Luis Escobar

Por Lydia Moreno Carmona.

Los albores del siglo XX en nuestra nación se caracterizaron por un ambiente imbuido en el puro pesimismo, pues no se había superado todavía las pérdidas de las colonias hispanas del desastre de 1898. Esta situación provocó una inestabilidad social generando convulsiones civiles, un daño profundo en las estructuras económicas, y un replanteamiento de la Restauración canovista como evolución beneficiosa de la situación política española por parte de la sociedad. España era un país eminentemente agrario demostrado lo atrasado que se encontraba a diferencia de como estaban el resto de países modernizándose por los avances industriales, tecnológicos y científicos. En el campo educativo, más de un sesenta por ciento de los diecinueve millones de españoles eran analfabetos.

En la España fotográfica de principios de siglo XX, dominaba en esta rama artística, un tema que no reflejaba la situación de la época pues se buscaba una “belleza” muy alejada de la verdad. Este movimiento pictorialista que huía de la realidad de nuestro país, comenzaba a cobrar fuerza en un tiempo nefasto para él, pues en el resto de Europa y Estados Unidos los principales representantes ya escapaban de esta forma de capturar el mundo que los rodea. Aunque como siempre ocurre, existe varias personas que salen de la tendencia establecida, como fue el caso de Agrimiro León Escobar López, un fotógrafo que mostró la verdad a través de su lente de forma fortuita y que retrato todo tipo de personas, desde mendigos, a obispos.

Luis Escobar nació el 28 de junio de 1887 en Villagordo del Júcar, hijo de Francisco Escobar Alarcón y Francisca López Cebrián que acabarían emigrando a la capital provincial a finales del siglo decimonónico. Como muchos niños de su época, no pudo ir a la escuela por mucho tiempo, llegando a aprender solo las cuatro reglas. En 1903, movido por ciertas desgracias familiares, acabo en Valencia donde ingreso como voluntario durante más de cuatro en el Régimen de Alcántara. En la ciudad levantina, ejerció diferentes oficios desde cajista de imprenta hasta representante y vendedor de productos farmacéuticos. La fotografía apareció de manera casual en su vida al incorporarse como aprendiz en el Taller Fotográfico de Daniel Tregón, especializado en ampliaciones y reproducciones. En aquella época, los fotógrafos valencianos eran muy distinguidos en esta actividad destacando maestros como Valentín Pla y Vicente Gómez Novella a los que los miembros más acomodados de la ciudad, acudían.

Fondo Fotográfico Escobar

Fuente: http://ccta.jccm.es/dglab/FondosFotograficos?idFon=1

Muy distinto era el trabajo realizado del taller donde se encontraba Escobar que le permitió acercarse a las placas impresionadas. Durante muchos años cumplió las faenas propias de los aprendices que progresivamente adquirían experiencia técnica. En los talleres de Tregón, otros estudios populares y casas de suministros fotográficos, como Casa Manero fue aprendiendo los rudimentos de la técnica, como una de las modalidades más destacadas de la época, como es la ampliación. Como auxiliar se dedico durante meses a tareas formativas como el barrido del estudio, el lavado del laboratorio o el cuidado y limpieza de los frascos de hiposulfito y nitrato de plata. Finalmente, comenzó a hacerse cargo del revelado de las placas de cristal, a guillotinar y a pegar las copias. Al tercer año, ya se había ganado la confianza de sus maestros para realizar actividades más nobles, como enfocar las cámaras de la galería, manejar los obturadores y abrir y cerrar los chasis. Al siguiente año fue capaza de realizar por si solo todas las funciones del estudio, incluido la de ampliar y colorear los retratos.

Poco a poco se aplicó en el ejercicio de la fotografía ambulante por las calles de la ciudad, que le harán crear una ilusoria “claustrofobia” para el estudio (aunque siempre de forma responsable ya que nunca lo abandonara) y que enfocara su dedicación en su carrera fotográfica. En 1910, contrae matrimonio con Rosa de Ureña Fontestad una valenciana originaria de Alboraya, que siempre le ayudara siempre en todo lo que pueda, en especial cuando su marido se encontraba realizando los viajes por los distintos pueblos, tanto albaceteños como valencianos, reflejando ese lado de reportero que encuentra en la calle su medio natural de inspiración. Ella se encargaría del estudio en sus ausencias. En 1915, abre y establece su primera y modesta galería llamada Ampliaciones fotográficas Luis Escobar con las cámaras, forillos, trípodes y ampliadoras de segunda mano procedentes de desguaces fotográficos valencianos, para los que había trabajado.

A su regreso a Albacete (posiblemente por el ascenso de su padre como conserje en el Matadero Municipal), el viejo retratismo de galería, decaía, debido al abaratamiento de los precios propiciado por la creciente democratización de la práctica fotográfica. Las actividades de Albacete -como el resto de España- más destacable en estos momentos era la agricultura, el pequeño comercio y a faenas menestrales y artesanales. Con el estallido de la Primera Guerra Mundial, se empieza a industrializar, como demuestra la creación de distintas fábricas de harinas. Esto será reflejado en las fotografías de Escobar. Con la Guerra Civil, escobar realizó muchos trabajos para periódicos de índole republicana y se encargo de “cazar” con su fiel cámara Hermerman las distintas posturas y desgracias que el conflicto bélico trajo consigo. Fue el momento que menos tiempo estuvo en los caminos debido a que debía cubrir las necesidades de su familia, tan difícil de lograr en estos tiempos. En este desesperado propósito llegó a aceptar todo tipo de encargos, incluidos el de utilizar sus fotografías en tareas de identificación por parte de las autoridades judiciales. Esto se volvió en su contra y lo acabaron encarcelando por su dedicación profesional. Su familia destruyó miles de negativos comprometedores para proteger a miles de personas que aparecían en ellas. En sus años de cárcel su hijo Luis Escobar Ureña, se encargó del estudio de su padre. Él salió de la cárcel llegó a retratar a los que les encarceló. En 1953 se retiró de la fotografía dejando a su hijo el negocio y en 1963, muere por una parálisis cerebral en Hermanos Villar, pero siempre recordado por la gente de su territorio, como un hombre humilde, familiar, querido, cercano y honrado. Sus fotografías hoy día nos despiertas diversas emociones.

 

Fuentes:
http://www.albafoto.es/luis-escobar/
https://previa.uclm.es/ceclm/escobar/escobarguada/sintesis.htm LUIS ESCOBAR Fotógrafo de un pueblo. Síntesis de la exposición. Centro de Estudios de Castilla-La Mancha. Universidad de Castilla-La Mancha.
http://www.cadadiaunfotografo.com/2013/05/luis-escobar.html Cada día un fotografo.
LÓPEZ MONDÉJAR, Publio, Luis Escobar: Fotógrafo de un pueblo. Barcelona, Lunwerg, 2002.

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