{"id":4174,"date":"1996-10-27T20:33:00","date_gmt":"1996-10-27T19:33:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=4174"},"modified":"2025-10-27T20:35:11","modified_gmt":"2025-10-27T19:35:11","slug":"cybercus-el-gran-circo-internet","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1996\/10\/27\/cybercus-el-gran-circo-internet\/","title":{"rendered":"Cybercus: El Gran Circo Internet"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1995\/10\/27\/leo-bassi\/\" data-type=\"post\" data-id=\"4166\">Leo Bassi<\/a>. 1996<\/h4>\n\n\n\n<p>Show de circo online con links a todo el mundo.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abCuando uno piensa en el Circo, las primeras im\u00e1genes que le vienen a la mente son normalmente esas de ni\u00f1os riendo, payasos y osos bailarines. Sin mucho esfuerzo, las v\u00edvidas memorias de la infancia salen a la superficie y, por un momento, nuestro cinismo adulto es desafiado por una peque\u00f1a punzada de nostalgia a nuestra perdida inocencia. Tal es el evocador poder del Circo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el Circo no siempre ha significado esas cosas. \u00a1M\u00e1s bien al contrario! Hace m\u00e1s o menos un siglo, para nuestros padres, evocaba el show m\u00e1s desafiante, tentador y vaporosamente er\u00f3tico que pod\u00edan imaginar. En un mundo donde la l\u00ednea del dobladillo estaba por debajo del tobillo y las honrosas mujeres montaban a caballo con sus dos piernas juntas a un lado, la visi\u00f3n de una mujer ligera de ropa balance\u00e1ndose sobre un caballo galopante era, como poco, irresistible. Y eso sin mencionar la impresi\u00f3n que dejaban las bellas j\u00f3venes trapecistas al volar por el aire, colgarse boca abajo, antes de la invenci\u00f3n del moderno sujetador.<\/p>\n\n\n\n<p>No sin raz\u00f3n, la Iglesia ten\u00eda una oscura opini\u00f3n de los Circos e incluso hoy, en ciertas regiones del sur de Europa, no es inhabitual o\u00edr a sacerdotes que, desde sus p\u00falpitos, advierten a la gente de los peligros morales del Circo.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero el sexo no era lo \u00fanico ofensivo para la religi\u00f3n. Desde que a mediados del siglo XIX Darwin derrocara el dogma de la Biblia sobre la creaci\u00f3n de la Tierra, y presentara su nueva teor\u00eda de la Evoluci\u00f3n, empezaron a construirse por todas partes zoos y jardines bot\u00e1nicos, apoyados por el inter\u00e9s de una opini\u00f3n p\u00fablica repentinamente apasionada por los debates sobre especies ex\u00f3ticas y animales desconocidos. Con una excelente facilidad para hacer negocio, el Circo se convirti\u00f3 en el medio perfecto para satisfacer la sed de conocimiento cient\u00edfico de una nueva audiencia: el trabajador industrial urbano.<\/p>\n\n\n\n<p>El boom del Circo era tambi\u00e9n el boom de las Grandes Exposiciones Universales, la construcci\u00f3n de la Torre Eiffel, la bombilla el\u00e9ctrica de Edison, las expediciones africanas y ant\u00e1rticas. Como una novela de Julio Verne, pero en la vida real, el Circo ofrec\u00eda al hombre de la calle un contacto de primera mano con la emoci\u00f3n y la excitaci\u00f3n de un valiente nuevo mundo de oportunidades. Una prueba tangible de que la realidad pod\u00eda cambiar y que s\u00f3lo depend\u00eda de su voluntad, determinaci\u00f3n, ingenuidad y fantas\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>Aparte del claro contenido pol\u00edtico de este \u00faltimo punto no olvidemos que, de hecho, el apogeo del Circo era contempor\u00e1neo de los primeros sindicatos y del principio de los primeros movimientos socialistas- el nuevo sentimiento de poder humano que emergi\u00f3 a partir del siglo XIX tuvo otra consecuencia mayor: los deportes y la gimnasia.<\/p>\n\n\n\n<p>Pierre de Coubertin, en su discurso de inauguraci\u00f3n en el renacimiento de los Juegos Ol\u00edmpicos, resumi\u00f3 el esp\u00edritu de los mismos cuando habl\u00f3 del deporte como un camino para sacar al hombre de la esclavitud y la opresi\u00f3n. Para el espectador medio de circo de aquella \u00e9poca, era obvio que cuando un malabarista lanzaba sus mazas o los acr\u00f3batas saltaban a trav\u00e9s del aro, era en nombre del progreso, la libertad y la dignidad humana! S\u00f3lo hay que mirar antiguas fotograf\u00edas de n\u00fameros circenses para ver qu\u00e9 serias y pomposas eran sus actitudes: ellos sab\u00edan que eran misioneros anunciando un nuevo Jerusal\u00e9n cient\u00edfico.<\/p>\n\n\n\n<p>Un tema pesado todo esto, deb\u00e9is pensar. Demasiado pesado, quiz\u00e1s, cuando vuestra mente vuelve a vuestros recuerdos personales de payasos y osos bailarines. Bien, de hecho, hab\u00eda tambi\u00e9n payasos y osos bailarines para la gente que, como ahora, iba al Circo a pasar un buen rato! Pod\u00edan emocionarse con la precisi\u00f3n matem\u00e1tica de las proezas f\u00edsicas que ve\u00edan, sobrecogerse por los misterios de la naturaleza que se les mostraban, sentirse alentados por las maravillas t\u00e9cnicas de su tiempo -la carpa, con su fina estructura y su tama\u00f1o, era un espect\u00e1culo en s\u00ed misma- pero cuando los payasos llegaban montando un alegre caos a su paso, la multitud no ten\u00eda duda alguna de qui\u00e9nes eran las verdaderas estrellas del show.