{"id":1077,"date":"2013-07-12T19:10:00","date_gmt":"2013-07-12T17:10:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=1077"},"modified":"2026-02-22T13:53:51","modified_gmt":"2026-02-22T12:53:51","slug":"carta-a-mi-cuerpo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2013\/07\/12\/carta-a-mi-cuerpo\/","title":{"rendered":"Carta a mi cuerpo"},"content":{"rendered":"\n<h3 class=\"wp-block-heading\">Una forma de hacerse presente.<\/h3>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"http:\/\/Esther Belvis\">Esther Belvis<\/a>. 2013<\/h4>\n\n\n\n<p>CORNAGO, \u00d3scar (Coord.) (2014), Manual de emergencia para pr\u00e1cticas esc\u00e9nicas. Comunidad y econom\u00edas de la precariedad, Madrid, Continta me tienes, pp. 123-135.<\/p>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Querido cuerpo:<\/h4>\n\n\n\n<p>Es extra\u00f1o escribirte desde aqu\u00ed, es decir desde ti. Hace d\u00edas que intento hablar contigo pero, o bien no encuentro el momento yo, o bien t\u00fa no est\u00e1s disponible. As\u00ed que he decido escribirte una carta. Es extra\u00f1o que estando tan cerca, no encontremos nunca el momento de encontrarnos. M\u00e1s que de encontrarnos, de estar. Porque lo que se dice encontrarnos, nos encontramos todo el tiempo. Te escribo para recordarnos en otro tiempo y en otro lugar, para que me ayudes a reconstruirme y a reconstruir la presencia de los dem\u00e1s, a partir de lo que queda del acontecimiento que se propaga a trav\u00e9s de las ruinas materiales, la evocaci\u00f3n de la memoria y la proyecci\u00f3n de lo que deseamos ser, muy a pesar de ti; muy a pesar de tus cualidades, mi cuerpo. Quiero recordarnos aquella vez en Valencia, cuando nos juntamos con otros para hacer del juego experiencia y del grupo comunidad. Un grupo formado por esos otros cuerpos versados en formas de presencia art\u00edstica, esc\u00e9nica, arquitect\u00f3nica, visual y narrativa; un grupo heterog\u00e9neo conjurando sobre las posibilidades de ser y del ser, m\u00e1s all\u00e1 de la materializaci\u00f3n espacial de cuerpos alineados en un mismo eje de espacio-tiempo.&nbsp;&nbsp; carta a mi cuerpo una forma de hacerse presente Me adelanto a decirte \u2014antes de que empieces con tus reproches sobre lo imposible de nuestras propuestas y a\u00f1adiendo la evidencia de que escribirte una carta resulta un tanto histri\u00f3nico\u2014 que lo cierto es que el emprendimiento hist\u00f3rico siempre est\u00e1 sujeto a la ficci\u00f3n. As\u00ed que donde no lleguemos, mi cuerpo, nos quedar\u00e1 la imaginaci\u00f3n, que es tambi\u00e9n una forma de hacernos presentes. Esto no deber\u00eda preocuparnos demasiado ya que todo el mundo sabe que la ciencia solo avanza gracias a la ciencia ficci\u00f3n; y seguramente la vida se expande gracias a las imposibilidades que barajamos (nos-otros). A este respecto, me contaron el otro d\u00eda<a href=\"#_edn1\">[1]<\/a>&nbsp;que cabe la posibilidad de que el mundo en que vivimos sea un holograma y que, por tanto, nuestros cuerpos tambi\u00e9n lo sean. No me mires con ese escepticismo, esto no lo digo yo, lo dicen unos cient\u00edficos muy reputados que trabajan sobre una hip\u00f3tesis<a href=\"#_edn2\">[2]<\/a>&nbsp;que desarrollaron Stephen Hawking y Jacob Bekenstein en los a\u00f1os setenta. Ya sabes que nosotros de ciencia entendemos lo justo, pero te digo yo que a m\u00ed esta idea me parece que tiene toda la pinta de ser de lo m\u00e1s veraz y real ya que esto lo he sentido en mis propias carnes. \u00bfQu\u00e9 estoy diciendo? Pues eso, que a m\u00ed a veces las personas m\u00e1s que tocarme noto que me atraviesan. Me pasan por dentro tal cual como si fu\u00e9ramos un cuerpo hologr\u00e1fico que uno pudiera atravesar al intentar tocarlo. En otras palabras, hay experiencias que te dejan el cuerpo atravesado. Y resulta que esta sensaci\u00f3n que tenemos a veces, dice el fil\u00f3sofo Roberto Esposito, que es de lo m\u00e1s normal porque \u00abel cuerpo humano est\u00e1 cada vez m\u00e1s desafiado, incluso literalmente atravesado por la t\u00e9cnica\u00bb (2004: 25). No me extra\u00f1a que haya experiencias que nos dejen del rev\u00e9s, si es que resulta que estamos continuamente atravesados por todo tipo de cuerpos.