Amalia Avia

Por Carmen Teresa Majan Sesmero

Amalia Avia nació el 23 de abril de 1930 en un pueblo de Toledo: Santa Cruz de la Zarza. Seis años más tarde falleció su padre al comienzo de la Guerra Civil mientras ella vivía su infancia a caballo entre Madrid y su localidad natal. En 1950 comenzó su carrera artística como pintora realista en el estudio de Eduardo Peña en Madrid. Esta ciudad es la que le inspiró y de la que copió sus calles. Es allí y entonces cuando comenzó a relacionarse con sus compañeros de generación y forjó grandes amistades como Antonio López, María Moreno, Isabel Quintanilla y Lucio Muñoz, con el que se casó en 1960.

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Fuente: www.wikipedia.es

Su primera exposición tuvo lugar en el año 1959 en la Galería Fernando Fe y cinco años más tarde pasó a formar parte de las Galerías Juana Mordó y después de la Galería Biosca. En 1978 se le concedió el premio Goya de la Villa de Madrid. Un año más tarde expuso en la FIAC de París y en 1985 participó en la Bienal de Basilea. En la Casa de las Alhajas de Madrid se organizó en 1992 una exposición llamada “Otra Realidad: compañeros en Madrid” donde se recogía la obra de la generación de artistas que surgieron alrededor de la Escuela de Bellas Artes de San Fernando. A partir de 1993 participó en numerosas exposiciones en torno al realismo pictórico español vinculándose a la Galería Juan Gris de Madrid. En 1997 recibió la Medalla del Mérito Artístico del Ayuntamiento de Madrid teniendo como telón de fondo una retrospectiva de su carrera.

En 2001 ingresó en la Real Academia de Bellas Artes de Toledo y publicó sus memorias tres años más tarde: “De puertas adentro”. Este libro da testimonio de una vida llena de contrastes, marcada por la Guerra Civil en su infancia y por su etapa más feliz cuando se encontraba en Madrid. Recibió la Medalla del Mérito de Castilla La Mancha en 2007 y en su pueblo natal se inauguró el Centro Cultural Amalia Avia en 2008. Falleció el 30 de marzo de 2011 a los 80 años de edad.

Su obra fue siempre realista; al principio las figuras humanas atrajeron su atención pero poco a poco desaparecieron dejando espacio a calles, edificios, fachadas, comercios, garajes, bodegones, interiores domésticos… Algunos de ellos viejos y desconchados; lugares donde, el paso del tiempo y del hombre, deja sus huellas. Además le gustaba realizar sus obras a partir de fotografías, a diferencia de sus coetáneos que preferían copiar del natural. Amalia publicó en 2004 sus memorias con las que se reveló como una excelente escritora. En ellas se intuye una especial sensibilidad, forjada por todas las experiencias y grandes contrastes que tuvo a lo largo de su vida: la Guerra Civil, los vaivenes de la postguerra, las estancias compartidas entre Madrid y su pueblo en su infancia… Gracias a todos estos sucesos, Amalia formó su personalidad que se plasmó en sus obras. Diversos escritores y expertos en arte han escrito sobre la obra de Amalia Avia, una de las mayores representantes del realismo en España. Algunos de ellos son Francisco Umbral, Camilo José Cela, Francisco Nieva, Francisco Calvo Serraller y Juan Manuel Bonet.

Amalia Avia desarrolló una visión íntima y personal del paisaje urbano y de los interiores domésticos; logró formar parte de la historia del arte español del siglo XX, brilló con luz propia y nos dejó una visión de la vida española durante una época de grandes transformaciones y diversas tragedias.

Fuentes:

“Amalia Avia, pintora de todo lo que rodea al hombre”. Edición Digital de El País del día 31 de marzo de 2011. https://elpais.com/diario/2011/03/31/necrologicas/1301522402_850215.html. Consultado el 13 de abril de 2018.

Avia, A. (2004): “De puertas adentro: memorias”. Editorial Taurus, Memorias y biografías. Madrid.

“La pintora realista española Amalia Avia muere”. Edición Digital de ABC del día 30 de marzo de 2011. https://web.archive.org/web/20120113161539/http://www.abc.es/agencias/noticia.asp?noticia =755917. Consultado el 3 de abril de 2018.

 

Lucio y Amalia. Disponible en: http://www.lucioyamalia.com. Consultado el 2 de abril de 2018.

Fernando Zóbel

Por Alicia Fernández Muñiz

Fernando Zóbel nació en 1924 en Manila, Filipinas, muere en Roma, Italia, en el año 1984. Obtuvo la nacionalidad española ya que residió en España gran parte de su vida y dejó grandes huellas artísticas, como será el Museo de Arte Abstracto de Cuenca. Se formó académicamente en la rama de humanidades, estudió Filosofía y Letras en la Universidad de Harvard, EE. UU.; al acabar, empezó a trabajar en la biblioteca de esta misma institución. En su periodo de residencia en EE. UU. conoció el arte abstracto, en especial la obra del artista Rothko, quien le inicia en este estilo para dedicarse a la abstracción pictórica plenamente; se inspira en el espacialismo de este artista.

