{"id":3409,"date":"2000-10-08T19:40:00","date_gmt":"2000-10-08T17:40:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=3409"},"modified":"2026-01-08T13:41:39","modified_gmt":"2026-01-08T12:41:39","slug":"m-m-b-monteverdi-metodo-belico","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/10\/08\/m-m-b-monteverdi-metodo-belico\/","title":{"rendered":"M.M.B. (Monteverdi M\u00e9todo B\u00e9lico)"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/1990\/09\/24\/el-periferico-de-objetos\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2600\">El Perif\u00e9rico de Objetos<\/a>, <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2026\/01\/08\/emilio-garcia-wehbi\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5380\">Emilio Garc\u00eda Wehbi<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\"> 2000<\/h5>\n\n\n\n<p>Int\u00e9rpretes: Ana Alvarado, Emilio Garc\u00eda Wehbi, Felicitas Luna, Jorge S\u00e1nchez, Julieta Vallina, Guillermo Arengo. Actores-cantantes: B\u00e1rbara Kusa, Alicia Borges, Pablo Pollitzer, Fabi\u00e1n Schofrin, Furio Zanasi, Alejandro Meerapfel.<\/p>\n\n\n\n<p>Colaboradores: Textos: Torcuato Tasso, Francesco Petrarca. M\u00fasica: Claudio Monteverdi, Sigismondo D\u00b4India. Realizaci\u00f3n musical: Ensemble Elyma (dir. Gabriel Garrido). Dise\u00f1o y realizaci\u00f3n de mu\u00f1ecos: Daniel Bald\u00f3. Vestuario: Roxana B\u00e1rcena. Iluminaci\u00f3n: Alejandro Le Roux.<\/p>\n\n\n\n<p>Producci\u00f3n: Kunsten Festival des Arts (B\u00e9lgica), Hebbel Theater (Berl\u00edn) y El Perif\u00e9rico de Objetos, en colaboraci\u00f3n con Brussel 2000.<\/p>\n\n\n\n<p>Lugar estreno: Buenos Aires &gt; Teatro San Mart\u00edn<\/p>\n\n\n\n<p><\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Del programa de mano de M.M.B.:<\/h5>\n\n\n\n<p>El amor, la belleza. La guerra, el horror. Y toda manifestaci\u00f3n que nace en la periferia est\u00e1 atravesada por un tipo particular de belleza sin rumbo fijo.<\/p>\n\n\n\n<p>De la misma manera, si somos fieles a nuestro instinto, deber\u00eda estar iluminada tambi\u00e9n por la intermitencia del horror. [&#8230;] Pero la radicalidad de la belleza nos lleva, una vez m\u00e1s, indefectiblemente al horror. Y viceversa. Tanto en la guerra como en el amor no hay demasiado lugar para la raz\u00f3n, s\u00ed para el nervio. Tocar el nervio. Como un cuerpo musical que obliga a marchar.<\/p>\n\n\n\n<p>Esa marcha furtiva y animal deber\u00eda leerse como pictogramas del cuerpo pasado.<\/p>\n\n\n\n<p>[&#8230;]<\/p>\n\n\n\n<p>Otros despu\u00e9s de sentarse s\u00f3lo esperan \/ levantarse y dar vueltas al mundo. O esperar que el mundo acabe. Tambi\u00e9n lo vemos. Y en las penumbras del altar tanto la guerra como el amor trabajando cuerpo a cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>M.M.B. (Monteverdi M\u00e9todo B\u00e9lico) puede ser considerado como un punto de llegada del recorrido que El Perif\u00e9rico de Objetos describe a lo largo de los a\u00f1os noventa. Constituye sin duda la obra m\u00e1s compleja desde un punto de vista espectacular. El proyecto central consiste en la puesta en escena de Il Combattimento di Tancredi e Clorinda, compuesto por Monteverdi sobre el texto de Torcuato Tasso. En escena se sit\u00faan tanto los actores como los cantantes, sin renunciar a la presencia de varios mu\u00f1ecos, algunos de proporciones gigantescas, provistos de mecanismos que permit\u00edan moverlos a distancia; esto acent\u00faa su condici\u00f3n de aut\u00f3matas, independizados de los que en otras obras fueron sus manipuladores. Como marco de las extra\u00f1as escenas que se van sucediendo, adem\u00e1s de los madrigales barrocos que envuelven toda la atm\u00f3sfera, se a\u00f1ade un plano audiovisual con proyecciones en primer plano de la operaci\u00f3n quir\u00fargica de un mu\u00f1eco, que est\u00e1 teniendo lugar en escena, a trav\u00e9s de un circuito cerrado de v\u00eddeo. El mundo oscuro de El Perif\u00e9rico y su reflexi\u00f3n sobre la crueldad humana queda potenciado por la belleza de los acordes de Monteverdi, que irrumpen en un juego de contrastes con las acciones e im\u00e1genes que se desarrollan en escena. El conjunto se convierte en una reflexi\u00f3n po\u00e9tica y desoladora sobre las guerras. La obra se divide en una obertura musical, \u00abConcierto Barroco\u00bb, seguida de \u00abTeatro de Sangre\u00bb y \u00ab\u00d3pera Quir\u00fargica\u00bb; las t\u00edtulos de las dos \u00faltimas hacen alusi\u00f3n a ese componente violento como objeto de una teatralidad que transforma el espacio en un lugar para diseccionar la realidad, mostrar las tripas de lo teatral y de lo humano al mismo tiempo. Como explica el cr\u00edtico Pablo Lettieri (2000: 97), las acciones tienen lugar sobre un escenario vac\u00edo, espacio de desolaci\u00f3n en el despu\u00e9s de la historia y las guerras:<\/p>\n\n\n\n<p>No queda nada. S\u00f3lo un escenario vac\u00edo. Es el tiempo del Teatro de la sangre [\u2026] Una madre pasea en un cochecito a su hijo-mutante. Una pasionaria, entre proclamas republicanas, quiere recordar canciones de la Guerra Civil Espa\u00f1ola, y se ve interrumpida una y otra vez. Un ballet-mec\u00e1nico amenaza con no detenerse jam\u00e1s. Un mu\u00f1eco insiste con el saludo nazi. Otro personaje, vestido con una enagua, intenta pronunciar textos de Artaud mientras se flagela&#8230; \/ Son cuerpos. Cuerpos sangrantes, cuerpos cantantes, cuerpos manipulados, cuerpos diseccionados.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo es un encargo del Kunsten Festival des Arts de Bruselas, que hab\u00eda participado tambi\u00e9n en la producci\u00f3n de Zooedipous, y el Hebbel Theater de Berl\u00edn. En cierto modo puede entenderse como la evoluci\u00f3n \u00faltima de ese teatro menor o teatro de la sustracci\u00f3n (una idea recurrente en la po\u00e9tica de Veronese), un teatro en constante desequilibrio, construido sobre restos, fragmentos llegados de representaciones del pasado y que ahora solo son posible como ejercicio de reconstrucci\u00f3n, con mu\u00f1ecos mutilados, manipuladores que ya no ocultan su presencia, tramas que no avanzan, personajes que se repiten, acciones que vuelven una y otra vez, escenas interrumpidas, fragmentos que en M.M.B. adquieren su m\u00e1xima proyecci\u00f3n espectacular. Veronese se refiere a este proceso evolutivo, aludiendo a Monteverdi como una obra que es posible como un paso m\u00e1s all\u00e1, alcanzado por el grupo tras un estadio de madurez al que se llega despu\u00e9s de una d\u00e9cada de trabajo:<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que el grupo, en la medida de su crecimiento, alcanz\u00f3 una estructura formal y ps\u00edquica que permite sumar nuevos integrantes. Hay escenas en la que hay tres actores y ninguno pertenece a la estructura original del Perif\u00e9rico. Y, sin embargo, la escena es absolutamente \u00abperif\u00e9rica\u00bb. En los primeros espect\u00e1culos est\u00e1bamos tan concentrados por el cuidado de nuestro \u00abhijo\u00bb, que nos encerr\u00e1bamos en nosotros mismos para cuidarlo. Y ahora ese \u00abhijo\u00bb ha crecido y camina solo. Si desde lo est\u00e9tico buscamos un recambio, tambi\u00e9n desde lo estructural necesitamos replantearnos c\u00f3mo vamos a seguir, sin dejar de ser perif\u00e9ricos (en Lettieri 2000: 100).<\/p>\n\n\n\n<p>No queda nada. S\u00f3lo un escenario vac\u00edo. Es el tiempo del Teatro de la sangre [\u2026] Una madre pasea en un cochecito a su hijo-mutante. Una pasionaria, entre proclamas republicanas, quiere recordar canciones de la Guerra Civil Espa\u00f1ola, y se ve interrumpida una y otra vez. Un ballet-mec\u00e1nico amenaza con no detenerse jam\u00e1s. Un mu\u00f1eco insiste con el saludo nazi. Otro personaje, vestido con una enagua, intenta pronunciar textos de Artaud mientras se flagela&#8230; \/ Son cuerpos. Cuerpos sangrantes, cuerpos cantantes, cuerpos manipulados, cuerpos diseccionados.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo es un encargo del Kunsten Festival des Arts de Bruselas, que hab\u00eda participado tambi\u00e9n en la producci\u00f3n de Zooedipous, y el Hebbel Theater de Berl\u00edn. En cierto modo puede entenderse como la evoluci\u00f3n \u00faltima de ese teatro menor o teatro de la sustracci\u00f3n (una idea recurrente en la po\u00e9tica de Veronese), un teatro en constante desequilibrio, construido sobre restos, fragmentos llegados de representaciones del pasado y que ahora solo son posible como ejercicio de reconstrucci\u00f3n, con mu\u00f1ecos mutilados, manipuladores que ya no ocultan su presencia, tramas que no avanzan, personajes que se repiten, acciones que vuelven una y otra vez, escenas interrumpidas, fragmentos que en M.M.B. adquieren su m\u00e1xima