&nbsp;&nbsp; A m\u00ed toda esta teor\u00eda me ha dejado de lo m\u00e1s tranquila. Porque confirma que los conceptos y las teor\u00edas abstractas y las experiencias a veces se alcanzan, se encuentran e incluso se atraviesan. Ahora cuando alguien me venga con las dificultades de relacionar la teor\u00eda y pr\u00e1ctica le voy a decir que se deje de divisiones, que todo son hologramas atravesados y que, en definitiva, todo nos lleva al punto de origen; a ti mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Desde mi punto de vista, estas premisas clarifican y dan sentido a algunas de las cuestiones que quiero exponerte y al modo en que tenemos de relacionarnos (nos-otros) con los otros. Lo dif\u00edcil, ya lo sabes eso t\u00fa muy bien, es explicarles a los dem\u00e1s c\u00f3mo es eso de sentirse holograma; c\u00f3mo nos sentimos respecto a los dem\u00e1s y c\u00f3mo negociamos los espacios de construcci\u00f3n y de confianza para encontrarnos. Siempre es dif\u00edcil encontrar la posici\u00f3n<a href=\"#_edn3\">[3]<\/a>&nbsp;adecuada desde donde contar las cosas; la posici\u00f3n remite siempre a unos s\u00edmbolos, c\u00f3digos e ideas con los que debemos negociar al presentar algo y al presentarnos frente a los dem\u00e1s. Esto es exactamente lo que estoy intentado hacer aqu\u00ed; encontrar una posici\u00f3n dial\u00f3gica que nos permita mirarnos, un poco a la manera que cuenta Emmanuel L\u00e9vinas. Dice el escritor Stephen Barber en un libro sobre Tatsumi Hijikata, core\u00f3grafo japon\u00e9s fundador de la danza Ankoku-Butoh, que ninguna ciudad puede realmente cartografiarse excepto el cuerpo (2006: 24). Y al pensar en recordar, reconstruir, caminar hacia el acontecimiento pasado me ha parecido que lo mejor era dirigirme a ti, ya que seg\u00fan esta afirmaci\u00f3n t\u00fa tienes todos los mapas. As\u00ed que para hablar de nos-otros y de los otros he pensado que era fundamental empezar a establecer rutas dramat\u00fargicas desde el cuerpo hacia aquel encuentro en Valencia. Quiz\u00e1s a trav\u00e9s de esta cartograf\u00eda epistolar podamos dilucidar algunas cosas de las que all\u00ed pasaron e intentar argumentar las posibilidades de la comunidad en las dimensiones espacio-temporales que nuestros cuerpos hologr\u00e1ficos ocupan y desocupan constantemente. El simple hecho de intentar reconstruir el acontecimiento en cuanto que experiencia ef\u00edmera me resulta ciertamente colonizador. Explicar a los dem\u00e1s qu\u00e9 pas\u00f3, as\u00ed desde la reiteraci\u00f3n de la primera persona en el texto, sin otras voces, me resulta algo inc\u00f3modo. Te escribo dial\u00f3gicamente, porque de esta manera me da la sensaci\u00f3n de que as\u00ed nos podemos dar puntos de vista y contrastarnos; utilizando una subjetividad corp\u00f3rea y expandida.<\/p>\n\n\n\n<p>No llegaremos a la cualidad de pluralidad, pero mi deseo, en fin, nuestro deseo es siempre ese. Es complicado empezar a contar, pero como cuenta Catherine Cucinella, los cuerpos circulan dentro de los \u00e1mbitos epistemol\u00f3gicos y ontol\u00f3gicos sin pertenecer exclusivamente a ninguno de ellos (2010:14). En tanto que todo remite al cuerpo (nuestra forma de conocer y ser, as\u00ed como qu\u00e9 conocemos y a qui\u00e9n), la tradicional divisi\u00f3n filos\u00f3fica queda cancelada en el narrar desde el cuerpo. As\u00ed que nuestro contar siempre estar\u00e1 sujeto a la naturaleza de nuestra corporalidad posicional y atravesada. Muy hol\u00edstica&#8230; muy a lo 3D. Me dejo ya de premisas y voy a tema. \u00bfQu\u00e9 pas\u00f3 o no pas\u00f3 en Valencia? All\u00ed llegamos con el objetivo de contar nuestra participaci\u00f3n en uno de los proyectos de la compa\u00f1\u00eda de teatro Rimini Protokoll; conocidos tambi\u00e9n como \u00ablos expertos de la vida cotidiana\u00bb por la orientaci\u00f3n