{"id":10405,"date":"2013-03-23T13:26:00","date_gmt":"2013-03-23T12:26:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=10405"},"modified":"2026-03-23T13:28:43","modified_gmt":"2026-03-23T12:28:43","slug":"artivismo-y-pospolitica","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2013\/03\/23\/artivismo-y-pospolitica\/","title":{"rendered":"Artivismo y pospol\u00edtica"},"content":{"rendered":"\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Sobre la estetizaci\u00f3n de las luchas sociales en contextos urbanos<\/h2>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Manuel Delgado<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2013<\/h5>\n\n\n\n<h6 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h6>\n\n\n\n<p><em>Quaderns-e, Institut Catal\u00e0 d&#8217;antropologia Revista electr\u00f2nica semestral<\/em>, N\u00fam. 18 (2) Any 2013, pp. 68-80. ISSN: 1696-8298 &#8211; http:\/\/www.antropologia.cat\/quaderns-e-238<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Algunas bases y objetivos del arte activista<\/h2>\n\n\n\n<p>El aumento y la intensificaci\u00f3n de las conflictividades asociadas a las grandes reordenaciones urbanas han tra\u00eddo pareja, en las \u00faltimas d\u00e9cadas, la creciente expansi\u00f3n desde el campo art\u00edstico de un g\u00e9nero de creaci\u00f3n para el que la calle y la plaza aparecen no s\u00f3lo como eventuales escenarios para la especulaci\u00f3n con las formas \u2013a la manera del arte p\u00fablico o las llamadas \u00abartes de la calle\u00bb\u2013, sino como \u00e1mbitos de interpelaci\u00f3n directa a din\u00e1micas socioecon\u00f3micas que son ya de orden global, aunque encuentran en las ciudades y en torno a tem\u00e1ticas espaciales concretas su eje central. Se trata de un nuevo tipo de arte pol\u00edtico a cargo no solo de artistas, sino tambi\u00e9n de comunicadores, publicistas, dise\u00f1adores, arquitectos\u2026, con expresiones muy diversas que, de manera imprecisa y con l\u00edmites y contenidos discutibles, han sido agrupadas bajo el ep\u00edgrafe general de arte activista o artivismo. Sus obras de denuncia comparten la vehemencia y la intencionalidad del antiguo arte de agitaci\u00f3n y propaganda, pero no se conforman, como el agitprop, con ser meras transmisoras de consignas de partido o instrumentos a disposici\u00f3n de la pedagog\u00eda popular de proyectos revolucionarios, sino que combinan un lenguaje art\u00edstico novedoso con una propuesta pol\u00edtica transformadora de la realidad.<\/p>\n\n\n\n<p>Las producciones art\u00edsticas de esta nueva \u00edndole se postulan como f\u00f3rmulas de arte p\u00fablico o contextual en la medida que se despliegan en la calle y la plaza para advertir y hacer advertir en ellas unas cualidades potenciales para cobijar todo tipo de roturas y grietas, signos de la vulnerabilidad de un sistema sociopol\u00edtico que refutan y desacatan. La preocupaci\u00f3n central de estas corrientes parece ser, en efecto, la de exaltar los valores de los espacios urbanos de libre concurrencia, cuestionando la voluntad patente de los poderes en orden a exorcizar la amenaza que para su hegemon\u00eda supone la acci\u00f3n colectiva en ellos, acelerando al m\u00e1ximo las virtualidades subversivas latentes en la interacci\u00f3n humana ordinaria que se desarrolla en su seno. Los mensajes formales y visuales del actual arte militante aspiran a que se reconozcan en su ejecuci\u00f3n los diferenciales que les distinguen tanto del arte p\u00fablico en general como de la agitaci\u00f3n art\u00edstica convencional, especialmente por lo que hace a una vocaci\u00f3n mucho mayor de interacci\u00f3n con los marcos en que se despliegan y en el prop\u00f3sito de que los est\u00edmulos sensitivos, emocionales o ideol\u00f3gicos procurados por el acto art\u00edstico sean, en un sentido literal, desencadenantes, es decir propicien un despertar no s\u00f3lo de la consciencia, sino tambi\u00e9n de los cuerpos a la acci\u00f3n pol\u00edtica.