{"id":11159,"date":"2010-03-26T16:45:00","date_gmt":"2010-03-26T15:45:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=11159"},"modified":"2026-04-19T19:54:46","modified_gmt":"2026-04-19T17:54:46","slug":"ver-abismos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2010\/03\/26\/ver-abismos\/","title":{"rendered":"Ver abismos"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sobre Estado fallido de H\u00e9ctor Bourges y Teatro Ojo<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/03\/30\/ruben-ortiz\/\" data-type=\"post\" data-id=\"10201\">Rub\u00e9n Ortiz<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2010<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<p><em>Aprender a ver abismos all\u00ed donde hay lugares comunes&nbsp;<strong>(Karl Kraus)<\/strong><\/em><\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Del director<\/h3>\n\n\n\n<p>En el medio teatral mexicano, el trabajo de H\u00e9ctor Bourges (1973) se menciona como algo \u201cde lo que todos hablan pero pocos han visto\u201d. Y con raz\u00f3n. Despu\u00e9s de un inicio de trabajos esc\u00e9nicos al lado de H\u00e9ctor Azar y Juan Jos\u00e9 Gurrola, Bourges comenz\u00f3 una labor que, poco a poco, se ha ido desmarcando en expresi\u00f3n y contenido de lo hecho por otros directores mexicanos. Cabe decir, como contexto, que el teatro mexicano goz\u00f3 de casi treinta a\u00f1os de esplendor en manos de un par de generaciones de directores tanto del bando de los universitarios (Gurrola, Mendoza, Margules, Castillo), como de aquellos de los teatros del Seguro Social (Sol\u00e9, Retes, Sabido). Ante todo, los universitarios se dedicaron a formar o robustecer instituciones de ense\u00f1anza y fomento. Con la crisis de los a\u00f1os ochenta, todo esto se vino abajo lentamente. Los esquemas institucionales no estaban preparados para ejercer con menos presupuesto, menos p\u00fablico ni mayor n\u00famero de gente queriendo hacer teatro. Y, sin embargo, la fuerte jerarqu\u00eda que manten\u00eda al director como amo del reino (la frase es Jean Duvignaud) y a los actores como s\u00fabditos se ha mantenido en un blindaje apenas explicable. Pues bien, este blindaje ha hecho que el teatro mexicano se vuelva conservador y rutinario, de no ser por algunas chispas de vida que provienen de teatros de frontera (geogr\u00e1fica y disciplinar) y ciertas dramaturgias renovadoras. Pues bien, el trabajo de H\u00e9ctor Bourges, como ya he mencionado, se desmarca de esta l\u00ednea filol\u00f3gica de conservadurismo al demostrar un inter\u00e9s, primero por la deconstrucci\u00f3n del dispositivo teatral de puesta en escena (Salom\u00e9, una decapitaci\u00f3n del original de Wilde, 2002); para pasar despu\u00e9s a trabajos de arqueolog\u00eda de la mirada (\u201c\u2026\u201d, trabajo con base en Farabeuf de Salvador Elizondo, 2005); posteriormente a desmontajes de la historia del poder en M\u00e9xico, con la arquitectura como object trouv\u00e9 (Visitas guiadas, una visita personal al recientemente abandonado edificio de la Secretar\u00eda de Relaciones Exteriores en Tlatelolco, 2007); hasta el trabajo, ahora en curso, de \u201claboratorio de imaginaci\u00f3n social\u201d donde acompa\u00f1a la vida de unos cuantos ciudadanos en tiempos de campa\u00f1a presidencial (Electores, 2012). De manera que en el trabajo de Bourges \u2013que ser\u00eda cada vez m\u00e1s preciso citarlo como Teatro Ojo, por la voluntad creativa de disolver las viejas jerarqu\u00edas esc\u00e9nicas y por la dimensi\u00f3n art\u00edstica de los dem\u00e1s colaboradores- se dan cita contaminaciones y desplazamientos que hacen de la suya, me atrevo a decir, la escena m\u00e1s interesante del teatro mexicano actual. Al