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Fuente: www.wikipedia.es

La obra de Zóbel renueva la pintura española de los años cincuenta, siendo influencia para artistas como Saura, Millares, Canogar y Feito.

En 1960, mientras reside en España, llega el auge de su carrera. Establece sus cuadros con espacio difuminado, pero estructurándolo en un informalismo e inconcreción suaves, la gama cromática que utiliza para sus cuadros son tonos grisáceos, blanquecinos, rosáceos y con una luz vaporosa. También introduce detalles geométricos o líneas de distintos colores, como pueden ser negras. A lo largo de toda su vida participó en 150 exposiciones colectivas, y más de 40 personales. Fue uno de los artistas plásticos más polifacéticos de los setenta, mezcla su trabajo plástico con el intelectual. Además, también tenía un gran interés por la fotografía.

El Grupo de Cuenca está formado por los grandes artistas españoles del abstraccionismo, del cual forma parte Fernando Zóbel; este grupo funda del Museo de Arte Abstracto de Cuenca (1966), al que Zóbel aportó su propia colección de cuadros. Tiene el reconocimiento de Hijo adoptivo de Cuenca.

Algunas de sus obras son Malagón, 1961; Almanzor II, 1964; El Júcar X, 1971; La Vista X, 1974; La Presa, 1978; El Patio III (calle Vírgenes), 1980.

Fuentes:
GÚZMAN SIMÓN, F., Las Nuevas Formas de Atención en la Cultura Española de la Transición, el Ejemplo de la Revista Sevillana SEPARATA, (1978-1981). Universidad de Huelva, 2010.
PRECKLER, A. M., Historia del Arte Universal de los Siglos XIX y XX. Tomo II. Editorial Complutense, S. A., Madrid. 2003. Págs.: 329-330.

José María Cruz Novillo

Por David García Rincón

José María Cruz Novillo fue un escultor, grabador, pintor y diseñador español nacido en Cuenca en el año 1936. Este gran artista castellano manchego se inició en el arte de la pintura en el año 1950 con un éxito que llegaría al trasladarse a la capital, Madrid, en 1958 tras abandonar sus estudios en derecho, entra en publicidad Clarín. En 1951 comienza a participar en grandes proyectos como es el SEDI (Sociedad de estudios del diseño industrial). En 1965 siendo directo general de la empresa de Clarín, la abandona y es entonces cuando crea una propia llamada CON. 4 años más tarde funda el estudio de diseño donde posteriormente realizará grandes obras que tendrán una gran repercusión en el futuro a través de las representaciones de grandes logos que todos recordamos. No solo es la cantidad de logos que ha realizado lo que le destaca, sino otra gran obra como el diseño del actual instituto nacional de estadística español o a lo que él denomina con el nombre de” diafragma decafónico de Dígitos”. Sobre este diseño Cruz novillo diseña el instituto utilizando el contraste en toda su obra, pero el más chocante se trata en cuanto su entorno por ser una imagen muy sencilla, es así como destaca frente a la diversidad. Es una obra colorista con números del 001 al 058, unos colores que equivalen a 58 datos estadísticos en el año 2007. La fachada está realizada con un material especial, con vidrio exterior encolado.

 Además, otro de los aspectos arquitectónicos a destacar es la gran marquesina de 15 metros de vuelo que está proyecta para rematar el edificio que protege un jardín a más de 30 metros de altura para la zona de más importancia. De esta forma, la marquesina es el elemento que envuelve toda la propuesta y se vuelca hacia la Castellana reclamando su singularidad urbana.

Por otro lado, y aparte de modelar y diseñar edificios Cruz Novillos es reconocido y famoso por la creación de diversos logotipos. Una de las cosas que más caracterizan a las obras de este gran autor es la sencillez geométrica de sus diseños con figuras cuadradas, circulares o semicirculares, a veces llenas de un cierto abstractito que llevan a los diferentes usuarios a recordar estos logos como por ejemplo el caso de correos. Diseñado por este autor en a finales de 1977 antes de diferentes colores como eran las letras en rojo ya que el mismo decía en una entrevista que no había nadie mejor que los organismos públicos para representar los colores de la bandera.

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Fuente: http://www.brandemia.org

Otros ejemplos de Logos realizados por el artista conquense a lo largo de su vida como han sido el logo de el periódico el mundo, el logo de la copo, del partido socialista español, el de la comunidad de Madrid y el de la policía nacional. Básicamente caracterizado por figuras geométricas, con un simbolismo lleno de marketing para ayudar a las personas asociar esos contenidos con los logos.

 

FUENTES:
http://eprints.ucm.es/1691/1/T17923.pdf
https://elpais.com/cultura/2018/04/19/actualidad/1524146669_308385.html
https://www.technal.com/es/es/profesional/Descripcion-referencias/Obras-Institucionales/Sede-central-del-Instituto-Nacional-de-Estadistica-Madrid/

 

Victorio Macho

Por Elena Ortega Lucas.

