{"id":7720,"date":"2019-02-06T13:03:00","date_gmt":"2019-02-06T12:03:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=7720"},"modified":"2026-03-30T16:33:07","modified_gmt":"2026-03-30T14:33:07","slug":"las-reglas-del-ghetto-nuovo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2019\/02\/06\/las-reglas-del-ghetto-nuovo\/","title":{"rendered":"Las reglas del ghetto nuovo."},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Arquitectura y exclusi\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/03\/12\/fernando-quesada\/\" data-type=\"post\" data-id=\"8585\">Fernando Quesada<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2019<\/h5>\n\n\n\n<p>QUESADA L\u00d3PEZ, Fernando: \u00abThe Superlabyrinth of the Community in Exile. Venice&#8217;s Ghetto\u00bb. Vesper. Journal of Architecture, Arts and Theory. 2019. N\u00fam ,1 , pp. 114-126<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>ghetto nuovo<\/em>&nbsp;de Venecia es una estructura arquitect\u00f3nica de enorme claridad formal, una condici\u00f3n completamente mantenida en su planta desde su fundaci\u00f3n hasta la actualidad que se ha prestado y se presta a las evocaciones sociales de una comunidad de alteridad m\u00e1s o menos arm\u00f3nica. Durante trescientos a\u00f1os permaneci\u00f3 cerrado por la noche y patrullado por vigilantes n\u00e1uticos en el canal que lo rodea. Presenta muchas similitudes con otras zonas residenciales de la ciudad construidas alrededor de un&nbsp;<em>campo<\/em>, es una estructura de viviendas en altura muy compacta que deja un vac\u00edo central con tres pozos. Sin embargo, la subdivisi\u00f3n interior de sus espacios y su altura es una anomal\u00eda en el tejido urbano veneciano que hizo del gueto un objeto de atenci\u00f3n para los viajeros, los cronistas e incluso para los propios venecianos. A pesar de su condici\u00f3n ca\u00f3tica, espont\u00e1nea, ex\u00f3tica y pintoresca, este art\u00edculo interpreta el gueto como una estructura arquitect\u00f3nica altamente reglada, repleta de contradicciones y representativa de la condici\u00f3n errante que ha caracterizado hist\u00f3ricamente a la cultura hebrea. En su forma de superlaberinto el gueto es una anti-ciudad y una anti-arquitectura del exilio que maneja par\u00e1metros alternativos muy complejos de inclusi\u00f3n y exclusi\u00f3n, de ciudadan\u00eda y de destierro, de forma arquitect\u00f3nica y significaci\u00f3n social, todos ellos par\u00e1metros abiertamente desplazados dentro de un r\u00edgido contenedor arquitect\u00f3nico (Figura 1).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"534\" height=\"591\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7722\" style=\"width:398px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-1.jpg 534w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-1-271x300.jpg 271w\" sizes=\"auto, (max-width: 534px) 100vw, 534px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 1. Jacopo de\u2019Barbari. Planta perspectiva de Venecia, 1500.<\/p>\n\n\n\n<p>El&nbsp;<em>ghetto nuovo&nbsp;<\/em>de Venecia es una compleja arquitectura urbana dentro de otra mayor, incluso una especie de ciudad dentro de otra. Por sus peculiaridades de todo tipo ha sido objeto de innumerables construcciones literarias, especialmente entre los escritores viajeros de tendencia rom\u00e1ntica&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn1\">[1]<\/a>. El gueto fue el lugar cerrado de residencia obligada de los jud\u00edos venecianos durante casi trescientos a\u00f1os desde 1516, fecha en la que se decret\u00f3 su clausura y separaci\u00f3n del resto de la ciudad, hasta 1797, cuando las tropas napole\u00f3nicas destruyeron las puertas de madera que lo hab\u00edan mantenido cerrado todo ese tiempo. La mayor parte de las representaciones literarias responsables del imaginario ex\u00f3tico y de alteridad del gueto fueron realizadas, sin embargo, tras su reapertura, en plena coincidencia con el orientalismo rom\u00e1ntico, lo que resulta en una enorme paradoja&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn2\">[2]<\/a>. Una de las narraciones m\u00e1s conocidas sobre el gueto que describe un lugar laber\u00edntico a todos los niveles imaginables es el relato corto de Rainer Maria Rilke&nbsp;<em>Una escena del gueto de Venecia<\/em>, que formaba parte de su libro de prosa&nbsp;<em>Historias del Buen Dios<\/em>, publicado en 1900.<\/p>\n\n\n\n<p>En este cuento dos hombres cultivados mantienen una conversaci\u00f3n sobre Italia y Venecia. Cuando uno de ellos va describiendo con cierta arrogancia intelectual los clich\u00e9s venecianos del esplendor, el arte, la sofisticaci\u00f3n del exceso y el encanto urbano, el otro le responde con una alegor\u00eda sobre el gueto de Venecia. En su cr\u00f3nica describe la plaza central y las casas en altura y a una serie de personajes, siendo el primero de todos ellos un joven que es uno de los protagonistas de esta historia. Se trata del Marcantonio Priuli, hijo de un funcionario veneciano que cada noche, vestido de negro y enmascarado, acude a la plaza central del gueto y, cuando desaparecen los rastros de la presencia humana, se dirige furtivamente a una de las casas de la plaza. All\u00ed le espera Esther, la m\u00e1s joven de las muchas nietas del rico orfebre Melquisedec, que est\u00e1 sentada a los pies de su abuelo en el piso bajo de la casa sobre cojines de plata. El joven veneciano toma tambi\u00e9n asiento a los pies del anciano junto a Esther y les relata historias de Venecia y sus costumbres, algo que el orfebre y la nieta escuchan como si todo ello proviniese de otro mundo. Aunque el rico Melquisedec goza de libertad de movimientos, cuando ha hecho incursiones en la ciudad ha advertido que los venecianos le tratan con condescendencia, por lo que procura que su vida se mantenga dentro de los estrictos l\u00edmites del gueto.