<br><strong><br><\/strong>El arte activistacontempla par\u00e1metros como el posicionamiento cr\u00edtico, la voluntad de interacci\u00f3n con el \u00e1mbito social, la vinculaci\u00f3n con la especificidad del lugar y el compromiso con la realidad [promoviendo] actividades pr\u00e1cticas que dotar\u00e1n de un punto de vista alternativo a los sistemas productivos y vehiculadores existentes (Parram\u00f3n 2002: 70).<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Aglutina a<\/h2>\n\n\n\n<p>artistas, colectivos, obras, proyectos y corrientes de pensamiento que tratan de interpretar las pr\u00e1cticas art\u00edsticas y la producci\u00f3n de conocimiento en el marco de una relaci\u00f3n social y pol\u00edtica con los contextos en que se desarrollan [con el fin de] convertirse en la plataforma de una pr\u00e1ctica cultural que devuelva a la est\u00e9tica su capacidad pol\u00edtica y pueda convertir las pr\u00e1cticas art\u00edsticas en instrumentos de transformaci\u00f3n social (Garc\u00eda And\u00fajar 2009: 101).<\/p>\n\n\n\n<p>En la pr\u00e1ctica, estas premisas program\u00e1ticas se traducen en una tendencia a la hibridaci\u00f3n y la interdisciplinariedad; el papel nodal concedido a las llamadas nuevas tecnolog\u00edas de la comunicaci\u00f3n; la relativa renuncia a los determinantes de la autor\u00eda: la naturaleza con frecuencia cooperativa y autogestionada de sus producciones, muchas veces empleando nombres colectivos; el \u00e9nfasis en las puestas en escena en pos de unos m\u00e1ximos niveles de visibilizaci\u00f3n; la aplicaci\u00f3n de criterios de participaci\u00f3n e involucramiento que desmientan la distancia entre creador y creaci\u00f3n, o entre p\u00fablico y acci\u00f3n; empleo de estrategias de guerrilla simb\u00f3lica; el papel asignado al humor, al absurdo y a la iron\u00eda; la renuncia a toda centralidad, a las definiciones y a los encapsulamientos; la concepci\u00f3n del artista como activista, es decir como generador de acontecimientos\u2026<\/p>\n\n\n\n<p>El activismo art\u00edstico tiene antecedentes formales y te\u00f3ricos que es posible rastrear y que hacen de \u00e9l la \u00faltima etapa hasta ahora de una larga tradici\u00f3n de vanguardias art\u00edsticas de cr\u00edtica radical de la realidad \u2013de dad\u00e1 a los situacionistas o el action art\u2013 y que se pertrechan de razones doctrinales tomadas del pensamiento postestructuralista y posmoderno en general y sus precursores.1 Con expresiones iniciales que vemos prodigarse en las \u00faltimas d\u00e9cadas del siglo pasado,2 se generaliza conformando lo que podr\u00eda ser el frente m\u00e1s creativo del movimiento antiglobalizador a finales de los 90, acompa\u00f1ando y en buena medida aportando un cierto color especial a las grandes convocatorias transnacionales de movilizaci\u00f3n o las actuaciones locales ligadas a movimientos sociales de nuevo cu\u00f1o: feministas, contra la especulaci\u00f3n inmobiliaria, de derechos civiles de minor\u00edas \u00e9tnicas o sexuales, de trabajadores precarios o desempleados, ecologistas, ciberespaciales. Los nuevos formatos y discursos de disidencia basados en el arte tendr\u00edan su n\u00facleo de irradiaci\u00f3n inicial en Estados Unidos y ya contar\u00edan a estas alturas con un cierto n\u00famero de c\u00e1nones provistos por artistas individuales o colectivos tales como Wochenklausur, Suzanne Lacy, Reclaim the Streets, ACT UP, Guerrilla Girls, WAC, Santiago Sierra\u2026, de igual manera que tambi\u00e9n ser\u00eda f\u00e1cil descubrir sus principales fuentes de inspiraci\u00f3n doctrinal directa en cr\u00edticos de la cultura como la propia Suzanne Lacy, Nina Felshin, Nicolas Bourriaud, Hal Foster, Martha Rosler, Rosalind Deustche, Rosalind Kraus, entre otros.