{"id":10316,"date":"2016-03-20T18:49:00","date_gmt":"2016-03-20T17:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/?p=10316"},"modified":"2026-04-04T16:23:04","modified_gmt":"2026-04-04T14:23:04","slug":"y-si-dejamos-de-ser-artistas-2","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2016\/03\/20\/y-si-dejamos-de-ser-artistas-2\/","title":{"rendered":"\u00bfY si dejamos de ser (artistas)?"},"content":{"rendered":"\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Paulina Chamorro, David P\u00e9rez, <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2000\/03\/12\/fernando-quesada\/\" data-type=\"post\" data-id=\"8585\">Fernando Quesada<\/a> y <a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/2007\/01\/21\/paz-rojo\/\" data-type=\"post\" data-id=\"6086\">Paz Rojo<\/a><\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">2016<\/h5>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Referencia bibliogr\u00e1fica<\/h5>\n\n\n\n<p>QUESADA L\u00d3PEZ, Fernando; ROJO, Paz; CHAMORRO , Paulina; P\u00c9REZ , David; \u00ab\u00bfY si dejamos de ser (artistas)?\u00bb. P\u00c9REZ ROYO, Victoria y AGULL\u00d3, Diego (eds.): Componer el plural. Escena, cuerpo, pol\u00edtica. Barcelona. 2016. pp. 199-241.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"768\" height=\"512\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/170J13-768x512-1.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10317\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/170J13-768x512-1.jpg 768w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/170J13-768x512-1-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 768px) 100vw, 768px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<h1 class=\"wp-block-heading\"><strong>Ni plaza ni casa<\/strong><\/h1>\n\n\n\n<p>El festival YSDSA tuvo lugar en La Casa Encendida del 10 al 16 de junio en el a\u00f1o 2013. El espacio para disponer la totalidad de las actividades que lo conformaron fue el patio del edificio, empleado habitualmente para eventos musicales, esc\u00e9nicos e incluso expositivos. Una de las principales cuestiones que se debatieron en las reuniones previas, mantenidas por muchos de los participantes, fue la modalidad de disposici\u00f3n del espacio y su papel a nivel funcional y simb\u00f3lico.&nbsp; No hab\u00eda pasado mucho tiempo desde los acontecimientos de la Puerta del Sol del 15 de mayo del 2011, y la concentraci\u00f3n inicial dio paso a otros modos dispersos de acci\u00f3n en el espacio p\u00fablico y privado menos visibles pero m\u00e1s operativos para garantizar la continuidad. De la gran acci\u00f3n colectiva de ocupaci\u00f3n de la plaza, con un car\u00e1cter extremadamente simb\u00f3lico, se pas\u00f3 a la eclosi\u00f3n de modalidades organizativas de menor escala y de \u00ednfima visibilidad en los barrios, de cara a mantener el impulso hacia la acci\u00f3n directa sin encerrarla en los muros de la representaci\u00f3n y, lo que es m\u00e1s importante, de cara a garantizar un funcionamiento m\u00e1s eficaz. \u00bfC\u00f3mo abordar esta cuesti\u00f3n, el dilema entre representaci\u00f3n simb\u00f3lica y acci\u00f3n, en un entorno tan marcado como una instituci\u00f3n cultural?<\/p>\n\n\n\n<p>Los formatos de trabajo para esa semana eran muy variados y en ocasiones, incluso impredecibles. M\u00e1s all\u00e1 de presentaciones de piezas esc\u00e9nicas frontales o no frontales con un aforo peque\u00f1o, de charlas m\u00e1s o menos formales, de talleres o de encuentros de tama\u00f1o reducido o medio, se previeron formatos m\u00e1s masivos y l\u00fadicos como la fiesta, el cine o la pr\u00e1ctica coreogr\u00e1fica, que requieren m\u00e1s espacio, menos obst\u00e1culos, y cambios t\u00e9cnicos dr\u00e1sticos. Siguiendo con la figura de \u201cobra en obras\u201d, se decidi\u00f3 que los formatos no se agrupar\u00edan por necesidades t\u00e9cnicas en