{"id":8183,"date":"2017-02-10T12:36:00","date_gmt":"2017-02-10T11:36:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=8183"},"modified":"2026-02-22T13:53:10","modified_gmt":"2026-02-22T12:53:10","slug":"artesanias-de-la-memoria","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2017\/02\/10\/artesanias-de-la-memoria\/","title":{"rendered":"Artesan\u00edas de la memoria"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/11\/22\/oscar-cornago\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5593\">\u00d3scar Cornago<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2017<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<p>Si el teatro puede ser considerado como una celebraci\u00f3n colectiva de las debilidades del hombre, la memoria es sin duda una de estas debilidades; la necesidad del pasado, por un lado, y al mismo tiempo el modo irremediablemente perdido, otro, extra\u00f1o, fugaz, con el que se nos hace presente. El proyecto que\u00a0<a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2006\/01\/13\/louisa-merino\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5559\"><strong>Louisa Merino<\/strong>\u00a0<\/a>ha venido desarrollando durante los \u00faltimos a\u00f1os y del que\u00a0<strong><em>The course of memory<\/em><\/strong>\u00a0supone una suerte de ep\u00edlogo, recupera la escena como lugar de memoria, un espacio fr\u00e1gil y compartido para recordar en tiempo presente. La memoria adquiere as\u00ed no solo una dimensi\u00f3n p\u00fablica, sino tambi\u00e9n y sobre todo una dimensi\u00f3n que nos hace vulnerables, inciertos e inacabados. Los recuerdos, incluso cuando son los de uno mismo, son siempre los de otro, dejan sentir la alteridad de la que el sujeto trata de hacerse cargo, pero la memoria siempre es la de otro, otro parecido al que recuerda, pero irremediablemente distinto: uno ya no es el que era. A pesar de la fuerte identificaci\u00f3n de la memoria con el \u00e1mbito privado del individuo y la construcci\u00f3n de las identidades, la capacidad de recordar es lo que otorga a la raza humana una cualidad gen\u00e9rica. Porque soy capaz de recordar soy como los dem\u00e1s.<\/p>\n\n\n\n<p>Frente al pasado como mecanismo de legitimaci\u00f3n de una acci\u00f3n presente, modo de fundamentar identidades, tradiciones y nacionalismos, los escenarios de Louisa Merino parecen situarse en el lado opuesto, la memoria como un extra\u00f1o territorio de sensaciones, desbordamientos y dudas. El hecho de que esta serie de trabajos se centre en personas mayores no es porque estas tengan m\u00e1s cosas que contar que un adolescente o un adulto, que con seguridad tienen una capacidad m\u00e1s precisa para recordar, sino porque el cuerpo de estas personas, convertidas por un momento en actores de s\u00ed mismos, expresan a nivel sensible una fragilidad no solo f\u00edsica sino sobre todo social que se deja sentir a muchos niveles, a trav\u00e9s de su forma estar, de mirar, de contar, pero tambi\u00e9n de callar, como si en lo lejano de la memoria que tratan de hacer presente, y que en el caso de esta \u00faltima obra no es ni siquiera la memoria propia, se hiciera m\u00e1s patente su verdadera cualidad de algo irremediablemente perdido, a menudo anecd\u00f3tico, y sin embargo no por ello menos real. A diferencia de esta \u00faltima obra, en&nbsp;<strong><em>Mapping Journeys<\/em><\/strong>&nbsp;o incluso en un trabajo previo, pero que ya apuntaba este camino, como Tierra de felicidad, no se juega con la memoria propia sino con la de otros, sin embargo, la diferencia no es grande, lo que viene a confirmar que de alguna manera la memoria no solo es siempre la memoria del otro, sino que esta otredad le da tambi\u00e9n una dimensi\u00f3n colectiva, de ah\u00ed la dimensi\u00f3n coreogr\u00e1fica que adquieren algunos de estos trabajos.<\/p>\n\n\n\n<p>Entre lo que se cuenta y el momento de contarlo, convertido por el hecho de ser teatro en una suerte de ceremonia p\u00fablica, se deja sentir una extra\u00f1a desconexi\u00f3n, como si aquello que se relata no fuera exactamente lo que pas\u00f3, pero en todo caso es as\u00ed como se recuerda, y en ese momento, esc\u00e9nico por definici\u00f3n, de actualizaci\u00f3n de un pasado \u2013\u00bfrecordado, traspasado, imaginado, so\u00f1ado?