{"id":11157,"date":"2010-03-26T16:43:00","date_gmt":"2010-03-26T15:43:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=11157"},"modified":"2026-03-26T16:45:24","modified_gmt":"2026-03-26T15:45:24","slug":"venimos-de-tiempos-revueltos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2010\/03\/26\/venimos-de-tiempos-revueltos\/","title":{"rendered":"Venimos de tiempos revueltos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Miguel Rubio<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2010<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>Palabras de Miguel Rubio, director del Grupo Cultural Yuyachkani, en la imposici\u00f3n del Doctorado Honoris Causa en Arte por la Universidad de las Artes, en la Casa de las Am\u00e9ricas el martes 11 de mayo de 2010<\/p>\n\n\n\n<p>Palabras de Miguel Rubio (Yuyachkani) en la imposici\u00f3n del Doctorado Honoris Causa<\/p>\n\n\n\n<p>\u00abVenimos de tiempos revueltos, pero creo que lo son m\u00e1s ahora. Iuna mirada hacia adelante implica desde mi punto de vista no solamentereconocer en nosotros la posibilidad de imaginar el futuro, de inventarlo, y no solamente aceptar lo que se nos viene como si fuera dado, parte de un orden natural incontestable. Implica, tambi\u00e9n, saber de d\u00f3nde venimos, saber cu\u00e1l es esa memoria que tenemos guardada sobre aquello que hemos denominado Teatro Latinoamericano, la que ahora aparece como una zona inaprensible y, cuando no, desconocida de nuestra historia, de nuestra biograf\u00eda art\u00edstica\u00bb. por Miguel Rubio Gracias maestra, compa\u00f1era y amiga Raquel Carri\u00f3 por tus generosas palabras. Gracias a la Casa de las Am\u00e9ricas y al ISA por este reconocimiento que comparto con mis compa\u00f1eros y compa\u00f1eras de Yuyachkani. Compa\u00f1eros de tiempo de viento y de luz a quienes debo mi aprendizaje. Desde hace cuarenta a\u00f1os soy un observador de su crecimiento, de su autonom\u00eda como artistas, autores-actores de su creaci\u00f3n, en nombre de cada uno de ellos hago m\u00edo este reconocimiento. Es justo tambi\u00e9n desde esta tribuna rendir homenaje a los maestros que nos formaron, algunos de ellos sin saberlo, como Luis Valdez y su teatro campesino, de gran inspiraci\u00f3n para nosotros. Augusto Boal, Vicente Revuelta, Flora Lauten, Santiago Garc\u00eda, Enrique Buenaventura, Oswaldo Drag\u00fan, Rosa Luisa M\u00e1rquez, Antunes Filho, Eugenio Barba, todos ellos viven en nosotros. En esta, nuestra Casa de las Am\u00e9ricas, entend\u00ed y sent\u00ed que soy latinoamericano y parte de una moderna tradici\u00f3n esc\u00e9nica que surge en nuestra Am\u00e9rica a mediados del siglo pasado. \u00bfQu\u00e9 es el teatro latinoamericano ahora? Me ha tocado o\u00edr esta pregunta en muchas oportunidades y a veces me he visto obligado a intentar responderla sin tener muy en claro qu\u00e9 decir. Y hoy vuelvo a la pregunta, pues se trata de un inter\u00e9s, de una curiosidad, que por alguna raz\u00f3n persiste. Tengo la impresi\u00f3n de que a veces solemos afrontar esa pregunta con una verbalizaci\u00f3n grandilocuente, con cierta actitud cansina que se repite, o con medias respuestas dichas como para salir al paso. En otras ocasiones la respuesta consiste en ignorar la pregunta, pasarla de largo o buscar salidas r\u00e1pidas. M\u00e1s all\u00e1 del silencio como opci\u00f3n o de la fuga ante la pregunta, se suelen o\u00edr respuestas dadas por voces que se refieren al tema como algo en vigorosa emergencia, como si nada hubiera cambiado en cincuenta a\u00f1os o, en el otro extremo, presentando al teatro latinoamericano como tema viejo y superado sobre el que tenemos poco o nada que decir. Cuando la conversaci\u00f3n se orienta hacia estos extremos, el aliento se hace corto y el inter\u00e9s r\u00e1pidamente se desliza hacia temas considerados como \u00abm\u00e1s actuales\u00bb, \u00abmenos complicados\u00bb o el discurso es llevado hacia el campo de la est\u00e9tica o de la t\u00e9cnica, por cierto, separadas de su contexto. Y, claro, sabemos que ha corrido mucha agua bajo el puente, el tiempo no ha pasado en vano y adem\u00e1s no vivimos precisamente en tiempos que resistan afirmaciones ligeras o categ\u00f3ricas frente a las situaciones complejas que vivimos. A decir verdad, me siento parte de esa incertidumbre, y de