{"id":357,"date":"2024-07-05T17:53:00","date_gmt":"2024-07-05T15:53:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/proyectoarchivoartea\/?p=357"},"modified":"2026-02-09T17:17:03","modified_gmt":"2026-02-09T16:17:03","slug":"indagacion-sobre-lo-justo-mas-alla-de-la-representacion","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2024\/07\/05\/indagacion-sobre-lo-justo-mas-alla-de-la-representacion\/","title":{"rendered":"Indagaci\u00f3n sobre lo justo"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">M\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading has-text-align-left\"><strong><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2004\/01\/13\/jose-a-sanchez\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5613\">Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez<\/a><\/strong>. 2023<\/h4>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p>Texto concebido para la presentaci\u00f3n del libro&nbsp;<em>Ten\u00e9is la palabra: apuntes sobre teatralidad y justicia<\/em>. La presentaci\u00f3n tuvo lugar en el Museo del Chopo, Ciudad de M\u00e9xico, el 20 de mayo de 2023.&nbsp;<\/p>\n\n\n\n<p>Una reflexi\u00f3n sobre la diferencia entre \u201clo justo\u201d en cuanto concepto \u00e9tico y la Justicia en cuanto instituci\u00f3n social en paralelo a la diferencia entre \u201clo teatral\u201d en cuanto dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica (vinculada a lo mim\u00e9tico, lo l\u00fadico y lo creativo) y el teatro en cuanto instituci\u00f3n social. Este paralelismo sirve para introducir el modo en que estos cuatro conceptos entran en juego en una de las producciones de mayor complejidad y potencia est\u00e9tica del teatro latinoamericano contempor\u00e1neo:&nbsp;<em>Contraelviento<\/em>, de Yuyachkani, que se confront\u00f3 al problema \u00e9tico y pol\u00edtico de la representaci\u00f3n de la violencia y el dolor generados por conflicto armado. La identificaci\u00f3n de las opciones elegidas por cada una de las protagonistas de la obra conduce a una \u00faltima reflexi\u00f3n sobre la tensi\u00f3n entre justicia y cuidado, que reelabora la primera tensi\u00f3n entre la Justicia y \u201clo justo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Indagaci\u00f3n sobre lo justo: m\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n<\/h4>\n\n\n\n<p>Sabemos lo que es la justicia. Y sin embargo, qu\u00e9 dif\u00edcil es hacer justicia. Incluso, que dif\u00edcil es que la justicia meramente exista.<\/p>\n\n\n\n<p>Sabemos lo que es el teatro, el arte o la poes\u00eda. Y sin embargo, qu\u00e9 dif\u00edcil es hacer arte, teatro o poes\u00eda. Incluso que el arte meramente exista.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos un concepto intuitivo de teatro. Se basa en la noci\u00f3n de representar, de hacer como si, de fingir. Nikolas Evreinov consider\u00f3 que se trataba de una dimensi\u00f3n antropol\u00f3gica universal (antes que est\u00e9tica) basada en la capacidad mim\u00e9tica (Evreinov, 1956, p. 21). La teatralidad preest\u00e9tica dar\u00eda satisfacci\u00f3n al \u201cdeseo de ser otro, de cumplir algo diferente, de crear un ambiente que se oponga a la atm\u00f3sfera cotidiana\u201d (p. 36). Cualquier ni\u00f1o o ni\u00f1a hace teatro cotidianamente. Y sin embargo, quien quiera ganarse la vida haciendo teatro, se ve obligado a estudiar una diversidad de materias, cursar infinidad de talleres, formarse, autocultivarse, investigar. Y nada de eso le garantiza hacer teatro.<\/p>\n\n\n\n<p>Tenemos tambi\u00e9n un concepto intuitivo de justicia. Se basa en la noci\u00f3n de equilibrio y en la noci\u00f3n de proporcionalidad, que remiten a una igualdad de partida.<\/p>\n\n\n\n<p>El equilibrio establece, por ejemplo, que, al mismo trabajo, corresponde un mismo salario, o que quienes cultivan la tierra tienen derecho a la posesi\u00f3n temporal del terreno que les corresponda en funci\u00f3n de su trabajo. Esta idea de reparto equilibrado estar\u00eda en la base de lo que denominamos justicia distributiva.