Amalia Avia

Por Carmen Teresa Majan Sesmero

Amalia Avia nació el 23 de abril de 1930 en un pueblo de Toledo: Santa Cruz de la Zarza. Seis años más tarde falleció su padre al comienzo de la Guerra Civil mientras ella vivía su infancia a caballo entre Madrid y su localidad natal. En 1950 comenzó su carrera artística como pintora realista en el estudio de Eduardo Peña en Madrid. Esta ciudad es la que le inspiró y de la que copió sus calles. Es allí y entonces cuando comenzó a relacionarse con sus compañeros de generación y forjó grandes amistades como Antonio López, María Moreno, Isabel Quintanilla y Lucio Muñoz, con el que se casó en 1960.

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Fuente: www.wikipedia.es

Su primera exposición tuvo lugar en el año 1959 en la Galería Fernando Fe y cinco años más tarde pasó a formar parte de las Galerías Juana Mordó y después de la Galería Biosca. En 1978 se le concedió el premio Goya de la Villa de Madrid. Un año más tarde expuso en la FIAC de París y en 1985 participó en la Bienal de Basilea. En la Casa de las Alhajas de Madrid se organizó en 1992 una exposición llamada “Otra Realidad: compañeros en Madrid” donde se recogía la obra de la generación de artistas que surgieron alrededor de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. A partir de 1993 participó en numerosas exposiciones en torno al realismo pictórico español vinculándose a la Galería Juan Gris de Madrid. En 1997 recibió la Medalla del Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid teniendo como telón de fondo una retrospectiva de su carrera.

En 2001 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Toledo y publicó sus memorias tres años más tarde: “De puertas adentro”. Este libro da testimonio de una vida llena de contrastes, marcada por la Guerra Civil en su infancia y por su etapa más feliz cuando se encontraba en Madrid. Recibió la Medalla del Mérito de Castilla La Mancha en 2007 y en su pueblo natal se inauguró el Centro Cultural Amalia Avia en 2008. Falleció el 30 de marzo de 2011 a los 80 años de edad.

Su obra fue siempre realista; al principio las figuras humanas atrajeron su atención pero poco a poco desaparecieron dejando espacio a calles, edificios, fachadas, comercios, garajes, bodegones, interiores domésticos… Algunos de ellos viejos y desconchados; lugares donde, el paso del tiempo y del hombre, deja sus huellas. Además le gustaba realizar sus obras a partir de fotografías, a diferencia de sus coetáneos que preferían copiar del natural. Amalia publicó en 2004 sus memorias con las que se reveló como una excelente escritora. En ellas se intuye una especial sensibilidad, forjada por todas las experiencias y grandes contrastes que tuvo a lo largo de su vida: la Guerra Civil, los vaivenes de la postguerra, las estancias compartidas entre Madrid y su pueblo en su infancia… Gracias a todos estos sucesos, Amalia formó su personalidad que se plasmó en sus obras. Diversos escritores y expertos en arte han escrito sobre la obra de Amalia Avia, una de las mayores representantes del realismo en España. Algunos de ellos son Francisco Umbral, Camilo José Cela, Francisco Nieva, Francisco Calvo Serraller y Juan Manuel Bonet.

Amalia Avia desarrolló una visión íntima y personal del paisaje urbano y de los interiores domésticos; logró formar parte de la historia del arte español del siglo XX, brilló con luz propia y nos dejó una visión de la vida española durante una época de grandes transformaciones y diversas tragedias.

Fuentes:

“Amalia Avia, pintora de todo lo que rodea al hombre”. Edición Digital de El País del día 31 de marzo de 2011. https://elpais.com/diario/2011/03/31/necrologicas/1301522402_850215.html. Consultado el 13 de abril de 2018.

Avia, A. (2004): “De puertas adentro: memorias”. Editorial Taurus, Memorias y biografías. Madrid.

“La pintora realista española Amalia Avia muere”. Edición Digital de ABC del día 30 de marzo de 2011. https://web.archive.org/web/20120113161539/http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia =755917. Consultado el 3 de abril de 2018.

 

Lucio y Amalia. Disponible en: http://www.lucioyamalia.com. Consultado el 2 de abril de 2018.

Fernando Zóbel

Por Alicia Fernández Muñiz

Fernando Zóbel nació en 1924 en Manila, Filipinas, muere en Roma, Italia, en el año 1984. Obtuvo la nacionalidad española ya que residió en España gran parte de su vida y dejó grandes huellas artísticas, como será el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Se formó académicamente en la rama de humanidades, estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Harvard, EE. UU.; al acabar, empezó a trabajar en la biblioteca de esta misma institución. En su periodo de residencia en EE. UU. conoció el arte abstracto, en especial la obra del artista Rothko, quien le inicia en este estilo para dedicarse a la abstracción pictórica plenamente; se inspira en el espacialismo de este artista.

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Fuente: www.wikipedia.es

La obra de Zóbel renueva la pintura española de los años cincuenta, siendo influencia para artistas como Saura, Millares, Canogar y Feito.