Nacido en Palencia en 1887, Victorio Macho fue un destacado escultor español del S.XX, precursor de la escultura española contemporánea. Ya desde pequeño, el palentino comenzará a desarrollar su vocación como escultor tras ver las obras de Alonso Berruguete, quién influirá en él como máximo referente.

Así pues en 1903 consigue ingresar en la Escuela de Bellas Artes de San Fernando de Madrid, becado por la Diputación Provincial de Palencia. Pronto empezó a destacar gracias a obras como El Autorretrato a los diecisiete años (1904), y poco a poco se fue ganando el apodo de “el Selvático”, debido a su rebeldía ante las normas académicas.

A pesar de cultivar un estilo realista y clasicista, Victorio es considerado como uno de los renovadores de la escultura moderna española, gracias en parte a la fuerte influencia del estilo cubista, que siempre estará presente en la mayoría de sus obras, y al conocimiento del arte europeo.

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Fuente: http://ciudaddelastresculturastoledo.blogspot.com

Durante los años 20 y 30 realizará algunas sus obras más destacadas, cómo la estatua yacente de su Hermano Marcelo (1924), cargada de un gran realismo y simplicidad. Con un aire más vanguardista, en 1926 realiza la Fuente de Cajal, una fuente dedicada a Ramón y Cajal, ubicada en el Parque del Retiro de Madrid, en esta obra podemos ver como las líneas ondulantes de los pliegues de las figuras rompen con el plano cubista que las rodea. Ya en 1930 realizará el Busto de Unamuno, hecho en bronce y piedra, modelado con una gran precisión geométrica.

Finalmente en 1931, Victorio levantó la que será su obra más representativa, El monumento al Sagrado Corazón de Jesús, el segundo más grande del mundo después del de Rio de Janeiro. Más conocido como el Cristo de Otero, que preside su ciudad natal, Palencia. De grandes dimensiones este Cristo se ubica en uno de los cerros de la ciudad, y se muestra con actitud de bendecir, lo cual lo corona como uno de los monumentos más emblemáticos de la ciudad.

Con el estallido de la Guerra Civil, Victorio se ve obligado a exiliarse a Valencia, y posteriormente a abandonar el país a París, Rusia, y finalmente a Latinoamérica dónde residió durante 13 años. Durante esta etapa siguió trabajando en obras como el sepulcro a los Bolívar, situado en la Catedral de Caracas.

Debido a la nostalgia por volver a su país de origen, en 1952 el escultor palentino decide regresar a España, y pone rumbo a Toledo, dónde establece su residencia definitiva en Roca Torpeya. Allí comienza la formación de una casa museo en la que aglutina obras realizadas tanto en España como en América.

El 13 de julio de 1966, Victorio Macho fallece en su casa a causa de una enfermedad pulmonar, y según su voluntad es enterrado en Palencia a los pies de su Cristo del Otero. Tras su muerte cedió al pueblo español una parte muy importante de sus obras y su casa museo de Toledo, constituyendo la Fundación Victorio Macho, que se inaugurará como Museo en 1967.

 

Fuentes:
http://www.abc.es/espana/castilla-leon/abci-victorio-macho-clasicista-y-renovador-escultura-espanola-201701031244_noticia.html
https://elpais.com/diario/1988/01/09/cultura/568681212_850215.html
http://www.realfundaciontoledo.es/html/f_museo.htm

 

Luis Escobar

Por Lydia Moreno Carmona.

Los albores del siglo XX en nuestra nación se caracterizaron por un ambiente imbuido en el puro pesimismo, pues no se había superado todavía las pérdidas de las colonias hispanas del desastre de 1898. Esta situación provocó una inestabilidad social generando convulsiones civiles, un daño profundo en las estructuras económicas, y un replanteamiento de la Restauración canovista como evolución beneficiosa de la situación política española por parte de la sociedad. España era un país eminentemente agrario demostrado lo atrasado que se encontraba a diferencia de como estaban el resto de países modernizándose por los avances industriales, tecnológicos y científicos. En el campo educativo, más de un sesenta por ciento de los diecinueve millones de españoles eran analfabetos.

En la España fotográfica de principios de siglo XX, dominaba en esta rama artística, un tema que no reflejaba la situación de la época pues se buscaba una “belleza” muy alejada de la verdad. Este movimiento pictorialista que huía de la realidad de nuestro país, comenzaba a cobrar fuerza en un tiempo nefasto para él, pues en el resto de Europa y Estados Unidos los principales representantes ya escapaban de esta forma de capturar el mundo que los rodea. Aunque como siempre ocurre, existe varias personas que salen de la tendencia establecida, como fue el caso de Agrimiro León Escobar López, un fotógrafo que mostró la verdad a través de su lente de forma fortuita y que retrato todo tipo de personas, desde mendigos, a obispos.

