuerpo\/","title":{"rendered":"Entre las brumas del cuerpo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1990\/01\/07\/carlos-marquerie\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5270\">Carlos Marquerie<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2016<\/h5>\n\n\n\n<p>FERN\u00c1NDEZ LERA, Antonio (ed.),&nbsp;<em>Pliegos de Teatro y Danza<\/em>&nbsp;37, Pinto, Aflera Producciones SL, 2016.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">1<\/h3>\n\n\n\n<p>Mis dedos no acarician,<\/p>\n\n\n\n<p>descubren el universo en tu vagina.<\/p>\n\n\n\n<p>Se adentran silenciosos y escuchan<\/p>\n\n\n\n<p>el suave murmullo de tus carnes h\u00famedas.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis dedos se perdieron en el interior de tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Invitaci\u00f3n de la carne a la carne<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed fundirse<\/p>\n\n\n\n<p>en el movimiento eterno de los amantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las brumas de nuestros cuerpos<\/p>\n\n\n\n<p>un rumor de vida aflora desde tus entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Aroma de peque\u00f1a muerte que nutre mis d\u00edas.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Amamos porque vivimos<\/h4>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">2<\/h3>\n\n\n\n<p>y somos sabedores de este amor porque morimos.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1, cuando demos el paso sin retorno<\/p>\n\n\n\n<p>ser\u00e1 cuando comprendamos la esencia de este amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>1\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ En la Concha de Artedo (14.07.08)<\/p>\n\n\n\n<p>Esa l\u00ednea que llamamos horizonte no existe, es una convenci\u00f3n, algo que el hombre ha acordado para la<\/p>\n\n\n\n<p>representaci\u00f3n del paisaje. Ese espacio, que definimos con una l\u00ednea, es un concepto deforme por<\/p>\n\n\n\n<p>indefinido, pr\u00f3ximo a la idea de inmensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>All\u00ed donde ponemos el fin, es donde podemos intuir el infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 desenga\u00f1o saber que nunca tocaremos el cielo al navegar hacia el horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p>Naufragio del sue\u00f1o imposible del marinero.<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada se adentra en el mar con paciencia y esmero<\/p>\n\n\n\n<p>y antes de llegar a lo que aparenta ser la uni\u00f3n con el cielo<\/p>\n\n\n\n<p>aparece ante los ojos algo indefinible<\/p>\n\n\n\n<p>y al concretar la mirada, en un imposible af\u00e1n por comprender, el alma se estremece ante ese<\/p>\n\n\n\n<p>intersticio del abismo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Abdiquemos de cualquier representaci\u00f3n y sumerj\u00e1monos en sus tinieblas!<\/p>\n\n\n\n<p>Canto imposible entre la tierra y el infinito.<\/p>\n\n\n\n<p>Por el oriente caen las nubes sobre el mar y del mar se escurren sus brumas hacia el cielo<\/p>\n\n\n\n<p>y sumido en este movimiento de uni\u00f3n, mi percepci\u00f3n se precipita hacia esa inmensidad.<\/p>\n\n\n\n<p>El estado de p\u00e9rdida en que me hallo causado por lo inmensurable, decrece en m\u00e9rito de la plenitud del<\/p>\n\n\n\n<p>instante que emana de la lucidez de los sentidos: los fluidos del cuerpo se tornan ligeros y se unen al<\/p>\n\n\n\n<p>movimiento de los vapores del cielo y del mar.