En 1960, mientras reside en España, llega el auge de su carrera. Establece sus cuadros con espacio difuminado, pero estructurándolo en un informalismo e inconcreción suaves, la gama cromática que utiliza para sus cuadros son tonos grisáceos, blanquecinos, rosáceos y con una luz vaporosa. También introduce detalles geométricos o líneas de distintos colores, como pueden ser negras. A lo largo de toda su vida participó en 150 exposiciones colectivas, y más de 40 personales. Fue uno de los artistas plásticos más polifacéticos de los setenta, mezcla su trabajo plástico con el intelectual. Además, también tenía un gran interés por la fotografía.

El Grupo de Cuenca está formado por los grandes artistas españoles del abstraccionismo, del cual forma parte Fernando Zóbel; este grupo funda del Museo de Arte Abstracto de Cuenca (1966), al que Zóbel aportó su propia colección de cuadros. Tiene el reconocimiento de Hijo adoptivo de Cuenca.

Algunas de sus obras son Malagón, 1961; Almanzor II, 1964; El Júcar X, 1971; La Vista X, 1974; La Presa, 1978; El Patio III (calle Vírgenes), 1980.

Fuentes:
GÚZMAN SIMÓN, F., Las Nuevas Formas de Atención en la Cultura Española de la Transición, el Ejemplo de la Revista Sevillana SEPARATA, (1978-1981). Universidad de Huelva, 2010.
PRECKLER, A. M., Historia del Arte Universal de los Siglos XIX y XX. Tomo II. Editorial Complutense, S. A., Madrid. 2003. Págs.: 329-330.

José María Cruz Novillo

Por David García Rincón

José María Cruz Novillo fue un escultor, grabador, pintor y diseñador español nacido en Cuenca en el año 1936. Este gran artista castellano manchego se inició en el arte de la pintura en el año 1950 con un éxito que llegaría al trasladarse a la capital, Madrid, en 1958 tras abandonar sus estudios en derecho, entra en publicidad Clarín. En 1951 comienza a participar en grandes proyectos como es el SEDI (Sociedad de estudios del diseño industrial). En 1965 siendo directo general de la empresa de Clarín, la abandona y es entonces cuando crea una propia llamada CON. 4 años más tarde funda el estudio de diseño donde posteriormente realizará grandes obras que tendrán una gran repercusión en el futuro a través de las representaciones de grandes logos que todos recordamos. No solo es la cantidad de logos que ha realizado lo que le destaca, sino otra gran obra como el diseño del actual instituto nacional de estadística español o a lo que él denomina con el nombre de” diafragma decafónico de Dígitos”. Sobre este diseño Cruz novillo diseña el instituto utilizando el contraste en toda su obra, pero el más chocante se trata en cuanto su entorno por ser una imagen muy sencilla, es así como destaca frente a la diversidad. Es una obra colorista con números del 001 al 058, unos colores que equivalen a 58 datos estadísticos en el año 2007. La fachada está realizada con un material especial, con vidrio exterior encolado.

 Además, otro de los aspectos arquitectónicos a destacar es la gran marquesina de 15 metros de vuelo que está proyecta para rematar el edificio que protege un jardín a más de 30 metros de altura para la zona de más importancia. De esta forma, la marquesina es el elemento que envuelve toda la propuesta y se vuelca hacia la Castellana reclamando su singularidad urbana.

Por otro lado, y aparte de modelar y diseñar edificios Cruz Novillos es reconocido y famoso por la creación de diversos logotipos. Una de las cosas que más caracterizan a las obras de este gran autor es la sencillez geométrica de sus diseños con figuras cuadradas, circulares o semicirculares, a veces llenas de un cierto abstractito que llevan a los diferentes usuarios a recordar estos logos como por ejemplo el caso de correos. Diseñado por este autor en a finales de 1977 antes de diferentes colores como eran las letras en rojo ya que el mismo decía en una entrevista que no había nadie mejor que los organismos públicos para representar los colores de la bandera.

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Fuente: http://www.brandemia.org

Otros ejemplos de Logos realizados por el artista conquense a lo largo de su vida como han sido el logo de el periódico el mundo, el logo de la copo, del partido socialista español, el de la comunidad de Madrid y el de la policía nacional. Básicamente caracterizado por figuras geométricas, con un simbolismo lleno de marketing para ayudar a las personas asociar esos contenidos con los logos.

 

FUENTES:
http://eprints.ucm.es/1691/1/T17923.pdf
https://elpais.com/cultura/2018/04/19/actualidad/1524146669_308385.html
https://www.technal.com/es/es/profesional/Descripcion-referencias/Obras-Institucionales/Sede-central-del-Instituto-Nacional-de-Estadistica-Madrid/

 

Victorio Macho

Por Elena Ortega Lucas.

Nacido en Palencia en 1887, Victorio Macho fue un destacado escultor español del S.XX, precursor de la escultura española contemporánea. Ya desde pequeño, el palentino comenzará a desarrollar su vocación como escultor tras ver las obras de Alonso Berruguete, quién influirá en él como máximo referente.

Así pues en 1903 consigue ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, becado por la Diputación Provincial de Palencia. Pronto empezó a destacar gracias a obras como El Autorretrato a los diecisiete años (1904), y poco a poco se fue ganando el apodo de “el Selvático”, debido a su rebeldía ante las normas académicas.

