Plaza de Zocodover en Toledo

Por Elena Zarca González

A los pies del Alcázar de Toledo se sitúa la plaza de Zocodover, centro neurálgico de la ciudad desde época medieval donde incluso se celebraban los autos de Fe de la Inquisición. Etimológicamente Zocodover procede del árabe cuyo significado es “mercado de bestias de carga” puesto que era el lugar donde se comerciaba con animales como caballos, yeguas, burros… A lo largo de la historia podemos observar diversas transformaciones donde la primera y más antigua reforma fue aprobada por Isabel de Castilla en 1502.

Debido a la necesidad de que el Alcázar de Toledo tuviese una plaza y que esta anteriormente era bastante estrecha se decidió ampliarla uniendo ambos espacios a través del levantamiento de un muro. Con la elevación de este muro se pretendía vencer el desnivel hasta el postigo de San Miguel y se disponen sus características de las que destacan los soportales. Sin embargo, teniendo en cuenta el nivel técnico de la época y el desnivel del Zocodover hasta la principal fachada del Alcázar, esta obra se singulariza por su dificultad constructiva.

En 1589 un incendio devastó parte de las caballerías de época islámica, lo que condujo a que en 1589 Felipe I ordenara la reforma de este espacio al Arquitecto Juan de Herrera, que intentó generar un espacio totalmente rectangular a pesar de la oposición del cabildo catedralicio de Toledo y la muerte del mismo arquitecto. Solo consiguieron construir varios edificios conocidos por los gremios que se ubicaban en ellos, como el de la Carpintería (en el Arco de la Sangre), el Peso Real (entre el Barrio del Rey y el Alcázar) y el de los Boteros.

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Fuente: https://toledodiario.es

La composición de la plaza continuó hasta el siglo XIX a pesar de hacerle frente a múltiples incendios. A partir de este momento, se fue olvidando este viejo perfil, donde además de presenciar el comercio y las caballerías, se celebraban corridas de toros. Se conserva sus características arquitectónicas como el ritmo proporcionado de los numerosos balcones en las fachadas y los austeros pilares de los soportales.

En 1854 se pretendió volver a las formas herrerianas para así crear un esquema rectangular a partir del arco de la sangre como elemento de referencia tal como dice el proyecto del arquitecto Santiago de Martín y Ruiz. Esta idea implicaba demoler múltiples propiedades y reformar los accesos.

Entre otros elementos que fueron modificados posteriormente encontramos el Arco de la Sangre, ya que esta zona había sufrido numerosos daños a causa de la guerra civil se reconstruyó hacia 1945. El nombre proviene de la capilla situada sobre el arco y el cual aguarda el Cristo de la Sangre. Anteriormente en la época medieval, era el acceso al Alficén, el espacio real. La puerta está formada por un arco de herradura, único rasgo árabe que se conserva de la plaza.

 

Fuentes:
www.artehistoria.com
www.leyendasdetoledo.com

Reconstrucción de la Catedral de Cuenca

Por Alberto Real González      

“Es verdaderamente importante tener presente que todo monumento artístico, sin excepción, es al mismo tiempo un monumento histórico, pues representa un determinado estadio de la evolución de las artes plásticas para el que, en sentido estricto, no se puede encontrar ninguna sustitución equivalente”. El texto anterior corresponde al libro de Aloïs Riegl. El culto moderno moderno a los monumentos (Viena, 1903, Edición española: Madrid, 1987).

En base a esta introducción, dedicaremos nuestra entrada a hablar sobre la reconstrucción de la catedral de Cuenca. Siendo un monumento interesantísimo que ha sido hasta hace pocos años mal apreciado, por no decir desconocido, en su significación arquitectónica e histórica a la vez. Constituye el único ejemplar español de arquitectura gótica en su escuela anglo-normanda, y sus elementos típicos ofrecen caracteres extraordinariamente dignos de consideración y estudio, por ser inconfundibles con sus similares de la misma época.

Fundada por Alfonso VIII y consagrada en los primeros años del siglo XIII, la Catedral de Cuenca, que había permanecido bastante olvidada durante mucho tiempo, fue declarada Monumento nacional a raíz del trágico hundimiento de la torre, siendo objeto de su restauración por primera vez el 28 de septiembre de 1910, ocho años después del suceso. Las partes de esa Catedral que por ruinosas exigían con más urgencia se atendiese a repararlas, haciéndose cargo del proyecto el Arquitecto de la misión, eran la fachada y la linterna del crucero, bella construcción de los siglos XIII y XIV. Aquella fue preciso apearla y derribarla, para la cual se levantó el andamio-apeo correspondiente, que serviría para la propia elevación de la nueva fachada. El andamio en cuestión, hecho de madera del país, fue donde se instaló la grúa que pudo ejecutar su función de recogida de piedras y su descenso o elevación, exigiendo al mismo tiempo seguridad y el menor peligro a sus obreros.