respecto, quiero finalizar esta presentaci\u00f3n con una extensa cita de Ileana Di\u00e9guez, puntual, clara y justa: Las acciones de Teatro Ojo entran en el campo expandido de lo esc\u00e9nico si pensamos el espacio esc\u00e9nico como aquel que puede emerger en una intervenci\u00f3n urbana, una obra arquitect\u00f3nica o una instalaci\u00f3n visual, donde sucede la construcci\u00f3n de una situaci\u00f3n po\u00e9tica para ser mirada o performeada por otros. En el trabajo de Teatro Ojo se observa un adelgazamiento de los dispositivos representacionales tradicionales; incluso, un debilitamiento extremo de la voluntad de representar o de escenificar mediante el principio de sustituci\u00f3n y\/o de mimesis. Se trata de intervenciones en espacios p\u00fablicos, cerrados y abiertos, que recurren a dispositivos ligeramente instalacionistas, o performativos: disposici\u00f3n de objetos y accionar de cuerpos sin ninguna pretensi\u00f3n de ficcionalizaci\u00f3n (salvo breves instantes) en lugares no enmarcados para escenificar.1 As\u00ed, para profundizar, quisiera hablar del pen\u00faltimo trabajo de Teatro Ojo: Estado fallido. Estado fallido Luego de la salida de L\u00e1zaro C\u00e1rdenas de la presidencia, con instituciones formalizadas y bajo el cobijo pol\u00edtico del r\u00e9gimen revolucionario encarnado en el PRI, M\u00e9xico se sub\u00eda al veh\u00edculo del desarrollo mundial (que, despu\u00e9s, tras la victoria aliada en 1945, tomar\u00eda la v\u00eda norteamericana). Acerca de este fen\u00f3meno, el historiador Lorenzo Meyer comenta:<\/p>\n\n\n\n<blockquote class=\"wp-block-quote is-layout-flow wp-block-quote-is-layout-flow\">\n<p>El desarrollo de la econom\u00eda mexicana a partir de 1940 es un proceso que llev\u00f3 al pa\u00eds de una econom\u00eda predominantemente agr\u00edcola a una industrial (\u2026) con todas las consecuencias caracter\u00edsticas de este tipo de procesos: supeditaci\u00f3n de la agricultura a la industria, incremento en la urbanizaci\u00f3n, aumento del sector terciario, etc.2<\/p>\n<\/blockquote>\n\n\n\n<p>Esto significa que, digamos, para 1968 -es decir, menos de tres d\u00e9cadas-, en M\u00e9xico se encontraba ya instalada la infraestructura industrial, lo que en t\u00e9rminos de vida cotidiana implic\u00f3 una veloz transformaci\u00f3n \u2013llena de tensiones y violencias- de usos y costumbres. Aunque la velocidad de transformaci\u00f3n de las facetas sociales y econ\u00f3micas del pa\u00eds no tuvieron un correlato pol\u00edtico. La debatible descripci\u00f3n vargasllosiana del gobierno del PRI como dictadura perfecta describe bien, sin embargo, su singularidad: una asombrosa capacidad de construcci\u00f3n y manipulaci\u00f3n de la idiosincrasia nacional, aunado a una no menos notable capacidad de gatopardismo. Quien crea que hubo alguna vez transici\u00f3n en este pa\u00eds, que le pregunte al 2012: todo parece indicar que el mundo podr\u00e1 terminar el a\u00f1o siguiente, pero el PRI todav\u00eda estar\u00e1 all\u00ed. El Estado pues, emanado de la Revoluci\u00f3n, y sus secuelas transicionales o de falsa ruptura, se ha fincado bajo la promesa de modernidad, palabra que ha significado el futuro arribo a la tierra de la leche y la miel. Pero, \u00bfqu\u00e9 han implicado todos estos cambios tan precipitados e inevitables en la vida de un pa\u00eds?, \u00bfen la manera en la que se genera otra arquitectura, otra educaci\u00f3n, otra memoria?, \u00bfqu\u00e9 implican, inclusive, a nivel de resistencia civil, imaginaria, art\u00edstica? Puesto que, es evidente, el Estado no ha podido \u2013ni pod\u00eda- cumplir con lo prometido. \u00bfD\u00f3nde, pues, a nivel de la micropol\u00edtica, podemos encontrar