¿USAMOS BIEN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL AULA?

En mi corta experiencia he podido comprobar que el uso de las nuevas tecnologías realizado en el aula es muy superficial, supeditado únicamente al uso de aplicaciones educativas muy específicas para tratar algunos de los contenidos del programa o a llevar a los alumnos al aula Althia durante algunas horas a la semana en las que se continúa el trabajo de clase pero con el ordenador. En definitiva, creo que salvo excepciones, en la mayoría de intervenciones educativas en las que se utilizan las nuevas tecnologías se hace de forma muy poco integrada con los aprendizajes. Además, otro punto negativo es la poca variedad en las herramientas utilizadas, usando solamente el ordenador.

La experiencia que os quiero presentar hoy es totalmente diferente, ya que integra las nuevas tecnologías como una herramienta más dentro del aula y las combina perfectamente con objetivos y contenidos de ámbito técnico (conocimientos y desarrollo del lenguaje, técnicas cinematográficas, herramientas informáticas, etc.), así como de ámbito emocional (creatividad, capacidad de reflexión y crítica, superación personal, etc.).

Se trata de un proyecto que se realiza con éxito desde hace 8 años en el IES Miguel de Servet de Zaragoza con alumnos de diversificación. Estos alumnos cuando llegan a sus clases tienen problemas de integración, baja autoestima, falta de motivación y problemas de comunicación, pero gracias a este proyecto consiguen superar estos problemas y trabajan como un grupo organizado.

El proyecto consiste en la realización de un cortometraje que se enmarca dentro del programa educativo “Cine y Salud” del Gobierno de Aragón. Hasta ahora se han tratado temas como la drogodependencia, la alimentación, el racismo o, como este año, la igualdad de género.

El trabajo comienza con una lluvia de ideas con el fin de obtener el argumento y el título, para posteriormente crear el guión. Esta es la parte del programa dedicada al ámbito socio-lingüístico que se integra a la perfección con el uso de las nuevas tecnologías. Una vez definido el guión se elaboran las escenas y la música. Este año han decidido hacer un corto de animación acompañado por música rap, creando ellos mismos las letras y la música. Está compuesto por unos 1.500 dibujos que realizaron a través de Tablets PC y, para crear la canción, utilizaron un programa de mezclas en el que iban buscando ritmos que se adaptasen a las distintas estrofas.

Un punto esencial para llevar a cabo este proyecto es la organización. La agrupación de los alumnos es muy variada y dependerá del tipo de tarea a realizar, pudiendo ser tres o cuatro grupos pequeños que posteriormente exponen sus resultados al resto de compañeros, mientras que otras veces se juntan todos en el mismo aula para poner en común sus ideas. El reparto de tareas se realiza democráticamente, tanto las principales: guión (del videoclip y del rap), dibujos, montaje, música, storyboard, coreografía y producción; como las secundarias: manejar la jirafa del sonido, la cámara, asistentes de los actores, etc., procurando que todo el mundo participe y asuma alguna responsabilidad.

Este es el resultado del cortometraje de este año: “Igual que tú”.

Este gran trabajo llevado a cabo por los alumnos y profesores del IES Miguel de Servet de Zaragoza se ha visto recompensado con diversos premios a nivel nacional e internacional, lo que ha permitido que algunos alumnos viajen a lugares como Viena para presentar el corto.

En definitiva, creo que después de pasar por estas clases los alumnos de diversificación estarán mucho más motivados y habrán realizado aprendizajes muy significativos basados en una experiencia única.

Mas información en:
http://servetustv.blogspot.com/ (Proceso de realización del cortometraje)
http://iesmseza.educa.aragon.es/webcortos/ (Información sobre el proyecto)

ISRAEL SOLIS SOLIS

¿USAMOS BIEN LAS NUEVAS TECNOLOGÍAS EN EL AULA?

En mi corta experiencia he podido comprobar que el uso de las nuevas tecnologías realizado en el aula es muy superficial, supeditado únicamente al uso de aplicaciones educativas muy específicas para tratar algunos de los contenidos del programa o a llevar a los alumnos al aula Althia durante algunas horas a la semana en las que se continúa el trabajo de clase pero con el ordenador. En definitiva, creo que salvo excepciones, en la mayoría de intervenciones educativas en las que se utilizan las nuevas tecnologías se hace de forma muy poco integrada con los aprendizajes. Además, otro punto negativo es la poca variedad en las herramientas utilizadas, usando solamente el ordenador.