<\/p>\n\n\n\n<p>Los ni\u00f1os saben distinguir muy bien lo que es justo de lo que no es justo. R\u00e1pidamente detectan los agravios en un reparto del tipo que sea y se apresuran a reclamar: \u201cno es justo\u201d. No es justo significa que no es equilibrado. Claro que puede haber factores que condicionen el reparto, los cuales no siempre f\u00e1ciles de evaluar: el comportamiento previo, el esfuerzo, el buen uso de las cosas, la consideraci\u00f3n de desequilibrios anteriores\u2026 Tambi\u00e9n puede haber factores que condicionen el reparto del sueldo o de la tierra: en funci\u00f3n de la cualificaci\u00f3n, de la eficiencia, del riesgo, etc. En sociedades complejas, estos factores de distribuci\u00f3n se vuelven cada vez m\u00e1s dif\u00edcilmente evaluables. Y en ese proceso de complejizaci\u00f3n, el equilibrio, que es la base de la justicia distributiva, se va cargando de pesos y contrapesos que inevitablemente favorecen siempre a quienes m\u00e1s tienen, hasta producir una disociaci\u00f3n entre el concepto de justicia y el concepto de distribuci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Llegados a este punto, la justicia debe ser reinventada como justicia social. S\u00f3lo que la justicia social, al igual que la justicia distributiva, dif\u00edcilmente se sostiene sin un principio de autoridad. Idealmente a la idea de justicia basada en el equilibrio corresponder\u00eda un principio de autoridad democr\u00e1tico. Pero ese principio de autoridad raramente es democr\u00e1tico, y aun si\u00e9ndolo formalmente, puede estar corrompido por otros principios de poder econ\u00f3mico, militar, religioso o familiar, que lastran el desempe\u00f1o mismo de la justicia y la posibilidad por tanto de una justicia social.<\/p>\n\n\n\n<p>Algo similar cabe decir respecto de la proporcionalidad, que opera en el \u00e1mbito de las compensaciones y los castigos. \u201cNo es justo\u201d puede ser el reclamo de un ni\u00f1o o una ni\u00f1a ante un reproche o castigo improcedente, pero tambi\u00e9n porque lo considera desproporcionado respecto a otros reproches o castigos recibidos por otras ni\u00f1as o ni\u00f1os en la misma ocasi\u00f3n o en ocasiones anteriores. La correspondencia entre una falta o un delito y las reprensiones, multas o castigos no es de naturaleza necesaria, de ah\u00ed que s\u00f3lo la salven de la arbitrariedad la costumbre o el acuerdo. El acuerdo permite que la consideraci\u00f3n subjetiva se vuelva objetiva, bien mediante la deliberaci\u00f3n espec\u00edfica ante un caso concreto, bien por su formalizaci\u00f3n en protocolos, normas y leyes.<\/p>\n\n\n\n<p>La dificultad para establecer la proporcionalidad entre la falta o el crimen y el castigo o la pena se hace tanto mayor cuando mayor son los cr\u00edmenes. No hay una relaci\u00f3n directa entre el da\u00f1o causado por el criminal y el da\u00f1o que se aplica al criminal, ni siquiera cuando ese da\u00f1o es la tortura o la muerte. Este es el gran problema de la justicia retributiva: que no puede volver a la situaci\u00f3n de origen y que por tanto cualquier da\u00f1o que se inflija a un culpable debe vigilar los da\u00f1os colaterales, tanto a personas inocentes como a la propia v\u00edctima o a la sociedad en su conjunto. El establecimiento de la proporcionalidad es uno de los grandes problemas del derecho, Y su complejidad puede llevar en ocasiones a una apariencia de arbitrariedad, y sobre todo, a una ventaja de quienes est\u00e1n m\u00e1s pr\u00f3ximos al poder y su hegemon\u00eda (por razones econ\u00f3micas, pol\u00edticas, raciales, familiares o religiosas) que quienes est\u00e1n m\u00e1s alejados de ese poder o su hegemon\u00eda.