1. Ante la Arquitectura / El problema de la Transmisión

¿Cómo abordar la enseñanza?
Como todo camino, tal vez lo mejor será comenzar desde la posición de aquel que aún no es arquitecto, ni siquiera todavía estudiante.
Para poder definir cómo ha de plantearse la enseñanza de proyectos, es imprescindible mirar desde el lugar en el que se sitúa aquel que acaba de llegar. Tenemos que ver desde fuera.
Tomar como objetivo desentrañar la naturaleza de aquello que está ahí a la vista de todos y tratar de definir cuál es el sentido de lo que nos ocupa.
La arquitectura es un oficio y como otro cualquiera. Sin embargo lleva icorparado una componente ética sin la que no se puede llevar a cabo con plenitud. Con muchos otros comparte que se trata de un secreto compartido que pasa de unos ya expertos y a otros aprendices. Los que ya saben, profesores y profesionales son defensores y divulgadores de una causa y esta, no es otra, que la defensa de un arte vinculado a una función.
Para desarrollarlo es necesario el conocimiento de una técnica, (todo arte lo tiene implícito ). Sin embargo esta puede ser analizada de forma muy variada, ya que existen arquitecturas inolvidables donde parece, (parece), olvidada.
La Arquitectura debe su existencia únicamente al servicio a la sociedad.
Por su causa las personas pueden vivir mejor o como ocurre con demasiada frecuencia, peor.
Estamos atravesando por un momento esencial de cambio o de recuperación si cabe con más fuerza, de aquellas creencias que han pasado por un periodo de olvido.
Entender que la arquitectura es un trabajo que debe ser sencillo, pero intencionado, social pero comprometido con la búsqueda de lo nuevo sin olvidar nuestra herencia y entender que la arquitectura no es un problema ténico infinito pero si una cuestión de pensamiento ilimitado y confiar más en que sólo es posible encontrar algo de interés si no se tiene la completa seguridad del resultado, constituye un cuerpo teórico y práctico que de vez en caundo se diluye.
La repetición de formas y contenidos es lícita, pero al realizarlo es importante saber que se está inmerso en ese proceso que en música se llama Estándar.
No obstante siempre es necesario dar un paso más.
A veces en sentido contrario.
“Más que nunca, hoy nos encontramos al principio de una nueva época. Debemos volver a revisar, a estudiar y a elaborarlo todo. En principio, esto tiene aparentemente poco que ver con la arquitectura entendida como arte, pero quizá el gran arte consista justo en la rigurosa limitación a lo esencial” 1
1 Max Bill “Sobre el estado actual del arte de construir” 1955 Architectural Design
Arte
“Maldita Palabra” que se torna por pretenciosa.
¡No tanto! si leemos a Balthus,
“Aborrezco la palabra artista y encuentro la palabra creación- tan utilizada por aquellos que precisamente se llaman artistas – pretenciosa. . . En lo que a mí respecta, yo diría que soy un artesano. La palabra artista es sinónimo de individualismo y de afirmación de la personalidad, dos nociones que hoy dominan nuestra sociedad. Lo importante es el anonimato. . . La gran pintura debe revestir un sentido universal. Nadie piensa ya en lo que realmente es la pintura: un oficio como el de cavar la tierra, el del labrador. Es como hacer un hoyo en la tierra.”
Despojar la tarea elevada del artista de todo engolamiento, no implica perder el sentido auténtico del trabajo a realizar. Esta reflexión es simple, pero esencial.
Aprender arquitectura es más difícil de alcanzar de lo que estamos dispuestos a aceptar.
La arquitectura seguramente no se puede enseñar, al menos de forma convencional.
Y llegados a este punto:
¿Cómo se puede hacer un programa docente con esta afirmación?
Sin duda sería más seguro, seguir pensando en frases hechas como:
“Se debe seguir un método proyectual y sistemas de proyectación”
Son frases que recuerdan al Quijote:
“La razón de la sinrazón que a mi razón se hace, no es sino la razón de mi sinrazón ante vuestra fermosura”
Frases huecas.
Estos sistemas y estudios, que se basan en métodos que pretenden garantizar un método de trabajo para el desarrollo del proyecto, chocan con la realidad. Pueden servir para tranquilizar conciencias y para producir estadísticas, así como porcentajes de éxito o fracaso de la Universidad, pero nunca, para garantizar el resultado del proceso de pensamiento ante un proyecto de arquitectura.
Entonces. . .
¿Si LA ARQUITECTURA NO SE PUEDE ENSEÑAR?
No es tan grave. Tampoco se puede enseñar a nadie a ser pintor, escritor, director de cine o compositor.
No se puede fabricar un poeta.
No se puede enseñar, PERO SI SE PUEDE APRENDER.
En la conferencia pronunciada por Colin Rowe, teórico de la arquitectura estadounidense nacido en Inglaterra, sobre la “Educación en Arquitectura”, pronunciada en el Museo de Arte Moderno de Nueva York, donde afirma que al contrario de lo que habitualmente se piensa, la enseñanza de la arquitectura es una cuestión muy simple. 2
Resume en tres cometidos principales la tarea del profesor:
1. Animar al estudiante a creer en la arquitectura y en la arquitectura moderna.
2. Animar al estudiante a ser escéptico con la arquitectura y con la arquitectura moderna.
3. Después, motivar al estudiante para que manipule, con pasión e inteligencia, las materias de sus creencias y sus dudas.
Colin Rowe. Revista Lotus Internacional, nº 27. 1980.