Luis Escobar nació el 28 de junio de 1887 en Villagordo del Júcar, hijo de Francisco Escobar Alarcón y Francisca López Cebrián que acabarían emigrando a la capital provincial a finales del siglo decimonónico. Como muchos niños de su época, no pudo ir a la escuela por mucho tiempo, llegando a aprender solo las cuatro reglas. En 1903, movido por ciertas desgracias familiares, acabo en Valencia donde ingreso como voluntario durante más de cuatro en el Régimen de Alcántara. En la ciudad levantina, ejerció diferentes oficios desde cajista de imprenta hasta representante y vendedor de productos farmacéuticos. La fotografía apareció de manera casual en su vida al incorporarse como aprendiz en el Taller Fotográfico de Daniel Tregón, especializado en ampliaciones y reproducciones. En aquella época, los fotógrafos valencianos eran muy distinguidos en esta actividad destacando maestros como Valentín Pla y Vicente Gómez Novella a los que los miembros más acomodados de la ciudad, acudían.

Fondo Fotográfico Escobar

Fuente: http://ccta.jccm.es/dglab/FondosFotograficos?idFon=1

Muy distinto era el trabajo realizado del taller donde se encontraba Escobar que le permitió acercarse a las placas impresionadas. Durante muchos años cumplió las faenas propias de los aprendices que progresivamente adquirían experiencia técnica. En los talleres de Tregón, otros estudios populares y casas de suministros fotográficos, como Casa Manero fue aprendiendo los rudimentos de la técnica, como una de las modalidades más destacadas de la época, como es la ampliación. Como auxiliar se dedico durante meses a tareas formativas como el barrido del estudio, el lavado del laboratorio o el cuidado y limpieza de los frascos de hiposulfito y nitrato de plata. Finalmente, comenzó a hacerse cargo del revelado de las placas de cristal, a guillotinar y a pegar las copias. Al tercer año, ya se había ganado la confianza de sus maestros para realizar actividades más nobles, como enfocar las cámaras de la galería, manejar los obturadores y abrir y cerrar los chasis. Al siguiente año fue capaza de realizar por si solo todas las funciones del estudio, incluido la de ampliar y colorear los retratos.

Poco a poco se aplicó en el ejercicio de la fotografía ambulante por las calles de la ciudad, que le harán crear una ilusoria “claustrofobia” para el estudio (aunque siempre de forma responsable ya que nunca lo abandonara) y que enfocara su dedicación en su carrera fotográfica. En 1910, contrae matrimonio con Rosa de Ureña Fontestad una valenciana originaria de Alboraya, que siempre le ayudara siempre en todo lo que pueda, en especial cuando su marido se encontraba realizando los viajes por los distintos pueblos, tanto albaceteños como valencianos, reflejando ese lado de reportero que encuentra en la calle su medio natural de inspiración. Ella se encargaría del estudio en sus ausencias. En 1915, abre y establece su primera y modesta galería llamada Ampliaciones fotográficas Luis Escobar con las cámaras, forillos, trípodes y ampliadoras de segunda mano procedentes de desguaces fotográficos valencianos, para los que había trabajado.

A su regreso a Albacete (posiblemente por el ascenso de su padre como conserje en el Matadero Municipal), el viejo retratismo de galería, decaía, debido al abaratamiento de los precios propiciado por la creciente democratización de la práctica fotográfica. Las actividades de Albacete -como el resto de España- más destacable en estos momentos era la agricultura, el pequeño comercio y a faenas menestrales y artesanales. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se empieza a industrializar, como demuestra la creación de distintas fábricas de harinas. Esto será reflejado en las fotografías de Escobar. Con la Guerra Civil, escobar realizó muchos trabajos para periódicos de índole republicana y se encargo de “cazar” con su fiel cámara Hermerman las distintas posturas y desgracias que el conflicto bélico trajo consigo. Fue el momento que menos tiempo estuvo en los caminos debido a que debía cubrir las necesidades de su familia, tan difícil de lograr en estos tiempos. En este desesperado propósito llegó a aceptar todo tipo de encargos, incluidos el de utilizar sus fotografías en tareas de identificación por parte de las autoridades judiciales. Esto se volvió en su contra y lo acabaron encarcelando por su dedicación profesional. Su familia destruyó miles de negativos comprometedores para proteger a miles de personas que aparecían en ellas. En sus años de cárcel su hijo Luis Escobar Ureña, se encargó del estudio de su padre. Él salió de la cárcel llegó a retratar a los que les encarceló. En 1953 se retiró de la fotografía dejando a su hijo el negocio y en 1963, muere por una parálisis cerebral en Hermanos Villar, pero siempre recordado por la gente de su territorio, como un hombre humilde, familiar, querido, cercano y honrado. Sus fotografías hoy día nos despiertas diversas emociones.

 

Fuentes:
http://www.albafoto.es/luis-escobar/
https://previa.uclm.es/ceclm/escobar/escobarguada/sintesis.htm LUIS ESCOBAR Fotógrafo de un pueblo. Síntesis de la exposición. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha. Universidad de Castilla-La Mancha.
http://www.cadadiaunfotografo.com/2013/05/luis-escobar.html Cada día un fotografo.
LÓPEZ MONDÉJAR, Publio, Luis Escobar: Fotógrafo de un pueblo. Barcelona, Lunwerg, 2002.