A pesar de cultivar un estilo realista y clasicista, Victorio es considerado como uno de los renovadores de la escultura moderna española, gracias en parte a la fuerte influencia del estilo cubista, que siempre estará presente en la mayoría de sus obras, y al conocimiento del arte europeo.

Ver las imágenes de origen

Fuente: http://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com

Durante los años 20 y 30 realizará algunas sus obras más destacadas, cómo la estatua yacente de su Hermano Marcelo (1924), cargada de un gran realismo y simplicidad. Con un aire más vanguardista, en 1926 realiza la Fuente de Cajal, una fuente dedicada a Ramón y Cajal, ubicada en el Parque del Retiro de Madrid, en esta obra podemos ver como las líneas ondulantes de los pliegues de las figuras rompen con el plano cubista que las rodea. Ya en 1930 realizará el Busto de Unamuno, hecho en bronce y piedra, modelado con una gran precisión geométrica.

Finalmente en 1931, Victorio levantó la que será su obra más representativa, El monumento al Sagrado Corazón de Jesús, el segundo más grande del mundo después del de Rio de Janeiro. Más conocido como el Cristo de Otero, que preside su ciudad natal, Palencia. De grandes dimensiones este Cristo se ubica en uno de los cerros de la ciudad, y se muestra con actitud de bendecir, lo cual lo corona como uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

Con el estallido de la Guerra Civil, Victorio se ve obligado a exiliarse a Valencia, y posteriormente a abandonar el país a París, Rusia, y finalmente a Latinoamérica dónde residió durante 13 años. Durante esta etapa siguió trabajando en obras como el sepulcro a los Bolívar, situado en la Catedral de Caracas.

Debido a la nostalgia por volver a su país de origen, en 1952 el escultor palentino decide regresar a España, y pone rumbo a Toledo, dónde establece su residencia definitiva en Roca Torpeya. Allí comienza la formación de una casa museo en la que aglutina obras realizadas tanto en España como en América.

El 13 de julio de 1966, Victorio Macho fallece en su casa a causa de una enfermedad pulmonar, y según su voluntad es enterrado en Palencia a los pies de su Cristo del Otero. Tras su muerte cedió al pueblo español una parte muy importante de sus obras y su casa museo de Toledo, constituyendo la Fundación Victorio Macho, que se inaugurará como Museo en 1967.

 

Fuentes:
http://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-victorio-macho-clasicista-y-renovador-escultura-espanola-201701031244_noticia.html
https://elpais.com/diario/1988/01/09/cultura/568681212_850215.html
http://www.realfundaciontoledo.es/html/f_museo.htm

 

Luis Escobar

Por Lydia Moreno Carmona.

Los albores del siglo XX en nuestra nación se caracterizaron por un ambiente imbuido en el puro pesimismo, pues no se había superado todavía las pérdidas de las colonias hispanas del desastre de 1898. Esta situación provocó una inestabilidad social generando convulsiones civiles, un daño profundo en las estructuras económicas, y un replanteamiento de la Restauración canovista como evolución beneficiosa de la situación política española por parte de la sociedad. España era un país eminentemente agrario demostrado lo atrasado que se encontraba a diferencia de como estaban el resto de países modernizándose por los avances industriales, tecnológicos y científicos. En el campo educativo, más de un sesenta por ciento de los diecinueve millones de españoles eran analfabetos.

En la España fotográfica de principios de siglo XX, dominaba en esta rama artística, un tema que no reflejaba la situación de la época pues se buscaba una “belleza” muy alejada de la verdad. Este movimiento pictorialista que huía de la realidad de nuestro país, comenzaba a cobrar fuerza en un tiempo nefasto para él, pues en el resto de Europa y Estados Unidos los principales representantes ya escapaban de esta forma de capturar el mundo que los rodea. Aunque como siempre ocurre, existe varias personas que salen de la tendencia establecida, como fue el caso de Agrimiro León Escobar López, un fotógrafo que mostró la verdad a través de su lente de forma fortuita y que retrato todo tipo de personas, desde mendigos, a obispos.

Luis Escobar nació el 28 de junio de 1887 en Villagordo del Júcar, hijo de Francisco Escobar Alarcón y Francisca López Cebrián que acabarían emigrando a la capital provincial a finales del siglo decimonónico. Como muchos niños de su época, no pudo ir a la escuela por mucho tiempo, llegando a aprender solo las cuatro reglas. En 1903, movido por ciertas desgracias familiares, acabo en Valencia donde ingreso como voluntario durante más de cuatro en el Régimen de Alcántara. En la ciudad levantina, ejerció diferentes oficios desde cajista de imprenta hasta representante y vendedor de productos farmacéuticos. La fotografía apareció de manera casual en su vida al incorporarse como aprendiz en el Taller Fotográfico de Daniel Tregón, especializado en ampliaciones y reproducciones. En aquella época, los fotógrafos valencianos eran muy distinguidos en esta actividad destacando maestros como Valentín Pla y Vicente Gómez Novella a los que los miembros más acomodados de la ciudad, acudían.