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que aparentaba ser una p\u00e9rdida ahora se aparece como la posibilidad de comprender aquello que no<\/p>\n\n\n\n<p>entendemos<\/p>\n\n\n\n<p>El sonido de las piedras que arrastra el mar e incrusta contra el malec\u00f3n bajo mis pies, aterriza<\/p>\n\n\n\n<p>este canto al infinito que nace entre la inmensidad<\/p>\n\n\n\n<p>que separa y une<\/p>\n\n\n\n<p>el mar y el cielo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">3<\/h3>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Mis labios rodean tus nalgas, siempre a ciegas,<\/p>\n\n\n\n<p>buscan el sabor \u00edntimo de tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pose\u00eddo y perturbado por tu aroma me ahogo.<\/p>\n\n\n\n<p>Tu carne es mi desierto y mi mar azul gris plomo.<\/p>\n\n\n\n<p>El deseo: mi perdici\u00f3n y mi vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Hunde tu huella en lo oculto de mi cuerpo, irrumpe<\/p>\n\n\n\n<p>con tu vida en \u00e9l y desgrana<\/p>\n\n\n\n<p>las perlas negras que rodean tu cuello,<\/p>\n\n\n\n<p>nacidas<\/p>\n\n\n\n<p>en las entra\u00f1as de mi deseo<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Los amantes se entregan el uno al otro<\/p>\n\n\n\n<p>con el fin de morir el uno en el otro.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>(1962-2008)<\/p>\n\n\n\n<p>El uno de agosto al medio d\u00eda muri\u00f3 Leopoldo Alas<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026 \u00a1Qu\u00e9 locura! El amor de mi vida ha dejado un reguero de polen en la hu\u00edda. \u00bfNo es gracios\u00edsimo? Que<\/p>\n\n\n\n<p>sea precisamente un residuo de amor lo que tenga que consolarme de no ser amada\u2026 \u00a1Qu\u00e9 curioso!<\/p>\n\n\n\n<p>Ahora me da por pensar que las personas sentimos todas a la vez. No hay que decir \u201cestoy sola\u201d; \u201chace<\/p>\n\n\n\n<p>soledad\u201d, es lo que hay que decir. Como hace fr\u00edo, calor\u2026 Hace miedo. Hace tristeza. Hace orgullo. \u00a1Me<\/p>\n\n\n\n<p>hace gracia! Ahora me tiemblan las manos y no puedo dormir\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Fragmento del mon\u00f3logo previo a la muerte de Julieta en \u201c\u00daltima toma\u201d (1985) estrenada en la Sala<\/p>\n\n\n\n<p>Olimpia de Madrid C.N.N.T.E.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">4<\/h3>\n\n\n\n<p>Me gusta ese sentimiento de uni\u00f3n de los hombres previo a la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>2\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ Capilla Scravegni en Padua pintada por Giotto entre<\/p>\n\n\n\n<p>1303 y 1305<\/p>\n\n\n\n<p>En el pa\u00f1o este de la Capilla, Giotto pinto dos \u201ccorreti\u201d o nichos del coro que son canto a la ilusi\u00f3n. Dos<\/p>\n\n\n\n<p>habit\u00e1culos unidos por una perspectiva com\u00fan a los pies de un gran arco, representan dos peque\u00f1as<\/p>\n\n\n\n<p>habitaciones con b\u00f3veda de crucer\u00eda, una l\u00e1mpara colgando y una ventana al fondo de cada uno. Lo<\/p>\n\n\n\n<p>chocante e intrigante de estos frescos es el contraste entre el cielo que simula verse a trav\u00e9s de estas<\/p>\n\n\n\n<p>dos ventanas, luminoso y claro, y el pintado tanto en la b\u00f3veda de la capilla como en el fondo de las<\/p>\n\n\n\n<p>escenas de la vida de Mar\u00eda y Jes\u00fas, ba\u00f1ado con un azul ultramar uniforme y profundo que domina<\/p>\n\n\n\n<p>como colorido toda la capilla. Este ultramar no representa la noche, tampoco el amanecer, nos<\/p>\n\n\n\n<p>comunica con lo intangible de la existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en medio del abrumador azul la ilusi\u00f3n de dos ventanas nos habla de la cadencia de los d\u00edas: del paso<\/p>\n\n\n\n<p>del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Eternidad y caducidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Los dos cielos conviven, nuestra mirada se pasea por esta contradicci\u00f3n y nos mueve a la duda sobre la<\/p>\n\n\n\n<p>percepci\u00f3n de aquello que nos rodea.