{"id":3794,"date":"1992-10-12T18:54:00","date_gmt":"1992-10-12T17:54:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=3794"},"modified":"2026-04-02T18:13:23","modified_gmt":"2026-04-02T16:13:23","slug":"corol-la","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1992\/10\/12\/corol-la\/","title":{"rendered":"Corol.la."},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Mudances \u2013 <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1992\/10\/12\/angels-margarit\/\" data-type=\"post\" data-id=\"3791\">\u00c1ngels Margarit<\/a> . 1992<\/h4>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full is-resized\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"285\" height=\"177\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_.jpeg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3792\" style=\"width:630px;height:auto\" \/><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-a89b3969 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/vimeo.com\/405326105?fl=ls&amp;fe=ec\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ver v\u00eddeo<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Interpretaci\u00f3n: \u00c0ngels Margarit<\/li>\n\n\n\n<li>Direcci\u00f3n y coreograf\u00eda: \u00c0ngels Margarit<\/li>\n\n\n\n<li>Producci\u00f3n: \u00c0ngels Margarit y C\u00eda. Mudances<\/li>\n\n\n\n<li>Lugar estreno: 23 de septiembre, Biennale de la danse de Lyon. Lyon, Francia.<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p>En&nbsp;<em>Corol.la<\/em>, Margarit daba vueltas sobre s\u00ed misma, y en los c\u00edrculos y espirales que trazaba en torno a su eje iba dejando un rastro de presencias, que eran im\u00e1genes parciales de su propio cuerpo, im\u00e1genes que se alejaban y se perd\u00edan, pero que casi siempre eran reencontradas, recuperadas y nuevamente incorporadas en un trabajo donde el impulso no se contrapon\u00eda a la memoria, sino que una y otra vez la alimentaba. Una escenograf\u00eda luminosa, madera de haya; sobre el fondo, pintadas, tres corolas rojas; en un lateral, un mont\u00f3n de heno. Margarit en el suelo giraba, trataba de levantarse, giraba, se deja caer, consegu\u00eda alzarse, giraba, volv\u00eda al suelo. Sus brazos la sosten\u00edan en el aire tanto como las piernas sobre el suelo, que sucesivamente se convert\u00eda en agua, nube, otra vez madera, arena, cemento&#8230; Mientras su corta falda roja volaba en los giros componiendo insistentemente la imagen invertida de la corola, mucho m\u00e1s ef\u00edmera que a la que el dibujo refer\u00eda, pues depende del aire, del movimiento y de la memoria de quien la creaba y quien la observaba.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abNo debo despertarte demasiado bruscamente -escrib\u00eda Margarit en un momento del espect\u00e1culo- porque tu alma est\u00e1 de viaje mientras duermes. Debo darle tiempo para que regrese al cuerpo\u00bb.Una luz verde atravesaba el metacrilato donde las letras eran escritas y se proyectaban ampliadas sobre el fondo, legibles entonces para el espectador. Margarit nunca lo olvidaba a pesar de la aparente direcci\u00f3n centr\u00edpeta de su movimiento. Era para el espectador para quien compon\u00eda ese dibujo que s\u00f3lo su mirada pod\u00eda fijar, y el solo en su conjunto era tambi\u00e9n la invitaci\u00f3n a un solitario que cada persona del p\u00fablico pod\u00eda resolver o dejar abierto. El juego consist\u00eda en trazar imaginariamente las l\u00edneas que un\u00edan los elementos y objetos que Margarit iba introduciendo en escena y dispersando en su constante girar, que ahora se descubr\u00eda centr\u00edfugo. Los objetos configuraban fragmentariamente un universo po\u00e9tico, \u00edntimamente ligado a la memoria del cuerpo, que s\u00f3lo asociativamente le era dado descubrir al espectador.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero la experiencia de \u00e9ste durante el espect\u00e1culo no se reduc\u00eda a la reconstrucci\u00f3n de ese universo objetual (inversi\u00f3n del desorden que en la escena final Margarit provocaba separando y dispersando las piezas de un juego de mu\u00f1ecas rusas), ya que sobre todo le estaba reservado compartir el placer que la core\u00f3grafa-int\u00e9rprete desbordaba m\u00e1s all\u00e1 de la disciplina circular y la precisi\u00f3n de su gesto. Vestida de rojo y animada por sonoridades mediterr\u00e1enas, Margarit danzaba en giros abiertos, se elevaba sobre las puntas, saltaba caprichosamente, sin renunciar a momentos de recogimiento en medio de la brisa que ella misma creaba con el desplazamiento y el giro incesante; huidas a tierra, rebeliones, afirmaci\u00f3n en la verticalidad que a veces flaqueaba y que requer\u00eda la aparici\u00f3n de la espiral proyectada sobre el suelo, paralela a la que trazaban sus pies, su tronco, sus brazos en un prolongado salir de escena.