Ficción y realidad

Tema de investigación (en construcción)

El término ficción constituye un campo semántico en tensión con su término antónimo, que es realidad. Normalmente, atribuimos verdad a la realidad, de ahí que identifiquemos ficción y mentira. Sin embargo, la ficción no es lo contrario de la verdad, sino de la realidad. Y la realidad no puede ser sin más opuesta a la mentira. Este es el primer supuesto que debemos evitar.

El campo semántico generado por ficción y realidad es diferente al campo semántico generado por verdad y mentira. No pueden identificarse, sino que ambos campos se cruzan de modos diversos según el contexto de uso de las palabras. A su vez, cada uno de eso campos binarios puede ser tensado en campos tetrádicos. El significado se hace más complejo, y más interesante, si, por ejemplo, a la tensión ficción – realidad añadimos por ejemplo la tensión fantástico y real, o pasado y futuro. 

Virginia Woolf sostuvo en su célebre ensayo Una habitación propia: “La ficción puede contener más verdad que los hechos” o bien “la ficción es como una tela de araña, adherida a la vida en sus cuatro esquinas, es cierto que a veces muy literalmente, pero en cualquier caso adherida a ella”. Es el compromiso del arte con la vida lo que le otorga verdad. Pero no es la verdad su principal valor, sino la capacidad de enriquecimiento de la experiencia que mediante la ficción se posibilita. Y esto es así tanto para la escritora que imagina otras vidas, como para el lector o la lectora que, gracias a esa experiencia leída, puede después vivir con más intensidad su propia vida.

¿Cómo distinguimos ficción y realidad? Podríamos definir la ficción como un desplazamiento de los elementos que componen la realidad para construir una nueva trama que se sostiene gracias a su coherencia interna, que puede ser también entendida como el respeto de la regla que la propia ficción genera. Pensemos ejemplos muy básicos de ficción. Por ejemplo, la que ocurre en los juegos infantiles: “¿Vale que yo ahora era… la madre, el policía, la profesora, el ladrón?” En este caso, ficción es sinónimo de fingir. En el ámbito literario, una ficción básica se produce cuando tomamos los rasgos de personas conocidas y los desplazamos a otra profesión, a otro tiempo histórico, a un conflicto no vivido. O bien cuando utilizamos datos reales, tomados de la historia, de la observación empírica o de las teorías científicas para construir situaciones o personajes ficticios…

La ficción se basa en la imaginación. Me imagino a alguien que conozco en un contexto distinto, en un tiempo distinto, o bien lo sitúo en una realidad construida, o le atribuyo otra identidad. O bien puede construir un sistema social alterando las leyes o los hábitos, o bien hacer que en una realidad bien conocida ocurra un hecho insólito. Por supuesto, la ficción puede ser mucho más compleja, pero siempre se basa en un desplazamiento de elementos reales, que reorganizamos en figuras, tiempos y espacios diferentes. En este caso, ficción es sinónimo de forjar, y se basa en operaciones de desmontar y remontar, desplazar y rearticular.

La imaginación parte de lo real, y a partir de lo real puede construir lo ficticio, pero puede también construir lo fantástico. La realidad, en cambio, no resulta de la imaginación, sino de una imposición o de un acuerdo sobre un determinado modo de articulación y ordenación de lo real. Lo cual no excluye que esos acuerdos den también cabida a la imaginación, tal como se propone en los períodos revolucionarios y fue explicitado en los años sesenta.

Fragmento de La ficción como procedimiento de realidad, de José A. Sánchez, 2023.

Otros textos destacados:

Las fotos del obrero – Bertha Díaz – 2023

Los límites de la ficción – José A. Sánchez – 2018

Real fictions – Victoria Perez Royo – 2013

El principio de realidad – Fernando Quesada – 2011

Representar uin orgasmo en tiempos de globalización – Óscar Cornago – 2010

La representación de lo real – José A. Sánchez – 2007



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