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que vemos y lo que nosotros mismos ocultamos a la mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>El olor de la tormenta,<\/p>\n\n\n\n<p>engendrada en la lucha del ardor y la incomprensi\u00f3n, ba\u00f1a tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Mientras duermes<\/p>\n\n\n\n<p>absorbo este hedor y me revuelco en \u00e9l<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">5<\/h3>\n\n\n\n<p>Recogerme en tu cuerpo,<\/p>\n\n\n\n<p>vencer la ansiedad que me provoca y sentir<\/p>\n\n\n\n<p>el movimiento interno que se genera en los dos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Al observar los pliegues de la piel en tu cuerpo,<\/p>\n\n\n\n<p>se genera en m\u00ed un movimiento incontrolado hacia tu interior,<\/p>\n\n\n\n<p>como si fuera la \u00fanica posibilidad de mi existencia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Qu\u00e9 imposible palabra debiera surgir de la carne<\/p>\n\n\n\n<p>para celebrar su entierro en la carne que la engendra<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El aire que juntos producimos nos envuelve<\/p>\n\n\n\n<p>y envolver\u00e1 m\u00e1s all\u00e1 de nuestros l\u00edmites.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>3\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ La vieja acacia (agosto 2008)<\/p>\n\n\n\n<p>A escasos metros de la puerta de mi casa, hay una vieja acacia, deformada por una poda absurda<\/p>\n\n\n\n<p>hecha hace treinta a\u00f1os.<\/p>\n\n\n\n<p>Treinta a\u00f1os pareciendo morir y rebrotando desde sus imposibles entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>Entra\u00f1as huecas, refugio de peque\u00f1os murci\u00e9lagos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cada ma\u00f1ana, ella misma, me insin\u00faa con voz tenue la posibilidad de una tala, y si hiciera caso de<\/p>\n\n\n\n<p>dicha sugerencia suprimir\u00eda de la puerta de casa esa imagen de caducidad que me saluda con dureza al<\/p>\n\n\n\n<p>despertarme.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">6<\/h3>\n\n\n\n<p>Es una cochambre de \u00e1rbol, su sombra es irregular y no sirve, m\u00e1s de un treinta por ciento de sus<\/p>\n\n\n\n<p>ramas est\u00e1n secas. Aquella poda absurda deform\u00f3 su silueta y la dot\u00f3 de una especie de zona bulbosa a<\/p>\n\n\n\n<p>modo de capitel coronando el tronco.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese gran mu\u00f1\u00f3n casi dobla el di\u00e1metro del tronco. A \u00e9l conducen, a modo de m\u00fasculos debilitados por<\/p>\n\n\n\n<p>el tiempo, fibras todav\u00eda vigorosas y otras ya in\u00fatiles: arterias de vida y grietas de muerte,<\/p>\n\n\n\n<p>entrelazadas de manera imposible hasta ahogarse en esa protuberancia le\u00f1osa. Y ah\u00ed del mismo tumor<\/p>\n\n\n\n<p>nacen o se extinguen ramas y proyectos frustrados de brotes. Monstruo vegetal y sin embargo en su<\/p>\n\n\n\n<p>deformaci\u00f3n reside su fuerza y es testimonio de su lucha por mantenerse en p\u00ede.<\/p>\n\n\n\n<p>Su sombra no refresca una tarde de verano, pero entre sudores no puedo dejar de ser fiel a la cita con<\/p>\n\n\n\n<p>esta acacia al caer la tarde, y leer y palpar en su tronco la huella de su supervivencia, en \u00e9l est\u00e1n<\/p>\n\n\n\n<p>inscritos un sin fin de caminos, algunos viven otros murieron. Ese troncho deforme alberga su esencia:<\/p>\n\n\n\n<p>imposible alma vegetal.<\/p>\n\n\n\n<p>La acacia parece resquebrajarse y puede ser representaci\u00f3n de muerte y al mismo tiempo mantiene en<\/p>\n\n\n\n<p>sus pocas ramas un verdor vibrante como esperanza de vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo desprenderme de su antiest\u00e9tico porte y su aparente inutilidad si alienta mis d\u00edas?<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 f\u00e1cil perder de vista su verdadera enjundia al enredarse nuestra mirada en su decadencia y<\/p>\n\n\n\n<p>deformidad!