participativa y etnogr\u00e1fica de sus trabajos. La forma escogida para hacernos presentes era la tradicional presentaci\u00f3n que pretend\u00eda abordar supuestas cuestiones en relaci\u00f3n a la participaci\u00f3n, la generaci\u00f3n de comunidad y al rol del investigador-artista en propuestas esc\u00e9nicas. Coloquialmente podr\u00edamos decir que \u00edbamos a soltar nuestro rollo; a decir lo que nos apetec\u00eda, as\u00ed como hab\u00edamos pactado antes de salir de viaje a Valencia. Esto seguro lo recuerdas, porque ten\u00edamos bastante clara la naturaleza de nuestro objetivo y rol en este encuentro. Pero ya sabes que la naturaleza del viaje se fundamenta en la intervenci\u00f3n de lo inesperado y este encuentro no fue una excepci\u00f3n. El tiempo pasado me ha permitido hacer reflexiones diferidas que me han llevado a definir lo que nos pas\u00f3 en Valencia como un proceso de desposesi\u00f3n. No tengo muy claro si estar\u00e1s de acuerdo conmigo al respecto de las connotaciones del t\u00e9rmino, pero lo que est\u00e1 claro es que nos-otros fuimos expuestos a un \u00abalgo\u00bb que modific\u00f3 nuestra relaci\u00f3n mi cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>Antes de entrar a desgranar algunos de los acontecimientos que all\u00ed ocurrieron me gustar\u00eda exponerte algunos aspectos en relaci\u00f3n al t\u00e9rmino desposesi\u00f3n. Seg\u00fan explican Judith Butler y Athena Athanasiou la desposesi\u00f3n da evidencia de nuestra condici\u00f3n de seres relacionales e interdependientes (2013: 3). Asociamos la desposesi\u00f3n a la p\u00e9rdida de derechos de ciudadan\u00eda, de hogar, de subsistencia, a modos de violencia desplegados a trav\u00e9s de medidas legales coercitivas o militares. Este modo de violencia ha estado y est\u00e1 muy presente en nuestra sociedad. La crisis econ\u00f3mica ha fomentado muchas formas de desposesi\u00f3n perpetradas a trav\u00e9s de complejos sistemas operativos que se imbrican y ejercen sus acciones bajo el amparo del funcionamiento democr\u00e1tico. La desposesi\u00f3n, en estos casos, suele ser impositiva, forzada y privativa. Estas formas de despojamiento han dado lugar a la aparici\u00f3n y crecimiento de comunidades despose\u00eddas que comparten una cualidad com\u00fan: la precariedad. Pero como indican tambi\u00e9n estas dos pensadoras, la desposesi\u00f3n tambi\u00e9n aparece cuando somos expuestos al contacto con los dem\u00e1s; en un encuentro con la alteridad que nos conmueve, emociona o desconcierta (2013: 3). Esta experiencia trans-formadora se revela en lo relacional; lo que nos emociona o conmueve no se genera en la individualidad sino que se produce gracias a lo que est\u00e1 fuera de nosotros, pero aunque for\u00e1neo, nos ocupa para habitarnos. Cuando esto sucede entramos a cuestionarnos existencialmente \u2014\u00bfqui\u00e9n soy en realidad? \u00bfQu\u00e9 estoy buscando? \u00bfQu\u00e9 motiva mis acciones? \u2014 para circunscribir el marco contextual y de acci\u00f3n de nuestro cuerpo en relaci\u00f3n a los dem\u00e1s individuos. Esta forma de desposesi\u00f3n se asocia tambi\u00e9n a las pasiones que exaltan los l\u00edmites de lo relacional. La rabia, el amor, la aflicci\u00f3n, la ambici\u00f3n, entre otras, dan evidencia de que a pesar de nuestra reiterada intenci\u00f3n de reconocernos como individuos deliberadamente aut\u00f3nomos, seguros y determinados, estamos continuamente expuestos a fuerzas y acontecimientos que van m\u00e1s all\u00e1 de las fronteras en las que queremos delimitar y circunscribir el cuerpo.