alguna manera hago m\u00edo el conflicto de una definici\u00f3n que nos acerque a un sitio que refleje el momento. Ese lugar, esa patria nueva que hemos llamado \u00abteatro latinoamericano\u00bb, da se\u00f1ales de insurgencia a mediados del siglo pasado. Se trata de un paradigma, un sue\u00f1o compartido por muchos, una gran ilusi\u00f3n y, tambi\u00e9n, resultado de la convicci\u00f3n de sabernos parte de una gran revoluci\u00f3n teatral que andaba al paso de una gran revoluci\u00f3n social que estaba cantada y de la que no ten\u00edamos ninguna duda acerca de su posibilidad y de su inminencia. Como todo fen\u00f3meno art\u00edstico, nuestra practica vino acompa\u00f1ada de simplificaciones, de voluntarismo, de ret\u00f3rica, etc.<\/p>\n\n\n\n<p>En medio siglo de historia los fundamentos de eso que llamamos la moderna tradici\u00f3n del teatro latinoamericano han pasado por muchos estadios en los que nuestros teatros no han dejado de accionar sobre el contexto y el p\u00fablico de maneras muy diversas. Nuestras dificultades para asumir el activo y el pasivo de esa memoria no debe llevarnos a la pretensi\u00f3n de ser \u00abmodernos\u00bb incluyendo esto el costo de omitir nuestra historia reciente, como si se pudiera construir lo nuevo omitiendo lo vivido. Quienes hemos recorrido un trecho m\u00e1s o menos largo de este camino, tenemos la obligaci\u00f3n de dirigirnos especialmente a los j\u00f3venes insatisfechos con el teatro que heredan, para decirles que algunos de nosotros tambi\u00e9n lo estamos, que nos hemos cansado de las frases categ\u00f3ricas que afirman o niegan de manera absoluta, para decirles que podemos ser del mundo sin renunciar a nuestra aldea, que Godot tiene parientes que lo esperan en estas tierras, que Ant\u00edgona tiene aqu\u00ed tantas hermanas como hijos Madre coraje y hermanos Arturo Ui, c\u00f3mo no. El tiempo no ha pasado en vano y los sobrevivientes del teatro latinoamericano hemos sabido relativizar nuestros supuestos, por eso seguimos vivos. Tenemos que hacer un gran esfuerzo para no enfermarnos de olvido, sin que la historia nos pese tanto que nos impida encontrar un equilibrio entre el pasado y el futuro. En ese andar los pesos se han movido, entre una Am\u00e9rica Latina aparentemente obsesionada en mirar su historia y las particularidades que la hacen distinta en el mundo, y otra Latinoam\u00e9rica que parece haberse inclinado m\u00e1s bien hacia posiciones en donde prevalece un modelo econ\u00f3mico que suscribe una globalizaci\u00f3n \u00aba cualquier costo\u00bb, aunque parte del precio a pagar pueda ser el futuro del ser humano. Los teatreros que antes exhib\u00edamos con orgullo el ser parte de este \u00abpara\u00edso ex\u00f3tico\u00bb y \u00abcuna de revoluciones\u00bb, parece que tenemos ahora grandes dificultades para saber qui\u00e9nes somos y d\u00f3nde estamos parados. Me siento un testigo privilegiado por haber vivido de cerca momentos en los que no hab\u00eda ninguna duda sobre el tema y donde se suscrib\u00eda con orgullo la vitalidad del teatro latinoamericano. He conocido a maestros y grupos protagonistas de esta historia, fundadores de esta moderna tradici\u00f3n teatral sustentada fundamentalmente en colectivos de creaci\u00f3n en donde aprendimos a inventar sabiendo que la cultura se gesta en cada momento de la vida.<\/p>\n\n\n\n<p>Puedo reconocer caracter\u00edsticas muy concretas que nos hac\u00edan semejantes, y al mismo tiempo, diferentes, como son los diversos caminos del teatro en nuestro continente. Con ellos, y gracias a ellos, hemos sabido del impulso de la creaci\u00f3n colectiva, del teatro de grupo, y hemos logrado nuevos espacios para la escena. La irrupci\u00f3n de nuevos personajes protagonistas de nuevas historias, de nuevos actores, de nuevos espectadores y de nuevos espacios, ha implicado el desarrollo de una dramaturgia nueva y compleja, capaz de contener tanta diversidad. Se trata de todo un conjunto de se\u00f1ales que nos situaban ante un proceso en el que nos reconoc\u00edamos en un entretejido diverso y cargado de matices, como lo son nuestras culturas, y dentro de esa diversidad confluyente pudimos ser testigos y a la vez parte de un movimiento en crecimiento. Algunas veces hemos dado motivo para que nuestro teatro se asocie a una postura id\u00edlica, ingenua, que