- adquiere ese acto su \u00fanica fuente de legitimaci\u00f3n. La obra de&nbsp;<strong>Louisa Merino<\/strong>&nbsp;se despliega en este umbral entre medias que solo existe en el momento en el que se est\u00e1 haciendo a trav\u00e9s de la actualizaci\u00f3n de estos peque\u00f1os momentos. El acto de recordar ilumina un \u00e1mbito de incertidumbre que no se conjuga con la l\u00f3gica de la verdad y la mentira, o la ficci\u00f3n y lo real, sino que se adentra en el campo de la poes\u00eda, poes\u00eda no en el sentido l\u00edrico, sino en sentido etimol\u00f3gico como un hacer incierto en tiempo presente, la creaci\u00f3n de un momento inmediato que se sostiene en s\u00ed mismo, una l\u00ednea de fuga que proviene de alguna regi\u00f3n profunda.<\/p>\n\n\n\n<p>La memoria es un relato que nunca est\u00e1 concluido, un relato que se est\u00e1 continuamente escribiendo, incluso si lo que se recuerda es siempre lo mismo y del mismo modo, con los mismos gestos, la misma expresi\u00f3n y palabras parecidas, los momentos del recordar son siempre distintos.&nbsp;<strong>Louisa Merino<\/strong>&nbsp;sabe esto y se sit\u00faa en este encrucijada, previsible porque lo que va a ser recordado ya ha sido previamente pactado, pero al mismo tiempo lleno de peque\u00f1os detalles, silencios, emociones y miradas que hace que sea siempre distinto. Es un teatro, el de la memoria al que quiere llegar la autora, que tiene algo de construido, una artesan\u00eda que no se le oculta al p\u00fabico, al contrario, todo parece estar a la vista, y al mismo tiempo tiene algo de teatro hecho en casa, aunque siempre con un extremo cuidado por los peque\u00f1os detalles, como una ceremonia dom\u00e9stica en la que se cuelan momentos inesperados en medio de unas obras donde todo est\u00e1 un poco sin terminar. El ambiente recuerda a un sal\u00f3n familiar, tiene un car\u00e1cter \u00edntimo, pero no es la intimidad de lo secreto, sino una intimidad abierta, compartida con una cierta alegr\u00eda por el hecho de poder hacerlo, consciente tal vez de que el recuerdo solo vive en el momento de ser rememorado. La memoria, en este caso, se convierte en un modo de habitar un espacio o, en este caso, literalmente, de crear un escenario, la construcci\u00f3n de un lugar a trav\u00e9s del recuerdo de lo que dej\u00f3 de ser, un modo de estar con los dem\u00e1s. Y como toda actividad relacionada con el habitar implica unos tiempos abiertos, una cierta sensaci\u00f3n de dispersi\u00f3n, de gratuidad, la apertura de un par\u00e9ntesis temporal en el que todo se hace otra manera, de una forma m\u00e1s sencilla o m\u00e1s improvisada, pero no por ello menos cuidada, sino al contrario. Todo lo que se hace en escena es lo que es, tiene un car\u00e1cter literal, expositivo, y al mismo tiempo, en su sencillez, consigue abrir momentos de p\u00e9rdida, de inestabilidad, de poes\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Con esta actitud frontal, atenta y franca se presentan estos actores al p\u00fablico, dejando sentir lo impropio de esa situaci\u00f3n para ellos, en cuanto no son actores profesionales, y a la vez la generosidad con la que se entregan a la aventura. Cuando el relato de la memoria deja de ser la historia particular de un individuo para convertirse en un momento singular que podr\u00eda ser parte de la memoria de cualquiera, se transforma en una celebraci\u00f3n p\u00fablica; en eso consisten los rituales, en hacer de un relato particular, que adquiere una condici\u00f3n m\u00edtica, un acto de celebraci\u00f3n colectiva con el que actualizar los lazos de una comunidad. Pero a diferencia de los rituales oficiales, en este caso el relato que se actualiza a trav\u00e9s de estos rituales m\u00ednimos no tiene m\u00e1s legitimidad que aquella con la que los asistentes en ese momento quieran sostenerlo, la legitimidad que le otorga a un momento los afectos compartidos. Su funci\u00f3n es contraria a la del mito, no se recuperan para fundamentar un presente, sino para horadarlo desde alg\u00fan lugar incierto.