franjas horarias -charlas y seminarios por las ma\u00f1anas, presentaciones, piezas y conferencias por las tardes-, sino que ser\u00edan los hilos tem\u00e1ticos los que deb\u00edan establecer el orden en la secuencia de actividades, por considerar que el festival era una obra en s\u00ed, no un marco para encuadrar a la perfecci\u00f3n obras que, inevitablemente, deb\u00edan realizar concesiones a la totalidad. As\u00ed se propuso la segunda figura del \u201cplano secuencia\u201d como modelo espacial. En el plano secuencia, todo lo necesario est\u00e1 m\u00e1s o menos disponible en el espacio (la escenograf\u00eda, las luces, el cableado, las m\u00e1quinas, las sillas de descanso, etc), y adquiere visibilidad y protagonismo cuando es tocado por alguien cargado de intenci\u00f3n, es decir, cuando la c\u00e1mara, el operador, enfoca una zona determinada del espacio y este queda definitivamente encuadrado. Esto supone adquirir la agencia y responsabilidad individual de activar la estructura del dispositivo en una determinada direcci\u00f3n y para unos fines, y no para otros: un escenario perfecto para el conflicto m\u00e1s o menos permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>Para ello se trabaj\u00f3 sobre una serie de ideas b\u00e1sicas, de premisas que el espacio deb\u00eda cumplir con claridad: flexibilidad, libre fluir y desjerarquizaci\u00f3n. Puntuaci\u00f3n del espacio con objetos para facilitar formas de organizaci\u00f3n de los cuerpos variadas, m\u00faltiples y cambiantes, sin lugares completamente fijos pero permitiendo la generaci\u00f3n de focos de inter\u00e9s puntual en tiempos acotados, facilitando el empleo de todo el espacio como gadget, como resorte que puede activarse en cualquier momento, pero a costa de cierto esfuerzo y capacidad de movilizaci\u00f3n, nunca fruto de la improvisaci\u00f3n. Despliegue y repliegue de cuerpos y objetos, de todo lo necesario en definitiva, para poner en marcha mecanismos de presentaci\u00f3n, de exhibici\u00f3n e incluso, en ocasiones, de producci\u00f3n en tiempo real.<\/p>\n\n\n\n<p>El primer d\u00eda del festival una camioneta, que hab\u00eda recorrido previamente los domicilios de algunos de los participantes, llegaba a LCE cargada de objetos personales \u00fatiles para lo que all\u00ed deb\u00eda suceder: sillas, mesas, l\u00e1mparas, cables especiales, equipos t\u00e9cnicos, herramientas\u2026 Ese evento fue convenientemente anunciado como inauguraci\u00f3n, de modo que los que all\u00ed estaban en aquel momento pod\u00edan, si lo deseaban, presenciar la descarga y disposici\u00f3n de objetos en el patio del edificio o participar m\u00e1s activamente ayudando en la tarea. Los objetos fueron dispuestos sin obedecer a un plan previo de disposici\u00f3n, por lo que la primera actividad consisti\u00f3 precisamente en configurar el espacio del festival como una estructura en la que las agencias individuales podr\u00edan desplegarse en los d\u00edas siguientes.<\/p>\n\n\n\n<figure class=\"wp-block-image aligncenter size-full\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" width=\"726\" height=\"484\" src=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Mudanza16.jpg\" alt=\"\" class=\"wp-image-10319\" srcset=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Mudanza16.jpg 726w, https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/Mudanza16-300x200.jpg 300w\" sizes=\"auto, (max-width: 726px) 100vw, 726px\" \/><\/figure>\n\n\n\n<p>Una imagen de cualquier momento del festival YSDSA puede dar lugar a un equ\u00edvoco importante. El espacio en el que se desarroll\u00f3, el patio de LCE amueblado con objetos personales de los participantes, podr\u00eda dar a entender que se trata de un espacio dom\u00e9stico, c\u00e1lido y protegido, apacible en una palabra. Nada m\u00e1s lejos de la realidad. El espacio conformado no fue, en absoluto, un