Fuente: http://www.elblogdecuencavila.com/

La linterna del crucero, desquiciada y descompuesta a la vez por la vejez y dos incendios, exigió un trabajo complicado y especial por la singularidad del caso arquitectónico que constituyó. Su principal objetivo fue evitar su ruina, mientras llega la ocasión de desmontarla y rehacerla. Uno de los problemas mecánicos era repartir las cargas de todo el apeo a los cuatro vértices de la planta, en cuyo lugar los pilares torales se alzan en condiciones de resistirlas. El sistema adoptado fue establecer solidaridad entre todas las partes desquiciadas por medio de dos “jaulas”, una interior y otra exterior, formada de piezas verticales íntimamente unidas. Sin embargo, el vano a salvar era demasiado grande, tomando como medida por la preocupación establecer un castillejo central apoyado sobre dos cuchillos codales diagonales que salvan la altura de la bóveda del crucero.

Esta obra exigió de cuidados especiales de monteo y labra, fue ejecutada por carpinteros de la ciudad. El presupuesto, incluidas todas las obras necesarias de reposición de cubiertas, pararrayos, etc., etc., ascendió a la cantidad de 17.945 en las antiguas pesetas. Fueron ejecutadas en siete meses.

Es en este momento cuando las obras en la catedral entran en su fase más importante: la reconstrucción de la nueva fachada, problema artístico-arqueológico de los más difíciles que se han dado en España; se trató se reconstruir con la menor libertad posible la fachada que el monumento tuvo, recopilando los pocos datos gráficos y documentales que existían.

La catedral de Cuenca, como la mayoría de las iglesias medievales, fue consagrada faltando aún mucho para su terminación. Bastaba que lo estuviese la cabecera para el culto. En esta catedral perfectamente se advierte este hecho: la cabecera y la nave del crucero pertenecen al estilo ojival primario, casi transitivo con todavía con numerosos dejaos de sabor románico Es por ello que una restauración al estilo originario no es una falsificación, puesto que tal palabra significa la sustitución de una cosa buena por otra mala, y las formas arquitectónicas son perfectamente reproducibles, por no ser personales. Con la restauración del edificio se conserva la unidad e integridad, ambas de vital importancia para la belleza arquitectónica.

Las principales labores realizadas en estas intervenciones fueron:

  • Atado de las dos hojas murarías
  • Sustitución o restauración volumétrica de los sillares meteorizados, pilares y capiteles reventados.
  • Rejuntado y atado de la cantería de los muros con mortero y grapado de los sillares entre sí con redondos de fibra de vidrio.
  • Tratamiento y recuperación volumétrica de las piezas del castillete de madera interior, sobre el cual se toma la decisión de ser conservado.
  • Limpieza de la caja mural en su interior de la suciedad producida por los incendios sucesivos.

Fuentes:
Plan director de la Catedral de Cuenca, Alvarez-Builla Gómez, Maryan, Editorial do Departamento de Arquitectura
Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos. La catedral de cuenca, Monumento Nacional. Cuenca, imprenta provincial, 1923.

Plaza Mayor de Ocaña

Por David García Rincón

Nos encontramos ante la plaza Mayor de Ocaña de estilo barroco que se empezó a edificar en 1777 por orden de Carlos III. Se encuentra en Ocaña, localidad de la provincia de Toledo. La historia cuenta que hubo una plaza anterior a la que nos encontramos actualmente con un menor tamaño y no tan regular como la de hoy día. Además de tener portales sustentados con pies derecho de madera y fachadas de hasta seis pisos. Pero lo que nos ocupa es analizar la moderna y magnifica que se encuentra. El inicio de esta construcción empezó en el año 1777 a manos de los planos del arquitecto Don Francisco Sánchez. El verdadero motivo por el que se originó una nueva construcción costosa de la plaza, fue debido al estado de deterioro en el que se encontraba la antigua Plaza.

            La comisión que fue nombrada por el ayuntamiento para la inspección de los trabajos y servicios que demandaban la realización de una nueva obra con el coste económico tan alto fue a manos de varios personajes que honraron la gran plaza. En cuento a la descripción de la Plaza: su planta es un paralelogramo, casi rectangular que mide 55 x 52,5 metros. Consta de tres fachadas concluidas y una empezada que es la que se dispone hacia el viento Oriente, situada frente al Ayuntamiento. Además de ser una plaza, había una serie de estancias y moradas para los visitantes a Ocaña, todas estas moradas se disponían alrededor de la plaza, edificadas sobre pilares de sillería almohadillados y arcos de ladrillos sobre las que reposa una imposta de sillería.

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Fuente: https://www.tripadvisor.es

Las grandes fachadas son todas de ladrillo coronándolas una cornisa de orden toscano. Los lados mayores del paralelogramo tienen dieciocho arcos y los más cortos diecisiete que decoran la plaza. La planta baja tiene galerías por toda la plaza, formado por setenta pilares de sillería almohadilla, de piedra de las canteras de Colmenar de Oreja, donde reposan arcos de medio punto, estos mismos a su vez soportan la edificación de dos alturas en las que se encuentran balcones y en el tejado buhardillas.