La experiencia que os quiero presentar hoy es totalmente diferente, ya que integra las nuevas tecnologías como una herramienta más dentro del aula y las combina perfectamente con objetivos y contenidos de ámbito técnico (conocimientos y desarrollo del lenguaje, técnicas cinematográficas, herramientas informáticas, etc.), así como de ámbito emocional (creatividad, capacidad de reflexión y crítica, superación personal, etc.).

Se trata de un proyecto que se realiza con éxito desde hace 8 años en el IES Miguel de Servet de Zaragoza con alumnos de diversificación. Estos alumnos cuando llegan a sus clases tienen problemas de integración, baja autoestima, falta de motivación y problemas de comunicación, pero gracias a este proyecto consiguen superar estos problemas y trabajan como un grupo organizado.

El proyecto consiste en la realización de un cortometraje que se enmarca dentro del programa educativo “Cine y Salud” del Gobierno de Aragón. Hasta ahora se han tratado temas como la drogodependencia, la alimentación, el racismo o, como este año, la igualdad de género.

El trabajo comienza con una lluvia de ideas con el fin de obtener el argumento y el título, para posteriormente crear el guión. Esta es la parte del programa dedicada al ámbito socio-lingüístico que se integra a la perfección con el uso de las nuevas tecnologías. Una vez definido el guión se elaboran las escenas y la música. Este año han decidido hacer un corto de animación acompañado por música rap, creando ellos mismos las letras y la música. Está compuesto por unos 1.500 dibujos que realizaron a través de Tablets PC y, para crear la canción, utilizaron un programa de mezclas en el que iban buscando ritmos que se adaptasen a las distintas estrofas.

Un punto esencial para llevar a cabo este proyecto es la organización. La agrupación de los alumnos es muy variada y dependerá del tipo de tarea a realizar, pudiendo ser tres o cuatro grupos pequeños que posteriormente exponen sus resultados al resto de compañeros, mientras que otras veces se juntan todos en el mismo aula para poner en común sus ideas. El reparto de tareas se realiza democráticamente, tanto las principales: guión (del videoclip y del rap), dibujos, montaje, música, storyboard, coreografía y producción; como las secundarias: manejar la jirafa del sonido, la cámara, asistentes de los actores, etc., procurando que todo el mundo participe y asuma alguna responsabilidad.

Este es el resultado del cortometraje de este año: “Igual que tú”.

Este gran trabajo llevado a cabo por los alumnos y profesores del IES Miguel de Servet de Zaragoza se ha visto recompensado con diversos premios a nivel nacional e internacional, lo que ha permitido que algunos alumnos viajen a lugares como Viena para presentar el corto.

En definitiva, creo que después de pasar por estas clases los alumnos de diversificación estarán mucho más motivados y habrán realizado aprendizajes muy significativos basados en una experiencia única.

Mas información en:
http://servetustv.blogspot.com/ (Proceso de realización del cortometraje)
http://iesmseza.educa.aragon.es/webcortos/ (Información sobre el proyecto)

ISRAEL SOLIS SOLIS

Concierto – Homenaje a los Maestros Jubilados 2009

Ver más vídeos de la actuación de la Banda de Música de la Facultad de Educación de Toledo (UCLM).

Transformación de las Escuelas Universitarias de Magisterio a Facultades de Educación y Formación del Profesorado en la UCLM

Los alumnos de Magisterio de las 4 escuelas de Castilla la Mancha nos hemos manifestado por la imposición de un nuevo nombre para nuestro Centro/Facultad. El nombre que se quiere imponer es Facultad de Educación de Infantil y Primaria. Esto tiene repercusiones para nosotros los estudiantes puesto que se nos está enmarcando en una etapa de edad que es de 3 a 12 años y con esta denominación no nos dejarían avanzar y poder dar clase en Secundaria o en niveles inferiores que serían de 0 a 3 años. Además en Magisterio no se da Infantil y Primaria sino que se forma a futuros maestros para que impartan clase en esas etapas que hemos elegido.
Ante la negativa que hemos obtenido por parte del Señor Rector hemos decidido unirnos las 4 escuelas y manifestarnos para que se nos escuche a lo estudiantes, ya que no nos han pedido opinión para realizar este cambio.
El nombre que los estudiantes hemos propuesto es Facultad de Educación y Formación del Profesorado. Esta denominación es la que se ha puesto en otras comunidades de España y al no ponerla, seríamos los únicos que la tendríamos diferente, tanto a nivel nacional como internacional. Con el nombre que se nos «impone» no nos dan oportunidad de opositar en otro lugar que no sea Castilla la Mancha, nos complica nuestro futuro tanto a la hora de trabajar como a la hora de desplazar expediente en caso de querer convalidar asignaturas (cosa que no se podría con el nuevo nombre puesto que sería otra facultad no reconocida fuera de CLM).

