Archivo del Autor: ALBERTO NAJERA LOPEZ

No sin Evidencia

Me estreno en Diario Sanitario de Albacete con esta declaración de intenciones de lo que espero pueda ser un espacio periódico de divulgación y denuncia de las pseudociencias. El objetivo será describir lo que me he atrevido en llamar “La Ciencia de las pseudoterapias”. ¿Y qué es una pseudociencia o una pseudoterapia? Pues dice el diccionario de la Real Academia que el elemento compositivo “-pseudo” significa “falso”. Veremos qué hay de falso o, por qué no, de cierto, en algunas pseudoterapias cada vez más extendidas como la homeopatía, el reiki, la reflexología, la acupuntura o las flores de Bach.

La Ciencia, basada en el método científico, constituye el pilar básico del desarrollo tecnológico y del conocimiento. Desde el siglo XVII se fundamenta en dos pilares básicos: reproducibilidad y refutabilidad. El primero exige que un experimento debe poder ser reproducido en cualquier lugar y por cualquier persona. El segundo que, si un experimento proporciona resultados distintos a los predichos, negaría la hipótesis propuesta. Son sencillos ¿verdad?

Si yo te digo que tengo un burro que vuela, hablo con los muertos o curo con las manos, aplicando estos dos sencillos principios, podrás rápidamente comprobar que soy un simple charlatán, un embustero o un vulgar estafador. Decía Carl Sagan en su serie Cosmos, parafraseando a Marcelo Truzzi, que extraordinary claims require extraordinary evidence, esto es, que cuanto más asombrosa sea una afirmación, mayores serán las pruebas exigibles y más escéptico me presentaré ante ellas.

Y es que, en mi casa, lo de cuestionarnos las cosas con espíritu crítico viene de lejos. Nos contaba nuestro padre, anatomopatólogo, que hacía muchos años, un hombre en un pueblo lejano, justo antes del alba, tocaba un tambor. Así estuvo durante décadas y convenció a toda su comunidad de que, si él no tocaba el tambor, no saldría el Sol. Terminaba siempre su exposición con un “y así nació el primer cura”. Y es que a nadie se le ocurrió investigar qué pasaría en otros lugares, si otra persona tocara el tambor o, si una mañana, nadie lo tocara.

Intentaré que el objetivo de este espacio sea eso, explicar la necesidad de cuestionarse las cosas, sobre todo cuando van acompañadas de afirmaciones extraordinarias. En otras palabras, qué pasaría si una mañana, nadie toca el tambor de las pseudoterapias más extendidas. Y es que el artículo 26 del Código de Deontología Médica, desaprueba a los facultativos que prescriben tratamientos sin evidencia científica demostrada.

Publicado en Diario Sanitario de Albacete el 9 de mayo de 2016: http://diariosanitario.com/no-sin-evidencia/

No sin evidencia científica

Publicado en DiarioSanitario el 9 de mayo de 2016.

Me estreno en Diario Sanitario de Albacete con esta declaración de intenciones de lo que espero pueda ser un espacio periódico de divulgación y denuncia de las pseudociencias. El objetivo será describir lo que me he atrevido en llamar “La Ciencia de las pseudoterapias”. ¿Y qué es una pseudociencia o una pseudoterapia? Pues dice el diccionario de la Real Academia que el elemento compositivo “-pseudo” significa “falso”. Veremos qué hay de falso o, por qué no, de cierto, en algunas pseudoterapias cada vez más extendidas como la homeopatía, el reiki, la reflexología, la acupuntura o las flores de Bach.

La Ciencia, basada en el método científico, constituye el pilar básico del desarrollo tecnológico y del conocimiento. Desde el siglo XVII se fundamenta en dos pilares básicos: reproducibilidad y refutabilidad. El primero exige que un experimento debe poder ser reproducido en cualquier lugar y por cualquier persona. El segundo que, si un experimento proporciona resultados distintos a los predichos, negaría la hipótesis propuesta. Son sencillos ¿verdad?

Si yo te digo que tengo un burro que vuela, hablo con los muertos o curo con las manos, aplicando estos dos sencillos principios, podrás rápidamente comprobar que soy un simple charlatán, un embustero o un vulgar estafador. Decía Carl Sagan en su serie Cosmos, parafraseando a Marcelo Truzzi, que extraordinary claims require extraordinary evidence, esto es, que cuanto más asombrosa sea una afirmación, mayores serán las pruebas exigibles y más escéptico me presentaré ante ellas.

