{"id":8052,"date":"2017-02-09T08:53:00","date_gmt":"2017-02-09T07:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=8052"},"modified":"2026-02-10T12:09:14","modified_gmt":"2026-02-10T11:09:14","slug":"autorias-subterraneas-texto-cuerpo-y-vida","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2017\/02\/09\/autorias-subterraneas-texto-cuerpo-y-vida\/","title":{"rendered":"Autor\u00edas subterr\u00e1neas."},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Texto, cuerpo y vida en \u00abTime has fallen asleep in the afternoon sunshine\u00bb<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/03\/22\/victoria-perez-royo\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5618\">Victoria P\u00e9rez Royo<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2017<\/h5>\n\n\n\n<p>P\u00e9rez Royo, Victoria: \u00abAutor\u00edas subterr\u00e1neas. Texto, cuerpo y vida en Time has fallen asleep in the afternoon sunshine\u00bb. Tropel\u00edas. Revista de Teor\u00eda de la Literatura y Literatura Comparada (2) 2017, 451-461.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo sue\u00f1o es una profec\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Toda broma una intenci\u00f3n seria en la matriz del tiempo.<\/p>\n\n\n\n<p>Father Keegan, 1904<\/p>\n\n\n\n<p>El destino de todo libro es misterioso, sobre todo para su autor.<\/p>\n\n\n\n<p>&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp;&nbsp; Alberto Manguel, 1996<\/p>\n\n\n\n<p>En su obra maestra de seis vol\u00famenes&nbsp;<em>Nor-noroeste,&nbsp;<\/em>Ram\u00f3n Bonavena describe con precisi\u00f3n extrema la esquina de su escritorio. Su exactitud es tal que tan s\u00f3lo la descripci\u00f3n de su l\u00e1piz le lleva veintinueve p\u00e1ginas. Lambkin Formento, con una minuciosidad similar aplicada a otro \u00e1mbito, fue el creador de un tipo de cr\u00edtica literaria que defini\u00f3 como perfecta: una que coincide palabra por palabra con el poema analizado. As\u00ed era su cr\u00edtica de&nbsp;<em>La divina comedia,&nbsp;<\/em>un texto que encajaba exactamente con el original. Nierenstein Souza era un autor de textos muy particular: asumiendo el car\u00e1cter cambiante de la literatura oral, decidi\u00f3 dejar de escribir y dedicarse a contar historias. No importaba si eran buenas o malas, ya que las sucesivas narraciones y el tiempo se encargar\u00edan de seleccionarlas, mejorarlas y de llevar a papel aquellas que merecieran la pena.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas son algunas de las fantas\u00edas literarias que Jorge Luis Borges y Adolfo Bioy Casares inventaron en su libro inolvidable&nbsp;<em>Cr\u00f3nicas de Bustos Domecq<\/em>&nbsp;(1967). Entre ellas, las \u00faltimas p\u00e1ginas de<em>&nbsp;Fahrenheit 451<\/em>&nbsp;(1953) de Ray Bradbury podr\u00edan haber sido incluidas sin mayor problema: la descripci\u00f3n de una sociedad de individuos distribuidos por el pa\u00eds y conectados entre s\u00ed, cada uno de cuyos miembros ha memorizado un libro palabra por palabra. Aunque el contexto en el que ambos libros fueron escritos y las intenciones que subyacen a ellos difieren sustancialmente, merece la pena vincularlos para crear un posible marco a trav\u00e9s del cual pensar acerca del proyecto&nbsp;<em>Time has fallen asleep in the afternoon sunshine<\/em>&nbsp;(2010-\u2026) de la artista Mette Edvardsen, en el que realiza la utop\u00eda de Bradbury: un n\u00famero creciente de personas se dedica a la tarea individual de memorizar un libro de su elecci\u00f3n. Esta actividad se presenta y desarrolla fundamentalmente en los diferentes festivales y eventos internacionales a los que el proyecto es invitado, de modo que se practica de forma intermitente, con periodos intensos de aprendizaje durante las semanas de residencia. Por el momento hay m\u00e1s de treinta&nbsp;<em>libros vivos<\/em>&nbsp;en lenguas como el ingl\u00e9s, franc\u00e9s, holand\u00e9s, noruego, \u00e1rabe, o griego, entre otras. Durante el festival, los participantes del proyecto, los&nbsp;<em>libros vivos<\/em>, se encuentran en una librer\u00eda o biblioteca, memorizando sus textos respectivos y preparados para&nbsp;<em>ser le\u00eddos<\/em>&nbsp;por alg\u00fan visitante, esto es, para recitarle las p\u00e1ginas o cap\u00edtulos que hayan aprendido hasta ese momento. El proyecto a lo largo de los siete a\u00f1os en los que se lleva desarrollando ha pasado por diferentes fases: la primera, que contin\u00faa hasta hoy, est\u00e1 dedicada a la memorizaci\u00f3n. La segunda, que se desarrolla de manera ocasional, es la que se ha llamado&nbsp;<em>segunda generaci\u00f3n<\/em>, que consiste en el traspaso del texto memorizado a otra persona que lo quiera aprender, sin mediaci\u00f3n del objeto material libro. La \u00faltima, que lleva en proceso desde 2016, consiste en devolver los libros al papel, con la particularidad de que el texto que se vuelca no es el original, sino el que se recuerda, el que ha vivido unos a\u00f1os en el cuerpo de quien lo aprendi\u00f3, pasando por un proceso de memorizaci\u00f3n y una serie de recitados\/lecturas.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;se sit\u00faa en un lugar inestable y complejo, muy interesante, entre la literatura y las artes del cuerpo, entre el texto escrito y su encarnaci\u00f3n, entre la existencia tranquila del libro como objeto material inerte y sus vidas y aventuras en un cuerpo vivo, entre una existencia confirmada en papel y otra vicaria, invisible y opaca en un organismo en continua transformaci\u00f3n.