las fallas del Estado? Dilucidar estas preguntas, creo, ha sido la tarea del colectivo esc\u00e9nico Teatro Ojo (integrado por Bourges, Laura Furl\u00e1n, Estela Quintero, Jorge P\u00e9rez Escamilla, Karla Rodr\u00edguez y Kerygma Flores), a trav\u00e9s del proyecto Estado fallido, con el cual el grupo realiz\u00f3 una serie de intervenciones en diversas zonas de la Ciudad de M\u00e9xico, con el fin de hacer una arqueolog\u00eda de eso llamado modernidad y sus secuelas en la constituci\u00f3n de una naci\u00f3n. Este proyecto art\u00edstico de Teatro Ojo se encuentra, sin lugar a dudas, entre lo m\u00e1s relevante de la escena mexicana de los \u00faltimos a\u00f1os, pues significa un nivel de relaci\u00f3n entre el arte y la realidad que el teatro mexicano hab\u00eda desde\u00f1ado desde hac\u00eda d\u00e9cadas, sumergido en pr\u00e1cticas autistas, autoglorificantes y corporativistas. Asimismo, este proyecto ha recibido la medalla de oro en la Cuadrienal de Praga de Escenograf\u00eda y Arquitectura Teatral, en una nueva categor\u00eda que pone atenci\u00f3n a la escena expandida. Es decir, que se trata de un reconocimiento al pensamiento contempor\u00e1neo del teatro, que implica imaginar la escena no ya desde los mecanismos de la representaci\u00f3n, sino desde el di\u00e1logo abierto y cr\u00edtico con lo real, as\u00ed como la contaminaci\u00f3n de disciplinas. De esta manera, Estado fallido recupera la facultad de la escena como espacio de pensamiento y resistencia del imaginario, de una manera que el mismo Brecht aplaudir\u00eda y que, adem\u00e1s, se ubica como una l\u00facida intersecci\u00f3n entre la arquitectura, la literatura, la historia, la filosof\u00eda, las artes visuales y la acci\u00f3n pol\u00edtica, detonados por el uso cr\u00edtico de la escena. El proyecto, sintetizo r\u00e1pidamente, consisti\u00f3 de cuatro etapas. La primera fue una serie de derivas o rutas de vagabundeo en el centro hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico; la segunda, una serie de intervenciones urbanas en el contexto de los cuarenta a\u00f1os del movimiento de 1968; la tercera consisti\u00f3 en visitas guiadas al antiguo edificio de Relaciones Exteriores de Tlatelolco, posterior a la salida del personal de la secretar\u00eda; y la cuarta, en un partido de f\u00fatbol en las canchas del Multifamiliar Ju\u00e1rez, predio vaciado tras la demolici\u00f3n de un sector de esos edificios da\u00f1ados por el terremoto de 1985. En este sentido, y ya que el espacio no me permite detenerme en cada caso, reproducir\u00e9 aqu\u00ed el texto que escrib\u00ed para el cat\u00e1logo de la exposici\u00f3n del colectivo en Praga, que se refiere a la primera de estas acciones que en su momento se bautiz\u00f3 Caminando con tortugas: una propuesta de derivas en el Centro Hist\u00f3rico de la Ciudad, provocado por la lectura de El libro de los pasajes de Walter Benjamin. [S\u00f3lo falta aclarar que los textos entre corchetes est\u00e1n pensados para contextualizar a un lector no familiarizado con la vida de la ciudad de M\u00e9xico].<\/p>\n\n\n\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Derivas<\/h3>\n\n\n\n<p><em>\u00bfQu\u00e9 palabra sabr\u00e1 responder a la nueva visibilidad de los acontecimientos hist\u00f3ricos? Walter Benjamin&nbsp;<\/em>Era claro para Walter Benjamin que, a despecho de posiciones rom\u00e1nticas, no se puede ser un artista solamente flotando sobre los hechos, sino que hay que mantener una relaci\u00f3n material con ellos. Se trata de aprender a mirar, como quien recorre una ciudad sin dejarse llevar por la fascinaci\u00f3n de su est\u00e9tica; antes bien se trata de permitirse afectar y que los afectos movilicen preguntas. Eso