Plaza de Zocodover en Toledo

Por Elena Zarca González

A los pies del Alcázar de Toledo se sitúa la plaza de Zocodover, centro neurálgico de la ciudad desde época medieval donde incluso se celebraban los autos de Fe de la Inquisición. Etimológicamente Zocodover procede del árabe cuyo significado es “mercado de bestias de carga” puesto que era el lugar donde se comerciaba con animales como caballos, yeguas, burros… A lo largo de la historia podemos observar diversas transformaciones donde la primera y más antigua reforma fue aprobada por Isabel de Castilla en 1502.

Debido a la necesidad de que el Alcázar de Toledo tuviese una plaza y que esta anteriormente era bastante estrecha se decidió ampliarla uniendo ambos espacios a través del levantamiento de un muro. Con la elevación de este muro se pretendía vencer el desnivel hasta el postigo de San Miguel y se disponen sus características de las que destacan los soportales. Sin embargo, teniendo en cuenta el nivel técnico de la época y el desnivel del Zocodover hasta la principal fachada del Alcázar, esta obra se singulariza por su dificultad constructiva.

En 1589 un incendio devastó parte de las caballerías de época islámica, lo que condujo a que en 1589 Felipe I ordenara la reforma de este espacio al Arquitecto Juan de Herrera, que intentó generar un espacio totalmente rectangular a pesar de la oposición del cabildo catedralicio de Toledo y la muerte del mismo arquitecto. Solo consiguieron construir varios edificios conocidos por los gremios que se ubicaban en ellos, como el de la Carpintería (en el Arco de la Sangre), el Peso Real (entre el Barrio del Rey y el Alcázar) y el de los Boteros.

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Fuente: https://toledodiario.es

La composición de la plaza continuó hasta el siglo XIX a pesar de hacerle frente a múltiples incendios. A partir de este momento, se fue olvidando este viejo perfil, donde además de presenciar el comercio y las caballerías, se celebraban corridas de toros. Se conserva sus características arquitectónicas como el ritmo proporcionado de los numerosos balcones en las fachadas y los austeros pilares de los soportales.

En 1854 se pretendió volver a las formas herrerianas para así crear un esquema rectangular a partir del arco de la sangre como elemento de referencia tal como dice el proyecto del arquitecto Santiago de Martín y Ruiz. Esta idea implicaba demoler múltiples propiedades y reformar los accesos.

Entre otros elementos que fueron modificados posteriormente encontramos el Arco de la Sangre, ya que esta zona había sufrido numerosos daños a causa de la guerra civil se reconstruyó hacia 1945. El nombre proviene de la capilla situada sobre el arco y el cual aguarda el Cristo de la Sangre. Anteriormente en la época medieval, era el acceso al Alficén, el espacio real. La puerta está formada por un arco de herradura, único rasgo árabe que se conserva de la plaza.

 

Fuentes:
www.artehistoria.com
www.leyendasdetoledo.com

Reconstrucción de la Catedral de Cuenca

Por Alberto Real González      

“Es verdaderamente importante tener presente que todo monumento artístico, sin excepción, es al mismo tiempo un monumento histórico, pues representa un determinado estadio de la evolución de las artes plásticas para el que, en sentido estricto, no se puede encontrar ninguna sustitución equivalente”. El texto anterior corresponde al libro de Aloïs Riegl. El culto moderno moderno a los monumentos (Viena, 1903, Edición española: Madrid, 1987).

En base a esta introducción, dedicaremos nuestra entrada a hablar sobre la reconstrucción de la catedral de Cuenca. Siendo un monumento interesantísimo que ha sido hasta hace pocos años mal apreciado, por no decir desconocido, en su significación arquitectónica e histórica a la vez. Constituye el único ejemplar español de arquitectura gótica en su escuela anglo-normanda, y sus elementos típicos ofrecen caracteres extraordinariamente dignos de consideración y estudio, por ser inconfundibles con sus similares de la misma época.

Fundada por Alfonso VIII y consagrada en los primeros años del siglo XIII, la Catedral de Cuenca, que había permanecido bastante olvidada durante mucho tiempo, fue declarada Monumento nacional a raíz del trágico hundimiento de la torre, siendo objeto de su restauración por primera vez el 28 de septiembre de 1910, ocho años después del suceso. Las partes de esa Catedral que por ruinosas exigían con más urgencia se atendiese a repararlas, haciéndose cargo del proyecto el Arquitecto de la misión, eran la fachada y la linterna del crucero, bella construcción de los siglos XIII y XIV. Aquella fue preciso apearla y derribarla, para la cual se levantó el andamio-apeo correspondiente, que serviría para la propia elevación de la nueva fachada. El andamio en cuestión, hecho de madera del país, fue donde se instaló la grúa que pudo ejecutar su función de recogida de piedras y su descenso o elevación, exigiendo al mismo tiempo seguridad y el menor peligro a sus obreros.