<\/p>\n\n\n\n<p>La justicia se basa en el reparto equitativo: el reparto de bienes y derechos (justicia distributiva), el reparto de penas (justicia retributiva), el reparto de compensaciones simb\u00f3licas o morales (justicia restaurativa). Los ni\u00f1os son m\u00e1s sensibles a la justicia porque tienen una relaci\u00f3n m\u00e1s clara de la jerarqu\u00eda: los adultos siempre est\u00e1n por encima y, por m\u00e1s que haya desequilibrio de fuerza o dominio entre ni\u00f1as y ni\u00f1os, el poder reside sobre todo en los adultos. Los pobres y los subalternos son m\u00e1s sensibles y dependientes de la justicia, porque no tienen el poder. Precisamente porque no tienen poder, las pobres y a las subalternas necesitan la justicia, la justicia, en cuanto aplicaci\u00f3n de la ley, les protege de los abusos de quienes tienen poder. Deber\u00eda protegerles tambi\u00e9n de los poderosos.<\/p>\n\n\n\n<p>Cuanto m\u00e1s refinado el poder, m\u00e1s refinada es la justicia. No es dif\u00edcil hacer justicia cuando un crimen es claro, p\u00fablico y sin mediaciones. Es m\u00e1s dif\u00edcil juzgar la violencia econ\u00f3mica, la violencia de Estado, la corrupci\u00f3n, la violencia machista o los abusos laborales.<\/p>\n\n\n\n<p>A mayor complejidad de la violencia, mayor complejidad de la justicia; m\u00e1s nos alejamos tambi\u00e9n en su aplicaci\u00f3n de satisfacer la idea intuitiva de lo justo. A mayor complejidad de la sociedad, mayor complejidad tambi\u00e9n la del teatro, m\u00e1s nos alejamos de la m\u00edmesis l\u00fadica. Sin embargo, de nada nos sirve un teatro que haya extirpado de s\u00ed las ideas de lo l\u00fadico o de lo po\u00e9tico. De nada nos sirve tampoco una justicia que ha extirpado de s\u00ed la idea de lo justo, como horizonte.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>\u00bfQu\u00e9 es lo justo?&nbsp;<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<\/strong>En su ensayo \u201cHamlet, o la modernidad fuera de quicio\u201d, el pensador argentino Eduardo Gr\u00fcner (2005) escribi\u00f3: \u201cCuando se retiran los cad\u00e1veres, empieza la pol\u00edtica: as\u00ed es (as\u00ed parece ser) tanto en&nbsp;<em>Hamlet<\/em>&nbsp;como en&nbsp;<em>Ant\u00edgona<\/em>. Fortinbras o Creonte vienen a restaurar el orden justo de la&nbsp;<em>polis<\/em>, amenazado por el \u2018estado de naturaleza\u2019 y la guerra de todos contra todos\u201d (p. 115). La pol\u00edtica (como actividad de los pol\u00edticos) comienza donde acaba lo pol\u00edtico (el conflicto, el desacuerdo, lo tr\u00e1gico).<\/p>\n\n\n\n<p>Podr\u00edamos pensar entonces que la Justicia (en cuanto actividad de los profesionales de la judicatura y el derecho) comienza donde acaba lo justo. Pero \u00bfqu\u00e9 es \u201clo justo\u201d?<\/p>\n\n\n\n<p>Manteniendo la correlaci\u00f3n entre lo pol\u00edtico y la guerra, cabr\u00eda aventurar que lo justo ser\u00eda la venganza. Y, de hecho, la Justicia se crea entre otras cosas para interrumpir la cadena de venganzas. Pero dif\u00edcilmente esta respuesta nos parecer\u00eda satisfactoria.<\/p>\n\n\n\n<p>Y es que \u201clo justo\u201d es aqu\u00ed pensado s\u00f3lo en su dimensi\u00f3n reactiva, como reacci\u00f3n a un mal. Pero \u201clo justo\u201d puede ser tambi\u00e9n pensado en su dimensi\u00f3n proactiva, como aquello que evitar\u00e1 el mal. Ser justo o justa equivaldr\u00eda a tener un comportamiento equilibrado y equitativo. En ingl\u00e9s corresponde al adjetivo&nbsp;<em>righteouness<\/em>,&nbsp;<em>rectitud<\/em>, que se aplica a las personas que siguen las reglas morales por voluntad propia. Ahora bien, esto s\u00f3lo se sostendr\u00eda si asumi\u00e9ramos que las reglas morales aceptadas son en s\u00ed mismas buenas y no resultado de una imposici\u00f3n. Por otra parte, la misma idea de \u201crectitud\u201d nos puede resultar antip\u00e1tica. Quiz\u00e1 podr\u00edamos sustituirla por \u201chonestidad\u201d. O incluso por \u201cbondad\u201d. Pero entonces, \u00bfc\u00f3mo distinguir lo justo de lo bueno? \u00bfSer\u00e1 que lo justo, en efecto, s\u00f3lo puede ser definido en su dimensi\u00f3n reactiva?