<\/p>\n\n\n\n<p>La tragedia griega se fundamenta en estos modos de desposesi\u00f3n que describen nuestra interdependencia y vulnerabilidad al exponernos a otros cuerpos. De alguna manera, podr\u00edamos enunciar que estamos continuamente sujetos a los dos modos de desposesi\u00f3n. El capitalismo ha sido un destacado ejecutor que ha mezclado sofisticadamente ambas formas de desposesi\u00f3n a trav\u00e9s de identidades sujetas a concretas formas de acci\u00f3n y sensibilidad que han penetrado en los dispositivos de los que somos parte. \u00abNo hay dispositivo sin un proceso de subjetivaci\u00f3n\u00bb \u2014apunta Agamben\u2014, lo que significa que es el cuerpo el que legitima las formas de desposesi\u00f3n en cuanto que \u00abno hay proceso de subjetivaci\u00f3n sin estos dos aspectos: asunci\u00f3n de una identidad y sujeci\u00f3n a un poder externo\u00bb (2006). Ya s\u00e9 que me estoy poniendo algo dram\u00e1tica mi cuerpo. S\u00e9 adem\u00e1s que todos estos comentarios te pesan como una losa atraves\u00e1ndote, impidi\u00e9ndote el movimiento y delimitando las posibilidades de tus coreograf\u00edas. Pero te cuento todo esto, porque no todas las formas de desposesi\u00f3n tienen que estar sujetas a la revalorizaci\u00f3n del dominante y absorbente individualismo. As\u00ed, el reto est\u00e1 en encontrar formas de desposesi\u00f3n que respondan a necesarias formas de trans-formaci\u00f3n individual y colectiva para la creaci\u00f3n de nuevas identidades que est\u00e9n sujetas a unas normas o poderes regulados por otra serie de dispositivos y valores; una desposesi\u00f3n que engendre la aparici\u00f3n de otro sentido de riqueza. El acto de desposeer se define como \u00abprivar a alguien de lo que posee\u00bb, pero en su sentido pronominal se refiere a la \u00abrenuncia a lo que se posee\u00bb. En este sentido, creo que m\u00e1s que ser privados de algo, renunciamos a algo en Valencia.<\/p>\n\n\n\n<p>T\u00fa y yo, mi cuerpo, renunciamos a lo previsto, a lo anunciado, a lo que ya ten\u00edamos (un discurso), a una segura forma de presentarnos y hacernos presentes. As\u00ed, que la primera forma de desposesi\u00f3n dir\u00eda que se materializ\u00f3 en forma de renuncia. Pero esta desposesi\u00f3n estaba directamente ligada a aquella segunda forma de desposesi\u00f3n que se produce por una estrategia de disuasi\u00f3n sujeta al contacto con los otros, sujeta a los efectos y afectos que el grupo ejerce en nosotros. La renuncia y los afectos nos sit\u00faan en una posici\u00f3n de vulnerabilidad; la vulnerabilidad que no solo nos hace visibles sino que da presencia y dimensi\u00f3n a nuestros cuerpos. \u00abEl afecto es, de muchas maneras, sin\u00f3nimo de la fuerza o fuerzas del encuentro\u00bb<a href=\"#_edn4\">[4]<\/a>&nbsp;(Seigworth y Gregg, 2010: 2). Estas fuerzas no tienen que ser necesariamente forzosas, ya que el afecto se declara y condensa a trav\u00e9s de sutiles gestos y distintas intensidades. En definitiva, el afecto habita lo cotidiano y com\u00fan. El grupo dispuso para nosotros otra posibilidad; la posibilidad de un discurso forjado en la emergencia de la contingencia de las fuerzas del encuentro. De esta manera, nuestra presentaci\u00f3n, nuestra forma de presentarnos y nuestra presencia fueron relegadas a un proceso de renuncia que nos situ\u00f3 en la experiencia de lo liminal. Ya no hab\u00eda un cuerpo, m\u00e1s bien un cuerpo atravesado por otros; ya no hab\u00eda presentaci\u00f3n, m\u00e1s bien un discurso por construir; ya no hab\u00eda una \u00fanica presencia, sino un sinf\u00edn de posibilidades de hacerse presente. Lo que ven\u00edamos a presentar se contextualiz\u00f3, se model\u00f3, a trav\u00e9s del contacto con los otros. Pensar las vivencias de uno como una historia o cuento, como algo que puede ser narrado, conlleva procesos y convenciones sociales que operan m\u00e1s all\u00e1 de los procesos individuales de reflexi\u00f3n o experiencia. Narrar la vida de uno tiene que ver con situarse o ser situado en di\u00e1logo con la sociedad (McGranahan, 2010: 768). Quiz\u00e1s m\u00e1s que con la sociedad, la posibilidad de la narraci\u00f3n se produjo en contacto con el grupo. M\u00e1s llanamente pod\u00edamos argumentar que nuestro rollo (discurso), se convirti\u00f3 en un rollo atravesado por la presencia e interacci\u00f3n con los dem\u00e1s cuerpos, para as\u00ed convertirse en un rollo lleno de un contenido dial\u00f3gico y multidimensional. Nuestro rollo en cuanto que holograma que fue ganando poco a poco sus distintas dimensiones. Es cierto que el abordaje de un discurso sin aparente pauta que emerge de la espontaneidad y del deseo de contar desde una posici\u00f3n de desposesi\u00f3n puede estar repleto de des-\u00f3rdenes. A pesar de tus reticencias al desorden mi cuerpo, hay que reconocer que el desorden no es simplemente la ausencia de orden.