{"id":7804,"date":"2009-09-07T19:09:00","date_gmt":"2009-09-07T17:09:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=7804"},"modified":"2026-02-22T13:47:11","modified_gmt":"2026-02-22T12:47:11","slug":"while-we-were-holding-it-together","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2009\/09\/07\/while-we-were-holding-it-together\/","title":{"rendered":"While we were holding it together (rese\u00f1a)"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">de Ivana M\u00fcller<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/02\/21\/jose-a-sanchez\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5613\">Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/a>. 2009<\/h4>\n\n\n\n<p>Una pieza basada en la inmovilidad, la imaginaci\u00f3n y la co-presencia. Una imagen est\u00e1tica: cinco cuerpos distribuidos en el espacio en poses fijas poco sugerentes. \u00bfC\u00f3mo construir a partir de ah\u00ed una f\u00e1bula?<\/p>\n\n\n\n<p>La inmovilidad es la primera condici\u00f3n de la pieza: los actores adoptan una pose, aparentemente arbitraria, probablemente si lo hubieran sabido habr\u00edan buscado algo m\u00e1s interesante, o menos inc\u00f3modo, como una de las int\u00e9rpretes asegura a los pocos minutos. \u00bfC\u00f3mo va a imaginar el espectador que esta inmovilidad se mantendr\u00e1 pr\u00e1cticamente durante la hora que dura su no-acci\u00f3n? El espectador, desconcertado al principio, tal vez impaciente, acaba acostumbr\u00e1ndose y haci\u00e9ndose a la idea, tras dos o tres oscuros, que as\u00ed ser\u00e1. Su acomodamiento le hace olvidar a veces el dolor presumiblemente cada vez m\u00e1s acentuado que esas poses gratuitas provocan a los int\u00e9rpretes. Su dolor es la condici\u00f3n de su libertad como personajes para imaginar lo no visible, los mundos paralelos. Su dolor es tambi\u00e9n el nuestro, de espectadores, incapaces de adelantarnos a su imaginaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La imaginaci\u00f3n es el n\u00facleo de la pieza. Asociaciones derivadas de la imagen que la figura est\u00e1tica de cada uno provoca. Im\u00e1genes de s\u00ed. Im\u00e1genes de los otros. La inmovilidad cancela la imagen y convierte el espacio en resonante. Sin embargo, a\u00fan funcionan los gestos, a\u00fan funciona en ocasiones la superposici\u00f3n de la imaginaci\u00f3n y la figura. Tras algunos fundidos a negro, el oscuro se instala en escena y las voces nos llegan desde la oscuridad. La asociaci\u00f3n con&nbsp;<em>Los ciegos<\/em>de Maeterlinck se hace entonces m\u00e1s evidente: se habla del bosque, se siente la soledad, la ausencia de visi\u00f3n se torna angustiosa. Es curioso: a pesar de que la imagen aporta muy poco, la visibilidad de los cinco cuerpos y de los cinco rostros hace soportable la&nbsp;<em>espera,&nbsp;<\/em>calma la angustia, el abismo de la muerte que se anuncia en alg\u00fan momento y que alguno de los actores hace expl\u00edcito. Mientras nos veamos, estamos a salvo.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta es la tercera condici\u00f3n de la pieza: la co-presencia. Los actores no se miran entre s\u00ed, pero como sus posiciones no var\u00edan, es como si se vieran: la imaginaci\u00f3n funciona sobre las figuras para la construcci\u00f3n fabulesca. La incomunicaci\u00f3n visual antecede a la verbal. El discurso de cada int\u00e9rprete es referencial en relaci\u00f3n al p\u00fablico, pero performativo en relaci\u00f3n a los otros. \u00bfNo lo es tambi\u00e9n en relaci\u00f3n al espectador? Las voces transmiten imaginaciones s\u00f3lo para afirmar la persistencia de la voz, o, como el t\u00edtulo sugiere, para sostener la visibilidad. Es la voz que la que construye la imagen, el espect\u00e1culo, porque los cuerpos han renunciado a su capacidad: son potencia muda.