espacio pac\u00edfico, de consenso, de relax o de comodidad. Aquel fue un espacio de alta experimentalidad que permiti\u00f3 dar visibilidad a una serie de conflictos y que estuvo motivado en todo momento por esa posibilidad, m\u00e1s que por una voluntad de dar respuesta al enunciado del que se part\u00eda en un principio. La propia estructura dispositiva privilegiaba el momento de transici\u00f3n sobre el cl\u00edmax, el bajo continuo sobre el aria, porque la presencia f\u00edsica del propio dispositivo no permit\u00eda olvidarse de \u00e9l en ning\u00fan momento: no hab\u00eda posibilidad de evasi\u00f3n de aquel espacio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco era una casa porque, a pesar de su apariencia, una casa est\u00e1 constituida por objetos y por comportamientos que siguen roles predeterminados, y este no era el caso aqu\u00ed excepto en aquellos momentos de presentaci\u00f3n que divid\u00edan dr\u00e1sticamente el espacio en platea y escena, que r\u00e1pidamente se disolv\u00edan, incluso durante la duraci\u00f3n de las presentaciones. El espacio imped\u00eda que nadie desempe\u00f1ara un rol determinado durante demasiado tiempo, porque el riesgo de sabotaje era permanente. As\u00ed pues, \u00bfc\u00f3mo funcionaba el espacio? Como un sistema de objetos, una estructura dispuesta para el despliegue de agencias que activaban discursos, acciones o procesos en cualquier momento, pero nunca de modo permanente.<\/p>\n\n\n\n<p>\u201cCuando utilizo el refrigerador con fines de refrigeraci\u00f3n, realizo una mediaci\u00f3n pr\u00e1ctica y entonces no es un objeto, sino un refrigerador. En esta medida, no lo poseo. La posesi\u00f3n nunca es la posesi\u00f3n de un utensilio, pues \u00e9ste nos remite al mundo, sino que es siempre la del objeto abstra\u00eddo de su funci\u00f3n y vuelto relativo al sujeto\u201d (Baudrillard, [1968] 1969: 97). As\u00ed es como Jean Baudrillard distingui\u00f3 una casa de un sistema de objetos. En la casa, el objeto (mueble) es el resorte de una funci\u00f3n corporal, simb\u00f3lica y de comportamiento; en el sistema de objetos es el resorte de una funci\u00f3n seca, de modo que, al menos en teor\u00eda, el sistema admite cualquier s\u00edmbolo y cualquier modalidad de rol o de comportamiento, no hay ergonom\u00eda simb\u00f3lica, no hay relaci\u00f3n estable o de pertenencia entre objeto y usuario.<\/p>\n\n\n\n<p>As\u00ed fueron los objetos dom\u00e9sticos despose\u00eddos de propiedad y puestos al servicio de un sistema a disposici\u00f3n de los participantes. Una casa no-casa, en el sentido de que no conforma un sistema de objetos simb\u00f3licos, sino un sistema de funciones a disposici\u00f3n. Los objetos funcionaban de modo opuesto al objeto encontrado, a la fuente-urinario en el museo: fueron despose\u00eddos de sus capacidades simb\u00f3licas porque estas solo se mantienen activas para el propietario del objeto espec\u00edfico, que es solo uno entre sus muchos usuarios y que en absoluto es el usuario principal ni el ejemplo de c\u00f3mo el objeto debe ser activado. Una casa sustra\u00edda de domesticidad, porque se desposee a los objetos de la posibilidad de identificaci\u00f3n con ellos, al ser reducidos a meros resortes funcionales. Una anti-colecci\u00f3n de fetiches y\/o de recuerdos, un lugar sin memoria a pesar de estar poblado de objetos con vida propia, pero sin vida en com\u00fan. Un espacio en el que los cuerpos se mueven como meros operadores de funciones pr\u00e1cticas de los objetos que lo conforman. Un dispositivo fr\u00edo, eficaz y, algo que cuesta m\u00e1s admitir, sacrificatorio.