{"id":7456,"date":"2020-02-04T13:26:00","date_gmt":"2020-02-04T12:26:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=7456"},"modified":"2026-02-22T19:29:05","modified_gmt":"2026-02-22T18:29:05","slug":"baila","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2020\/02\/04\/baila\/","title":{"rendered":"Baila"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2018\/01\/29\/itsaso-iribarren-german-de-la-riva\/\" data-type=\"post\" data-id=\"6781\">Itsaso Iribarren &amp; Germ\u00e1n de la Riva<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2020<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>Germ\u00e1n de la Riva &amp; Itsaso Iribarren, El secuestro de la atenci\u00f3n (Espa\u00f1a: Edici\u00f3n de los artistas, 2020) 11-14.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Baila<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Estamos en un front\u00f3n cubierto. Sonido de guitarras y bater\u00eda. La guitarra el\u00e9ctrica retumba. La bater\u00eda marca un ritmo fren\u00e9tico. La voz de un joven canta en ingl\u00e9s.&nbsp;<em>You tell me that I make no difference. Well, at least I\u2019m fucking trying.&nbsp;<\/em>Los cuerpos se agolpan saltando unos contra otros al ritmo vertiginoso de la m\u00fasica. Todo sucede muy cerca del escenario, en primera l\u00ednea. Me concentro en no dejarme llevar hacia adelante y permanecer en la parte central del grupo para no salir disparada contra el escenario o hacia el espacio de alrededor. Empujo. Empujo y salto. Empujo y me impulso. Empujo con los codos hacia los lados. Me apoyo contra los cuerpos que hay detr\u00e1s de m\u00ed. Abro un peque\u00f1o espacio y tomo aire. Dejo de botar unos segundos y la masa de cuerpos vuelve a rodearme. Mis codos me protegen, endurezco mis abdominales. Me golpeo contra todo el que tengo a mi alrededor. Lo que tengo alrededor me golpea. Una danza que tiene tanto de lucha individual como de dejarse llevar por las luchas de los dem\u00e1s. Miro hacia la derecha y veo a una chica con un vestido amarillo y zapatillas blancas. Irradia luz rodeada de la tenebrosa oscuridad del concierto. Baila moviendo sus brazos a su alrededor, golpea el suelo con los pies y su larga melena se agita en cada giro que da. La masa de cuerpos sigue rebotando. Ella continua bailando un baile ancestral combinado con la m\u00fasica radical de&nbsp;<em>Minor Threat<\/em>. Nosotros seguimos rebotando. Conformamos una masa r\u00edtmica de cuerpos que se sacuden absortos por el fren\u00e9tico ritmo de la m\u00fasica. No hay palabras. Solo ojos abiertos y mand\u00edbulas apretadas. Sudor. Carne. Huesos. Pelo mojado. Camisetas humedas. De entre el grupo de personas comienzan a salir las chicas de mi pueblo. Se ponen en parejas para bailar. La chica del vestido amarillo resulta ser de un pueblo del al lado y baila con sus amigas. Mucha gente ha venido hoy a las fiestas. Es fin de semana. Seguimos en el front\u00f3n al aire libre que tantas veces he habitado a lo largo de mi vida. Juegos. Besos. Peleas. Sangre. Fantas\u00eda. Disfraces y darlo todo cinco d\u00edas al a\u00f1o. La fuente de agua y las grandes escaleras de piedra. Se hace el silencio y tras unos segundos comienza a sonar una m\u00fasica flamenca. Siento que las chicas me miran. Ahora es mi turno. Mi madre es andaluza y debo saber mover mi cuerpo y dar palmas al mismo tiempo. Cara seria. Unas cuantas se ponen a mi alrededor para bailar conmigo. \u00a1Ol\u00e9! Me miran con respeto y admiraci\u00f3n.&nbsp;<em>Mira que cara m\u00e1s seria. Es verdad, es as\u00ed como bailan.&nbsp;<\/em>Elijo bailar sola mirando a cada una de ellas e invit\u00e1ndoles a que den palmas y animen mi danza. \u00a1Ol\u00e9! Gritamos todas subiendo los hombros y moviendo brazos y cabeza de un lado al otro. Cara seria y zapatazos contra el suelo de piedra. Se disponen en medio c\u00edrculo a mi alrededor. Sigo con la danza flamenca. Combinaci\u00f3n de danza y tradici\u00f3n. Palmas. Gritos. Una fiesta familiar de celebraci\u00f3n. Los hombres y mujeres sentados en los bancos de madera jalean. Las palmas suenan marcando el ritmo y el contra ritmo completando la melod\u00eda suave de la flauta, los acordes de la guitarra y la fuerte voz de una de las mujeres. Las chicas animan. Buler\u00edas. Bailando con nosotras hay una mujer de melena rubia con flequillo. Viste pantalones y top oscuros. Americana de lentejuelas brillantes. Ojos pintados de negro intenso. Labios rojos. Nos seguimos moviendo. Nos miramos. Palmas. Las se\u00f1oras cantan.