En la fachada del ayuntamiento hay una inscripción que dice: Reinado de Carlos III y otra mas abajo que dice: Reinando Carlos III se concluyó esta fachada a expensas de los fondos públicos de esta villa año de 1791”, el monarca quiere dejar constancia de quien lo ha mandado para ganar el poder del pueblo. Por encima de estas inscripciones se encuentra el escudo de armas de Ocaña que es de Piedra. Los tres balcones del centro de la fachada del ayuntamiento son corridos y soportados por palomillas de hierro, como el resto de los balcones que decoran la Plaza. La fachada que mira hacia el norte es de construcción posterior a la fachada del ayuntamiento, esta fue por un préstamo que realizó la villa de Yepes a Ocaña. Mientras que hay otra fachada que también remodelada posteriormente, es llamada la fachada de la virgen porque se realizo gracias a los fondos de la hermandad de la patrona de Ocaña, la señora de los Remedios, de ahí que lleve el nombre de dicha fachada.

Fuente: Historia de la villa de Ocaña, Volumen 2, Ballesteros. M

              

Oratorio de San Felipe Neri (Cuenca)

Por Nieves Campillo Serrano

En la ciudad vieja (o casco antiguo) de Cuenca, escondida entre los callejones que forman la trama urbana de la zona del Carmen, encontramos la iglesia de San Felipe Neri , una de las grandes olvidadas a pesar de su atractivo interior. Se ubica en la calle Andrés de Cabrera y se encuentra adosada al convento de los Padres Oblatos, formando ambos edificios un conjunto arquitectónico importante. Fueron sus mecenas los hermanos Álvaro e Isidro Carvajal y Lancáster, ambos canónigos de la catedral de la ciudad, y de la que Don Isidro llegó a ser obispo. La fundación tiene lugar el 14 de septiembre de 1738. La construcción se realiza bajo la dirección del arquitecto turolense José Martín de Aldehuela, que probablemente llegó en 1747 con el edificio ya iniciado. Sin embargo, tanto la planta como la ornamentación son características del arquitecto señalado, por lo que se le atribuye la autoría de la obra.

Es una pequeña iglesia barroca que cuenta con una magnífica decoración interior en estilo barroco-rococó. La ornamentación lo cubre todo, es el horror vacui dieciochesco. Cornisas, capiteles, pilastras, capillas… todo se llena de elementos dorados que provocan en el visitante una sensación áulica, rompiendo totalmente con los austeros muros que conforman el exterior del oratorio.

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Fuente: www.wikipedia.es

El pequeño templo se sitúa sobre una cripta, probablemente realizada para corregir el desnivel del terreno y a la que se accede desde el exterior. Muestra una magnífica portada. El espacio interior se organiza con planta de cruz latina muy corta y una sola nave de gran espacio. Posee un crucero muy desarrollado y brazos poco extendidos, lo que produce un efecto de planta centralizada si nos situamos en la cabecera. El presbiterio tiene forma rectangular mientras que los pies se cierran con muro de forma poligonal orientados al sur-sureste. Según esto, podríamos pensar que quizás el proyecto fuera cambiado por Martín de Aldehuela para dar más protagonismo a su propia capilla. La cubrición del edificio se soluciona con bóveda de cañón en las naves, y bóveda baída rematada por una linterna en el crucero. Colores suaves recubren los muros de la iglesia para destacar la ornamentación. Presenta dos cuerpos en altura: en el inferior, grandes pilastras unidas por arcos de medio punto (a modo de contrafuertes) separan la nave principal en tramos, y entre ellas se integran las pequeñas capillas sobre las que se sitúan las tribunas, cerradas con celosías en un primer momento y desaparecidas en la actualidad; en el cuerpo superior, una sucesión de vanos enmarcados por pilastras y entablamento levemente curvo. Ambos cuerpos quedan separados por finas molduras decoradas. Las enjutas se adornan con angelotes.

En uno de los extremos del crucero se sitúa la capilla de las Angustias, la más suntuosa, de planta elíptica (que aparece aquí por primera vez en Cuenca) y muros recorridos por pilastras adosadas corintias. Se cierra con una esplendorosa cúpula elíptica, como vemos en la imagen. Durante la Guerra Civil Española, la iglesia de San Felipe Neri se utiliza como caballerizas y almacén. Un poco más tarde pero en este mismo periodo (1936-1939) fue quemada y saqueada, eliminando todos los bienes que en ella había (muebles, esculturas, cuadros), además de un fabuloso retablo que ocupaba totalmente el testero plano del templo. Entre las joyas desaparecidas, pinturas de Alonso Cano, Preciado de la Vega o González Velázquez, una escultura atribuida a Salzillo, además del antiguo Retablo Mayor que contemplamos en la imagen de la izquierda. Por fortuna, el edificio se restauró entre 1987 y 1992 buscándose la recreación del ambiente primigenio. A pesar de todo su esplendor, debemos tener en cuenta que es inferior al que debió tener en su época, puesto que faltan los importantes e irrecuperables enseres que la decoraban.