<\/p>\n\n\n\n<p>Entendi\u00e9ndolo as\u00ed, lo justo podr\u00eda ser, una vez cometido un crimen, la restituci\u00f3n a un estado previo a la comisi\u00f3n de ese crimen. Pero esto es imposible. Cuando se reclama justicia, lo que se reclama m\u00e1s bien es la verdad sobre los hechos acontecidos, la no impunidad de los criminales y la restituci\u00f3n de los bienes robados o da\u00f1ados en la medida de lo posible, sea f\u00edsica o simb\u00f3licamente.<\/p>\n\n\n\n<p>Agnes Heller (1994) se aproxim\u00f3 a una definici\u00f3n de \u201clo justo\u201d mediante lo que denomin\u00f3 el \u201cconcepto \u00e9tico-pol\u00edtico de justicia\u201d: \u201cla idea de que los buenos deber\u00edan ser felices porque son dignos de felicidad y que los malos deber\u00edan ser desgraciados porque no son dignos de la felicidad\u201d (p. 67). Como tal idea no se corresponde con la realidad, es preciso que las sociedades se doten de reglas y normas de obligado cumplimiento con el fin de corregir lo injusto. La&nbsp;<em>justicia formal<\/em>&nbsp;consistir\u00eda en \u201cla aplicaci\u00f3n consistente y continuada de las mismas normas y reglas a todos y cada uno de los miembros del grupo social al que se aplican las normas y reglas\u201d (p. 16).<\/p>\n\n\n\n<p>Se trata, como Heller subraya, de una m\u00e1xima mediante la que se pretende trasladar con la m\u00ednima p\u00e9rdida el deseo de lo justo a la administraci\u00f3n social de la misma. Dado que la administraci\u00f3n de justicia raramente puede devolver la felicidad a quienes han sido agredidos o violentados, o al menos no en la forma del bienestar previo al da\u00f1o, existe una cierta incompatibilidad entre esa idea de justicia y lo que socialmente entendemos como tal.<\/p>\n\n\n\n<p>El \u201cconcepto \u00e9tico-pol\u00edtico de justicia\u201d es un ideal, postula un modelo de sociedad en que la bondad hace innecesaria la administraci\u00f3n de justicia, pues en la vida cotidiana se da lo&nbsp;<em>justo<\/em>&nbsp;en cuanto acto. Sabemos que la bondad, la honestidad o la perseverancia en la acci\u00f3n \u00e9tica no nos aleja del sufrimiento; m\u00e1s bien, en muchos casos nos pone en riesgo de sufrir agresiones o violencia. Por ello es necesario \u201cel concepto sociopol\u00edtico de justicia\u201d, el de una justicia que ya no es acto, sino representaci\u00f3n, reconsideraci\u00f3n de lo sucedido y toma de decisiones jur\u00eddicas (pol\u00edticas) que tratan de corregir los efectos de decisiones previas (\u00e9ticas) que dieron lugar a actos censurables.<\/p>\n\n\n\n<p>La vida de acuerdo con la justicia se da en el modo del acto. La justicia, en cuanto pr\u00e1ctica sociopol\u00edtica, se produce como representaci\u00f3n y adquiere, durante su desarrollo, dimensiones teatrales: en la reconstrucci\u00f3n de los hechos, en el despliegue de argumentaci\u00f3n y poder propio de las vistas orales y en la publicaci\u00f3n o exhibici\u00f3n de las compensaciones y castigos. Su teatralidad no es un defecto, no constituye s\u00edntoma alguno de degradaci\u00f3n, es m\u00e1s bien manifestaci\u00f3n de su naturaleza social.<\/p>\n\n\n\n<p>La acci\u00f3n de la justicia no es inmediata, porque es social: requiere de leyes que determinan qu\u00e9 es y qu\u00e9 no es un crimen, cu\u00e1l es su gravedad y cu\u00e1les sus consecuencias, y de reglas que rigen el ejercicio del derecho.<\/p>\n\n\n\n<p>Las leyes y las reglas hacen posible la Justicia, pero la acci\u00f3n de \u00e9sta no borra el mal causado, raramente repone lo perdido y en ning\u00fan caso puede devolver la integridad f\u00edsica o ps\u00edquica, y muchos menos la vida.