<\/p>\n\n\n\n<p>La apariencia de lo que vemos nos oculta lo que pudi\u00e9ramos ver.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Depositar mi cabeza, aunque solo sea un instante,<\/p>\n\n\n\n<p>en ese espacio que se forma entre tus pechos y tu vientre.<\/p>\n\n\n\n<p>Ese fragmento de tu cuerpo parece creado para alojar mi rostro.<\/p>\n\n\n\n<p>Depositarme en ti<\/p>\n\n\n\n<p>nada m\u00e1s<\/p>\n\n\n\n<p>cobijarme en tu piel<\/p>\n\n\n\n<p>y as\u00ed protegerme en esta noche oscura.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">La noche cubre la luz<\/h4>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">7<\/h3>\n\n\n\n<p>como los amantes se cubren<\/p>\n\n\n\n<p>para engendrar el movimiento del alma<\/p>\n\n\n\n<p>que da sentido a su existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Yo, en mi ceguera,<\/p>\n\n\n\n<p>me duermo junto a ti<\/p>\n\n\n\n<p>y busco desesperado la luz de tu interior.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Tanto respeto acumulado!<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La cabeza entre tus muslos<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada en tu sexo<\/p>\n\n\n\n<p>y mis manos en la tierra:<\/p>\n\n\n\n<p>enterradas<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Canto de amor<\/p>\n\n\n\n<p>que vomitan los pliegues de tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Canto que nace entre las sombras<\/p>\n\n\n\n<p>por la fecundaci\u00f3n de la luz en tu carne.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>4\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ Un bonito culo (agosto 2008)<\/p>\n\n\n\n<p>En cierta ocasi\u00f3n vi una mujer por la calle que me llam\u00f3 la atenci\u00f3n de manera particular, llevaba una<\/p>\n\n\n\n<p>falda que trasparentaba sus bragas y la parte no cubierta por ellas de un bonito culo, tanto era as\u00ed que<\/p>\n\n\n\n<p>no pude quitar mis ojos de su cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por supuesto tuve que superar cierta verg\u00fcenza, pero insist\u00ed en mi mirar ante el prodigio de la<\/p>\n\n\n\n<p>naturaleza, hasta caer en la cuenta que el color de las bragas que asomaban ligeramente por encima de<\/p>\n\n\n\n<p>la falda, no coincid\u00eda con el de las que se trasparentaban: estaba ante un trampantojo, sin lugar a duda<\/p>\n\n\n\n<p>menos sutil y trascendente que aquellos de los maestros del barroco, pero ante un trampantojo digno<\/p>\n\n\n\n<p>de nuestro tiempo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">8<\/h3>\n\n\n\n<p>Entonces mi mirar intent\u00f3 desvestir a la mujer e imaginar como ser\u00eda su verdadero culo: imposible, la<\/p>\n\n\n\n<p>imagen perfecta del trampantojo imped\u00eda a mi imaginaci\u00f3n cualquier acercamiento a una posible<\/p>\n\n\n\n<p>realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfQu\u00e9 les ocurrir\u00eda a sus amantes? \u00bfSufrir\u00edan de desilusi\u00f3n ante el desfallecimiento de la ilusi\u00f3n? O por el<\/p>\n\n\n\n<p>contrario \u00bfla carne real y su proximidad superar\u00edan cualquier invenci\u00f3n \u00f3ptica?<\/p>\n\n\n\n<p>Al continuar con mi paseo y aunque ya lejos de la visi\u00f3n de lo que parec\u00eda un bello culo, y dejo la duda<\/p>\n\n\n\n<p>en m\u00ed sobre lo que entendemos por un bello culo, mi pensamiento sigui\u00f3 hilvanando apuntes sobre<\/p>\n\n\n\n<p>este af\u00e1n de los hombres y mujeres de camuflar su cuerpo a la b\u00fasqueda de cierta perfecci\u00f3n siempre<\/p>\n\n\n\n<p>imposible \u00a1Qu\u00e9 importante es para nuestra sociedad la apariencia! La basura y la mierda en casa o la<\/p>\n\n\n\n<p>silicona dentro del cuerpo y el pecho en ristre, aunque pierda lo que de maravilloso tiene el contacto de<\/p>\n\n\n\n<p>un pecho carnal, sea cual sea su tersura, con otra piel.