<\/p>\n\n\n\n<p>Lo que hace el artivismo es, al fin y al cabo, llevar a las \u00faltimas consecuencias la l\u00f3gica de la performance art\u00edstica, a la que se atribuye la capacidad de producir \u00abdesterritorializaci\u00f3n, dislocamiento, descentralizaciones, intensidades, intersubjetividades. La performance coloca el cuerpo y los signos en un estado n\u00f3mada, transitorio, en el que las experiencias son transformadas. Asocia el artista con un p\u00fablico que debe compartir la intensidad de la experiencia propuesta [\u2026]. Como po\u00e9ticas de la acci\u00f3n, las performances persiguen una radicalizaci\u00f3n de las emociones en una especie de ritual (Barbosa de Oliveira 2007: 106). Este tipo de descripci\u00f3n de la performance como herramienta formal predilecta para el artivismo la convierte en heredera de lo que Ronald Barthes se\u00f1alaba en su elogio del teatro de Bertolt Brecht que deb\u00eda ser una sismolog\u00eda o producci\u00f3n de sacudidas, extra\u00f1amientos s\u00fabitos ante la aparentemente anodina cotidianeidad, que se abrir\u00eda de pronto en canal para mostrarse como \u00e1mbito aleatorio predispuesto para cualquier cosa, incluyendo los prodigios y las cat\u00e1strofes. De ah\u00ed la g\u00e9nesis de la performance en el concepto mismo de happening, es decir \u201cacontecimiento\u201d. John Cage hablaba de las performances como un \u201csuceder instruyendo\u201d, de igual modo que George Brecht designaba sus propios montajes o los de Fluxus como eventos, todo lo cual remite a la acci\u00f3n art\u00edstica como puro acaecer, situaci\u00f3n imprevista o sobresalto. El artivismo reclama y actualiza esa herencia y la traslada al centro de la acci\u00f3n pol\u00edtica, generando formas po\u00e9ticas y al tiempo literales modalidades de alteraci\u00f3n del orden p\u00fablico.<\/p>\n\n\n\n<p>Todo ello enlaza con una exaltaci\u00f3n del espacio urbano como marco viviente de y para la creaci\u00f3n art\u00edstica, saturado de puntos de focalizaci\u00f3n ef\u00edmera, las \u00abiluminaciones\u00bb a las que se hab\u00edan referido Baudelaire y Benjamin, que fascinaran a las vanguardias del siglo XX y que dar\u00edan pie a una larga tradici\u00f3n de producciones literarias, po\u00e9ticas, cinematogr\u00e1ficas\u2026 Es de esa matriz que surgen en los a\u00f1os 50 y 60 los letristas, el movimiento Cobra y, finalmente, los situacionistas, corrientes que coincidieron en entender que el callejeo urbano deb\u00eda ser al tiempo recept\u00e1culo y motor de la creatividad humana, una vivencia pl\u00e1stica en la que la paradoja, el sue\u00f1o, el deseo, el humor, el juego y la poes\u00eda se enfrentaban, a trav\u00e9s de todo tipo de procesos azarosos y aleatorios, a la burocratizaci\u00f3n de la ciudad. Se trataba de que el espacio social lo fuera de veras, que se convirtiera ciertamente en la espacialidad de lo social, el escenario de los encuentros \u2013y los encontronazos\u2013 sociales.<\/p>\n\n\n\n<p>Pero un escenario tambi\u00e9n vac\u00edo, \u00fanica posibilidad de llenarlo de cualquier cosa, en cualquier momento, o al menos para dejar que de \u00e9l brotaran todo tipo de corrientes que sortearan, atravesaran o se estrellaran contra los accidentes del terreno: acudidas, estupefacciones, atracciones ineluctables, remolinos en forma de espantos, revelaciones, fulgores, posesiones, etc., lo que uno de los te\u00f3ricos situacionistas llamaba \u201credes no materializadas (relaciones directas, epis\u00f3dicas, contactos no opresivos, de vagas relaciones de simpat\u00eda y comprensi\u00f3n)\u201d (Vaneigen 1970: 70-1). Parentesco claro, a su vez, con otra noci\u00f3n