LA LECTURA NECESARIA

Las prácticas de lectura y escritura –incluidas las relacionadas con los textos literarios– son necesarias en cualquier área de conocimiento porque leer y escribir son fuentes inagotables de conocimiento y, al menos en la misma medida, de libertad: hacen posible el ejercicio de la libertad individual, por medio de la que pensamos, imaginamos, soñamos, polemizamos, respondemos, cuestionamos o protestamos frente a un posible “orden establecido”, o compartimos o disentimos de los pensamientos, imágenes, sueños, ideas o cuestionamientos que han hecho quienes escribieron lo que leemos; nadie controla ni puede controlar nuestro ejercicio lector o nuestra práctica escritora.

La capacidad para poder desenvolverse en la sociedad del conocimiento con solvencia, compartiendo con toda una colectividad mensajes, historias o imaginario, solo es posible con la adquisición de la competencia lectora que dan las prácticas de lectura y escritura. La lectura no es solo un acto individual o personal: es, sobre todo, un acto plenamente social. Pero la lectura no es nada sin la escritura. Las palabras no son nada si sus significados no son compartidos por quien las dice y por quien las recibe, tal y como señalan las teorías dialógicas del lenguaje. Los futuros de la lectura y la escritura están necesariamente ligados: mientras existan personas que escriban habrá personas que lean y viceversa.

En el siglo XXI en que vivimos, con la limitación de espacios y tiempo para el juego, las personas, en su infancia, no pueden aprender por la experiencia vivida todo lo que necesitan, por lo que requieren que esas carencias sean compensadas con conocimientos transmitidos y con un acceso asequible a la lectura y a la escritura que les permita captar y expresar ideas o sentimientos, desarrollar su imaginación, simular situaciones o estados de ánimo, experimentar sensaciones, o viajar figuradamente a otros mundos.

Los jóvenes universitarios, también sus profesores, deben saber que, aunque han sido muchas las propuestas de interpretación que se han hecho del mundo y de la vida, la literatura, siendo una de ellas, tiene el valor educativo que le da su condición de ser una vía privilegiada para acceder al conocimiento cultural y, con él, a la identidad propia de una colectividad. La literatura, como conjunto de historias, poemas, tradiciones, dramas, reflexiones, tragedias, pensamientos, relatos, comedias o farsas, hace posible la representación de nuestra identidad cultural a través del tiempo, registrando –además– la interpretación que nuestra colectividad ha hecho del mundo, permitiéndonos escuchar las voces del pasado y conocer los progresos, las contradicciones, las percepciones, los sentimientos, los sufrimientos, las emociones o los gustos de la sociedad y de los hombres en las diferentes épocas.