Miguel Fisac

Por: María Santos Parra

Para Miguel Fisac, la arquitectura es como “un trozo de aire humanizado”, en el cual se tiene como determinante el ambiente y paisaje en el que se crea un edificio. El desarrollo de la vida de estas construcciones no depende del avance tecnológico del momento en el que se edifiquen, sino en el instante que se origina un concepto espacial que pervive intacto en el tiempo y constituye la esencia del Hombre.

Fisac fue un arquitecto manchego nacido en 1913 en la localidad manchega de Daimiel, estudiando en la Escuela Superior de Arquitectura de Madrid y siéndole otorgado el premio de la Real Academia de San Fernando. Ganó varios concursos de los que podemos destacar el primer premio en el concurso del C.O.A.M. para viviendas mínimas o la Medalla de Oro en la Exposición Internacional de Arte Sacro de Viena en 1954.

Miguel Fisac
Fuente: http://www.laopiniondezamora.es/benavente/2011/07/21/iglesia-bic-fisac/533291.html

Su visión del arte se centra en el subjetivismo y la capacidad de expresión de sentimientos en la obra de arte. Esta fórmula se produce con reflejo de la belleza en las construcciones ligada a la abstracción del espectador. Por lo tanto, a modo de deleite estético, la obra queda aislada frente a la persona y se realiza una interacción entre ambos. Esto se debe a la importancia que se otorga a la función del edificio, siendo necesario conocer las relaciones del hombre con el mundo que rodea. Se produce una fusión entre lo bello y lo útil, siendo aquello que intenta producir Fisac en sus obras. Este dota a los nuevos materiales de un nuevo valor debido a las numerosas oportunidades que conceden a la hora de elaborar una obra. Sin embargo, también utiliza materiales que son una clara influencia de la arquitectura popular regional.

Relaciona el lugar, la técnica y funcionalidad, dando una profunda concepción del mundo que une la existencia del hombre con su entorno. Y esta idea de perpetuidad la consiguió con el uso del hormigón, con el que logró grandes soluciones arquitectónicas, que junto a la tradición y novedad adecuará la arquitectura a las nuevas necesidades humanas.

Este arquitecto opinaba que al conectar al hombre con su ambiente y generar la arquitectura, se inclina al ser humano a reflexionar sobre su propia esencia y en general, sobre lo sobrenatural. Será conforme a esta creencia como creará otros espacios, aquellos espacios sagrados que se distinguirán del resto al ejercer “un efecto sensorial de lo Otro”. De esta manera, Fisac creará obras de carácter trascendental que reflejen los auténticos valores cristianos mezclados con la actualidad, como en el caso de “El Teologado de San Pedro Mártir” para los P.P. Dominicos en Alcobendas (Madrid), donde la iglesia no se encuentra en el centro del conjunto, dando una composición abierta y siendo el foco principal del contenido religioso. La estructura se forma con la disposición de diferentes pabellones y pasillos acristalados comunicados por medio de espacios abiertos y jardines, apareciendo la importancia que el artista concede a la naturaleza. El material principal es el ladrillo, habiendo alguna interacción de hormigón en el muro exterior circular que cierra la iglesia, en galerías y parte de los claustros.

En cuanto a la arquitectura civil podemos destacar los “Laboratorios Jorba” (1965), famosos por su torre denominada La Pagoda, demolida en 1999, proyectado en un principio como una de torre de oficinas. El edificio posee un cuerpo horizontal, formado por vigas huecas dobles y de marquesinas y elementos curvos que hacen que la atención sea captada por la torre.

De esta forma, Fisac juega con elementos naturales como la luz y el ambiente, surgiendo de aquí un código propio que genera grandes ejemplos de arquitectura contemporánea. En estas obras se produce una pura humanización del espacio arquitectónico que asocia el paisaje con la sensibilidad del hombre.