Y es que, en mi casa, lo de cuestionarnos las cosas con espíritu crítico viene de lejos. Nos contaba nuestro padre, anatomopatólogo, que hacía muchos años, un hombre en un pueblo lejano, justo antes del alba, tocaba un tambor. Así estuvo durante décadas y convenció a toda su comunidad de que, si él no tocaba el tambor, no saldría el Sol. Terminaba siempre su exposición con un “y así nació el primer cura”. Y es que a nadie se le ocurrió investigar qué pasaría en otros lugares, si otra persona tocara el tambor o, si una mañana, nadie lo tocara.

La Ciencia es eso: cuestionarse todo, no acostumbrarse a creer, no tener fe y no confiar en el tamborilero

Intentaré que el objetivo de este espacio sea eso, explicar la necesidad de cuestionarse las cosas, sobre todo cuando van acompañadas de afirmaciones extraordinarias. En otras palabras, qué pasaría si una mañana, nadie toca el tambor de las pseudoterapias más extendidas. Y es que el artículo 26 del Código de Deontología Médica, desaprueba a los facultativos que prescriben tratamientos sin evidencia científica demostrada.

Trae los papeles de la objeción que aquí hay otro maricón.

Cada vez que paso por la Prisión de Herrera de La Mancha me acuerdo deJuly García y de Pedro Oliver

Cuando le dije a mi padre que iba a declararme insumiso allá por 1993, me dijo que vale, pero que me lo pensara… que una de las consecuencias podría ser la inhabilitación para puesto público y que con mi carrera, que me lo pensara bien (no fue verdad, pero era alguna de las amenazas). Así en mi primer llamamiento, solicité ser Objetor de Conciencia. No había estructura, los papeles me los dieron en la delegación del ayuntamiento del distrito de Fuencarral-El Pardo (centro de reclutamiento 112) y se solicitaba en una oficina de hacienda, en la calle San Bernardo. Por cierto que cuando dije que quería ser objetor, un de los dos militares que estaban en Fuencarral le dijo al otro «trae los papeles para la objeción que aquí hay otro maricón».

Me dijeron que no pidiera prórroga de estudios porque, según ellos, no era necesario para los objetores. Aquí hubo un lío porque como no había nada de información, me dijeron que las sucesivas prórrogas no había que solicitarlas que cuando recibiera destino, que solicitara la prórroga. Así, en 1997, 3 años después de haber sido reconocido oficialmente como objetor por la autoridad militar competente, me enviaron el listado de destinos, en Madrid, cuando yo estudiaba en Salamanca, entre los que debía elegir y al que me debía incorporar aquel mismo año. Me dijeron que no tenía derecho a prórroga de estudios, así que tuve que pedir prórrogas de estudio extraordinarias de las que sólo daban 2. Periódicamente, me escribía el Ministerio de la (in)Justicia… cartas que, como decía un amigo, abría sentado en el WC. Al final, gracias al RD, me libré porque, según me dijeron en la Oficina de la Objeción de Conciencia (cuando la hubo) en la calle Ríos Rosas, mi expediente era irregular…

En esta imagen se recogen «mis motivos» por los que quería que me reconocieran Objetor de Conciencia y que tuve que escribir deprisa y corriendo, apoyado en una columna. Se puede leer: «Mis motivos son de carácter moral, ético y humanitario. no me cabe pensar en el s.XX a puertas del XXI una postura ante la sociedad que no sea de ayuda y cooperación y no encuentro lógico el servicio militar en una sociedad que desea la PAZ». Era el 10 de diciembre de 1993, tenía 16 años.

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No puedo expresar con palabras el agradecimiento a todos aquellos compañeros que por coherencia decidieron anteponer sus valores personales a su propia libertad. Gracias.

Hoy, pocos recuerdan aquella época. Los jóvenes no pueden entender lo que suponía todo esto. El compromiso social de aquellos que «no se harían hombres» nos hicieron ser mejores personas.

No te preocupes, tú también la cagarás algún día en las redes sociales…

12512369_560637647443298_8001619886089482595_nHace un par de semanas asistí junto a @LFiggo a la I Jornada de Estudiantes de Medicina y Redes Sociales en el Ilustre Colegio Oficial de Médicos de Madrid organizada fantásticamente bien por varios alumnos y con la participación de excelentes ponentes (@mgalandejuana, @dantachan, @atrinid, @mjaldasoro, @javsan, @doctoritobravo). Los vídeos, presentaciones y documentación están accesibles desde aquí.