Por tanto, lucharemos por esta causa porque es una causa justa para los estudiantes de Magisterio y reivindica nuestro derecho como estudiantes de no ser menospreciados e ignorados por la universidad. Desde aquí animo a todos los que aún no se hayan movido a participar en esta lucha, ya que nuestro futuro depende de ello. No pararemos hasta ser escuchados.
Un cordial saludo.
Abel Alonso Alonso y Sara Patiño Marqués (subdelegada)
2º Educación Primaria (E.U. de Magisterio de Toledo)

Transformación de las Escuelas Universitarias de Magisterio a Facultades de Educación y Formación del Profesorado en la UCLM

Los alumnos de Magisterio de las 4 escuelas de Castilla la Mancha nos hemos manifestado por la imposición de un nuevo nombre para nuestro Centro/Facultad. El nombre que se quiere imponer es Facultad de Educación de Infantil y Primaria. Esto tiene repercusiones para nosotros los estudiantes puesto que se nos está enmarcando en una etapa de edad que es de 3 a 12 años y con esta denominación no nos dejarían avanzar y poder dar clase en Secundaria o en niveles inferiores que serían de 0 a 3 años. Además en Magisterio no se da Infantil y Primaria sino que se forma a futuros maestros para que impartan clase en esas etapas que hemos elegido.
Ante la negativa que hemos obtenido por parte del Señor Rector hemos decidido unirnos las 4 escuelas y manifestarnos para que se nos escuche a lo estudiantes, ya que no nos han pedido opinión para realizar este cambio.
El nombre que los estudiantes hemos propuesto es Facultad de Educación y Formación del Profesorado. Esta denominación es la que se ha puesto en otras comunidades de España y al no ponerla, seríamos los únicos que la tendríamos diferente, tanto a nivel nacional como internacional. Con el nombre que se nos «impone» no nos dan oportunidad de opositar en otro lugar que no sea Castilla la Mancha, nos complica nuestro futuro tanto a la hora de trabajar como a la hora de desplazar expediente en caso de querer convalidar asignaturas (cosa que no se podría con el nuevo nombre puesto que sería otra facultad no reconocida fuera de CLM).

Por tanto, lucharemos por esta causa porque es una causa justa para los estudiantes de Magisterio y reivindica nuestro derecho como estudiantes de no ser menospreciados e ignorados por la universidad. Desde aquí animo a todos los que aún no se hayan movido a participar en esta lucha, ya que nuestro futuro depende de ello. No pararemos hasta ser escuchados.
Un cordial saludo.
Abel Alonso Alonso y Sara Patiño Marqués (subdelegada)
2º Educación Primaria (E.U. de Magisterio de Toledo)

PENSAR LA EDUCACIÓN

Afirmaba Paulo Freire que estamos demasiado instalados en la pedagogía de la respuesta y que sería importante recuperar la pedagogía de la pregunta. Obsesionados por “responder” -a veces incluso a cuestiones ni siquiera formuladas- nos olvidamos de “preguntar” y de preguntarnos. Esa pulsión hacia la respuesta, en definitiva hacia el “enseñar”, constituye la principal seña de identidad de muchos docentes (y, sin duda, de la mayoría de quienes nos preparamos para serlo).

Por eso me gustaría formular algunas preguntas. Las mismas a las que doy vueltas en la cabeza con cierta frecuencia. Se refieren a la propia esencia de la educación, asunto sobre el que me parece no solemos reflexionar muy a menudo. Porque, más allá de las definiciones oficiales que podemos encontrar en los libros de pedagogía, yo, que tengo ilusión por dedicarme algún día a este trabajo, debo darme una respuesta personal respecto a lo que para mí significa el hecho de educar, ya que de esa respuesta va a depender el “anclaje”, el posicionamiento profundo que va a dar sentido a toda mi labor y que, de forma más o menos explícita, va a condicionar mi práctica educativa.

