{"id":8170,"date":"2000-09-09T19:56:00","date_gmt":"2000-09-09T17:56:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=8170"},"modified":"2026-02-22T13:56:01","modified_gmt":"2026-02-22T12:56:01","slug":"jeanne-public-lab-9-de-barbara-manzetti","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/09\/09\/jeanne-public-lab-9-de-barbara-manzetti\/","title":{"rendered":"Jeanne\u00a0public \/ lab 9"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">de Barbara Manzetti<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/02\/21\/jose-a-sanchez\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5613\">Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/a>. 2000<\/h4>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Recibo la invitaci\u00f3n de David y Joao para asistir como observador a un proceso art\u00edstico. Como persona implicada de forma m\u00e1s o menos directa en la producci\u00f3n, presentaci\u00f3n y cr\u00edtica de las artes contempor\u00e1neas no puedo resistir la tentaci\u00f3n de acudir, aunque dudo de mi capacidad para liberarme de mis herramientas cr\u00edticas y entrar en di\u00e1logo directo con unos creadores a quienes no conozco. Me vence la curiosidad y el deseo.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Entro en el laboratorio tratando de no hacer ruido, aunque s\u00e9 que mi sola presencia crear\u00e1 un rumor que necesariamente afectar\u00e1 al proceso.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que ellos me han dicho: que la b\u00fasqueda del espacio com\u00fan ha conducido a una ausencia, a una situaci\u00f3n de escucha en la que un espacio mental ha surgido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que veo: la construcci\u00f3n de un espacio que no se basa en la puesta en com\u00fan de una experiencia o de unas ideas, sino en un m\u00e9todo, en un camino, en un trayecto. Someterse a una disciplina en la que se abandona la protecci\u00f3n de la especializaci\u00f3n: no dejarse guiar, elegir el camino que todos pueden transitar. En el camino se van acumulando los restos, restos cargados de identidad, una identidad que no se manifiesta en el fin, porque el fin est\u00e1 excluido, sino que se oculta en la conformaci\u00f3n de ese espacio mental.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Un espacio puede ser creado mediante el movimiento, puede ser creado por la presencia, puede ser creado por la sucesi\u00f3n de lo que se hace, se escucha, se ve\u2026 , o puede ser creado por la resonancia de los restos, la cosificaci\u00f3n de la memoria, la abstracci\u00f3n del devenir temporal<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Como observador debo evitar al m\u00e1ximo la transformaci\u00f3n de lo que observo. Pero lo que observo no es un objeto, es un viaje, es un proceso. Trato de no producir restos. Trato de desprenderme de la mirada intelectual que lee y transforma la sucesi\u00f3n en imagen est\u00e1tica.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pero cuando uno se desprende de tantas herramientas y de tantas protecciones se enfrenta al peligro de ser arrastrado por los otros. Es muy f\u00e1cil caer en la tentaci\u00f3n de la fascinaci\u00f3n. Sin embargo, la fascinaci\u00f3n puede conducir a la par\u00e1lisis. De modo que es preciso preservar la soledad y por tanto la capacidad de respuesta. En este juego entre amor y conocimiento, soledad y di\u00e1logo puede aparecer el pensamiento.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Lo que a continuaci\u00f3n voy a decir es el resultado de esta situaci\u00f3n. Es un intento de poner en palabras ideas e impresiones. Es decir, de pensar la experiencia. Este es un texto en proceso. No voy a hablar directamente del trabajo de Barbara. Voy formular mi experiencia de la observaci\u00f3n. El hecho de compartir un espacio f\u00edsico sin por ello compartir su espacio mental, pero escuchando el eco de ese espacio mental en mi espacio f\u00edsico.