{"id":8159,"date":"2008-10-26T21:42:00","date_gmt":"2008-10-26T20:42:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=8159"},"modified":"2026-02-22T13:47:32","modified_gmt":"2026-02-22T12:47:32","slug":"kairos-sisifos-y-zombies","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2008\/10\/26\/kairos-sisifos-y-zombies\/","title":{"rendered":"Kairos, S\u00edsifos y Zombies (rese\u00f1a)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/02\/21\/jose-a-sanchez\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5613\">Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/a>. 2008<\/h4>\n\n\n\n<p>Rese\u00f1a del <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2008\/10\/26\/kairos-sisifos-y-zombis\/\" data-type=\"post\" data-id=\"4130\">espect\u00e1culo de L\u2019Alakran<\/a>, dirigido por <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1995\/10\/26\/oskar-gomez-mata\/\" data-type=\"post\" data-id=\"4082\">\u00d3skar G\u00f3mez Mata<\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"266\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Alakran.-2008.Kairos.-Foto-Emile-Zeizig.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-8160\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Alakran.-2008.Kairos.-Foto-Emile-Zeizig.jpeg 400w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Alakran.-2008.Kairos.-Foto-Emile-Zeizig-300x200.jpeg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Kairos es el tiempo de la vivencia. No existe solo, existe siempre en compa\u00f1\u00eda de Kronos, el tiempo de la sucesi\u00f3n, el tiempo de la historia, de la econom\u00eda, el tiempo que se escapa continuamente. Kairos es el tiempo que se puede detener si uno est\u00e1 atento, y que se puede expandir desafiando la sucesi\u00f3n inexorable de los segundos y los minutos. Se expande mediante la intensidad, mediante el vac\u00edo, mediante la memoria, mediante el deseo. Hay momentos en la vida que recordamos expandidos. Esos momentos retornan: desafiaron a Kronos y lo contin\u00faan desafiando. Sin embargo, Kairos est\u00e1 condenado a sucumbir a los pies de Kronos. La suya es una resistencia ilusionada, y al mismo tiempo melanc\u00f3lica.<\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1 por esto Oskar G\u00f3mez, en uno de los momentos m\u00e1s hilarantes de la pieza, habla de caracoles, esos animales que se pasan media vida escondidos, que se desplazan con lentitud desesperante y que nos resultan tan anacr\u00f3nicos: con ese tiempo vital tan lento y esas defensas tan obsoletas, tan desproporcionadamente fr\u00e1giles. Los caracoles perciben la realidad tan lentamente como la viven, por lo que es f\u00e1cil enga\u00f1arles. \u00bfPero no somos todos tambi\u00e9n caracoles? Tan preocupados en proteger nuestra individualidad bajo una concha que cualquier aliado de Kronos puede aplastar sin problemas o que cualquier sensor electr\u00f3nico puede traspasar, tan cautos en nuestro camino, tan escondidos, que la vida se nos escapa y, por protegernos de Kronos, somos incapaces de atrapar a Kairos.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el tema de&nbsp;<em>Kairos<\/em>. Oskar G\u00f3mez lo introduce en el v\u00eddeo que precede a la pieza. Ah\u00ed se define como uno de los seres intermedios: de quienes no se habla mal, porque no son criminales, ni bien, porque no est\u00e1 muertos. Los seres intermedios son zombis, es la clase media narcotizada por los miedos, por los deseos prefabricados, por la impotencia, por la conciencia de la propia debilidad. Y lo que \u00d3skar propone no es que perdamos nuestra condici\u00f3n de zombis, sino que al menos nos reconozcamos como tales, adquiramos conciencia de ellos. \u00bfC\u00f3mo? Agujereando la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Agujerear la realidad implica tambi\u00e9n plantarle cara a Kronos, encontrar el tiempo de la vivencia, el tiempo esf\u00e9rico, que en la pieza se presenta mediante globos de helio blancos. Pero tambi\u00e9n mediante vac\u00edos en la estructura narrativa. Y vac\u00edos tambi\u00e9n en el dispositivo espectacular, cuando ya bien avanzado el montaje se propone a los espectadores abandonar la sala y practicar diez minutos de silencio y meditaci\u00f3n mientras responden un sencillo cuestionario y componen un \u201chaiku\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El