<\/p>\n\n\n\n<p>Mary Douglas describ\u00eda el desorden en su libro Pureza y peligro (1966: 87) de la siguiente forma:&nbsp; Concediendo que el desorden destruye la configuraci\u00f3n simb\u00f3lica, hay que reconocer que igualmente ofrece los materiales de esta. El orden implica la restricci\u00f3n; entre todos los materiales posibles, se ha hecho una limitada selecci\u00f3n y de todas las relaciones posibles se ha usado una serie limitada. As\u00ed que, siendo el desorden, por deducci\u00f3n ilimitado, en \u00e9l no puede realizar una configuraci\u00f3n simb\u00f3lica, pero su potencial de configuraci\u00f3n es indefinido. Tal es la raz\u00f3n por la cual, aunque pretendemos crear el orden, nos condenamos sencillamente al desorden. Reconocemos que es destructor con respecto a las configuraciones simb\u00f3licas existentes; igualmente reconocemos su potencialidad. Simboliza a la vez el peligro y el poder. Ya me dec\u00edas t\u00fa mi cuerpo que a ti todo esto del desorden te generaba mucha inquietud. \u00bfC\u00f3mo vamos a arriesgarnos, a exponernos, a entregarnos a todos esos cuerpos, a un plan improvisado? Pero tal y como explica Douglas, la potencialidad del desorden es ilimitada y nos devuelve configuraciones inesperadas. Ya s\u00e9 que t\u00fa est\u00e1s muy hecho a la Teor\u00eda del Caos<a href=\"#_edn5\">[5]<\/a>, y que eres muy sensible a las variaciones en las condiciones iniciales. Pero mira, como dice la misma teor\u00eda, dichas condiciones pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro y esta experiencia en Valencia ha resultado muy trans-formadora. Adem\u00e1s, esto del desorden y del caos fue casi una constante en Valencia, ba\u00f1ada de implosiones, redistribuci\u00f3n de material sensible y de los espacios, comunidades de pensamiento y comunidades de convivencia. Sabemos t\u00fa y yo que la experiencia en Valencia nos permiti\u00f3 alojarnos en una temporal coreograf\u00eda libre que ambos agradecemos; ya despojados y mediatizados por la fuerza del encuentro presente. Seguramente Ranci\u00e8re utilizar\u00eda otras palabras para describir las implicaciones que la experiencia est\u00e9tica (que en Valencia se despleg\u00f3 a distintos niveles y en distintas actividades) ejerce sobre nos-otros. Seg\u00fan \u00e9l, la experiencia est\u00e9tica tiene un efecto pol\u00edtico en los cuerpos, que modifica tanto sus acciones como sus metas. El efecto no tiene que ver con la reconfiguraci\u00f3n del grupo ni la persuasi\u00f3n ret\u00f3rica.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Ranci\u00e8re, lo que la experiencia est\u00e9tica produce es una multiplicaci\u00f3n de conexiones y desconexiones que reestructuran las relaciones entre los cuerpos, el mundo en el que viven y la manera en que est\u00e1n preparados para ajustarse a \u00e9l. Est\u00e1 multiplicidad de encuentros y desencuentros modifican la cartograf\u00eda de lo perceptible, pensable y factible (2006). De alguna manera, estos procesos de desposesi\u00f3n nos brindan nuevas posibilidades que emergen de la precariedad materializada en nuevas formas de presencia individual y colectiva que resultan indudablemente necesarias para repensar la recuperaci\u00f3n del sentido de comunidad tan difuso en estos tiempos que corren. \u00bfD\u00f3nde reside la importancia de explicarse o narrarse? \u00bfPor qu\u00e9 te escribo esta carta? Querido cuerpo, sabes c\u00f3mo es a veces de complicada nuestra relaci\u00f3n. Te explico muchas veces c\u00f3mo me afecta tu comportamiento, pero en estos \u00faltimos tiempos tengo la sensaci\u00f3n de que ni siquiera me escuchas. Es evidente que nuestra relaci\u00f3n pasa por una crisis; que