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Jeanne<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<em>Jeanne Public in concert<\/em>&nbsp;\/&nbsp;<em>La execution de Pasolini<\/em>. Una multiplicidad de factores que se encuentran en la mera enunciaci\u00f3n de la propuesta del proyecto. La experiencia del individuo confrontado con el mecanismo social que produce su muerte como experiencia f\u00edsica \/ vital concreta tanto como met\u00e1fora de nuestra experiencia cotidiana en relaci\u00f3n con nosotros mismos como con los otros. El encuentro con la muerte del otro, el encuentro con la vida que necesariamente habita en esa muerte. Concertar esta multiplicadad de factores, transformarla en un concierto. Es decir, hacerla sonar en un espacio com\u00fan como etapa previa a su traslado a un espacio p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La ejecuci\u00f3n de Pasolini, como la ejecuci\u00f3n de Juana resultan de la reducci\u00f3n del individuo a objeto, a representaci\u00f3n. Los jueces que condenaron a Juana quemaron en las llamas la imagen de Juana que a ellos les interesaba para la construcci\u00f3n de una sociedad basada en el contrato. Pero Juana tambi\u00e9n muri\u00f3 en las llamas, aunque sus jueces no la estuvieran viendo. Quienes asesinaron a Pasolini destruyeron el objeto Pasolini que no cab\u00eda en la ordenaci\u00f3n de su estructura social. Pero tambi\u00e9n mataron al individuo Pasolini, aunque ellos no lo vieran.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfEs posible aproximarse al individuo si no es mediante el amor? \u00bfEs posible crear las condiciones de observaci\u00f3n de algo tan huidizo como la identidad?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQui\u00e9s es Jeanne?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jeanne es una mujer a la que se hacen preguntas para las que no tiene respuestas.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQui\u00e9n es Pasolini?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pasolini es un hombre que imagin\u00f3 su propia muerte.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQui\u00e9n es Jeanne?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Jeanne es la invitaci\u00f3n a un juego.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfEs preciso matar al otro para conocerlo? \u00bfO se trata m\u00e1s bien de anular nuestra propia vida en ese proceso? \u00bfPodemos crear una situaci\u00f3n de muerte en nuestra propia vida como medio de establecer los l\u00edmites en que el conocimiento es posible?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Observar<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Nuestro conocimiento de la realidad es siempre el resultado de nuestra observaci\u00f3n y de nuestra imaginaci\u00f3n de la realidad. De lo que se trata no es de producir im\u00e1genes \/ representaciones de la realidad, sino imaginar \/ construir nuevos instrumentos para observar la realidad y por tanto transformar nuestro conocimiento en relaci\u00f3n con la transformaci\u00f3n de nuestra experiencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sabemos que la realidad no est\u00e1 en los elementos que definen el marco, sino en el vac\u00edo existente entre esos t\u00e9rminos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Para descubrir y observar la existencia de los quarks, los cient\u00edficos construyen gigantescos aceleradores. Crear la situaci\u00f3n de detecci\u00f3n de un quark requiere inversiones desmesuradas, c\u00e1lculos matem\u00e1ticos inalcanzables, estructuras materiales absolutamente desproporcionadas a las dimensiones del objeto de observaci\u00f3n y grandes dosis de imaginaci\u00f3n que se traducen en la definici\u00f3n de las part\u00edculas hiperelementales en relaci\u00f3n a tres colores, dos sabores, una extra\u00f1eza y un encanto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 nos aporta saber que la materia en sus niveles m\u00e1s elementales es un conjunto de part\u00edculas-onda que obedecen a tres colores, dos sabores, una extra\u00f1eza y un encanto?<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfNo es esto lo mismo que aceptar que el fin de la realidad es un secreto? \u00bfCu\u00e1l es la diferencia entre aproximarse a la realidad como secreto o inventar el secreto como medio de aproximaci\u00f3n a la realidad? \u00bfUna vez inventado, una vez nombrado, acaso el secreto no es tambi\u00e9n algo real?<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La realidad<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La realidad es insondable. Podemos decir que somos capaces de comprenderlo todo con la misma tranquilidad con que podemos decir que nada comprendemos.