&nbsp;<em>Time has fallen\u2026&nbsp;<\/em>replantea la literatura tal y como la conocemos mediante una rearticulaci\u00f3n de los t\u00e9rminos texto, cuerpo y vida, poniendo as\u00ed de manifiesto una dimensi\u00f3n desatendida en los estudios literarios, quiz\u00e1 por su invisibilidad y dif\u00edcil acceso: los procesos de transformaci\u00f3n y de vida del texto en el proceso de su incorporaci\u00f3n por parte del lector.<\/p>\n\n\n\n<p>Hay tres figuras con las que se puede pensar esta la singular configuraci\u00f3n entre cuerpo, vida y libro que se juega en&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;Las dos primeras, son de la tradici\u00f3n: el hafiz, la persona que ha aprendido de memoria el Cor\u00e1n y puede recitarlo a partir de cualquier punto; el copista medieval, por cuyas manos han ido viajando y sobreviviendo los libros a lo largo de la historia antes de la invenci\u00f3n de la imprenta. La \u00faltima es ficcional, es la figura del singular autor Pierre Menard, quien se propone escribir (no copiar, ni reproducir)&nbsp;<em>El Quijote<\/em>&nbsp;palabra por palabra.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El hafiz y su memoria<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>El aprendizaje de memoria quiz\u00e1 sea la mejor lectura posible de un libro, la del lector conmovido y fascinado, dispuesto a aprender el texto, de modo que se integre totalmente en su organismo vivo. Jean Racine, seg\u00fan se cuenta, memoriz\u00f3 la novela&nbsp;<em>Las eti\u00f3picas o Te\u00e1genes y Cariclea<\/em>&nbsp;para poder disfrutar a placer de sus escenas \u00e9picas y amorosas sin temor a que los cl\u00e9rigos jansenistas del internado en el que viv\u00eda echaran al fuego los sucesivos ejemplares que le hab\u00edan encontrado leyendo. No se memoriza un libro cualquiera, sino alguno que ha causado especial conmoci\u00f3n. De hecho, la mayor\u00eda de colaboradores de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026&nbsp;<\/em>ha optado por aprender uno que ya estaba alojado en sus cuerpos, que hab\u00eda encontrado un buen lugar para quedarse, que hab\u00eda sido apropiado en parte ya antes de comenzar con el esfuerzo de su memorizaci\u00f3n. De hecho, las maneras en las que el libro se aloja en el cuerpo son fundamentales, como se sugiere en&nbsp;<em>Elias of het gevecht met de nachtegalen<\/em>&nbsp;de Maurice Gilliams de Wouter Krokaert (2016) en relaci\u00f3n a la manera en la que las im\u00e1genes que se evocan en el texto se hab\u00edan mezclado con las de su propia infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>El libro que probablemente se haya memorizado m\u00e1s sea el Cor\u00e1n, aprendido por millones de personas parcial o totalmente desde Mahoma en adelante. A quien conozca y pueda recitar sus 114 azoras (o cap\u00edtulos), sus m\u00e1s de 6000 versos, se le otorga el t\u00edtulo de hafiz, un gran reconocimiento en la cultura isl\u00e1mica, que puede colocar con orgullo delante de su nombre. Es muy significativo que una de las traducciones literales de hafiz sea guardi\u00e1n. El hafiz no s\u00f3lo tiene que haber memorizado el Cor\u00e1n, sino tambi\u00e9n asegurarse de no olvidarlo, de modo que se dedica a lo largo de su vida a una pr\u00e1ctica constante para guardar fidelidad a cada palabra exacta. Se trata de un proceso de vigilancia que se aplica tanto sobre el texto, como sobre el cuerpo que lo memoriza: a la obra se le impone una rigurosa disciplina que evita sus posibles alteraciones y transformaciones a trav\u00e9s de los procesos de incorporaci\u00f3n y vida. El cuerpo tambi\u00e9n es sometido en el esfuerzo \u00edmprobo por recordar siempre de la misma manera. Pero el car\u00e1cter ind\u00f3mito de lo corporal ha impedido su completa docilidad: aunque el texto se pueda conservar intacto, no se ha podido evitar el brote de una decena de escuelas de recitaciones distintas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los colaboradores de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;son una especie un tanto extra\u00f1a de hafices: han aprendido con todo el rigor posible sus libros respectivos, se han esforzado en preservarlos en su memoria de manera precisa, palabra por palabra, a lo largo de estos a\u00f1os. En ese proceso el libro ha comenzado a vivir de forma en parte incontrolable dentro de sus cuerpos, entremezcl\u00e1ndose con recuerdos e im\u00e1genes, contamin\u00e1ndolos, apareciendo en los momentos m\u00e1s impredecibles. Esta intrusi\u00f3n recuerda en parte a otra de las ficciones de Borges, esta vez&nbsp;<em>La memoria de Shakespeare&nbsp;<\/em>(1983). Hermann Soergel es un experto en dramaturgia inglesa a quien se le ofrece un regalo imprevisto, poseer la memoria de Shakespeare, el cual acepta casi sin dudarlo. Aunque al comienzo busca im\u00e1genes claras que le puedan acercar al autor ingl\u00e9s, el car\u00e1cter elusivo de la memoria no le permite hallarlas. Con el tiempo aprende a esperar su aparici\u00f3n, a descubrir recuerdos en sue\u00f1os, o a dejar que le sorprenda en acciones cotidianas, como silbar una melod\u00eda desconocida o encontrarse diciendo palabras extra\u00f1as. Poco a poco, la memoria de Shakespeare se va infiltrando en la de Soergel, se superpone, la esconde y la transforma, hasta que el proceso acaba convirti\u00e9ndose en una amenazante invasi\u00f3n: la memoria de Shakespeare es tan poderosa que Soergel comienza incluso a olvidar su lengua materna, lo que le hace temer por su propia identidad y buen sentido y finalmente le conduce a pasar esa memoria a alguien desconocido. Los&nbsp;<em>libros vivos<\/em>&nbsp;de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;no llegan a tales extremos, pero en esta historia de Borges se encuentran similitudes con el proceso de adaptaci\u00f3n y transformaci\u00f3n a la que el texto memorizado somete a quien lo aprende. Por ejemplo, Mette Edvardsen me coment\u00f3 que el lenguaje del libro que est\u00e1 memorizando,&nbsp;<em>I am a cat<\/em>&nbsp;de Soseki Natsume, hab\u00eda contaminado en parte su sintaxis<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/autorias-subterraneas-texto-cuerpo-y-vida-en-time-has-fallen-asleep-in-the-afternoon-sunshine\/#_ftn2\">[2]<\/a>. O Rhiannon Newton explicaba c\u00f3mo las im\u00e1genes de&nbsp;<em>Orlando<\/em>&nbsp;aparecen de forma recurrente en su mirada cotidiana.