{"id":10846,"date":"2001-03-25T13:15:00","date_gmt":"2001-03-25T11:15:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=10846"},"modified":"2026-04-01T12:42:33","modified_gmt":"2026-04-01T10:42:33","slug":"ojos-de-ciervo-rumano-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2001\/03\/25\/ojos-de-ciervo-rumano-2\/","title":{"rendered":"Ojos de ciervo rumanos"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/09\/25\/beatriz-catani\/\" data-type=\"post\" data-id=\"2733\">Beatriz Catani<\/a><\/h4>\n\n\n\n<p>2001<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><a href=\"https:\/\/vimeo.com\/407872727?fl=ls&amp;fe=ec\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"640\" height=\"360\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Ojos-de-ciervo-rumano.avif\" alt=\"\" class=\"wp-image-10847\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Ojos-de-ciervo-rumano.avif 640w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Ojos-de-ciervo-rumano-300x169.avif 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 640px) 100vw, 640px\" \/><\/a><\/figure>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-buttons is-content-justification-center is-layout-flex wp-container-core-buttons-is-layout-a89b3969 wp-block-buttons-is-layout-flex\">\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/vimeo.com\/407872727?fl=ls&amp;fe=ec\" target=\"_blank\" rel=\"noreferrer noopener\">Ver v\u00eddeo<\/a><\/div>\n\n\n\n<div class=\"wp-block-button\"><a class=\"wp-block-button__link wp-element-button\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2007\/02\/26\/ojos-de-ciervo-rumanos\/\">Leer texto<\/a><\/div>\n<\/div>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Actuaci\u00f3n: Ricardo Gonz\u00e1lez, Ximena Ban\u00fas, Ariel Farace Escenograf\u00eda: Beatriz Catani, Andrea Schvartzman Iluminaci\u00f3n: Gonzalo C\u00f3rdova<\/li>\n\n\n\n<li>M\u00fasica: Carmen Balliero<\/li>\n\n\n\n<li>Asistencia de direcci\u00f3n: Jazmin Garc\u00eda Sathicq<\/li>\n\n\n\n<li>Direcci\u00f3n: Beatriz Catani<\/li>\n\n\n\n<li>Coproducci\u00f3n del Complejo Teatral de la Ciudad de Buenos Aires y Theaterformen (Hannover, Alemania, 2002)<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"620\" height=\"827\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5168\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo.jpg 620w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo-225x300.jpg 225w\" sizes=\"auto, (max-width: 620px) 100vw, 620px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Tambi\u00e9n&nbsp;<em>Ojos de ciervo rumanos<\/em>&nbsp;gira en torno a un comienzo, un accidente, el instante de un alumbramiento, el nacimiento de Dacia o los inicios de la representaci\u00f3n, es decir, del discurso, que tuvo lugar una noche de lluvia; dos elementos constantes, la noche y la lluvia, en una obra presidida por el signo de la tierra, la tierra en sentido material de los maceteros en los que se encuentra plantada Dacia, pero tambi\u00e9n la tierra que condujo al Padre hacia esa cantante rumana con la esperanza de que un pa\u00eds con buena tierra diera tambi\u00e9n buenos frutos. Ahora, sin embargo, la tierra est\u00e1 enferma, enferma de tristeza, afirma el Padre, y las plantas no crecen: \u201cLa tristeza arruin\u00f3 todas las plantas. Se perdi\u00f3 el futuro. Otra vez\u201d. A la tierra, como uno de los elementos b\u00e1sicos de la naturaleza, se le une la voz, el canto en una lengua incomprensible, una sonoridad surgida de un umbral de indefinici\u00f3n, de misterio, entre lo que tiene sentido y lo que no se puede entender porque est\u00e1 en una lengua extra\u00f1a, participa de otra naturaleza. Curiosamente, tambi\u00e9n la palabra es identificada en la obra de Catani como algo de g\u00e9nero femenino, como se dice en Patos hembras: \u201cLa palabra es hembra. Y as\u00ed ser\u00e1\u201d. La voz, como la tierra, aparecen como sustancias informes sobre las que se (des)dibuja la posibilidad de la historia, es decir, de la representaci\u00f3n, y tambi\u00e9n sus or\u00edgenes.