Ese reptil que llevamos dentro

Nuestro cerebro reptiliano no es capaz de pensar, no puede aprender nada; pero es fundamental para mantenernos con vida.
Se encarga de tareas repetitivas y básicas, como la respiración y el metabolismo.
Es compulsivo, porque responde de manera automática a ciertas señales o impulsos, al estar directamente conectado a la médula espinal.
Sus órdenes son obligatorias de cumplir, es más, las hacemos de manera inconsciente.
Trabaja de una manera estereotipada, de tal forma que ante el mismo estímulo siempre genera la misma respuesta.
No piensa, sólo actúa.