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Contraelviento<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p><strong>&nbsp;<\/strong><em>Contraelviento<\/em>&nbsp;(1989) es una obra central en la trayectoria de Yuyachkani, un grupo peruano que en 2021 celebr\u00f3 50 a\u00f1os de actividad art\u00edstica y pol\u00edtica, y que protagoniz\u00f3 la segunda edici\u00f3n de la C\u00e1tedra de Teatralidades Expandidas que tuvo lugar hace un a\u00f1o en el Museo Reina Sof\u00eda, con presencia de Teresa Ralli, actriz y cofundadora, con Miguel Rubio Zapata, del grupo.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/1989.-Contraelviento.-Foto-Miguel-Villafane-2-600x423.png\" alt=\"Yuyachkani. Contraelviento. 1989. Foto Miguel Villafane\" width=\"458\" height=\"323\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" id=\"caption-attachment-9364\">Yuyachkani. Contraelviento. 1989. Foto Miguel Villafane<\/p>\n\n\n\n<p><em>Contraelviento<\/em>&nbsp;fue la primera tentativa por parte del grupo de confrontar la violencia desencadenada en Per\u00fa en la d\u00e9cada de los ochenta, como consecuencia del inicio de la actividad militar del Partido Comunista del Per\u00fa \u2013 Sendero Luminoso y el MRTA (Movimiento Revolucionario Tupac Amaru) y el contraataque de las fuerzas estatales, que golpe\u00f3 con especial dureza a las comunidades ind\u00edgenas campesinas del altiplano. En 1990, el saldo conocido de aquel conflicto sumaba ya veinte mil muertos y dos mil desaparecidos, cifras que seguir\u00edan engrosando en los a\u00f1os siguientes. (Comisi\u00f3n de la Verdad y la Reconciliaci\u00f3n, 2003).<\/p>\n\n\n\n<p>El horror enmudece. Y los&nbsp;<em>yuyas<\/em>&nbsp;tardaron casi una d\u00e9cada en encontrar c\u00f3mo llevar a escena el conflicto; el proceso de trabajo dur\u00f3 a su vez tres a\u00f1os, fue muy doloroso y casi produce la desmembraci\u00f3n del grupo. El punto de partida fue una masacre real acontecida en Soccos, Ayacucho, en 1986. El primer material fueron documentos en quechua: entrevistas y testimonios de lo ocurrido.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Yuyachkani, que hab\u00eda abandonado los modos m\u00e1s sobrios del teatro documento despu\u00e9s de su primera pieza,&nbsp;<em>Pu\u00f1o de cobre<\/em>&nbsp;(1971), opt\u00f3 por una elaboraci\u00f3n m\u00edtica. Una de las claves la encontraron en algunos de aquellos testimonios, que hablaban del retorno del&nbsp;<em>pishtaco<\/em>, un ser de la mitolog\u00eda altipl\u00e1nica que robaba a ni\u00f1os y a adultos para robarles la grasa:<\/p>\n\n\n\n<p>Investigamos mucho sobre el mito del \u00abpishtaco\u00bb, que algunos de nosotros o\u00edamos a\u00fan de peque\u00f1os, y nos asustaban con eso, cuando quer\u00edamos salir a la calle solos. El pishtaco era un ser que ven\u00eda y se robaba a los ni\u00f1os y tambi\u00e9n&nbsp;adultos, para sacarles la grasa, que era lo que buscaban. (Ralli, 2002)<\/p>\n\n\n\n<p>Los ej\u00e9rcitos en conflicto son transfigurados en vientos devastadores que arrasan el pueblo y destruyen las \u201csemillas de la vida\u201d que un viejo comunero guardaba en su granero. Sus hijas, Coya y Huaco, supervivientes de la tragedia, eligen caminos diversos:&nbsp; Coya peregrina en busca de las semillas, Huaco huye al monte y se prepara para vengar los cr\u00edmenes. Las fuerzas del mal aparecen representadas por tres figuras tomadas de la \u201cdanza de la diablada\u201d, de la Fiesta de la Virgen de la Candelaria en Puno:&nbsp; el Caporal, la China diabla y el Arc\u00e1ngel. En tanto el personaje del&nbsp;<em>Eq\u2019eco<\/em>, \u201camuleto de la suerte del imaginario popular altipl\u00e1nico\u201d, act\u00faa como testigo, presente durante toda la representaci\u00f3n, y es quien al fin devuelve las semillas de ma\u00edz a los campesinos. Es tambi\u00e9n este personaje quien da la clave del t\u00edtulo de la obra: \u201cel c\u00f3ndor aprendi\u00f3 a volar contra el