En esta entrada pretendo hacer un resumen personal de las principales ideas que se expusieron y debatieron y que creo que debemos tener muy en cuenta, no sólo si eres médico o estudiante de medicina, sino si eres usuario de cualquier red social… vaya que entiendo que será interesante para más de la mitad de los españoles que tienen cuenta en alguna de ellas. Espero que nadie la juzgue con demasiado espíritu crítico, pues no pretende ser un manual de uso ni nada por el estilo, sino el compendio de ideas que me traje de esta Jornada.

El punto de partida que debemos tener claro es que una red social es una vía más de comunicación, de intercambio de información pero con infinitas posibilidades. Un símil que me gustó mucho es que una red social es como estar en la calle: todo lo que digas puede ser escuchado, grabado y compartido por cualquiera que lo vea o escuche. Lo que me lleva a la primera regla de oro de las redes sociales: si no quieres que se sepa, no lo compartas. 

La forma de comunicar y compartir información depende de la red social que utilicemos: debería estar claro que no es lo mismo Facebook que Twitter. En la primera puedes gestionar más o menos tu grupo de «amigos» a quienes llegará la información que compartas. Creando filtros puedes dirigir la información, bloqueando algunas cosas a ciertas personas. Por ejemplo, en Facebook donde yo tengo más de 1000 «amigos» sólo unos pocos «elegidos» pueden ver las fotos personales de mis viajes o de mis hijos: la familia. Y soy muy cuidadoso en este asunto, regañando a mi madre cada vez que comparte una de mis imágenes entre sus «amigos». En cuanto recibo la alerta, le obligo a borrarla. Después tengo un grupo de «Alumnos», otro de «Amigos1» donde están mis amigos y no mis «amigos» (se entiende, ¿no?), otro de «Amigos2» donde están esos otros «amigos», otro de «Resto» y otro de «Resto de los restos». En este último están esas personas que no tienes más remedio de aceptar como «amigos» por el qué dirán… pero que no tienen acceso a casi ninguna de mis publicaciones (sólo aquellas que hago en «público»). A lo que voy. Teniendo cuidado y siendo bastante meticuloso, puedes clasificar tus publicaciones y la gente a la que llegarán. Piensa que todo lo que publiques podrá ser comentado o compartido por cualquiera de los receptores: hay cosas que puedes decir en la intimidad y confianza de la familia, pero otras que no deberías gritar en la plaza del pueblo.

En Twitter la cosa cambia, puedes bloquear tus publicaciones para que sólo sean vistas por tus seguidores, pero lo normal es tenerlo «en abierto», esto es, cualquiera podrá ver las tonterías que dices, comentas o retuiteas sin ningún control. Así hay cientos de ejemplos de meteduras de pata que encontraremos con una simple búsqueda en Google. Y a todo esto ¿para qué sirve Twitter? Pues es algo que no tienen claro ni quien lo inventó… pero a mi me resulta muy útil para seguir eventos o noticias (mediante hashtags) o estar al día. Twitter convierte en reportero a cualquiera que tenga una cuenta y algo que contar, sobre todo si es noticia… con los problemas y las ventajas que esto significa.

Me centro en estas dos redes sociales obviando otras con gran penetración como Instagram o LinkedIn pues fue sobre las que nos centramos en la Jornada. No estaría de más para otras ediciones una charla monográfica sobre LinkedIn… no me enrollo, pero a día de hoy es un buen escaparate para dar a conocer nuestra actividad y nuestro curriculum vitae.

Hecha esta mínima introducción, creo que queda claro que las redes sociales son una ventana a nuestra intimidad, un escaparate de lo que hacemos o compartimos, cómo pensamos o en qué estamos interesados que, aunque podemos controlar, siempre puede tener grietas o donde podemos cometer errores. A ver, otra cosa que debe quedar clara: una red social es para compartir información y aunque está el típico usuario que sólo mira, lo normal es usarlas para compartir cosas, recoger ideas, pero también aportarlas. Por tanto, con todo esto, las redes sociales también pueden ser vías de comunicación profesional, en mi caso como profesor con alumnos y compañeros, en el caso de médicos, entre compañeros y, por qué no, pacientes.