<\/p>\n\n\n\n<p>La mirada de&nbsp;<strong>Louisa Merino<\/strong>&nbsp;no es la de la etn\u00f3grafa, sino m\u00e1s bien la de la artesana que maneja con sumo cuidado el material con el que trabaja, conocedora de su fragilidad y del tiempo y la paciencia que hace falta para llegar a tener resultados. Se nota que no es la primera vez que trabaja con estos materiales, es un mundo que conoce bien y se nota que haci\u00e9ndolo disfruta. Todo esto est\u00e1 tambi\u00e9n escrito en la obra. El material con el que trabaja no son solo los recuerdos, sino la propia escena, el encuentro con las personas mayores, el trabajo con ellos, el momento en que se elaboran todos estos recuerdos. Momentos de intercambios, errancias por la memoria -\u00bfla de una misma o la de las otras?-, formas de conocerse y desconocerse. Dir\u00edamos que la memoria no es solo la memoria, algo que ha pasado y que espera a ser recordado, sino que es el acto distinto de ser recordado frente a los dem\u00e1s, el modo, los gestos, el tono de voz, la situaci\u00f3n a la que da lugar. La memoria no es la memoria, sino el escenario en el que se hace presente.<\/p>\n\n\n\n<p>En su libro&nbsp;<em>Filosof\u00eda de la imaginaci\u00f3n<\/em>,&nbsp;<strong>Emanuele Coccia<\/strong>&nbsp;nos habla del lugar donde habitan las ideas, y por ello, podr\u00edamos decir, tambi\u00e9n los recuerdos, todo lo que puede ser recordado, lo que ya ha sido recordado y lo que ser\u00e1 recordado. No significa esto que los acontecimientos est\u00e9n limitados a este espacio de posibilidades, pero s\u00ed el modo de actualizarlos. Recordar es una manera de construir un presente en relaci\u00f3n a una gram\u00e1tica social que cambia seg\u00fan las culturas. El teatro es un modo de juntarse para recordar una historia que potencialmente es la de todos, pero exige de una gram\u00e1tica cultural. Los relatos de&nbsp;<strong>Louisa Merino<\/strong>&nbsp;ya no son los de las grandes batallas ni conflictos transcendentales, son relatos menores, peque\u00f1os momentos, azares y an\u00e9cdotas que, sin embargo, llenan el noventa por ciento de una vida. Su teatro nos hace pensar en aquello que est\u00e1 fuera de la historia, pero que al mismo tiempo, precisamente por eso, nos ofrece la distancia, una distancia convertida en un territorio sensible, para repensar esa otra historia oficial desde lugares inesperados. En esta esfera donde habitan las ideas y los recuerdos, est\u00e1 tambi\u00e9n todo aquello que puede ser imaginado o so\u00f1ado. No en vano memorias, sue\u00f1os e imaginaciones se cruzan en alg\u00fan punto. Es por esto que a menudo estos peque\u00f1os escenarios, peque\u00f1os no por el tama\u00f1o o la calidad, sino por vocaci\u00f3n y necesidad, lo recordado, lo so\u00f1ado y lo imaginado parecen confundirse, y el pasado recuperado empieza a hablar de un futuro no por imposible menos deseado. Es en estos momentos, cuando la memoria compartida de un momento fugaz que ocurri\u00f3 hace ya muchos a\u00f1os se convierte en un deseo colectivo que el teatro cumple su funci\u00f3n como celebraci\u00f3n colectiva de aquello que como sociedad se nos escapa, celebraci\u00f3n de todo lo que pudo ser, o todo lo que fue, pero dej\u00f3 de ser, celebraci\u00f3n de emociones, peque\u00f1os sue\u00f1os y memorias, que no porque dejaron de ser, o quiz\u00e1 no fueron nunca, fueron menos reales o tuvieron una existencia menos cierta; de esas incertidumbres como formas de vida nos hablan estas obras.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00d3scar Cornago, 2017<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":5573,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[58,13,107,60],"class_list":["post-8183","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-ficcion","tag-memoria","tag-poesia","tag-realidad"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8183","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8183"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8183\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8184,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8183\/revisions\/8184"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5573"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8183"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8183"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8183"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}