<\/p>\n\n\n\n<p>La lengua trae la voz del espacio de lo informe, de la matriz y los or\u00edgenes. Queda enfrentada con un l\u00edmite m\u00e1s all\u00e1 del cual se convierte en una sonoridad ininteligible. La sonoridad del rumano, presente f\u00edsicamente en la obra a trav\u00e9s de los cantos intercalados, se convierte en una imagen sonora de ese mundo misterioso de los or\u00edgenes que los personajes tratan de reconstruir. Con su tel\u00farica sonoridad esta lengua se sit\u00faa al mismo nivel po\u00e9tico que la tierra, un \u00e1mbito insondable del que viene la vida, pero tambi\u00e9n la muerte. Cuando Benya le pregunta a Dacia si tiene alg\u00fan \u201cmovimiento-pensamiento\u201d preferido, \u00e9sta le responde que \u201cel sonorismo realista rumano o sensitivo realista\u201d, mientras le pide insistentemente que le chupe la teta. La sonoridad del lenguaje remite a algo cercano al cuerpo, a lo f\u00edsico, algo que sale desde dentro y que esconde alg\u00fan misterio, como la acci\u00f3n de chupar la teta, enlazada igualmente con alg\u00fan nacimiento, con alg\u00fan origen (desconocido).<\/p>\n\n\n\n<p>[\u2026]<\/p>\n\n\n\n<p>La obsesi\u00f3n de Dacia es conocer su historia, el relato de sus or\u00edgenes, una historia que est\u00e1 en poder del Padre, pues es el \u00fanico testigo, el \u00fanico que la puede contar. El acto de relatar esta trama viene unido a una precisa escenificaci\u00f3n que vehicula \u2014pone en escena\u2014 este acto de revelaci\u00f3n (de la historia); la historia queda ritualizada de un extra\u00f1o modo, tan preciso en su concreci\u00f3n como cr\u00edptico en su abstracci\u00f3n: el Padre ha de subirse a un \u00e1rbol y Dacia, abajo, debe usar un pullover verde. Como corresponde a la construcci\u00f3n cr\u00edptica de la alegor\u00eda, tambi\u00e9n aqu\u00ed el acto de relatar est\u00e1 ligado a un paseo que no lleva a ning\u00fan sitio, un relato sin final, o peor a\u00fan, que ya ha acabado. El caj\u00f3n-confesionario-invernadero, de donde sale y entra el Padre, maestro de ceremonias de estos ceremoniales, carga de connotaciones este ritual, que como todos los ritos tiene que ver con la actualizaci\u00f3n de un tiempo pasado, un misterio que s\u00f3lo puede revelarse de modo confesional y a cambio de un sacrificio. Esta imagen recurrente, junto con la del Padre regando a la Hija con zumo de naranja, sintetizan el deseo de que \u00e9sta crezca, como la propia cosecha de naranjas, cuyos \u00e1rboles plantados en macetas ocupan el fondo del escenario, una presencia de algo natural que termina adquiriendo, como corresponde a las alegor\u00edas, una proyecci\u00f3n simb\u00f3lica, pero sin agotarse en \u00e9sta, como lo real en Lacan. Este plano se cruza con la historia de los or\u00edgenes, el punto ciego sobre el que avanza la representaci\u00f3n: la naturaleza enferma de la historia y la historia de esa naturaleza parecen superponerse.<\/p>\n\n\n\n<p>De este modo, por ejemplo, Dacia le cuenta a Benya ya en su primer encuentro (aunque se trata de un encuentro m\u00e1s, de los muchos que han tenido y seguir\u00e1n teniendo lugar, siempre uno m\u00e1s, como se dice en la acotaci\u00f3n inicial) sus extra\u00f1as visiones, que se cruzan con los recuerdos que tiene \u00e9ste de su nacimiento. Benya le pide insistentemente a Dacia que le cuente m\u00e1s, y \u00e9sta, como un or\u00e1culo, le va revelando pedazos de un escenario que ni ella misma consigue recomponer: \u201cUn \u00e1rbol, un tronco a\u00f1oso y medio hueco, hay un ciervo muerto adentro, con media cabeza afuera\u2026 parece que est\u00e1 por nacer. Del \u00e1rbol\u201d; pero ante las explicaciones cientificistas de por qu\u00e9 Dacia puede llegar a tener visiones, \u00e9sta vuelve una y otra vez con un pedido cuya naturaleza f\u00edsica, real e inmediata contrasta radicalmente con lo borroso de estas im\u00e1genes: \u201cDale, chupame