Fondo Fotográfico Escobar

Fuente: http://ccta.jccm.es/dglab/FondosFotograficos?idFon=1

Muy distinto era el trabajo realizado del taller donde se encontraba Escobar que le permitió acercarse a las placas impresionadas. Durante muchos años cumplió las faenas propias de los aprendices que progresivamente adquirían experiencia técnica. En los talleres de Tregón, otros estudios populares y casas de suministros fotográficos, como Casa Manero fue aprendiendo los rudimentos de la técnica, como una de las modalidades más destacadas de la época, como es la ampliación. Como auxiliar se dedico durante meses a tareas formativas como el barrido del estudio, el lavado del laboratorio o el cuidado y limpieza de los frascos de hiposulfito y nitrato de plata. Finalmente, comenzó a hacerse cargo del revelado de las placas de cristal, a guillotinar y a pegar las copias. Al tercer año, ya se había ganado la confianza de sus maestros para realizar actividades más nobles, como enfocar las cámaras de la galería, manejar los obturadores y abrir y cerrar los chasis. Al siguiente año fue capaza de realizar por si solo todas las funciones del estudio, incluido la de ampliar y colorear los retratos.

Poco a poco se aplicó en el ejercicio de la fotografía ambulante por las calles de la ciudad, que le harán crear una ilusoria “claustrofobia” para el estudio (aunque siempre de forma responsable ya que nunca lo abandonara) y que enfocara su dedicación en su carrera fotográfica. En 1910, contrae matrimonio con Rosa de Ureña Fontestad una valenciana originaria de Alboraya, que siempre le ayudara siempre en todo lo que pueda, en especial cuando su marido se encontraba realizando los viajes por los distintos pueblos, tanto albaceteños como valencianos, reflejando ese lado de reportero que encuentra en la calle su medio natural de inspiración. Ella se encargaría del estudio en sus ausencias. En 1915, abre y establece su primera y modesta galería llamada Ampliaciones fotográficas Luis Escobar con las cámaras, forillos, trípodes y ampliadoras de segunda mano procedentes de desguaces fotográficos valencianos, para los que había trabajado.

A su regreso a Albacete (posiblemente por el ascenso de su padre como conserje en el Matadero Municipal), el viejo retratismo de galería, decaía, debido al abaratamiento de los precios propiciado por la creciente democratización de la práctica fotográfica. Las actividades de Albacete -como el resto de España- más destacable en estos momentos era la agricultura, el pequeño comercio y a faenas menestrales y artesanales. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se empieza a industrializar, como demuestra la creación de distintas fábricas de harinas. Esto será reflejado en las fotografías de Escobar. Con la Guerra Civil, escobar realizó muchos trabajos para periódicos de índole republicana y se encargo de “cazar” con su fiel cámara Hermerman las distintas posturas y desgracias que el conflicto bélico trajo consigo. Fue el momento que menos tiempo estuvo en los caminos debido a que debía cubrir las necesidades de su familia, tan difícil de lograr en estos tiempos. En este desesperado propósito llegó a aceptar todo tipo de encargos, incluidos el de utilizar sus fotografías en tareas de identificación por parte de las autoridades judiciales. Esto se volvió en su contra y lo acabaron encarcelando por su dedicación profesional. Su familia destruyó miles de negativos comprometedores para proteger a miles de personas que aparecían en ellas. En sus años de cárcel su hijo Luis Escobar Ureña, se encargó del estudio de su padre. Él salió de la cárcel llegó a retratar a los que les encarceló. En 1953 se retiró de la fotografía dejando a su hijo el negocio y en 1963, muere por una parálisis cerebral en Hermanos Villar, pero siempre recordado por la gente de su territorio, como un hombre humilde, familiar, querido, cercano y honrado. Sus fotografías hoy día nos despiertas diversas emociones.

 

Fuentes:
http://www.albafoto.es/luis-escobar/
https://previa.uclm.es/ceclm/escobar/escobarguada/sintesis.htm LUIS ESCOBAR Fotógrafo de un pueblo. Síntesis de la exposición. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha. Universidad de Castilla-La Mancha.
http://www.cadadiaunfotografo.com/2013/05/luis-escobar.html Cada día un fotografo.
LÓPEZ MONDÉJAR, Publio, Luis Escobar: Fotógrafo de un pueblo. Barcelona, Lunwerg, 2002.

Joaquín Araujo Ruano

Por Elena Ortega Lucas

Joaquín Araujo Ruano fue un conocido pintor, grabador, e ilustrador de la segunda mitad del S. XVIII. Nació en Ciudad Real en 1851, y falleció en Madrid en 1894 a la corta edad de 43 años. En su etapa adolescente, este pintor comenzó sus estudios en la escuela Superior de Pintura y Escultura de Madrid, teniendo como maestro y referente al famoso retratista e ilustrador de la época Ignacio Suarez Llanos. Al igual que el resto de sus compañeros, Araujo frecuentó el Museo del Prado dónde fue presentado en 1867 por el escultor José Gagrega, y se inició en el oficio de copista. Desde este año hasta su temprana muerte se dedicó a copiar obras de Velázquez, Goya, o incluso Tiziano.