<\/p>\n\n\n\n<p>Pens\u00e9 en mis amantes, en los secretos descubiertos en nuestros cuerpos en esas noches donde el<\/p>\n\n\n\n<p>tiempo rompe con sus coordenadas habituales, y en el gozo que nos produjeron estos descubrimientos<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Qu\u00e9 lejos de las perfecciones o imperfecciones y qu\u00e9 lejos de nuestras apariencias! Todo lo contrario,<\/p>\n\n\n\n<p>la ilusi\u00f3n del cuerpo surge en su abandono al momento, en la \u00edntima uni\u00f3n que generan los cuerpos<\/p>\n\n\n\n<p>amantes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>No miro y me pierdo<\/p>\n\n\n\n<p>\u00a1Cu\u00e1nto miedo y cuanta confianza en ti!<\/p>\n\n\n\n<p>al internarme bajo la b\u00f3veda de tu piel.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mano se desplaza en la oscuridad,<\/p>\n\n\n\n<p>la temperatura gu\u00eda su movimiento casi inapreciable,<\/p>\n\n\n\n<p>sin brusquedad se introduce en tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Solo necesitaba tu calor<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfCu\u00e1ndo la mirada olvidar\u00e1<\/p>\n\n\n\n<p>la apariencia de las formas<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">9<\/h3>\n\n\n\n<p>y se adentrar\u00e1 en ellas<\/p>\n\n\n\n<p>descubriendo en cada m\u00ednima parte de tu cuerpo<\/p>\n\n\n\n<p>el misterio de la carne de los amantes?<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi tierra parda gris<\/p>\n\n\n\n<p>mis manos azul gris<\/p>\n\n\n\n<p>me amaso con la tierra a la b\u00fasqueda del color.<\/p>\n\n\n\n<p>Las manos enterradas:<\/p>\n\n\n\n<p>pardo azul gris.<\/p>\n\n\n\n<p>Extra\u00f1o color, no es oscuro, es color sombra<\/p>\n\n\n\n<p>es la modestia del color<\/p>\n\n\n\n<p>el sue\u00f1o del no color,<\/p>\n\n\n\n<p>pero es el color de mi pensamiento, el color<\/p>\n\n\n\n<p>de mi cerebro amasado con mi paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Me dijiste:<\/p>\n\n\n\n<p>Miedo por el estruendo de los p\u00e1jaros al amanecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Y en la noche<\/p>\n\n\n\n<p>Una mano se introduce en una masa negra coronada por un cr\u00e1neo.<\/p>\n\n\n\n<p>Agostado, el viento ya no mece mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>(Agostar: la acci\u00f3n de sentir el peso de la vida sobre la espalda e irse dejando caer con suavidad.)<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Un instante de silencio y escucho<\/p>\n\n\n\n<p>el leve batir de la hojas del chopo.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">10<\/h3>\n\n\n\n<p>Este rumor diminuto<\/p>\n\n\n\n<p>basta para impulsar en mi interior<\/p>\n\n\n\n<p>el deseo de estar en ti y ser parte de esta tierra.<\/p>\n\n\n\n<p>Uni\u00f3n parda de la que nace<\/p>\n\n\n\n<p>estremecido un fuego pardo.<\/p>\n\n\n\n<p>De ardor el cuerpo parece desplomarse,<\/p>\n\n\n\n<p>para permanecer en ese irrepetible silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>5\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ 1\u00ba paseo por la ribera del Mondego ( Montemor \u2013 o \u2013<\/p>\n\n\n\n<p>Velho \/ Portugal \/ 10 de agosto de 2008)<\/p>\n\n\n\n<p>Doce del medio d\u00eda en la ribera del Mondego. El sol cae con dureza, leves brisas fluviales amainan su<\/p>\n\n\n\n<p>efecto sobre mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Una gran masa frondosa de \u00e1rboles, arbustos, ca\u00f1averales y juncos cubren la ribera opuesta a la que<\/p>\n\n\n\n<p>yo estoy y desde la que observo. Esta masa de mil verdes se refleja sobre la superficie del r\u00edo. La<\/p>\n\n\n\n<p>mirada recorta de entre toda la visi\u00f3n una sombra y olvida el frescor verde y placentero del paisaje.