&nbsp; La m\u00fasica retumba en este estrecho valle del Pirineo. Rodeadas por monta\u00f1as, ubicadas en una estrecha grieta del paisaje, habitamos la noche. La oscuridad borra la identidad de los cuerpos que tengo alrededor. El baile contin\u00faa al ritmo de la m\u00fasica disco de los a\u00f1os setenta. La m\u00fasica da significado a nuestras danzas. Somos las mismas pero esta nueva banda sonora nos transporta a otro tiempo, a otra cultura. Me siento libre. Viajera. Conozco otras culturas porque he bailado al ritmo de sus m\u00fasicas. El cielo se tapa. La noche es m\u00e1s oscura. Siento la humedad. Estamos en un bajo de un edificio antiguo cerca de la r\u00eda. El ventanal, las molduras y la barra tienen las esquinas redondeadas. Entre la multitud reconozco caras de artistas, ilustradores, pintores, bailarinas, directores de cine, m\u00fasicos, actores, actrices, escritores, cr\u00edticos y aquella mujer rubia. Faldas de encaje y pantalones. Vestidos estampados. Botas camperas. Vaqueros ajustados. Tops brillantes. Pantalones de campana. Pelo largo. Cazadoras de cuero. Cuerpos delgados. Gafas grandes. Abrigos de piel. Cervezas en vaso de tubo y humo de cigarrillo. Les he visto infinidad de veces en la universidad, en inauguraciones, jams, festivales, proyecciones, charlas, fiestas, conciertos\u2026 Son personas que siempre me cruzo. Conocidos desconocidos. Se quien eres. Sabes quien soy. No cruzamos palabra. Solo miradas de curiosidad y admiraci\u00f3n. Os he visto actuar en escenarios. Me he comunicado con vuestros cuerpos en escena a trav\u00e9s de mis recuerdos. He explorado vuestras pinturas. He absorbido vuestras im\u00e1genes a trav\u00e9s de la pantalla. He paseado junto a vuestras esculturas. He capturado vuestras palabras escritas. Una vez v\u00ed un autorretrato tuyo profanado por un spray. Dec\u00eda:&nbsp;<em>volver\u00e9<\/em>. Pero nunca volviste. Me he colado en vuestros estudios para contemplar vuestras piezas en proceso. Aquellos objetos libres de discursos hablados. Quiero ver movimientos. Manchas. Formas. Danzas. Ensamblajes. Sonidos. Toda la experimentaci\u00f3n con la materia. Menos palabras. Menos discursos. Menos frases de cr\u00edtica a lo que otros hacen. Menos paralizaci\u00f3n de la acci\u00f3n de las manos por la mente. Menos apoyarse en la puerta de la galer\u00eda con una copa en la mano mirando qui\u00e9n entra y qui\u00e9n sale. Menos hablar de lo que se deber\u00eda hacer. Menos virtuosismo. Menos transformaciones, menos magia y menos hacer creer. Menos h\u00e9roes. Menos antih\u00e9roes. Menos imaginer\u00eda basura. Menos seducci\u00f3n del espectador por las artima\u00f1as del int\u00e9rprete. \u00bfBailas? Bailo. Bailamos. De cerca y de lejos. Nuestro movimiento es subterr\u00e1neo y nocturno. Nos trasladamos a otra temporalidad. Hace calor. El aire es denso y h\u00famedo. Cojo un vaso. Bebo. No hay diferencia entre respirar y tragar. El ambiente se vuelve l\u00edquido. Nuestros sentidos se difuminan. Mi movimiento es el tuyo. Mi mirada y tu mirada. T\u00fa y yo. Muchas somos t\u00fa y muchos somos yo. Respiramos y nos nutrimos. Atm\u00f3sfera l\u00edquida. El tiempo se detiene. La m\u00fasica para. El grupo se desplaza en diferentes direcciones. A veces uno va delante, otras detr\u00e1s. L\u00edderes cambiantes. En ocasiones es el propio grupo el que lidera. El liderazgo se disuelve entre la multitud. Percibo a lo lejos el dulce silbido del txistu acompa\u00f1ado del tamboril. Es una melod\u00eda que he escuchado en muchos d\u00edas se\u00f1alados a lo largo de mi vida. Bodas. Manifestaciones. Conmemoraciones. Funerales. Permanezco quieta escuchando. Recuerdo que a esta melod\u00eda sin letra la acompa\u00f1a una danza. Adopto la pose de solemnidad que el homenaje requiere. \u00bfQu\u00e9 es lo que hoy se celebra? Siento un nudo en la garganta. Las l\u00e1grimas acerc\u00e1ndose a mis ojos. La tripa tensa. Imagino que soy yo la que salta y da la gran patada en el aire. Tambi\u00e9n que salto moviendo r\u00e1pidamente los pies. Todos nos miramos serios mientras tarareamos para nuestros adentros la conocida melod\u00eda sin letra. Siento que al escuchar las notas de la canci\u00f3n la solemnidad embarga mi cuerpo. Cada peque\u00f1o rinc\u00f3n, cada c\u00e9lula recuerda y percibe este momento entre pasado, presente y futuro. Cierro los ojos. Negro. Intento contener las l\u00e1grimas. Nudo en la garganta. Respiro profundamente. Trago saliva. Se que&nbsp;<em>esta noche es la noche<\/em>. Seguimos