{"id":5150,"date":"2007-01-05T13:15:00","date_gmt":"2007-01-05T12:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=5150"},"modified":"2026-03-24T15:59:41","modified_gmt":"2026-03-24T14:59:41","slug":"finales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2007\/01\/05\/finales\/","title":{"rendered":"Finales"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2026\/01\/05\/beatriz-catani-2\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5120\">Beatriz Catani<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2007<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Interpretaci\u00f3n: Julieta Ranno, Mar\u00eda Amelia Penna, Magadalena Arau, Mat\u00edas Vertiz, Sonia Stelman, M. Laura Martorell<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Informaci\u00f3n adicional:<\/h4>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"http:\/\/finales-teatro.blogspot.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Finales (Blog)<\/a><\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"1024\" height=\"768\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-finales-1024x768-1.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5151\" style=\"width:429px;height:auto\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-finales-1024x768-1.jpeg 1024w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-finales-1024x768-1-300x225.jpeg 300w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-finales-1024x768-1-768x576.jpeg 768w\" sizes=\"auto, (max-width: 1024px) 100vw, 1024px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-group is-nowrap is-layout-flex wp-container-core-group-is-layout-6c531013 wp-block-group-is-layout-flex\">\n<p>En&nbsp;<em><a href=\"http:\/\/finales-teatro.blogspot.com\/\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Los finales<\/a><\/em>&nbsp;se retoma el mundo de ficci\u00f3n que hab\u00eda quedado interrumpido tras&nbsp;<em>Cuerpos, Ojos y Borrasca<\/em>s, sin embargo, el paso por el tono de documental de estos \u00faltimos trabajos dej\u00f3 huella en este regreso a lo po\u00e9tico en el que lo real del mundo esc\u00e9nico va a adquirir mayor presencia hasta llegar a una suerte de poes\u00eda f\u00edsica.&nbsp;<em>Los finales<\/em>&nbsp;nos devuelven a aquellos reducidos espacios donde los personajes parec\u00edan estar atrapados, pero desde un planteamiento dram\u00e1tico en el que la ficci\u00f3n se adelgaza en favor del aqu\u00ed y ahora f\u00edsicos de la escena. De este modo se potencia un efecto de presente que se alarga de manera informe, un presente suspendido, como tambi\u00e9n ocurr\u00eda en&nbsp;<em>Ojos<\/em>, pero ahora la relaci\u00f3n con ese pasado que regulaba el mundo de Dacia, Benya y el Padre, va a ser distinta.<\/p>\n<\/div>\n\n\n\n<p>A diferencia de los textos de la Trilog\u00eda, que ya estaban m\u00e1s o menos acabados al comienzo de los ensayos,&nbsp;<em>Los finales<\/em>&nbsp;fueron creciendo desde el trabajo directo con los actores, lo que hace que, tambi\u00e9n a nivel esc\u00e9nico, la historia (dram\u00e1tica) tenga un peso distinto. Esta nueva relaci\u00f3n texto-escena afecta a la vinculaci\u00f3n entre el presente (esc\u00e9nico) y el pasado (textual), entre la naturaleza y la historia. La naturaleza dominante ya no tiene como referencia central ese afuera de la escena, convertido en un paisaje natural de signo apocal\u00edptico, sino que se genera de manera org\u00e1nica a partir del ritmo f\u00edsico de las actuaciones.<\/p>\n\n\n\n<p>La primera escena se abre con una extra\u00f1a acci\u00f3n que llega a convertirse en met\u00e1fora de toda la obra: \u00abAmelia sigue con la vista una cucaracha y la aplasta y la observa\u201d, un episodio que remite, como se dice en la conversaci\u00f3n entre Beatriz Catani y Guillermina Mongan, a una de las fuentes que inspir\u00f3 la obra,&nbsp;<em>La pasi\u00f3n seg\u00fan G.H<\/em>., de Clarice Lispector. Esta cucaracha seguir\u00e1 muri\u00e9ndose durante todo el transcurso de la acci\u00f3n, mientras que de tiempo en tiempo es observada por alguno de los personajes, que la presentan como \u201cbicho emblema de la resistencia pasiva\u201d, del seguir estando ah\u00ed, en ese continuo presente, a pesar del tiempo, de la historia y las cat\u00e1strofes naturales que ha sufrido el mundo: \u201cSu \u00fanico sentimiento es la atenci\u00f3n de vivir. La atenci\u00f3n puesta solamente en vivir\u2026\u201d, sobrevivientes, como esos personajes enraizados a la tierra de la Trilog\u00eda, habitantes de un mundo del despu\u00e9s de un antes del que en&nbsp;<em>Los finales<\/em>&nbsp;parece que se quiere escapar tratando de cerrar en vano un cap\u00edtulo de la historia, de poner un final a algo que, como la propia obra, se resiste a terminar, llen\u00e1ndose