viento; ahora tienes que seguirlo\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>El mito se sostiene por medio del ritual y para su elaboraci\u00f3n tan importante como los relatos y las figuras, fue la investigaci\u00f3n sobre las m\u00fasicas. Durante el proceso, sacaron a la calle una versi\u00f3n previa, para contrastar las respuestas del p\u00fablico, en la ciudad de Andahuaylas; a esta versi\u00f3n la llamaron&nbsp;<em>vecosina,&nbsp;<\/em>termino con el que en el siglo XVII se designaba \u201cun relato cantado de la historia m\u00edtica\u201d. Antes del estreno, los integrantes del grupo peregrinaron a la explanada de Sillustani en Puno con el fin de pedir permiso a los antepasados \u201cpara hablar de nuestros muertos ante esas tumbas\u201d (Rubio Zapata,&nbsp; en Cotter, 1998, minuto 31.08-31.40).<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/1989.-Contraelviento.-Vecosina.-Andahuaylas-2-600x412.png\" alt=\"\" width=\"423\" height=\"290\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" id=\"caption-attachment-9365\">Vecosina. Andahuaylas. 1989. Archivo Yuyachkani.<\/p>\n\n\n\n<p>El estreno de la pieza gener\u00f3 un amplio debate, en cuyo n\u00facleo figuraba la acusaci\u00f3n de \u201cpacifismo\u201d. No hay nada m\u00e1s intolerable para los actores en conflicto que quienes deciden comprender las razones complejas de la realidad con la intenci\u00f3n de evitar el sufrimiento y la muerte de aquellos en cuyo nombre se lucha. Ya durante el proceso de trabajo hab\u00eda esp\u00edas apostados en la puerta de la casa de Yuyachkani, donde ten\u00edan lugar los ensayos. Y tras el estreno, arreciaron las cr\u00edticas. Desde el semanario&nbsp;<em>Cambio<\/em>&nbsp;(af\u00edn al MRTA), se les recomendaba \u201cuna reconsideraci\u00f3n del punto de vista predominante de la obra\u201d (citado en Rubio Zapata, 2006, p. 83), en tanto desde&nbsp;<em>El Diario<\/em>&nbsp;(vocero de Sendero Luminoso), se condenaba la actitud fatalista del grupo y se afirmaba: \u201cLa obra de Yuyachkani muestra la decadencia de un arte que ya se agot\u00f3, que no es capaz de reflejar la fuerza de los tiempos nuevos, tiempos de guerra; un arte que se ensimisma en sus viejos contenidos y que por tanto est\u00e1 llamado a perecer\u201d (p. 84).<\/p>\n\n\n\n<p>Yuyachkani no acept\u00f3 la sugerencia de Tupac Amaru, ni se dej\u00f3 amedrentar por las amenazas de Sendero, y afirm\u00f3 su autonom\u00eda, reivindicando su \u201cderecho a la invenci\u00f3n\u201d, a la creaci\u00f3n de \u201cun lenguaje teatral que pueda incluso parecer un mito\u201d (p. 84).<\/p>\n\n\n\n<p>La invenci\u00f3n se inscribe en el imaginario con formas reconocibles para construir un teatro pol\u00edtico popular donde lo m\u00edtico, a diferencia de lo que puede ocurrir en su repetici\u00f3n festiva, no tiene la funci\u00f3n de persistir en lo existente, sino de hablar del presente para exigir respuestas. Para hablar, hay que recuperar la voz. Pero tambi\u00e9n hay que hacerse escuchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Una de las escenas m\u00e1s bellas de&nbsp;<em>Contraelviento<\/em>&nbsp;es \u00e9sa en la que Coya acude al tribunal para reclamar justicia; los jueces son dos fantoches en las figuras de&nbsp;<em>Machutusuq.<\/em><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/1989.-Contraelviento.-Foto-Miguel-Villafane-5-600x483.png\" alt=\"\" width=\"443\" height=\"357\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" id=\"caption-attachment-9367\">Contraelviento. Foto Miguel Villafane.