<\/p>\n\n\n\n<p>La diferencia con&nbsp;<em>Los ciegos<\/em>&nbsp;radica en la ausencia de espacio trascendente: la imaginaci\u00f3n es inmanente y es lo que nos salva, por el momento (\u201cwhile we\u201d). El reconocimiento de la inmanencia hace posible el humor, y tambi\u00e9n la complicidad con el p\u00fablico, que es introducido en el espect\u00e1culo. En la primera parte, por medio de las rupturas de la ficci\u00f3n b\u00e1sica, es decir, el reconocimiento de la actuaci\u00f3n como actuaci\u00f3n. En la segunda, por medio de la inclusi\u00f3n de sus cuerpos inm\u00f3viles en los est\u00edmulos a la imaginaci\u00f3n de los int\u00e9rpretes y la superposici\u00f3n de sus figuras con las de im\u00e1genes diversas.<\/p>\n\n\n\n<p>Los cambios en la situaci\u00f3n b\u00e1sica tienen que ver con el cambio de identidad: viajar de un cuerpo a otro. Si el cuerpo reducido a inmovilidad pierde toda relevancia en la construcci\u00f3n de la identidad, del sujeto, \u00bfqu\u00e9 importancia tiene la asignaci\u00f3n de una u otra subjetividad a ese cuerpo? Las voces comienzan entonces a mudar de cuerpo. Y a las voces, siguen los cuerpos mismos: los actores intercambian sus posiciones en escena, adoptando las poses de los otros. Las voces cambian de un lugar a otro por medio de un dispositivo de voz grabada que no es ocultado al espectador. El juego se hace visible como juego. Pero no por ello aten\u00faa la inquietud.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando la situaci\u00f3n b\u00e1sica se reestablece, el espectador se reacomoda. Sin embargo, las voces contin\u00faan fluctuando: ya nunca ser\u00e1 posible volver al principio. El tiempo, pese a su aparente ausencia, se hace presente en la irreversibilidad del proceso. Sin embargo, precisamente esa irreversibilidad no es tal, es uno de los elementos m\u00e1s artificiosos de todo el espect\u00e1culo. Los actores podr\u00edan perfectamente volver a hablar en directo. Pero \u00bfpodr\u00edan evitar el temblor de sus manos? \u00bfPodr\u00edan permanecer tan siquiera media hora m\u00e1s en esas posiciones? No, la irreversibilidad no tiene que ver con el dispositivo l\u00fadico, sino con la resistencia del cuerpo negado. Es el cuerpo el que se hace visible todo el tiempo, y la voz que juega con \u00e9l al final escapa<\/p>\n\n\n\n<p>La imaginaci\u00f3n sin cuerpo es una ficci\u00f3n inhumana, es una de las figuras de la muerte. La pieza de Ivana Muller es una vanitas materialista: una invitaci\u00f3n al juego, a la comunicaci\u00f3n extrema, a la libertad del nosotros. Es tambi\u00e9n una reflexi\u00f3n sobre el tiempo, sobre el tiempo expandido, sobre el tiempo que contiene pasado y futuro, presencia y potencialidad. Pero sobre todo, es un cuadro en el que todas nuestras fantas\u00edas invisibles pueden ser pintadas: nuestros deseos secretos, nuestras ocurrencias absurdas, la inconfesable representaci\u00f3n de nosotros mismos y de los otros, nuestra necesidad de \u201cvolver\u201d y nuestra resistencia a abandonar a los otros y perder la oralidad que nos habita como animales humanos y que nos une a esa voluntad que reconocemos en cada repetici\u00f3n singular.<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/p>\n\n\n\n<p>Estambul, 2009<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><\/a><br>Este texto est\u00e1 bajo una&nbsp;<a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\">licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>de Ivana M\u00fcller Jos\u00e9 A. 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