ya no es lo que era al principio cuando todo era juego y nos explor\u00e1bamos el uno al otro. A\u00f1oro aquellos tiempos en que todo era novedad, experimentaci\u00f3n y aventura. Creo que nos hemos dejado contaminar; esta crisis parece inundarlo todo. Desde lo de Valencia he venido reflexionando mucho sobre lo nuestro. A pesar del tiempo que pasamos juntos percibo que nos comunicamos poco. Ahora me dir\u00e1s que no quieres caer otra vez en los mismos discursos y reproches de siempre. Lo entiendo, a veces la fatiga, el resentimiento, el reproche se apoderan de nosotros y solo podemos pensar en monocolor. Pensamos que no hay oportunidad u opci\u00f3n. Pero te he escrito esta carta para que seas consciente de que todo depende de la base de nuestra relaci\u00f3n.<\/p>\n\n\n\n<p>Es dif\u00edcil que las cosas vayan a mejor si t\u00fa vas por un lado y yo por otro; si verdaderamente no confiamos en nos-otros. Es dif\u00edcil crear un clima de confianza si continuamente nos discutimos y cada uno quiere afianzar su opini\u00f3n como v\u00e1lida y \u00fanica. Al menos para m\u00ed, el viaje a Valencia ha significado un&nbsp;&nbsp;&nbsp; antes y un despu\u00e9s en nuestra relaci\u00f3n mi cuerpo. All\u00ed se hizo evidente que no podemos hablar de lo com\u00fan o de la comunidad si ni siquiera somos capaces de crear un clima de confianza y generosidad entre nos-otros. \u00bfC\u00f3mo vamos a dejarnos ir, abandonarnos, exponernos a los dem\u00e1s si ni tan solo conseguimos hacerlo cuando estamos solos t\u00fa y yo? Adem\u00e1s, los dos sabemos de los lazos que nos unen, que son muchos y vitales, y que nuestra separaci\u00f3n supondr\u00eda un triste final. Ya s\u00e9 que la dependencia que se ha generado entre nos-otros puede ser cansina y puede ser utilizada de forma perjudicial para ambos. \u00bfPero no se te ha hecho evidente en esta carta c\u00f3mo lo relacional se encuentra en cada gesto y acci\u00f3n? Por no hablar de los cuerpos que nos atraviesan y con los que tenemos que lidiar para ser, para estar en comunidad. Es verdad que todo est\u00e1 patas arriba y nada parece funcionar. La precariedad avanza a pasos agigantados y nuestra sociedad parece fragmentarse d\u00eda tras d\u00eda. Es cierto, que todo esto es fruto de distintas y perversas formas de desposesi\u00f3n articuladas a trav\u00e9s de mecanismos sociales, econ\u00f3micos y pol\u00edticos y que est\u00e1 da\u00f1ando a todo tipo de colectivos que ya se situaban en los m\u00e1rgenes de la precariedad con anterioridad a la crisis. Pero lo que tambi\u00e9n es cierto es que la precariedad no tiene que empa\u00f1arlo todo. Querido cuerpo, nadie nos obliga a que nuestras relaciones se basen en los par\u00e1metros de la precariedad; ni las nuestras ni para con los otros. Creo mi cuerpo, que la comunidad comienza en nos-otros. Nos-otros ya somos comunidad; nos habitan cuerpos, nos conmueven emociones, nos reclaman memorias, nos motivan ideas, nos gu\u00edan acciones. As\u00ed es mi cuerpo, tenemos esta cuesti\u00f3n pendiente: aprender a ser nos-otros mismos comunidad. Una responsabilidad ineludible que nos reclama.<\/p>\n\n\n\n<p>La naturaleza prol\u00edfica y heterog\u00e9nea de la comunidad en el cuerpo est\u00e1 marcada por su \u00edndole biopol\u00edtica, como ocurre en la esfera p\u00fablica y social. Como indican Hardt y Negri: Estas luchas son, a un mismo tiempo, econ\u00f3micas, pol\u00edticas y culturales \u2014y, por lo tanto, son luchas biopol\u00edticas, luchas sobre la forma de vida. Son luchas constituyentes, creando nuevos espacios p\u00fablicos y nuevas formas de comunidad (2000: 49).