{"id":6428,"date":"2016-03-17T17:37:00","date_gmt":"2016-03-17T16:37:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=6428"},"modified":"2026-04-18T09:17:26","modified_gmt":"2026-04-18T07:17:26","slug":"dispositivos-poeticos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2016\/03\/17\/dispositivos-poeticos\/","title":{"rendered":"Dispositivos po\u00e9ticos"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">disidencia y cooperaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2004\/01\/13\/jose-a-sanchez\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5613\">Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/a>. 2016<\/h4>\n\n\n\n<p>Fragmento de la conferencia pronunciada en el Ciclo organizado por la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, en la casa de Mapa Teatro (Bogot\u00e1), el d\u00eda 17 de marzo de 2016<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"574\" height=\"281\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Sasnchez-Josea.2016.-Dispositivos.-Wofgang-von-Kempelen.-El-turco.-1769.png\" alt=\"\" class=\"wp-image-6429\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Sasnchez-Josea.2016.-Dispositivos.-Wofgang-von-Kempelen.-El-turco.-1769.png 574w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Sasnchez-Josea.2016.-Dispositivos.-Wofgang-von-Kempelen.-El-turco.-1769-300x147.png 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 574px) 100vw, 574px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-a89b3969 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/www.youtube.com\/watch?v=57FbOWU5jCY\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ver v\u00eddeo<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<p>[\u2026] La posibilidad de un dispositivo po\u00e9tico podr\u00eda ser heredera del imaginario productivista y colectivista, que inclu\u00eda tambi\u00e9n la liquidaci\u00f3n de la est\u00e9tica y delindividu(alism)o burgu\u00e9s. Necesariamente fue considerada una aberraci\u00f3n por la ideolog\u00eda que sosten\u00eda tal individualismo. \u00bfAcaso la poes\u00eda se puede producir de otra manera m\u00e1s que en soledad? [\u2026] Al intentar pensar dispositivos po\u00e9ticos, \u00bfno correremos la misma suerte que Wolfgang von Kempelen. En plena fascinaci\u00f3n por los aut\u00f3matas, Kempelen dise\u00f1\u00f3 uno que jugaba al ajedrez y era capaz de vencer a los cultos contendientes que le retaban. Sin embargo,&nbsp;<em>El turco<\/em>&nbsp;se rebel\u00f3 al poco tiempo como un fraude, ya que bajo la mesa se escond\u00eda un experto jugador de ajedrez, que manipulaba al falso aut\u00f3mata.&nbsp;Es cierto que dos siglos m\u00e1s tarde, la inform\u00e1tica hizo posible lo que Kempelen no pudo realizar. \u00bfLa t\u00e9cnica actual permitir\u00e1 igualmente la construcci\u00f3n de dispositivos po\u00e9ticos?&nbsp;[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>Cuando hablo de \u201clo po\u00e9tico\u201d en relaci\u00f3n con \u201cel dispositivo\u201d no estoy hablando solo de lo que coloquialmente entendemos por poes\u00eda, es decir, la composici\u00f3n verbal de ritmos y met\u00e1foras destinada a producir experiencias est\u00e9ticas. Utilizo el t\u00e9rmino en un sentido m\u00e1s amplio, para referirme a la poiesis art\u00edstica. Pero \u00bfqu\u00e9 es lo po\u00e9tico entendido en este sentido amplio?&nbsp;No voy a intentar responder de modo cerrado a esta cuesti\u00f3n ahora, y abro por tanto un cierto espacio a la ambig\u00fcedad, tan necesaria por otra parte para la actividad po\u00e9tica. Que cada cual intente forjar su propia definici\u00f3n, que cada cual cree sus propias asociaciones. Todas seguramente participar\u00e1n de la verdad. [\u2026]&nbsp;Digamos que me refiero a lo po\u00e9tico en el sentido del hacer, en contraste con el mirar, tal como propuso Boris Groys. Y que identifico lo po\u00e9tico con aquello que cumple la funci\u00f3n asignada por Alain Badiou al arte: la de producir como visible aquello que para el Imperio no existe. [\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>Los artistas se pueden implicar en la profanaci\u00f3n de dispositivos o en la concepci\u00f3n de dispositivos contra-hegem\u00f3nicos. Pueden poner sus capacidades po\u00e9ticas al servicio de la construcci\u00f3n de dispositivos discursivos. Y estos dispositivos pueden ser muy eficaces.&nbsp;Pero la eficacia discursiva no es equivalente a la eficacia po\u00e9tica. \u00bfPueden los artistas tambi\u00e9n implicarse en la concepci\u00f3n de dispositivos po\u00e9ticos? Es decir, dispositivos donde la dimensi\u00f3n art\u00edstica no quede reducida a la mirada posterior de los especialistas que contemplan el dispositivo discursivo, sino que sea agenciada por los participantes en el dispositivo.