Colin Rowe utiliza aquí el término “creer” y separa la “arquitectura” de la “arquitectura moderna”.
Las dos cuestiones no son ingenuas.
La primera, el uso de un verbo tan trascendente como el señalado, creer, no puede ser un desliz tratándose de quien lo escribe.
La segunda:
Aunque abarcaría horas discernir donde empieza y acaba la arquitectura moderna y si esta ha terminado, describe bien estos dos momentos. No solo vale conocer la arquitectura de la historia de la humanidad, hay que entrar de lleno en la arquitectura moderna y creer en ella.
Tenemos que comprometernos con nuestro TIEMPO.
Colin Rowe deja claro con estas palabras que la arquitectura moderna sigue presente y que tal vez no le interese nada más que aquella arquitectura que se pueda encajar en el término moderno.
Sin embargo, sería conveniente aclarar que entendemos por “Arquitectura Moderna”.
En principio si consideramos la acepción más generalista, cualquier acción que se realice en tiempo presente es considerada moderna por sus autores.
“Todo hombre de toda época se considera moderno en su paso por la historia”.
Otra cosa es hablar de “moderno” en términos de Estilo ó en términos Históricos.
Si este es el caso, entonces podríamos descubrir algo que hasta hoy no ha sido tan evidente.
La Arquitectura Moderna parece reconocerse en toda aquella que exprese actualidad, pero esto en realidad no es cierto. Sería tanto como decir que Picasso es un pintor moderno en términos de actualidad, visto así, se trata de un pintor clásico.
Considero adecuado recuperar un fragmento de la Tesis que realicé en el año 2004 en la que me refería a este aspecto:
“Si nos trasladamos a la arquitectura otra vez es curioso descubrir, que las dos obras clave del Movimiento Moderno, capaces de resumir toda la representación de lo que se entendería por el Estilo Internacional, se realizaron el mismo año. Ese año fue, 1929. El Pabellón de Barcelona que construyera Mies y La Villa Saboya de Le Corbusier, convirtieron a este año en la frontera o quizá en el final perfecto de la “época moderna” y no en el principio, como se ha llegado a pensar. La Arquitectura Moderna, llegó a su máximo esplendor en estas dos obras, después de largos años de preparación. Sólo esto, puede explicar, la asombrosa perfección de estas obras, capaces de reunir, de una sola vez, como haría el “Discurso del Método” de Descartes, todo el camino de preparación que abarcaría la Época Moderna. El Pabellón de Alemania y la Villa Saboya, condensan en su interior, todo lo que se puede decir sobre Arquitectura Moderna. Será precisamente a partir de estas obras cumbre de la historia, desde donde se arranque hacia el camino de búsqueda con una mirada nueva y desconocida no exenta de perplejidad en la que ahora nos encontramos”.
1. Tesis Doctoral “Cinco ideas para hacer Arquitectura”. Año 2004

En el año 1929, José Ortega y Gasset en alusión a que estamos en las postrimerías de la Edad Moderna y de que empieza por tanto una nueva época escribe:
“¿Qué tal si uno de los resultados de este curso fuese convencernos de que la idea de la subjetividad está superada por otra, de que la modernidad, radicalmente, ha concluido?”.

