{"id":11027,"date":"2009-03-26T12:51:00","date_gmt":"2009-03-26T11:51:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=11027"},"modified":"2026-04-18T16:52:58","modified_gmt":"2026-04-18T14:52:58","slug":"angelica-liddell-te-hare-invencible-con-mi-derrota","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2009\/03\/26\/angelica-liddell-te-hare-invencible-con-mi-derrota\/","title":{"rendered":"Ang\u00e9lica Liddell. Te har\u00e9 invencible con mi derrota"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/11\/22\/oscar-cornago\/\" data-type=\"post\" data-id=\"5593\">\u00d3scar Cornago<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2009<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>In\u00e9dito<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Mi muerte a cambio de tu pelo<\/h4>\n\n\n\n<p>Hubo un tiempo en que la comunidad acud\u00eda a los or\u00e1culos para conocer el porvenir. El or\u00e1culo hablaba a trav\u00e9s de signos, de gestos extra\u00f1os y palabras oscuras, de s\u00edmbolos que conten\u00edan un mensaje, la voz de los dioses. Visionarios en tiempos m\u00e1s recientes reinventaron este lugar como origen del teatro, en un tiempo en el que ya no se escucha a los dioses, ni a los muertos. Si fuera cierto que los or\u00e1culos se transformaron en artistas, podemos suponer que la voz del porvenir qued\u00f3 en manos de los pol\u00edticos. El artista y el pol\u00edtico, dos formas de ser p\u00fablico, de darse a la comunidad. El sacrificio espiritual del artista y el sacrificio social del pol\u00edtico como mitos de los que apenas quedan huella. Los or\u00e1culos del mundo moderno convertidos en formas de vida en las que el sacrificio se ha transformado en arte de la seducci\u00f3n. El dolor del artista es su verdad. A m\u00e1s dolor, m\u00e1s realidad; mientras m\u00e1s realidad, m\u00e1s dolor. \u00bfSe puede actuar el dolor? El rostro afligido del pol\u00edtico, en la foto junto a las v\u00edctimas de la masacre, nos hace pensar en su compromiso personal. Hacer p\u00fablico el dolor, lo que no tiene voz. La catarsis a trav\u00e9s del dolor del otro. Lugares de duelo construidos por una comunidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Citemor 2009 se abre con un acto de dolor,&nbsp;<em>Te har\u00e9 invencible con mi derrota<\/em>. Es una casualidad que Citemor se abra con esta obra, pero y \u00bfsi las casualidades significaran algo? El rito es el espacio para la expresi\u00f3n del dolor, el dolor de un sacrificio asumido por una fuerza mayor. Pero la obra comienza antes y acaba despu\u00e9s. En medio, el ritual, la apetura al p\u00fablico. Es un acto profundamente trascendental y profundamente f\u00edsico. La expresi\u00f3n pura del dolor, el dolor y nada m\u00e1s. Y la belleza naciendo de ese lugar oscuro.<\/p>\n\n\n\n<p>El p\u00fablico llega en autob\u00fas hasta la nave donde se hace la obra. Es ya de noche. La artista espera al final de la nave, con un vestido blanco, como una<\/p>\n\n\n\n<p>sacerdotisa que aguarda el momento de lo inevitable. Mira al p\u00fablico, pero no le ve. Est\u00e1 en otro lugar, ausente, conversando con los que todav\u00eda no han llegado. El p\u00fablico asiste, desde el otro lado, a un di\u00e1logo, el que tiene lugar entre la artista y la muerte, un di\u00e1logo con los que ya se han ido y que van a ser invocados.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Estoy aqu\u00ed, Jackie, no te dejo, no te dejo, estoy aqu\u00ed.