Llegados a este punto es importante tener en la cabeza el concepto de «marca personal«: qué imagen estamos transmitiendo, qué información estamos compartiendo, qué pensará la gente de nosotros (amigos, seguidores, conocidos, compañeros…). Este concepto se va interiorizando (y trabajando) a medida que vamos creciendo como usuarios de redes sociales y como personas (madurando 2.0). En la Jornada se puso de manifiesto el hecho de que cuando en los servicios se enteran de quién será el nuevo o la nueva residente, no tarda en circular, generalmente por Whatsapp, el enlace a su perfil personal en Facebook. Perfil que puede contener de todo: fotos de borracheras, tontunas varias o, cómo no, también cosas serias. Es tal el asunto de «intromisión en la intimidad» al que son sometidos estos nuevos residentes que todo el servicio conoce «demasiadas» cosas del nuevo antes de que se presente por allí, y por esto mucha gente cierra sus perfiles el día después de elegir plaza… o si llegan tarde, unos días después de incorporarse y que todo el mundo sepa que tu eres la estudiante de medicina que tenía pasta de dientes en el pelo en un control de alcoholemia. Esta historia sirvió también para introducir otro tema importante: el derecho al olvido en Internet que en el caso del vídeo no depende de las publicaciones en un perfil de una red social sino de cómo un vídeo, o una noticia, se viraliza en las redes sociales… y que, como en el ejemplo, a veces es difícilmente controlable.

Por tanto, como estudiantes de Medicina o de cualquier otra titulación, deberíamos tener visión de futuro y pensar que lo que hoy compartimos en redes sociales, es posible que esté accesible mañana. De ahí la importancia de tener grupos de «amigos» en Facebook con diferentes niveles de acceso a la información que publicamos. Aun así será difícil que la foto de una borrachera en la que aparecen much@s compañer@s se mantenga privada sin que nadie de los que aparece en la misma, la comparta en público.

Entonces, ¿cierro mi perfil y no digo a nadie que soy médico? Pues no, no hace falta, pero deberás tener presente que no sólo los compañeros del nuevo servicio, sino que también tus propios pacientes, podrán acceder a esa información… de ahí que la marca personal es importante, empieza a pensar en ello desde ya. Una idea que surgió, como posible solución, es la creación en Facebook de una «página» con un perfil profesional y dejar el perfil personal bloqueado casi exclusivamente a tus «amigos». No es mala solución pues puedes darle un uso más adecuado, controlando la información que se comparte, más temática, más profesional. Lo que quedó claro es que nadie se planteó el abandono de las redes sociales por todo lo que nos pueden aportar en el intercambio de información y, por qué no, de atención a nuestros pacientes. Cada vez son más los profesionales que tienen páginas, blogs o perfiles de redes sociales a través de los que responden y comentan cosas, ayudando a mucha gente. Sinceramente pienso que, como trabajadores de lo público, que damos un servicio público, el poder extender nuestras aportaciones y que lleguen cada vez a más gente, debería ser obligatorio. Yo por eso mantengo esta web donde procuro compartir materiales, libros con licencia Creative Commons, comentarios, reflexiones… con mayor o menor acierto pero ¿cuántos de mis compañeros llegan más allá de sus alumnos de clase? Tampoco están obligados, pero en el siglo XXI a lo mejor, habría que planteárselo.

No he entrado en un tema sumamente importante que se trató largo y tendido: el uso adecuado de la información, desde un punto de vista ético y profesional, en las redes sociales y que se recoge excelentemente en este texto: «Manual de estilo para médicos y estudiantes de medicina sobre el buen uso de redes sociales» editado por la Organización Médica Colegial de España o se resume fácilmente en este tuit de una alumna de Odontología de la Universidad del Valle de México en Reynosa, cuya historia y consecuencias se puede leer aquí.