En contra de lo que a primera vista podría parecer, 1929 no es el año donde comienza la historia de la modernidad, ES EL AÑO EN QUE TERMINA.
Con dos obras completas, coincidentes en el tiempo, “El Pabellón de Alemania” de Mies y “la Villa Saboya” de Le Corbusier, la Arquitectura Moderna se había explicado absolutamente”.
Si esto es cierto, nos encontramos lejos ya de aquella arquitectura que se llamó moderna y que terminó, viviendo un nuevo y fructífero periodo de lo que Ortega llamaría crisis (2).
En su libro Ortega entiende por periodo de crisis el Renacimiento. Por tanto no es descabellado decir que nos encontramos inmersos de lleno en lo que también se denominó arquitectura postmoderna.
Es curioso observar cual es el método para aprender cualquier deporte, juego o danza. Lo primero, lo esencial es encontrar la posición del cuerpo. Desde el primer día, tomamos la postura que ya usa con naturalidad el mejor.
No nos preocupa acertar al principio, hacemos, como si superamos. Tomar ya, desde el primer momento, las formas del mejor. De esta forma, creyendo en la arquitectura y la arquitectura moderna, el estudiante adquiere se identifica con sus maestros. El estudiante, se empapa de afición en el mejor sentido de la palabra, hacía lo que descubrió como vocación. Es esencial hoy, hablar de este término, VOCACIÓN.
En un mundo donde cada día hay más estudiantes, la universidad cumple una función social educadora pero sufre la avalancha del número y por tanto siempre grupos de escolares ajenos a verdadero interés de la arquitectura.
Y si estos cumplen con sus estudios, nunca desarrollaran su profesión de forma eficaz.
Nos debemos preguntar entonces:
¿Cómo tenemos que enseñar?
Una solución, comprobada es: “Poner al alumno en disposición de estar ya en el conocimiento de las cosas y al mismo tiempo inculcar en él, el deseo de aprenderlas.
No está de más recordar las palabras de García Lorca que con tanto afán recitaba Sáenz de Oiza:
“En mis conferencias he hablado a veces de la Poesía, pero de lo único que no puedo hablar es de mi poesía. Y no porque sea inconsciente de lo que hago. Al contrario, si es verdad que soy poeta por la gracia de Dios o del demonio, también lo es que lo soy por la gracia de la técnica y del esfuerzo y de darme cuenta en absoluto de lo que es un poema.”
Transmitir aquello que de verdad se sabe, exige generosidad en grandes dosis, por parte del profesor.
El conocimiento y la información es un material de tanto valor, que es fácil temer su pérdida.
Es en realidad la auténtica riqueza.
Dar, no es algo tan frecuente.
Prácticamente es un milagro, cuando aquello que se da sirve a otro y uno lo pierde para siempre. Sobre todo cuando a quien se le da, somos conscientes de que sacará un gran fruto de ello.
En la tarea de enseñar se juntan dos encrucijadas dramáticas:
1 La primera contar con un auténtico conocimiento.
2 La segunda contar con la generosidad suficiente para desear entregarlo a todo aquel que llega, sin atender al buen o mal uso que de él se haga.
El joven profesor, empieza su tarea normalmente unida a su propia juventud, se considera eterno y entrega con facilidad aquello que ha aprendido. Día a día comprueba donde va todo su caudal. Poco a poco descubre, con alegría a veces, con preocupación otras, que las nuevas generaciones aprovechan de manera desigual, aquello que tanto esfuerzo supone para él entregar. Como los viejos boxeadores que entrenan en los gimnasios a jóvenes ambiciosos, el maestro descubre a veces en otros lo que él hubiese querido ser.
