{"id":6340,"date":"1993-01-23T14:30:00","date_gmt":"1993-01-23T13:30:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=6340"},"modified":"2026-01-23T14:33:05","modified_gmt":"2026-01-23T13:33:05","slug":"tres-disparos-dos-leones","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1993\/01\/23\/tres-disparos-dos-leones\/","title":{"rendered":"Tres disparos, dos leones"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2026\/01\/23\/sara-molina-doblas\/\" data-type=\"post\" data-id=\"6311\">Sara Molina Doblas<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">1993<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Colaboradores:<\/li>\n\n\n\n<li>Textos: Marguerite Dur\u00e1s, Paul Auster, Botho Strauss, J. Berger y Sara Molina<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img decoding=\"async\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Molina.1997.-Tres-disparos-dos-leones.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-6341\" style=\"aspect-ratio:1.4289149177343454;width:438px;height:auto\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>En su estreno en el Teatro Alhambra, en el Festival Internacional de Granada de 1994, los actores recib\u00edan al p\u00fablico en el pasillo recitando la canci\u00f3n maor\u00ed \u00abtoto Vaca\u00bb, seguida de poemas africanos de Tristan Tzara y el \u00abDad\u00e1 Canibal\u00bb de F. Picabia. En el escenario, se suced\u00edan recitados de estos textos, juegos metateatrales, pronunciamientos nihilistas y anarquistas, traslados de actores inertes y juegos exhibicionistas. El exhibicionismo constitu\u00eda el n\u00facleo de la primera parte del espect\u00e1culo, \u00abN\u00famero espa\u00f1ol: Gold: Oro\u00bb, en que con un fondo constante de m\u00fasica flamenca, los actores empleaban \u00abtoda su energ\u00eda en la obtenci\u00f3n de resultados\u00bb, resultados del tipo \u00abla sonrisa de \u00c1gueda\u00bb, \u00abla sensualidad de Mar\u00eda\u00bb, \u00abel cuerpo de Oso\u00bb (cualidades y nombres -o sobrenombres- de los propios actores), al tiempo que parodiaban el patetismo flamenco y la autoconcepci\u00f3n de la cultura andaluza, para acabar en una \u00abfoto de familia\u00bb detr\u00e1s de un aro de fuego con claras reminiscencias de lo circense.<\/p>\n\n\n\n<p>La segunda parte, \u00abFuneraria Kenyon\u00bb, en la que se propon\u00eda una reflexi\u00f3n sobre la creaci\u00f3n basada en textos del pintor Francis Bacon, se desarrollaba como una serie de apariciones y desapariciones de actores-personajes, que recitaban textos, ejecutaban bailes, se exhib\u00edan, se trasladaban, mutuamente se parodiaban, recuperaban acciones y textos ya utilizados anteriormente y repet\u00edan secuencias de movimiento hasta el agotamiento f\u00edsico.<\/p>\n\n\n\n<p>La \u00faltima parte, \u00abTerminable-interminable\u00bb, pretend\u00eda generar un \u00abespacio de pensamiento\u00bb, ocupado por una iconograf\u00eda que remit\u00eda tanto a Kafka como a Beckett y atravesado por una pregunta, resto de un lema para la improvisaci\u00f3n: \u00ab\u00bfque c\u00f3mo pienso?\u00bb; los actores daban diversas respuestas a la pregunta, mientras en paralelo se desarrollaban fragmentos secuenciales muy heterog\u00e9neos, en ocasiones absurdos, extra\u00f1os o contradictorios, hasta que el silencio se iba adue\u00f1ando poco a poco de la escena, a la que s\u00f3lo el cansancio confesado por uno de los actores-personajes pon\u00eda fin.<\/p>\n\n\n\n<p>Sara Molina, cuyas producciones s\u00ed est\u00e1n directamente condicionadas por el pensamiento de Lacan, pobl\u00f3 la escena de animales: patos, vacas, gallos, leones, osos y monos sirvieron de diferentes modos a la directora andaluza para apoyar su indagaci\u00f3n de la persona. En algunos casos, los animales s\u00f3lo eran reconocibles por el eco de sus voces o sus gestos (como en&nbsp;<em>Cuacualavie<\/em>, su primera producci\u00f3n, con K\u00e1bala Teatro, en 1988). En otros, se instalaron de forma ir\u00f3nica en los t\u00edtulos de los espect\u00e1culos (<em>El \u00faltimo gallo de Atlanta<\/em>&nbsp;o&nbsp;<em>Tres disparos, dos leones<\/em>), c\u00f3mo \u00edndices culturales que remit\u00edan a mundos ficticios e irrecuperables (el recuerdo de una juventud no vivida a trav\u00e9s de&nbsp;<em>Lo que el viento se llev\u00f3<\/em>&nbsp;o el entusiasmo tampoco experimentado de las vanguardias dada\u00edstas fijado en su imaginer\u00eda). Pero tambi\u00e9n en algunos gestos medi\u00e1ticos de los actores, que, por ejemplo, en&nbsp;<em>El \u00faltimo gallo de Atlanta<\/em>&nbsp;interrump\u00edan la acci\u00f3n para ejecutar el rugido del le\u00f3n de la Metro, acompa\u00f1ado por un suave zarpazo).