&nbsp;&nbsp; De acuerdo con estos pensadores, estas luchas constituyentes se inscriben a la vez en distintos estratos que convergen. Desde mi punto de vista, la comunidad emerge y debe ser analizada en este espacio intermedio entre el espacio privado y p\u00fablico. \u00bfPero d\u00f3nde se localiza la po\u00e9tica de la comunidad? La comunidad aparece como el espacio natural de negociaci\u00f3n, pero dada su condici\u00f3n dial\u00f3gica y cambiante es dif\u00edcil describirla desde una perspectiva afectiva y sensorial. Pero ahora que sabemos mi cuerpo que somos atravesados por otros cuerpos y que m\u00e1s que una singularidad somos una pluralidad, creo que es momento de repensar la comunidad desde el propio cuerpo y su po\u00e9tica. Es tiempo de extender la emergencia de la comunidad a un paradigma corp\u00f3reo que hable del di\u00e1logo de nos-otros desde la intimidad y la extimidad. Se trata de incluir las asunciones biopol\u00edticas del cuerpo en relaci\u00f3n al sujeto hologr\u00e1fico. La construcci\u00f3n de la comunidad pasa necesariamente por discutir estas condiciones y esferas de relaci\u00f3n. Las estrategias de desposesi\u00f3n deber\u00edan estar ligadas a lo que James C. Scott llama \u00abla gimnasia de la desobediencia\u00bb.<\/p>\n\n\n\n<p>Es posible, pues, engendrar dispositivos y valores que irrumpan de forma transgresora en los actuales sistemas y que provoquen nuevas formas de encuentro. La experiencia en Valencia nos sirvi\u00f3 mi cuerpo para entender que estos ejercicios de desobediencia nacen de un uso espont\u00e1neo y confiado del cuerpo. Solo es posible hacerse presente desde una posici\u00f3n de fruct\u00edfera desposesi\u00f3n que nos sit\u00fae en unos marcos distintivos y funcionales experimentales. Espero mi cuerpo que compartas algunas de las ideas que te he expuesto. S\u00e9 que nuestra relaci\u00f3n siempre va estar marcada por altos y bajos, y que la pr\u00f3xima vez que nos queramos hacer presentes es muy posible que volvamos a recuperar algunas de las recurrentes cuestiones que nos asaltan ante ese cometido. Espero mi cuerpo, que de ahora en adelante y despu\u00e9s de nuestra experiencia en Valencia, empecemos a confiar un poco m\u00e1s en nos-otros y respectivamente en los otros. Nos-otros es un binomio cercano y distante que se explora a trav\u00e9s de distintos modos de presencia. Espero haber dado evidencia de que no se trata tanto de lo que tenemos que hacer sino de lo que podemos hacer.&nbsp; Gracias mi cuerpo por estar siempre ah\u00ed y sostener nuestra peque\u00f1a comunidad.<\/p>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Notas<\/h5>\n\n\n\n<ol class=\"wp-block-list\">\n<li>A prop\u00f3sito de la charla-performance \u00abResponda verdadero o falso: \u00bfCiencia o ciencia ficci\u00f3n?\u00bb de Cristina Blanco dentro del Festival Plaga, junio de 2013. M\u00e1s informaci\u00f3n disponible en: http:\/\/horrorworkout.wordpress.com\/2013\/06\/10\/responda-verdadero-o-falso-ciencia- o-ciencia-ficcion\/<\/li>\n\n\n\n<li>El principio hologr\u00e1fico fue formulado por el f\u00edsico Leornard Susskind y el ganador del<\/li>\n\n\n\n<li>Premio Nobel Gerard\u2019t Hooft en los a\u00f1os noventa a partir de las teor\u00edas sobre los agujeros<\/li>\n\n\n\n<li>negros de Hawking y Bekenstein. En 1993, Gerard\u2019t Hooft present\u00f3 esta propuesta, que guarda<\/li>\n\n\n\n<li>similitudes con la alegor\u00eda de la caverna de Plat\u00f3n. M\u00e1s informaci\u00f3n disponible en: http:\/\/discovermagazine.<\/li>\n\n\n\n<li>com\/2011\/jun\/03-our-universe-may-be-a-giant-hologram#.UbxRCvm-2So<\/li>\n\n\n\n<li>&nbsp;El t\u00e9rmino posici\u00f3n en este texto se entiende en relaci\u00f3n a la teor\u00eda del posicionamiento<\/li>\n\n\n\n<li>(Positioning Theory) de Rom Harr\u00e9 y Luk van Langenhove. Esta teor\u00eda est\u00e1 basada en la idea<\/li>\n\n\n\n<li>de que la convenci\u00f3n del discurso y la acci\u00f3n es d\u00e9bil, discutible y ef\u00edmera. Se pretende dar un<\/li>\n\n\n\n<li>nuevo enfoque a la interacci\u00f3n humana y a la din\u00e1mica de grupos a trav\u00e9s de un paradigma<\/li>\n\n\n\n<li>social y constructivista que pretende substituir la teor\u00eda de roles. Se substituye la met\u00e1fora del<\/li>\n\n\n\n<li>rol por la de la posici\u00f3n, proporcionando flexibilidad al cuerpo respecto a la descripci\u00f3n de<\/li>\n\n\n\n<li>sus acciones.