{"id":10646,"date":"2011-03-24T16:20:00","date_gmt":"2011-03-24T15:20:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=10646"},"modified":"2026-03-24T16:22:37","modified_gmt":"2026-03-24T15:22:37","slug":"intima-disidencia","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2011\/03\/24\/intima-disidencia\/","title":{"rendered":"\u00cdntima disidencia\u00a0\u00a0"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\"><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2006\/02\/14\/fernando-renjifo\/\" data-type=\"post\" data-id=\"8465\">Fernando Renjifo<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2011<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>CORNAGO, \u00d3scar (coord.)&nbsp;<em>A veces me pregunto por qu\u00e9 sigo bailando. Pr\u00e1cticas de la intimidad<\/em>, Madrid, Con tinta me tienes, 2011, pp. 430-435.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">\u00bfQu\u00e9 nos hace confiar en que el repliegue interior del artista merece la pena que sea expuesto ante el espectador?<\/h2>\n\n\n\n<p>Hace poco le\u00eda que un criterio generalizado entre los arque\u00f3logos y antrop\u00f3logos, ante la dificultad de establecer criterios m\u00e1s cient\u00edficos vinculados a la evoluci\u00f3n de la anatom\u00eda y fisiolog\u00eda humana, para determinar desde cu\u00e1ndo en la cadena de hom\u00ednidos el hombre es hombre es recurrir a un criterio en cierta medida extracient\u00edfico: se considera que el hombre es hombre desde que se encuentran enterramientos con indicios de ser enterramientos rituales, es decir, cuando los cuerpos aparecen acomodados de un modo pretendido o acompa\u00f1ados de objetos a los que se les supone una funci\u00f3n trascendente. Es decir, cuando se documenta en el hombre su inquietud por la trascendencia. Y esta inquietud ha quedado para nosotros manifiesta en formas (las de las posturas de los cad\u00e1veres, las de los objetos y, m\u00e1s adelante, las de las inscripciones y dibujos en ellos) que delatan una preocupaci\u00f3n o una creencia. Esos hombres primitivos confiaban intuitivamente, y se esmerar\u00edan en el esbozo de esas formas, como modo de rebeld\u00eda ante la finitud y el dolor. Y, a trav\u00e9s de ellas, intentaba mediar con lo m\u00e1s ininteligible. Con sus instalaciones instauraban un espacio sagrado, diferente, en rebeld\u00eda con el tiempo que les era dado. Sin saberlo o quererlo, inauguraban tal vez esa curiosa relaci\u00f3n del hombre con la representaci\u00f3n. En ese vago y a la vez claro principio hay ya una \u00edntima disidencia, una rebeld\u00eda, una lucha con los tiempos y los espacios dados, y un uso de las formas, de los objetos, que se convierten en lenguaje y que revelan su propia carencia y apelan a la intimidad compartida de la certeza de esa carencia, y a ella misma como lugar de resonancia de una explosi\u00f3n de cuyos mecanismos y l\u00edmites no se tiene el control. M\u00e1s que decir lo que dicen, generan otro espacio de relaci\u00f3n y sustentan otro tiempo. Un espacio que es otro, y un tiempo que es otro. Un espacio que se rebela contra el espacio y un tiempo que se rebela contra el tiempo, as\u00ed como el lenguaje se revuelve contra s\u00ed mismo intentando salvar y al tiempo delatando su impl\u00edcita carencia para expresar lo inexpresable. Y sospecho que estos otros tiempos y espacios han sido siempre necesarios para el hombre, acompa\u00f1ando la conciencia de su finitud y la inconformidad de su estar. Hay experiencias y visiones que pueden modificar la \u00edntima percepci\u00f3n de todos los tiempos y de todos los espacios. \u00bfNo supone el instante po\u00e9tico, por ejemplo, y la contemplaci\u00f3n, a su modo, un repliegue de la conciencia, una especie de exilio, de suspensi\u00f3n del tiempo y del espacio, donde ambos se densifican, y al tiempo pierden sus contornos? Si miramos, por ejemplo, el cuadro de Friedrich Monje frente al mar, y nos preguntamos hasta d\u00f3nde abarca el paisaje que contempla el monje, o c\u00f3mo es