<\/p>\n\n\n\n<p>La transformaci\u00f3n no ocurre s\u00f3lo en el cuerpo en relaci\u00f3n al texto que lo habita, sino que tambi\u00e9n se da en el otro sentido: el libro memorizado tambi\u00e9n se ve alterado en contacto con un cuerpo. Se trata de un proceso que se podr\u00eda pensar casi como una transustanciaci\u00f3n: mientras el libro material se va desintegrando f\u00edsicamente por el uso excesivo<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/autorias-subterraneas-texto-cuerpo-y-vida-en-time-has-fallen-asleep-in-the-afternoon-sunshine\/#_ftn3\">[3]<\/a>, va encontrando otro medio en el que alojarse, un cuerpo vivo. Cuando el texto se devuelve al papel se pueden observar las transformaciones que ha sufrido en \u00e9l, dando as\u00ed acceso a una dimensi\u00f3n de la literatura que se podr\u00eda llamar&nbsp;<em>la lectura despu\u00e9s de la \u00faltima p\u00e1gina<\/em>, la cual quiz\u00e1 el profesor Uzzi-Tuzii en&nbsp;<em>Si una noche de invierno un viajero<\/em>&nbsp;de Italo Calvino pueda definir bien: \u00abuna lengua sin palabras, con la que no se pueden escribir libros, pero que se puede s\u00f3lo vivir, segundo a segundo, no registrar ni recordar.\u00bb (Calvino, 1980: 34) Hasta ahora no se atendido a esta lengua, porque est\u00e1 en proceso continuo de cambio y porque no deja huella visible sobre el papel. Es la lengua en la que hablan los libros cuando se encarnan.&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;se esfuerza en dilatar los l\u00edmites de la literatura en contacto con el cuerpo y en habitarlos, prestando atenci\u00f3n a lo que usualmente se ha dejado al margen, a pesar de que est\u00e1 determinada por ello desde su misma ra\u00edz. Es una literatura imposible, que s\u00f3lo se ha concebido en la ficci\u00f3n, en la literatura cimeria tal y como la describe Uzzi-Tuzii<em>:&nbsp;<\/em>una literatura hecha de libros inacabados, es la que conduce a \u00abla otra lengua, [\u2026] la lengua silenciosa a la cual remiten todas las palabras de los libros que creemos leer.\u00bb (ib\u00edd.)<\/p>\n\n\n\n<p>Los libros reescritos de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>, producto de una lectura y una reescritura que no ignoran u ocultan su paso por el cuerpo, apuntan a lo que el libro dice, pero tambi\u00e9n a lo que no dice, apuntan a \u00abun aliento interno siempre a punto de dispersarse en contacto con el aire.\u00bb (ib\u00edd. 33) Se trata de todo lo que implica la lectura de un libro que, en su materialidad aparentemente cerrada y s\u00f3lida, da lugar siempre a una experiencia mucho m\u00e1s et\u00e9rea que es de hecho la que mueve, gu\u00eda y conforma toda lectura. El texto se convierte, en contacto con el cuerpo, dentro de su estabilidad visible, en un espacio invisible de m\u00faltiples dimensiones de reescritura y metamorfosis, que \u00abrestituyen al lenguaje escrito su energ\u00eda activa\u00bb (Barthes, 1974: 142) y obtenida gracias a la lengua del cuerpo, de lo vivo, en contacto con el lenguaje escrito.<\/p>\n\n\n\n<p>Para observar c\u00f3mo se hace patente esa particular forma de literatura en&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;es necesario atender a la condici\u00f3n de copistas de los participantes del proyecto.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>El copista y sus errores<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Si algunos textos cl\u00e1sicos de la antig\u00fcedad griega y romana, o los escritos que finalmente han conformado la Biblia, si una parte de los libros anteriores a la aparici\u00f3n de la imprenta han llegado hasta nuestros d\u00edas, ha sido gracias a la tarea de miles de copistas y escribas que han ido copiando en papiros, pergaminos, vitelas y papeles los textos a su vez copiados por otros tantos antes que ellos. Los libros han sido escritos una y otra vez por miles de manos, atravesando siglos y sorteando todo tipo de peligros de destrucci\u00f3n. Copiar un texto palabra por palabra ha sido una actividad relativamente com\u00fan hasta mediados del siglo XV, pero desde entonces, salvo fragmentos parciales de textos, ha ca\u00eddo en desuso.<\/p>\n\n\n\n<p>Los colaboradores de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;son tambi\u00e9n una extra\u00f1a forma de copista. En el caso&nbsp;<em>Seltsame Sterne starren zur Erde&nbsp;<\/em>(2016), de Emine Sevgi \u00d6zdamar, de hecho, de forma muy clara, ya que Sonia Si Ahmed ha asumido el papel de amanuense, decidiendo escribir cada ejemplar a mano<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/autorias-subterraneas-texto-cuerpo-y-vida-en-time-has-fallen-asleep-in-the-afternoon-sunshine\/#_ftn4\">[4]<\/a>. Pero incluso aunque el resto de libros reescritos del proyecto haya pasado por la imprenta, se podr\u00edan pensar a trav\u00e9s de la figura del copista. Lo que tienen en com\u00fan el escribiente y el artista de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>, es que entre cada libro y su copia se dibuja un arco en el que necesariamente interviene un cuerpo. La diferencia radica en que el lapso de tiempo entre lectura y copia en el caso de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;es mucho mayor (pero igualmente salvable, en tanto los libros han sido aprendidos de memoria).