Fuente: http://www.elblogdecuencavila.com/

La linterna del crucero, desquiciada y descompuesta a la vez por la vejez y dos incendios, exigió un trabajo complicado y especial por la singularidad del caso arquitectónico que constituyó. Su principal objetivo fue evitar su ruina, mientras llega la ocasión de desmontarla y rehacerla. Uno de los problemas mecánicos era repartir las cargas de todo el apeo a los cuatro vértices de la planta, en cuyo lugar los pilares torales se alzan en condiciones de resistirlas. El sistema adoptado fue establecer solidaridad entre todas las partes desquiciadas por medio de dos “jaulas”, una interior y otra exterior, formada de piezas verticales íntimamente unidas. Sin embargo, el vano a salvar era demasiado grande, tomando como medida por la preocupación establecer un castillejo central apoyado sobre dos cuchillos codales diagonales que salvan la altura de la bóveda del crucero.

Esta obra exigió de cuidados especiales de monteo y labra, fue ejecutada por carpinteros de la ciudad. El presupuesto, incluidas todas las obras necesarias de reposición de cubiertas, pararrayos, etc., etc., ascendió a la cantidad de 17.945 en las antiguas pesetas. Fueron ejecutadas en siete meses.

Es en este momento cuando las obras en la catedral entran en su fase más importante: la reconstrucción de la nueva fachada, problema artístico-arqueológico de los más difíciles que se han dado en España; se trató se reconstruir con la menor libertad posible la fachada que el monumento tuvo, recopilando los pocos datos gráficos y documentales que existían.

La catedral de Cuenca, como la mayoría de las iglesias medievales, fue consagrada faltando aún mucho para su terminación. Bastaba que lo estuviese la cabecera para el culto. En esta catedral perfectamente se advierte este hecho: la cabecera y la nave del crucero pertenecen al estilo ojival primario, casi transitivo con todavía con numerosos dejaos de sabor románico Es por ello que una restauración al estilo originario no es una falsificación, puesto que tal palabra significa la sustitución de una cosa buena por otra mala, y las formas arquitectónicas son perfectamente reproducibles, por no ser personales. Con la restauración del edificio se conserva la unidad e integridad, ambas de vital importancia para la belleza arquitectónica.

Las principales labores realizadas en estas intervenciones fueron:

  • Atado de las dos hojas murarías
  • Sustitución o restauración volumétrica de los sillares meteorizados, pilares y capiteles reventados.
  • Rejuntado y atado de la cantería de los muros con mortero y grapado de los sillares entre sí con redondos de fibra de vidrio.
  • Tratamiento y recuperación volumétrica de las piezas del castillete de madera interior, sobre el cual se toma la decisión de ser conservado.
  • Limpieza de la caja mural en su interior de la suciedad producida por los incendios sucesivos.

Fuentes:
Plan director de la Catedral de Cuenca, Alvarez-Builla Gómez, Maryan, Editorial do Departamento de Arquitectura
Comisión de Monumentos Históricos y Artísticos. La catedral de cuenca, Monumento Nacional. Cuenca, imprenta provincial, 1923.

Plaza Mayor de Ocaña

Por David García Rincón

Nos encontramos ante la plaza Mayor de Ocaña de estilo barroco que se empezó a edificar en 1777 por orden de Carlos III. Se encuentra en Ocaña, localidad de la provincia de Toledo. La historia cuenta que hubo una plaza anterior a la que nos encontramos actualmente con un menor tamaño y no tan regular como la de hoy día. Además de tener portales sustentados con pies derecho de madera y fachadas de hasta seis pisos. Pero lo que nos ocupa es analizar la moderna y magnifica que se encuentra. El inicio de esta construcción empezó en el año 1777 a manos de los planos del arquitecto Don Francisco Sánchez. El verdadero motivo por el que se originó una nueva construcción costosa de la plaza, fue debido al estado de deterioro en el que se encontraba la antigua Plaza.

            La comisión que fue nombrada por el ayuntamiento para la inspección de los trabajos y servicios que demandaban la realización de una nueva obra con el coste económico tan alto fue a manos de varios personajes que honraron la gran plaza. En cuento a la descripción de la Plaza: su planta es un paralelogramo, casi rectangular que mide 55 x 52,5 metros. Consta de tres fachadas concluidas y una empezada que es la que se dispone hacia el viento Oriente, situada frente al Ayuntamiento. Además de ser una plaza, había una serie de estancias y moradas para los visitantes a Ocaña, todas estas moradas se disponían alrededor de la plaza, edificadas sobre pilares de sillería almohadillados y arcos de ladrillos sobre las que reposa una imposta de sillería.

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Fuente: https://www.tripadvisor.es

Las grandes fachadas son todas de ladrillo coronándolas una cornisa de orden toscano. Los lados mayores del paralelogramo tienen dieciocho arcos y los más cortos diecisiete que decoran la plaza. La planta baja tiene galerías por toda la plaza, formado por setenta pilares de sillería almohadilla, de piedra de las canteras de Colmenar de Oreja, donde reposan arcos de medio punto, estos mismos a su vez soportan la edificación de dos alturas en las que se encuentran balcones y en el tejado buhardillas.