es, al menos, algo de lo que el propio Benjamin intenta con el Par\u00eds moderno en ese libro raro entre los raros e inacabado por naturaleza que es el Libro de los pasajes, en donde el autor sondea los s\u00edntomas de la modernidad en aquellos detalles que s\u00f3lo un flan\u00eaur o caminante a la deriva puede conocer: vitrinas, materiales de construcci\u00f3n, mercanc\u00edas, poemas, decorados, usos y maneras de habitar espacios que nos hablan de formas de vida bajo ciertos reg\u00edmenes de organizaci\u00f3n social, en este caso, el capitalismo. Texto escrito, por supuesto, en resonancia con el concepto de montaje cinematogr\u00e1fico, pero tambi\u00e9n de los procedimientos vanguardistas de fragmentaci\u00f3n y reensamblaje. Se trata de un texto sobre la modernidad escrito con t\u00e9cnicas (pos)modernas. Y es este libro, pues, el material que ha servido de inspiraci\u00f3n para Caminado con tortugas, la acci\u00f3n esc\u00e9nica que Teatro Ojo realiz\u00f3 en marzo de 2010, en el Centro Hist\u00f3rico de la ciudad de M\u00e9xico. Y trat\u00e1ndose de un pa\u00eds tan centralista y mitologizante, allanar el centro de la ciudad de M\u00e9xico implica un buceo arqueol\u00f3gico en la idiosincrasia mexicana. En este espacio han confluido los mitos, los ritos y los poderes de una naci\u00f3n; asimismo, su arquitectura es emblem\u00e1tica acerca de los cambios ocurridos en m\u00e1s de quinientos a\u00f1os: al modo en que los antiguos mexicas erig\u00edan sus nuevos basamentos sin retirar del todo los restos antiguos, en esta zona se sobreponen edificaciones que, pasada su hegemon\u00eda, han dado lugar a nuevos usos de acuerdo con los tiempos. De la misma manera, all\u00ed conviven barrios de miseria que significan los restos del milagro mexicano de los a\u00f1os cincuenta que expandi\u00f3 la ciudad al bestial tama\u00f1o actual, perviviendo con s\u00edmbolos religiosos y culturales de la vida mesoamericana al presente. En este espacio, los pasajes comerciales copiados a la conformaci\u00f3n material del primer capitalismo, juegan un importante papel, no s\u00f3lo econ\u00f3mico, sino tambi\u00e9n de reuni\u00f3n social en una \u00e9poca de mercanc\u00edas chinas. Atravesarlos en un d\u00eda laboral implica llenarse los sentidos de mercanc\u00eda siempre pirata, siempre aspirante a ser mercanc\u00eda original y que muestra la diferidad \u2013no encuentro mejor t\u00e9rmino para hablar de la actitud aspiracional en la que este pa\u00eds siempre se encuentra diferido y a punto de alcanzar a su modelo cultural: Europa o Estados Unidos- que M\u00e9xico tiene con el mundo desarrollado. Los s\u00e1bados, los pasajes son espacios que siguen atrayendo las miradas de las familias que los transitan encantadas con esa cualidad aur\u00e1tica de todo fetiche mercantil. Caminando con tortugas. Teatro Ojo \u2013 Archivo INBA-CITRU- Foto de Christa Cowrie Aqu\u00ed, pues Teatro Ojo dise\u00f1\u00f3 diversas derivas o trayectos que implican a estos pasajes, puntualizando o se\u00f1alando en cada uno aspectos relevantes de la din\u00e1mica del lugar o bien proponiendo acciones o ejerciendo intervenciones en ellos: \u201cel paseante en este caso juega el papel de un arque\u00f3logo y de un editor, a \u00e9l le corresponde la tarea de montaje y des-montaje de las im\u00e1genes expuestas, de los textos pronunciados, de las acciones presentadas\u201d, dice el texto de un mapa que se adquiere en la entrada de cada pasaje, junto con postales y citas impresas, que sugieren rumbos y acciones a realizar; adem\u00e1s de que en ciertos d\u00edas espec\u00edficos la compa\u00f1\u00eda realiza acciones espec\u00edficas. Algunas acciones sugeridas en la traves\u00eda