<\/p>\n\n\n\n<p>En el breve intervalo de la lectura a la copia por parte del amanuense se filtraban toda una serie de errores: \u00abes muy dif\u00edcil copiar un texto sin cometer equivocaciones, y en abundantes p\u00e1ginas de los manuscritos medievales pueden verse casos de correcciones: palabras escritas sobre otras borradas; inserci\u00f3n en los m\u00e1rgenes de omisiones observadas en el texto; tachaduras de repeticiones.\u00bb (De Hamel, 1999: 43). Unos se deben a la indolencia, otros al desconocimiento de la lengua, a saltos de l\u00ednea involuntarios, a los cambios en las formas de escritura y ortograf\u00eda, al deterioro del papel o a un dibujo de la letra ya muy gastado. Pero hab\u00eda otras transformaciones m\u00e1s insidiosas, que quiz\u00e1 introduc\u00eda el monje escrupuloso subsanando lo que interpretaba como un error de un copista previo, bien corrigiendo al propio autor, como sugiere Stoppard en un p\u00e1rrafo hilarante sobre la tergiversaci\u00f3n inevitable de la copia. (1999: 72, 73) Los cambios en este proceso de copias de copias son tan numerosos, ineludibles y constantes que Luciano Canfora ha llegado a afirmar en su libro con el elocuente t\u00edtulo de&nbsp;<em>El copista como autor<\/em>&nbsp;(2014) que estas generaciones de copistas son los aut\u00e9nticos art\u00edfices de los textos de la tradici\u00f3n que ha logrado sobrevivir. Aqu\u00ed est\u00e1 el nudo de la comparaci\u00f3n entre copista y el autor de los libros de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;que me interesa observar en detalle, de modo que se pueda rastrear un tipo muy singular de autor\u00eda involuntaria, no deliberada, en el proyecto de Mette Edvardsen.<\/p>\n\n\n\n<p>Las alteraciones que se han producido en los libros en esta fase reciente de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;son obviamente diferentes a las que produc\u00edan los copistas medievales en los textos que reproduc\u00edan. El libro que se copia es el que se ha habitado en un cuerpo durante un tiempo. As\u00ed se indica en cada publicaci\u00f3n: \u00abEsta edici\u00f3n no es una reedici\u00f3n del texto original. Es una reescritura del texto despu\u00e9s de un proceso de lectura, memorizaci\u00f3n y recitado, con todas las alteraciones que hayan podido ocurrir en el curso de este proceso\u00bb. Esos libros, que durante un tiempo viven en los cuerpos que los han memorizado, han acompa\u00f1ado a sus hafices-copistas a trav\u00e9s de diversas experiencias, han sido recitados, contados, transmitidos, olvidados parcialmente, en definitiva, apropiados.<\/p>\n\n\n\n<p>Las transformaciones que vive el texto en su nuevo h\u00e1bitat y que se ven en su vuelta al papel en la fase m\u00e1s reciente del proyecto son varias: por un lado, las vinculadas al proceso de aprendizaje. Algunos de los artistas involucrados en la memorizaci\u00f3n comentan que los elementos como el lugar, el tiempo atmosf\u00e9rico, o las an\u00e9cdotas personales del d\u00eda en el que aprend\u00edan el libro se han quedado fijados inevitablemente a ciertos pasajes, por ejemplo. Por otro lado, hay alteraciones que surgen de las sucesivas lecturas del texto. Los&nbsp;<em>libros vivos&nbsp;<\/em>de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;no s\u00f3lo recuerdan su texto, sino las lecturas que han hecho de \u00e9l, quiz\u00e1 un poco a la manera de Funes el memorioso cuya memoria privilegiada le permit\u00eda \u00abno s\u00f3lo pod\u00eda recordar cada hoja de cada \u00e1rbol de cada monte, sino tambi\u00e9n las veces que lo hab\u00eda percibido o imaginado.\u00bb (Borges, 1942: 75) Las lecturas afectan al libro, se van sedimentando en \u00e9l, dejando una especie muy particular de subrayado y notas al margen: en el texto se anclan las situaciones de las lecturas, como por ejemplo a qui\u00e9n leyeron, c\u00f3mo los lectores reaccionaron a ciertos pasajes, ciertos comentarios suyos tras la lectura o incluso correcciones[5]. Esto conlleva a veces una lectura m\u00e1s pausada de ciertos pasajes, o el \u00e9nfasis en determinadas palabras, por ejemplo, por no hablar de un plano mucho m\u00e1s sutil y apenas perceptible, como es el flujo de im\u00e1genes, ideas y afectos que se generan en el&nbsp;<em>libro vivo&nbsp;<\/em>en relaci\u00f3n a su memoria de las lecturas previas. Por \u00faltimo, vinculadas a los ritmos particulares del cuerpo que acoge el texto, a la respiraci\u00f3n, a la cadencia de su habla, o a sus preferencias sint\u00e1cticas, por ejemplo, se dan ciertas transformaciones en el texto: a\u00f1adidos m\u00ednimos de una interjecci\u00f3n, olvidos de un adverbio, lapsus y descuidos varios que merece la pena observar en detalle.<\/p>\n\n\n\n<p>Los textos no permanecen inalterables en la memoria, sino que se reescriben constantemente cada vez que se vuelve a ellos; est\u00e1n sometidos a un proceso continuo de variaciones y reajustes, en el que lo recordado se anuda e integra con experiencias, im\u00e1genes y sensaciones. Esto queda muy claro en la explicaci\u00f3n que ofrece Wouter Krokaert en su decisi\u00f3n de introducir im\u00e1genes en su copia de&nbsp;<em>Elias, of het gevecht met de nachtegalen<\/em>&nbsp;de Maurice Gilliams:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>hice espacio para mis propias im\u00e1genes no para ilustrar la historia o para reemplazarla con im\u00e1genes que no se pueden hacer aparecer por medio de palabras, sino porque mis propias im\u00e1genes estaban entrelazadas con las de Elias. Porque el libro no tard\u00f3 en traer a la superficie memorias de experiencias personales y de esta forma es como los a\u00f1os de mi propia infancia se entrelazaron con los de Elias. (Gilliams-Krokaert, 2016: 54-55)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En el proceso de reescritura que est\u00e1 teniendo lugar en el \u00faltimo a\u00f1o y medio del proyecto, se comprueba que las mayores variaciones se dan de hecho en la puntuaci\u00f3n gr\u00e1fica, como se puede observar, por ejemplo, en&nbsp;<em>Against the forgetting. Selected poems<\/em>&nbsp;de Hans Faverey, de Bruno de Wachter (2016). Debido a que en el proceso de memorizaci\u00f3n del texto fue ajustando los versos a su propio ritmo, y a que en el momento de devolverlos al papel los hab\u00eda hecho suyos por completo, opt\u00f3 por prescindir totalmente de ellos y en cambio introdujo entre cada palabra un espacio mayor o menor que podr\u00eda indicar la longitud de la pausa y as\u00ed reproducir su flujo cambiante de recitado.