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"939\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7723\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-2.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-2-96x300.jpg 96w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 2. A. Gaspari. Scala di Camis Ebreo, siglo XVII, Museo Correr. Fuente: Ennio Concina,&nbsp;<em>La citt\u00e0 degli ebrei.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al discurrir el tiempo con las visitas regulares de Marcantonio, y al avanzar en edad el anciano Melquisedec, este decide ir cambiando su habitaci\u00f3n hasta dos o tres veces por a\u00f1o dentro del mismo edificio, cada vez m\u00e1s arriba en los nuevos pisos a\u00f1adidos, a los que se traslada junto a su inseparable nieta Esther (Figura 2). Al salir a la terraza desde los min\u00fasculos aposentos, una terraza que era la m\u00e1s alta de todas las circundantes, Esther y Melquisedec pudieron por fin ver ellos mismos esa ciudad de la que Marcantonio les hablaba cada noche y a la que, por propia decisi\u00f3n pero motivados por las particulares condiciones de su existencia, nunca acud\u00edan. Fue entonces cuando Marcantonio dej\u00f3 de visitarles; ya no era necesaria la intervenci\u00f3n de un mediador para conocer lo otro, pod\u00edan verlo con sus propios ojos. Desde la terraza se ve\u00eda un famoso palacio y las c\u00fapulas de las iglesias. Un d\u00eda cruzando la plaza Melquisedec es asediado por los habitantes del gueto, que le informan de la inminente invasi\u00f3n de Venecia y del incierto futuro del gueto, del que se rumorea que se abrir\u00e1 a la ciudad con la demolici\u00f3n de las puertas con las que cada noche se cerraba desde hac\u00eda casi trescientos a\u00f1os. El anciano solo respondi\u00f3 a estas dudas con un gesto silencioso de afirmaci\u00f3n de lo inevitable. Acababa de construirse la m\u00e1s alta de las estancias para su nuevo traslado y le tom\u00f3 medio d\u00eda subir desde el piso bajo a la c\u00faspide de su nueva casa junto a la embarazada Esther, que dio a luz en esa habitaci\u00f3n a un ni\u00f1o<\/p>\n\n\n\n<p>Al recuperarse del parto Esther sali\u00f3 a la terraza con su beb\u00e9 en brazos, encontr\u00e1ndose all\u00ed con su abuelo. Miraron al horizonte y vieron por primera vez el mar. Esther levant\u00f3 al beb\u00e9 como en ofrenda y cay\u00f3 con \u00e9l al vac\u00edo de la plaza, sigui\u00e9ndole de inmediato el anciano. Este es el sorprendente e inesperado final del cuento de Rilke. Al acabar este enigm\u00e1tico relato, el lector se encuentra con la responsabilidad de intentar comprender el motivo de esa dr\u00e1stica decisi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>El 26 de marzo de 1516 el gobierno de la Rep\u00fablica de Venecia decret\u00f3 que los jud\u00edos residentes en la ciudad deb\u00edan vivir exclusivamente dentro de las fronteras del entonces llamado&nbsp;<em>ghetto nuovo<\/em>, una isla dentro de la isla veneciana que antes hab\u00eda sido parte de un complejo industrial junto al&nbsp;<em>ghetto vecchio<\/em>&nbsp;y que era, ligada a la industria de la fundici\u00f3n de metales, un espejo en menor escala del&nbsp;<em>Arsenale&nbsp;<\/em>y su complemento funcional&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn3\">[3]<\/a>. El gueto de Venecia naci\u00f3 como f\u00e1brica militar y fue fruto de la nueva pol\u00edtica veneciana al consolidar su presencia estrat\u00e9gica en&nbsp;<em>terra ferma<\/em>&nbsp;por perder el monopolio comercial del Mediterr\u00e1neo. (Figura 3).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"755\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7724\" style=\"aspect-ratio:1.017215244694673;width:379px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-3.jpg 768w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-3-300x295.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 3. Guido Costante Sullam. Pianta dimostrante lo sviluppo del Guetto di Venezia dal 1516 al 1707, Archivio di Stato di Venezia. En el centro se aprecia el&nbsp;<em>Ghetto Nuovo<\/em>&nbsp;en negro, a su derecha el&nbsp;<em>Ghetto Vecchio&nbsp;<\/em>&nbsp;en rayado, y al sur el&nbsp;<em>Ghetto Novissimo<\/em>&nbsp;en gris.<\/p>\n\n\n\n<p>Es por eso por lo que puede afirmarse que desde su origen fue una estructura urbana can\u00f3nicamente moderna y parte de un sistema m\u00e1s amplio. El llamado&nbsp;<em>ghetto nuovo<\/em>&nbsp;fue construido por ciudadanos venecianos como una estructura residencial de alquiler alrededor de un patio a finales del siglo XV, con dos plantas de altura y con un car\u00e1cter totalmente uniforme.<\/p>\n\n\n\n<p>En marzo del a\u00f1o del decreto los cristianos que viv\u00edan en este&nbsp;<em>corte di case<\/em>&nbsp;abandonaron su residencia y los jud\u00edos entraron a vivir en \u00e9l a finales de julio, con grandes incrementos en los alquileres y una cesi\u00f3n de uso de vivienda vitalicia. Durante los dos siglos posteriores fue variando progresivamente el porcentaje de propietarios jud\u00edos, que fueron adquiriendo las casas en propiedad hasta casi obtener la totalidad. El espacio central, sin embargo, se mantuvo en las manos de una familia veneciana durante mucho tiempo; fue ese&nbsp;<em>dato<\/em>&nbsp;lo que garantiz\u00f3 su permanencia morfol\u00f3gica.