Fuentes:
http://cuencaculturaynaturaleza.blogspot.com.es/2015/01/oratorio-de-san-felipe-neri.html, consultada el 14/02/18.
http://guiaturisticacuenca.com/iglesia-san-felipe-neri/, consultada el 14/02/18.
archivoespañoldearte.revistas.csic.es/index.php/aea/article/download/754/769, consultada el 14/02/18.
https://www.unaventanadesdemadrid.com/otras-comunidades/cuenca-v.html, consultada el 14/02/18

 

 

 

 

Real Hospital de Santiago (Cuenca)

Por Elena Zarca González

El nacimiento del Real Hospital de Santiago en la ciudad de Cuenca, surge en 1117, momento en el que Alfonso VII conquistaba la ciudad tras el sometimiento de los musulmanes. Debido a la labor de la Reconquista, la Corona recompensaba a las órdenes con tierras y honor, que en dicho caso sería dotado a D. Tello Pérez y en D. Pedro Gutiérrez. Hacia 1182 se construiría el hospital, cuya primera función sería salvar a los españoles del presidio en las cárceles musulmanas. Sin embargo, sería en 1250 cuando ejercería la verdadera función de hospital, que manteniéndose apartado de la reconquista se ofreció al servicio de atención de enfermos y peregrinos.

El actual edificio que conocemos fue construido en 1511. Su estructura se establece a través de cuatro extensas crujías, en las que dentro de ellas, se sitúa un patio a manera de claustro que separaba a hombres y mujeres. La fachada principal se orienta al este y a su entrada había un patio que da paso a la puerta dorada, llamada así por su policromía y además estaba labrada al romano. A su vez, estaba protegida por un voladizo de madera con casetones, sostenido por dos columnas. En el entablamento se observa una hornacina con una escultura del apóstol Santiago. Se observa la heráldica de los Reyes Católicos y la Orden de Santiago en la portada plateresca.

Tras la puerta, atravesamos una estancia que comunica tanto con el patio principal como con la iglesia. El patio tiene forma cuadrada, con dos niveles con galerías arquitrabadas. En la planta baja se combinan zapatas de madera con columnas de piedra que soportan la techumbre, mientras que en la planta superior se hallan pies derechos que han sido modificados en la posterioridad. Las columnas son colocadas sobre plintos, y en ellas se ornamentan con los escudos de la Cruz de Santiago. En el centro del patio, se observa una fuente de planta octogonal. Su decorado mezcla el escudo de la orden de Santiago con unas máscaras de las que sale el agua.

Se documenta que en el año 1604 se colocó una escultura de bronce en la que aparecería el apóstol Santiago a caballo. Hoy en día, la fuente se decora con la imagen de la Virgen de la Milagrosa. Entorno al patio, se sitúan las distintas estancias. Hacia el siglo XVII se empieza a remodelar la fachada y la Puerta Dorada fue destruida. El Hospital se observaría entonces con una fachada nueva dentro de la estética propia del barroco. Se introducen elementos como un medallón con el apóstol Santiago a caballo, con la fecha de 1634, justo en el balcón principal; próximo a estos, se sitúa el escudo de la Orden de Santiago sujetada por dos ángeles.

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Fuente: http://www.ordenesmilitares.es/fundaciones/real-hospital-de-santiago-de-cuenca/

El arquitecto Francisco de Mora (Maestro mayor del monasterio de Uclés), trazó la nueva fachada y sería encomendada a Juan Fernández de la Serna, Maestro de cantería. Más tarde, Fray Alberto de la Madre de Dios, diseño en 1623 las ventanas y las puertas realizadas por Francisco Montalvo. A principios de 1763 se demolió la antigua iglesia y se decidió levantar otra en base al gusto de la época. Bajo los planos de José Martín y la dirección de Lorenzo de Santa María, el espacio de la obra se une con aspecto curvo y la continuidad del muro, articulado con nichos y tribunas con celosías intercalando las pilastras.

Entorno a todo el edificio se sitúa una cornisa interrumpido ante lo que anteriormente fue el camarín. Este se levanta y sirve como asiento a las figuras de unos ángeles.  Actualmente, no se observa la antigüedad de la iglesia por sus diversas modificaciones además de la falta del camerín. La representación de la aparición de la Virgen María en los brazos del crucero es fruto del arte de José Martín, donde se añadía el color como decoración característica de la iglesia.

El exterior se observa sobrio y simple. El ábside se compone de pilastras de orden jónico, que termina en espadaña que da visibilidad a la ciudad y se trata como fachada principal de la iglesia. Además en 1722 se realizó la puerta de Mediodía inscrita con su fecha. El actual acceso al hospital es a través de una escalinata de doble ramal que se hizo hacia el fin del siglo XVII.