En la fachada del ayuntamiento hay una inscripción que dice: Reinado de Carlos III y otra mas abajo que dice: Reinando Carlos III se concluyó esta fachada a expensas de los fondos públicos de esta villa año de 1791”, el monarca quiere dejar constancia de quien lo ha mandado para ganar el poder del pueblo. Por encima de estas inscripciones se encuentra el escudo de armas de Ocaña que es de Piedra. Los tres balcones del centro de la fachada del ayuntamiento son corridos y soportados por palomillas de hierro, como el resto de los balcones que decoran la Plaza. La fachada que mira hacia el norte es de construcción posterior a la fachada del ayuntamiento, esta fue por un préstamo que realizó la villa de Yepes a Ocaña. Mientras que hay otra fachada que también remodelada posteriormente, es llamada la fachada de la virgen porque se realizo gracias a los fondos de la hermandad de la patrona de Ocaña, la señora de los Remedios, de ahí que lleve el nombre de dicha fachada.

Fuente: Historia de la villa de Ocaña, Volumen 2, Ballesteros. M

              

Joaquín Araujo Ruano

Por Elena Ortega Lucas

Joaquín Araujo Ruano fue un conocido pintor, grabador, e ilustrador de la segunda mitad del S. XVIII. Nació en Ciudad Real en 1851, y falleció en Madrid en 1894 a la corta edad de 43 años. En su etapa adolescente, este pintor comenzó sus estudios en la escuela Superior de Pintura y Escultura de Madrid, teniendo como maestro y referente al famoso retratista e ilustrador de la época Ignacio Suarez Llanos. Al igual que el resto de sus compañeros, Araujo frecuentó el Museo del Prado dónde fue presentado en 1867 por el escultor José Gagrega, y se inició en el oficio de copista. Desde este año hasta su temprana muerte se dedicó a copiar obras de Velázquez, Goya, o incluso Tiziano.

En 1872 realizó un viaje a Paris dónde siguió completando su formación, y pudo conocer a pintores como León Bonnat. Además se vio también muy influido por la estética de Mariano Fortunity, maestro de referencia para los jóvenes españoles.

Posteriormente también viajó a Roma, y allí entabló una estrecha amistad con James Whistler, y al igual que él, Araujo comenzó a especializarse en la técnica del aguafuerte, lo cual le permitió colaborar con revistas como “The Graphic” o “La ilustración española y americana”.

Fuente: www.wikipedia.es

En cuanto a su pintura, se va a caracterizar en general por una pincelada precisa, el detallismo, y el rico colorido. Además, van a predominar las obras de escenas costumbristas, ambientadas generalmente en ciudades españolas como Madrid, Sevilla, Salamanca o Santiago de Compostela, a las cuales realizó numerosos viajes. Esta temática la podemos ver reflejada en gran parte de su obra, destacando el cuadro Aduaneros carlistas, que va a ser una de las obras más famosas de este pintor, obteniendo la 3º medalla en la exposición Nacional de 1881.

De cada una de estas ciudades el pintor quiso representar aspectos significativos, y así en Toledo destaca la obra de Las Manolas, mujeres cubiertas por una mantilla y con una cesta en su regazo; en Madrid realizó La cantante en las calles de Madrid, o Las Lavanderas. En su viaje a Salamanca se dedicó a la confección de dibujos en los que se representaba una costumbre propia de la zona, La caza del lobo. De Sevilla también representó algunas costumbres destacadas, como la celebración de la Feria. Por último, su viaje por la zona Norte (Vigo, Santiago de Compostela, Astorga…) le lleva a la realización de obras como Mariscadora, o Las Vendedoras de langostas. A su muerte, Joaquín Araujo fue retratado por uno de sus discípulos, Manuel Poy Dalmau, y la obra fue colocada en el Museo del Prado en homenaje al pintor manchego.

Fuente:

Museo del Prado: https://www.museodelprado.es/coleccion/artista/araujo-y-ruano-joaquin/c8ca8993-b72a-408c-a5b1-8d5572034eee

Gabriel García Maroto

Por Nieves Campillo Serrano

Este singular personaje, carismático, prolífico y polifacético artista, nos abre las puertas a un bagaje artístico bastante desconocido en La Mancha y en España, consolidado en la época de las vanguardias anterior a la Guerra Civil Española (1936-1939). Pintor, ilustrador, crítico de arte, escritor, poeta, impresor, editor, educador y fotógrafo, Gabriel García Maroto nace en La Solana (Ciudad Real) en 1889, y muere en Temixco (México) en 1969. Su vocación artística comenzó con la pintura, equiparable a su pasión por las letras, desarrollando ambas facetas simultáneamente a lo largo de su vida.