<\/p>\n\n\n\n<p>Fruto del decreto de 1516 sus puertas se deb\u00edan cerrar a medianoche, bajo una estricta vigilancia pagada por los propios habitantes jud\u00edos, y abrirse al amanecer al toque de la primera campana de la bas\u00edlica de San Marcos&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn4\">[4]<\/a>. El canal que rodea a esta isla era controlado en todo momento para evitar transacciones de cualquier tipo a trav\u00e9s de puertas, de sus dos puentes o de ventanas: cualquier apertura al exterior quedaba vigilada. Se inauguraba un complejo sistema de transacciones humanas en una arquitectura radical que delimitaba claramente un interior y un exterior. La ciudad hab\u00eda alojado a una numerosa comunidad de jud\u00edos para vitalizar su actividad comercial desde 1290, cuando Inglaterra decret\u00f3 la primera gran expulsi\u00f3n de jud\u00edos, seguida de Francia en 1306, Espa\u00f1a en 1492 y Portugal en 1497. A pesar del riguroso control comercial establecido para los comerciantes jud\u00edos en Venecia \u2014que por ejemplo no ten\u00edan acceso al mercado de Rialto, reservado a los mercaderes patricios\u2014 sus movimientos y actividades fueron tolerados durante casi tres siglos desde su llegada masiva en el siglo XIII, hasta el decreto que convirti\u00f3 a esta zona de la ciudad en una comunidad cerrada y separada del resto por completo.<\/p>\n\n\n\n<p>El llamado&nbsp;<em>ghetto nuovo<\/em>&nbsp;fue el lugar elegido para el exilio interior de los jud\u00edos, que se transfirieron all\u00ed procedentes de otros pa\u00edses, otras \u00e1reas de la ciudad y territorios en tierra firme. Su estructura urbana alrededor de un gran patio y la ausencia de iglesias y palacios lo hac\u00edan perfecto para el nuevo cometido: alojar a una poblaci\u00f3n uniforme de iguales entre s\u00ed y de absoluta alteridad respecto al exterior. Dos \u00fanicos puentes de madera conectaban esta isla al resto de la ciudad, por lo que resultaba ideal como lugar de ensayo de este nuevo modelo de exclusi\u00f3n inclusiva que acabar\u00eda convirti\u00e9ndose, a los ojos de los cristianos occidentales, en un s\u00edmbolo absoluto de otredad y exotismo.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando Napole\u00f3n acab\u00f3 con el control biopol\u00edtico directo de los jud\u00edos del gueto volviendo a abrirlo a la ciudad se produjo un nuevo \u00e9xodo, esta vez del gueto hacia el resto de barrios&nbsp;<em>respetables<\/em>, por lo que la clase social y no la etnia o la religi\u00f3n fue el distintivo que marc\u00f3 esta nueva migraci\u00f3n interior. Durante los trescientos a\u00f1os en los que el gueto estuvo cerrado, y para absorber el incremento de poblaci\u00f3n, tuvo que crecer en vertical, produciendo sus caracter\u00edsticos edificios de vivienda de hasta siete plantas con alturas de piso muy ajustadas, lo que marc\u00f3 su silueta urbana como una aut\u00e9ntica muralla. Fue ese aspecto amurallado lo que en gran medida contribuy\u00f3 a una lectura del gueto como comunidad unificada o una&nbsp;<em>polis<\/em>, pero cargada de alteridad y de exotismo incluso en una ciudad tan orientalizada como Venecia (Figura 4). Mientras que la mayor\u00eda de cronistas retrataron al gueto a partir de cierto antisemitismo, fruto de una visi\u00f3n can\u00f3nicamente orientalista, el relato de Rilke lo presenta con todas sus paradojas, su ambig\u00fcedad y su complejidad.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"594\" height=\"710\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7725\" style=\"aspect-ratio:0.8366170217502615;width:310px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-4.jpg 594w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-4-251x300.jpg 251w\" sizes=\"auto, (max-width: 594px) 100vw, 594px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 4. Maurice Maeterlink. Frontispicio de&nbsp;<em>Der Schatz der Armen<\/em>&nbsp;(El tesoro de los humildes) 1898.<\/p>\n\n\n\n<p>El origen de las ciudades ha sido descrito desde dos puntos de vista bien distintos, que son antagonistas en su ra\u00edz pero que presentan ciertos rasgos complementarios. Estos dos modelos occidentales son la&nbsp;<em>polis&nbsp;<\/em>griega y la&nbsp;<em>urbs<\/em>&nbsp;romana&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn5\">[5]<\/a>. En el primero la construcci\u00f3n f\u00edsica antecede a la condici\u00f3n de ciudadan\u00eda, el grupo est\u00e1 previamente constituido sobre una base \u00e9tnica y tribal de lazos previamente establecidos. En el segundo sucede a la inversa, es el acuerdo entre personas sin v\u00ednculos previos lo que antecede a la construcci\u00f3n f\u00edsica de lo que llamamos ciudad. Ambos modelos dieron lugar a las dos condiciones del individuo viviendo socialmente en grupo, el&nbsp;<em>polites<\/em>&nbsp;griego y el&nbsp;<em>civis&nbsp;<\/em>romano. En estos modelos la relaci\u00f3n con el espacio exterior es de gran importancia. La&nbsp;<em>polis<\/em>&nbsp;era incapaz de integrar la alteridad a partir de su base \u00e9tnica porque manten\u00eda excluidos a los extranjeros, las mujeres, los ni\u00f1os y los esclavos, que viv\u00edan en ella pac\u00edficamente sin la condici\u00f3n de ciudadanos. La&nbsp;<em>urbs<\/em>&nbsp;se basaba en la inclusividad, absorb\u00eda a la alteridad y la transformaba en ciudadan\u00eda al someterla al acuerdo primigenio y de derecho que se estableci\u00f3 como base constitutiva de su nacimiento. En el gueto de Venecia se pueden observar caracter\u00edsticas de ambos modelos, pero no es ni una cosa ni la otra. De hecho, es una versi\u00f3n negativa de ambas a pesar de que en \u00e9l su&nbsp; arquitectura lleve a considerar que pueda encarnar a una&nbsp;<em>polis<\/em>&nbsp;amurallada. El gueto es, pese a las apariencias, una arquitectura completamente desplazada de su condici\u00f3n formal urbana (Figura 5).