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Por último y antes de enumerar las conclusiones que extraje de la Jornada, me gustaría comentar otra vía de comunicación que no es una red social, pero que con la creación de infinitos grupos, casi se empieza a comportar como si lo fuera: WhatsApp. ¿A quién no le han metido en un grupo con infinidad de gente que no conoces, bien porque no tienes su número en la agenda o bien, en muchos casos, porque ni los conoces? Además si te sales, aparecerá en el grupo el mensaje de que lo has abandonado, por lo que mucha gente no se va por el qué dirán. Grupos de familiares, amigos, de profesionales, compañeros, papás y mamás de colegio, asociaciones, etc. En estos grupos parece haber patente de corso para comentar, publicar y compartir todo sin medida, permiso ni control. ¿A quién no le han hecho una foto en una fiesta o reunión y la han pasado por un grupo en el que hay gente que no conoces? La semana pasada me ocurría lo siguiente en un grupo de ciclistas urbanos de Albacete. Una persona, por error, compartió la imagen de 5 niños que parecían estar en Infantil. Los niños salían perfectamente, eran fácilmente reconocibles. Al segundo, la persona que la había enviado dijo: «perdonad, no era para este grupo» y hubo una sucesión de mensajes del tipo «no pasa nada», «no te preocupes». Fui el único, probablemente sensibilizado por el tema de los riesgos de compartir información en redes sociales, que llamó la atención de lo serio del asunto y dije que sí, que era un error, que cualquiera puede cometerlo, pero que era un delito muy grave que un profesor, sin el permiso explícito de los padres, difundiera en un grupo de Whatsapp con más de 50 personas que no conoces, la imagen de menores reconocibles. Vivimos en un país en el que no pasa nada y a continuación se sucedieron una serie de mensajes en los que se me decía que me estaba pasando, que no era para tanto, que nadie la compartiría, que no saldría de allí, que le puede pasar a cualquiera… Yo sólo quise llamar la atención de algo sumamente grave, no de denunciar a nadie pues todos podemos equivocarnos, pero no lo digo yo, lo dice la AEPD en este dictamen. Y lo único que pensé fue ¿qué pasaría si en la imagen hubiera aparecido alguno de mis hijos? Probablemente nada, pero no me haría ni puta gracia. Pero si un padre se entera y quiere tocar las narices, y está en su pleno derecho, puede meter al colegio y a quien hizo la foto y la difundió en un problema más que serio. Utilizo este ejemplo para llamar la atención de los riesgos de compartir información sin ningún control. Aunque creamos que es una tontería, compartir una imagen, un comentario o un texto insultante, puede ser muy problemático.

Conclusiones (mis):

  1. Redes sociales: sí, pero con cabeza, si hablas bajito en un bar para que no te escuche el de al lado, no lo publiques en redes sociales.
  2. Abandonar las redes sociales: no. Hay que aprender a usarlas con amigos, familiares y, sin ninguna duda, también en el trabajo para aprovechar su potencial.
  3. Marca personal: importante cuidar la imagen que proyectamos a través de las redes sociales. Tener en cuenta qué queremos que la gente piense de nosotros y que lo que publiquemos, quedará ahí, por ahora, para siempre.
  4. Respeto a la legalidad, ética y manual de estilo.
  5. También divertirnos y compartir tontunas, ¡claro! ¡nos hará más humanos!
  6. Para otra Jornada: uso de LinkedIn, WhassApp y algo de Klout.

Para terminar: mi enhorabuena a los organizadores y ponentes por la iniciativa y el desarrollo de la Jornada; fue, sin duda, muy provechosa. Y el resumen final que recogí en este tuit: «las redes sociales son como una navaja de Albacete: pueden ser un arma o una herramienta, depende de cómo las uses«.

¿Qué hubiera pasado si la Coalición del Punto Único hubiera salido adelante?

El 23 de julio de 2014, ya ha llovido, propuse la Coalición del Punto Único como estrategia de compromiso real con la Democracia para echar por tierra la reforma/golpe de estado de Cospedal con su modificación de la Ley Electoral en Castilla-La Mancha.

Con todo lo sucedido y tras los resultados de as elecciones autonómicas del pasado mayo, el otro día pensé ¿qué habría pasado si la Coalición del Punto Único (CPU) hubiera salido adelante? Pues veámoslo. Lo que he hecho ha sido suponer que la CPU hubiera estado formada por el partido de la oposición (PSOE) y del resto mayoritarios que se llenan la boca de Democracia, Participación y Transparencia (Podemos, C’s, Ganemos-IU, UPyD). Todos ellos sumarían el 59,97% de los votos frente al PP con un 37,51%. Pero como la dichosa ley de Cospedal jugaba a repartir diputados entre circunscripciones muy pequeñas, el resultado habría sido el siguiente:

Albacete: PP 2 (tuvo 3), CPU 4.
Ciudad Real: PP 3 (Tuvo 4), CPU 5.
Cuenca: PP 2 (Tuvo 3), CPU 3.
Guadalajara: PP 2 (Tuvo 2), CPU 3.
Toledo: PP 3 (Tuvo 4), CPU 6.

La composición de las Cortes sería la siguiente: CPU con 21 y PP con 12.

Captura

46 años del primer mensaje entre dos ordenadores: «lo».

Tal día como hoy hace 46 años, en 1969, se envió el primer mensaje entre ordenadores. Por un lado Leonard Kleinrock y su estudiante Charley Kline en la Universidad de California de Los Ángeles (UCLA) y por el otro, en el instituto de Investigación de Standford de San Francisco (SRI), Bill Duvall, separados más de 500km, intercambiaron el primer mensaje entre dispositivos electrónicos (difícil llamarlos ordenadores tal y como los conocemos hoy en día): «lo».