Nada hay tan importante como entregar lo que se ha descubierto, nada hay más doloroso.
Roma cayó ante la germania bárbara. Cuando estos seres entraron en aquella civilización majestuosa desconocían su manual de instrucciones. Durante siglos la silla desapareció.
De esto habló Sigfried Giedión.
El Medievo tuvo que usar el banco contra la pared de nuevo.
El Renacimiento tuvo que inventar la silla de nuevo.
El estudiante auténtico tiene la obligación de no confiar en sus maestros.
Debe poner en duda todo aquello que en cucharadas le es entregado.
¿Que hubiera sido del mundo, si Galileo no hubiese dudado de su maestros?
El sol seguiría moviéndose y tal vez todavía la Tierra sería plana.
El maestro tiene una obligación contraria.
El no puede dudar.
Hoy en día estas tareas están tergiversadas.
El profesor duda y el estudiante toma apuntes:
“No es este buen camino”.
Nada tiene que ver saber algo, con transmitirlo.
¿Cómo se transmite?
Quizá la primera operación como el grifo o la manguera de riego sea evitar los pliegues, permitir que el caudal discurra. Tenemos una gran ventaja, sólo con mostrar aquello que alguien nos enseñó, sólo como haría el cartero, entregando las cartas que recibimos en su día sin abrir, ya habremos realizado una enorme tarea. El hombre es heredero. Cuanto más avanza la historia más material para entregar, bien es verdad, que más nos alejamos del principio con el riesgo a olvidar que el hombre no cambia, que siempre es el mismo.
Ahora bien todas las cartas que podamos entregar , ¿Aportan buenas noticias?
Cómo los libros, que gozan de tal prestigio que es difícil afirmar que exista alguno dañino.
Entramos en una cuestión polémica y decisiva.
¿Es adecuado en la enseñanza, marcar el criterio de selección?
¿Quién ostenta la autoridad para afirmar qué está bien o mal en los campos del conocimiento? No podemos zanjar esta cuestión sin tomar postura. Una línea de pensamiento nos llevaría a defender que el aprendizaje se debe centrar en la técnica. Dicho de una manera más cruda, aprendamos a construir bien, sea lo que sea aquello que estemos obligados a hacer realidad. No puedo olvidar un pensamiento de Alejandro de la Sota que desde su lectura me persigue.
Se refería a lo siguiente:
“Con que tristeza veo materiales nobles, condenados a permanecer, en edificios sin valor”
Si el proyecto es equivocado, si sabemos que no tiene valor, al menos no pongamos todo nuestro empeño en su buena construcción, al menos que no dure eternamente. El peor imperio político del mal, fue el mejor construido.
La ventaja con la que contamos en la sociedad es que en general el delincuente normalmente es poco trabajador.
Nada hay peor que aquel que dedica su tiempo a hacer el mal y encima es responsable en su trabajo. No hay peor profesor que el constante y cumplidor del máximo horario, pero falto de criterio y conocimiento, porque por lógica, “cuanto más trabaja más estropea al alumno”.
Una Escuela posible podría hacer omisión de la cuestión esencial del criterio.
Podría eludir señalar caminos.
Podría existir, . . . Pero fracasaría.
¿Es posible afirmar que Picasso es un gran pintor?
¿Es posible reconocer a los maestros?
Sin duda si.
¿Qué ocurre?
Es muy sencillo, cuanto más cerca en el tiempo, mayor es la discusión.
El siglo XX ahora está claro. Empieza a estar lejos.
Ahí tenemos una frontera sin discusión.