Fuentes:
FISAC, M.: Mi estética es mi ética, Museo Provincial, Ciudad Real, 1982.
FULLAONDO, D.: Miguel Fisac, Dirección General de Bellas Artes, Madrid, 1972.
MORALES SARO, M.C.: La arquitectura de Miguel Fisac, Colegio de Arquitectos, Ciudad Real, 1979. http://timberplan.es/obras-imprescindibles-de-miguel-fisac-el-arquitecto-del-hormigon. (Consulta 23/04/17)

 

Plaza Mayor de Almagro

Por: David Soler Romero

La plaza de Almagro y se encuentra situada en el centro del casco antiguo. Es difícil determinar su configuración morfológica inicial debido a las distintas modificaciones que ha sufrido lo largo de su historia donde la más grande se produjo en el siglo XVI. En rasgos generales, esta plaza corresponde a las características generales de las plazas realizadas durante la Edad Media.

La plaza posee una forma rectangular que es un poco irregular donde las dimensiones son 104,5 m de longitud y 37 m de anchura y está situada en el cruce de las vías importantes de comunicación como son el eje formado por las calles San Agustín y Mayor de Carnicerías y por el de Madre de Dios y de la Feria abriendo la plaza por el ayuntamiento, y por el lado opuesto está formado por las calles del Gran Maestre y de las Nieves, las cuales daban acceso al palacio Maestral y a la parroquia de San Bartolomé ya desaparecida en donde actualmente se encuentra los jardines.

 

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Vista de la Plaza Mayor
Fuente: http://www.ciudad-almagro.com/donde/1328709234/Plaza-Mayor

 

Función comercial de la plaza.

Al situase la plaza en un lugar tan céntrico es donde se realizan las principales actividades comerciales de la ciudad. Se realizaban tanto el comercio diario como el mercado semanal.

En ella se centralizo el comercio para controlar los impuestos del comercio. En este mercados se vendían varios productos como podían ser el aceite, la sal o el ajo. Era obligatorio que las ventas se produjeran en la plaza ya que así se evitaba que los comerciantes abusaran de los precios.

Se crearon portales para mejorar el comercio. No se sabe con exactitud cuando se instalaron pero lo que sí se sabe es que en el siglo XV ya estaban instalados. Estos portales estaban compartimentados debido a que los alquileres eran altos, además no era necesario grandes espacios para el comercio artesanal.

La plaza como poder religioso y político.

La plaza se concentran en él edificio del poder religioso como es la Iglesia de San Bartolomé, ya desaparecido debido al terremoto de Lisboa, y el poder político como son el ayuntamiento y el palacio maestral. En la plaza Hidalgo se congregaba el pueblo durante los oficios divinos, transcurrían por él las procesiones, los autos de fe y sacramentales y esta plaza también fue utilizada por la inquisición donde se escarmentada públicamente en ella a herejes y quema de libros.

La plaza mayor como escenario urbano monumental

La diversas actividades que se realizaban en la plaza determinaron la configuración de la plaza la. Por ejemplo se realizaban corridas de toros hasta que se inauguró el coso taurino en 1825. Debido a la popularidad de los toros en Almagro fue necesario que se colocasen soportales cerrados con barreras y detrás de estas graderías de madera con que los lugares más deseado por el público en las galerías y ventanas de la plaza que eran alquiladas por los dueños.

Debido a la función estética de la plaza se condicionó su morfología y su tipología arquitectónica. En cuando la fachada se organizó con galerías corridas donde en algunas partes de estos se disponen unos cubículos a modo de palcos. Esto es debido a la fragmentación por tabiques de las crujías exteriores mientras que se aumentaba los vanos al máximo así se conseguía más visibilidad. Para ceder a dicha galerías se accedía a través de unas escaleras laterales que estaban colocadas en el callejón del toril y el del Villar las cuales permitían la ocupación y desalojo de una forma cómoda. También el espectáculo determinó la altura donde se unificaron con un tejado corrido y se disminuyeron los pisos donde la altura era la de una persona de pie así se conseguían dos plantas. Debido a los cambios se consigue la composición actual de la plaza que tiene una planta rectangular donde la longitud es el doble de la fachada y los soportales se componen de 81 columnas de estilo Toscano hechas en piedra caliza. Sobre La columna se colocan zapatas de madera que sujetan el entramado de madera constituyendo la estructura de la obra.

En la última remodelación se tabican las galerías con muros de fábrica en donde se respeta el entramado de madera y la fachada es igual por todas las partes. Rompe la monotonía la casa del señorío de Molina que está al lado del corral de comedias. Posee un portal clásico de columna con capiteles de piedra y con zapatas de madera. El dintel es de estilo dórico de madera donde se sitúa un balcón con dos vanos. En el pórtico se encuentra una portada barroca hecha en piedra realizada con doble pilastras y con un frontón partido y el escudo del arcipreste de la orden de Calatrava, Diego de Molina.