&nbsp;&nbsp;Y esto se debe a que nuestro conocimiento de la realidad es siempre un conocimiento de los indicios.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Pensar lo visible como invisible es el principio de la investigaci\u00f3n. Pensar lo propio como ajeno<strong>.<\/strong>Pensar lo dado como algo no expl\u00edcito. Pensar lo obvio como secreto. Esta es la decisi\u00f3n que mueve la investigaci\u00f3n. Ver el problema donde no era visible, ver el vac\u00edo donde se ve\u00eda lo s\u00f3lido.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Descubrir el vac\u00edo no produce el deseo inmediato de llenarlo, sino de escucharlo. El vac\u00edo se revela entonces como espacio resonante.<\/p>\n\n\n\n<p>La experiencia del vac\u00edo tiene algo en com\u00fan con la experiencia de la muerte y en cualquier caso tiene que ver con la experiencia de la soledad. Rehuimos el vac\u00edo como rehuimos la muerte como rehuimos la soledad. La creaci\u00f3n art\u00edstica, como otras creaciones humanas, es uno de los caminos que transitamos para combatir (no de destruir) la inevitable consciencia de la soledad. Aunque seamos incapaces de superarla.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Definir el espacio en que la realidad resuena es tratar de crear un espacio com\u00fan que temporalmente nos aleja de la soledad tanto como de la muerte y en esta experiencia aparece un nuevo entendimiento de la comunidad y de la vida.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Esta definici\u00f3n del espacio comienza por una negaci\u00f3n, por un abandono de la representaci\u00f3n, una asunci\u00f3n de que la representaci\u00f3n nos distrae de la realidad, que la representaci\u00f3n no es m\u00e1s que un indicio de la realidad. Esto es tanto como asumir la inutilidad de la sociedad en su estrategia de distracci\u00f3n de la soledad y de la muerte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Los muertos.<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>El encuentro con la muerte era una parte importante en la formaci\u00f3n de la identidad de los antiguos h\u00e9roes. Todos ellos descienden al infierno y escuchan: el uno a su amante, el otro a su madre, el \u00faltimo la voz del padre.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El descenso a los infiernos crea el espacio resonante. Es un momento en que el h\u00e9roe no mira al frente, cambia la direcci\u00f3n de su mirada, invierte el tiempo del relato, introduce una dimensi\u00f3n invisualizable. Problematiza la irreversibilidad del tiempo y sobre todo la irreversibilidad del relato. El lector enfrentado a este viaje al pa\u00eds de la muerte comprende la posibilidad de esta reversibilidad por m\u00e1s que la continuaci\u00f3n del discurso muestre lo irreversible de su experiencia como lector. Pero en ese mostrarse la posibilidad se crea tambi\u00e9n el espacio de la resonancia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La muerte es una detenci\u00f3n. La muerte es la anulaci\u00f3n de las dimensiones de nuestra experiencia. Es la anulaci\u00f3n de la tensi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La muerte es un horizonte. La muerte es un espacio denso. Contiene el sentido. La muerte es el lugar donde aprendemos nuestro futuro.&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Orfeo<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Tambi\u00e9n Orfeo descendi\u00f3 al infierno en busca de su amada. Orfeo super\u00f3 todos los obst\u00e1culos y le fue concedido rescatar a su amada del infierno. Pero cometi\u00f3 un grave error: olvid\u00f3 que el pa\u00eds de los muertos es el territorio de la escucha, volvi\u00f3 la cabeza y la mir\u00f3. El deseo de obtener la imagen de la amada se la rob\u00f3 para siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La mirada es una actitud posesiva. Miramos para apropiarnos del otro, para apropiarnos de su belleza, para apropiarnos de su discurso. Pero cuando miramos directamente al otro no comprendemos nada. No es verdad que el camino hacia la identidad pase por la penetraci\u00f3n de los ojos del otro.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Cuando Orfeo incumpli\u00f3 el mandato y mir\u00f3 frontalmente a su amada destruy\u00f3 el amor que le hab\u00eda permitido rescatarla. Trataba de reducirla a representaci\u00f3n, vivir no con su presencia, sino con la posesi\u00f3n de su imagen. Desde entonces Orfeo camina con la mirada en direcci\u00f3n contraria a su paso, pero no ve, s\u00f3lo escucha.