La ciudad

escrito El Lápiz Staedtler

. El lápiz Staedtler es un instrumento de precisión;
Un objeto simple de sección hexagonal y piel de rayas amarilla y negras. Su base siempre fue un punto semiesférico de color rojo y su punta afilada asoma de la rebanada de madera de arce. Ha permanecido entre nuestros dedos durante décadas dedicadas a dibujos y sentencias. Para nosotros usuarios, siempre ha sido el mismo.
Pero si comparamos un Staedtler de primera generación con uno actual, descubrimos que poco queda del antiguo. Su sección ahora es un triángulo oblongo, su madera más ligera y su piel es mate. Cuando lo manejamos, lo miramos poco, porque no necesitamos saber cómo es constantemente.
Tenemos una confianza ciega en la marca y en sus diseñadores, porque estos si saben como hacer para que estemos seguros.
Nada de lo que rodea al hombre tiene valor si no está él para contemplarlo. El ciudadano consume y disfruta de su ciudad. Si esta cambia de la noche a la mañana hasta el punto de no ser reconocida, su vida puede ser una pesadilla. Los edificios deben progresar, no debemos permanecer quietos, pero ante todo está la memoria, la relación sentimental del hombre con su ciudad.

Juan Mera
cuadro 7 copia

elecciones a director de la escuela de arquitectura de toledo

Programa electoral a Director de la Escuela de Arquitectura de Toledo

Queridos profesores, estudiantes y compañeros de administración y oficiales,
Os envío en clave sucinta, el programa electoral que os quiero proponer donde explico en 10 breves puntos, ideas que podemos poner en marcha y que complementarán, si las llevamos a cabo, la trayectoria que desde su fundación entre todos ha llevado a esta preciosa Escuela de Arquitectura de Toledo, hasta donde está.

Tengo que referirme a Manuel de las Casas figura sobre la que se cimentó su piedra angular, a los catedráticos que formaron parte del pensamiento de su primer programa docente, a José María Ureña que preparó el trabajo infinito del Plan de Estudios y al equipo de gobierno de la UCLM Rector y Vicerrectores que lo han apoyado y sin los que hoy no estaríamos aquí.

Esta Escuela, cuenta ya con numerosos profesores contratados doctores, muchos acreditados, doctores y algunos titulares y los que vendrán y dos catedráticos de enorme prestigio uno reciente Ignacio González Varas a quien le doy mi enhorabuena desde aquí.

10 puntos:

1. Todos los alumnos que finalicen su carrera, en el acto de graduación refrendarán lo que vamos a llamar “La Declaración de Toledo” similar al juramento hipocrático, que les mantendrá unidos a la Universidad y a la vocación mientras dure su memoria.

2. El tribunal de los trabajos Fin de Carrera será público con la participación de todos y la calificación, aunque tenga un tribunal con voto según marca el Plan de Estudios con arquitectos de prestigio invitados, será sin embargo con la participación de todos los profesores que quieran asistir a quien se escuchará sean tutores o no.

3. La Junta de Escuela será universal, con la participación de todos, profesores y alumnos que quieran asistir, aunque sólo por ley cuenten los votos de los miembros natos.

4. Todo profesor de la Escuela que lo desee podrá dirigir trabajos Fin de carrera pero los ejercicios serán específicos, siendo el enunciado potestad del profesor coordinador del curso Fin de carrera.

5. Traslado a la Nave de espoletas por fin.
El proyecto como corresponde será dirigido así como su obra por su responsable de la OA Oficina de Arquitectura de la Universidad.

6. Apertura de Espacio Muestra de los Productos de la Escuela TOL, algo así como la joyería de EAT en la propia nave.

7. Iniciar el programa de doctorado.

8. Aumentar la presencia de MAET y MUTE en la Ciudad de Toledo y en el mundo.

9. Seguir incrementando nuestra presencia en otras instituciones, Ayuntamiento de Toledo, Junta de Castilla la Mancha, Ministerio de Fomento, Consorcio . . .etc e incentivar los proyectos de Investigación.

10. ZIAT / Centro de Investigación de Arquitectura de Toledo, lugar donde los alumnos que vayan finalizando la carrera tengan un espacio donde prolongar sus estudios con trabajos becados que sirvan a las peticiones de investigación que nos llegan ya desde distintas Instituciones.
Como un gran Estudio de Arquitectura de la Universidad imagino ZIAT, donde podremos participar todos.

Mucha suerte

Un saludo

Juan Mera Candidato a Director de EAT