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Pie de foto (2017-2018)

SERGIO ESPINOSA

Ve al colegio que más cerca esté de tu casa. Asiste a asignaturas que no servirán de nada para tu desarrollo como individuo y recibe clases que no potenciarán ni tus habilidades artísticas ni emocionales. Conoce a amigos que desaparecerán de tu vida en 6º curso sin dejar rastro. Come comida que odias en el comedor del colegio porque el horario laboral de tus padres impide conciliación familiar. Come en casa y escúchalos discutir hasta el divorcio. Observa el llanto de tu hermana pequeña de lunes a viernes en casa de tu madre y ve a casa de tu padre los fines de semana a verlo llorar a él. Sal con tus amigos y trata de no parecer un cobarde cuando te atraquen los gitanos en bici. Ve al instituto y vuelve a recibir clases que no te servirán de nada. Enamórate. Sí, adelante, sé imbécil, y observa como tu amor platónico y tu mejor amigo acaban juntos. Reconstruye tu corazón y entonces rómpeselo tú a alguna otra imbécil. Recibe un mote absurdo que destroce tu adolescencia, como putonegro, la caballo, vagabundo, manco, pajero, vacaburra, marmota o patachula. Grítale al mundo, y vete expulsado a casa con un parte. Desfógate practicando tu deporte favorito, ese en el que eres más malo que “arrancao”. Lánzate, entonces, no sé, a la escritura, y comprueba que lo escribes es una puta mierda sideral. Entra en la universidad y abandónala por no poder pagar las tasas. Échales la culpa a los poderes fácticos y haz el ridículo gritando por la calle consignas estúpidas contra corruptos en yate. Vuelve a la universidad y haz una carrera por descarte que jamás te dará trabajo. Alquila un piso de mierda compartido con mujeres hombres y viceversa. Comenta OT por tu Twitter de 42 seguidores y discute con desconocidos. Sube fotos a Instagram que solo tú vas a ver. Trabaja en condiciones de semiesclavitud. No cotices. Cobra en negro, ahoga las penas en petardos, gasolina y Netflix y pélatela como un mono mientras finges querer a alguien hasta el fin de tus días sin pensión.
Y si tienes hijos, cuando sonrían suéltales aquello (que no recuerdas dónde leíste) de “no crezcáis, es una trampa”.