<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"867\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/FIG-5-768x867-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7726\" style=\"aspect-ratio:0.8858193475391288;width:320px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/FIG-5-768x867-1.jpg 768w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/FIG-5-768x867-1-266x300.jpg 266w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 5. Hip\u00f3tesis de desarrollo a partir de la base topogr\u00e1fica del plano de Barbari antes de la segregaci\u00f3n jud\u00eda. Arriba el lugar del llamado&nbsp;<em>Geto de rame<\/em>&nbsp;y el&nbsp;<em>terren del Geto<\/em>. En el centro el gueto con la villa de Marco Ruzini. Abajo el estado tras la intervenci\u00f3n de Giacomo da Brolo. Fuente: Ennio Concina,&nbsp;<em>La citt\u00e0 degli ebrei.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Quiz\u00e1s la definici\u00f3n m\u00e1s radical del origen de la ciudad fue la de Jos\u00e9 Ortega y Gasset&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn6\">[6]<\/a>. Seg\u00fan Ortega el espacio originario de la ciudadan\u00eda es el lugar acotado para la discusi\u00f3n pol\u00edtica, que por lo tanto est\u00e1 dr\u00e1sticamente separado del espacio dom\u00e9stico, del de circulaci\u00f3n, del de la producci\u00f3n o del de descanso y relajaci\u00f3n. Hasta que tal espacio no se hace manifiesto el hombre debe ser considerado en continuidad con lo natural, lo que le llev\u00f3 a afirmar que las grandes civilizaciones anteriores a la griega no eran m\u00e1s que vegetaciones antropomorfas. A ese espacio seminal Ortega lo llam\u00f3 plaza, y desde su punto de vista es lo opuesto a la naturaleza, su negaci\u00f3n absoluta, un espacio artificial que sirve de laboratorio de ensayo de modos de vida en comunidad completamente nuevos y distintos a los que imponen las econom\u00edas agrarias de recolecci\u00f3n. Dentro de ese espacio impera el orden, el acuerdo y el consenso, y fuera de \u00e9l lo natural entendido como un espacio amorfo y sin fin. Es por lo tanto una definici\u00f3n muy parecida a la que Mircea Eliade dio del espacio sagrado en relaci\u00f3n con el profano. En el esquema cosmol\u00f3gico de Eliade, por comparaci\u00f3n con el anterior, lo sagrado es un marcador, no necesariamente un vac\u00edo acotado y arquitect\u00f3nico; puede ser un moj\u00f3n en medio de un desierto, no necesita el muro, la arquitectura.<\/p>\n\n\n\n<p>En el dialecto hebraico veneciano el t\u00e9rmino empleado para referirse al gueto fue otro bien distinto y libre de las connotaciones que ha adquirido posteriormente. Se trata del t\u00e9rmino&nbsp;<em>has\u00e8r<\/em>, que proviene del t\u00e9rmino hebreo&nbsp;<em>hatzer<\/em>&nbsp;cuyo significado es patio o plaza. De hecho, en origen el gueto no fue visto por sus habitantes como una prisi\u00f3n o una zona degradada, sino que fueron los ojos externos los que le asignaron estas caracter\u00edsticas puramente negativas y modernas. En muchas, si no todas las ciudades europeas en las que existieron comunidades hebreas numerosas, estas siempre tendieron a concentrarse en zonas muy concretas, que pod\u00edan incluso rodearse de murallas que la propia comunidad tend\u00eda a levantar con fines defensivos, no de segregaci\u00f3n, y que la propia comunidad controlaba.<\/p>\n\n\n\n<p>Venecia fue fundada en el a\u00f1o 421 como una comunidad de exiliados longobardos de origen germ\u00e1nico con dependencia pol\u00edtica de Bizancio hasta que en el a\u00f1o 726 se declara ciudad estado independiente. En el siglo XIII, cuando comienza a absorber jud\u00edos, su r\u00e9gimen legal era patricio y aristocr\u00e1tico, se adquir\u00eda la ciudadan\u00eda por nacimiento y esa condici\u00f3n estaba definida por oposici\u00f3n a la de los extranjeros u&nbsp;<em>oltramontani<\/em>, estando adem\u00e1s \u00edntimamente ligada a los privilegios comerciales&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn7\">[7]<\/a>. La afluencia de extranjeros motiv\u00f3 el desarrollo de un sistema de l\u00edmites legales a la condici\u00f3n de ciudadan\u00eda que, sin embargo, subvert\u00eda constantemente el principio fundamental del nacimiento, un sistema tan repleto de reglamentaci\u00f3n como de fisuras, huecos y ventanas de todo tipo.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"602\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-6.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7727\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-6.jpg 768w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-6-300x235.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 6. Raphael Custos. Patio del Fondaco dei Tedeschi, grabado de 1616. Saatlichte Museen zu Berlin, Kupferstichkabinett.<\/p>\n\n\n\n<p>En la cosmopolita Venecia siempre existi\u00f3 tensi\u00f3n entre etnias o comunidades religiosas, como demuestra la existencia del<em>&nbsp;Fondaco dei Tedeschi<\/em>, por mencionar el m\u00e1s conocido, que en el siglo XVI manten\u00eda a estos mercaderes dr\u00e1sticamente separados del resto de la ciudad en este enorme contenedor social y comercial, con espacios comerciales combinados con estancias b\u00e1sicas de descanso (Figura 6). Estos edificios, los&nbsp;<em>Fondaci<\/em>, funcionaban como h\u00edbridos tipol\u00f3gicos entre el mercado, el hotel y el consulado y en ellos se desarrollaba la vida comunitaria de alemanes, turcos, griegos, armenios o persas, pero no de los jud\u00edos, que renegociaban permanentemente sus condiciones de residencia. Esa pol\u00edtica de segregaci\u00f3n pragm\u00e1tica dio lugar a todo un laberinto de transacciones de intimidad entre todos los grupos, comunidades y etnias de la ciudad. El caso del&nbsp;<em>Fondaco dei Turchi<\/em>&nbsp;es muy singular. En 1621 los&nbsp;<em>Cincue Savi&nbsp;<\/em>del \u00f3rgano de control del&nbsp;<em>Dux<\/em>, el&nbsp;<em>Collegio dei Savi<\/em>, determinaron que cualquier transacci\u00f3n visual entre el&nbsp;<em>Fondaco dei Turchi<\/em>&nbsp;y la ciudad de Venecia quedaba prohibida, por lo que deb\u00eda construirse una barricada alrededor del&nbsp;<em>Fondaco<\/em>&nbsp;o bien tabicar todas sus puertas y ventanas, para que los turcos y los venecianos no pudieran intercambiar la mirada mutua&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn8\">[8]<\/a>. La obsesi\u00f3n por el intercambio visual fue tan grande que incluso William Shakespeare la refleja en uno de los pasajes de su obra&nbsp;<em>El Mercader de Venecia<\/em>, publicada en 1600. En ese pasaje el prestamista Shylock da indicaciones espec\u00edficas a su hija Jessica sobre c\u00f3mo debe vigilar su casa para librarla de las posibles influencias negativas de los cristianos, de modo que le indica que bajo ning\u00fan concepto debe acercarse a la ventana ni mirar a trav\u00e9s de ella al exterior.