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta peque\u00f1a y al mismo tiempo inmensa, por lo desconocido que encierra, oscuridad parece convertir<\/p>\n\n\n\n<p>en vol\u00e1til su entorno. Las sombras parecen perdurar en su profundidad y generan un estado parecido al<\/p>\n\n\n\n<p>del v\u00e9rtigo: te absorben y el miedo se agarra al cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>El gran vac\u00edo de la sombra enmarcado por la danza de las ramas y hojas que la circundan. Hojas que<\/p>\n\n\n\n<p>brillan con violencia y tras ellas la negrura de las tripas de la arboleda.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que ves es hermoso y lo que no ves hace vibrar el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que veo me alienta y lo que no veo es lo que me produce el deseo oscuro de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Y ah\u00ed me hallo, entre la luz, la sombra y el reflejo en la superficie del cauce.<\/p>\n\n\n\n<p>El reflejo es una imagen perfecta, pero anhela la profundidad de las sombras.<\/p>\n\n\n\n<p>El reflejo te da la conciencia del movimiento y la sombra te hace intuir el desquicio ante lo desconocido.<\/p>\n\n\n\n<p>El reflejo sobre la serenidad del r\u00edo desequilibra y la distancia entre el verdor y las sombras hiela la<\/p>\n\n\n\n<p>sangre.<\/p>\n\n\n\n<p>La sombra reflejada es como un dulce sue\u00f1o de aquello que estando despierto suspende el \u00e1nimo en la<\/p>\n\n\n\n<p>vida,<\/p>\n\n\n\n<p>es como una palabra de alivio ante la mirada de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">11<\/h3>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Busco desesperadamente la pasi\u00f3n en tu mirada.<\/p>\n\n\n\n<p>No hay resignaci\u00f3n posible.<\/p>\n\n\n\n<p>Morir s\u00ed, pero con pasi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Los poros de mi piel,<\/p>\n\n\n\n<p>como ojos nocturnos,<\/p>\n\n\n\n<p>se ciegan ante tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>La carbonilla acumulada anega mis ojos,<\/p>\n\n\n\n<p>irrit\u00e1ndolos termina por secarlos y la mirada<\/p>\n\n\n\n<p>busca resquicios donde reposarse sobre tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>En el incendio de las v\u00edsceras<\/p>\n\n\n\n<p>renuevo los humores de mi cuerpo, antes<\/p>\n\n\n\n<p>que la helada noche enfr\u00ede la sangre hasta detener su fluir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>6\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ 2\u00ba paseo por la ribera del Mondego (Montemor \u2013 o \u2013<\/p>\n\n\n\n<p>Velho \/ Portugal \/ 10 de agosto de 2008)<\/p>\n\n\n\n<p>Regreso al Mondego al caer la tarde. Quiero o deseo un nuevo encuentro con lo que habita entre la<\/p>\n\n\n\n<p>arboleda, sus sombras internas y los reflejos de ambas en la superficie del r\u00edo. La tarde se nubl\u00f3 y no<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">12<\/h3>\n\n\n\n<p>soy capaz de entender la diferencia entre la humedad que emerge del r\u00edo y la que desprenden las<\/p>\n\n\n\n<p>nubes. Los verdes que se estiran bajo la difusi\u00f3n de la luz por las nubes, se han llenado de matices y<\/p>\n\n\n\n<p>las sombras adquieren una discreci\u00f3n que para que la mirada se aproxime a ellas, con las renuncias<\/p>\n\n\n\n<p>que esto supone, precisa de una concentraci\u00f3n decisiva y dif\u00edcil de conseguir.<\/p>\n\n\n\n<p>Verdes infinitos bogan hacia una oscuridad sutil. El paisaje vibrante y rotundo de la ma\u00f1ana se ha<\/p>\n\n\n\n<p>envuelto de melancol\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La bruma que emana del r\u00edo y las diminutas y casi inapreciables gotas de lluvia se mezclan por encima<\/p>\n\n\n\n<p>del cauce, formando un intersticio de levedad entre los abrumadores verdes y sus sombras, y la<\/p>\n\n\n\n<p>sutileza de sus reflejos. Hay una m\u00ednima brisa incapaz de alterar los vol\u00famenes de los \u00e1rboles y el<\/p>\n\n\n\n<p>equilibrio del paisaje, pero s\u00ed es capaz de dotar al conjunto de un ligero movimiento o vibraci\u00f3n que me<\/p>\n\n\n\n<p>produce un sentimiento de fugacidad, como si en cualquier momento todo pudiera romperse y<\/p>\n\n\n\n<p>desaparecer.