fueron: \u201cleer los anuncios de la columna central en la Capital Mundial del Sexo\u201d [un edifico dedicado a la venta de art\u00edculos er\u00f3ticos; lo cual es un desaf\u00edo en un pa\u00eds 80% cat\u00f3lico]; \u201cDetenerse frente a la vitrina de joyas y relojes en los salones Diamante, Rub\u00ed o Zafiro del pasaje Monte de Piedad [una instituci\u00f3n muy socorrida de pr\u00e9stamo monetario a cambio de objetos de valor; que aqu\u00ed, tambi\u00e9n, se venden al expirar el plazo del pr\u00e9stamo]. Encontrar las posibles relaciones entre fetichismo y aura de la mercanc\u00eda\u201d; \u201cAtravesar el Pasaje de las Muchachas [una zona de prostituci\u00f3n y miseria a tres calles de la sede del poder ejecutivo nacional]. El amor a la prostituta es la apoteosis de la empat\u00eda con la mercanc\u00eda [cita benjaminiana]\u201d; \u201cEn el Pasaje Slim [refiere a una propiedad de Carlos Slim, actualmente el hombre m\u00e1s rico del mundo a base de un monopolio telef\u00f3nico, que promueve \u201crevitalizar\u201d el Centro Hist\u00f3rico], frente a una vitrina repleta de quincea\u00f1eras [famoso rito de paso femenino mexicano en que la Quincea\u00f1era se \u201cpresenta\u201d a la Sociedad] y novios, meditar sobre las Preocupaciones de un padre de familia (de Kafka)\u201d, \u201cEn el pasaje Moneda-Soledad [sitio donde se api\u00f1onan los mercaderes ambulantes de mercanc\u00eda pirata o quiz\u00e1 robada] subir al sexto piso. Leer a Nietszche\u201d y \u201cDial\u00e9ctica de la flan\u00earie: el interior como calle (lujo)\/la calle como interior (miseria). Entrar a Liverpool [uno de las m\u00e1s antiguas tiendas de ropa de lujo para clases medias] por Venustiano Carranza, pedir un caf\u00e9 y sentarse\u201d, entre otras. Asimismo, se detonaron acciones que no saltan a la vista tan f\u00e1cilmente, pero que involucran no a los invitados a la deriva, sino a los pobladores econ\u00f3micos de la zona: vendedores ambulantes, cargadores, etc\u00e9tera. En lo que me parece uno de los aspectos m\u00e1s interesantes del trabajo de Teatro Ojo, insertarse en el devenir de un espacio y trastocarlo no s\u00f3lo para la mirada \u201cprofesional\u201d de quien aprecia un acto art\u00edstico, sino de los habitantes del lugar. As\u00ed y todo, para el paseante voluntario, bajo esta incitaci\u00f3n se produce a cabalidad lo que Brecht llamaba el efecto de distanciamiento, pues un lugar tan poderosamente familiar para muchos de nosotros, se vuelve de inmediato extra\u00f1o y empieza a demandarnos otro tipo de atenci\u00f3n. Durante el recorrido todo cobra una nueva visibilidad: los mendigos, los bocineros, los polic\u00edas, los escaparates nunca iguales, los empleados siempre aburridos, las insignias de los edificios, sus balcones olvidados, la prosapia deslavada de la ciudad, los cientos de transas que se llevan a cabo en ese mismo instante, el derroche de miseria, la miseria del derroche, las mentiras hist\u00f3ricas en Catedral, la fe como \u00faltimo recurso de sobrevivencia darwiniana, la embriaguez, el silencio culpable en la Capital Mundial del Sexo (n\u00f3tese la prosopopeya mexicana), la prostituci\u00f3n de la pobreza como s\u00edntoma de la violencia nacional\u2026 Y, otra vez -como en otros trabajos de Teatro Ojo en que a trav\u00e9s de la arqueolog\u00eda del presente se restituyen reminiscencias individuales-, la memoria: los recorridos de hace treinta a\u00f1os, en el Chevrolet 66 de mi abuelo por la calle 16 de Septiembre a ritmo de Agust\u00edn Lara o \u00c1lvaro Carrillo en la radio; la ilusi\u00f3n de mi abuela por su viaje semestral a la tienda Liverpool: el \u00fanico lugar donde despu\u00e9s de la infancia provinciana se