<\/p>\n\n\n\n<p>Hear you me, Jessica:<\/p>\n\n\n\n<p>Lock up my doors; and when you hear the drum<\/p>\n\n\n\n<p>And the vile squealing of the wry-necked fife,<\/p>\n\n\n\n<p>Clamber not you up to the casements then,<\/p>\n\n\n\n<p>Nor thrust your head into the public street<\/p>\n\n\n\n<p>To gaze on Christian fools with varnished faces;<\/p>\n\n\n\n<p>But stop my house\u2019s ears\u2014I mean my casements (II.v.28\u201334)<\/p>\n\n\n\n<p>En Venecia se cerraba con muros, se barricaba y se invisibilizaba al otro en ambas direcciones. Rilke demostr\u00f3 los peligros que entra\u00f1a la transgresi\u00f3n de esta norma: no mirar\u00e1s al otro. Con esto se manten\u00eda la ciudad bien delimitada en un orden din\u00e1mico precario. La comunidad cristiana mayoritaria era la que quedaba as\u00ed sellada, con bolsas interiores de otredad, para mantener intacto su credo com\u00fan: la fe cristiana de la mano del \u00edmpetu comercial. En Venecia el impulso comercial caracter\u00edstico de su sistema de gobernanza motiv\u00f3 que existiesen m\u00faltiples formas de abordaje del cosmopolitismo, por lo que fue siempre un enorme laboratorio humano de inclusi\u00f3n y de exclusi\u00f3n social hecho piedra en sus arquitecturas. Su caracter\u00edstica morfolog\u00eda laber\u00edntica hizo posible que dentro de la gran isla existiesen islas menores, haciendo de la ciudad en su conjunto un superlaberinto. Igualmente laber\u00edntico y complejo era el sistema legal y comercial de convivencia, determinado en lo que se refiere a los jud\u00edos por la llamada&nbsp;<em>condotta<\/em>, el contrato establecido entre el gobierno y el individuo que pod\u00eda establecer un instituto de cr\u00e9dito a cambio del permiso de residencia y de cierta libertad de movimientos por un periodo claramente estipulado. As\u00ed pues, en el gueto existi\u00f3 en su misma base una relaci\u00f3n directa e \u00edntima entre su forma arquitect\u00f3nica y su forma legal, siendo una encarnaci\u00f3n arquitect\u00f3nica casi te\u00f3rica de lo que los griegos llamaron&nbsp;<em>nomos<\/em>&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn9\">[9]<\/a>. Sin embargo, los jud\u00edos no eran simplemente prestamistas en el siglo XVI, sino mucho m\u00e1s. Eran comerciantes, m\u00e9dicos y sobre todo puntos de contacto de la tupida red de poder e informaci\u00f3n con Oriente, el rival comercial de Venecia en el Mediterr\u00e1neo, por lo que su presencia en la ciudad era absolutamente necesaria para la supervivencia de todos. El complej\u00edsimo sistema de&nbsp;<em>condotte<\/em>&nbsp;y de todo tipo de contratos y servicios de visado es un an\u00e1logo a la estructura morfol\u00f3gica del gueto, como lo es su silueta amurallada y su secuencia impactante de huecos, algunos en lugares insospechados que desaf\u00edan el sentido com\u00fan.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"177\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-7.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7728\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-7.jpg 400w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-7-300x133.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 7. Esquema reconstructivo de un grupo de casas del gueto entre 1514 e 1521. Fuente: Ennio Concina,&nbsp;<em>La citt\u00e0 degli ebrei.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Al aumentar la poblaci\u00f3n jud\u00eda residente debieron realizarse operaciones arquitect\u00f3nicas en el gueto debido a los estrictos l\u00edmites espaciales. Aunque se construy\u00f3 una ampliaci\u00f3n racionalista, el&nbsp;<em>Ghetto Novissimo<\/em>, fue el&nbsp;<em>nuovo<\/em>&nbsp;el que experiment\u00f3 las transformaciones m\u00e1s radicales. Los interiores se subdividieron para poder alojar un n\u00famero mayor de dormitorios, e incluso algunos historiadores mencionan que se debieron hacer turnos para dormir por la ausencia de espacio disponible (Figura 7). Las plantas bajas, tradicionalmente dedicadas en exclusiva a la actividad comercial, se subdividieron horizontalmente con entreplantas, generando hileras irregulares de ventanas para dar luz y ventilaci\u00f3n. Los edificios aumentaron considerablemente el n\u00famero de plantas, hasta las seis o las siete y, en consecuencia, hubo derrumbes inesperados en ciertas ocasiones debido a la sobrecarga de las cimentaciones. En paralelo a la reglamentaci\u00f3n jur\u00eddica de la actividad comercial y p\u00fablica, tambi\u00e9n la residencial y privada estaba muy reglada, tanto o m\u00e1s que la anterior. Complejos sistemas de alquileres y permisos para las extensiones en altura en pisos o en&nbsp;<em>altane<\/em>&nbsp;regulaban los crecimientos interiores del&nbsp;<em>ghetto nuovo<\/em>, cuya organicidad pintoresca es inseparable de estos sistemas legislativos. Lo que a los rom\u00e1nticos viajeros y apasionados de la \u201carquitectura sin arquitectos\u201d les aparec\u00eda como una estructura natural, org\u00e1nica y espont\u00e1nea, no era sino una aut\u00e9ntica arquitectura legal, sobre-determinada por la jurisprudencia de la geopol\u00edtica comercial y la especulaci\u00f3n de los alquileres: la ley y el mercado fueron los arquitectos. En el gueto el aire lleg\u00f3 a ser objeto de especulaci\u00f3n inmobiliaria, generando un sistema arquitect\u00f3nico virtual de ordenaci\u00f3n y derechos de ocupaci\u00f3n arquitect\u00f3nica del aire.