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;En el territorio de la muerte la disposici\u00f3n posesiva de la mirada es desplazada por la disposici\u00f3n receptiva de la escucha. Orfeo aprendi\u00f3 demasiado tarde la necesidad de la escucha.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>La mirada<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Si t\u00fa me miras, yo te miro a ti. De esa forma me defiendo. De esa forma me sit\u00fao. La reciprocidad de la mirada es el reconocimiento de la propia soledad. Cuando cierro los ojos, cuando el otro cierra los ojos, comienzo a comprender. Cuando vuelvo a abrir los ojos, ya no miro, escucho. Cuando miro los ojos que escuchan, s\u00e9 que mi mirada no tiene sentido fuera de la escucha.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;No hay escucha sin la creaci\u00f3n del espacio. Y no existe espacio sin el reconocimiento de los otros. La presencia de los otros crea la posibilidad de la escucha, de la mirada como trayecto, no como fijaci\u00f3n, la mirada como exploraci\u00f3n, no como apropiaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La presencia de los otros no es la imagen de los otros. La presencia de los otros es nuestra capacidad de dar nombres a aquello que constituye sus l\u00edmites: el cuerpo, la voz, la escritura, la memoria\u2026&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;\u00bfQu\u00e9 soy yo? Yo soy las personas con quienes he vivido, yo soy mi cuerpo, yo soy los muertos a quienes he visitado, yo soy los caminos que he recorrido, yo soy mi ambici\u00f3n, yo soy los paisajes que he mirado, yo soy la imagen que de m\u00ed proyecto, yo soy mi dolor, yo soy mi deseo Yo no soy todo esto. Yo soy el vac\u00edo delimitado por estos l\u00edmites.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Asumir la imposibilidad de mi propia representaci\u00f3n implica tambi\u00e9n la aceptaci\u00f3n de la imposibilidad de representar a los otros. Sin embargo, el vac\u00edo de los otros es para m\u00ed una presencia. De modo que debo aceptar que para los otros que me miran tambi\u00e9n yo soy una presencia. Yo soy un vac\u00edo. Pero yo soy tambi\u00e9n una presencia en el espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Definirme como presencia exige un ejercicio de crueldad. La crueldad surge de la voluntad de ser un l\u00edmite. La crueldad surge de la desposesi\u00f3n, de la desaparici\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La crueldad es la condici\u00f3n original del actor: renuncio a mi privacidad para afirmar mi presencia. La crueldad no es un acto de violencia. Es un acto humor. Todos los descensos al territorio de la muerte incluyen una fuerte dosis de humor. El humor resulta de la propia contemplaci\u00f3n en cuanto alguien fuera de mi. Me r\u00edo de mi propia insignificancia, me r\u00edo de mi ambici\u00f3n, me r\u00edo de mi necesidad, me r\u00edo de mis palabras, me r\u00edo de mi crueldad.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El humor crea la posibilidad del di\u00e1logo con los otros. Facilita el acceso al juego en que el encuentro se produce.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El juego<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El juego es el procedimiento para la creaci\u00f3n del espacio en el que afirmar la presencia en cuanto l\u00edmite. Toda investigaci\u00f3n es en cierto modo un juego. Cuando reconozco lo visible como invisible, cuando decido contemplar lo dado como no expl\u00edcito, asumo que los procedimientos, las reglas y los marcos que he empleado hasta ahora no son v\u00e1lidos. Decido cambiarlos.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;La decisi\u00f3n de jugar individualmente es el origen de una imaginaci\u00f3n que se resuelve en el proceso mismo del juego. El juego infantil carece de resonancia.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El espacio resonante se crea cuando el marco y las reglas del juego son asumidas de forma colectiva. Cuando jugamos, nuestra identidad queda como l\u00edmite en el borde del tablero de juego, nuestros actos configuran en el espacio. El movimiento se convierte en un trayecto. Nuestra experiencia temporal se espacializa.