Fuentes:
http://www.ordenesmilitares.es/fundaciones/real-hospital-de-santiago-de-cuenca/
https://lanaveva.wordpress.com/2009/10/02/el-real-hospital-de-santiago-cuenca-espana/
https://es.wikipedia.org/wiki/Hospital_de_Santiago_Ap%C3%B3stol_(Cuenca)

 

Rejería de la Catedral de Cuenca

Por Raúl Sanchez Castro

En cuanto a la rejería de la catedral de Cuenca, nos centraremos en la rejería que se encuentra en la capilla mayor de la catedral. En dicha capilla encontramos tres rejas una que cierra el altar mayor y una a cada uno de los lados de la capilla. Las rejas de los laterales fueron trabajadas en el taller de Elorrio en Vizcaya por Rafael Amezúa en el año 1740. Ambas rejas cuentan con un diseño similar pues poseen una gran custodia en el centro flanqueada por florones en forma de pináculos.

La reja principal de la capilla mayor fue ejecutada entre los años 1511-1517 y fue obra del maestro rejero Juan Francés. Esta reja representa la época de paso entre el gótico, que le sirve de estructura, y del renacimiento, que la engrandece.

La reja esta compuesta por dos cuerpos, más la crestería que la remata. Está dividida en tres calles separadas por pilastras, en donde se encuentran distribuidos unos cincuenta y seis barrotes retorcidos. En la mitad de cada uno de los cuerpos encontramos una barra que divide el cuerpo en dos, en dicha barra se unen las distintas puntas de los barrotes por medio de unas horquillas en ángulo, quedando unidas a la barra. Los dos cuerpos de la reja se separan por medio de una cenefa calada.

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Fuente: https://cvc.cervantes.es/

En cuanto a la cenefa posee una decoración en donde encontramos tres medallones en forma de guirnalda distribuidos de la siguiente manera: uno redondo en el centro y dos ovalados a cada uno de los lados. Además, encontramos una serie de niños sosteniendo unas guirnaldas de las que nacen unas bichas.

En cuanto a la crestería de la rejería posee una cenefa calada al igual que la que se encuentra en la parte inferior, en este caso separa la crestería del resto de los cuerpos. Esta decorada con niños, candelabros, floración vegetal y pájaros.

El montante está compuesto por cuatro candelabros, además también tenemos un exuberante follaje. La crestería se remata con un calvario en el que encontramos a Jesús en el centro y a María y a San Juan a cada lado. Las imágenes se encuentran encima de cada uno de los candelabros reservando al del medio a Jesús. La decoración esta compuesta por series de niños sentados entre las hojarascas, ángeles a los lados de los candelabros, etc. Toda la decoración esta orientada hacia la cruz como símbolo de la ley de Gracia.

 

Fuente:
http://www.elarteencuenca.es/blog/catedral/cuenca-catedral-11
http://www.catedralcuenca.es/arte-y-cultura

 

Lonja del Corregidor o de Regatería (Alcaraz)

Por Alberto Real González

Esta entrada va a estar dedicada al comentario sobre la Lonja del corregidor o de Santo Domingo; situada en el emplazamiento de Alcaraz en la provincia de Albacete. Alcaraz llega a su máximo apogeo artístico y cultural en el siglo XVI, dando lugar a una actividad comercial que demandaba lugares amplios; la respuesta urbanística a las necesidades espaciales de convivencia y mercado fue La Plaza Mayor, constituyendo una de las piezas arquitectónicas más bellas e importantes de la provincia de Albacete y Castilla La Mancha. Solemne y sobria, es de trazado rectangular, irregular y cerrada en tres de sus lados por edificios homogéneos compuestos por la repetición de arcos de medio punto que forman una doble galería porticada. Los tres edificios principales que la componen son:

Lonja del Corregidor o de Santo Domingo en la parte sur. Forma parte de nuestro comentario y junto a ella se encuentran las magníficas Torres del Tardón y la Trinidad.

Lonja del Ahorí o del Ayuntamiento al norte. De estilo renacentista, consta de cinco arcos de medio punto apoyados en pilares.

Lonja oeste de la Regatería o del Pósito al sur. Está formada por doce arcos de medio punto que dan lugar a doce calles marcadas en el pavimento de la calle.

Como características básicas de la arquitectura renacentista podemos destacar la gran influencia del mundo clásico, muy especialmente de la arquitectura romana. El arte renacentista retorna las formas clásicas, dejando a un lado toda serie de motivos provenientes de la Antigüedad. Con ello se intentará buscar la belleza formal y el deseo de realizar edificios perfectos desde el punto de vista técnico. Esto implica el dominio de las matemáticas y la geometría para obtener máxima armonía y proporción.

La Lonja del Corregidor es una construcción civil del siglo XV reconstruida en el siglo XVIII; concretamente fue edificada en 1518 por Juan de Chiberria y posteriormente reconstruida en 1718. Atendiendo a la descripción del edificio podemos comentar que la galería superior es adintelada y conserva los primitivos antepechos calados. La proporción entre sus muros, la simetría entre sus arcos o el refinamiento técnico de la piedra dejan ver esas características de arquitectura renacentista primitiva.

