Acaba de aparecer Censuras y LIJ en el siglo XX. En España y 7 países latinoamericanos (Ediciones de la UCLM, colección “Estudios”). Dirigido por Mª Victoria Sotomayor y Pedro C. Cerrillo, escriben en él Mª Teresa Miaja, Angélica Jiménez, Antonio Orlando Rodríguez, Sergio Andricaín, Graciela Bialet, Rosa Mª Díez, Carmen E. Acosta, Frieda L. Morales, Fanuel H. Díaz, Claudia Rodríguez, Andrea Victorino, César Sánchez Ortiz, Cristina Cañamares, Ángel L. Luján, Eloísa Santos, Ramón Llorens, Gemma Lluch, José Manuel de Amo, Berta Muñoz y Roberto Martínez. La ilustración de la cubierta es de Antonio Santos.

El libro, que es el resultado del trabajo realizado en el marco del Proyecto de I+D+I de Excelencia (FFI2013-40726P) financiado por el Ministerio de Economía y Competitividad (2014-2016), en el que han colaborado Fundación SM y Patronato Universitario Gil de Albornoz, ofrece un análisis de las censuras ejercidas sobre la Literatura Infantil y Juvenil en España y siete países latinoamericanos de habla española (Argentina, Chile, Colombia, Cuba, Guatemala, México y Venezuela) en el siglo XX.

Tras dos capítulos introductorios (“Literatura y poder” y “El concepto de censura. Las censuras en la LIJ”), el libro se estructura en dos partes: la primera dedicada a “Censura y LIJ en la España franquista” (con atención no solo a la historia de los libros infantiles censurados, sino también a las censuras soterradas, a las que afectaron a los exiliados tras la Guerra Civil, a las traducciones y a la LIJ escrita en otras lenguas del Estado; y con dos apartados específicos para la censura de los tebeos e historietas y del teatro infantil). En la segunda parte se ha dedicado un capítulo a la LIJ censurada en cada uno de los siete países que se han estudiado.

En unos casos (España, Argentina o Chile) la censura fue regulada por diversos instrumentos jurídicos (leyes, decretos o normas) que los gobiernos usaban para mantener el orden establecido por el poder. En otros casos (Cuba) la censura, negada sistemática y categóricamente por el gobierno, se ha ejercido sin documentos oficiales que expliquen, desde el punto de vista de los censores, los motivos por los que se vetan determinados libros. En México, por su parte, no ha habido en el siglo XX una tradición de censurar “oficialmente” libros de LIJ, pero sí ha existido una suerte de censura “soterrada”, en parte relacionada con una política para el fomento de libros autorizados mediante su inclusión en diferentes programas oficiales. En Venezuela se ha ejercido una censura “invisible”, sin decretos oficiales de prohibición, pero con restricciones que afectan a la libertad de producción y circulación de los libros. Por último, Colombia y Guatemala representan el ejemplo de la existencia todavía reciente de ediciones de LIJ, sobre las que se han ejercido algún tipo de censura por parte de los respectivos gobiernos y por causas diversas.

Es un libro en el que se habla del verbo “leer” expresado en negativo; de lecturas prohibidas, represión lectora y censura de libros: censuras evidentes (prohibición de libros por motivos ideológicos, religiosos o morales ; o prohibición de usar una lengua –como sucedió durante años en la dictadura franquista con catalán, euskera y gallego–, o en algunos países hispanoamericanos con lenguas indígenas); y, también, censuras soterradas (aquellas que son una consecuencia de omisiones, ocultamientos y olvidos deliberados).