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas huellas (que no se promueven, ni buscan, ya que toda transcripci\u00f3n del libro aprendido se ha hecho sin concesiones a la creatividad, respetando rigurosamente la fidelidad al texto aprendido) son valiosas en los libros de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026,&nbsp;<\/em>ya que son las que permiten percibir la vida de ese libro, sus transformaciones en el contacto con un cuerpo vivo que se inserta clandestinamente entre sus l\u00edneas, en sus ritmos, en ciertos giros y expresiones. El inter\u00e9s de estas huellas no reside, desde mi punto de vista, en el posible car\u00e1cter psicol\u00f3gico de las ansiedades, obsesiones o miedos singulares de una persona, como signos que permiten ahondar en la psique y los procedimientos de olvido, recuerdo y construcci\u00f3n de los artistas que participan en el proyecto de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;No se trata de tomar un libro como medio o excusa para, a trav\u00e9s de \u00e9l, inferir una psique. Las huellas permiten tomar conciencia de dos dimensiones de la literatura hasta la fecha pr\u00e1cticamente ignoradas: una, la propia vida del libro a trav\u00e9s de sus lecturas y apropiaciones, su historia singular en los sucesivos lapsos de encarnaci\u00f3n hasta que vuelve a su silencio y a la (nueva) estabilidad en una estanter\u00eda. Es la historia de dimensi\u00f3n de la literatura a la que me he referido con la figura del hafiz, narraci\u00f3n que usualmente se pasa por alto por escurridiza y dif\u00edcil de apresar con nuestros esquemas de pensamiento occidentales; y que l\u00f3gicamente son una de las preocupaciones de una artista como Mette Edvardsen, con una formaci\u00f3n en artes vivas, en pr\u00e1cticas basadas en el cuerpo y en el encuentro. La otra es que estas huellas permiten tambi\u00e9n asomarse a una comprensi\u00f3n de la&nbsp;<em>autor\u00eda involuntaria<\/em>&nbsp;muy interesante, comparable en parte a la transformaci\u00f3n de los textos de la tradici\u00f3n antes de la imprenta, de copia a copia, de la forma estable e inerte que un texto parece asumir en un momento dado, a la siguiente. La suma de los lapsos de tiempo entre una y otra copia son los que acaban configurando una evoluci\u00f3n que en parte se ha tratado de ignorar. Se han considerado errores execrables, imperfecciones que el fil\u00f3logo sortea en la b\u00fasqueda del libro originario. Aqu\u00ed est\u00e1 el n\u00facleo de la comparaci\u00f3n entre copista y el autor de los libros de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;que me interesa observar en detalle, con el fin de rastrear un tipo muy singular de autor\u00eda involuntaria. Una autor\u00eda adem\u00e1s es siempre inconclusa porque sigue operando m\u00e1s all\u00e1 de su fijaci\u00f3n circunstancial. De hecho, es significativo la duda que expres\u00f3 Bruno de Wachter en relaci\u00f3n a la posibilidad de publicar de nuevo su memoria de&nbsp;<em>Against the forgetting: Selected poems<\/em>&nbsp;de Hans Faverey, un a\u00f1o m\u00e1s tarde, aprovechando que hab\u00eda memorizado varios poemarios m\u00e1s. Se preguntaba si deb\u00eda reproducir de nuevo los ya publicados, ya que con toda seguridad contendr\u00edan variaciones respecto a la primera edici\u00f3n, al haber pasado m\u00e1s tiempo por ellos.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;pone en valor justamente lo contrario de lo que buscaba el fil\u00f3logo-detective sorteando imperfecciones en b\u00fasqueda del original. El libro reescrito muestra, evidencia las m\u00ednimas transformaciones que se han operado en el libro aprendido. Estas alteraciones introducidas en los libros devueltos al papel de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;no son fruto de la creatividad, caprichos o mera voluntad de renovaci\u00f3n, respuestas a una autor\u00eda con voluntad de afirmarse. Son la consecuencia en todo caso de una actitud de reconocimiento de los procesos de transformaci\u00f3n no fomentados que suceden en la vida de los textos. Y, de hecho, al igual que los copistas medievales a partir de finales del siglo IV, todos los autores de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;han incluido en sus libros en papel una&nbsp;<em>subscriptio.