<\/p>\n\n\n\n<p>Tampoco era un espacio asimilable a la plaza, ni su funcionamiento resultaba adecuado para tal uso; no fue un espacio de excepci\u00f3n ni de autonom\u00eda, no pod\u00eda ni deb\u00eda serlo, pero lo parec\u00eda y muchos llegaron a creer que lo era. Ortega y Gasset dio una de las m\u00e1s certeras definiciones de la plaza: el lugar acotado del ayuntamiento civil para la discusi\u00f3n, claramente diferenciado del hogar donde cobijarse y reproducirse, es decir, un lugar limitado f\u00edsicamente, aut\u00f3nomo espacialmente, que facilite la pr\u00e1ctica discursiva entre personas como \u00fanica funci\u00f3n (Ortega, [1930] 1989: 182-187). En origen, la plaza se define en negativo, antecede a la ciudad y le sirve de base. En el esquema de Ortega la plaza es el no-campo y la no-casa. No-campo alude a la autonom\u00eda respecto a la producci\u00f3n: el campo es la f\u00e1brica originaria. No-casa alude a la autonom\u00eda respecto a la reproducci\u00f3n: la casa es la f\u00e1brica de nuevos seres humanos, arrojados a la f\u00e1brica del campo, lugar de producci\u00f3n de bienes y de riqueza. Sin plaza, el esquema campo-casa solo puede perpetuarse a s\u00ed mismo sin posibilidad de cambio o mutaci\u00f3n alguna, puede perfeccionarse, pero no transformarse. De ah\u00ed la absoluta necesidad de ese lugar negativo de la plaza en medio de los oc\u00e9anos de la producci\u00f3n y la reproducci\u00f3n. \u00bfD\u00f3nde se producen las funciones de la plaza seminal actualmente? No parecen tener un lugar exclusivo ni claramente formalizado.<\/p>\n\n\n\n<p>Ni plaza ni casa, exactamente como sucede en nuestros entornos urbanos actuales, este espacio hac\u00eda visible y practicaba la demoledora y dolorosa premonici\u00f3n de Hannah Arendt: que lo social ha usurpado a lo pol\u00edtico al difuminar las fronteras claras entre el espacio p\u00fablico y el privado (Arendt, [1958] 2005). Y, llevando m\u00e1s all\u00e1 este argumento en busca de posibilidades de actuaci\u00f3n coherentes, que la posibilidad de subvertir esta situaci\u00f3n en el \u00e1mbito art\u00edstico \u201csolo\u201d puede operarse como ensayo, experimento o simulaci\u00f3n, en los \u00e1mbitos de la representaci\u00f3n y de la teatralidad.<\/p>\n\n\n\n<h2 class=\"wp-block-heading\"><strong>La ciudad es primero<\/strong><\/h2>\n\n\n\n<p>Un intelectual poco sospechoso de alianzas con el neoliberalismo global, el ge\u00f3grafo norteamericano Edward Soja, titul\u00f3 el primer cap\u00edtulo de uno de sus libros m\u00e1s importantes con el ep\u00edgrafe \u201cla ciudad es primero\u201d (Soja, [2000] 2008). Con ello pretend\u00eda establecer un marco firme para un sistema te\u00f3rico con el que abordar el fen\u00f3meno de las metr\u00f3polis contempor\u00e1neas, de su forma f\u00edsica y de su gobernanza. Para Soja, las primeras ciudades conocidas no fueron producto de la necesidad de gestionar marcos para la convivencia, ni tampoco meros subproductos de excedentes econ\u00f3micos, sino artefactos culturales de representaci\u00f3n del s\u00ed colectivo. Acudiendo a evidencias arqueol\u00f3gicas contempor\u00e1neas al momento en que escribi\u00f3 sobre estos temas, Soja propone que las primeras agrupaciones humanas establemente configuradas en t\u00e9rminos arquitect\u00f3nicos, es decir las primeras ciudades, fueron producto de un impulso que llama \u201csinecismo\u201d o la condici\u00f3n que emerge de vivir juntos en una casa, u&nbsp;<em>oikos<\/em>.<\/p>\n\n\n\n<p>El lema \u201cla ciudad es primero\u201d puede contrastarse con el lema \u201cla ciudadan\u00eda es primero\u201d, de modo que la toma de partido por uno o por el otro nos situar\u00eda en dos lugares irreconciliables, enfrentados y en conflicto profundo entre s\u00ed. Apostar por el primer lema implica considerar que existe un imperativo espacial tangible, f\u00edsico y material previo a la construcci\u00f3n social del concepto de ciudadan\u00eda, una estructura determinante. Apostar por el segundo supone privilegiar el acuerdo o el contrato social como imperativo inicial, una agencia determinante.