asocia identidad con una mirada nost\u00e1lgica y anclada en el pasado, y cuya consecuencia es una cierta simplificaci\u00f3n que ciertamente genera rechazo. Esto conduce a otra postura no menos extrema que s\u00f3lo encuentra diferencias y por ning\u00fan lado semejanzas o factores comunes. Puedo entender que a la base de esta actitud est\u00e1 un rechazo, que comparto, a cierta mirada que asocia teatro latinoamericano a una suerte de expresi\u00f3n menor, vern\u00e1cula y costumbrista. En los festivales europeos muchos quer\u00edan ver Macondo en nuestras obras, cuando no sensualidad amaz\u00f3nica o exotismo altipl\u00e1nico. En la otra orilla, algunos colegas que no encuentran razones suficientes para hablar de teatro latinoamericano prefieren aludir a este como el teatro que se hace en Latinoam\u00e9rica, as\u00ed de sencillo y punto. Otros, con el fin de sustentar una teatralidad originaria, prefieren refugiarse en los or\u00edgenes pre-hisp\u00e1nicos, como si fuera posible que la cultura se pudiera mantener inmutable en el tiempo. Para encontrar los v\u00ednculos que nos permitan hablar de un teatro latinoamericano nos corresponde mirar cr\u00edticamente y con la menor cantidad de prejuicios posible, a nuestra casi olvidada historia reciente. As\u00ed podremos ver c\u00f3mo lo esencial de esa gran fuerza y vitalidad de nuestro teatro fue posible por la gran confluencia sin precedentes de movimientos generados por actores, autores, directores, dramaturgos y artistas procedentes de todas las disciplinas.<\/p>\n\n\n\n<p>El grupo fue la c\u00e9lula madre en que nos organizamos para gestar esa nueva teatralidad que reclam\u00e1bamos a voz en cuello y que deb\u00eda marchar acorde con los tiempos que se viv\u00edan, donde predominaba un sentimiento colectivo. Esto sucedi\u00f3 de manera paralela a otras instancias creativas que dieron se\u00f1ales de fogosa presencia como el llamado boom de la literatura, la danza, el nuevo cine latinoamericana, la fotograf\u00eda, el documental, las artes pl\u00e1sticas, etc. Esto por cierto fue un hecho est\u00e9tico y fundamentalmente pol\u00edtico que estaba en el marco de un intenso contexto pol\u00edtico y social. Los artistas, de manera expl\u00edcita o no, estaban reflejando la esperanza movilizadora de nuestros pueblos empe\u00f1ados en tomar las riendas de su historia. Y all\u00ed, al lado de ellos, y no de casualidad, est\u00e1bamos los teatreros, inventando auroras, como dec\u00eda una canci\u00f3n popular nicarag\u00fcense de la \u00e9poca. Me doy cuenta de que esa es una historia m\u00e1s o menos conocida para la gente de mi generaci\u00f3n, de modo tal que puedo referirme a ella citando algunos episodios para saber de qu\u00e9 estamos hablando cuando el auditorio es contempor\u00e1neo a m\u00ed. Al mismo tiempo compruebo la dificultad que me produce trasmitir esta memoria a j\u00f3venes estudiantes, quienes de esa historia solo parecen tener un p\u00e1lido reflejo. Entre ellos campea el desconocimiento de ese periodo no tan lejano y, claro, los j\u00f3venes tienen todo el derecho de vivir su presente sin cargar con un pasado que no les corresponde. Sin embargo, hay que decir que a las nuevas generaciones alguna curiosidad debiera darles saber qu\u00e9 hicieron sus padres. Conocer les podr\u00eda ser de utilidad para poder eliminar fantasmas, ubicarse mejor en su presente y seguir trabajando, sin lastres y sin zonas oscuras en la memoria, en el buen teatro que nos merecemos. Venimos de tiempos revueltos, pero creo que lo son m\u00e1s ahora. Intentar una mirada hacia adelante implica desde mi punto de vista no solamente reconocer en nosotros la posibilidad de imaginar el futuro, de inventarlo, y no solamente aceptar lo que se nos viene como si fuera dado, parte de un orden natural incontestable. Implica, tambi\u00e9n, saber de d\u00f3nde venimos, saber cu\u00e1l es esa memoria que tenemos guardada sobre aquello que hemos denominado Teatro Latinoamericano, la que ahora aparece como una zona inaprensible y, cuando no, desconocida de nuestra historia, de nuestra biograf\u00eda art\u00edstica.