El pasado 27 de noviembre de 2020 Leticia Belmonte Cortés defendió su tesis doctoral en la Facultad de Ciencias Económicas y Empresariales de Albacete con el título “Smart potential and productivity in European regions”, realizada en el Programa de Doctorado en Economía y Empresa de la Universidad de Castilla-La Mancha bajo la dirección del Dr. Víctor Raúl López y el Dr. José Luis Alfaro.

La sociedad moderna está inmersa en un proceso continuo de acumulación del saber y de nuevos conocimientos. Así mismo, no es un proceso uniforme. Esto ha dado lugar a una mayor interdependencia económica entre territorios, y ciertas regiones menos desarrolladas quedan descolgadas del cambio estructural de la economía mundial. Con todo y eso, la era del conocimiento seguirá ofreciendo nuevos descubrimientos y aportando valor a las economías.

En este contexto, un adecuado potencial inteligente favorece la adaptación al cambio, la productividad y el nivel de vida de las regiones. Consciente de la influencia internacional, la Unión Europea considera como principal línea de actuación para un crecimiento inteligente y sostenible, la innovación y las nuevas tecnologías. Los avances tecnológicos han desvelado la significatividad del conocimiento como activo intangible dominante. Y en efecto, el conocimiento crea el potencial inteligente que puede proporcionar ventaja competitiva a las regiones. El potencial inteligente, por lo tanto, debe considerarse un factor productivo, al igual que la formación de capital o la mano de obra. En definitiva, tanto factores estructurales como humanos son importantes para el crecimiento económico, así como para la mejora de la competitividad hacia una mejor posición económica, mayor bienestar social y prosperidad.

Como consecuencia, el objeto de esta tesis se centra en dos ámbitos: primero, conocer el potencial inteligente, y sus componentes (humano; y estructural tecnológico y digital) desde la perspectiva de capital intelectual en el ámbito regional europeo; segundo, analizar la vinculación de dichas dimensiones junto con los factores productivos tradicionales en la productividad laboral. Los datos empíricos se basan en la información de 269 regiones europeas NUTS 2 para el periodo 2009-2019, que determinan la relación del potencial inteligente con el incremento de la productividad. Es interesante el impacto significativo y positivo que el potencial inteligente tiene en el proceso de producción regional.

Esta tesis concluye que ambos componentes de potencial inteligente permiten a las regiones europeas mejorar sus resultados productivos y de riqueza, teniendo en cuenta el contexto competitivo global en el que se desarrollan. Por un lado, el capital humano (demografía, educación, salud y estructura del mercado) incrementa la productividad de la fuerza laboral más que otros factores productivos y con más incidencia en regiones europeas más rezagadas. Por otro lado, el capital estructural I+D+i y tecnológico (ciencia y tecnología, economía digital y sociedad) influye de manera significativa en la productividad laboral aunque en gran medida depende del volumen de la inversión del capital físico. Este factor tiene una mayor relevancia en las regiones europeas avanzadas. Por último, se concluye que la productividad económica regional debe ir acompañada de la promoción de factores estructurales como son la innovación tecnológica, la investigación y el desarrollo para impulsar el capital productivo y, además, desarrollados basándose en una buena coyuntura de factores humanos como la formación, la salud y el desarrollo de la fuerza de trabajo apoyan la productividad laboral.

Las cuestiones políticas están fuera del alcance de esta investigación, aunque la información derivada de la misma podría ser valorada como una fuente valiosa para de desarrollo de las prácticas gubernamentales. De ello se deduce que es urgente que los gobiernos reconsideren la forma en que modelan los diversos escenarios en los que influye el conocimiento y que estos pueden contribuir al crecimiento y desarrollo económico.