<\/p>\n\n\n\n<p>La pregunta es si utilizamos el arte para producir dispositivos de entretenimiento, dispositivos de emancipaci\u00f3n pol\u00edtica, dispositivos de emancipaci\u00f3n micropol\u00edtica o dispositivos po\u00e9ticos. Obviamente, esas funciones pueden cruzarse y se cruzan: el entretenimiento y la poes\u00eda, la pol\u00edtica y la micropol\u00edtica, la micropol\u00edtca y el entretenimiento, etc. Lo que propondr\u00eda en este momento es que la generaci\u00f3n de dispositivos po\u00e9ticos tiene por s\u00ed misma una funci\u00f3n social ineliminable, del mismo modo que ten\u00eda una funci\u00f3n social la poes\u00eda misma. La creaci\u00f3n art\u00edstica individual, con independencia de sus contenidos o su potencia de intervenci\u00f3n pol\u00edtica, cumpl\u00eda en las sociedades burguesas una funci\u00f3n pol\u00edtica: que era la de manifestar al individuo singular en su creatividad, y manifestar igualmente sus derechos inalienables como individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Es cierto que habr\u00eda que revisar los derechos del individuo, especialmente el derecho a la propiedad privada, no para abolirlo, sino para limitarlo y evitar la acaparaci\u00f3n y la especulaci\u00f3n que de ese derecho derivan y sobre las que se fundamente el capitalismo.&nbsp;Y habr\u00eda que hacerlo proponiendo m\u00e1s bien los derechos de los cuerpos, y no tanto de los individuos. O m\u00e1s bien de los cuerpos singulares en cuanto integrantes de la multitud. Y los derechos de los cuerpos incluyen tambi\u00e9n los derechos de los animales, de los seres vivos, de las cosas mismas.<\/p>\n\n\n\n<p>En esta nueva fase poscolonial y postsocialista, en que la democracia debe ser pensada en nuevos descentramientos, es claro que no podemos construir sobre el sujeto individuo o el sujeto comunidad, sino sobre un nuevo sujeto pol\u00edtico, al que se ha llamado multitud. [\u2026] En contraste con los proyectos modernos, que de un modo u otro buscaban la anulaci\u00f3n de la singularidad, bien en la v\u00eda del individualismo excluyente (liberal) bien en la v\u00eda del colectivismo general (comunista), las nuevas concepciones sociales se basan en la articulaci\u00f3n de las singularidades. El objetivo de una sociedad democr\u00e1tica es garantizar la singularidad de cada individuo sin poner en riesgo el sostenimiento de la estructura que hace posible la existencia misma de la singularidad. Es una estructura que se sostiene a s\u00ed misma, por la atracci\u00f3n de las singularidades, por la fuerza gravitatoria de las singularidades.<\/p>\n\n\n\n<p>Si entendemos la sociedad en t\u00e9rminos inmanentes, es decir, si somos radicalmente ateos, cualquier estructura piramidal es insostenible, pues no hay punto de apoyo ni punto de atracci\u00f3n que permita su sostenimiento. Cualquier violencia empleada para el sostenimiento de esa sociedad piramidal o jer\u00e1rquica es una violencia temporal. [\u2026] La pregunta entonces es c\u00f3mo la multitud se puede manifestar po\u00e9ticamente del mismo modo en que en los dos siglos anteriores se manifest\u00f3 po\u00e9ticamente el individuo.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello hay que ir m\u00e1s all\u00e1 del arte productivista, pero tambi\u00e9n m\u00e1s all\u00e1 del arte relacional. Se trata de abrir el espacio de la producci\u00f3n po\u00e9tica.&nbsp;Ahora bien, sin olvidar que el objetivo es expandir la poes\u00eda (la pintura, el teatro, la m\u00fasica), y no disolver la m\u00fasica en la acci\u00f3n pol\u00edtica o en las inercias cotidianas. Se olvida con demasiada frecuencia que la tan citada utop\u00eda vanguardista, retomada por lo situacionistas y otros artistas de los sesenta, no consist\u00eda en disolver el arte en la vida, sino en producir una vida art\u00edstica de manera generalizada.[\u2026]&nbsp;Podr\u00edamos sostener que el objetivo sigue siendo el mismo: proponer la expansi\u00f3n del arte a la vida. No para destruir el arte, sino para enriquecer la vida. Entonces, la concepci\u00f3n de dispositivos po\u00e9ticos ya no responde a una instancia inmediatamente pol\u00edtica, aunque no por ello carezcan, como ya he se\u00f1alado, de una funci\u00f3n pol\u00edtica, sino a una instancia \u00e9tica.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfY c\u00f3mo se crean dispositivos po\u00e9ticos antihegem\u00f3nicos? Profanando los dispositivos existentes. [\u2026] Los dispositivos po\u00e9ticos ser\u00e1n siempre profanaci\u00f3n de dispositivos.&nbsp;[\u2026] La profanaci\u00f3n puede ser tambi\u00e9n entendida como una \u201cdesesestabilizaci\u00f3n\u201d. [\u2026] La pr\u00e1ctica art\u00edstica participa en la profanaci\u00f3n alterando moment\u00e1neamente las condiciones de enunciaci\u00f3n, haciendo visible lo escondido, cometiendo actos de sabotaje selectivos, usurpando formatos, parasitando contextos, reorganizando hasta el absurdo los elementos, invirtiendo el sentido de los l\u00edneas o los giros, deteniendo temporalmente el funcionamiento del mecanismo, manifestando el ser de lo presente privado de funci\u00f3n, precarizando el aparato en la pr\u00e1ctica del bricolaje, produciendo maquetas ef\u00edmeras entendidas como objetos de observaci\u00f3n o como experimentos de subjetivaci\u00f3n alternativos. La profanaci\u00f3n se har\u00e1 efectiva si estas t\u00e1cticas consiguen superar el estadio del entretenimiento y alcanzan el de la experiencia y el discurso. De lo contrario, corren el riesgo de verse reducidas a ofertas de servicio social, proveedoras de descansos artificiales o suced\u00e1neos de experiencia, y por tanto subsidiarias de los procesos de desubjetivaci\u00f3n producidos por la acci\u00f3n colonizadora de los dispositivos a profanar.