<\/p>\n\n\n\n<p>Esto significa tambi\u00e9n dar una mirada integral que nos permita no solo ver textos y autores, sino tambi\u00e9n movimientos, desplazamientos. Los espect\u00e1culos pueden ser hitos de este reconocimiento, pero al mismo tiempo podemos acercarnos a los procesos creativos, no solo a sus resultados, sino tambi\u00e9n a los lineamientos pedag\u00f3gicos. As\u00ed podr\u00edamos ver c\u00f3mo todo esto ha operado en nuestra historia reciente. Si tom\u00e1ramos como punto de partida la mitad del siglo pasado, ver\u00edamos un movimiento en proceso, un teatro que se lanza a inventarse, a reconocer sus particularidades como resultado de una grande y rica diversidad cultural, y al mismo tiempo ver\u00edamos nuevos sectores sociales tradicionalmente deprimidos sacando la cabeza como p\u00fablico, como hacedor y copart\u00edcipe primordial. No es mi intenci\u00f3n hacer un recuento hist\u00f3rico pero s\u00ed reclamar la tarea pendiente del rescate y la reconstrucci\u00f3n de una memoria donde concurra de manera integral nuestra historia en todas sus m\u00faltiples vertientes. A mi entender, los mejores momentos, si podemos hablar de mejores momentos, o m\u00e1s bien, los momentos de gran fuerza y singularidad en esta historia, han sido aquellos en que nuestro teatro ha sido parte de las luchas de nuestros pueblos por darse una vida mejor. Entonces, en esos momentos, nos atrevimos a reconocernos en nuestra particularidad y a inventar creativamente el teatro que nos hac\u00eda falta, sin vernos obligados a marchar al comp\u00e1s de las culturas hegem\u00f3nicas. Si con algo esencial me quedo de ese proceso vivido desde mediados del siglo pasado, es con el ejercicio del teatro como un espacio de creaci\u00f3n, pues nuestros viejos maestros nos ense\u00f1aron a inventar. Esa ha sido la lecci\u00f3n fundamental. Abrirse a la invenci\u00f3n es lo que nos ha permitido cambiar y transitar por los caminos m\u00e1s diversos para saber decir y para saber estar en el momento apropiado, para acercarnos a formas genuinas de teatralidad nacidas de la necesidad de comunicar. Ese ha sido el camino que he recorrido con mi grupo Yuyachkani y nuestra historia es un episodio, una peque\u00f1a parte de la historia del teatro latinoamericano. Los impulsos que dieron origen al teatro radical y contestatario de mediados del siglo pasado, no proced\u00edan de ning\u00fan esfuerzo voluntarista ni de la operaci\u00f3n dial\u00e9ctica de ideolog\u00eda alguna. Sus ra\u00edces, las que lo explican y le han permitido ser, se hunden en la historia y proceden de la necesidad de refutar la imposici\u00f3n pol\u00edtica y cultural derivada de la conquista. El teatro europeo fue impuesto desconociendo las formas de la representaci\u00f3n que habitaban en estas tierras, las que en el mejor de los casos fueron se\u00f1aladas con categor\u00edas occidentales, siendo muchas de ellas proscritas con argumentos teol\u00f3gicos convergentes con las necesidades de la conquista y la dominaci\u00f3n. Durante la conquista y el coloniaje, a la exclusi\u00f3n de los ind\u00edgenas \u2014cuya condici\u00f3n de seres humanos, incluso, fue puesta en duda por la ideolog\u00eda oficial\u2014 correspondi\u00f3 la exclusi\u00f3n de pr\u00e1cticas art\u00edsticas y culturales. Estos \u00faltimos procesos no se pueden considerar concluidos a\u00fan hoy. En la misi\u00f3n colonial aquello que no pudo ser erradicado fue incorporado para interiorizar los valores del catolicismo usando para ello los elementos de representaci\u00f3n presentes en la danza, la m\u00fasica y la imagen, los que posteriormente van a ser asimilados en los grandes despliegues festivos, inici\u00e1ndose as\u00ed niveles de mezcla y sincretismo con los cuales convivimos hoy y los que sustentan el encuentro de elementos pre-hisp\u00e1nicos y cristianos en una conjunci\u00f3n de ritos de diversa procedencia. Sensibilizarnos sobre c\u00f3mo opera este mecanismo sincr\u00e9tico es fundamental para entender la mezcla y la hibridizaci\u00f3n de procesos culturales en constante movimiento. En el curso de la colonia, muchas formas de la representaci\u00f3n pre-hisp\u00e1nica asumieron moldes de acuerdo a par\u00e1metros del teatro occidental, es decir, los \u00abg\u00e9neros\u00bb oriundos encontrados por la conquista fueron definidos con referencia a un canon cultural espa\u00f1ol, conllevando esto el despojo de las formas originales y castrando de ellas su esencia de evento ef\u00edmero, en algunos casos ritual y sagrado. Esta es historia conocida y merece recordarse porque actualmente se siguen desconociendo pr\u00e1cticas esc\u00e9nicas que no corresponden a la hegemon\u00eda cultural.