<\/p>\n\n\n\n<p>Soja ha planteado este irresoluble conflicto como sigue: \u201cEstamos comenzando a tomar conciencia de nosotros mismos en tanto seres intr\u00ednsecamente espaciales, continuamente comprometidos en la actividad colectiva de producir espacios y lugares, territorios y regiones, ambientes y h\u00e1bitats, quiz\u00e1s como nunca antes hab\u00eda sucedido. Dicho proceso de producci\u00f3n de espacialidad o de \u00abcreaci\u00f3n de geograf\u00edas\u00bb comienza con el cuerpo, con la construcci\u00f3n y performance del ser, del sujeto humano como una entidad particularmente espacial, implicada en una relaci\u00f3n compleja con su entorno. Por un lado, nuestras acciones y pensamientos modelan los espacios que nos rodean, pero al mismo tiempo los espacios y lugares producidos colectiva o socialmente en los cuales vivimos, moldean nuestras acciones y pensamientos de un modo que s\u00f3lo ahora estamos empezando a comprender. Si utilizamos t\u00e9rminos familiares a la teor\u00eda social, podemos decir que la espacialidad humana es el producto del agenciamiento humano y de la estructuraci\u00f3n ambiental o contextual.\u201d (Soja, [2000] 2008: 33-34)<\/p>\n\n\n\n<p>La predominancia de los procesos de participaci\u00f3n, de la colectivizaci\u00f3n del conocimiento del espacio como recurso no especializado ni exclusivo de los expertos, y en general de los discursos a favor de la inclusividad total en los procesos de producci\u00f3n del espacio social, parecen dominar la agenda de la cultura m\u00e1s cr\u00edtica de la actualidad. Los desbordamientos disciplinares son asumidos y celebrados, de modo que lo que inicialmente fue definido como el n\u00facleo duro de la arquitectura y su coto privado, el espacio, ha pasado a ser colonizado por todas las disciplinas por igual, hasta el punto de que la propia planificaci\u00f3n y dise\u00f1o del espacio ha adquirido, en los discursos al menos, una autor\u00eda completamente compartida entre todos y cada uno de los agentes intervinientes en la construcci\u00f3n de la pr\u00e1ctica social.<\/p>\n\n\n\n<p>Seg\u00fan Henri Lefebvre, la escisi\u00f3n cartesiana entre la&nbsp;<em>res extensa&nbsp;<\/em>&nbsp;y la&nbsp;<em>res cogito<\/em>&nbsp;no ha hecho sino ampliarse y subespecializarse desde su aparici\u00f3n, de modo que el espacio habr\u00eda experimentado un sinf\u00edn de fracturas y descomposiciones, haciendo imposible una aproximaci\u00f3n global al mismo. Frente a una proliferaci\u00f3n creciente de saberes y teor\u00edas sobre el espacio, provenientes de una enorme diversidad de disciplinas, Lefebvre propuso en 1974 la necesidad de una \u201cteor\u00eda unitaria\u201d que haga posible la reunificaci\u00f3n de los tres campos espaciales que \u00e9l considera principales y separados entre s\u00ed. Estos tres campos son el f\u00edsico, el mental y el social, que denomina respectivamente espacio l\u00f3gico-epistemol\u00f3gico ( o espacio concebido), espacio de los fen\u00f3menos sensibles (o espacio percibido) y espacio de pr\u00e1ctica social (o espacio vivido) (Lefebvre, [1974] 1991: 11-12).<\/p>\n\n\n\n<p>Soja ha insistido en que \u201cla ciudad es primero\u201d, es decir que existe un imperativo espacial tangible, f\u00edsico y artificial previo a la constituci\u00f3n de lo que llamamos sociedad, y no a la inversa. Su insistencia paralela en lo que en su d\u00eda llam\u00f3 el \u201ctercer espacio\u201d (Soja, 1996), en alusi\u00f3n a lo que Lefebvre hab\u00eda definido como espacio vivido, viene a equilibrar ese imperativo, para que ni el espacio concebido \u2013que estar\u00eda favorecido claramente por el imperativo- ni el percibido \u2013que actuar\u00eda en el esquema dual como su contrapartida-, adquieran una preponderancia tal que impidan la emergencia de un espacio vivido genuino, o vivido con autonom\u00eda relativa incluso formando parte de un sistema trial\u00e9ctico.