Y empiezo con las preguntas। La educación ¿debe ocuparse más bien de la transmisión de contenidos –ya sean científico-técnicos, socio-culturales, actitudinales, etcétera- o de la creación de nuevos esquemas de conocimiento y relación? Dicho de otra manera: ¿debemos ocuparnos en educar para el mundo que tenemos o más bien en preparar a las nuevas generaciones para que puedan llegar a construir el mundo que queremos? Yo creo que, de acuerdo con la prioridad que establezcamos (la cual, obviamente, tendrá también que ver con nuestros planteamientos ideológicos y vitales, y hasta con nuestro propio substrato biológico y temperamental) será más o menos previsible nuestra orientación profesional. Porque supongo que estaremos todos de acuerdo en que la “neutralidad” y la “equidistancia”, que pueden traducirse en la mera aplicación de recursos técnicos y de estrategias metodológicas que buscan incrementar ciertas capacidades de los alumnos, son, además de imposibles de hecho, claramente inhumanas y aberrantes. Todos pensamos, nos posicionamos y sentimos de tal o cual manera… Y si no es así, ¡mal asunto!; porque sería como dar por hecho que más que personas somos piedras u objetos insensibles. El gran psicólogo humanista Carl Rogers, en su libro “El proceso de convertirse en persona” -obra que debería ser de obligada lectura para todos los docentes- defiende que la autenticidad, el mostrarnos ante los niños tal como somos, el entablar con ellos una relación de empatía y aceptación, de profundo respeto a lo que el otro es ya en el momento de la interacción (y no sólo a lo que puede llegar a ser o a lo que nosotros queremos que sea) es la condición indispensable para conseguir ese clima de seguridad y confianza que permitirá el aprendizaje y el crecimiento personal de nuestros alumnos; y también nuestro propio crecimiento en la medida que nos implicamos en esa relación.

Desde luego yo estoy convencida de que la educación debe dirigirse a un horizonte utópico (teniendo en cuenta que utopía es “lo que aún no existe”, pero puede llegar a existir, pues no es imposible), horizonte que ha sido vislumbrado por los grandes pensadores de la humanidad en diferentes épocas y que, sin entrar en más detalles, se configura en torno a los ideales de libertad, justicia y fraternidad de los seres humanos entre sí y con su medio, es decir, con los demás seres vivos e inertes que pueblan nuestro mundo. Es claro que aún estamos muy lejos de alcanzar esos ideales; pero yo creo que nadie, y menos un educador o educadora, debería renunciar a ellos si quiere ostentar dignamente ese título. Además las leyes y normas de carácter general (Declaración Universal de Derechos Humanos y otros tratados internacionales, nuestra propia Constitución, etcétera) y las específicas en lo que se refiere a la educación (LOE y otras leyes educativas autonómicas) también se asientan, al menos en teoría o en “la letra”, sobre esos principios… ¡que tal vez siguen siendo teóricos porque no terminamos de creérnoslos seriamente!

Como es palpable que el mundo marcha por unos derroteros donde la violencia, los abusos de todo tipo de unos hombres o unos pueblos sobre otros, los daños a un medio que tendría que garantizar la vida de los que vienen detrás de nosotros, y un largo etcétera de desdichas siguen siendo por desgracia tan habituales, yo no tengo más remedio que preguntarme: ¿Puede mi trabajo quedarse en lo meramente “profesional” o debe avanzar hacia un compromiso más global? Y si así fuera, ¿tengo derecho a poner mis metas pedagógicas en lo que aún no es, sabiendo que ello puede crear un cierto conflicto con la realidad tal como es? Dicho de otra forma: ¿ayudamos a que crezcan seres adaptados a lo que hay, renunciando a los intentos de avanzar hacia un mundo como debería ser; o asumimos el riesgo de crear seres en alguna medida inadaptados con la esperanza de que esa inadaptación pueda ir provocando los cambios que deseamos? No es un juego de palabras sino una cuestión a mi juicio muy seria. Intentaré ilustrarla con un ejemplo: continuamente oímos a nuestro alrededor que las naciones, las empresas, incluso las personas, deben ser competitivas en sus relaciones comerciales, profesionales o sociales. Cuando los padres intentan presionar a los docentes para que sus hijos obtengan buenos rendimientos académicos (incluso a costa de principios educativos tan importantes como la integración o la inclusividad) están respondiendo, en realidad, a ese mensaje, a esa exigencia de competitividad. Sin embargo en nuestros currículos escolares se recogen y defienden continuamente los valores de la cooperación y la solidaridad. ¿En qué quedamos? ¿Cuál debe ser nuestro criterio y en qué sentido debemos dirigir nuestros esfuerzos como educadores?