clave: la de situaci\u00f3n, \u201ccreaci\u00f3n de un microambiente transitorio y de un juego de acontecimientos para un momento \u00fanico de la vida de algunas personas\u201d (Declaraci\u00f3n de \u00c1msterdam 1958, cit. por Costa y Andreotti 1996: 80). La idea de situaci\u00f3n est\u00e1 emparentada a su vez con la de Henri Lefebvre de momento, instante \u00fanico, pasajero, irrepetible, fugitivo, azaroso, sometido a constantes metamorfosis, intensificaci\u00f3n vital de los circuitos de comunicaci\u00f3n e informaci\u00f3n de que est\u00e1 hecha la vida cotidiana, ruptura de lo ordinario, al mismo tiempo proclamaci\u00f3n de lo absoluto y toma de consciencia de lo ef\u00edmero.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, no puede olvidarse que el arte activista actual aparece en el marco de una reconsideraci\u00f3n generalizada a prop\u00f3sito de la relaci\u00f3n entre arte y ciudad y, m\u00e1s en concreto, sobre la urgencia de que la creaci\u00f3n art\u00edstica escape de los muros de unas instituciones muse\u00edsticas que en una \u00faltima etapa han asumido de manera casi expl\u00edcita su papel de aut\u00e9nticas instituciones totales, en las que la creatividad humana vive preservada de un exterior concebido como extra\u00f1o o contaminante respecto de la supuesta pureza de la obra de arte. El artivismo, en efecto, no puede desligarse de la problem\u00e1tica m\u00e1s amplia que enfrentan el arte p\u00fablico y las artes de calle, en el sentido de lograr la reconciliaci\u00f3n entre objeto art\u00edstico y vida p\u00fablica. La cuesti\u00f3n del arte ocupando lugares en que transcurre la vida colectiva se plantea en paralelo al papel de los centros de arte y cultura como puntos fuertes en los paisajes urbanos, con frecuencia con la tarea de completar y legitimar grandes operaciones de transformaci\u00f3n urbana y la imposici\u00f3n de morfolog\u00edas y dise\u00f1os homogeneizadores.<\/p>\n\n\n\n<p>Esas nuevas centralidades urbanas se plantean en t\u00e9rminos muy distintos a la grandilocuencia de los museos cl\u00e1sicos, que se plegaban al modelo que les prestaban el palacio o la catedral. Su estilo ya no es el de la altisonancia heredada del poder eclesial o del exhibicionismo de la antigua nobleza; ahora el modelo era el white cube del MoMa, el volumen de l\u00edneas claras e interiores fr\u00edos que no disimulaba su deuda formal con la asepsia de los hospitales. Lo que no en vano se cataloga como contenedores culturales \u2013con frecuencia formando cl\u00fasteres o concentraciones plurifuncionales\u2013 han sido en esencia reconversiones de lo que fueron un d\u00eda conventos, f\u00e1bricas, cuarteles, sanatorios, cementerios, prisiones\u2026, es decir espacios de confinamiento. Es como reacci\u00f3n ante ese enclaustramiento de la obra de arte que aparecen movimientos como el site-specific o el commnutiy-based art, as\u00ed como las nuevas interpretaciones sobre la forma y la funci\u00f3n del monumento que hacen su aparici\u00f3n sobre todo en Estados Unidos en la d\u00e9cada de los 70 y 80, tendencias de las que el artivismo en buena medida depende y deriva y que implican nuevas propuestas de mutua interpelaci\u00f3n entre la calle y el arte. Este nuevo paradigma del arte p\u00fablico hace su aparici\u00f3n asumiendo como uno de sus temas centrales problemas sociales directamente asociados a la vida en las ciudades, sobre todo en el arranque de lo que ser\u00e1n pr\u00e1cticas neoliberales cada vez m\u00e1s agresivas, que conllevaban la deportaci\u00f3n de las clases populares de lo que hab\u00edan sido sus barrios, aumento de la miseria y la postraci\u00f3n de amplios sectores de la poblaci\u00f3n, conversi\u00f3n monotem\u00e1tica de antiguas zonas fabriles o portuarias, etc.