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Alumno aventajado del paisajista Ángel Andrade, con él comienza a formarse en las artes plásticas en 1907, en Ciudad Real, tras años de duro trabajo agrícola en La Solana debido a su modesto origen. En 1909 aprueba el ingreso en la Real Academia de Bellas Artes de San Fernando, después de dos intentos fallidos anteriores. En 1910 expone en la primera edición de la Exposición Nacional de Bellas Artes de Madrid, ganando el premio que le permitió viajar a Italia, Holanda, Bélgica y Francia. Su primera obra escrita que aparece en Madrid en 1911, Del Jardín del Arte. Joyas esmaltadas por el pintor Gabriel García Maroto en el año de MCMXI, es el resultado de este viaje; en ella se vislumbra ya al inagotable artista y escritor que presentamos. Desarrolló una importantísima carrera como literato, editor e impresor, ganándose un puesto en la Generación del 27 y relacionándose intensamente con sus integrantes. Tras su interesante relación profesional con Juan Ramón Jiménez, montó su propia imprenta en 1921, que duró hasta 1927, cuando marcha a México. En ella se imprimió la revista Índice de J.R. Jiménez, el Libro de Poemas de Lorca, etc. Su amistad con el granadino fue especial, de tal manera que García Maroto costeó su primer libro, el mencionado Libro de Poemas, que sigue siendo objeto de controversia porque no sabemos hasta qué punto tuvo cabida la pluma de García Maroto en las “palabras de Justificación” que abren el volumen, así como la colocación de los poemas.

La obra escrita de Maroto está formada por una inmensidad de ensayos, libros de poesía, textos de teoría, de arte, de crítica artística, cuadernos de dibujos… y cientos de artículos para revistas europeas y americanas de primera plana entre las nuevas tendencias artísticas del momento. El mismo año que abre su Imprenta, Maroto organiza la primera Exposición de Pinturas, (con la colaboración de otros artistas, entre ellos el uruguayo Rafael Barradas de quien recibiría gran influencia), germen de lo que será el impresionante trabajo realizado para el montaje de la Primera Exposición de Artistas Ibéricos en el Madrid de 1925, donde ya destacó el joven Dalí y hubo reconocimientos para otros artistas.

En 1926 tuvo lugar en Madrid la Exposición de la Joven Pintura Mexicana, pintura popular mexicana que impactó notablemente en nuestro artista como veremos más adelante; un arte genuino, en movimiento, donde se captaba la luz y las formas de una manera especial. En 1927 pone en marcha dos editoriales. Por una parte, crea la Editorial Biblioteca de Acción, cuyos libros salían de su imprenta; por otro lado, funda Ediciones Biblos en colaboración con traductores del momento, donde él sería el principal ilustrador. En esta editorial publica dos de sus más importantes libros: 65 dibujos, grabados y pinturas, una recopilación de su propia obra, y Nueva España 1930, una utopía de cómo sería el país con la república, una relación del Arte y el Estado que incorpora casi cien grabados.

En 1928 viaja a América. Pasa por Nueva York. Luego marcha a Cuba en 1930, donde expondrá pinturas próximas al art decó, fundará en distintos lugares varias escuelas inspiradas en las mexicanas al aire libre, colaborará con revistas progresistas de La Habana, luego otra exposición de pinturas, para terminar con un álbum de xilografías Cuba, 20 grabados en madera. En 1932 se instala en México, probablemente invitado por Ramos Martínez, donde conoce de primera mano y colabora en las Escuelas de Pintura al Aire Libre, además de realizar un fresco para la Escuela Giner de los Ríos. Vuelve a España en 1934 y funda “Imagen, la Casa-Escuela del Sordomudo” (dos de sus tres hijos tenían esta discapacidad y su esposa acaba de fallecer), y para ella crea simultáneamente otra editorial, “Biblioteca Imagen”. Paralelamente se va implicando cada vez más en la política cultural de la República Española (reforma de Exposiciones Nacionales, remodelación y más adelante dirección de la Escuela de Bellas Artes). Al comenzar la Guerra Civil, está totalmente integrado en política cultural de su tiempo, formando parte (puede que llevara las riendas) de la Alianza de Artistas Antifascistas, lo que le valió el exilio en 1939.

Se instala definitivamente en México con su nueva esposa y sus dos hijos menores (el mayor llegará en el 47). Aquí continúa con su tarea pedagógica. Edita dos revistas, publica libros sobre la situación española, vuelve a crear una editorial y una imprenta, edita también libros sobre México, donde se ha integrado plenamente, política y artísticamente, conociendo a fondo las vanguardias mexicanas. Muestras, exposiciones, docencia, literatura, dibujos, pero sobre todo, la enseñanza a sordomudos, ocuparán el resto de la vida de este incansable trabajador, del que día a día vamos descubriendo nuevos datos, un artista con un papel fundamental en las vanguardias españolas que debemos conocer. En cuanto a sus representaciones pictóricas, demuestra la misma habilidad y diversidad que con los temas literarios respecto a las técnicas utilizadas. Óleo, guache, temple, acuarela, sobre papel, sobre cartulina, sobre lienzo, en cuaderno… Un maestro que no debemos olvidar.

Fuentes: http://biblioteca2.uclm.es/biblioteca/ceclm/ARTREVISTAS/cem/CEM219Brihuega.pdf consultada el 25/02/18.
http://digital.csic.es/bitstream/10261/75498/1/Garci%CC%81aMaroto_DBE22_RAH-2011.pdf, consultada el 25/02/18
archivoespañoldearte.revistas.csic.es/index.php/aea/article/download/777/792 (Vol. 72, No 287, 1999), consultada el 25/02/18.
https://negritasycursivas.wordpress.com/2017/02/17/el-trazo-del-impresor-y-editor-gabriel-garcia-maroto/, consultada el 25/02/18