Muchos otros ejemplos podrían concretar este conflicto entre el ser y el debe ser; conflicto que ojalá suscite muchas preguntas a los educadores actuales y futuros। Unas preguntas a las que todos y todas deberíamos ir encontrando respuestas। Yo personalmente así lo intento… Pero creo que no estaría de más plantearlas y debatirlas a nivel más colectivo o institucional, porque la esencia del propio hecho educativo y de nuestra labor como docentes puede estarse jugando en ellas.

Mª Carmen González Nieto (3º Educación Infantil)

Cuando realizamos las prácticas de primero estuvimos en un colegio en el que siguen desde hace 11 años un proyecto basado en la pedagogía de María Dolores Rius Estrada.

Esta autora se influyó para realizar su teoría en el constructivismo, el cual tiene como idea básica partir de los conocimientos previos del niño, como Vigotsky. Estudió Psicolingüística, Filología Hispánica y Filología Catalana, dedicándose a la formación de profesores y a la investigación de la didáctica del lenguaje. También estuvo dando clases en la Universidad de Barcelona. Después se dedicó a la investigación, donde ha estudiado los procesos de desarrollo de los niños.

María Dolores Rius ha estudiado los procesos de desarrollo cognitivo de los niños, su didáctica consiste en adaptarnos a esos procesos de desarrollo y mostrar en cada momento los contextos que el niño puede asimilar. Dice que no hay que forzar una enseñanza sino que hay que partir de lo concreto, de lo cercano y de manera inductiva. Defiende que cualquier enseñanza hay que empezarla por un inicio del proceso para llegar al concepto, aunque normalmente se hace al revés.

En su teoría divide la enseñanza en dos etapas. En la primera, que comprende las edades de 3 a 7 años, trabajan el lenguaje a través de tres apartados: el lenguaje oral, la grafomotricidad y las lecto-escritura, estos tres bloques abarcan desde la educación infantil hasta la educación primaria. La segunda etapa corresponde a las edades de 8 a 12 años.

Conocer este método pedagógico supuso para nosotras un descubrimiento, ya que sabemos que en la mayoría de los centros educativos no se trabaja de esta manera.

Con esta teoría se trabajan:

-El lenguaje oral: a través del RAF (Respiración, Audición y Fonación)। Primero se enseñan las vocales y después las consonantes, grafías y fonemas contrarios entre sí.

-La grafomotricidad: cuyo objetivo final es que los niños consigan alcanzar el código adulto, es decir, que lleguen a escribir como los adultos। Se utilizan determinados mecanismos y actividades como el cortado, el pegado, el picado, etc. para lograrlo.

-La lecto-escritura: mediante rótulos y carteles en los que se nombran todos y cada uno de los objetos que se encuentran en el aula, así como los nombres de los niños y adultos que componen el grupo-clase.

Con esta teoría, María Dolores no incorpora ningún material, sino que deja “una puerta abierta” a la imaginación de los docentes que empleen su método.

Un material curioso y muy útil con el que nos encontramos es “La Caja de Letras”. Este material se utiliza a partir de 4 años, con 3 no se utiliza porque los niños a esta edad aún se encuentran en la etapa perceptiva, en la que sólo detectan la palabra global, sin detectar que las palabras están compuestas de letras. Se le empieza a dar uso al final del segundo trimestre o principios del tercero.

En un comienzo se les presenta una caja de letras gigante, las letras suelen ser del tamaño que cada uno considere, pero siempre que sean lo suficientemente grandes como para que todos, estando en gran grupo, puedan verlas. Se empieza a trabajar en la asamblea con actividades como la construcción de los nombres. “La caja de letras” debe tener todas las letras que podamos necesitar para escribir correctamente una palabra, tiene que haber suficientes vocales y consonantes (unas tres o cuatro vocales y dos o tres consonantes), mayúsculas y minúsculas, vocales tildadas y la diéresis. En cuatro años sólo se utiliza para poner el nombre, y en cinco años además del nombre para otras palabras que elijan ellos o el adulto.

La utilización de “la caja de letras” viene porque Mª Dolores Rius dice que antes de escribir una palabra por sí mismos sobre el papel es mejor usar este material, ya que si cometes un error, éste se graba en la mente y es más difícil de corregir; sin embargo si lo haces con la caja de letras, al ser móvil (no tienes que borrar), puedes corregirlo con mayor facilidad ya que no queda tan grabado en la memoria, pudiendo modificarlo. A la larga el beneficio que posee es que tengan menos problemas de faltas de ortografía.

Realizado por:
Ana Belén Fernández Hernández
Virginia Gallego Pérez
3º de Educación Infantil.