Sí, «lo» fue el primer mensaje que se envió y recibió «con éxito» a través de esta primera conexión realizada a través de ARPANET, una de las primeras redes de ordenadores y precursora de lo que hoy conocemos como Internet. Y pongo «con éxito» entre comillas porque lo que realmente intentaron enviar fue «login» (ingreso, acceso en español) pero el sistema se colgó cuando teclearon la «o». Tras recuperar el sistema, pudieron enviar de forma correcta, finalmente, la palabra «login» con todas sus letras una hora después.

Hoy en día no sólo intercambiamos palabras, sino que podemos enviar cualquier tipo de información y desde una infinidad de dispositivos, algunos de ellos extremadamente pequeños. Algo que no vieron Doc Brown y Marty McFly en su viaje al futuro desde 1985, a un recientemente conmemorado futuro imaginario de 2015, exactamente el pasado 21 de octubre.

En este vídeo https://youtu.be/9hIQjrMHTv4 que pongo a mis estudiantes de Medicina, se explica de forma muy sencilla cuáles fueron los hitos y avances tecnológicos que han permitido llegar a donde estamos hoy en día: un mundo conectado, donde la información vuela… y que todo empezó por un simple «lo».

Hoy el día durará aproximadamente igual que la noche, pero ¿sabes por qué?

Pues acaba de comenzar el otoño, justo a las 10:21 de hoy 23 de septiembre.

¿Por qué hay estaciones en la Tierra? Pues es algo que sorprendentemente no todo el mundo sabe pero que condiciona nuestra vida desde que nacemos.

Al contrario de lo que mucha gente cree, que se deben a la distancia Tierra-Sol, las estaciones son debidas al hecho de que el eje de rotación de nuestro planeta está «torcido» 23,5º, además, alrededor del cual precesa, cabecea como una peonza. Esto hace que el ángulo con el que incide la radiación solar y la duración de los días y las noches varíe a lo largo del año a medida que la Tierra completa su traslación alrededor del Sol.

Así cuando es verano en el hemisferio norte, los días son más largos, el Sol asciende a lo más alto del cielo y el calor es intenso, a pesar de que la Tierra se encuentra en su posición más alejada. En cambio, es en ese periodo cuando ocurre el invierno en el hemisferio sur, con días más cortos y menos insolación.

Así hoy, y el 22 de marzo (equinoccio de primavera), nos encontramos a mitad de camino en el cambio de tendencia que comenzó alrededor del 21 de junio (solsticio de verano) y que nos llevará a la oscuridad hasta el 21 de diciembre cuando la tendencia vuelva a invertirse y los días comiencen a ser más largos.

Otra consecuencia directa de todo esto es que el Sol sólo sale por el Este (o casi por el este 90º, siendo 0º el Norte) hoy y alrededor el 22 de marzo. Al contrario de lo que la gente cree, el Sol no sale por el Este, bueno sí sale por ese lado, pero no por el punto exacto en el que se encuentra el Este (90º), sino que sale por el noreste y se mete por el noroeste en verano (58º) y por es sureste (120º) y el suroeste en invierno. Por eso, algunos, cuando nos hemos comprado una casa, hemos ido con una brújula, pues aunque el vendedor se empeñe en que «tiene mucha luz» hay que decirle que «tiene mucha luz hoy», pero ya veremos qué luz tiene el 20 de enero o si nos asaremos a las 7 de la tarde un 25 de julio.

No es difícil entender por qué muchas de las celebraciones de todas las religiones tengan una relación directa con estos eventos astronómicos, pues han condicionado la vida en la Tierra, las cosechas, los movimientos migratorios, etc. desde hace miles de millones de años, pero me temo que más gente conoce el «padre nuestro» que estos pequeños detalles del planeta en el que vivirán, morirán y desaparecerán… pero claro! ahora la religión es materia que computa en la nota media del expediente para cursar una carrera y total, la Ciencia, es cosa de unos cuantos pesados.

Más cosas. En el colegio me enseñaron que el universo era poco menos que inmutable, inmóvil y estático. Fruto de un creador perfecto que además de todas las cosas bellas también creó los virus, las bacterias, los terremotos, la necesidad de sobrevivir y la crueldad de la Naturaleza. Hoy sabemos que no, que ni el tiempo es fijo, que nuestro Sol no será eterno y acabará engullendo a la Tierra convertido en una gigante roja, que la Tierra acabará parándose y que la vida aquí será imposible. Para más inri la Tierra no sólo tiene un movimiento de rotación y otro de traslación, sino que además tiene otro de nutación y el ya comentado de precesión, del cual probablemente tampoco oíste hablar.