<\/p>\n\n\n\n<p>La presencia de lo animal tiene que ver con la afloraci\u00f3n de lo inconsciente. Y ese trabajo que parte de la liberaci\u00f3n de lo no consciente necesariamente conduce a la fragmentariedad. El v\u00ednculo entre lo animal y lo fragmentario es el debilitamiento del yo, del yo moral, que cede su lugar en la composici\u00f3n de la pieza a un sujeto mucho m\u00e1s atento a las derivas y repeticiones caprichosas de los motivos, a las interrupciones de la experiencia o de la imaginaci\u00f3n perif\u00e9rica y a la concatenaci\u00f3n puramente asociativa de los materiales. Y aunque Sara Molina no fuera compositora, sino actriz y escritora, lo que les ped\u00eda a sus actores es que se aplicaran sobre todo a \u00abla interpretaci\u00f3n de una melod\u00eda\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Tanto en su exploraci\u00f3n de la intimidad (o \u00abextimidad\u00bb), como en su recurso a la fragmentaci\u00f3n, el barroquismo de lo perif\u00e9rico y la construcci\u00f3n asociativa, las propuestas de Sara Molina podr\u00edan situarse en la l\u00ednea de trabajos como los realizados ya en los setenta por creadores como Richard Foreman. La exploraci\u00f3n obsesiva de la experiencia privada por parte Foreman y su conversi\u00f3n en enigm\u00e1ticas composiciones marcadas por la contaminaci\u00f3n visual y sonora son f\u00e1cilmente reconocibles en el trabajo de Sara Molina, que, sin embargo, dot\u00f3 a sus espect\u00e1culos de una textura mucho m\u00e1s amable, casi t\u00edmida, evitando por medio de lo l\u00fadico, o de lo l\u00e1nguido, que la extra\u00f1eza una y otra vez manifestada por los propios int\u00e9rpretes, produjera en el espectador el extra\u00f1amiento.<\/p>\n\n\n\n<p>La indagaci\u00f3n sobre el pensamiento que centra la \u00faltima secuencia de&nbsp;<em>Tres disparos, dos leones<\/em>, parec\u00eda producir una suspensi\u00f3n del tiempo. Los actores (o sus personajes) se afanaban en encontrar la respuesta adecuada, como si un olvido insalvable en el interior de su cerebro les impidiera llegar a ella. As\u00ed, esos personajes casi desprovistos de toda la carnalidad exhibida en las dos primeras partes del espect\u00e1culo, y por ello m\u00e1s capaces de entregarse a la reflexi\u00f3n, se enfrentaban a la angustia de un callej\u00f3n sin salida.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Benjamin, \u00abentre todas las criaturas de Kafka son especialmente los animales quienes se dedican a la reflexi\u00f3n\u00bb. El insecto (Gregorio Samsa) de&nbsp;<em>La metamorfosis<\/em>&nbsp;o el mono de&nbsp;<em>Informe para una Academia<\/em>&nbsp;figuran entre los m\u00e1s conocidos, aunque son muchos los animales y seres intermedios que ocupan el imaginario kafkiano. \u00abEl olvido es el recipiente del cual surge a la luz el inagotable mundo intermedio de las historias de Kafka\u00bb. El rastreo de lo olvidado, la b\u00fasqueda del mundo de los antepasados, \u00abconduce, hacia abajo, hasta las bestias\u00bb. En las bestias Kafka habr\u00eda buscado continuamente captar la presencia de lo olvidado. Y \u00abla cosa m\u00e1s extra\u00f1a y olvidada es el cuerpo -nuestro propio cuerpo-\u00ab. (Benjamin, 1971: 116-117)<\/p>\n\n\n\n<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez,<br>UCLM<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sara Molina Doblas, 1993<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-6340","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-obra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6340","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=6340"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6340\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6342,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/6340\/revisions\/6342"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=6340"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=6340"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=6340"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}