<\/p>\n\n\n\n<p>La morfolog\u00eda arquitect\u00f3nica parece apuntar a la comunidad perfecta, te\u00f3rica: una gran construcci\u00f3n comunal, una forma amurallada, un vac\u00edo central a disposici\u00f3n p\u00fablica. Sin embargo la construcci\u00f3n y la vida del gueto fue todo menos algo org\u00e1nico, natural o espont\u00e1neo. Los jud\u00edos que vivieron all\u00ed durante los trescientos a\u00f1os de encierro nocturno no pertenec\u00edan al mismo grupo \u00e9tnico, solo a la misma religi\u00f3n y actividad vital mayoritaria, el comercio, por lo que el experimento social del&nbsp;<em>ghetto nuovo<\/em>&nbsp;fue una combinaci\u00f3n an\u00f3mala y negativa de una&nbsp;<em>polis&nbsp;<\/em>&nbsp;y de una&nbsp;<em>urbs<\/em>, aunque en el fondo era una miniatura de la propia Rep\u00fablica de Venecia. Muchos y muy diversos or\u00edgenes \u00e9tnicos debieron convivir en esta isla del gueto, con procedencias en el llamado Levante, en Espa\u00f1a y Portugal, en Alemania o en la misma Italia, que a su vez constituyeron sus propias instituciones dentro de la isla. En el marco de la comunidad forzada por el exilio interior, la diferencia tuvo un papel muy destacado: cada comunidad \u00e9tnica construy\u00f3 su sinagoga, sus rituales sociales, sus organizaciones gremiales y fraternas y sus propias instituciones de caridad y asistencia. Solo la arquitectura de la exclusi\u00f3n, como un gran marco f\u00edsico y forzado desde el exterior, expresaba una \u00fanica comunidad, mientras que la vida diaria era cualquier cosa excepto armoniosa, equilibrada y comunitaria.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"300\" height=\"423\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-8.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7729\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-8.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-8-213x300.jpg 213w\" sizes=\"auto, (max-width: 300px) 100vw, 300px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 8. Secci\u00f3n de una vivienda del&nbsp;<em>Getto Novo<\/em>, siglo XVIII. Archivio di Stato. Fuente: Ennio Concina,&nbsp;<em>La citt\u00e0 degli ebrei.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>En el plano horizontal las diferencias tend\u00edan a ser \u00e9tnicas seg\u00fan el origen geogr\u00e1fico, una zonificaci\u00f3n seg\u00fan la procedencia. En el plano vertical las diferencias tend\u00edan a ser materiales y de clase, los ricos arriba y los pobres abajo (Figura 8). Solo desde el exterior, para la Rep\u00fablica de Venecia y para el extranjero visitante, era el gueto una comunidad identitaria \u00fanica y compacta, y esto queda reflejado completamente en su arquitectura, que refuerza esa lectura pintoresca amable que nada tiene que ver con la vida cotidiana de los habitantes. Inicialmente se instalaron los jud\u00edos italianos y alemanes, pero muy pronto llegaron los procedentes de Oriente Medio, los llamados levantinos, y los sefarditas de Espa\u00f1a y Portugal. Las m\u00faltiples sinagogas existentes en el gueto demuestran la enorme competitividad identitaria del interior de la comunidad jud\u00eda y el r\u00e9gimen interno de exclusiones mutuas, mientras que los dos \u00f3rganos de gobierno interno, los llamados&nbsp;<em>Va\u2019ad Gadol<\/em>&nbsp;(Gran Asamblea, \u00f3rgano de deliberaci\u00f3n) y&nbsp;<em>Va\u2019ad Katan<\/em>&nbsp;(Peque\u00f1a Asamblea, \u00f3rgano de legislaci\u00f3n), estaban abiertos a todos los miembros del sexo masculino previo pago de una cuota. En estos \u00f3rganos se escenificaba esa rivalidad y se llegaba a acuerdos de convivencia.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"720\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-9.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7730\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-9.jpg 768w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-9-300x281.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 9. Planta de las sinagogas del gueto. Fuente: Ennio Concina,&nbsp;<em>La citt\u00e0 degli ebrei.<\/em>1: Scuola Luzzatto. 2: Scuola Coanim. 3: Scuola Mesullamim. A: Scuola Grende Tedesca. B: Scuola Canton. C: Scuola Italiana. D: Scuola Levantina. E: Scuola Puonentina o Spagnola.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto las sinagogas y escuelas como los \u00f3rganos de gobierno siempre fueron invisibles para el extranjero e incluso para el mismo veneciano (Figura 9). Al contrario que la iglesia o las instituciones cristianas, las sinagogas jud\u00edas del gueto eran espacios interiores y carentes de expresi\u00f3n arquitect\u00f3nica. Las sinagogas no se ubican en la planta baja por imperativo lit\u00fargico (la ley hebraica llamada&nbsp;<em>halach\u00e0<\/em>), sino que se incrustan en la f\u00e1brica construida a una cierta altura del suelo, con accesos oscuros y dif\u00edciles. Solo algunos signos arquitect\u00f3nicos de ellas son visibles, por ejemplo peque\u00f1os vol\u00famenes o huecos protuberantes que confieren exotismo a las fachadas para los no iniciados, pero que a partir de una lectura formal arquitect\u00f3nica resultan tan enigm\u00e1ticos como el cuento de Rilke. El gran patio central del&nbsp;<em>ghetto nuovo<\/em>&nbsp;no est\u00e1 presidido por instituci\u00f3n alguna, es un continuo de huecos de arquitectura residencial que no queda interrumpido por ning\u00fan otro acontecimiento arquitect\u00f3nico al que servir\u00eda de peana o de marco. Adem\u00e1s, el orden y tama\u00f1o de huecos no es uniforme, ni la altura de piso ni los remates, sin embargo en ese desorden predomina una imagen equilibrada de conjunto debido a la uniformidad del hueco aislado.