<\/h4>\n\n\n\n<p>Ang\u00e9lica habla con Jackie; habla con la belleza y con el dolor, la m\u00e1xima belleza y el m\u00e1ximo dolor. El concierto para cello de Elgar y la imposibilidad de seguir tocando el cello por una esclerosis que comienza afectando sus manos. Antes de los treinta Jacqueline du Pr\u00e9 tuvo que dejar de tocar, muri\u00f3 a los 42. Pero todo esto no lo sabemos cuando vemos la obra, quiz\u00e1 ni siquiera importe, cuando vemos la obra s\u00f3lo hay dolor, un dolor personal y a la vez universal, y los signos que deja ese dolor. \u00bfHabr\u00e1 que volver a creer en Artaud en esta Europa sin muertos?<\/p>\n\n\n\n<p>Violoncellos tumbados en el suelo, en el centro del escenario, y al frente de estos una silla mirando al p\u00fablico. A la izquierda de la silla los instrumentos: cuchillas, gasas, alcohol, agujas e imperdibles. A la izquierda de los violoncellos una luz recorta otro espacio rectangular igual al del centro, donde se ven unos panes formando un cuadrado, y una maceta con una planta grande, de la que se arrancar\u00e1n unas hojas en cada representaci\u00f3n que la artista se coloca en el antebrazo. A la derecha, otro rect\u00e1ngulo de luz igual a estos enmarca una escopeta de aire comprimido que apunta hacia los violoncellos, y unos exvotos junto a una vela de alcohol, dos figuritas peque\u00f1as y una mano. En la pared de la izquierda una foto grande de Jackie tocando el cello, abraz\u00e1ndolo con sus piernas, y la melena rubia cayendo sobre el instrumento.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo cuidadosamente dispuesto. Los objetos ocupan su lugar preciso en mitad del espacio oscuro de la nave. Estos lugares est\u00e1n bien delimitados por las luces, que dejan ver esas peque\u00f1as instalaciones que forman los objetos en medio de la oscuridad que predomina en todo el espacio. Luego empieza la funci\u00f3n, y las sombras, iluminadas por Carlos Marquerie, se van moviendo al ritmo violento de las acciones. Las botellas vac\u00edas de cerveza sobre los cellos, la rabia, el concierto de Elgar, los cortes y la sangre. Un pa\u00f1uelo blanco manchado de sangre, sujeto con imperdibles al cuerpo de la artista, le cubre los pechos. Cristales rotos, gritos y l\u00e1grimas, la peluca rubia, la cera derretida de los exvotos y las fotos de Vietnam, apoteosis y dolor, miedo, el llanto y los disparos sobre la foto de Jackie, convertida<\/p>\n\n\n\n<p>ya en una caricatura. Al final el ruido de la m\u00e1quina haciendo palomitas de ma\u00edz, y la artista comi\u00e9ndoselas. La nada.<\/p>\n\n\n\n<p>En mitad de este di\u00e1logo interior de la artista, se oye otro di\u00e1logo, tambi\u00e9n con los muertos. Es una grabaci\u00f3n de una sesi\u00f3n con un m\u00e9dium. Sus palabras apenas se entienden, pero se oye la voz de Ang\u00e9lica repitiendo en alto lo que le dice el m\u00e9dium.<\/p>\n\n\n\n<p>Con la artista sentada al frente de los cellos, dispuestos a sus pies como ata\u00fades, comienza a hablar, \u201c\u00bfPor qu\u00e9? Esa es la pregunta del dolor\u201d. No habla al p\u00fablico. Sobre una pantalla se proyecta el texto en portugu\u00e9s y a veces resulta m\u00e1s f\u00e1cil leerlo que o\u00edrlo. Ang\u00e9lica habla consigo misma, consigo y con los fantasmas que la habitan, el fantasma de los que ya no est\u00e1n, de los que se fueron sufriendo. Habla con los muertos y habla con un dios.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">No necesito ayuda para ser feliz. Necesito la respuesta de dios. Necesito pelear con dios. Necesito los pu\u00f1os de dios.<\/h4>\n\n\n\n<p>Entre todas las obras de Ang\u00e9lica Liddell quiz\u00e1 sea esta la m\u00e1s cerrada, la m\u00e1s oscura, quiz\u00e1 tambi\u00e9n la m\u00e1s bella, o la m\u00e1s necesaria. Todav\u00eda en sus \u00faltimos trabajos, aparec\u00eda el p\u00fablico de una u otra forma, era interpelado, removido como representante en escena de una sociedad pasiva e hip\u00f3crita. Ahora desaparecieron las referencias que explicaban el dolor, desapareci\u00f3 el p\u00fablico. S\u00f3lo queda el dolor y el enfrentamiento cara a cara con ella misma. La obra no est\u00e1 hecha para el p\u00fablico. Se le muestra, se le permite que mire, pero ya nadie le mira a \u00e9l. El p\u00fablico asiste de lejos a una lucha de la artista con sus sombras, una lucha atravesada por la rabia y el miedo, por el deseo de revelarse y las ganas de acabar, de acabar con uno mismo.