En 1872 realizó un viaje a Paris dónde siguió completando su formación, y pudo conocer a pintores como León Bonnat. Además se vio también muy influido por la estética de Mariano Fortunity, maestro de referencia para los jóvenes españoles.

Posteriormente también viajó a Roma, y allí entabló una estrecha amistad con James Whistler, y al igual que él, Araujo comenzó a especializarse en la técnica del aguafuerte, lo cual le permitió colaborar con revistas como “The Graphic” o “La ilustración española y americana”.

Fuente: www.wikipedia.es

En cuanto a su pintura, se va a caracterizar en general por una pincelada precisa, el detallismo, y el rico colorido. Además, van a predominar las obras de escenas costumbristas, ambientadas generalmente en ciudades españolas como Madrid, Sevilla, Salamanca o Santiago de Compostela, a las cuales realizó numerosos viajes. Esta temática la podemos ver reflejada en gran parte de su obra, destacando el cuadro Aduaneros carlistas, que va a ser una de las obras más famosas de este pintor, obteniendo la 3º medalla en la exposición Nacional de 1881.

De cada una de estas ciudades el pintor quiso representar aspectos significativos, y así en Toledo destaca la obra de Las Manolas, mujeres cubiertas por una mantilla y con una cesta en su regazo; en Madrid realizó La cantante en las calles de Madrid, o Las Lavanderas. En su viaje a Salamanca se dedicó a la confección de dibujos en los que se representaba una costumbre propia de la zona, La caza del lobo. De Sevilla también representó algunas costumbres destacadas, como la celebración de la Feria. Por último, su viaje por la zona Norte (Vigo, Santiago de Compostela, Astorga…) le lleva a la realización de obras como Mariscadora, o Las Vendedoras de langostas. A su muerte, Joaquín Araujo fue retratado por uno de sus discípulos, Manuel Poy Dalmau, y la obra fue colocada en el Museo del Prado en homenaje al pintor manchego.

Fuente:

Museo del Prado: https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/araujo-y-ruano-joaquin/c8ca8993-b72a-408c-a5b1-8d5572034eee

Gabriel García Maroto

Por Nieves Campillo Serrano

Este singular personaje, carismático, prolífico y polifacético artista, nos abre las puertas a un bagaje artístico bastante desconocido en La Mancha y en España, consolidado en la época de las vanguardias anterior a la Guerra Civil Española (1936-1939). Pintor, ilustrador, crítico de arte, escritor, poeta, impresor, editor, educador y fotógrafo, Gabriel García Maroto nace en La Solana (Ciudad Real) en 1889, y muere en Temixco (México) en 1969. Su vocación artística comenzó con la pintura, equiparable a su pasión por las letras, desarrollando ambas facetas simultáneamente a lo largo de su vida.

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Fuente: www.wikipedia.es

Alumno aventajado del paisajista Ángel Andrade, con él comienza a formarse en las artes plásticas en 1907, en Ciudad Real, tras años de duro trabajo agrícola en La Solana debido a su modesto origen. En 1909 aprueba el ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, después de dos intentos fallidos anteriores. En 1910 expone en la primera edición de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, ganando el premio que le permitió viajar a Italia, Holanda, Bélgica y Francia. Su primera obra escrita que aparece en Madrid en 1911, Del Jardín del Arte. Joyas esmaltadas por el pintor Gabriel García Maroto en el año de MCMXI, es el resultado de este viaje; en ella se vislumbra ya al inagotable artista y escritor que presentamos. Desarrolló una importantísima carrera como literato, editor e impresor, ganándose un puesto en la Generación del 27 y relacionándose intensamente con sus integrantes. Tras su interesante relación profesional con Juan Ramón Jiménez, montó su propia imprenta en 1921, que duró hasta 1927, cuando marcha a México. En ella se imprimió la revista Índice de J.R. Jiménez, el Libro de Poemas de Lorca, etc. Su amistad con el granadino fue especial, de tal manera que García Maroto costeó su primer libro, el mencionado Libro de Poemas, que sigue siendo objeto de controversia porque no sabemos hasta qué punto tuvo cabida la pluma de García Maroto en las “palabras de Justificación” que abren el volumen, así como la colocación de los poemas.

La obra escrita de Maroto está formada por una inmensidad de ensayos, libros de poesía, textos de teoría, de arte, de crítica artística, cuadernos de dibujos… y cientos de artículos para revistas europeas y americanas de primera plana entre las nuevas tendencias artísticas del momento. El mismo año que abre su Imprenta, Maroto organiza la primera Exposición de Pinturas, (con la colaboración de otros artistas, entre ellos el uruguayo Rafael Barradas de quien recibiría gran influencia), germen de lo que será el impresionante trabajo realizado para el montaje de la Primera Exposición de Artistas Ibéricos en el Madrid de 1925, donde ya destacó el joven Dalí y hubo reconocimientos para otros artistas.