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Edward Said el nacionalismo es una afirmaci\u00f3n de pertenencia a un lugar concreto, a un grupo y a una herencia cultural&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn10\">[10]<\/a>. La comunidad de lenguaje, de h\u00e1bitos y de ritos orienta esta operaci\u00f3n para defenderse de los estragos del exilio. Esa transacci\u00f3n entre nacionalismo y exilio es, afirma Said, muy parecida a la dial\u00e9ctica que estableci\u00f3 Hegel entre amo y esclavo, que se informan y se constituyen mutuamente. El gueto fue as\u00ed durante trescientos a\u00f1os la encarnaci\u00f3n arquitect\u00f3nica de la tribu frente a la ciudad-estado, un lugar marcado por el agonismo, la latencia del conflicto y la reglamentaci\u00f3n, pero alternativamente por sus opuestos la convivencia, el inter\u00e9s mutuo y la transgresi\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"400\" height=\"167\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-10.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-7731\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-10.jpg 400w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Las-reglas-del-ghetto-nuovo.-Fernando-Quesada-2019-Fig-10-300x125.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 400px) 100vw, 400px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\">Fig. 10. P\u00e1ginas 54 y 55 de la edici\u00f3n original de&nbsp;<em>Vers une Architecture<\/em>&nbsp;de Le Corbusier, 1923.<\/p>\n\n\n\n<p>Los jud\u00edos, marcados por el exilio permanente, construyeron su \u00fanico an\u00e1logo a la arquitectura occidental \u2014el Templo de Salom\u00f3n\u2014 para superar las diferencias tribales en una coalescencia construida y dejar atr\u00e1s el modelo port\u00e1til e itinerante del Tabern\u00e1culo, una estructura m\u00f3vil que solo la mirada primitivista y orientalizante occidental \u2014consolidada a partir siglo XIX y estilizada por arquitectos como Le Corbusier\u2014, consider\u00f3 como&nbsp;<em>arquitectura<\/em>&nbsp;(Figura 10). En Occidente la arquitectura es considerada un artefacto que nos comunica sus valores como un hecho dado, de modo que lo que vemos es lo que hay&nbsp;<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftn11\">[11]<\/a>. Su procedencia ideol\u00f3gica es cristiana, habitar es entendido como vivir en paz, pero la testaruda realidad responde con contundencia: la imagen de vivir en paz que nos da la arquitectura no nos lleva a la realidad del entorno artificial de la ciudad, que es el \u00fanico&nbsp;<em>lugar<\/em>&nbsp;donde podemos vivir, sino al arc\u00e1dico aunque inexistente Jard\u00edn del Ed\u00e9n.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h2>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref1\">[1]<\/a>&nbsp;Shaul Bassi,&nbsp;<em>Re-imagining the Ghetto: Introduction to the Forum \u201cThe ghetto as a Victorian Text\u201d<\/em>, en \u00abPartian Answers\u00bb, Baltimore Tomo 13, n. 1,&nbsp; 2015, pp. 73-78. En este breve escrito se indica c\u00f3mo el gueto veneciano estaba ausente del llamado&nbsp;<em>Grand Tour<\/em>, aunque hubo algunas excepciones de cr\u00f3nicas de viajeros como la de Richard Lassels,&nbsp;<em>Voyage of Italy, or a complete Journey through Italy<\/em>&nbsp;de 1670. En las cr\u00f3nicas de John Ruskin, Thomas Mann, Henry James o Marcel Proust el gueto no aparece. Lord Byron relat\u00f3 su vista al cementerio jud\u00edo, pero no al gueto. Y la famosa referencia al gueto de Theophile Gautier en 1850 con su&nbsp;<em>Voyage en Italie<\/em>, marc\u00f3 un referente importante para otros autores, el del orientalismo antisemita.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref2\">[2]<\/a>&nbsp;Simon Levis Sullam,&nbsp;<em>Reinventing Jewish Venice: The Scene of the Ghetto between Monument and Metaphor<\/em>, en Magdalena Walig\u00f3rska y Sophie Wagenhofer (eds.),&nbsp;<em>Cultural Representations of Jewish at the Turn on the 21st Century<\/em>, European University Institute, Department of History and Civilization, Firenze 2010, pp. 13-27. En este ensayo el autor repasa las representaciones del gueto en cuatro fases sucesivas desde que se reabri\u00f3 en 1797: orientalizaci\u00f3n, nacionalizaci\u00f3n patri\u00f3tica, museificaci\u00f3n y finalmente el escenario vac\u00edo de la met\u00e1fora, que describir\u00eda su condici\u00f3n actual. En otro estudio mucho m\u00e1s pormenorizado y con una extensa bibliograf\u00eda del mismo autor: Simon Levis Sullam,&nbsp;<em>Una comunit\u00e0 ebraica \u201cImmaginata\u201d, dal ghetto alla grande guerra<\/em>, en \u00abStudi Storici\u00bb, Anno 41, n. 3, Fondazione Istituto Gramsci, 2000, pp. 619-645, se repasan las representaciones literarias del gueto desde su fundaci\u00f3n hasta la Segunda Guerra Mundial. El autor reconstruye el proceso de constituci\u00f3n identitaria que ha tenido lugar a lo largo de ese dilatado periodo.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref3\">[3]<\/a>&nbsp;Ennio Concina, Ugo Camerino y Donatela Calabi,&nbsp;<em>La citt\u00e0 degli ebrei: Il ghetto di Venezia, architettura e urban\u00edstica<\/em>, Albrizzi Editore, Venezia 1991. En esta amplia publicaci\u00f3n no solo pueden consultarse numerosos documentos gr\u00e1ficos originales y reconstrucciones, sino que suministra una gran cantidad de fuentes primarias de archivo. Es una fuente importante para conocer al detalle el complejo sistema de normas que regulaba el gueto, as\u00ed como para conocer en profundidad su historia arquitect\u00f3nica y urbana.