De un tiempo a esta parte

Los boletines de la Sociedad Española de Excursiones comenzaron a publicarse en 1893, el año de su fundación. Interesados en la difusión del patrimonio histórico-artístico para contribuir a la conformación del imaginario de la nación, los boletines fueron la herramienta de divulgación de cada visita, aportando crónicas, artículos e imágenes.

La puesta en conocimiento de las excursiones por aquellas localidades tan ricas en patrimonio fomentó el turismo en España. En los boletines se registran varias visitas a la provincia de Cuenca. A día de hoy la capital homónima de la provincia disfruta de ser un destino turístico bastante concurrido.

En 2016, concretamente, Cuenca vivió un año de efemérides por la conmemoración de la fundación de varias instituciones artísticas y la declaración de Patrimonio de la Humanidad. En verano, además, la catedral acogió la exposición internacional del artista disidente chino, Ai Weiwei, que convivió durante tres meses con las vidrieras abstractas haciendo las delicias de los amantes del arte contemporáneo.

Pero si hay un momento en el que Cuenca es más frecuentada por turistas es durante la Semana Santa. Como cada año, con el advenimiento de la Cuaresma surgen las propuestas de cartel anunciador. En 2016, al ser un año de festejos para las instituciones pero también para la devoción popular –pues fue el 400 aniversario de la procesión Camino del Calvario, conocida como las Turbas– se encargó el cartel a la Fundación Juan March, gestora del Museo de Arte Abstracto Español que cumplía 50 años.

Guillermo Nagore, director de Identidad, Comunicación y Experiencia de la fundación, optó por estudiar los rasgos de la obra de Zóbel a partir de unos dibujos que se encontraron póstumamente y basándose en sus rasgos coloristas. El resultado fue una confección abstracta que fue recibida con desigual criterio. Unos celebraron el acierto al conferir a Cuenca una nueva imagen acorde con sus tiempos: una ciudad que disfruta de muy buenas colecciones de arte contemporáneo y que se posiciona a la vanguardia de las manifestaciones artísticas; otros en cambio reprocharon la falta de figuración que dificultaba la transmisión del simbolismo de esta festividad.

En el año 2016 se celebraba entre tanta conmemoración institucional la unión entre tradición y vanguardia, en definitiva. Cuenca, ciudad de origen medieval y sede de espacios de arte contemporáneo; con una catedral gótica que acoge exposiciones internacionales de artistas actuales; con unas antiguas casas en la hoz que hoy son icono de la modernidad y la ciudad. Un cartel abstracto que anunciara la Semana Santa declarada de Interés Turístico Internacional era idóneo para resumir visualmente el carácter de Cuenca, una ciudad donde la tradición popular se une con el presente.

Sin embargo, la falta de sensibilización y apreciación del patrimonio se reflejó en el rechazo que recibió la obra de Guillermo Nagore. A consecuencia, este año se ha elegido un cartel que para nada está en la línea de una ciudad que presume de ser un destino de turismo cultural (y natural) y de celebrar en sus calles una de las más reconocidas Semanas Santas del país.

Mirar continuamente al pasado no permite llegar a ver el presente. Es necesario educar en el conocimiento de nuestro patrimonio, también en el contemporáneo. Conocer es conservar y no podemos dejar que sepulten el arte de nuestros tiempos y el que nos identifica.