 

Fuente:
Díez de Baldeón, C., Almagro: arquitectura y sociedad, Toledo: Servicio de Publicaciones de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha, 1993

La arquitectura del Palacio del Viso del Marques

Por: Lara Galán Martínez

Nos encontramos ante un palacio que Don Álvaro de Bazán mando construir. Dicho personaje fue marqués de Santa Cruz, cuyo título fue concebido por Felipe II Capitán general de la Mar Océano. El palacio se edifico en una zona concreta por motivos estratégicos, ya que la zona del señorío del Campo de Calatrava se encontraba a media distancia entre los tres mares que rodean nuestra península.

Aunque en la época de construcción tenía unos fines concretos, en la actualidad sus fines han cambiado, teniendo ahora unas funciones principales este palacio. Las funciones antes nombradas de este palacio son la ubicación del Archivo General de la Marina ya que los herederos de este palacio cedieron el edificio a la Armada Española. El arrendamiento de este palacio se firmo durante 90 años renovables cada diez a partir del 1948. Ambas partes llegaron a un acuerdo que consistía en que cada año se pagaba el alquiler con una peseta, una cantidad simbólica ya que lo que ambas partes querían y se benefician una a la otra era en la conservación de dicho palacio.

Palacio del Marqués de Santa Cruz, Don Álvaro de Bazán, que fue Almirante de la Armada y artífice del éxito en la victoria de la Batalla de Lepanto que por su conducta hacia sus hombres Cervantes le llamó «padre de los soldados». El Palacio sigue la tipología de los mejores palacios renacentistas italianos. Empezó a construirse en 1564 y se terminó en 1588 según los proyectos de Giovanni Castello «El Bergamasco» junto al que trabajaron Giovanni Bautista Olamosquín, arquitecto y escultor (desde 1571), Maese Domingo y Maese Alberto, maestros de obra y maestro mayor. Fue edificado junto al Camino Real, trayecto obligado desde la Corte hacia Andalucía. La singularidad se da en su interior con la profusión de 8000 m2 de pinturas al fresco decoradas en las bóvedas y en los paramentos de las galerías alta y baja. Las pinturas, de estilo manierista, realizadas íntegramente por maestros italianos, al igual que la obra de fábrica, yesería y carpintería. Su ubicación sorprende a primera vista. Hay que tener en cuenta que eran tierras de su dominio, heredadas de su padre, almirante y general de los Reyes Católicos que recibió por los servicios prestados, sin olvidar su inclinación por un locus amoenus, de descanso y retiro, conforme a las ideas humanistas de «comodidad» y «belleza». En 1755, durante el terremoto de Lisboa, el edificio anteriormente fue abandonado y por el terremoto anteriormente mencionado se derrumbaron sus torres. Este edificio en la época de guerra civil tuvo muchos usos, como granero, almacén, iglesia o incluso cárcel. Este edificio, del que era propietario Don Álvaro de Bazán tiene una gran influencia de estilos italianos y por lo tanto de lo que sería su corte, por lo tanto este edificio tiene una gran semejanza con los palazzo clásicos italianos y tiene una estructura italiana junto con jardines y bosques.

ACCESO

Entrada al Palacio
Fuente: http://www.portalcultura.mde.es/cultural/museos/castillaLaMancha/multimedia/ACCESO_139.HTML

Tiene una planta cuadrada, compasión italiana clásica con entre plantas y tres pianos, entre los que destacan el piano de terra y el piano nobile, también cabe destacar de este edificio su gran portada monumental y un gran patio centrar en que alrededor se organizan unas habitaciones y una gran escalera monumental.

En el gran patio de este edificio está compuesto por arcadas de medio puntos en todos los lados y monumentales pilastras adosadas cuyos capiteles serian tanto dóricos como jónicos, donde los intradós de estas arcadas estarían decoradas con flores, puntas de diamantes o formas geométricas. Por lo que queda decir que este su estructura es muy sencilla donde para que adquiera mayor protagonismo las pinturas murales de la galería.