<\/p>\n\n\n\n<p>En un momento dado, Margarit aparec\u00eda sentada en medio de un mont\u00f3n de heno y con sus brazos intentaba ahuecarlo. Se trataba de una traducci\u00f3n mat\u00e9rica de los ejercicios espaciales realizados con anterioridad. Se dir\u00eda que gran parte de las idas y venidas, oscilaciones, quiebros, avances y retrocesos, desvanecimientos y elevaciones, giros y desplazamientos en c\u00edrculo no eran sino procedimientos para ahuecar el espacio y al mismo tiempo cuestionar la irreversibilidad del tiempo. Es como si el cuerpo org\u00e1nico llevado al l\u00edmite de la disciplina matem\u00e1tica fuera capaz de traspasarla, o al menos de conseguir esa curvatura que produce el hueco en el que se cobija la memoria, el sue\u00f1o, la emoci\u00f3n que no es dado expresar de forma directa.<\/p>\n\n\n\n<p>Las mu\u00f1ecas rusas carecen de hueco. Para ahuecarlas, es preciso abrirlas, descomponerlas, dispersarlas, privarlas de su definici\u00f3n. El cuerpo no se puede descomponer, pero s\u00ed se puede agitar hasta su conversi\u00f3n en sombra, en l\u00ednea, en instante, y tambi\u00e9n se puede proyectar: las naranjas y manzanas, con toda la carga de sensualidad que su olor refuerza, son proyecciones de una dimensi\u00f3n del cuerpo, que busca su forma en el heno con una indolencia que no le es dado practicar en el espacio vac\u00edo o en relaci\u00f3n con las formas r\u00edgidas del dise\u00f1o o la arquitectura. En las proyecciones y en las huellas, en los objetos esc\u00e9nicos, el cuerpo se busca a s\u00ed mismo, busca su imagen con la misma obsesi\u00f3n que mediante el movimiento ahueca el espacio para abolirla y crear el lugar de la interioridad prohibida.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-right\">Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<br>Universidad de Castilla-La Mancha<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"212\" height=\"240\" data-id=\"3805\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_6.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3805\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"365\" height=\"550\" data-id=\"3797\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/1992\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3797\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/1992\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_.jpg 365w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/1992\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_-199x300.jpg 199w\" sizes=\"auto, (max-width: 365px) 100vw, 365px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-2 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"158\" height=\"235\" data-id=\"3801\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3801\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"167\" height=\"289\" data-id=\"3802\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3802\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"203\" height=\"293\" data-id=\"3804\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_5.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3804\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-3 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"298\" height=\"208\" data-id=\"3803\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/10\/Mudances.1992.Corol_.la_4.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-3803\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"360\" data-id=\"10971\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/COROL-LA.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-10971\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/COROL-LA.avif 640w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/COROL-LA-300x169.avif 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p> Mudances \u2013 \u00c1ngels Margarit . 1992<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":3792,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28,34],"tags":[],"class_list":["post-3794","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obra","category-video-obra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3794","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3794"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3794\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11857,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3794\/revisions\/11857"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3792"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3794"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3794"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3794"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}