{"id":5872,"date":"2008-01-15T16:57:00","date_gmt":"2008-01-15T15:57:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=5872"},"modified":"2026-01-15T17:00:23","modified_gmt":"2026-01-15T16:00:23","slug":"el-ultimo-ensayo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2008\/01\/15\/el-ultimo-ensayo\/","title":{"rendered":"El Ultimo Ensayo"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2026\/01\/15\/yuyachkani\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5849\">Yuyachkani<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2008<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Ubicaci\u00f3n: Per\u00fa&gt;Lima<\/li>\n\n\n\n<li>Lugar estreno: Casa Yuyachkani<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"550\" height=\"552\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-03-Francesca-Sissa-yuyachkani-2008.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5873\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-03-Francesca-Sissa-yuyachkani-2008.jpg 550w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-03-Francesca-Sissa-yuyachkani-2008-300x300.jpg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-03-Francesca-Sissa-yuyachkani-2008-150x150.jpg 150w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>LA \u00daLTIMA VEZ COMO SI FUERA LA PRIMERA<br>Miguel Rubio Zapata<\/p>\n\n\n\n<p>Largo, como siempre, ha sido el camino para llegar ac\u00e1.<\/p>\n\n\n\n<p>Si alguien ingresaba a la sala de Yuyachkani temprano en las ma\u00f1anas, durante estos meses previos a \u00abEl \u00faltimo ensayo\u00bb, seguro nos encontraba bailando tango.<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que el tango, siendo tan preciso, es un ejercicio que tiene mucho que ver con el sentir a partir del hacer, seguramente en este \u00faltimo ensayo est\u00e1n all\u00ed acumuladas las sensaciones de los meses de tango.<\/p>\n\n\n\n<p>En el grupo siempre nos preguntamos cu\u00e1l es el entrenamiento que corresponde a cada trabajo en el momento en que lo vamos haciendo. Claro, hay lineamientos generales que transitan por lo que llamamos cultura de actor, es decir, un entrenamiento que cada quien hace de acuerdo a su momento de aprendizaje (actitud que tratamos de preservar) intereses de b\u00fasqueda o el trabajo sobre dificultades personales. Este training lo proponen y realizan los actores cada quien de manera independiente.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa zona de autonom\u00eda de actor que hemos promovido, ha llevado a la realizaci\u00f3n de proyectos art\u00edsticos personales o de corto reparto y ha marcado de alguna manera la producci\u00f3n del grupo en los \u00faltimos a\u00f1os e incluso se ha reflejado en los trabajos donde est\u00e1 todo el grupo reunido.<\/p>\n\n\n\n<p>Algunas veces he sido un poco ligero cuando me he referido a los recientes trabajos colectivos en los que est\u00e1n todos los actores como una suma de unipersonales y, seguramente no lo es tanto pero s\u00ed es una tendencia entendible en un colectivo con a\u00f1os de trabajo juntos.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta vez, hemos tenido mayores momentos comunes de entrenamiento general con ejercicios colectivos orientados a sentirnos en el sitio y de entrenamiento aplicado, que es el trabajo de b\u00fasqueda en funci\u00f3n del proyecto, con reglas comunes para todos.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed llegamos al tango y buscamos en \u00e9l, antes que la destreza o la espectacularidad, una manera de volver al abrazo, de sentir el pulso del cuerpo del otro y danzar con \u00e9l, con la confianza de ser guiado, en este caso guiada porque en el tango es el hombre el que abre los brazos y gu\u00eda (que bien nos ha hecho esta regla que no la pusimos nosotros sino la maestra) un cierto desconcierto inicial, pocas palabras se o\u00edan en la sala, s\u00f3lo la m\u00fasica, los pasos y claro, de vez en cuando, el inevitable \u00abd\u00e9jate guiar\u00bb y el \u00abno siento tu marca\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que encontramos en el abrazo la manera de volver a la escucha, a sentir la respiraci\u00f3n, a volar la mirada, el tiempo, la distancia, la cercan\u00eda, el estar juntos en un espacio que se comparte. El estar contigo, frente al otro y frente a los dem\u00e1s. Algo aparentemente elemental y conocido y precisamente por eso f\u00e1cil de perder.