En 1926 tuvo lugar en Madrid la Exposición de la Joven Pintura Mexicana, pintura popular mexicana que impactó notablemente en nuestro artista como veremos más adelante; un arte genuino, en movimiento, donde se captaba la luz y las formas de una manera especial. En 1927 pone en marcha dos editoriales. Por una parte, crea la Editorial Biblioteca de Acción, cuyos libros salían de su imprenta; por otro lado, funda Ediciones Biblos en colaboración con traductores del momento, donde él sería el principal ilustrador. En esta editorial publica dos de sus más importantes libros: 65 dibujos, grabados y pinturas, una recopilación de su propia obra, y Nueva España 1930, una utopía de cómo sería el país con la república, una relación del Arte y el Estado que incorpora casi cien grabados.

En 1928 viaja a América. Pasa por Nueva York. Luego marcha a Cuba en 1930, donde expondrá pinturas próximas al art decó, fundará en distintos lugares varias escuelas inspiradas en las mexicanas al aire libre, colaborará con revistas progresistas de La Habana, luego otra exposición de pinturas, para terminar con un álbum de xilografías Cuba, 20 grabados en madera. En 1932 se instala en México, probablemente invitado por Ramos Martínez, donde conoce de primera mano y colabora en las Escuelas de Pintura al Aire Libre, además de realizar un fresco para la Escuela Giner de los Ríos. Vuelve a España en 1934 y funda “Imagen, la Casa-Escuela del Sordomudo” (dos de sus tres hijos tenían esta discapacidad y su esposa acaba de fallecer), y para ella crea simultáneamente otra editorial, “Biblioteca Imagen”. Paralelamente se va implicando cada vez más en la política cultural de la República Española (reforma de Exposiciones Nacionales, remodelación y más adelante dirección de la Escuela de Bellas Artes). Al comenzar la Guerra Civil, está totalmente integrado en política cultural de su tiempo, formando parte (puede que llevara las riendas) de la Alianza de Artistas Antifascistas, lo que le valió el exilio en 1939.

Se instala definitivamente en México con su nueva esposa y sus dos hijos menores (el mayor llegará en el 47). Aquí continúa con su tarea pedagógica. Edita dos revistas, publica libros sobre la situación española, vuelve a crear una editorial y una imprenta, edita también libros sobre México, donde se ha integrado plenamente, política y artísticamente, conociendo a fondo las vanguardias mexicanas. Muestras, exposiciones, docencia, literatura, dibujos, pero sobre todo, la enseñanza a sordomudos, ocuparán el resto de la vida de este incansable trabajador, del que día a día vamos descubriendo nuevos datos, un artista con un papel fundamental en las vanguardias españolas que debemos conocer. En cuanto a sus representaciones pictóricas, demuestra la misma habilidad y diversidad que con los temas literarios respecto a las técnicas utilizadas. Óleo, guache, temple, acuarela, sobre papel, sobre cartulina, sobre lienzo, en cuaderno… Un maestro que no debemos olvidar.

Fuentes: http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/ARTREVISTAS/cem/CEM219Brihuega.pdf consultada el 25/02/18.
http://digital.csic.es/bitstream/10261/75498/1/Garci%CC%81aMaroto_DBE22_RAH-2011.pdf, consultada el 25/02/18
archivoespañoldearte.revistas.csic.es/index.php/aea/article/download/777/792 (Vol. 72, No 287, 1999), consultada el 25/02/18.
https://negritasycursivas.wordpress.com/2017/02/17/el-trazo-del-impresor-y-editor-gabriel-garcia-maroto/, consultada el 25/02/18

Juan Sánchez Cotán

Por Alicia Fernández Muñiz

Juan Sánchez Cotán nació en Orgaz, Toledo, en 1560, y murió en Granada en 1627, a la edad de 67 años, el mismo día de aniversario de su profesión en la orden en la que ingresará en 1603 y de la festividad de la Natividad de la Virgen. Vivió y trabajo en la parroquia de su pueblo, hasta 1603, a la edad de 43 años, que abandonó Toledo para poder ingresar como hermano lego de la orden religiosa de la Cartuja, una de las más estrictas, con sede en Granada, donde murió. En este mismo año firmó su testamento e inventario, esto lo sabemos por documentos detallados sobre su vida y obras que él mismo redactó. En 1604 profesó como hermano lego en la cartuja de Granada.

Fue discípulo de Blas de Prado, además, tuvo influencia de otros artistas como Luca Cambiaso o Juan Fernández Navarrete, ambos artistas que trabajaron en El Escorial. En cuanto a su vida personal, parte de su familia residía en Orgaz; su hermano, Alonso Sánchez Cotán, quien era escultor, junto a sus dos hijos, quienes eran Alonso, escultor y ensamblador; y Damián, dorador y estofador. En 1610, cuando residía en la cartuja El Paular de Segovia, junto a su sobrino Alonso, recibió un encargo para pintar el retablo de la iglesia parroquial de San Pablo de los Montes de Toledo.

Al volver a Granada recibió unos encargos para la propia cartuja de Granada para que hiciese distintos episodios sobre esta orden; fue muy valorado tanto por sus pinturas, como por su actitud práctica, participando en el mantenimiento del convento. Realizó una serie de obras de carácter religioso, paisajístico, retratos, etc.; unas setenta pinturas, la mitad religiosas, once retratos y nueve bodegones; pero lo que más destaca son sus bodegones.