<\/p>\n\n\n\n<p>Por eso nos parece justo afirmar una teatralidad compleja, que tenga que ver con reconocernos en una identidad inclusiva. Las formas dram\u00e1ticas de origen pre-hisp\u00e1nico son similares a g\u00e9neros asi\u00e1ticos como el teatro chino, japon\u00e9s o hind\u00fa donde, por ejemplo, no existe la separaci\u00f3n entre actor y danzante, y donde se privilegia la experiencia de lo que se genera en la escena antes que lo que se narra, lo cual muchas veces es un pretexto sobre el que se entrelazan c\u00f3digos que componen un tejido complejo. Debemos a Antonin Artaud, Jerzy Grotowski, Peter Brook y Eugenio Barba, entre otros, el haber repensado y ampliado criterios para acceder a otros niveles de entendimiento de las pr\u00e1cticas esc\u00e9nicas. Ellos dirigieron una atenta mirada hacia lo sagrado, lo ritual y lo antropol\u00f3gico, indagaron en culturas originarias de Asia, \u00c1frica y Am\u00e9rica Latina y el Caribe. Esta mirada se nos devuelve como un espejo en cuyo reflejo todav\u00eda no nos hemos confrontado de manera suficiente con ese caudaloso imaginario esc\u00e9nico que habita entre nosotros desde los or\u00edgenes de nuestra civilizaci\u00f3n. El teatro es una construcci\u00f3n cultural que nace de valores determinados de acuerdo a la comunidad donde se genera, respondiendo a relaciones sociales espec\u00edficas, como lo fueron las que operaron en diferentes momentos de la historia. El teatro que llega de Espa\u00f1a es el teatro del padre, que vino y se impuso ante el teatro de la madre, el de la Am\u00e9rica pre-hisp\u00e1nica, generado en contextos rituales, celebraciones, juego, danza, enmascaramiento. Estas formas siguen vivas y han cruzado el tiempo con una mitolog\u00eda que las sustenta y desde donde se construyen acontecimientos irrepetibles que evocan maneras ancestrales de la representaci\u00f3n. Las nuevas generaciones no tienen modelos y nuestras fronteras esc\u00e9nicas est\u00e1n saludablemente movidas, hay zonas cada vez mas indefinidas y en ellas nuevos espectadores, todo esto situado en un marco cultural expandido y trans-universal. Se hace necesario que el lenguaje de nuestro oficio no se resista a usar nuevos t\u00e9rminos y que podamos ir al encuentro de una teatralidad compleja, que tenga que ver con reconocernos en todos los matices de una identidad inclusiva, donde se encuentren los elementos de una Am\u00e9rica pre-hisp\u00e1nica, y en ella lo h\u00edbrido, el arte conceptual, el artista objeto y sujeto de su obra, la negaci\u00f3n de la representatividad, la intervenci\u00f3n de espacios p\u00fablicos, las ambientaciones, la apropiaci\u00f3n de tecnolog\u00edas, etc. Todas estas entradas cobran sentido y son pertinentes como objetos de exploraci\u00f3n, debido a lo complejo de nuestras sociedades, donde ciudadan\u00eda, exclusi\u00f3n, corrupci\u00f3n y racismo son objetos de reclamo permanente. El buen teatro siempre ser\u00e1 aquel que funciona en los c\u00f3digos de su comunidad sin renunciar a esa compleja relaci\u00f3n entre lo real y el artificio. La Am\u00e9rica Latina y Caribe no es una sola, es ind\u00edgena, es africana, es europea y es contempor\u00e1nea abierta a todas las practicas esc\u00e9nicas del siglo XXI; nuestro teatro recorre el esp\u00edritu de los tres continentes y se alimenta culturalmente de esas tres ra\u00edces y con ellas dialoga en igualdad de condiciones con los teatros de todo el mundo.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Miguel Rubio, 2010<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[],"class_list":["post-11157","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11157","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11157"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11157\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":11158,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11157\/revisions\/11158"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11157"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11157"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11157"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}