nuestro camino guiados por el color burdeos de una fachada, una bicicleta, un mirador hacia la r\u00eda, una caja de libros cerca de un contenedor, otro grupo que pasa a nuestro lado\u2026 Hablamos de nuestra vida mientras caminamos. \u00bfHace cuanto que salimos? \u00bfCu\u00e1ndo llegaremos? Caminamos hablando de nuestros miedos. Orgullosos de nuestra amistad habitamos y descubrimos una vez m\u00e1s cada rinc\u00f3n del casco antiguo. Una de nosotras sube por unas escaleras, se agarra a las verjas de metal de las puertas del mercado y termina encaramada agarrando fuertemente los barrotes. La seguimos. Juntos construimos una imagen: un grupo de personas subido a una vaya \u00bfclamando por salir? Hoy nosotros estamos fuera. Celebramos la noche infinita. Subimos. Subimos m\u00e1s. Nos elevamos y llegamos al tejado del edificio. Esta noche templada durar\u00e1 toda la eternidad. Miro los tejados de alrededor. Parece que no hubiera nadie en los otros edificios. Hoy solo existimos nosotros cerca del cielo. Caminamos por las tejas de barro. Pasos cuidadosos. Rodillas flexionadas, manos cerca del suelo y tronco agachado para no resbalar. Nos sentamos en la superficie inclinada del edificio. Nuestros cuerpos en penumbra. Detr\u00e1s, el cielo nocturno. Cuerpos en cuclillas. Abrazamos nuestras rodillas. Una de nosotras sube m\u00e1s arriba. Hasta el v\u00f3rtice donde se juntan los dos planos inclinados del tejado. En mi pueblo a la viga que sostiene el eje del tejado se le llama&nbsp;<em>bizkarra<\/em>, espalda. Tambi\u00e9n es una loma, una colina, una cresta. El eje y su sost\u00e9n crean un hueco. El espacio \u00edntimo y cotidiano de la casa. La&nbsp;<em>bizkarra<\/em>. Quiero que esta aventura en las alturas sea interminable. Me quedo. Permanezco. En el tejado de enfrente veo a una chica bailar. Realiza una coreograf\u00eda sin sobresaltos. Cont\u00ednua. Fluida. Constante. Seguro que ese movimiento lo ha hecho miles de veces. Y ese otro me recuerda a una persona que pasea un perro. Un ni\u00f1o rueda igual que ella. \u00bfHace cu\u00e1nto que no camino de puntillas? \u00bfY con los talones? Me encantaba poner mis pies sobre los de mi padre y que \u00e9l caminara por el suelo de madera del piso del ensanche como si fu\u00e9ramos una sola persona. Quiero aprender a hacer ese movimiento. Seguro que puedo. No parece dif\u00edcil. Debe ser placentero repetir ese abecedario de movimientos sencillos. Tal vez cuando los aprenda se los pueda ense\u00f1ar a otras personas. Sin sobresaltos, sin m\u00fasica, sin color, todo es sencillo y tranquilo. Blanco. Silencio. No quiero irme. Camino y cada vez que asciendo, al llegar a la cresta, vuelve esa sensaci\u00f3n de acercarme al cielo. No quiero volver. No quiero bajar. No quiero salir. Mis o\u00eddos se taponan. No oigo. No escucho. Mis ojos se cubren. No veo. Me fundo, me desparramo, mis l\u00edmites se desdibujan, mi carne se deshace y lo que antes era tangible ya no lo es. Siento que un rayo de sol da en mi cara. El cielo comienza a iluminarse. Los afilados rayos de sol pasan a trav\u00e9s de los edificios. Abro los p\u00e1rpados. La luz es muy intensa. Blanca. Brillante. El sol me ciega. Debe de haber amanecido.<\/p>\n\n\n\n<p>2020 Itsaso Iribarren &amp; Germ\u00e1n de la Riva<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/ELSECUESTRODELAATENCION.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de ELSECUESTRODELAATENCION.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-cf22684f-7377-406a-9fdc-fbfaa602ec5f\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/ELSECUESTRODELAATENCION.pdf\">ELSECUESTRODELAATENCION<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/02\/ELSECUESTRODELAATENCION.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-cf22684f-7377-406a-9fdc-fbfaa602ec5f\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Itsaso Iribarren &amp; Germ\u00e1n de la Riva, 2020<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-7456","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7456","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=7456"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7456\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":7458,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/7456\/revisions\/7458"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=7456"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=7456"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=7456"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}