Para terminar con el análisis de este edificio solo nos quedaría analizar el exterior que se decoraría con ventanales germinados en las esquinas y en la puerta principal estaría remada con un arco de medio punto y monumentales columnas de orden dórico donde habría una gran base y un pedestal, que todo esto sustenta la cornisa en la que esta se apoya su gran balcón monumental y donde podemos encontrar el escudo de los Bazán.

 

Fuentes:
https://barcosmaryarte.wordpress.com/2014/01/18/palacio-de-el-viso-del-marques-i/
http://turismo.ayuntamientotorrenueva.es/UserFiles/rutas_culturales/ficheros/palacio-del-marques-de-santa-cruz.pdf
https://es.wikipedia.org/wiki/Palacio_del_Marqu%C3%A9s_de_Santa_Cruz_(Viso)
BATISTI, E. Renacimietno y Barroco. Madrid, 1990
CARLO ARGAN,G. Renacimiento y Barroco II. El arte italiano de Miguel Angel a Tíepolo, Madrid. 1999
Dubois, C.G. El manierismo. Hospitalet de Llobregat, 1990.

Palacio del Infantado

Por: Ruth Braojos Tordesillas

 

En el corazón de Guadalajara, el Palacio de los Duques del Infantado constituye el monumento más representativo de la capital alcarreña de Castilla La Mancha, declarado como Bien de Interés Cultural en el año 1914. Desde 1973 hasta la actualidad, el palacio es la sede del Museo Provincial de Guadalajara, el más antiguo de España.

A finales del siglo XV don Íñigo López de Mendoza, segundo duque del Infantado y marqués de Santillana, encarga la dirección de construir el Palacio del Infantado al arquitecto Juan Guas, quien idea y levanta, junto con la colaboración principal del escultor Egas Cueman – entre otros –, esta obra civil palaciega que se alza como la casa mayor del linaje de los Mendoza alcarreños.

Las obras del edificio se iniciaron c.1480 en el mismo lugar en el que se hallaba el antiguo palacio gótico de los duques. La nueva construcción del palacio estaría prácticamente terminada alrededor del 1500. Así pues, dentro del reinado de los Reyes Católicos, aliados éstos de los Mendoza, nace el nuevo Palacio del Infantado. En él se conjugan elementos característicos del gótico flamígero derivados del gusto de Juan Guas, con múltiples influencias decorativas de la tradición mudéjar; también se aprecian los añadidos renacentistas derivados de las corrientes artísticas italianas, implantados en el palacio a partir de 1570 por el quinto duque del Infantado y dirigidas por Acacio de Orejón.

De este modo el nuevo palacio se inserta en el llamado gótico isabelino y estilo plateresco, que yergue durante la fase de transición del gótico y la llegada del renacimiento a nuestro país, que tarda en aclimatarse. La razón del juego de influencias y estilos en el palacio se explica porque no por el hecho de que llegue la Edad Moderna, llega de golpe el Renacimiento, y con él, la aportación urgente de sus elementos característicos en la arquitectura y en otras artes.

 

La obra civil, por su planta cuadrangular con supremacía de la horizontalidad y su solidez visual, nos recuerda en cierto modo a una fortaleza militar. El Palacio del Infantado se edifica a base de sillares de piedra caliza de Tamajón, material que confiere a la construcción su aire de consistencia y su característico color anaranjado, pero que es empleado, sobre todo, en las zonas relevantes como la fachada principal, el patio o la galería del jardín. El tapial y ladrillo se reservan para muros de carga; se utiliza también la madera para el artesonado de algunas estancias; el hierro para la rejería; y la variada azulejería talaverana para zócalos y otros elementos del palacio, incluida en el s. XVI.

Fachada del Palacio:
Fuente: https://jordicarreno.wordpress.com/2010/11/18/palacio-del-infantado-de-guadalajara/