de ese vac\u00edo en el que parece encerrarse algo de lo real, como dice Lispector (1978: 111) de cierta p\u00e1ginas de la literatura, que ahora podr\u00edamos sustituir por escenarios: \u201cCiertas p\u00e1ginas [escenarios], vac\u00edas de acontecimientos, me dan la sensaci\u00f3n de estar tocando la cosa en s\u00ed, y es la mayor sinceridad\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>Como en la Trilog\u00eda, se suceden im\u00e1genes obsesivas tra\u00eddas del pasado, recuerdos que llegan hasta el presente; aunque desde el comienzo insiste Julia, despu\u00e9s de preguntar si se nota que se est\u00e1 moviendo, mientras rebota cada vez m\u00e1s fuerte contra el sill\u00f3n, que se acab\u00f3 la densidad. Magdalena se deja contagiar por los movimientos de Julia y le da las gracias porque esto le ayuda a pensar, quiz\u00e1 por esta falta de densidad, esta reconquistada sensaci\u00f3n de ligereza, de aqu\u00ed y ahora, que le permite volver a pensar en el futuro y en tiempo futuro, como ella afirma despu\u00e9s de que Amelia les confiese que ella tambi\u00e9n se siente bien, porque oy\u00f3 por los auriculares, que llevan puestos cada una y por los que se oyen distintas versiones de la marcha peronista, que \u201cSi hasta hoy fui mutilada. Ya no\u201d, consigna que repiten las tres, en lo que es la primera alusi\u00f3n a otro de los intertextos de&nbsp;<em>Los finales<\/em>, el&nbsp;<em>Tito Andr\u00f3nico<\/em>&nbsp;de Shakespeare, cuyo imaginario de mutilaciones y muertes violentas llenan una vez m\u00e1s el mundo po\u00e9tico de Beatriz Catani.<\/p>\n\n\n\n<p>En t\u00e9rminos est\u00e9ticos esa densidad, que es tambi\u00e9n f\u00edsica, se traduce en una densidad po\u00e9tica que convierte este espacio, aparentemente familiar, en un escenario que desde la inmediatez de sus cuerpos se proyecta hacia \u00e1mbitos tan difusos como la imposibilidad del presente, los l\u00edmites de lo natural o el peso de la historia. El universo femenino de Beatriz Catani, en di\u00e1logo directo con esa materialidad informe que nos habla de lo interior, del origen (de la historia) y el sentido presente de los cuerpos, es ahora potenciado a trav\u00e9s de acciones que una vez m\u00e1s se adentran en esa \u201czona de inhabitabilidad\u201d de lo abyecto, como lo define Butler (1993: 20), en aquellos espacios que por excluidos ponen en peligro la integridad del yo: \u201cEsta zona de inhabitabilidad constituir\u00e1 el l\u00edmite que defina el terreno del sujeto; constituir\u00e1 ese sitio de identificaciones temidas contra las cuales \u2014y en virtud de las cuales\u2014 el terreno del sujeto circunscribir\u00e1 su propia pretensi\u00f3n a la autonom\u00eda y a la vida\u201d; aunque aqu\u00ed esa defensa habr\u00e1 de jugarse contra un espacio s\u00edquico y natural profundamente atravesado por lo hist\u00f3rico.<\/p>\n\n\n\n<p>Las acciones que articulan la obra insisten en esa sensaci\u00f3n de presente amorfo, de inmediatez que se agota en s\u00ed misma, como la repetici\u00f3n compulsiva de un movimiento sin finalidad aparente m\u00e1s que el hecho de moverse, de sentir uno mismo que se est\u00e1 moviendo, repetir una y otra vez lo mismo, la misma afirmaci\u00f3n, la misma pregunta, insistentemente \u2014\u00bb\u00bfSoy fea? \u00bfSoy fea? \u00bfSoy fea? \u00bfSoy fea? \u00bfSoy fea?\u00bb\u2014, listados interminables de enfermedades que Magdalena se pregunta si tendr\u00e1 o no tendr\u00e1 en el futuro, a las que MV va a\u00f1adiendo \u00abYo tambi\u00e9n\u00bb, cat\u00e1logos de finales, juegos triviales que se acaban en s\u00ed mismos, como jugar con la pelota o hacer pompas de jab\u00f3n, el tirarse una a otra de los el\u00e1sticos del corpi\u00f1o y la bombacha, mientras dicen: \u00abPasividad del g\u00e9nero\u00bb, hasta llegar al da\u00f1o f\u00edsico, o el acto de masturbarse, met\u00e1fora por excelencia de la gratuidad de lo excesivo del placer que define la naturaleza, pero tambi\u00e9n la diluye m\u00e1s all\u00e1 de los m\u00e1rgenes de lo culturalmente establecido.<\/p>\n\n\n\n<p>El car\u00e1cter excesivo de estas acciones, desbordadas de realidad, como la propia agon\u00eda de la cucaracha, en constante di\u00e1logo con la muerte, la violencia, el placer o lo in\u00fatil, abre una fisura, un vac\u00edo sobre el que se termina levantando una pregunta acerca de lo real inmediato, un interrogante sobre la mera posibilidad de un sentido \u2014\u00bf\u201dQu\u00e9 pasa? \u00bfAlguien sabe qu\u00e9 est\u00e1 pasando?