el paisaje que tiene a sus espaldas, o desde cu\u00e1ndo lo contempla, o cu\u00e1nto tiempo permanecer\u00e1 ah\u00ed el monje, nos damos cuenta de que estas preguntas son irrelevantes a pesar de que el cuadro transmite una sensaci\u00f3n n\u00edtida de espacio-temporalidad, un aqu\u00ed y ahora, que se reproduce en el acto contemplativo del espectador. El tiempo y el espacio del monje cobran sentido en el presente del espectador, que a su vez abre una fisura, un par\u00e9ntesis, una herida dentro de su propio presente. Y lo importante en ese nuevo presente no es lo que ve el monje, sino lo que yo veo a trav\u00e9s de su mirada, que ya no es lo que \u00e9l ve. Lo importante es el espacio abierto entre nuestras dos presencias (la del cuadro, la m\u00eda) y el tiempo que entre los dos consigamos sustentar, abierto a nuevos acontecimientos. Y pienso en esto en relaci\u00f3n con mi quehacer: \u00bfqu\u00e9 tiempos sustentar, qu\u00e9 espacios generar y c\u00f3mo relacionarse en ellos, desde d\u00f3nde proponer?, \u00bfqu\u00e9 lugares defender?, \u00bfqu\u00e9 valor reclamar ah\u00ed para las im\u00e1genes, las palabras y los cuerpos? \u00bfC\u00f3mo ser ah\u00ed consecuente con esa \u00edntima disidencia que me mueve hacia el trabajo y me coloca en ese parad\u00f3jico lugar que genera ese doble movimiento de repliegue interior, refugio, exilio y vocaci\u00f3n de comunicaci\u00f3n y apertura p\u00fablica? \u00bfC\u00f3mo asumir y defender la peque\u00f1ez, inutilidad o fragilidad de lo que soy capaz de generar? \u00bfC\u00f3mo puede mi \u00edntima disidencia resonar en los otros y c\u00f3mo ser fiel a ella? Una pr\u00e1ctica art\u00edstica supone de alg\u00fan modo una convocaci\u00f3n, un llamado, y me pregunto c\u00f3mo pensar la responsabilidad del que hace el llamado, y c\u00f3mo pensar sus propias limitaciones. Qu\u00e9 se puede ofrecer ah\u00ed, qu\u00e9 se puede esperar, qu\u00e9 se puede demandar, anclado en la evidencia de lo cotidiano y en compromiso con el presente. Es evidente que en la vida actual el exceso de im\u00e1genes, de ruido, de informaci\u00f3n, de normas ha pervertido nuestra mirada y ensombrecido nuestra responsabilidad. Como es claro que las manifestaciones art\u00edsticas tienden a ser absorbidas por ese todo totalizador que llamamos cultura, en el que son f\u00e1cilmente neutralizadas, tergiversadas o rentabilizadas por los mecanismos del mercado, la industria o la pol\u00edtica. Buscar los intersticios de esta gran mara\u00f1a supone una atenci\u00f3n y una negociaci\u00f3n constante y es para m\u00ed un m\u00f3vil para el trabajo. Si nuestra mirada est\u00e1 enormemente condicionada, y ha perdido toda ingenuidad y muchas veces su profundidad, podr\u00edamos pensar en qu\u00e9 lugares y de qu\u00e9 manera esa mirada puede volver a ser \u00edntima y c\u00f3mo puede restablecer la dignidad de lo que se mira. Y c\u00f3mo, en ese mismo ejercicio, reencontrarnos de otra manera. En los \u00faltimos a\u00f1os he ido entendiendo mi quehacer como la posibilidad de generar y sustentar otros tiempos, otros espacios y otras miradas para ser compartidos. La desconfianza de los grandes lugares y de los grandes discursos me ha llevado a intentar explorar los pliegues sutiles de la relaci\u00f3n con el espectador. Mi propia sensaci\u00f3n de tiempos y espacios invadidos, en donde acabo por no reconocerme, me ha sugerido la exploraci\u00f3n del silencio, as\u00ed como la lucha contra la inercia y la avidez del tiempo de la representaci\u00f3n. Los excesos de lo que se me ofrece me han hecho preguntarme sobre la construcci\u00f3n y el metalenguaje de la mirada. Y muchas veces me han llevado a trabajar a partir de la ausencia, ausencia de im\u00e1genes, de palabra, de posibilidad de comprensi\u00f3n lineal. Ante lo desaprendido, se da entonces una tensi\u00f3n inevitable con la mirada del otro, al tiempo que se deposita en \u00e9l una confianza imprescindible que abre la posibilidad de un peque\u00f1o lugar donde compartir responsabilidad y