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El juego consiste en aparecer y desaparecer, mostrar y ocultar, mantener y transformar, tomar y dar. Tomo una experiencia y la transformo en palabras. Tomo las palabras y las transformo en objetos. Tomo los objetos y los transformo en ritmos. Tomo los ritmos y los transformo en voces. Tomo las voces y las transformo en espacio. Tomo el espacio y lo transformo en escucha. Tomo la escucha y la transformo en mirada. Tomo la mirada y la transformo en imagen. Tomo la imagen y la transformo en presencia.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;El juego de las transformaciones no es un juego temporal. Es un juego espacial. El resultado de la espacializaci\u00f3n de las transformaciones es el rumor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>El rumor de las cosas<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;De lo que no se puede hablar es mejor callar. En el juego el silencio sobre el sentido es la regla no escrita. No es preciso plantear la cuesti\u00f3n del sentido, porque el juego crea su propio sentido. Plantear la cuesti\u00f3n sobre el sentido del juego es destruir el juego.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Sin embargo, el silencio absoluto es tan imposible como la representaci\u00f3n del sentido. En el espacio que queda entre ambos extremos aparece el rumor. Sabemos que no podemos decir nada cuando hablamos directamente sobre algo, pero esto no nos debe hacer abdicar de la palabra. Sabemos que no vemos nada cuando miramos frontalmente, pero esto no nos debe hacer abdicar de la mirada.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Poner el cuerpo en la distancia, mirar el cuerpo a trav\u00e9s de una puerta, de una ventana, reducir la experiencia de la mirada a una imagen, copiar la imagen, convertir la imagen en momento de un texto, convertir el texto en un objeto, poner el objeto en el espacio y recuperar el cuerpo que dio origen al proceso. El cuerpo ha sido silenciado a consecuencia de la multiplicaci\u00f3n de los filtros, ya apenas adivinamos el origen de nuestro objeto. Nuestro objeto es un objeto silencioso, pero es tambi\u00e9n un rumor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Permitir que el cuerpo abandone el espacio, registrar su movimiento, registrar su mirada, registrar su escucha, permitir que el cuerpo introduzca en el espacio su experiencia del paisaje, su experiencia del amor, su experiencia de s\u00ed transformar esa experiencia en un nuevo cuerpo silencioso, transformar el cuerpo en una huella.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Situar en el espacio los objetos silenciosos. El espacio es invadido por el rumor. El rumor es la voz de las cosas mudas. El rumor es un viento que atraviesa el espacio y provoca imperceptibles transformaciones.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;A\u00f1adir a este espacio el cuerpo que inici\u00f3 la cadena vital que produjo el objeto silencioso. La tensi\u00f3n entre el cuerpo y el objeto crea el espacio resonante. La multiplicaci\u00f3n de las tensiones introduce el movimiento en el espacio. Mi presencia es mi trayecto. Mi silencio es mi voz.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Crear las condiciones para la observaci\u00f3n de este espacio. Entonces habremos creado nuestro propio acelerador. Lo que observamos no son im\u00e1genes, es la constataci\u00f3n de la existencia de objetos\/procesos que antes desconoc\u00edamos y a los que podemos dar nombres m\u00e1s o menos imaginativos. Sabemos que los nombres apuntan a un vac\u00edo y que s\u00f3lo nuestra mirada crea los l\u00edmites que nos permiten hablar de la existencia de lo invisible, de la existencia de lo secreto.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;Al final de proceso puede que sigamos reconociendo que nuestras nuevas representaciones siguen ofreci\u00e9ndonos un conocimiento tan escaso de la realidad como el que previamente ten\u00edamos. Sin embargo, tal vez en la formulaci\u00f3n del espacio resonante quien nos observa ha experimentado que hemos sido capaces de hacer aparecer la belleza.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez. 2000. 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