un poquito, frotate ac\u00e1\u2026\u201d. Lo incomprensible de las visiones se complementa en otro nivel con lo irracional de las acciones f\u00edsicas; \u00e9stas \u00faltimas consiguen ponerse a la altura de las primeras, de modo que la abstracci\u00f3n no ahogue la realidad \u2014esc\u00e9nica\u2014 de la obra, su \u00fanica verdad (natural). Por eso cuando Benya insiste en entender de manera l\u00f3gica esta capacidad visionaria de Dacia, \u00e9sta contrapone al racionalismo cient\u00edfico el poder de la m\u00fasica, del jugo o del pullover, objetos en los que su presencia material est\u00e1 en relaci\u00f3n inversa a su funci\u00f3n l\u00f3gica dentro de un posible discurso que llegara a revelar el sentido de la historia. Del mismo modo, las acciones f\u00edsicas, como cuadros recurrentes de una alegor\u00eda suspendida en el tiempo, imponen su opacidad material, tan enigm\u00e1tica como aparentemente arbitraria, a la posibilidad de un sentido \u00fanico, de una salida, de una totalidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las im\u00e1genes funcionan como puntos de referencia, br\u00fajulas para guiarse en este laberinto oscuro de la historia personal y colectiva en la que se encuentran encerrados los personajes; de ah\u00ed que en un momento de desesperaci\u00f3n exclame Dacia acerca de una Madre inexistente: \u201cSu voz no me dice nada, pap\u00e1, no me dice nada. Me siento como si flotara dolorosamente, sin existencia. Sin aproximaci\u00f3n, sin recuerdo, sin imagen amorosa\u2026 qu\u00e9 desolaci\u00f3n\u2026\u201d, y m\u00e1s adelante el Padre se hunda en la misma frustraci\u00f3n al vincular el futuro, algo de naturaleza tan poco real, con un objeto tan concreto como las naranjas: \u201cLas naranjas me anuncian, nos anuncian el futuro. Antes cre\u00eda en eso. Pod\u00eda confiar. \u00bfPero ahora? \u00bfCu\u00e1l es el futuro ahora?\u2026 No hay m\u00e1s naranjas: \u00bfNo hay m\u00e1s padre?\u201d.<\/p>\n\n\n\n<p>(Extra\u00eddo de Beatriz Catani, Acercamientos a lo real. Textos y escenarios, edici\u00f3n y estudios de \u00d3scar Cornago, Buenos Aires, Ediciones al Sur, 2007.)<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-gallery has-nested-images columns-default is-cropped wp-block-gallery-1 is-layout-flex wp-block-gallery-is-layout-flex\">\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"532\" height=\"363\" data-id=\"5170\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo-3.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5170\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo-3.jpg 532w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo-3-300x205.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 532px) 100vw, 532px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image size-large\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"655\" height=\"421\" data-id=\"5169\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo-2.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-5169\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo-2.jpg 655w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/01\/Catani-Beatriz-ojos-ciervo-2-300x193.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 655px) 100vw, 655px\" \/><\/figure>\n<\/figure>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">TEXTOS relacionados<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2007\/02\/26\/ojos-de-ciervo-rumanos\/\" data-type=\"post\" data-id=\"9404\">Ojos de ciervo rumanos<\/a><\/em>,\u00a0Beatriz Catani, 2007 (texto completo)<\/li>\n\n\n\n<li><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2007\/04\/01\/ojos-de-ciervo-rumanos-2\/\">Ojos de ciervo rumanos. Propuesta est\u00e9tica<\/a><\/em>, Beatriz Catani, 2007<\/li>\n\n\n\n<li><em><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2002\/03\/10\/todo-acto-es-politico\/\" data-type=\"post\" data-id=\"9822\">Todo acto es pol\u00edtico. 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