Somos mierda cósmica: https://www.youtube.com/watch?v=HEheh1BH34Q

El Doodle de hoy de Google: https://g.co/doodle/kp24qx

1 persona, 1 voto ¡Mentira!

Probablemente no exista mayor mentira que por infinitamente repetida, nunca será verdad. Y tras cada proceso electoral nos damos cuenta pero nadie hace nada por arreglarlo. La máxima democrática de «una persona, un voto», es una falacia. Creo que cuando alguien la dice, dios mata un gatito o manda un terremoto o un tsunami (él es así).

Como ya he tratado anteriormente, la circunscripción provincial es un problema con la Ley D’Hont si el número de diputados asignados es pequeño, pero es que debe ser proporcional a la población, es la forma de dar visibilidad a zonas con poca población o impedir que sean las provincias más pobladas las que decidan en una circunscripción única. Pensemos por un momento en la adopción de la circunscripción única en Castilla – La Mancha. Las provincias de Toledo, Ciudad Real y Albacete tendrían más peso y nuestros políticos (ellos son así) probablemente ni harían campaña en aquellas donde el voto no afectaría demasiado, ya no digo nada de desarrollo de políticas en esas regiones cuando entre esas provincias acapararían el 78% del voto frente al 22% de Cuenca y Guadalajara. No obstante, con los resultados obtenidos el pasado 24-M el reparto sería de la siguiente manera: PP 13, PSOE 13, Podemos 3, Ciudadanos 3 y Ganemos-IU 1. Al tratarse de un sistema proporcional, si subiéramos a 55 diputados el reparto no sería muy diferente a efectos de cómputo de mayorías: 22, 22, 5, 5, 1. Es por esto que a mi me gusta la opción de circunscripción mixta, así el reparto se haría de una parte por circunscripción provincial y de otra por circunscripción única. Se daría peso a las provincias menos pobladas y se evitaría el efecto asesino de la Ley D’Hont con los grupos minoritarios. Aunque no resolveríamos el problema de una persona un voto, al menos se minimizaría el problema.

Pero no escribo esto sólo para poner en evidencia un sistema injusto que ni PP ni PSOE han querido cambiar sustancialmente en 30 años de (falsa) democracia, sino que han ido adaptando en cada momento a sus intereses: dando diputados impares en aquellos lugares donde pensaban ganar y cosas así. Escribo para llamar la atención de que un voto en Cuenca no vale lo mismo que un voto en Toledo, por ejemplo.

Al PP le ha costado 34.805 votos cada diputado de Toledo frente a los 16.411 votos que le ha costado en Cuenca. Por tanto el voto de Cuenca vale el doble que el de Toledo. Para arreglar este desfase, la circunscripción de Toledo debería tener el doble de diputados. Lo mismo nos pasa en Ciudad Real donde al PSOE le ha costado cada diputado 26.843 frente a los 18.113 que le ha costado el diputado de Podemos en Guadalajara (con un 14,61% de apoyo) o los 31.875, con tan sólo 8,76% de apoyo… o quedarse sin representación en Albacete con un 11,3%. Así quedaría de la siguiente manera, el número de votos más que necesitarían los partidos para igualar el rendimiento de Cuenca.

Guadalajara Toledo Cuenca Ciudad Real Albacete
P.P. 1,3 2,1 1,0 1,6 1,6
P.S.O.E. 1,1 2,0 1,4 1,6 1,5
PODEMOS 1,1 1,9

En todo este análisis no me olvido de Ciudadanos que al no conseguir representación alguna con más de 94.600 votos, le cuesta infinito acceder a la representación. Si hacemos el mismo cálculo pero teniendo en cuenta la comunidad en su conjunto, al PP le ha costado 25.680 votos cada diputado frente a los 28.253 del PSOE y los increíbles 35.522 de Podemos.

En definitiva, estamos en un sistema tremendamente injusto y antidemocrático, en el que el 20% de los votos han ido directamente a la basura. Uno de cada cinco votantes que fueron a un colegio electoral en Castilla – La Mancha podrían haberse ahorrado el viaje y haberlo depositado en el retrete dedicándoselo, junto con algún buen mojón.

No me importa tanto quién ganó las elecciones, sino más bien quién las perdió, y no fue únicamente el PP.