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mirada desea apropiarse de esta revelaci\u00f3n del paisaje, pero no hay nada aprensible, todo,<\/p>\n\n\n\n<p>absolutamente todo est\u00e1 en una continua y sutil mutaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>No puedo agarrar nada y esta imposibilidad de registro del instante concluye en mi abandono al<\/p>\n\n\n\n<p>paisaje, y a unirme a \u00e9l en su respiraci\u00f3n y latir.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo obviar el enga\u00f1o de lo que ven los ojos?<\/p>\n\n\n\n<p>Con cuidado nos abandonaremos en las ranuras<\/p>\n\n\n\n<p>donde el tiempo se escurre y la mirada se volver\u00e1 untuosa:<\/p>\n\n\n\n<p>mirada l\u00edquida: licuada entre nuestras carnes.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Mi mano inerte se abandona<\/p>\n\n\n\n<p>sobre tu pl\u00e1cido vientre,<\/p>\n\n\n\n<p>no acaricia, s\u00f3lo se deposita<\/p>\n\n\n\n<p>y tu vientre la acoge cediendo ligeramente su musculatura<\/p>\n\n\n\n<p>y formando una sutil concavidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las dos pieles al juntarse aumentan de temperatura,<\/p>\n\n\n\n<p>se dan calor mutuamente, y sudan,<\/p>\n\n\n\n<p>y estos sudores se unen celebrando esta peque\u00f1a uni\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">13<\/h3>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El miedo al desamor.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando aquello que me sujeta a la vida es el amor.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>A la sombra de una flor me protejo<\/p>\n\n\n\n<p>y en el silencio escucho tu cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>Viajo a tu encuentro y al aterrizar no dejo de mirar al suelo, observo unas zapatillas que me recuerdan<\/p>\n\n\n\n<p>al par que te regal\u00f3 tu hermano.<\/p>\n\n\n\n<p>Y anhelo tus labios oscurecidos<\/p>\n\n\n\n<p>por el color de la sangre que los habita,<\/p>\n\n\n\n<p>transparente tu piel<\/p>\n\n\n\n<p>me muestra tu sabor,<\/p>\n\n\n\n<p>cuanto m\u00e1s p\u00e1lida<\/p>\n\n\n\n<p>m\u00e1s directo parece el acceso a tus entra\u00f1as.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>7\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ 3\u00ba paseo por la ribera del Mondego (Montemor \u2013 o \u2013<\/p>\n\n\n\n<p>Velho \/ Portugal \/ 11 de agosto de 2008)<\/p>\n\n\n\n<p>Este viejo cauce, en su d\u00eda navegado por fenicios, es sumamente extra\u00f1o. Se le ve amplio y tiene toda<\/p>\n\n\n\n<p>la apariencia del poder de su antiguo caudal, hoy desviado hacia un canal, para evitar las continuas<\/p>\n\n\n\n<p>crecidas que anegaban cultivos y pueblos. Hoy su movimiento es excesivamente tranquilo y nos habla<\/p>\n\n\n\n<p>desde la experiencia de sus d\u00edas de gloria y furor, en contraste con su presente domesticado por la<\/p>\n\n\n\n<p>mano del hombre, envuelto en la melancol\u00eda del que tuvo, y hoy se resigna a ser objeto de la apacible<\/p>\n\n\n\n<p>contemplaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">14<\/h3>\n\n\n\n<p>No es dif\u00edcil imaginar su bravura al contemplar la agreste rivera de enfrente, sin embargo los reflejos<\/p>\n\n\n\n<p>que produce en su superficie ser\u00edan imposibles de percibir si sus aguas bajaran con la fuerza de anta\u00f1o.