<\/p>\n\n\n\n<p>Esta premisa de trabajo tiene su mayor sentido de verdad cuando parte de uno (no del personaje) y desde all\u00ed se conecta con el otro para iniciar un juego de tr\u00e1nsito-traslado de la presencia al personaje. Hay all\u00ed una frontera que aparece por momentos, es ese lugar a donde esencialmente queremos llegar, lo logramos quiz\u00e1s por algunos segundos, estoy convencido que nos orientamos en esa direcci\u00f3n pero nos gana el oficio y nos instalamos con mayor comodidad en la situaci\u00f3n de representaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>La b\u00fasqueda de esa delgada l\u00ednea donde se junta el arte con la vida, es la raz\u00f3n y la paradoja que da sentido a nuestro trabajo ahora.<\/p>\n\n\n\n<p>Para buscar el tr\u00e1nsito del actor entre la presencia y el personaje tengo la imagen del arco iris que no tiene un inicio ni un final claro, por otro lado su gama de colores sugiere zonas de mezcla, de transiciones dadas por el color.<\/p>\n\n\n\n<p>Investigamos para encontrar distintas calidades de energ\u00eda y de comportamiento en escena. Entre la certeza que afirma y la negaci\u00f3n rotunda hay una zona de neblina, de desconcierto.<\/p>\n\n\n\n<p>El arco iris es esa zona entre la presencia (personal) y la representaci\u00f3n (personaje). El actor pasa de la certeza a la incertidumbre y en ese tr\u00e1nsito se enfrenta al desconcierto.<\/p>\n\n\n\n<p>La energ\u00eda tiende hacia el extremo y luego tiende a regresar, siempre en movimiento, aunque sea imperceptible. Estar y no estar, entrar y salir del personaje, transformarse frente al espectador, no esconder nada o casi nada.<\/p>\n\n\n\n<p>La polaridad desconoce matices y por tanto elabora una dramaturgia de actor fina.<\/p>\n\n\n\n<p>Este trabajo parte de la presencia no del personaje, va de la quietud al movimiento sabiendo de antemano que la quietud es m\u00e1s que el movimiento porque lo contiene.<\/p>\n\n\n\n<p>Las primeras im\u00e1genes de este proyecto tienen como punto de partida una serie de pinturas del artista Enrique Polanco referidos a edificios de la ciudad, m\u00e1s espec\u00edficamente de Lima antigua, estructuras arrasadas por el tiempo y el abandono son devueltas en sus lienzos como arquitecturas radiantes de color, sitios recuperados quiz\u00e1 por una suerte de nostalgia, espacios sugerentes que parecen invitarnos no s\u00f3lo a volver a mirarlos sino tambi\u00e9n a habitarlos.<\/p>\n\n\n\n<p>El proyecto en su inicio pasaba por ampliar estos cuadros en gran formato, poblar la sala de esas im\u00e1genes, como una maqueta gigante de cuyas puertas, ventanas y cortinas sal\u00edan y asomaban los personajes. \u00bfCon qu\u00e9 historias? \u00bfCon qu\u00e9 intenciones? Eso s\u00f3lo se puede saber transitando los lugares, habit\u00e1ndolos. Es aqu\u00ed donde el actor debe hallar el entrenamiento orientado al proyecto concreto que hacemos, el actor debe encontrar el impulso org\u00e1nico que lo active, soltando el cuerpo al espacio como reacci\u00f3n buscando la acci\u00f3n que lo lleve a descubrir ese comportamiento esc\u00e9nico que lo har\u00e1 moverse con comodidad y sobre todo con verdad en aquello que buscamos.<\/p>\n\n\n\n<p>La obra est\u00e1 llena de claves, seg\u00fan me han dicho quienes han venido a los ensayos. Suponiendo que esto sea de alguna manera cierto, nos interesa especialmente ese otro espectador que no conoce necesariamente ese supuesto c\u00f3digo. Si nuestro trabajo se acerca a ser un ejercicio de precisi\u00f3n como aspiramos, diferentes espectadores encontrar\u00e1n sentido en lo que hacemos. Es por eso que nos esforzamos para que cada vez que estemos en escena sea como la primera vez.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Galer\u00eda de im\u00e1genes<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"550\" height=\"378\" data-id=\"5874\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-01-Francesca-Sissa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5874\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-01-Francesca-Sissa.jpg 550w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-01-Francesca-Sissa-300x206.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"550\" height=\"443\" data-id=\"5878\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-02-Francesca-Sissa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5878\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-02-Francesca-Sissa.jpg 550w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-02-Francesca-Sissa-300x242.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 550px) 100vw, 550px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"550\" height=\"370\" data-id=\"5875\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/El-ultimo-ensayo-04-Francesca-Sissa.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5875\" 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