cruzar intimidades. Trabajar desde la confianza en el espectador quiere decir saberlo capaz de gestionar su propio tiempo de expectaci\u00f3n, de cuestionar su propia mirada y de convivir con su propio ruido o su propio silencio. Cuestionar el lenguaje quiere decir renunciar muchas veces a sus posibilidades m\u00e1s evidentes y a su valor primigenio. Entiendo lo po\u00e9tico, por ejemplo, como una disidencia con el lenguaje, que se declara insuficiente. Creo que esta lucha con el lenguaje es la que permite otros modos de relaci\u00f3n entre el espectador y la obra. Pienso que hoy lo esc\u00e9nico, por ejemplo, con la libertad que le da el haber perdido sus normas, y por tanto su previsibilidad, tiene precisamente la posibilidad y la capacidad de cuestionar cu\u00e1l es \u2013y en cada momento\u2013 el valor del cuerpo, de la palabra y de las im\u00e1genes. Con el tiempo, he ido depositando cada vez mayor confianza en los lugares m\u00e1s peque\u00f1os, los m\u00e1s silenciosos, los m\u00e1s invisibles, los aparentemente m\u00e1s insignificantes e inofensivos. Tal vez sean esos los lugares menos mediatizados, precisamente por su supuesta inutilidad. All\u00ed donde la intimidad compartida, llena de anomal\u00edas, se hace irreductible a otros intereses y mediaciones. En un mundo que prima lo cuantitativo y lo productivo, tal vez est\u00e9 bien volver la mirada a \u2013y ocupar\u2013 los espacios aparentemente m\u00e1s in\u00fatiles, m\u00e1s improductivos, m\u00e1s inofensivos. Y volver a pensar, por evidente que parezca, en el tiempo como tiempo de vida y no solo de productividad y consumo, y en el espacio como espacio de convivencia y no solo de representaci\u00f3n y dominio. Tal vez sea all\u00ed m\u00e1s posible vivir desde nuestra propia singularidad irreductible y salir al encuentro de la singularidad irreductible de los dem\u00e1s. \u00bfNo es lo po\u00e9tico, por ejemplo, a pesar de su desproporcionada debilidad, una \u00edntima disidencia, un desplazamiento, un espacio sin territorio en el que se pueden producir nuevos acontecimientos y desde donde se pueden releer los relatos de los ya sucedidos? Pienso que estos peque\u00f1os lugares son tal vez los m\u00e1s reacios a la complicidad de los lenguajes con el orden social, y que contienen impl\u00edcita una resistencia a las pr\u00e1cticas uniformizantes del mundo actual y a la tendencia a la apropiaci\u00f3n de los tiempos y los espacios por parte de los poderes y sensibilidades dominantes. Y quiz\u00e1 sea esa desproporcionada debilidad la que haga de ellos un territorio moral que no se mide por su fuerza aparente.<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Renjifo-Fernando-intima-disidencia.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Renjifo-Fernando-intima-disidencia.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-2e5296f2-aa9f-40da-bbf1-4e0ae020d55f\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Renjifo-Fernando-intima-disidencia.pdf\">Renjifo-Fernando-intima-disidencia<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Renjifo-Fernando-intima-disidencia.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-2e5296f2-aa9f-40da-bbf1-4e0ae020d55f\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Fernando Renjifo, 2011<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[38,164,127,57],"class_list":["post-10646","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es","tag-accion","tag-comunidad","tag-disidencia","tag-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10646","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10646"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10646\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10648,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10646\/revisions\/10648"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10646"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10646"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10646"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}