En mi primera clase de Estadística de cada curso, siempre comienzo recordando una cita que Internet atribuye a Mark Twain y a Benjamin Disraeli (lo raro es que no sea a Tutankamon, a Billy el Niño o a Wiston Churchill como le gusta a mi amigo Fernando) que dice: «Hay tres clases de mentira: la mentira, la maldita mentira y las estadísticas». Es por esto que tras cada proceso electoral, salgan victoriosos todos los partidos menos IU y UPyD.

El 28 de julio de 2014 se publicó en el Diario Oficial de Castilla-La Mancha la Ley 4/2014 de 21 de julio de reforma de la Ley Electoral de Castilla- La Mancha de 1986. En la exposición de motivos se habla de “sufragio universal” como principio básico que debe ser respetado para poder traducir el número de votos a escaños respetando el deseo mayoritario de los electores y que “impida resultados que puedan falsear la voluntad popular”. Por esto, y por cuestiones económicas, justificaron entonces, se realizó un nuevo reparto de diputados para cada provincia.

En la exposición de motivos, se añade casi al final que “estos criterios se fijan de tal forma que no responden a supuestos de oportunidad sino que se configuran en una actuación guiada por otros criterios. Excusatio non petita, accusatio manifesta, aunque teniendo en cuenta que con la ley anterior, hubiera ganado el PP, pues parece que por una vez fueran sinceros, aunque más bien, como ya comenté en un texto anterior, realmente les fallaron los cálculos.

Este nuevo sistema no es “más democrático ni más justo” como se empeñaron en decir los del PP en el verano de 2014. Por cierto que aprobar una ley de esta importancia en esas fechas, se suele decir que se hace “con agosticidad”. Pues bien, si finalmente se confirma que el escaño asignado provisionalmente, con el 98,98% escrutado, a Podemos en Albacete va a recaer al PSOE, en la Comunidad quedarán sin representación 219.924 votantes (un 20,8% de los votos emitidos sin contar blanco y nulo, 1 de cada 5) frente a los 80.081 votos de 2011 (un 7,6%).

Quiere esto decir que, sin contar la abstención que por cierto creció un 3,2%, uno de cada cinco votantes que intentaron expresar su voluntad de elección mediante la introducción de su voto en una urna, no vio su esfuerzo recompensado. Si bien se respetó su derecho al sufragio universal, pudo votar, hubiera sido lo mismo si hubiera depositado su sobre en el retrete como bien me enseñó mi padre cuando contaba yo unos 12 años. Pero no nos olvidemos de la abstención pues si en 2015 han votado 1.119.938, se abstuvieron 419.169 y 219.924 votos fueron a la basura ¿a quién representan nuestros diputados electos? Pues únicamente a un 55,6% del censo. Así se traduce que el 37,5% de apoyo del PP y el 36,11% al PSOE no es más que un 20,9% y un 20,1% de apoyo real respectivamente.

Más cosicas. Cabe destacar que a PODEMOS le habrá costado cada diputado 41.254 votos (35.522 si se confirmara el de Albacete) frente a los 25.680 del PP y los 26.370 del PSOE. Pero peor lo ha tenido Ciudadanos que con 94.626 votos no tiene representación alguna. O IU-GANEMOS que también es ninguneada con 34.85 votos. ¿Es esto justo o democrático?

Para terminar con mi análisis, querría llamar la atención sobre la pérdida de apoyo del bipartidismo. Ambos partidos pierden en conjunto 268.262 votos, 154.068 el PP (un -27,3%) y 114.194 el PSOE (un -22,40%). Muy contentos no deberían estar, salvo que sólo les importe el cómputo final de diputados y se olviden de la gente.

En definitiva, no sé quién ha ganado las elecciones pero tengo claro quien las ha perdido. En primer lugar las ha perdido la Democracia al permitirse que un 20% de votantes queden sin representación y en segundo lugar todos y cada uno de esos votantes que con ilusión depositaron su sufragio en la urna el pasado 24 de mayo y que al final, han acabado en la basura.

Preámbulo de la Ley Electoral de Castilla – La Mancha: «procurar una ley electoral más democrática, más justa”.

Ayer, un 14,91% de los votos se fueron a la basura, un total de 163.347 personas fueron ninguneadas.
En las anteriores elecciones autonómicas de 2011 fueron el 6,8% de los votos, un total de 80.081.Adiós Cospedal.PD: «procurar una ley electoral más democrática, más justa»
PD2: La participación cayó un 5%.