De la caja de muros destaca la fachada principal que presidía la antigua plaza de la ciudad. Desde su construcción ha sufrido múltiples modificaciones que han ido alterando su aspecto original, pero en esencia, hoy, se pueden apreciar los detalles mudéjares mezclados con estilemas góticos y los posteriores añadidos renacentistas. Guas descentró la portada a la derecha, entrada que, tras un pórtico, da paso al patio por uno de sus ángulos. La puerta, engalanada al estilo mudéjar, se flanquea por dos columnas cilíndricas y se remata con una cornisa de mocárabes y un gran escudo ducal, custodiado por dos salvajes que simbolizan la excelencia moral de aquellos linajes que sostienen. Llaman la atención las puntas de diamante que se reparten por toda la fachada en sebka, disposición que se interrumpía por ventanas decoradas con tracería gótica y que quedaron eliminadas en el s.XVI, añadiendo en su lugar balcones con frontones triangulares. La parte alta se corona por una galería corrida y abierta sobre un friso de mocárabes, en la que se dispusieron siete garitones estalactíticos. La reforma del s.XVI quitó también los pináculos góticos que en su día completaban la galería, e incluyó una puerta secundaria en la fachada.

Contrasta con la anterior, por su estética clásica, la fachada de la galería de Poniente, porticada en dos niveles y construida a fines del s. XV por Lorenzo de Trillo. La forman arcos de medio punto sobre columnas prismáticas con moldurados capiteles, aunque en sus paramentos tampoco faltan los detalles moriscos como las hiladas de pequeños arcos lobulados. Delante de la galería se extendía el llamado jardín mitológico.

El interior del palacio se articula en torno al rectangular Patio de los Leones, en el centro del edificio. En él se abren dos galerías superpuestas comunicadas por una escalera, reformada la original en el s.XVI. Ambas galerías muestran arcos mixtilíneos festoneados de influencia gótica flamígera. En el nivel inferior, las arcadas se sostienen por columnas dóricas carentes de decoración, incluidas en la reforma del s.XVI, momento también en el que se elevaba todo el nivel del patio. En el piso superior, por el contrario, se sujetan por columnas de fuste helicoidal repletas de motivos vegetales como cardinas, con presencia de pináculos con molduras y bolas que arrancan desde los capiteles.

La arquería del piso bajo se decora a base de leones enfrentados que escoltan un emblema del duque, la tolva del molino; mientras, en el nivel superior, que cuenta con una balaustrada de piedra, aparecen diversos seres mitológicos y fantásticos como los grifos, rodeados entre escudos nobiliarios, perlas, cardinas y la cartela bajo la rosca de los arcos que nos narra en latín las razones de su edificación.

Patio del Palacio:
Fuente: https://jordicarreno.wordpress.com/2010/11/18/palacio-del-infantado-de-guadalajara/

Alrededor del patio se disponen las estancias de la casona, tanto de uso familiar como representativo. Las más importantes se decoraron con frescos del artista florentino Rómulo Cincinato (intervino también en El Escorial), cuyo programa pictórico en el s.XVI se basó en la temática mitológica completada con motivos grutescos de tradición italiana. Muchas de las pinturas aún se conservan, rico testimonio del esplendor de la nobleza renacentista en España. También lo eran los artesonados que ocupaban los grandes salones –hoy reconstruidos-, como la techumbre mudéjar del Salón de Salvajes, decorado con escudos mendocinos. Todos los originales desaparecieron tras los bombardeos de 1936.

En 1878 el Palacio del Infantado fue vendido al Ejército y en 1936 quedó casi en ruina tras un bombardeo durante la Guerra Civil, restaurándose posteriormente entre 1961 y 1973.

Fuentes:

FRANCISCO LAYNA SERRANO. El Palacio del Infantado en Guadalajara. Ediciones aache. 2ª edición, 1997. Guadalajara.
http://www.guadalajara.es/es/Turismo/horarios-de-visita/Palacio-del-InfantadoAyuntamiento de Guadalajara.
http://www.patrimoniohistoricoclm.es/museo-de-guadalajara/Patrimonio Histórico de Castilla La Mancha.
http://www.turismocastillalamancha.es/patrimonio/palacio-del-infantado-103464/visita/Palacio del Infantado.
http://www.herreracasado.com/1984/10/12/el-antiguo-colegio-de-huerfanos-de-la-guerra-en-guadalajara/Los Escritos de Herrera Casado. Artículos y comentarios sobre Guadalajara.