&nbsp;<\/em>Los colofones medievales pod\u00edan simplemente llevar el nombre y la firma de quien la realiz\u00f3, o en otras ocasiones extenderse y expresar alegr\u00eda por el fin de su tarea, lamentarse de lo extenso del libro copiado o disculparse de antemano por los errores que se hubieran podido cometer en la copia, en el caso por ejemplo de copistas desconocedores del lat\u00edn o de la lengua en la que el ejemplar estuviera escrito. En el caso de los ep\u00edlogos de los libros reescritos de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;sus copistas se disculpan de los posibles olvidos, avisan de los cambios que hayan podido introducir y comentan las razones de sus decisiones. Pero tambi\u00e9n, y esto es lo verdaderamente interesante, en algunos casos se apunta hacia una autor\u00eda muy particular que se filtra en el texto. Aunque la lectura de los libros haya sido la mejor posible, la m\u00e1s rigurosa, la memoria, el cuerpo y el tiempo de manera inevitable han operado como&nbsp;<em>autor\u00eda subterr\u00e1nea<\/em>&nbsp;que se extiende subrepticiamente entre las l\u00edneas del texto. El texto ya no pertenece solo a su autor primero, sino tambi\u00e9n a otro que se ha infiltrado en la copia. El&nbsp;<em>Een dag in \u2019t jaar<\/em>&nbsp;del proyecto no es de Herman Gorter, sino \u00abde Herman Gorter, de Johan Sonnenschein\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Pierre Menard y la autor\u00eda subterr\u00e1nea<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Pierre Menard, personaje de ficci\u00f3n del famos\u00edsimo relato de Borges (1996), se propone escribir&nbsp;<em>El Quijote<\/em>. No transcribirlo, copiarlo, plagiarlo, ni escribir una nueva versi\u00f3n, sino que \u00absu admirable ambici\u00f3n era producir unas p\u00e1ginas que coincidieran -palabra por palabra y l\u00ednea por l\u00ednea- con las de Miguel de Cervantes.\u00bb (1942: 24) Tal y como explica Borges, su m\u00e9todo al comienzo consisti\u00f3 en&nbsp;<em>ser<\/em>&nbsp;Miguel de Cervantes, lo cual implicaba \u00abconocer bien el espa\u00f1ol, recuperar la fe cat\u00f3lica, guerrear contra los moros o contra el turco, olvidar la historia de Europa entre los a\u00f1os de 1602 y 1918,&nbsp;<em>ser&nbsp;<\/em>Miguel de Cervantes.\u00bb (ib\u00edd.) Pero, result\u00e1ndole excesivamente f\u00e1cil este procedimiento, decide seguir siendo quien es, un escritor del siglo XX, y a partir de su propia experiencia, llegar a&nbsp;<em>El Quijote<\/em>. Consigue escribir s\u00f3lo los cap\u00edtulos 9, 38 y parte del 22, porque su tarea era mucho m\u00e1s compleja que la de Cervantes. As\u00ed lo explica Menard: \u00abMi complaciente precursor no rehus\u00f3 la colaboraci\u00f3n del azar: iba componiendo la obra inmortal un poco&nbsp;<em>\u00e0 la diable<\/em>, llevado por inercias del lenguaje y de la invenci\u00f3n. Yo he contra\u00eddo el misterioso deber de reconstruir literalmente su obra espont\u00e1nea\u00bb (Ib\u00edd.: 26). Reescribirlo en el siglo XX implica un trabajo que no deja nada al azar, imponerse una escritura mucho m\u00e1s ambigua y sutil, oblig\u00e1ndose a veces a un trabajo ir\u00f3nico de defender ideas contrarias a las suyas, forzarse a trabajar con la psicolog\u00eda, el equ\u00edvoco, o la ambig\u00fcedad.<\/p>\n\n\n\n<p>Menard opt\u00f3 por destruir todo su trabajo intermedio, todos los borradores y notas y tan s\u00f3lo dejar esos cap\u00edtulos de&nbsp;<em>El Quijote<\/em>, lo que, seg\u00fan el relato, pod\u00eda llevar a suponer que simplemente lo transcribi\u00f3. Al igual que Menard, los&nbsp;<em>autores subterr\u00e1neos&nbsp;<\/em>de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;tampoco conservan (o no han hecho p\u00fablicos junto con los libros editados) sus apuntes y anotaciones, ni los procedimientos que desarrollaron para llevar a cabo la ardua tarea de memorizaci\u00f3n. Comparando ambos textos, podr\u00eda pasar como en&nbsp;<em>El Quijote<\/em>&nbsp;de Menard, que sean id\u00e9nticos. Pero los procesos mentales que han llevado a optar por un giro u otro, por una expresi\u00f3n u otra, tienen en su segundo autor significaciones e implicaciones muy diferentes. Han tenido que dise\u00f1ar sus propias formas de encontrar la l\u00f3gica en una frase espec\u00edfica, al igual que hallar razones para una expresi\u00f3n ajena o arcaizante.<\/p>\n\n\n\n<p>La autor\u00eda en el caso de Menard lleva a Borges a comprender \u00abel Quijote&nbsp;<em>final<\/em>\u00bb como una especie de palimpsesto, en el que se podr\u00edan leer de forma parcial y ambigua, dos libros. Y esto es precisamente lo que ocurre con la reescritura de&nbsp;<em>Monsieur Songe<\/em>&nbsp;de Robert Pinget, llevada a cabo por Vincent Dunoyer. A diferencia de otros participantes del proyecto, que optaron por una escritura completa del texto en un documento nuevo, Vincent Dunoyer decidi\u00f3 insertar su lectura dentro del ejemplar mismo que ten\u00eda en sus manos. Con pegamento y tijeras, cortando y pegando como en una operaci\u00f3n quir\u00fargica, hizo espacio para su libro en el propio libro de Pinget, de modo que incluy\u00f3 en \u00e9ste todas y cada una de las variaciones, por m\u00ednimas que fueran, respecto al texto que recordaba<sup>_<\/sup>. La intervenci\u00f3n sobre el t\u00edtulo mismo ya sugiere las complejas relaciones de subordinaci\u00f3n y a la par de afirmaci\u00f3n de su autor\u00eda secundaria:&nbsp;<em>Monsieur Songe<\/em>&nbsp;pasa a ser&nbsp;<em>Mon Songe<\/em>, que puede significar tanto \u00abmi Songe\u00bb, como \u00abmi sue\u00f1o\u00bb, a la par que remite fon\u00e9ticamente a \u00abmentira\u00bb (mensonge). A este t\u00edtulo se le a\u00f1ade un subt\u00edtulo: \u00abseguido de Sosie Songe\u00bb, un a\u00f1adido de Vincent Dunoyer que remite tanto a su posici\u00f3n como reescritor del libro (el sosias, el doble de Songe), como a la sirvienta de este personaje en la novela, que se llama Sosie (sosias en franc\u00e9s). En uno de los ep\u00edlogos m\u00e1s interesantes de toda la colecci\u00f3n, Vincent Dunoyer se dedica a detallar uno por uno los lapsus y errores que ha insertado en el texto, as\u00ed como a analizar su significado en lo tocante a las relaciones de poder entre Pinget, Songe, Sosie y \u00e9l mismo, se\u00f1alando las posiciones ambivalentes, inestables y de interdependencia entre todos ellos. Vincent en ocasiones se identifica como la sirvienta: en un punto dado Songe toma una \u00abtaza de caf\u00e9\u00bb, que Vincent ha recordado s\u00f3lo como \u00abun caf\u00e9\u00bb. Dunoyer sugiere que el espacio en blanco que se abre en la p\u00e1gina con ese olvido hace las veces de una enorme nube de leche, para dictaminar con sorna: \u00abMonsieur Songe beber\u00e1 el caf\u00e9 de ahora en adelante blanco.