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero no olvidemos que la condici\u00f3n de lo po\u00e9tico es la transformaci\u00f3n. Una transformaci\u00f3n que hace visible lo ins\u00f3lito. Y la condici\u00f3n de lo po\u00e9tico es tambi\u00e9n el hacer, un hacer que no puede ser delegado. Las t\u00e1cticas anteriores s\u00f3lo tienen sentido en tanto produzcan una transformaci\u00f3n efectiva, y esa transformaci\u00f3n no sea transmitida en un texto (sea del tipo que sea) que crea un contexto, sino en un hacer compartido en un marco dado.&nbsp;[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>Toda profanaci\u00f3n es en cierto modo un delito. Pero se trata de delitos que se cometen en funci\u00f3n del bien com\u00fan. [\u2026] La profanaci\u00f3n comienza entonces como una llamada a la complicidad.[\u2026] No se trata de crear una comunidad, pues las comunidades nos preceden, sino de generar tiempos de complicidad en contribuyan a que la comunidad cumpla su funci\u00f3n expansiva. Existen diversos modos de complicidad. En el caso de Mapa esa complicidad se da en los modos de los testigos y de los invitados.<\/p>\n\n\n\n<p>La complicidad es para combatir la inmunidad. La inmunidad es en primer lugar la inmunidad de los individuos ensimismados. La inmunidad es en segundo lugar la inmunidad de las comunidades identitarias.La complicidad es para profanar.&nbsp;La complicidad es para transformar. La complicidad es para producir poes\u00eda.[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>El modo de existencia del\/a artista en la multitud es el anonimato. El anonimato no es una renuncia a la singularidad, no es una fusi\u00f3n del individuo en la masa. El anonimato es la condici\u00f3n del singular en la multitud. El anonimato es la condici\u00f3n para que los derechos que se atribuyeron a uno en detrimento de otros sean de todos en cuanto individuos singulares.&nbsp;El anonimato se puede traducir en modestia o en amabilidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Aunque la duda que siempre nos quedar\u00e1 es si el\/la poeta sigue escondido\/a&nbsp;debajo de la mesa o detr\u00e1s de la cortina.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero \u00bfqu\u00e9 la\/el poeta acepte esa posici\u00f3n&nbsp;no es ya un desplazamiento suficiente de la individualidad po\u00e9tica?&nbsp;\u00bfY no ser\u00e1 el intento de erradicar completamente al\/a poeta del dispositivo un modo de restituirle una excepcionalidad que \u00e9l\/la misma\/o est\u00e1 tratando de abandonar?&nbsp;\u00bfNo ser\u00e1 m\u00e1s bien la presencia corporal de la\/os poetas, en su condici\u00f3n de singulares an\u00f3nimos, la que garantice lo expansi\u00f3n de lo po\u00e9tico en el devenir subjetivo&nbsp;de la multitud?<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<br>Bogot\u00e1, 17 de marzo de 2016<\/p>\n\n\n\n<p>Fragmento de la conferencia pronunciada en el Ciclo organizado por la Facultad de Artes de la Universidad Nacional de Colombia, en la casa de Mapa Teatro (Bogot\u00e1), el d\u00eda 17 de marzo de 2016,&nbsp;<a href=\"https:\/\/parataxis20.wordpress.com\/2016\/03\/21\/despues-de-los-incontados\/\">despu\u00e9s de la representaci\u00f3n de&nbsp;<em>Los&nbsp;<\/em><em>incontados<\/em><\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><\/a><br><small>Este texto est\u00e1 bajo una&nbsp;<\/small><a href=\"http:\/\/creativecommons.org\/licenses\/by-nc-nd\/3.0\/es\/\"><small>licencia de Creative Commons Reconocimiento-NoComercial-SinObraDerivada 3.0 Espa\u00f1a<\/small><\/a><\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1014\" height=\"634\" data-id=\"3396\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3396\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion-2.jpg 1014w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion-2-300x188.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion-2-768x480.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1014px) 100vw, 1014px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1014\" height=\"634\" data-id=\"3395\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3395\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion.jpg 1014w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion-300x188.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Dispositivos-poeticos-disidencia-y-cooperacion-768x480.jpg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1014px) 100vw, 1014px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 A. 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