Somos el fino espacio que hay entre una válvula de escape y una olla express

Roberto de la Torre

2012

Publicado en Éticas y estéticas, Revista de Artes Visuales, ERRATA Nº9, Diciembre, 2012, Colombia, pp. 253 – 257.

Frente a la obra controvertida y transgresora de un artista a menudo se alzan algunas voces para cuestionar hasta dónde puede llegar el arte, o en dónde queda la ética. En este sentido, me parece que este cuestionamiento no es congruente, ya que el arte es un concepto mucho más amplio y siempre cambiante de acuerdo a sus tiempos y al contexto social, político e histórico. Normativizar, establecer reglas o juicios de valor en el arte hoy en día sería una contradicción, y si así fuera, sería materia prima para volver a romper y cuestionar dichos estatutos, como en repetidas ocasiones lo hicieron los artistas en décadas anteriores.

¿A qué ética nos estamos refiriendo cuando hacemos un juicio de esta naturaleza sobre las obras que nos parecen incómodas? O, antes incluso, deberíamos preguntarnos: ¿de dónde provienen esos valores morales de los cuales hacemos uso para argumentar lo que es bueno y lo que es malo, lo que debe ser permitido o prohibido?… Al igual que la estética, la ética se forma por el conocimiento, es un concepto que va cambiando con el tiempo y que vamos estructurando en función de la experiencia a priori, de la apreciación subjetiva que el individuo tiene de su entorno conforme va creciendo, y este aprendizaje también estará determinado por la reglas sociales del entorno en donde se desenvuelve. Por lo tanto, cualquier juicio ético, por muy objetivo que se exponga, siempre va ha ser indeterminado, subjetivo, y va estar en dependencia de otros factores como los sociales, políticos, religiosos o los culturales, entre otros.

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