<\/li>\n\n\n\n<li>Traducci\u00f3n propia del ingl\u00e9s. En el original: \u00abAffect is in many ways synonymous with<\/li>\n\n\n\n<li>force or forces of encounter\u00bb.<\/li>\n\n\n\n<li>Seg\u00fan Wikipedia la \u00abTeor\u00eda del Caos\u00bb es la denominaci\u00f3n popular de la rama de las matem\u00e1ticas, la f\u00edsica y otras ciencias que tratan ciertos tipos de sistemas din\u00e1micos muy sensibles a las variaciones en las condiciones iniciales. Peque\u00f1as variaciones en dichas condiciones iniciales pueden implicar grandes diferencias en el comportamiento futuro; complicando la predicci\u00f3n a largo plazo. M\u00e1s informaci\u00f3n sobre la Teor\u00eda del Caos disponible en el libro de Stephen H. Kellert In the Wake of Chaos: Unpredictable Order in Dynamical Systems (1993).<\/li>\n<\/ol>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Bibliograf\u00eda<\/h5>\n\n\n\n<p>AGAMBEN, Giorgio (2006), \u00abMetropolis\u00bb, en The European Graduate School, http:\/\/www.egs.edu\/faculty\/giorgio-agamben\/articles\/metropolis-spanish\/. (18.07.2013).<\/p>\n\n\n\n<p>BARBER, Stephen (2006), Hijikata: Revolt of the Body, Washington, Solar Books. BUTLER, Judith y Anthena Anthanasiou (2013), Disposession: the Performative in the Political, Cambridge (MA), Polity Press.<\/p>\n\n\n\n<p>CUCINELLA, Catherine (2010), Poetics of the body, Basingstoke and New York, Palgrave Macmillan.<\/p>\n\n\n\n<p>DOUGLAS, Mary (1966), Pureza y peligro, Madrid, Siglo XXI Editores, 1998.<\/p>\n\n\n\n<p>ESPOSITO, Roberto (2004), B\u00edos. Biopol\u00edtica y filosof\u00eda, trad. Carlo R. Molinari Marotto, Buenos Aires, Amorrortu, 2006.<\/p>\n\n\n\n<p>HARDT, Michael y Antonio Negri (2000), Imperio, trad. Alcira Bixio, Barcelona, Paid\u00f3s Ib\u00e9rica, 2002.<\/p>\n\n\n\n<p>McGRANAHAN, Carole (2010), \u00abNarrative Disposession: Tibet and the Gendered Logics of Historical Possibility\u00bb, en Comparative Studies in Society and History, vol.52, n\u00fam.4, pp. 768-797.<\/p>\n\n\n\n<p>RANCI\u00c8RE, Jacques (2008), \u00abAesthetic Separation, Aesthetic Community: Scenes from the aesthetic Regime of Art\u00bb, en Art &amp; Research Journal of Ideas, Contexts and Methods, vol.2, n\u00fam.1: http:\/\/www.artandresearch.org.uk\/ v2n1\/ranciere.html. (20.07.2013). SEIGWORTH, Gregory J. y Melissa Gregg (2010), The Affect Theory, Reader, Minnesota, Duke University Press.<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/07\/Belvis-Esther-Carta-a-mi-cuerpo.-manual-emergencias.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Belvis-Esther-Carta a mi cuerpo. manual-emergencias.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-6237f0e9-f3c5-46f3-bc8a-63371a0c7a8d\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/07\/Belvis-Esther-Carta-a-mi-cuerpo.-manual-emergencias.pdf\">Belvis-Esther-Carta a mi cuerpo. manual-emergencias<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2025\/07\/Belvis-Esther-Carta-a-mi-cuerpo.-manual-emergencias.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-6237f0e9-f3c5-46f3-bc8a-63371a0c7a8d\">Descarga<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Esther Belvis. 2013. Una forma de hacerse presente.<\/p>\n","protected":false},"author":285,"featured_media":1081,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[102,39],"class_list":["post-1077","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-afectos","tag-cuerpo"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1077","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/285"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=1077"}],"version-history":[{"count":4,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1077\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":6708,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/1077\/revisions\/6708"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/1081"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=1077"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=1077"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=1077"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}