<\/p>\n\n\n\n<p>Llevo tres d\u00edas observando y disfrutando de estos reflejos, meditando sobre ellos y en una continua<\/p>\n\n\n\n<p>contradicci\u00f3n entre la visi\u00f3n de la ribera de un r\u00edo grande y poderoso, y la quimera de una superficie<\/p>\n\n\n\n<p>sosegada y plena de reflejos y matices dignas de un lago. Pero ah\u00ed reside su extra\u00f1a atracci\u00f3n: dos<\/p>\n\n\n\n<p>apariencias en contraste. El cauce abierto en la tierra por los golpes constantes de la violencia de las<\/p>\n\n\n\n<p>aguas y la quietud artificial de su estado actual.<\/p>\n\n\n\n<p>El viento mueve la superficie del agua, en su quietud de viejo cauce vigoroso, y parece sufrir.<\/p>\n\n\n\n<p>Este tramo amansado del Mondego conserva su memoria, y est\u00e1 escrita en las oscuridades de su<\/p>\n\n\n\n<p>ribera. En ellas podemos leer el dolor de las inundaciones pasadas, la riqueza que brind\u00f3 la navegaci\u00f3n,<\/p>\n\n\n\n<p>y el movimiento infinito y cambiante de su antiguo fluir, que nos hubiera aproximado a entender el<\/p>\n\n\n\n<p>sentido de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Deshacer la mirada para en el desaliento<\/p>\n\n\n\n<p>distinguir la hondura de lo que vemos.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>Ayer follamos en silencio.<\/p>\n\n\n\n<p>Inimaginable la palabra<\/p>\n\n\n\n<p>cuando los cuerpos hablan<\/p>\n\n\n\n<p>con la elocuencia de sus enigmas<\/p>\n\n\n\n<p>y la entrega de su destino.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<p>El sentido tr\u00e1gico del amor<\/p>\n\n\n\n<p>se revela en el secreto<\/p>\n\n\n\n<p>inefable de las l\u00e1grimas<\/p>\n\n\n\n<p>ba\u00f1ando el cuerpo del amante.<\/p>\n\n\n\n<p>\u2026\u2026\u2026.<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">15<\/h3>\n\n\n\n<p>8\u00aa aproximaci\u00f3n a otro estado de percepci\u00f3n \/ amanecer del 18 de agosto de 2008<\/p>\n\n\n\n<p>Entre las brumas del sue\u00f1o, en esos instantes de confusi\u00f3n entre lo que so\u00f1amos y lo que somos, vi las<\/p>\n\n\n\n<p>hendiduras de las huellas de nuestros cuerpos en el colch\u00f3n, cubiertas de tierras color gris paja,<\/p>\n\n\n\n<p>mezcladas con otras blanquecinas con brillos plata, y en menor cantidad, arenisca color ultramar<\/p>\n\n\n\n<p>intenso. Esta especie de escombrera en miniatura, esparcida por el lecho, casi llenaba la oquedad<\/p>\n\n\n\n<p>dejada por tu cuerpo, mientras la m\u00eda aparec\u00eda cubierta con una ligera costra de restos diseminados.<\/p>\n\n\n\n<p>Al desperezarme, y todav\u00eda entre esas mismas brumas que enredan los l\u00edmites del sue\u00f1o, me agarr\u00e9 a<\/p>\n\n\n\n<p>tu cuerpo con la vehemencia producida por ese sentimiento de tr\u00e1nsito en el que impera una necesidad<\/p>\n\n\n\n<p>de adherirse a la vida.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<p><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2008\/09\/13\/entre-las-brumas-del-cuerpo-2\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5308\">Entre las brumas del cuerpo<\/a><\/em>, Carlos Marquerie, Lucas Cranach, 2008<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Carlos Marquerie, 2016<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":5309,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[102,39,44],"class_list":["post-8378","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-afectos","tag-cuerpo","tag-dramaturgia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8378","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8378"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8378\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12747,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8378\/revisions\/12747"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5309"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8378"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8378"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8378"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}