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Hazme sumisa. Qu\u00edtame la rebeli\u00f3n.<\/h4>\n\n\n\n<p>La obra se represent\u00f3 tres veces, tres sacrificios, otro n\u00famero sagrado. \u00bfCu\u00e1ntas veces seguidas podr\u00eda representarse? En la primera funci\u00f3n, despu\u00e9s de las palomitas, volvieron las l\u00e1grimas y los sollozos. La artista se va del espacio llorando. Ya no vuelve. No se oy\u00f3 ni un aplauso. En el camino de vuelta, el silencio en el autob\u00fas. Luego, en el bar, vuelven las conversaciones, sobre cualquier cosa. Ang\u00e9lica no aparece.<\/p>\n\n\n\n<p>Imagino el viaje del restaurante donde se cena hacia la nave, el viaje del pueblo hacia las afueras. Ang\u00e9lica y sus acompa\u00f1antes, Carlos, Eduardo Vizuete y Sindo Puche, en mitad de la noche, entre los campos de ma\u00edz, hacia el lugar del sacrificio. Ya durante la cena a la artista se le va transformando el gesto, bajo un velo de silencio, y en la parte de atr\u00e1s del coche parece que hubiera comenzado ya la obra, el enfrentamiento con el dolor, el miedo. Luego se entra en la nave, y llega el momento de la separaci\u00f3n, Ang\u00e9lica se cambia de ropa y se va hacia el fondo del escenario, mientras que los dem\u00e1s ocupan su lugar detr\u00e1s de las gradas. Despu\u00e9s de la obra, la esperan para volver al pueblo. Y se hablar\u00e1 de alg\u00fan detalle t\u00e9cnico, de alg\u00fan imperdible que estaba torcido y no funcion\u00f3 bien.<\/p>\n\n\n\n<p>* * *<\/p>\n\n\n\n<p>Y Dios le dio al hombre la capacidad de crear, a fin de que este conociera sus l\u00edmites, le dio un espacio donde jugara con la vida y con la muerte, en el que nada resultara gratuito, un espacio en el que de la belleza surgiera una verdad necesaria, la verdad del dolor.<\/p>\n\n\n\n<p>Y el or\u00e1culo dijo:<\/p>\n\n\n\n<p><em>Ven, guerrera amable, espada de alegr\u00eda, no tardes, te espero con todo mi coraz\u00f3n. H\u00e1blame, por favor, h\u00e1blame, dime algo bonito.<\/em><\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">OBRAS<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2009\/09\/26\/te-hare-invencible-con-mi-derrota\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2768\">Te har\u00e9 invencible con mi derrota,<\/a><\/em> Ang\u00e9lica Liddell, 2009<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u00d3scar Cornago, 2009<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":12630,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,245],"tags":[102,53,100,244],"class_list":["post-11027","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","category-textos-de-oscar-cornago","tag-afectos","tag-ausencia","tag-dolor","tag-muerte"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11027","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=11027"}],"version-history":[{"count":3,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11027\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":12633,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/11027\/revisions\/12633"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/12630"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=11027"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=11027"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=11027"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}