<\/p>\n\n\n\n<p>Los acelerados y sucesivos giros de las artes han disipado la frontera entre las disciplinas que se ocupan del espacio, pero como contrapartida ha aumentado la subordinaci\u00f3n del espacio concebido y de sus pol\u00edticas a los otros dos, al revertir el lema \u201cla ciudad es primero\u201d por el m\u00e1s pol\u00edticamente correcto \u201cla ciudadan\u00eda es primero\u201d. El espacio concebido originario, la&nbsp;<em>polis<\/em>, fue una encarnaci\u00f3n espacial de lo pol\u00edtico, de la posibilidad de conflicto entre partes en desacuerdo profundo, que lo social ha colonizado al sustituir el conflicto por el consenso&nbsp; (Arendt, [1958] 2005: 61-88). El \u201cedificio social\u201d asume impl\u00edcitamente que lo pol\u00edtico est\u00e1 instituido en lo social, que lo pol\u00edtico surge a nivel te\u00f3rico de la inclusi\u00f3n del individuo en lo social (Swyngedouw, 2009: 603-604), y a nivel pr\u00e1ctico de sus procesos vividos, cuya obsesiva atenci\u00f3n por parte de cient\u00edficos sociales y artistas interdisciplinares&nbsp; pone en riesgo de convertir en un objeto m\u00e1s de dise\u00f1o: hoy se dise\u00f1an estilos de vida y modos de comportamiento, no hogares ni ciudades. En este escenario la ciudad no es primero, sino el mero objeto de pol\u00edticas de reforma adaptadas a la inclusi\u00f3n total en un espacio vivido homogeneizador que, m\u00e1s que permitir la emergencia del desacuerdo en inc\u00f3modos espacios vac\u00edos sin due\u00f1o, tiende a coser las fisuras sociales caracter\u00edsticas de la emergencia pol\u00edtica para garantizar la permanencia de la ciudad concebida tal y como es.<\/p>\n\n\n\n<div data-wp-interactive=\"core\/file\" class=\"wp-block-file\"><object data-wp-bind--hidden=\"!state.hasPdfPreview\" hidden class=\"wp-block-file__embed\" data=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/9-componer-el-plural-YS.pdf\" type=\"application\/pdf\" style=\"width:100%;height:600px\" aria-label=\"Incrustado de 9-componer-el-plural-YS.\"><\/object><a id=\"wp-block-file--media-6cee4c8e-fb93-42f5-a472-ed94ac242af7\" href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/9-componer-el-plural-YS.pdf\">9-componer-el-plural-YS<\/a><a href=\"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-content\/uploads\/sites\/323\/2026\/03\/9-componer-el-plural-YS.pdf\" class=\"wp-block-file__button wp-element-button\" download aria-describedby=\"wp-block-file--media-6cee4c8e-fb93-42f5-a472-ed94ac242af7\">Descarga<\/a><\/div>\n\n\n\n<h4 class=\"wp-block-heading\">Documentos relacionados<\/h4>\n\n\n\n<h5 class=\"wp-block-heading\">Proyectos I+D<\/h5>\n\n\n\n<ul class=\"wp-block-list\">\n<li>Teatralidades disidentes<\/li>\n<\/ul>\n\n\n\n<p><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Paulina Chamorro, David P\u00e9rez, Fernando Quesada y Paz Rojo, 2016<\/p>\n","protected":false},"author":561,"featured_media":10317,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21],"tags":[142,287],"class_list":["post-10316","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-textos-es","tag-auto-organizacion","tag-teatralidades-expandidas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10316","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/users\/561"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=10316"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10316\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":10323,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/10316\/revisions\/10323"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media\/10317"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=10316"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=10316"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/blog.uclm.es\/archivoartea\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=10316"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}