{"id":994,"date":"2016-05-24T01:46:55","date_gmt":"2016-05-23T23:46:55","guid":{"rendered":"http:\/\/blog.uclm.es\/albertonajera\/?p=994"},"modified":"2016-05-24T01:46:55","modified_gmt":"2016-05-23T23:46:55","slug":"sana-sana-culito-de-rana","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/blog.uclm.es\/albertonajera\/2016\/05\/24\/sana-sana-culito-de-rana\/","title":{"rendered":"Sana, sana, culito de rana"},"content":{"rendered":"<p>Publicado en DiarioSanitario el 24 de mayo de 2016.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Desde hace miles de a\u00f1os, el ser humano, probablemente para protegerse de su vac\u00edo existencial, ha alimentado e inculcado, adoctrinando a su progenie, la falsa idea de la separaci\u00f3n entre lo material y lo espiritual en cuanto, al menos, a la consciencia, a los sentimientos y al razonamiento se refiere. Ll\u00e1melo alma si prefiere. Hoy sabemos que nuestra identidad deriva de las reacciones f\u00edsico-qu\u00edmicas que ocurren en las diferentes regiones de nuestro cerebro.<\/strong><\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Sabemos que no hay separaci\u00f3n entre cuerpo y alma, pues eso que llamamos alma o consciencia, no depende sino de miles de millones de neurotransmisores reaccionando a toda velocidad en las sinapsis entre las neuronas de nuestro sistema nervioso. El amor, la amistad, el miedo o la nostalgia no son m\u00e1s que consecuencia de <strong>reacciones qu\u00edmicas<\/strong> que nuestro cuerpo produce.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Tambi\u00e9n sabemos que podemos controlar esas emociones actuando molecularmente, f\u00edsicamente, qu\u00edmicamente sobre el sistema nervioso y que, por tanto, no somos un ser especial en el universo. Ya dejamos de creer que la Tierra era el centro del universo, despu\u00e9s asumimos, no sin dificultad, que el ser humano no es centro de la creaci\u00f3n, incluso algunos han asumido que no ha habido creaci\u00f3n, que no hay un Dios creador, pero nos resistimos a ser un animal m\u00e1s, que antes o despu\u00e9s desaparecer\u00e1 sin dejar ninguna huella especial en la evoluci\u00f3n de las cosas.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">A lo largo de millones de a\u00f1os, la evoluci\u00f3n, la selecci\u00f3n natural, ha ido cribando aquellas cualidades que supon\u00edan una ventaja. Probablemente, la automatizaci\u00f3n de muchos procesos en nuestro cuerpo para darnos mayor consciencia y control sobre aquellas cuestiones que podr\u00edan salvarnos la vida, ha sido un elemento clave en el desarrollo de las capacidades racionales de las que hoy disponemos. As\u00ed, el ser humano, y el resto de animales m\u00e1s evolucionados, se pueden concentrar m\u00e1s en buscar comida o en evitar que los predadores se los coman en vez de estar pendientes de la respiraci\u00f3n, la digesti\u00f3n o los procesos inmunitarios internos.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Hoy sabemos que <strong>nuestro cerebro, al margen de lo que nosotros opinemos, toma decisiones por nosotros<\/strong>; es m\u00e1s, las propias decisiones que \u201cnosotros\u201d tomamos son elegidas por el cerebro antes incluso de que seamos conscientes de la decisi\u00f3n que \u201chemos\u201d tomado. Pues, como dec\u00eda, hoy sabemos que, ante una infecci\u00f3n, los animales no ponemos todos los recursos necesarios para acabar con ella r\u00e1pidamente hasta que no tenemos la seguridad de contar con los recursos nutritivos o el apoyo del grupo social que garanticen nuestra supervivencia.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Una vez que tenemos esa seguridad, el cerebro env\u00eda la orden al sistema inmune para que \u00e9ste ataque con todo su arsenal. <strong>Esta podr\u00eda ser una explicaci\u00f3n naturalista y basada en la evoluci\u00f3n del efecto placebo, que se ha demostrado tiene un poder importante para afectar a la potencialidad de curaci\u00f3n de nuestro cuerpo.<\/strong> Al parecer, estar\u00edamos limitando nuestra capacidad curativa, o incluso el efecto de algunos f\u00e1rmacos, hasta que nuestro cerebro no eval\u00fae y decida de manera inconsciente que contamos con un entorno favorable para la curaci\u00f3n.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Se han realizado y se realizan innumerables experimentos sobre el efecto placebo. <strong>Sabemos que este efecto existe, que la gente se cura de ciertas enfermedades gracias a \u00e9l.<\/strong> Incluso si le decimos al paciente que le vamos a dar una p\u00edldora que es s\u00f3lo placebo y que no tendr\u00e1 efecto, este puede mejorar. El mero contacto con otro ser humano que parece preocuparse por nosotros ya ejerce un efecto curativo.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\">Por eso, cuando a un ni\u00f1o que se ha hecho da\u00f1o le decimos \u201csana, sana, culito de rana\u201d le estamos dando placebo, le estamos dando la seguridad de que estamos ah\u00ed, que cubriremos sus necesidades en caso de complicaciones. Y esta es la \u00fanica manera en que se ha demostrado cient\u00edficamente que act\u00faan las pseudoterapias. No, no interaccionan con nuestra energ\u00eda vital inexistente, no recolocan los chacras imaginarios, no existe una espiritualidad inmaterial que ayude en la sanaci\u00f3n material y, por tanto, tenemos que tener claro que<strong> la Medicina que funciona se llama simplemente Medicina<\/strong> y que, si existe alg\u00fan mecanismo a\u00fan desconocido, que potencia nuestra capacidad de curaci\u00f3n, este no ser\u00e1 explicado de ninguna otra manera que no sea mediante la aplicaci\u00f3n del m\u00e9todo cient\u00edfico.<\/p>\n<p style=\"text-align: justify\"><strong>Nota final.<\/strong> Este texto es fruto de una conversaci\u00f3n con mi amigo Jorge Laborda (<a href=\"https:\/\/twitter.com\/jorlab\">@jorlab), catedr\u00e1tico de Bioqu\u00edmica de la UCLM, quien me cont\u00f3 muchas de las evidencias que aqu\u00ed comento y quien ha revisado y colaborado activamente en la elaboraci\u00f3n de este texto.<\/a><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Publicado en DiarioSanitario el 24 de mayo de 2016. 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