 

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Fuente: https://marcopolito56.wordpress.com

Antiguamente estaba adosada al desaparecido convento de Santo Domingo. Este convento fue clausurado durante el Trienio Liberal (1820-1823). Los frailes que en él habitaban fueron destinados al Convento de Nuestra Señora del Rosario de Almagro por la Real Orden con fecha 15 de mayo de 1821, suprimido definitivamente por los decretos de exclaustración de 1835.

Debido a la falta de información sobre esta obra no podríamos aportar más datos significativos, aunque hay uno en concreto que sí está documentado y contrastado: nos referimos a la memoria de actuación en la restauración de las fachadas de las lonjas. La intervención llevó a cabo la limpieza de las fachadas y reponer piedra en escalones, columnas o pilastras en mal estado. Se limpiaron las carpinterías de madera y se colocó plomo en balcones, aleros y cornisas. Se restauraron balcones y barandillas; en las fachadas interiores se ha descubierto la piedra que estaba escondida.

Fuentes:

SANZ GAMO, Rubí, “Consideraciones en torno a la Plaza Mayor de Alcaraz” en Al-Basit: revista de estudios Albacete, Albacete, 1978, nº 5, pp. 131-137.

http://www.arquitecturalcps.com/plaza-mayor-de-alcaraz/.

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/7218.

Santo Domingo el Real (Toledo)

Por Elena Ortega Lucas.

Santo Domingo el Real es un monasterio ubicado en la ciudad de Toledo, en la plaza de Santo Domingo, y fue fundado aproximadamente en el año 1364. La fundadora de este convento fue una noble dama castellana, Dª Inés de Meneses viuda del aguacil Sanz de Velasco, quién cedió su residencia y los corrales adjuntos.   Y se asentaron en él una comunidad de monjas Dominicas.

Durante el S.XIV y XV, este convento entabló muy buenas relaciones con la monarquía, lo cual lo convirtió en un lugar de recogimiento de infantas y otras señoras de la realeza castellana y aragonesa. De ahí que en el nombre del convento figure la palabra “Real”. Además, debido al apogeo artístico de la época, podemos destacar lugares emblemáticos del el convento como el Patio del Moral o el coro, en el cual se enterraron a varios infantes, hijos de Pedro I, como el infante Sancho de Castilla.

Durante la segunda mitad del S.XV residió en este convento durante 34 años Santa Beatriz de Silva, fundadora de la orden dedicada a la Inmaculada concepción, hasta 1481 cuando lo abandonó definitivamente para fundar su orden. Además debido a la buena fama que cosecharon las monjas dominicas, estas fueron elegidas para la creación de nuevas casas como El convento de la Madre de Dios de Sevilla.

Este convento cuenta además con una Iglesia de estilo renacentista construida en la segunda mitad del siglo XVI. En la parte exterior de la Iglesia podemos encontrar un pórtico de excelentes proporciones formado por 4 columnas. Y en el interior con un magnífico retablo de estilo barroco, que es considerado obra magistral de la escultura plateresca toledana.

 

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Fuente: http://turismoestoledo.com

 

Sin embargo durante el S.XIX este convento va a entrar en decadencia debido a la guerra de la independencia, y en especial a las desamortizaciones, que trajeron graves consecuencias en cuanto al patrimonio y los bienes del convento. Actualmente residen en este convento 17 monjas dominicas, y se dedican a la producción del Damasquino, pieza típica de artesanía toledana.

Fuentes:

http://toledoolvidado.blogspot.com.es/2008/11/el-convento-de-santo-domingo-el-real.html

https://www.dominicos.org/familia-dominicana/monjas/las-federaciones/de-santo-domingo/santo-domingo-real-toledo/

https://www.toledo.es/servicios-municipales/turismo/

 

 

San Pedro Mártir (Toledo)

Por Lydia Moreno Carmona.

Curiosa es la historia de este convento toledano en el que gran parte de los ciudadanos lo conocen por las leyendas que sus muros ocultan, desde la visión de una figura femenina humosa y nívea en el claustro, la biblioteca, la iglesia y la sillería superior (algo raro porque los únicos habitantes del recinto fueron religiosos varones, excepto dos enterramientos de mujeres que se trajeron cuando se empleó de Panteón Provincial); muebles descolocados de su lugar habitual cuando se colocaron recientemente; ascensores descontrolados y hasta la presencia de un gato callejero que recibe el nombre de “Pedrito” en el que muchos estudiantes afirman que al jugar con el felino de forma casual, se augurara buena fortuna en los resultados de las calificaciones. Tanto revuelo armó estos sucesos paranormales que llegaron a dedicarle un espacio en el famoso programa Cuarto Milenio.