\u00bb (Dunoyer: 2017: 126) Otras veces, en cambio, se pone del lado del autor y ante la sustituci\u00f3n de \u00abreprender\u00bb por \u00abresponder\u00bb en su recuerdo, Dunoyer afirma la sumisi\u00f3n de Sosias (el alter-ego de Dunoyer, con quien se identifica), a la l\u00f3gica del maestro, de Songe-Pinget. Quiz\u00e1 sea en la \u00faltima nota de esta parte del libro donde se plantee de forma m\u00e1s clara el juego de identidades al que ha dado lugar la reescritura del libro:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Igual que el hombre retirado que&nbsp;<em>invierte las im\u00e1genes o las confunde<\/em>, a veces he confundido o invertido las palabras del texto original, de ah\u00ed lo inveros\u00edmil de unos pasajes que sin embargo me parec\u00edan familiares. Y he aqu\u00ed que, a fin de cuentas, habi\u00e9ndome cre\u00eddo Sosie, me he dado cuenta de que soy tambi\u00e9n un poco Monsieur Songe. \u00bfSosie Songe, entonces? (ib\u00edd. 132)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>En la reescritura de&nbsp;<em>Monsieur Songe<\/em>&nbsp;se hace especialmente patente la riqueza de las formas de autor\u00eda secundarias en los libros devueltos a papel. Los participantes de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;son copistas, pero dignificados en una posici\u00f3n de autor\u00eda ahora incontestable, una autor\u00eda involuntaria que se ha ido infiltrando en cada uno de los libros aprendidos, mezcla del azar, del tiempo, de la singularidad del cuerpo y del trabajo de la memoria. Lo que evidencian las reescrituras, los libros \u00abde de\u00bb (que han vuelto de nuevo a una la estabilidad del papel), es el intervalo de tiempo al que los libros han despertado, el vasto mundo de sus vidas en los cuerpos en los que habitan.<\/p>\n\n\n\n<p>La operaci\u00f3n de devolver los libros vividos a papel permite percibir un rastro de los procesos por lo general invisibles de la literatura que se mueven entre lo fantasmal y lo objetual. Retomo las palabras del profesor de literatura cimeria Uzzi-Tuzii en&nbsp;<em>Si una noche de invierno un viajero<\/em>, en las que sugiere que la lectura comienza en el libro, pero siempre se despliega en otras regiones m\u00e1s all\u00e1, quiz\u00e1&nbsp;<em>despu\u00e9s de la \u00faltima p\u00e1gina<\/em>:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>Leer [\u2026] es siempre esto: hay una cosa que est\u00e1 ah\u00ed, una cosa hecha de escritura, un objeto s\u00f3lido, material, que no se puede cambiar, y a trav\u00e9s de esta cosa nos enfrentamos con alguna otra que no est\u00e1 presente, alguna otra que forma parte del mundo inmaterial, invisible, porque es s\u00f3lo pensable, imaginable. (Calvino, 1980: 33)<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Ludmila, la protagonista femenina del libro, a\u00f1ade: \u00ab\u2026O que no est\u00e1 presente porque a\u00fan no existe, algo deseado, temido, posible o imposible\u00bb. (ib\u00edd.) En este \u00faltimo caso se afirma no tanto la deriva hacia la muerte de los libros (sugerida por Uzzi-Tuzii en otras p\u00e1ginas de la novela), como sobre todo su existencia en los cuerpos. Lo que hacen visibles los lapsus y m\u00ednimos errores de los libros reescritos de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;es precisamente las vidas que han vivido. Lo que se\u00f1alan es el intervalo de vida por la que el texto pasa entre su dos existencia inertes en papel, la original y la reescritura. En este segundo libro se puede acceder de manera oblicua al espacio entre, entre dos libros, entre dos estabilidades, esa zona opaca, intermedia y generalmente inaccesible.<\/p>\n\n\n\n<p><em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;es un proyecto bello en su econom\u00eda de medios y simplicidad: memorizar libros y luego llevarlos a papel desde el recuerdo. Pero esta sencillez alcanza un gran impacto porque sacude la estabilidad y los principios fundamentales de unicidad y autenticidad del origen en el que todav\u00eda se basa no s\u00f3lo la tradici\u00f3n escrita, sino nuestra cultura en general. El gesto de ser fiel no al texto en t\u00e9rminos de identidad, sino a su vida en contacto con un cuerpo, es un gesto liberador, que permite la diferencia, que rompe con una pureza conseguida a base de la destrucci\u00f3n de toda ambivalencia, de toda equivocidad, de todo incremento, de todo lo que resulta excesivo, esto es, del cuerpo para la letra y de las autor\u00edas que se enredan subrepticiamente entre las l\u00edneas. En el caso de los libros de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>&nbsp;ocurre algo similar a la lectura ficcional de&nbsp;<em>El Quijote<\/em>&nbsp;de Menard, una lectura en la que se lee siempre mucho m\u00e1s de lo que encontrar\u00edamos en un libro convencional de un solo autor. La propuesta de&nbsp;<em>Time has fallen\u2026<\/em>, tan imaginativa como las mejores ficciones de Borges, \u00abpuebla de aventuras los libros m\u00e1s calmosos.\u00bb (Borges, 1942: 29)<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>Referencias bibliogr\u00e1ficas<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>BARTHES, R. (1974): \u00abTexto (teor\u00eda del)\u00bb, en&nbsp;<em>Variaciones sobre la escritura<\/em>, Barcelona, Paid\u00f3s, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p>BORGES, J. L. (1942):&nbsp;<em>Ficciones<\/em>, Madrid, Alianza Editorial, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>BORGES, J. L. (1983):&nbsp;<em>Cuentos completos<\/em>, Barcelona, Lumen, 2011.