Apostolado del Museo El Greco

Por: Aurora Morales Ruedas

Entre todos los pintores del Renacimiento español destaca uno, El Greco. Doménikos Theotokópoulos “El Greco” nació en Creta en el año 1541 y murió en Toledo en el año 1614. Fue un pintor correspondiente al manierismo. Aprendió el arte de pintar en Creta y de ahí deriva la influencia bizantina en sus obras, pues hace el uso de los dorados. Culminó su aprendizaje en Italia, más concretamente en las ciudades de Venecia y Roma. Una vez en España intentó entrar en la corte de Felipe II, entonces embarcada en los proyectos decorativos de “El Escorial”, pero este finalmente lo rechazó. (Checa: 1996: 290). A partir de 1577, lo encontramos en Toledo, muy estrechamente vinculado con la ciudad hasta su muerte.

Sus temas solían ser religiosos, en donde expresaba su fuerte fe; y los que estaban relacionados con la nobleza castellana. En cuanto a la composición solía establecer dos planos: el divino y el humano. En sus obras deja de ser importante la luz y el color, además trata de una manera especial las figuras humanas, dotándolas de una anatomía alargada y sinuosa. En sus obras veremos las manos con los dedos muy alargados y una carnación muy pálida, casi blanquecina. Le da mucha importancia al movimiento y a la expresión de los rostros.

En esta entrada nos centraremos en el “Apostolado” que se encuentra en el Museo del Greco en Toledo. Este Apostolado es de sus últimas obras y pertenece a su última etapa, en donde se ve un expresionismo muy marcado. A esta fase también pertenecen otras obras como “Laocoonte con sus hijos”, “La visitación”, “Crucificado”, “Apocalipsis” o la “Vista de Toledo”.

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Apostolado del Museo del Greco
Fuente: https://www.mecd.gob.es/mgreco/inicio.html

Para comenzar con el comentario de esta obra empezaré explicando lo que es un apostolado. Esto es un conjunto de cuadros de los doce apóstoles muchas veces presididos por la imagen de El Salvador. El Greco proyectó sus apostolados para ser exhibidos en espacios donde el Salvador debía ocupar la pared del fondo y los santos estaban destinados a los muros largos, individualizados, reconocidos por sus símbolos, en cuadros de la misma medida y fondo neutro. A veces estos cuadros eran usados para la decoración de sacristías, salas capitulares o aulas conventuales entre otros. Se disponían seis en la izquierda mirando a la derecha y los otros seis a la derecha mirando a la izquierda, dejando en el centro a Cristo mirando de frente en posición de bendecir con la mano derecha a la manera de la iglesia latina y apoyando la otra mano sobre el globo del mundo. Así se simulaba que estaban escuchando su Palabra. Se trataba de hacer una reflexión acerca de la labor predicadora, divulgadora y apostólica. Reivindicada en los tiempos en los que al pintor le tocó vivir, los de la Contrarreforma español; una puesta en escena más eficaz que la que se podía contemplar en la Última Cena. Aunque también ahora los discípulos debían ser vistos en su conjunto. No es el único Apostolado que se conserva, aunque algunos están incompletos. El primero que se realizó fue el de la Catedral de Toledo; y este, el del Museo del Greco, es el último que se realizó.

La pintura está realizada en óleo sobre lienzo. Hace un especial uso de luces y sombras en detalles como en los pliegues de las vestimentas, recordando así al escultor clásico Fidias, y otorgándolos de cierto brillo. En los detalles de los ropajes se pueden ver influencias del pintor italiano Tintoretto, en su forma de trabajarlos. Para el fondo opta por el color negro. A todos los representa con el mismo tratamiento y de la misma manera, aunque a Cristo le pinta la aureola en su cabeza de una manera muy sutil, con un trazado claro simulando brillo. Los colores que emplea son tonos ocres y apagados, como el naranja, rojo o azul, mientras que para el color de la carnación escoge colores más blanquecinos. No son personajes idealizados, son bastantes realistas, pues los muestra tal y cómo eran, alargando un poco su anatomía, como sus largos y finos dedos de las manos. Y en esta puesta en escena, salvo alguna excepción, El Greco utilizó las pautas iconográficas tradicionales, sin ofrecer duda alguna respecto al Salvador. Los apóstoles representados son: San Juan, San Felipe, San Bartolomé, San Pablo, San Judas, San Andrés, Santo Tomás, San Mateo, San Pedro, San Simón, Santiago el Mayor y Santiago el Menor. Se muestra movimiento psicológico y el fin de esta obra era religioso.

Fuentes:

CHECA, F: (1996). “El arte del Renacimiento”. Historia del Arte de España. Pág. 290. Lunwerg. París.

GOMBRICH, E. (2016) Historia del Arte. Pág. 368. Phaidon. Nueva York.

http://creta-diariodeabordo.blogspot.com.es/2014/09/el-greco-apostolados8.html

http://elgreco.digibis.com/es/musobjcts/2683.HTML

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