proyecci\u00f3n espectacular. Veronese se refiere a este proceso evolutivo, aludiendo a Monteverdi como una obra que es posible como un paso m\u00e1s all\u00e1, alcanzado por el grupo tras un estadio de madurez al que se llega despu\u00e9s de una d\u00e9cada de trabajo:<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que el grupo, en la medida de su crecimiento, alcanz\u00f3 una estructura formal y ps\u00edquica que permite sumar nuevos integrantes. Hay escenas en la que hay tres actores y ninguno pertenece a la estructura original del Perif\u00e9rico. Y, sin embargo, la escena es absolutamente \u00abperif\u00e9rica\u00bb. En los primeros espect\u00e1culos est\u00e1bamos tan concentrados por el cuidado de nuestro \u00abhijo\u00bb, que nos encerr\u00e1bamos en nosotros mismos para cuidarlo. Y ahora ese \u00abhijo\u00bb ha crecido y camina solo. Si desde lo est\u00e9tico buscamos un recambio, tambi\u00e9n desde lo estructural necesitamos replantearnos c\u00f3mo vamos a seguir, sin dejar de ser perif\u00e9ricos (en Lettieri 2000: 100).<\/p>\n\n\n\n<p>No queda nada. S\u00f3lo un escenario vac\u00edo. Es el tiempo del Teatro de la sangre [\u2026] Una madre pasea en un cochecito a su hijo-mutante. Una pasionaria, entre proclamas republicanas, quiere recordar canciones de la Guerra Civil Espa\u00f1ola, y se ve interrumpida una y otra vez. Un ballet-mec\u00e1nico amenaza con no detenerse jam\u00e1s. Un mu\u00f1eco insiste con el saludo nazi. Otro personaje, vestido con una enagua, intenta pronunciar textos de Artaud mientras se flagela&#8230; \/ Son cuerpos. Cuerpos sangrantes, cuerpos cantantes, cuerpos manipulados, cuerpos diseccionados.<\/p>\n\n\n\n<p>El espect\u00e1culo es un encargo del Kunsten Festival des Arts de Bruselas, que hab\u00eda participado tambi\u00e9n en la producci\u00f3n de Zooedipous, y el Hebbel Theater de Berl\u00edn. En cierto modo puede entenderse como la evoluci\u00f3n \u00faltima de ese teatro menor o teatro de la sustracci\u00f3n (una idea recurrente en la po\u00e9tica de Veronese), un teatro en constante desequilibrio, construido sobre restos, fragmentos llegados de representaciones del pasado y que ahora solo son posible como ejercicio de reconstrucci\u00f3n, con mu\u00f1ecos mutilados, manipuladores que ya no ocultan su presencia, tramas que no avanzan, personajes que se repiten, acciones que vuelven una y otra vez, escenas interrumpidas, fragmentos que en M.M.B. adquieren su m\u00e1xima proyecci\u00f3n espectacular. Veronese se refiere a este proceso evolutivo, aludiendo a Monteverdi como una obra que es posible como un paso m\u00e1s all\u00e1, alcanzado por el grupo tras un estadio de madurez al que se llega despu\u00e9s de una d\u00e9cada de trabajo:<\/p>\n\n\n\n<p>Pienso que el grupo, en la medida de su crecimiento, alcanz\u00f3 una estructura formal y ps\u00edquica que permite sumar nuevos integrantes. Hay escenas en la que hay tres actores y ninguno pertenece a la estructura original del Perif\u00e9rico. Y, sin embargo, la escena es absolutamente \u00abperif\u00e9rica\u00bb. En los primeros espect\u00e1culos est\u00e1bamos tan concentrados por el cuidado de nuestro \u00abhijo\u00bb, que nos encerr\u00e1bamos en nosotros mismos para cuidarlo. Y ahora ese \u00abhijo\u00bb ha crecido y camina solo. Si desde lo est\u00e9tico buscamos un recambio, tambi\u00e9n desde lo estructural necesitamos replantearnos c\u00f3mo vamos a seguir, sin dejar de ser perif\u00e9ricos (en Lettieri 2000: 100).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>El Perif\u00e9rico de Objetos. 2000<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":3412,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[28],"tags":[],"class_list":["post-3409","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-obra"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3409","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=3409"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3409\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":5391,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/3409\/revisions\/5391"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/3412"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=3409"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=3409"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=3409"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}