<\/p>\n\n\n\n<p>Estas presencias se rastrean desde antes de la colonia. Eran personajes que representaban la sabidur\u00eda de los ancianos, aunque ir\u00f3nicamente llevaban un bast\u00f3n hecho de una rama a\u00f1osa y torcida, que de alguna manera denotaba la p\u00e9rdida de virilidad. Pero m\u00e1s pesaba su sabidur\u00eda. Las m\u00e1scaras eran y han sido siempre, elaboradas con piel de carnero seca, adornadas con pelos. Cuando llega la dominaci\u00f3n espa\u00f1ola, los&nbsp;<em>machutusuq<\/em>&nbsp;vuelven a aparecer, pero con una representaci\u00f3n diferente: representan al espa\u00f1ol (como tantas presencias danzarias, de una manera sat\u00edrica) y se remarca este detalle del bast\u00f3n. Tambi\u00e9n sus pasos de danza se asemejaban un tanto discretamente a las danzas provenientes de la metr\u00f3poli colonial. Nosotros las encontramos en las fiestas tradicionales de Puno y en general en toda la cultura del altiplano. Nuestro mascarero Edmundo Torres, tambi\u00e9n de Puno, conoc\u00eda muy bien esta danza y nos la ense\u00f1\u00f3 as\u00ed como el dise\u00f1o del vestuario. La primera vez que sacamos a las calles estos personajes fue en el contexto pol\u00edtico de la Constituyente, no recuerdo si setentas u ochentas. Nuestros&nbsp;<em>Machutusuq<\/em>&nbsp;danzaban y vest\u00edan como tales, pero sus m\u00e1scaras eran las de los pol\u00edticos de la derecha de entonces que quer\u00edan regresar al poder. (Ralli, 2022).<\/p>\n\n\n\n<p>Pero Coya no habla la lengua de los magistrados, por lo que sustituye las palabras por el sonido de su flauta, que es traducido por otro actor, primero al quechua, y despu\u00e9s al castellano.<\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/1989.-Contraelviento-Coya.-Foto-Miguel-Villafane.png\" alt=\"\" width=\"347\" height=\"283\"><\/p>\n\n\n\n<p class=\"has-text-align-center\" id=\"caption-attachment-9368\">Contraelviento. Coya. Foto Miguel Villafane<\/p>\n\n\n\n<p>Esa dificultad de enunciaci\u00f3n, representada aleg\u00f3ricamente, constituye en s\u00ed uno de los n\u00facleos de reflexi\u00f3n del grupo en su voluntad de intervenir en el presente. El presente con el que en ese momento lidiaban, era un presente de muerte. Empezaban a llegar a las ciudades noticias de las fosas comunes y de las verdaderas dimensiones de la destrucci\u00f3n en el campo. Los personajes m\u00edticos no est\u00e1n vivos ni muertos, viven s\u00f3lo en el cuerpo de los danzantes y las figuras carnavalescas, o en el de las actrices y actores. Habitan un tiempo suspendido, que es el tiempo de la representaci\u00f3n. Por eso el personaje de Coya, seg\u00fan relata la actriz Teresa Ralli, puede hablar con los muertos, que durante un tiempo la persiguieron (en Cotter, 1998, min. 31.54-32.00). Y por eso la escena construida en registro m\u00edtico se muestra, en palabras de Miguel Rubio (2001), \u201ccomo la condensaci\u00f3n del sue\u00f1o\u201d (p. 99).<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Justicia y cuidado<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>La representaci\u00f3n m\u00edtica de Yuyachkani reelabora la tensi\u00f3n entre la justo como acto y la justicia como representaci\u00f3n. En busca de lo justo, Huaco recurre a la acci\u00f3n, pero la elecci\u00f3n de la violencia la sit\u00faa en una posici\u00f3n \u00e9tica contradictoria. Su acci\u00f3n es m\u00e1s justiciera que justa, y en la b\u00fasqueda de lo justo puede provocar m\u00e1s dolor que restauraci\u00f3n. En busca de la justicia, Coya recurre a la representaci\u00f3n, al relato de los hechos ante el tribunal, pero esa representaci\u00f3n la aleja de la acci\u00f3n, o m\u00e1s bien la pospone hacia un porvenir remoto, con una dilaci\u00f3n que puede poner en riesgo la vida. Entre tanto, lo justo se manifiesta s\u00f3lo en una acci\u00f3n m\u00edtica, la restituci\u00f3n de las semillas de la vida. Porque, ante la irreversibilidad de los hechos criminales, ante lo irreversible de la muerte, la opci\u00f3n por la vida es la \u00fanica que puede garantizar una justicia compatible con los cuidados.