\u201d, se pregunta Julia\u2014. Esta reflexi\u00f3n teatral, girando de manera err\u00e1tica en torno a ese presente f\u00edsico y real de los actores, pero tambi\u00e9n de los espectadores, va construyendo una trama esc\u00e9nica, como tambi\u00e9n se terminaba generando en el teatro documental, historias que crecen desde dentro y que hablan por omisi\u00f3n de todo aquello que se apunta pero no se acierta a decir, el punto ciego sobre el que se construyen, una y otra vez, en torno al mismo pasado que no deja de brotar desde dentro de uno mismo. Esa actitud de pasividad, como de cierta indolencia, presente en la obra de Beatriz Catani y que ahora se acent\u00faa, hace visible un estadio de lo real anterior a las apariencias, una&nbsp;<em>pasividad inasumible<\/em>, el \u201cpsiquismo previo que es la significaci\u00f3n por excelencia\u201d, que L\u00e9vinas (1974: 127), en&nbsp;<em>De otro modo que ser, o m\u00e1s all\u00e1 de la esencia<\/em>, adopta como base \u00faltima del pensamiento \u00e9tico y que Beatriz Catani presenta como la naturaleza \u00faltima desde la que seguir resistiendo.<\/p>\n\n\n\n<p>Liviandad, movimiento, posibilidad de cambiar, futuro y placer del presente, del puro presente como reducto \u00faltimo de la felicidad, son las consignas con las que se inician Los finales. Resulta significativo de esta nueva actitud ante el pasado el propio t\u00edtulo del primer cap\u00edtulo \u00abNuevos prop\u00f3sitos\u00bb, aunque nuevamente la empresa est\u00e9 seriamente amenazada por el fracaso: \u00abAhora no puedo. Me provocaron hasta ac\u00e1. El pasado es as\u00ed, no lo pod\u00e9s nombrar tanto. \/ Vuelve. \/ Estoy fracasando, \u00bfse nota?\u2026 no puedo hablar en futuro, no me sirvi\u00f3 nada, ni entrenar, ni perfeccionarme, nada\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>El exceso f\u00edsico que caracteriza las acciones se convierte en la puerta de atr\u00e1s por la que estos cuerpos atraviesan el tiempo. La ordenaci\u00f3n lineal que gobierna la historia queda interrumpida por estas formas de exceso, como la violencia f\u00edsica, la masturbaci\u00f3n, el llanto, los juegos y las representaciones teatrales, o incluso los di\u00e1logos intranscendentes. Todo ello hace que la actuaci\u00f3n crezca desde dentro, de forma aparentemente inmotivada o al margen de una causalidad l\u00f3gica, abri\u00e9ndose hacia una indeterminaci\u00f3n acerca de lo que all\u00ed est\u00e1 pasando, de algo que podr\u00eda acabar en cualquier momento o que incluso podr\u00eda haber acabado ya, mientras todo se va cargando de esa confusa insignificancia con la que Cl\u00e9ment Rosset define lo real en su&nbsp;<em>Tratado de la idiotez.&nbsp;<\/em><\/p>\n\n\n\n<p>Estas historias f\u00edsicas, como intentos desesperados por salvarse una vez m\u00e1s de la Historia, se entrelazan con las numerosas historias referidas, historias de accidentes o finales, de muertes violentas o extra\u00f1os acontecimientos que cuestionan una y otra vez los l\u00edmites de la naturaleza, las fronteras entre el cuerpo y la historia. Como se explica acudiendo a la imagen de la cucaracha agonizante, la materia inmunda que sale de su cuerpo ser\u00eda como ese pasado que se expulsa desde el presente del propio cuerpo, la historia \u2014igualmente inmunda\u2014 que vuelve una y otra vez sobre el escenario del presente. Materia e historia, cuerpo y pasado, son convocados en la inmediatez de un mismo espacio construido a modo de accidentes, de finales que no consiguen cerrar la representaci\u00f3n (de la historia), como afirma Magadalena: \u201cEL PASADO ES AS\u00cd. Historias, historias\u2026 materia que se expulsa para afuera\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00d3scar Cornago<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados:<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Textos<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em>En torno a Finales Entrevista de Guillermina Mongan a Beatriz Catani<\/em>, Beatriz Catani y Guillermina Mongan, 2006<\/li>\n\n\n\n<li><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2007\/03\/24\/finales-2\/\" data-type=\"post\" data-id=\"10627\">Finales<\/a><\/em>, Beatriz Catani, 2007<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Beatriz Catani, 2007<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":5151,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-5150","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5150","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=5150"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5150\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10630,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/5150\/revisions\/10630"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/5151"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=5150"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=5150"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=5150"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}