<\/p>\n\n\n\n<p>BORGES, J. L. \u2013 BIOY CASARES, A. (1967):&nbsp;<em>Cr\u00f3nicas de Bustos Domecq<\/em>, Barcelona, Losada, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>CALVINO, I. (1979):&nbsp;<em>Si una noche de invierno un viajero<\/em>, Barcelona, Bruguera, 1980.<\/p>\n\n\n\n<p>CANFORA, L. (2002):&nbsp;<em>El copista como autor,<\/em>&nbsp;Salamanca: Delirio, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>DE HAMEL, Ch. (1992):&nbsp;<em>Copistas e iluminadores<\/em>, Madrid: Akal, 1999.<\/p>\n\n\n\n<p>DUNOYER, V. \u2013 PINGET, R. (2017):&nbsp;<em>Mon Songe<\/em>, Bruselas, Time has fallen asleep in the afternoon sunshine.<\/p>\n\n\n\n<p>KROKAERT, W. \u2013 GILLIAMS, M. (2016):&nbsp;<em>Elias of het gevecht met de nachtegalen<\/em>, Bruselas, Time has fallen asleep in the afternoon sunshine.<\/p>\n\n\n\n<p>MANGUEL, A. (1996):&nbsp;<em>Una historia de la lectura<\/em>, Buenos Aires, Siglo XXI, 2014.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00d6ZDAMAR, E. S. \u2013 AHMED, S.S. (2016)&nbsp;<em>Seltsame Sterne starren zur Erde, Bruselas,&nbsp;<\/em>Time has fallen asleep in the afternoon sunshine.<\/p>\n\n\n\n<p>ROUSSEAU, J. J. \u2013 LUDI, S. (2016):&nbsp;<em>R\u00eaveries du promeneur solitaire<\/em>, Bruselas, Time has fallen asleep in the afternoon sunshine.<\/p>\n\n\n\n<p>STOPPARD, T. (1997):&nbsp;<em>The Invention of Love,&nbsp;<\/em>Nueva York, Grove Press.<\/p>\n\n\n\n<p>[1]&nbsp;El presente art\u00edculo es resultado de una investigaci\u00f3n llevada a cabo en los \u00faltimos tres a\u00f1os. Pero en un nivel m\u00e1s profundo tiene que ver con cuestiones personales que suelen permanecer silenciadas detr\u00e1s del texto y que en este caso hago manifiestas. Estas p\u00e1ginas, como todas las otras que he escrito, le deben much\u00edsimo, casi todo, a mi padre: la curiosidad intelectual, la pasi\u00f3n por la literatura, el inter\u00e9s por explorar pr\u00e1cticas art\u00edsticas que transitan entre diferentes territorios, adem\u00e1s de su inestimable apoyo en todos los niveles (personal, vital, o acad\u00e9mico, entre otros) a mi trabajo como investigadora. Gracias una vez m\u00e1s, gracias siempre.<\/p>\n\n\n\n<p>[2]&nbsp;Todos los comentarios y an\u00e9cdotas relatados de los participantes del proyecto han sido recogidos durante mi estancia en las tres semanas de residencia del proyecto en el Kunsten Festival des Arts (Bruselas), del 6 al 27 de mayo de 2017.<\/p>\n\n\n\n<p>[3]&nbsp;No deja de resultar significativo que, aun siendo una experiencia com\u00fan a todas las personas que han aprendido libros de memoria en este proyecto, yo escuchara esta an\u00e9cdota de la desintegraci\u00f3n del libro a medida que se aprende por parte de quien hab\u00eda memorizado&nbsp;<em>La metamorfosis<\/em>&nbsp;de Franz Kafka.<\/p>\n\n\n\n<p>[4]&nbsp;Los ejemplares se han publicado con la informaci\u00f3n gen\u00e9rica y con 280 p\u00e1ginas en blanco para ser posteriormente escritas a mano por Sonia Si Ahmed.<\/p>\n\n\n\n<p>[5]&nbsp;El caso de una lectora de&nbsp;<em>I am a cat<\/em>&nbsp;de Soseki Natsume, de Mette Edvardsen es particularmente divertido: en el libro se habla de un gato macho de tres colores, cosa que es imposible, coment\u00f3 la lectora, ya que los gatos de tres colores son siempre hembras. Desde entonces Edvardsen no puede evitar pensar en ello cada vez que lee el pasaje para alguien.<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Perez-Royo-Autorias-subterraneas.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Pe\u0301rez-Royo-Autori\u0301as-subterra\u0301neas.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-f8fb65cd-559a-40f7-8ab2-c652b0ac35e0\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Perez-Royo-Autorias-subterraneas.pdf\">Pe\u0301rez-Royo-Autori\u0301as-subterra\u0301neas<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/Perez-Royo-Autorias-subterraneas.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-f8fb65cd-559a-40f7-8ab2-c652b0ac35e0\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Obras<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2010\/11\/02\/time-has-fallen-asleep-in-the-afternoon-sunshine\/\" data-type=\"post\" data-id=\"4375\">Time has fallen asleep in the afternoon sunshine,<\/a> <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2005\/11\/02\/mette-edvardsen\/\" data-type=\"post\" data-id=\"4363\">Mette Edvardsen<\/a>, 2010<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Texto, cuerpo y vida en \u00abTime has fallen asleep in the afternoon sunshine\u00bb. Victoria P\u00e9rez Royo, 2017<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":4377,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,259],"tags":[326,13,327,145],"class_list":["post-8052","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","category-textos-de-victoria-perez-royo-texto","tag-literatura","tag-memoria","tag-reescritura","tag-tiempo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8052","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=8052"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8052\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":8180,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/8052\/revisions\/8180"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4377"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=8052"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=8052"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=8052"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}