<\/p>\n\n\n\n<p>La Justicia es necesaria para garantizar la paz social y asegurar el cumplimiento de la ley que protege a los&nbsp;<em>d\u00e9biles<\/em>&nbsp;de la violencia de los&nbsp;<em>fuertes<\/em>. Pero la Justicia no puede olvidar que su objetivo es la instauraci\u00f3n de lo justo, y que para ello debe ser c\u00f3mplice de la vida; no basta el castigo, es necesario tambi\u00e9n el cuidado de quien ha sufrido. El esclarecimiento de la verdad, el reconocimiento del mal y en su caso el castigo proporcional a la culpa es condici\u00f3n necesaria, pero no suficiente para alcanzar lo justo. En el sostenimiento de lo justo es preciso ir m\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n, corporeizar lo justo como acto. Y esto s\u00f3lo se da en las formas del amor y del cuidado.<\/p>\n\n\n\n<p>El amor, en cuanto acto, es ajeno a la justicia, que se da como representaci\u00f3n. El amor representado se convierte en sentimentalismo. En contraste con el amor entendido como sentimiento, el que trabaja en complicidad con lo justo es el amor en cuanto acci\u00f3n. El amor, en cuanto acto, desconoce cualquier diferencia de derechos entre d\u00e9biles y fuertes, perdedores y vencedores, viejos y j\u00f3venes, negros y blancos, mujeres y hombres. Las diferencias son fuente de riqueza com\u00fan y no justificaci\u00f3n de procesos de disociaci\u00f3n y jerarquizaci\u00f3n. Es esa igualdad de derechos la que niegan el colonialismo, el capitalismo y el patriarcado (Gilligan, 1993, p. 99).<\/p>\n\n\n\n<p>El perd\u00f3n s\u00f3lo es tolerable cuando se ha restituido la igualdad de derechos, cuando quien perdona ha sido escuchado, cuando los cr\u00edmenes han sido expuestos y moralmente condenados (hasta el punto de que los acusados sientan una profunda&nbsp;<em>verg\u00fcenza<\/em>) y cuando se han adoptado todas las medidas legales y econ\u00f3micas que garanticen un nuevo punto de partida equitativo. S\u00f3lo entonces, el amor entre iguales es justo y sirve de fundamento a la democracia.<\/p>\n\n\n\n<p>\u00bfC\u00f3mo ser\u00e1 ese teatro que decide intervenir el pasado m\u00e1s all\u00e1 de la justicia y m\u00e1s all\u00e1 de la representaci\u00f3n? Un teatro que realiza lo justo, movilizado por la rabia tanto como por el amor, en un presente en que se entrelazan el dolor y el deseo de quienes vivieron y vivir\u00e1n y hacia quienes somos responsables.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Referencias<\/strong><\/p>\n\n\n\n<p>Comisi\u00f3n de la verdad y reconciliaci\u00f3n (2003),&nbsp;<em>Informe final<\/em>. Lima:&nbsp;<a href=\"http:\/\/www.cverdad.org.pe\/pagina01.php\">http:\/\/www.cverdad.org.pe\/pagina01.php<\/a>.<\/p>\n\n\n\n<p>Cotter, Andr\u00e9s (1998)<em>. Persistencia de la memoria.&nbsp;<\/em>V\u00eddeo, Per\u00fa.<\/p>\n\n\n\n<p>Evreinov, Nicolai (1956).&nbsp;<em>El teatro en la vida<\/em>. Buenos Aires: Leviat\u00e1n.<\/p>\n\n\n\n<p>Gilligan, Carol (1993).&nbsp;<em>In a different voice. Psychological Theory and Women\u2019s Development<\/em>. Cambridge and London: Harvard University Press, 2003.<\/p>\n\n\n\n<p>Gr\u00fcner, Eduardo (2005).&nbsp;<em>La Cosa Pol\u00edtica o el acecho de lo Real: entre la filosof\u00eda y el psicoan\u00e1lisis<\/em>. Buenos Aires: Paidos.<\/p>\n\n\n\n<p>Heller, Agnes (1994).&nbsp;<em>M\u00e1s all\u00e1 de la justicia.&nbsp;<\/em>Barcelona: Planeta.<\/p>\n\n\n\n<p>Ralli, Teresa (2022). Comunicaci\u00f3n personal al autor. 22\/09\/2022.<\/p>\n\n\n\n<p>Rubio Zapata, Miguel (2006).&nbsp;<em>El cuerpo ausente (performance pol\u00edtica)<\/em>. Lima: Grupo Cultural Yuyachkani.<\/p>\n\n\n\n<p>Rubio Zapata, Miguel (2001).&nbsp;<em>Notas sobre teatro<\/em>. Lima-Minneapolis: Grupo Cultural Yuyachkani.<\/p>\n\n\n\n<p>S\u00e1nchez, Jos\u00e9 A. (2023).&nbsp;<em>Ten\u00e9is la palabra: apuntes sobre teatralidad y justicia<\/em>. Segovia: La u\u00d1a RoTa.<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Jos\u00e9 A. S\u00e1nchez. 2023. 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