 

 

Las Pinturas Murales del Palacio del Viso del Marques

Por: Carolina García Abad

En este pequeño pueblo se encuentra un palacio que fue mandado construir por Don Álvaro de Bazán, en el año 1562. Este palacio se sitúa en un pueblo llamado ‘Viso del Marques’, en la provincia de Ciudad Real; fue construido para reflejar que era un punto entre los puertos de sus flotas en Cádiz, Lisboa y Cartagena. Es un palacio influido por el renacimiento italiano, ya que Don Álvaro estuvo en Italia durante un largo periodo, lo que influyó la construcción y decoración de este palacio. Aunque, sufrió algunos deterioros que posteriormente, la armada restauró, creando así el museo del Archivo General de la Marina, donde se encuentran archivos que abarcan desde 1784 hasta la Guerra Civil. Dentro de este museo naval que pertenece al s.XV, podemos encontrar todo tipo de objetos, cuadros y armas navales. Aunque nuestro objeto de estudio serán las pinturas que decoran este palacio renacentista.

Fachada del Palacio
Fuente: http://turismo.lacerca.com/noticias/rutas_de_don_quijote/ruta-don-quijote-n-3-20164-1.html

Todo su interior está decorado con pinturas al fresco que representan sobre todo temas mitológicos clásicos, aunque también podemos encontrar frescos sobre linajes, religión, caza…, pero en su mayoría representan batallas navales. Al entrar al palacio una de las pinturas que más nos llama la atención se encuentra en la bóveda, donde se representa la apoteosis de Don Álvaro. Las pinturas decoran las galerías de la planta baja y alta, al igual que las escaleras.

En la planta baja encontramos una decoración acentuada por batallas navales, están relacionada con la fama, algo totalmente identificativo con el Renacimiento. Pero para poder admirar toda la decoración interior debemos levantar la vista hacia el intradós de los vanos, donde se representan paisajes de distintas ciudades, dichas ciudades fueron pintadas por el pintor Cesar de Arbasia, algunas de las ciudades son bastante conocidas, como: Milán, Venecia, Roma…

Aunque estas no son las únicas ciudades representadas en la pintura, también podemos encontrar Burgos, Marsella, Paris o Constantinopla; todas estas fueron representadas por que pertenecían a alguno de los 4 países que llevaron a cabo un nuevo orden político.

Entorno al patio encontramos representación de distintas batallas navales, como por ejemplo, la Batalla naval de la conquista de Portugal. En este patio encontramos la escalera mencionada anteriormente y que está decorada por pinturas, sobre todo de temática religiosa y mitológica, esta escalera nos da acceso a la planta alta.

La planta alta tiene una decoración más austera, esta planta estaba dedicada a la nobleza, ya que era donde vivía la familia, en las paredes hay pinturas de las batallas en las que participó Don Álvaro, aludiendo así a todas las victorias que consiguió. En las habitaciones de esta plana también encontramos retratos de familiares, una de las salas más llamativas que representa este tema es la «Sala de Linajes», aquí hay distintos retratos de los predecesores del marques.

Esta es una de las muchas salas que hay en esta planta, también podemos destacar la sala de «Saleta del Olimpo», donde se representan a los dioses del Olimpo; la «Sala de las Cuatro Estaciones», la cual está decorada por una pintura del Rapto de Proserpina; la «Sala del Honor del Palacio», donde se representan trampantojos, creando la sensación de una habitación contigua; la «Sala de Argos», donde Zeus es representado convirtiendo a Lo para evitar la ira de Hera; y por ultimo tenemos la «Sala de David», donde se representan a unos personajes muy conocidos como son David y Goliat.

Interior del Palacio del Viso del Marqués
Fuente: http://www.portalcultura.mde.es/cultural/museos/castillaLaMancha/archivo_139.html

Llegados a este punto encontramos la sala más ornamental, esta es la capilla y el oratorio del palacio, sobre todo destaca por los materiales con los que fue construida, y con frescos en los que se representa a los ángeles, y partes de la Pasión, y algún que otro retrato de Santiago.

En definitiva, gran parte de las pinturas de este palacio pertenecen al final del s.XVI, son pinturas con un gran estudio iconográfico, algunos de los pintores fueron Cesar de Arbasia, los hermanos Peroli…, que realizaron los frescos donde se narran las hazañas realizadas por Don Álvaro, ya que el palacio fue mandado construir por él.

Siento esta edificación un pequeño ejemplo de la arquitectura y pintura renacentista, sobre todo un reflejo de los frescos realizados durante esta época, en los que se muestra la gran maestría de los pintores de este siglo influenciados por artistas italianos.