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref4\">[4]<\/a>&nbsp;Bernard D. Cooperman y Roberta Curiel,&nbsp;<em>Il ghetto di Venezia<\/em>, Arsenale Editori, Venezia 1991. Aunque no tan completo y erudito como el anterior, este libro aporta algunos datos de inter\u00e9s en relaci\u00f3n con los reg\u00edmenes de tenencia de suelo y alquiler del gueto, as\u00ed como de las costumbres cotidianas y de los sistemas de reglamentaci\u00f3n comercial y religiosa.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref5\">[5]<\/a>&nbsp;Massimo Cacciari,&nbsp;<em>La Citt\u00e0<\/em>, Pazini, Rimini 2009. Cacciari ha ido variando sus interpretaciones del fen\u00f3meno urbano en las cuatro d\u00e9cadas que ha dedicado a su estudio mediante influyentes publicaciones. En este libro toma partido por la&nbsp;<em>civis<\/em>&nbsp;con cierta claridad, proponiendo una interpretaci\u00f3n de la ciudad como un cruce sensible de sistemas ideol\u00f3gicos encarnados en personas y en grupos sociales en convivencia que llega a poner en duda la fisicidad de la f\u00e1brica urbana.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref6\">[6]<\/a>&nbsp;Jos\u00e9 Ortega y Gasset,&nbsp;<em>La rebeli\u00f3n de las masas<\/em>&nbsp;(1930), Editorial Andr\u00e9s Bello, Santiago de Chile 1989, pp. 182-187. Ortega define la plaza en estos t\u00e9rminos: \u00ablimitando un trozo de campo mediante unos muros que opongan el espacio incluso y finito al espacio amorfo y sin fin\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref7\">[7]<\/a>&nbsp;Para la historia de los&nbsp;<em>Fondaci&nbsp;<\/em>en Venecia y su papel en las relaciones comerciales y sociales puede consultarse Ennio Concina,&nbsp;<em>Fondaci: architettura, arte e mercatura tra Levante, Venezia e Alemagna<\/em>, Marsilio, Venezia 1997. Para el sistema de ciudadan\u00eda veneciano puede consultarse &nbsp;Joanna Kostylo,&nbsp;<em>Sinking and Shrinking City: Cosmopolitism, Historical Memory and Social Change in Venice<\/em>, en Carolin Humphrey y Vera Skvirskaja,&nbsp;<em>Post-Cosmopolitan Cities: Explorations of Urban Coexistence<\/em>, Berghan Books, New York 2012, pp. 170-193.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref8\">[8]<\/a>&nbsp;Dana E. Katz, \u201c<em>Clamber not you up to the casements\u201d: On ghetto views and viewing<\/em>, en \u00abJewish History\u00bb, n. 24, 2010, pp. 127-153. Este art\u00edculo es una investigaci\u00f3n sobre la relaci\u00f3n entre la prohibici\u00f3n de la mirada y el orientalismo en Venecia.&nbsp; Una versi\u00f3n distinta aparece tambi\u00e9n en: Dana E. Katz,&nbsp;<em>The Ghetto and the Gaze in Early Modern Venice<\/em>, en Herbert L. Kessler y David Nirenberg,&nbsp;<em>Judaism and Christian Art. Aesthetic Anxieties from the Catacombs to Colonialism<\/em>, University of Pennsylvania, Philadelphia 2011.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref9\">[9]<\/a>&nbsp;Para una interpretaci\u00f3n moderna y pol\u00e9mica de la idea griega de&nbsp;<em>nomos<\/em>&nbsp;puede consultarse el libro fundamental del pensador pol\u00edtico alem\u00e1n Carl Schmitt,&nbsp;<em>Der Nomos der Erde im V\u00f6lkerrecht des Jus Publicum Europaeum<\/em>, Duncker &amp; Humblot, Berlin 1950.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref10\">[10]<\/a>&nbsp;Aunque Edward Said dej\u00f3 establecidas las bases de la mirada cultural colonialista en su famoso libro de 1978&nbsp;<em>Orientalismo<\/em>, public\u00f3 un art\u00edculo que desarrolla m\u00e1s concretamente este tema para la comunidad jud\u00eda y su exilio: Edward Said,&nbsp;<em>The Mind of Winter: Reflections of Life in Exile<\/em>, en \u00abHarper\u2019s Magazine\u00bb, n. 269, septiembre 1989.<a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/textos\/las-reglas-del-ghetto-nuovo-arquitectura-y-exlusion\/#_ftnref11\"><\/a><\/p>\n\n\n\n<p>[11] Stanley Tigerman,&nbsp;<em>The Architecture of Exile<\/em>, Rizzoli, New York 1988. En este libro el arquitecto jud\u00edo norteamericano Stanley Tigerman recorre los estados m\u00edticos de la arquitectura del Templo de Salom\u00f3n y el Tabern\u00e1culo en relaci\u00f3n con los textos sagrados hebreos y las representaciones pict\u00f3ricas hist\u00f3ricas de la tratad\u00edstica occidental.<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Vesper_supervenice_quesada9133.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Vesper_supervenice_quesada9133.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-d3f99d8d-e818-424a-969e-750125b11c77\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Vesper_supervenice_quesada9133.pdf\">Vesper_supervenice_quesada9133<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2019\/02\/Vesper_supervenice_quesada9133.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-d3f99d8d-e818-424a-969e-750125b11c77\">Descarga<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Quesada, 2019<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":7729,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,525],"tags":[164,293,294],"class_list":["post-7720","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","category-textos-fernando-quesada","tag-comunidad","tag-exclusion","tag-isla"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7720","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7720"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7720\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11442,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7720\/revisions\/11442"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/7729"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7720"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7720"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7720"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}