No sabemos si estos paradigmáticos acontecimientos son ciertos, pero sí que desde 1993 el Ministerio de Educación entregó el edificio a la Universidad de Castilla-La Mancha, y esta la convirtió en el salón de actos de la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales. Al principio se tenía pensado utilizar como sede del Gobierno de la Junta de Comunidades de Castilla-La Mancha por eso el Ministerio de Interior en 1984, emprendió una enorme restauración, aunque finalmente fue dada a la UCLM. Remontémonos a sus orígenes, este convento llega a estar datado en el año 1230 cuando Fernando III “El Santo” fundó el primer convento dominico a Toledo, aunque en un principio iría dedicado a San Pablo. Hasta 1407 no se consideró como patrón a San Pedro Mártir y los monjes, en este momento, se trasladaron allí, gracias a una secesión de casas realizada por Guiomar de Meneses y a su esposo Alonso Tenorio de Silva y también de la Iglesia de San Román.

En 1485, se realizaron numerosas ampliaciones de tal manera que se consideró uno de los conventos de mayor tamaño de toda la ciudad, poseyendo tres patios: Patio del Silencio, Patio Real y Patio de los Naranjos o de las Procesiones (esta última llamada así porque llegó a coger una calle pública que atravesaba el complejo, por lo que se impuso el permiso a los vecinos de la ciudad a transitar dicha calle por la iglesia y el claustro hasta la puesta de sol, duró hasta el 1835, cuando se exclaustro el templo) y ocupando una manzana entera. Esto fue en parte influencia de que, en el mismo año, se les encomendara a los dominicos el tribunal de la Inquisición, trasladándola a esta construcción toledana.

Un dato curioso es que los Reyes Católicos establecieron la primera imprenta de Toledo en él. Aquí se realizaban las famosas bulas que se comercializaban en una calle cercana y acabo adoptando el nombre de esta actividad, la Calle de las Bulas. Tras su desacralización en el s.XIX (por la desamortización de 1835 donde se llega a expulsar a la Orden dominica) la edificación se utilizó de diversas formas. Primero, como cuartel de Milicias Nacionales. Posteriormente pasó a la Comisión Provincial de Monumentos que lo declaró “Panteón Provincial” y lo utilizó para guardar las obras artísticas salvadas de otros edificios, como diversos mausoleos. En 1846, se le otorga a la Diputación Provincial, que lo usa como asilo, afectando a la imprenta, pues hizo que se conociera como “Imprenta del Asilo”. Otro dato curioso es que cuando el ejército francés, en la Guerra de Independencia, lo invadió, y lo tomaron como albergue causando grandes desperfectos, Gustavo Adolfo Bécquer lo narra en una de sus más conocidas leyendas, El beso. Por último, también se empleó como reformatorio y maternidad.

El más famoso de los tres patios es el Real, realizada en 1541 por Hernán González de Lara que siguió las trazas de Alonso de Covarrubias, su maestro. También ejecutó la portada principal (que se encuentra junto a la plaza e Iglesia de San Román) que daba acceso al convento por la calle de San Pedro Mártir. Esta se encuentra rematada con escudos reales y con tres esculturas: San Pedro Mártir y la Fe y la Caridad dialogando. La obra arquitectónica está constituida en tres pisos de piedra.

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Fuente: www.wikipedia.es

Se trata de una construcción de estilo post-herreriano. En su interior está dividido en tres naves, con coro alto y un presbiterio plano más dos capillas laterales. Una bella reja de principios del s.XVII separa al presbiterio del resto del edificio. Junto a la nave principal accederíamos a la sacristía, en la que si lo recorremos al ochavo o relicario. La Gloria, son unos frescos obrados por Juan Bautista Maíno entre los años 1611 y 1613. En el pasado, el retablo principal, estaba resguardado también por cuatro lienzos de este mismo artista denominado De las cuatro pascuas y que hoy día se exponen en el Museo del Prado. Es digno de mencionar el coro y órgano típicamente barroco además de las esculturas en piedras en actitud orante del inquisidor Pedro Soto Cameno y del conocido poeta toledano Garcilaso de la Vega. Estas son atribuidas al escultor Juan Bautista Monegro. Otros sepulcros destacables que se ubican allí son la de María de Horozco «La Malograda» de estilo gótico de finales del XIV y el de los Condes de Mélito. En el siglo XVIII se hicieron importantes reformas, como un nuevo refectorio de excelsa azulejería.

Esta obra arquitectónica que se sitúa en la calle Alfonso XII es el entorno ideal donde armoniosamente convive el mundo universitario con el arte, la historia y la arqueología. No debemos olvidar que fue declarado Bien de Interés Cultural y Patrimonio Histórico de España en el 1997.