<\/p>\n\n\n\n<p>De una manera bastante natural, la gente se identificaba m\u00e1s con los payasos y sus ingeniosas bromas que con la perfecci\u00f3n y la disciplina de los superhombres que acababan de ver. Y cuando, por ejemplo, los payasos entraban en su enclenque ca\u00f1oncito despu\u00e9s del vuelo magn\u00edfico del \u00abHombre-Bala\u00bb, la risa que inundaba la carpa proced\u00eda del placer de ver reconstruidos ante ellos sus propios sentimientos de insuficiencia frente a los grandes logros de la vida moderna.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otra parte, tampoco pod\u00eda concebirse un espect\u00e1culo s\u00f3lo de payasos. \u00a1La mera sugerencia de ello habr\u00eda sonado seguramente bastante indecente y tomada posiblemente como una especie de provocaci\u00f3n nihilista! No se cuestionaba que el humor necesitaba un hom\u00f3logo serio para existir.<\/p>\n\n\n\n<p>Este era el coraz\u00f3n de la f\u00f3rmula m\u00e1gica en la cual se basaba el Circo: Una celebraci\u00f3n de positivismo atemperado por saludables dudas humor\u00edsticas. Para el circo, como para la ciencia, todo tiene que ver con el ser claro y llevar los l\u00edmites m\u00e1s all\u00e1 de lo conocido. Hasta que el payaso viene y acaba con cualquier intento de ser demasiado serio con respecto a la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Este es el esp\u00edritu que mantuvo a mi familia, los Bassi, apasionadamente obsesionada con el Circo durante 130 a\u00f1os. Sin embargo hoy, el Circo, en mejores t\u00e9rminos, est\u00e1 considerado una forma ligera de entretenimiento para ni\u00f1os. Qu\u00e9 ocurri\u00f3 entonces? &#8211; deber\u00e9is estar pensando-.<\/p>\n\n\n\n<p>En primer lugar, el Circo fue superado por la Tecnolog\u00eda. El Cine y despu\u00e9s la Televisi\u00f3n se convirtieron en los veh\u00edculos de Informaci\u00f3n. El transporte p\u00fablico de masas acab\u00f3 con el rol del Circo de proveedor de sue\u00f1os de viajes ex\u00f3ticos. La retransmisi\u00f3n p\u00fablica del deporte en la radio y de nuevo, m\u00e1s tarde, en la televisi\u00f3n, canaliz\u00f3 en su favor el deseo de acci\u00f3n f\u00edsica. Pero todas estas explicaciones son s\u00f3lo algunos elementos dentro de un cuadro m\u00e1s amplio y doloroso.<\/p>\n\n\n\n<p>Es la Sociedad misma quien ha perdido el deseo de festejar. Gradualmente, bajo el pesado conjunto de la superpoblaci\u00f3n, la contaminaci\u00f3n, la decadencia urbana y todas las enfermedades de nuestro mundo, la simple creencia naif en el progreso ha desaparecido. Y sin fe en un sentimiento com\u00fan con respecto a nuestro destino y nuestras intenciones, los malabaristas, acr\u00f3batas y payasos del Circo se quedan en pintorescos simbolitos de la inocencia pasada. Fantasmas de un tiempo en el que la sociedad era todav\u00eda joven. El recordatorio nost\u00e1lgico de nuestra infancia.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed que \u00bfhay alguna esperanza? S\u00ed \u00a1Internet!<\/p>\n\n\n\n<p>Por extra\u00f1as, complejas razones, la red ha convertido el pasado en moda. Una inocencia decimon\u00f3nica y una virginidad cient\u00edfica han vuelto al cyberespacio y, una vez m\u00e1s, se habla de las maravillas de la capacidad de inventiva humana.<\/p>\n\n\n\n<p>Otro s\u00edntoma decimon\u00f3nico es la mentalidad de la \u00abquimera del oro\u00bb. El \u00abtodo gratis\u00bb denota que estamos empezando a reclamar nuevos derechos en una frontera nueva. El territorio nuevo es el territorio virtual.<\/p>\n\n\n\n<p>Dispara nuestra imaginaci\u00f3n con vastas cantidades de territorio virtual para nuestras apretadas ciudades -huir de las viejas estructuras de poder en un territorio donde las cosas todav\u00eda son gratis- quiz\u00e1 no es verdad, pero a qui\u00e9n le importa. Est\u00e1 el Circo muerto? Divert\u00edos.\u00bb<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Leo Bassi. 1996<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":4175,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-4174","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4174","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=4174"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4174\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":4176,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/4174\/revisions\/4176"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/4175"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=4174"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=4174"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=4174"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}