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">El arte de la protesta<\/h2>\n\n\n\n<p>Ahora bien, esa intervenci\u00f3n con respecto a las nuevas y viejas problem\u00e1ticas urbanas ha solido implicar varios efectos parad\u00f3jicos. Por un lado, desembarco en barrios marginales o en conflicto de artistas o colectivos art\u00edsticos constituidos en su mayor\u00eda por gente de clase media \u00abconcernida\u00bb, cargada de buenas intenciones y no exenta de paternalismo, que propiciaba espect\u00e1culos singulares que presum\u00edan al servicio del \u00abempoderamiento\u00bb (?) de unos vecinos \u00abbeneficiarios\u00bb de la acci\u00f3n que, como mucho, merec\u00edan el papel de comparsas o figurantes y que probablemente contemplaban la irrupci\u00f3n de los creativos como ajena, cuando no como una especie de burla en que se parodiaban los problemas reales que padec\u00edan. Lo mismo por lo que hac\u00eda a \u201cartistizar\u201d las penurias de excluidos sociales, como inmigrantes clandestinos o personas sin techo.<\/p>\n\n\n\n<p>Por otro lado, es dif\u00edcil que esa revitalizaci\u00f3n protestataria del espacio urbano no pueda acabar actuando \u2013lo quiera o no\u2013 como uno m\u00e1s de los ingredientes que hace de las \u00abclases creativas\u00bb contribuyentes estrat\u00e9gicos a la hora de dinamizar ciudades y mejorar su ubicaci\u00f3n en el mercado, generando nuevos sabores locales para los que el arte p\u00fablico \u2013incluyendo su modo \u00abradical\u00bb\u2013 vendr\u00eda a ser \u00abun medio art\u00edstico para la sobrevaloraci\u00f3n de su identidad \u00fanica e irrepetible\u00bb (Szmulewicz 2012: 39). Se trata de lo que se ha repetido a prop\u00f3sito del papel del arte y la cultura \u2013Richard Florida ha puesto en circulaci\u00f3n toda una teor\u00eda al respecto\u2013 en orden a alimentar unas determinadas marcas de ciudad, dotando centros urbanos o barrios codiciados por la especulaci\u00f3n inmobiliaria de un aire bohemio, contracultural o incluso algo underground, que haga de ellos lugares atractivos para el consumo espacial de clases solventes.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\">Disponible en:<\/h2>\n\n\n\n<p><a href=\"http:\/\/www.antropologia.cat\/quaderns-e-238\">http:\/\/www.antropologia.cat\/quaderns-e-238<\/a><\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Delgado-Manuel-artivismo-pospolitica.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de Delgado-Manuel-artivismo-pospolitica.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-8b4f2c77-f9b2-49b8-901f-f792b307caec\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Delgado-Manuel-artivismo-pospolitica.pdf\">Delgado-Manuel-artivismo-pospolitica<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Delgado-Manuel-artivismo-pospolitica.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-8b4f2c77-f9b2-49b8-901f-f792b307caec\">Descarga<\/a><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Sobre la estetizaci\u00f3n de las luchas sociales en contextos urbanos. Manuel Delgado, 2013<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[38,349,172,57],"class_list":["post-10405","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-textos-es","tag-accion","tag-arte-contextual","tag-esfera-publica","tag-politica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10405","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10405"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10405\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10407,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10405\/revisions\/10407"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10405"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10405"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10405"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}