 

Fuentes:

http://toledoolvidado.blogspot.com.es/2011/06/el-convento-de-san-pedro-martir.html Toledo Olvidado. (Consultado 21/03/2018).

https://ilovetoledo.es/es/ver/iglesia-de-san-pedro-martir/ (Consultado 21/03/2018).

https://www.misteriosdetoledo.com/el-caso-de-san-pedro-martir/ Misterios de Toledo. (Consultado 22/03/2018).

http://toledoguiaturisticaycultural.com/convento-san-pedro-martir/ Toledo guía turística y cultural. (Consultado 22/03/2018).

https://www.unaventanadesdemadrid.com/toledo-v.html una Ventana desde Madrid. (Consultado 22/03/2018).

https://www.youtube.com/watch?v=ZRCc_RNNa-A#t=56. (Consultado 21/03/2018).

https://www.youtube.com/watch?v=yxuIK1Mfbp4 V (Consultado 21/03/2018).

 

 

Convento de San Gil (Toledo)

Por Carmen Teresa Majan Sesmero

 El Convento San Gil fue erigido en el siglo XVII gracias a la Orden de los Franciscanos Descalzos o Gilitos, una de las ramificaciones de la Orden Franciscana la cual aprobó en el año 1209 el Papa Inocencio III y ratificó en 1223 Honorio III. Durante el reinado de los Reyes Católicos se llevó a cabo una reforma franciscana de la mano del cardenal y arzobispo de Toledo Francisco Jiménez de Cisneros, perteneciente a dicha Orden. Mediante esta reforma se pretendía restablecer los orígenes de la misma. Surgieron entonces los Franciscanos Descalzos o Gilitos: los fundadores del Convento de San Gil. Por entonces, existía la prohibición de que se emplazaran en el interior de la ciudad de Toledo así que, a su llegada en 1557, se establecieron extramuros en unas casas cedidas por Antonio de Córdoba y Aragón y su mujer Policena Laso de Castilla que serían sus primeros protectores en la ciudad. Se asentaron en la huerta de San José, cerca de la ermita de la Virgen de la Rosa y enfrente de la Huerta del Rey. En las cercanías, el arroyo Regachuelo crecía periódicamente poniendo en peligro el convento. De hecho éste se inundó varias veces durante los años 1576 y 1604 originando enfermedades a los frailes.

Confirmada la insalubridad del lugar, el rey Felipe II les permitió trasladarse dentro de la ciudad en el año 1606. Provisionalmente se alojaron en la casa de San Antón situada en la parroquia de San Miguel Alto, sede del Hospital de San Juan de los Caballeros. Tres años después, el cardenal y arzobispo de Toledo Don Bernardo de Sandoval y Rojas, les concede la licencia para construir el convento en los terrenos que hoy se encuentra. En esta ocasión fueron los hermanos Herrera los que se encargaron económicamente de dicha edificación ya que donaron 16000 ducados para ello; además eran los propietarios de dicha zona llamada Casa de los Niños de la Doctrina, en la parroquia de San Cebrián. Las obras comenzaron en 1610 dirigidas por el maestro de albañilería Martínez de Encabo y siguiendo los planos realizados por el arquitecto Juan Bautista Monegro; finalizaron entre el año 1618 (Iglesia) y el año 1625 (monasterio).

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Durante la desamortización eclesiástica de Mendizábal (1836-1851) el convento pasó a ser propiedad municipal y se convirtió en cárcel provincial hasta el final de la Guerra Civil Española. Años más tarde fue el Cuartel de la Guardia Civil (1952-1968) para después ser usado como Parque de Bomberos hasta el año 1985, año en el cual la Comunidad Autónoma de Castilla La Mancha tomó posesión de él, quedando en manos del arquitecto e historiador del arte Fernando Chueca Goitia su rehabilitación. Al año siguiente, el 31 de mayo de 1986, quedó inaugurado como sede de las Cortes Regionales.

El Convento de San Gil constituye un buen ejemplo de la sobriedad y sencillez de la arquitectura toledana de comienzos del siglo XVII. Estructuralmente se divide en dos partes: la iglesia y el convento. Éste, de forma rectangular, posee un claustro en su interior y está formado por cuatro plantas. La iglesia se compone de una sola nave, el crucero coronado por una cúpula y el presbiterio. No posee capillas laterales. La cúpula es semiesférica, sin tambor y está decorada por nervios radiales y recuadros. Desde el exterior no es visible ya que está cubierta por un tejado en forma de pabellón a cuatro aguas. La iglesia es sobria en su ornamentación, apropiada en sus molduras y acertada en sus proporciones. Su construcción, típica de la época, se basa en el manejo del ladrillo aplantillado y en el uso de la mampostería irregular entre las hiladas horizontales. El convento posee las idénticas características salvo que no presenta las cornisas que constituyen un rasgo definitorio e importante en la iglesia. En ella se encuentra la sepultura de los hermanos Juan y Francisco de Herrera, fundadores de la misma. Actualmente, la iglesia acoge el Salón de Plenos de las Cortes de Castilla La Mancha.

 

Fuentes:

Calvo, Mariano, “Historia y Arte del Convento de San Gil”. Cortes de Castilla La Mancha.

Toledo 2008.

Portal de Archivos Españoles (PARES). Consultado el 13/03/2018. Disponible en:

http://pares.mcu.es/ParesBusquedas20/catalogo/autoridad/6754.