sent\u00eda digna de comprarse ropa; el m\u00edtin en el z\u00f3calo de 1988 en apoyo a Cuahut\u00e9moc C\u00e1rdenas en la primera derrota del PRI en las urnas, y el primer megafraude electoral de una ciudadan\u00eda a punto de despertar; la marcha de 1995 en apoyo a los zapatistas; las mil lecturas para sanar heridas de juventud en la Alameda y, en fin, este nuevo recorrido de 2010 de la mano de mi hija y mi mujer. Ciertamente, las derivas que propuso Teatro Ojo, son tan infinitas como la reflexi\u00f3n que se quiera promover (\u201cSue\u00f1os. Cuentos de hadas\u201d o \u201cMuerte\u201d, titularon a algunas de ellas), o los niveles de experiencia que se alcancen a tener: desde lo pesadamente conceptual hasta lo inmediatamente sensible. Pero por lo dem\u00e1s, me provoca gran alegr\u00eda que al final con las acciones de Teatro Ojo nunca puedo marcar la l\u00ednea entre la experiencia art\u00edstica y la deriva de mi propia existencia; y creo que \u00e9sta es la cualidad m\u00e1s importante de su propuesta: concederme el espacio y la compa\u00f1\u00eda para aprender a mirar, para saber que, como espectador, soy tambi\u00e9n seductor y soy tambi\u00e9n productor.<\/p>\n\n\n\n<p><strong>Abstract:&nbsp;<\/strong>This text analyses Estado fallido, a project carried out by the Mexican collective Teatro Ojo \u2013directed by H\u00e9ctor Bourges- in different places of Mexico City. This scenic project was part of a critique to the promise of modernity made by the Mexican post-revolutionary State. The article focuses on Caminando con tortugas \u2013 an interpretation of Walter Benjamin\u2019s Arcades project- which generated many actions\/performances (deriv\u00e9es) in Mexico City\u2019s Historic Downtown. Palabras clave: Bourges, Benjamin, Teatro Ojo, Estado fallido. Key words: Bourges, Benjamin, Teatro Ojo, Estado fallido.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h4>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>Ileana Di\u00e9guez, \u201cDesmontando escenas. Estrategias perfomativas de investigaci\u00f3n y creaci\u00f3n\u201d, en telondefondo. Revista de Teor\u00eda y Cr\u00edtica Teatral, Universidad de Buenos Aires, a\u00f1o 6, n\u00fam. 12, diciembre de 2010; p.6<\/li>\n\n\n\n<li>Lorenzo Meyer, \u201cLa encrucijada\u201d, en Historia General de M\u00e9xico, El Colegio de M\u00e9xico, 1976; p. 203- 204.<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">OBRAS<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><a href=\"https:\/\/archivoartea.uclm.es\/obras\/estado-fallido\/\"><\/a><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2010\/03\/26\/estado-fallido\/\" data-type=\"post\" data-id=\"11161\">Estado Fallido<\/a><\/em>, Teatro Ojo, 2010<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre Estado fallido de H\u00e9ctor Bourges y Teatro Ojo. Rub\u00e9n Ortiz, 2010<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":2851,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[127,172,130],"class_list":["post-11159","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-disidencia","tag-esfera-publica","tag-teatro-politico"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11159","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11159"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11159\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12832,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11159\/revisions\/12832"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/2851"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11159"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11159"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11159"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}