Solo sé que no sé nada

//Solo sé que no sé nada


Partiendo de esta frase tan filosófica, que me sirve como introducción y resumen del tema sobre el que versará la nueva entrada y es esa sensación que casi todos hemos tenido, tenemos y posiblemente tengamos al terminar la carrera de “no saber nada”. Si, si, ese pensamiento que nos invade cuando se acerca nuestra próxima incorporación al mundo laboral, que no poseemos ningún conocimiento que nos pueda servir para el desarrollo y/o desempeño de nuestro futuro profesional, parece que todos los aprendizajes universitarios hubieran desaparecido de la noche a la mañana, como si se hubieran borrado de nuestro disco duro sin haber intervenido ello, con el consiguiente estado de ansiedad y nerviosismo que esta situación conlleva. Bueno pues si pensabais que era exclusivo, que sólo os estaba sucediendo a vosotros, siento decepcionaros pero es bastante generalizado. Es cierto que no puedo aportar ninguna cifra estadística sobre el porcentaje de ocasiones en las que sucede, me baso en mi propia experiencia y la de mis compañeros, amigos y entorno cercano y sobre todo como fuente principal para esta deducción en mi trabajo como orientadora en el que tantas y tantas veces lo han compartido conmigo los alumnos y recién egresados. Por ello me voy a dar la licencia (si me lo permitís), de plantearlo como un hecho bastante generalizado.
¿Y por qué sucede esto? Es normal, si valoramos que estamos cuatro años de nuestra vida estudiando para lograr un objetivo, obtener el título para ser ingenieros/ras, abogados/as, enfermeros/ras, maestros/ras, historiadores/ras, etc. Y cuando por fin alcanzamos la meta tan deseada y perseguida, no debemos enfrentar a un nuevo reto que es ejercer como el profesional “que se supone que eres”, entonces aparecen los miedos, las inseguridades, las grandes dudas y los pensamientos negativos (como del que estamos hablando), por la presión y gran responsabilidad que supone esta nueva experiencia. Ahora te planteo, que pienses en cualquier vivencia personal que haya sido novedosa e importante para ti (la prueba de acceso a la universidad, el carnet de conducir, tu primera estancia internacional, tu primera entrevista para unas prácticas, etc.), todas presentan un punto común la falta de experiencia y desconocimiento ante lo nuevo. Lo desconocido por norma general genera temor, sumado a las altas expectativas que nosotros creamos, más los niveles de exigencia que supuestamente se nos va solicitar,… Una bomba explosiva de emociones y sentimientos negativos, que se apodera de nosotros y en muchas ocasiones nos limita y paraliza. Pero lo bueno es que esto no suele durar mucho tiempo, porque cuando comenzamos a trabajar, poco a poco esas nubes grises van desapareciendo, porque esos aprendizajes adormilados comienzan a resurgir y nos damos cuenta que nuestro paso por la universidad no sólo nos sirve para resolver nuestra actividad como profesionales, sino que además nos es útil como base para adquirir nuevos conocimientos y solucionar las cuestiones que van apareciendo. La verdad es que hay que darse tiempo, ponerle ganas y no desilusionarse, porque es un gran cambio en tu vida y por lo tanto requiere de un periodo de adaptación.
Es probable que para algunas personas no suponga tanto y lo “lleven mejor”, seguramente este asociado a su carácter por el que los cambios en su vida no les inquieten demasiado, o a sus experiencias previas las cuales les hayan proporcionado ciertas habilidades y hábitos que les faciliten el paso de una etapa a otra sin demasiados problemas.
Te dejamos una serie de consejos que seguramente aminoren esos sentimientos y te aporten más seguridad en tu incorporación al mercado laboral:
– Trata de tener experiencias previas relacionadas con tu futuro como profesional, como prácticas en empresas, colaboraciones en organizaciones, participación en actividades universitarias cercanas a tu ejercicio profesional. Cuanto antes pongas a prueba tus conocimientos y habilidades más confianza ganarás causándote menos inquietud posteriormente.
– Si puedes acércate al mundo laboral con trabajos de veranos o temporales, te ofrecerán mucha información de cómo y de qué forma funciona esto.
– Trata de vivir y enfrentarte a situaciones novedosas en las que tengas que poner en juego tus conocimientos y capacidades profesionales, como por ejemplo estancias internacionales por estudios o participación en certámenes y concursos de expertos, de forma que te aporten habilidades y competencias que posteriormente te sirvan como herramientas para defenderte en tu puesto de trabajo.
Y sobre todo ten confianza en ti mismo/a porque nadie te ha regalado tu carrera, la has logrado por tus esfuerzos y trabajo diario. Y además con esta entrada te habrás dado cuenta que es un sentimiento compartido y generalizado, que pasará en cuanto “entres en acción”.

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Por Concha Pomares, orientadora del CIPE-UCLM.

2017-03-10T10:47:27+00:00 mayo 30th, 2016|Formación|