agujereamiento de la realidad se realiza en primer lugar mediante un agujereamiento del espect\u00e1culo. \u00d3skar introduce a su madre, disfrazada con peluca y zapatillas \u00e9tnicas, a la que invita como espectadora en escena de la pieza. En diversas ocasiones, como ya es habitual en L\u2019Alakran, los discursos se dirigen a los espectadores, y en ocasiones los actores parecen perder su personaje, por m\u00e1s que su personaje seauna elaboraci\u00f3n de su propia personalidad, para entrar en un terreno casi coloquial. Y en un momento dado aparece un extra, un chico negro, sometido a cuestionario vergonzante, igualmente disfrazado, aunque la invisibilidad de su disfraz para nosotros espectadores resulte m\u00e1s lacerante que las preguntas irrespetuosas de la entrevistadora.<\/p>\n\n\n\n<p>Otros recursos habituales en el estilo de L\u2019Alakran son el juego de amo\/esclavo (Espe y su perrito, la entrevista al extra, etc.), la desnudez masculina asociada al pensamiento o la poes\u00eda, la traducci\u00f3n de c\u00f3digos en reinterpretaci\u00f3n humor\u00edstica (la secuencia de I Chin), o el recurso a las m\u00e1quinas convertidas por su disfuncionalidad en animales est\u00fapidos o fen\u00f3menos de circo&nbsp;&nbsp;(la lanzapelotas de tenis y la coloca pelotas de golf). El circo pobre, el cabaret casi dom\u00e9stico est\u00e1n presentes igualmente en el tono y en la construcci\u00f3n narrativa de la pieza. Del mismo modo que el grotesco ti\u00f1a todo el espect\u00e1culo y lo sit\u00fae continuamente pr\u00f3ximo a la tierra (y a la conciencia de la muerte): los disfraces, la exhibici\u00f3n del cuerpo bajo, los excrementos, hasta la boca abierta que resulta del I Chin.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo nuevo es la introducci\u00f3n de algunas agujas pol\u00edticas: la secuencia en la que se escenifican los presupuestos y los agradecimientos: 30 euros para el figurante, 3900 para la compa\u00f1\u00eda, 210000 para el festival, 43000000 para la Concejal\u00eda de cultura. Cada uno agrade al otro el cheque simb\u00f3lico de rodillas y con la cabeza agachada y la representante del ayuntamiento lo agradece al p\u00fablico. O la secuencia que enlaza con la historia de los caracoles en la que se descubren los negocios vergonzosos del BBVA.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Kairos<\/em>&nbsp;practica nuevamente la bufoner\u00eda ilustrada. La del buf\u00f3n que se exhibe rid\u00edculo, que exhibe su cuerpo fr\u00e1gil, que sale de su concha de caracol y se presta al pisot\u00f3n.. Pero que al hacerlo, se libera para la reflexi\u00f3n, para la cr\u00edtica, incluso para la moralizaci\u00f3n. Eso s\u00ed, siempre desde el humor, retornando continuamente al humor, pues sabe que s\u00f3lo en el humor es eficaz su discurso. El buf\u00f3n ilustrado es un buf\u00f3n melanc\u00f3lico, capaz de domar su melancol\u00eda y transformarla en risa. La risa tambi\u00e9n es una expansi\u00f3n del tiempo, la risa tambi\u00e9n es Kairos. Por m\u00e1s inalcanzables que parezcan las soluciones a los problemas debatidos en la dimensi\u00f3n de Kronos, el buf\u00f3n sabe que no puede correr tras ellos, que a \u00e9l s\u00f3lo la risa le permitir\u00e1 triunfar (y ser feliz), en la dimensi\u00f3n de Kairos. \u00bfY el espectador?<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/p>\n\n\n\n<p>Bilbao, 24 de octubre de 2008<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><\/a><br>Este texto est\u00e1 bajo una&nbsp;<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez. 2008. Rese\u00f1a del espect\u00e1culo de L\u2019Alakran, dirigido por \u00d3skar G\u00f3mez Mata<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":8160,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,224],"tags":[113,60,145],"class_list":["post-8159","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","category-textos-de-jose-a-sanchez","tag-juego","tag-realidad","tag-tiempo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8159"}],"version-history":[{"count":2,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8159\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":9007,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8159\/revisions\/9007"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/8160"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}