 

Bodegón de caza, hortalizas y frutas
Fuente: www.museodelprado.es

 

En cuanto a la situación económica de este artista fue buena, no tuvo deudas, se podía permitir prestar dinero y en el testamento hizo un reparto de dinero para sus familiares. A alguien a quien solía prestar dinero era al propio Greco, puesto que se conocían. Sánchez Cotán tenía un gran interés por las distintas artes, como la música y la literatura.

 

Fuentes:

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/sanchez-cotan-juan/b4e2837a-0047-4f4d-b1d5-6a00ede219e9

NEGREGO, F. (coord.) CRUZ DE CARLOS VENORA, M.: Historias e iconos: Fray Juan Sánchez Cotán y la cultura martirial de la Europa Moderna. Universidad Autónoma de Madrid, 2010.

 

 

Luis Tristán

Por Nieves Campillo Serrano

Luis Rodríguez de Escamilla nace en Toledo hacia 1585. Es uno de los mayores representantes de la escuela toledana de principios del siglo XVII, con un estilo muy peculiar y original. La primera documentación sobre su persona data de 1603, cuando trabaja en el taller de El Greco como aprendiz. Allí conocerá al hijo del maestro, Jorge Manuel Theotocópuli, con el que establecerá una profunda amistad. En 1606 ha cambiado su apellido por el de Tristán. Viajó a Italia, aunque hay mucha controversia con respecto a la fecha. Algunos autores han afirmado que lo hizo en 1606 junto a Ribera. Sin embargo, una Crucifixión de Tristán fechada y firmada en 1609, pintada al estilo de su maestro, lo sitúa todavía en Toledo en esa fecha, lo que nos permite indicar casi con certeza que Tristán viajó a Italia entre 1610 y octubre de 1611, fecha ésta en la que se documenta el contrato de alquiler de una casa en Toledo y la realización de obras con tendencias muy distintas a la mencionada. Por tanto, la actividad profesional de Tristán comenzaría en la ciudad imperial hacia 1612 con el Retrato del Cardenal Niño de Guevara, donde muestra ya sus aptitudes con el claroscuro, aprendido sin duda en Italia, donde conocería los cuadros del célebre Caravaggio y coincidiría con José de Ribera, el Españoleto, posiblemente en Nápoles.

A raíz del viaje por la península itálica, su estilo se vuelve muy heterogéneo, a veces contradictorio. Durante toda su vida mantendrá algunos rasgos de El Greco, como el canon alargado en rostros y la inestabilidad de las figuras. A la impronta de su maestro habría que añadir una huella naturalista que vemos en muchas de sus obras, y que habría aprendido en Italia, donde las representaciones de Caravaggio estaban en boga en las fechas de su viaje. Se deja notar en su pintura la influencia de Giovanni Baglione y Giuseppe Vermiglio (según Pérez Velarde, conservador del Museo del Greco), ambos seguidores del naturalismo caravaggista. Ciertos elementos comienzan a ser recurrentes en su obra, como los plegados de las telas que consigue con el juego de luces y sombras, la típica cortina barroca; también introduce bodegones de papel secundario. Por lo tanto, podemos observar que su extensa obra abarca distintos estilos y un toque muy personal, es decir, no es una evolución como tal, sino que fue un autor permeable a las innovaciones italianas y, dependiendo de los gustos de sus mecenas, pintaría en uno u otro estilo, intentando matizar el manierismo ya caduco y pasado de moda.

Las imágenes de Tristán se encuadran principalmente en la temática religiosa y retratística, en la ciudad de Toledo y en su entorno provincial. Desde su vuelta de Italia, obtuvo muchos encargos y no dejó de trabajar hasta su muerte, acaecida en 1624, una vida corta para tan gran legado. No fue un genio de renombre ni de gran capacidad creadora, sin embargo, sí fue uno de los más sobresalientes del Toledo del siglo XVII, con un estilo muy personal y unos retratos de marcado realismo que lo hacen inconfundible.

Entre su numerosa obra religiosa, debemos destacar los retablos, dos de ellos pueden verse aún en sus lugares originarios para los que fueron realizados: La Vida de Cristo, en la parroquia de San Antonio Abad de Yepes, y Cristo y la Virgen en el convento de Santa Clara de Toledo. En obras como Virgen de la Misericordia, San José, San Jerónimo, Trinidad, etc., podemos apreciar las similitudes que provienen del manierismo de El Greco. En otras como La Última Cena (donde introduce el bodegón) o la Adoración de los Magos, no hay rastro de su instructor, sino un incipiente barroco con luminoso colorido influencia de la escuela veneciana. Son ejemplos de la diversidad estilística de nuestro artista.

Santa Mónica
Fuente: www.museodelprado.es

En cuanto a los retratos, cabe destacar el gran realismo de la mayoría de ellos. Como ejemplos, Retrato de un Anciano, Retrato de carmelita, El Calabrés o El Cardenal Sandoval, entre otros muchos. Mención especial merece el Retrato de Santa Mónica, perteneciente al retablo de Yepes, imagen de gran intensidad psicológica, donde podemos apreciar además, los rasgos físicos de la santa, las huellas que la vida ha dejado en su rostro, en sus manos, el tratamiento de los blancos del hábito, el contraste luminoso que acentúa su calidad escultórica… Quizás sea éste su retrato más perfecto.

