Lucas Cranach

Director: Carlos Marquerie. Madrid. 1995

La obra de Carlos Marquerie constituye una reflexión sobre la belleza, una reflexión que parte de la pintura y el dibujo, el color y la luz (a la que se le sumará luego la creación literaria) para llegar a la escena. Este necesidad de la escena no es un azar, porque en su obra la belleza remite a un misterio, un límite frágil contra el que choca la razón y la capacidad de entendimiento, pero la belleza y su rareza, a menudo cotidiana, no son nunca un objeto muerto, algo detenido o acabado, sino un momento, el instante —siempre vivo y real— de una percepción, y esto solo puede ser (re)producido desde la escena y ante unos espectadores reales que están ahí, compartiendo, con sus miradas y sus cuerpos, ese momento de la creación (de la belleza). La reflexión artística de Marquerie es, por tanto, de orden esencialmente escénico; su obra, impulsada por la necesidad de llevar los planteamientos estéticos —y por tanto también éticos— hasta sus últimas consecuencias, había de expresarse inevitablemente desde la escena teatral y frente a un público.

Obras

Documentos relacionados

Textos
  • Memoria del pasado y del futuro, Carlos Marquerie, 2005
  • El rey de los animales es idiota, Carlos Marquerie, 2005
  • ¿Cómo se representa una guerra?, Óscar Cornago, 2005
  • Conversaciones con Carlos Marqueríe, Óscar Cornago, 2005


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