Quiero dedicar esta entrada a nuestro blog para hablar sobre las fotos que usamos en nuestras herramientas de búsqueda de empleo, en concreto en el currículum. En muchas ocasiones no le damos importancia que merece, y realmente es nuestra imagen la que estamos poniendo en juego. Está demostrado que las imágenes causan más efecto en el cerebro que el contenido escrito. Porque transmiten en sí mismas emociones, sensaciones, actitudes, ideas, … tienen la capacidad de comunicar. Se habla que en menos de un segundo nuestro cerebro es capaz de procesar las imágenes, reteniendo un 80% de lo que vemos. Vamos, que hay evidencias más que suficientes de porque debemos cuidar la imagen que ofrecemos, en lo que va a ser nuestra presentación ante el mundo laboral.
Nuestro objetivo cuando ponemos la foto en el currículum es para que se hagan una idea de cómo somos, que se verá reforzado, positiva o negativamente, por el contenido escrito que lo acompaña. Lo cierto es que es complicado gustar a todo el mundo, entre otros motivos, porque cada uno tenemos nuestra forma de ver las cosas totalmente diferente. Y aunque pueda parecer complicado agradar a todos que lean y visionen nuestro documento, hay ciertos aspectos que generalmente son valorados positivamente y que producen una percepción más optima.
Lo ideal sería hacérnosla con un profesional, pero si no es posible (como sucede en la mayoría de las ocasiones) y lo hacemos nosotros mismos, trataremos de resumiros a modo de consejo las particularidades que te serán más favorables:
Menos, es más. Cuanto más grande sea la foto, no será mejor lo que transmitamos, puede incluso perjudicarnos. Además, si ocupa mucho espacio le estaremos dando mayor importancia, pudiéndose convertir en uno de los criterios de criba. Por ello, recomendamos una foto tamaño carnet, preferentemente hasta el hombro y en algunos casos hasta la cintura.

Se tu. Muestra una imagen que verdaderamente te represente, que se aprecie quién eres, que no sea una simple foto. Muchas veces usamos fotos estándar que no transmiten nada y/o ponemos aquellas en las se refleja un momento puntual de nuestra vida (como por ejemplo las del DNI o la orla), no ofreciendo tu realidad.

¿Qué me pongo? La vestimenta también será importante para transmitir una determinada imagen. Plantéate primero cuál es el objetivo del CV (prácticas, beca, empleo, trabajos temporales, etc.). Elige la más favorecedora, pero sin excesos. Si optas por una imagen formal, casi siempre es una apuesta segura, porque nos dará un aspecto profesional y serio ¡sobre todo cuando nuestro aspecto es muy juvenil!

Buena actitud. La sonrisa siempre transmite emociones positivas, será la mejor opción; siempre y cuando sea sincera y no muy excesiva. Una mirada afable y directa transmitirá cercanía y seguridad. Que tus gestos sean relajados y sutiles, evita la rigidez y las poses, nuestro objetivo es que genere confianza y naturalidad.

El color si importa. Los asesores de imagen insisten en que el color influye en la impresión que causamos en los demás. Razón suficiente como para pensar en los colores que usaremos en nuestra foto que sabemos que mirarán cuidadosamente. En general los colores cálidos producen cercanía, serenidad y naturalidad, mientras que los fríos seriedad y seguridad. No descuides tampoco la intensidad.

Cuida los detalles. A la hora de elegir el color de la foto lo importante es que te favorezca y que esté en consonancia con el documento. No sólo la vestimenta y los colores influirá sino también los accesorios (discretos, ante todo), el maquillaje (natural), el pelo (favorecedor, sencillo y que deje ver tu rostro), la posición del cuerpo (dirigida hacia la persona que visionará nuestro CV), etc. Estos pequeños aspectos suman o restan en la valoración final, por eso no hay que olvidarlos.

No menos importante: Utiliza fondos neutros, que acompañe a la línea de la foto. Haz que se fijen en ti y no en tu entorno. Que la imagen no esté distorsionada, pixelada o sea de mala calidad, da una impresión malísima. Evita los selfis no ofrecen una imagen profesional. Busca una luz apropiada, que no haya demasiadas sombras, pero tampoco es adecuado un exceso de luz. Haz pruebas y elige en la que mejor se aprecie tu rostro.

Ahora te propongo que mires la foto que has puesto o pensabas poner en tu currículum y responde a estas simples preguntas:
¿Te representa?
¿Muestras una actitud positiva y natural?
¿Es una foto armoniosa y coherente?
¿Encaja con el puesto o empresa al que opto?
¿Tengo un gesto afable?
¿Es una imagen de calidad y cuidada?
¿Realmente proyecta lo que tu quieres?
Si son afirmativas las respuestas, ¡APUESTA POR TU FOTO!. En el caso contrario, lee atentamente nuestra entrada y ¡¡ MANOS A LA OBRA!! tú mismo o con ayuda de un profesional. Es una inversión para tu futuro.

“Lo importante es ver aquello que es aquello que resulta invisible para los demás”. ROBERT FRANK