Y para terminar, no podemos dejar de hablar del que probablemente sea su trabajo más importante, el Retablo de Yepes mencionado arriba, ubicado en el altar mayor de la colegiata de San Benito Abad, fechado en 1616, formado por seis grandes lienzos con escenas de la vida de Jesús y ocho pequeños con medias figuras de santos. Tras la Guerra Civil Española, varias esculturas del retablo quedaron destruidas, y algunos lienzos de Tristán quedaron algo desgarrados. Estos lienzos se repararon en el Museo del Prado y se devolvieron a su lugar de origen en 1942, todos excepto dos: Santa Mónica y la Magdalena, que quedaron en poder del museo, el cual encargó dos copias a Federico Avrial para ser colocadas en su lugar del retablo de Yepes.

 

Fuentes:

https://www.museodelprado.es/aprende/enciclopedia/voz/tristan-luis/60097291-980e-4fc3- a5f5-1e74a1fe27ca, consultada el 11/02/18.

https://revistas.uam.es/anuario/article/viewFile/2571/2727, consultada el 11/02/18.

https://elpais.com/diario/2001/10/07/cultura/1002405604_850215.html, consultada el 11/02/18.

http://cuadernodesofonisba.blogspot.com.es/2014/05/luys-tristan-la-sombra-del-greco.html, consultada el 11/02/18.

Luis de Carvajal

Por Elena Zarca González

Luis de Carvajal (Toledo 1556-1607).

La destacada trascendencia artística de El Greco genera que numerosos pintores de su mismo entorno y época, sean omitidos a pesar de su prestigioso talento. Luis de Carvajal fue uno de los pintores españoles más relevantes de la escuela toledana de la segunda mitad del siglo XVI. Nacido en Toledo en 1556, empezó como discípulo del pintor Juan Villoldo y acabó su formación en la academia de San Lucas (Italia), para regresar a España en 1577 con un destacado nivel pictórico. Tras su regreso realizó numerosos encargos al instalarse de nuevo en su ciudad natal, pues en 1578 elaboró el retrato de El Arzobispo Bartolomé de Carranza para ser colocado en la sala capitular de la catedral de Toledo. Al año siguiente, Felipe II, le encargó varias obras destinadas al Monasterio de El Escorial. Probablemente fue recomendado al rey por su hermano Juan Bautista Monegro, quien trabajó en el monasterio desde 1572. Para ello realizó diez lienzos de parejas de santos para los altares de la basílica escurialense y dos trípticos para las estancias del claustro de Los Evangelistas.

Su talento fue rápidamente acuñado por la corte, lo que lo lleva a Madrid a partir de 1583, tras ser nombrado pintor del rey para realizar encargos en la capital a la vez que recibe trabajos de Toledo, pues preservaría dicho cargo tras la muerte de Felipe II y posteriormente, bajo el reinado de Felipe III.

En 1591 empieza el retablo mayor de la Concepción Francisca de Toledo. Años después en 1597 pinta una de sus obras más emblemáticas: La magdalena penitente, que actualmente la podemos encontrar en el Museo de Santa Cruz, Toledo. En 1600 concluyó el retablo de los Mínimos de Toledo, y fue contratado dos años después para hacer el retablo de la capilla mayor en la iglesia de San Pablo de Madrid. Hacia 1603 termina las diversas partes de un retablo para la iglesia de Santa María de Ocaña; a partir de este momento varios lienzos se destinarían al monasterio de los agustinos de Madrigal (Ávila) y dos pinturas para el retablo del monasterio de San Felipe de Madrid. Hacia su muerte, el artista toledano colaboró en los frescos del palacio de El Pardo.

Magdalena penitente
Fuente: www.museodelprado.es

La profunda personalidad artística del pintor, se observa en su tendencia a realizar figuras compactas y con modelado prieto. Probablemente, su estilo fue fruto de la influencia de su hermano, escultor y arquitecto. En la basílica escurialense podemos distinguir unas figuras austeras y rigurosas. Su estilo otorga elegancia y delicadeza para las figuras femeninas en las que destacan los contornos como legado de Juan de Borgoña, huella intachable de la escuela Toledana.

Su estancia en Italia se manifiesta en las formas manieristas que aparecen en El Escorial, con Jacopo Bassano y Tiziano, de las que Luis de Carvajal procede a realizar múltiples copias.

Hacia su etapa final, evolucionará paulatinamente desvinculándose del manierismo para acoger un estilo más naturalista. A través de luces y sombras, pinceladas más sueltas y un tratamiento más delicado de las figuras, llevará a establecer las pautas dignas para dar paso al barroco.

 

FUENTE:

Museo del Prado:

https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/carvajal-luis-de/6e286d03-5b29-4d8f-b58e-0d57c7d7a61c?searchMeta=luis%20de%20carvajal (27/02/2018 18:42)