Gracias a la estancia de Don Álvaro en Italia hoy en día podemos visitar este majestuoso palacio donde poder admirar una obra de gran carácter renacentista.

Fuentes:
Fundació Museo Naval:
http://fundacionmuseonaval.com/museo-palacio-de-santa-cruz
Portal de Cultura de Defensa:
http://www.portalcultura.mde.es/cultural/museos/castillaLaMancha/archivo_139.HTML
Baraka Arqueóogos:
http://www.barakaarqueologos.es/el-palacio-manierista-del-marques-de-santa-cruz-en-el-viso-del-marques-ciudad-real

Palacio Ducal de Pastrana

Por: Andrea Roig Alcahuz

El palacio Ducal de Pastrana se encuentra en la provincia de Guadalajara. Fue mandado construir por Doña Ana de la Cerda alrededor de 1541 tras comprarlo al emperador Carlos V, que lo separó de la Orden de Calatrava al que pertenecía. Las obras fueron llevadas a cabo y supervisadas por Alfonso de Covarrubias y Luis de la Vega, encargados de otras obras importantes del momento como el Alcázar de Madrid, desaparecido en la actualidad. Se trata de un palacio renacentista con planta rectangular franqueado por dos torreones y un patio central con edificaciones alrededor, y otro en la parte posterior. Presenta una estructura de fortaleza palaciega.

La fachada se orienta al sur dando a la conocida Plaza de la Hora, donde la princesa de Éboli pasaba una hora al día durante su cautiverio. En ella encontramos un paramento hermético, sillares y escasez de vanos. La única puerta de acceso está localizada en el centro, está formada por un arco semicircular con dos columnas exentas de orden toscano que sustentan un arquitrabe en el que se lee “DE MENDOZA Y DE LA CERDA”, mecenas de la obra. En las enjutas hay dos medallones con bustos clásicos. Ahora se observa un balcón sobre el arquitrabe que corresponde a un añadido posterior. Tras atravesar un amplio vestíbulo se encuentra un hermoso patio de planta cuadrada diseñado por Covarrubias, en el que se aprecia una sucesión de arcos, un piso alto y ornamentación clásica.

Palacio de Pastrana
Fuente: www.pastrana.org

En el interior destacan los salones principales en la primera planta, en los que se encuentran los artesonados de madera con casetones y frisos. El artesonado de la capilla tiene un estilo mudéjar. En la primera planta se encuentra también la habitación donde estuvo prisionera la princesa de Éboli, está emplazada en la torre de levante y cuenta con una reja en la ventana de estilo renacentista, la cual se considera obra de Tilyman Dieste. Delante del palacio encontramos la Plaza de la Hora que recibió este nombre después del cautiverio de la princesa, ya que antes era conocido como la Plaza Mayor donde se situaba el mercado.

La villa fue adquirida por la viuda de Don Diego Hurtado de Mendoza, Doña Ana de la Cerda, condesa de Mélito, en diciembre de 1541. A su muerte tuvo una sucesión de nuevos dueños. Probablemente los más famosos fueron los príncipes de Éboli, Don Ruy Gómez de Silva y su esposa Doña Ana de Mendoza y de la Cerda.

Más concretamente el cautiverio que sufrió la princesa por parte del rey Felipe II en este palacio desde 1581 hasta su muerte en 1592. Las razones del encarcelamiento se debieron a una serie de intrigas palaciegas que terminaron con el asesinato de Juan Escobedos, que era el secretario de Juan de Austria, supuestamente a manos del amante de la princesa, Antonio Pérez, secretario del rey.

El palacio fue declarado Bien Interés Cultural (B.I.C) en 1941 dentro de la categoría de Monumento, y el pueblo desde 1966. En la actualidad, pertenece a la Universidad de Alcalá de Henares.

Fuente:
Castilla- La Mancha; Guía de Patrimonio Cultural v.1 Albacete/ Guadalajara. Gobierno de Castilla- La Mancha. 2011. P. 550-551.
HERRERA CASADO, A., La Princesa de Éboli; una guía para descubrirla, “Lugares de Pastrana con huellas de la Princesa”, Aache ediciones, Guadalajara, 2000.
http://www.pastrana.org/turismo/descubre/monumentos/palacio-ducal